Miércoles, 13 Diciembre 2017 | Login
Triple feminicidio sacude a la ciudad de Mendoza, Argentina Daniel Zalazar, de 30 años, detenido ayer, en una celda de la comisaría 7ª de Godoy Cruz. Foto: Telesur (la imagen está recortada).

Triple feminicidio sacude a la ciudad de Mendoza, Argentina

Un hombre de 30 años mató a su expareja y a otras dos mujeres de la familia, asimismo, hirió gravemente a una bebé de 10 meses y a un niño de 11 años.


Fuente: Telesur

 

Un nuevo caso de feminicidio sacude Argentina, esta vez se llevó a cabo un triple homicidio en la provincia de Mendoza (oeste) un hombre de 30 años, asesinó a su esposa Claudia Arias, de la misma edad,  a una tía de la víctima, de nombre Marta Ortiz, 45 años, y a la señora Silda Vicenta Díaz, de 90 años, abuela de Arias.

El homicida identificado como Daniel Gonzalo Zalazar profesor de taekwondo también atacó a un niño de 11 años, quien era solo hijo de Arias se encuentra en estado de gravedad y a su hija una bebé de tan solo 10 meses, pero cuya paternidad era puesta en dudas por el homicida. Se pudo conocer que el criminal llegó el pasado domingo a la vivienda para hablar sobre la paternidad de la infante y después de una discusión terminó cometiendo el triple crimen.

Luego del crimen Salazar se dirigió al Hospital central, donde llegó con la ropa ensangrentada; dijo que había sido asaltado. La policía lo detuvo en el lugar.

Por otra parte, se supo que la policía al llegar a la casa, donde ocurrió el crimen, notó que el homicida había dejado el gas abierto y una vela encendida para hacer volar el lugar.

El caso ha impresionado a todo el país, pues apenas hace 4 días se realizó una masiva marcha, #Ni una menos, para rechazar los feminicidios que han ocurrido en las últimos días en esa nación.

 

 

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  • ¿Dónde está Santiago Maldonado?
    Magazín Latino suscribe la declaración en conjunto de personalidades y organizaciones suecas respecto a la desaparición de Santiago Maldonado, en Argentina. 
     
    Santiago Maldonado está desaparecido desde el 1 de agosto, cuando participaba en una protesta en contra de la empresa italiana Benetton, en la Patagonia. "La gendarmería y los militares han actuado violentamente contra la comunidad mapuche y los activistas", dice la declaración.
     
     
    Por: Magazín Latino
     
     
     
    Cuando parecía que las sombras siniestras de las dictaduras de la década de los años 70 en América Latina habían quedado atrás nos encontramos nuevamente ante un hecho de desaparición forzada en Argentina. Se trata de Santiago Maldonado, un joven argentino, un activista por la lucha de los pueblos originarios contra la empresa Benetton en la Patagonia. Fue detenido por la gendarmería y  está desaparecido desde el 1 de agosto del 2017. 
     

    Santiago Maldonado es activista en el conflicto de tierras ancestrales de la comunidad mapuche PU LOF en el departamento de Cushamen en la Patagonia. Las tierras pertenecían originariamente al pueblo mapuche, pero los latifundistas y las empresas extranjeras, como la Southern Land Co, las tomaron por la fuerza para implementar la industria de la ganadería. Contraviniendo también el convenio 169 de la OIT la Benetton adquirió las tierras en 1991. La compañía italiana, la mayor propietaria extranjera de tierras en la Patagonia, ha impulsado la ganadería para la producción de lana para sus productos que se venden en todo el mundo. El pueblo mapuche nunca ha desistido de poder recuperar sus tierras.

     

    En el conflicto por las tierras, la gendarmería y los militares han actuado violentamente contra la comunidad mapuche y los activistas. Desde enero de este año los enfrentamientos han ido aumentando. El 1 de agosto, Santiago Maldonado fue maltratado y luego retenido por la gendarmería en la calle. Fue introducido a un bus policial con destino desconocido.

     

    A partir de entonces tanto la gendarmería como Patricia Bulrich, Ministra de Seguridad de Mauricio Macri, han negado tener detenido a Maldonado. La desaparición del joven argentino conlleva los mismos métodos siniestros de la dictadura militar de Argentina de la década de los años 70, cuando detuvieron a 30.000 personas que luego hicieron desaparecer.

     

    ¡Exigimos la aparición con vida de santiago Maldonado!

    ¿Donde está Santiago Maldonado?

    ¡Desapareció con vida y vivo lo queremos!

     

    Suscriben: 

     

    Stefan Mikaelsson, Presidente honorífico del Parlamento Sami

    Agneta Norberg, Presidenta del Consejo Sueco por la Paz

    Amineh Kakabaveh, Diputada Nacional

    Ann-Margarethe Livh, Vicealcaldesa de Estocolmo

    Monika Zak, escritora

    Kajsa Ekis Ekman, periodista

    Francisco Contreras, Presidente de la Casa de la Solidaridad y consejal del municipio de Österåker

    Ulf Hultberg, cineasta

    Dror Feiler, compositor y músico

    Jaime Gomez, vocero de política exterior del Partido Feminista

    Carmen Blanco Valer, vocera de política de los pueblos indígenas del partido Feminista

    Jeanette Escanilla, concejal de la region de Uppland

    Ebba Elena Karlström, presidenta del Partido de Izquierda - Estocolmo

    Laura Pardy, bibliotecaria

    Juliana Gristelli, concejal del Municipio de Estocolmo

    Lorena Delgado, concejal del municipio de Estocolmo y presidenta del consejo comunal de Skärholmen

    Sonia Benavente, concejal del municipio de Huddinge

    Eva Björklund, arquitecta y miembro de la directiva del Consejo Sueco por la Paz

    Claudia Velásquez, presidenta del Partido de Izquierda - Helsingborg

    Zoltan Tiroler, activista de Derechos Humanos

    Nidia Åman, miembro de la dirección del Partido de Izquierda - Västmanland

    Millaray Rubilar Pastenes, miembro de la dirección del Partido de Izquierda - Estocolmo

    Jaime Barrios, periodista y concejal del consejo comunal de Östermalm - Estocolmo

    Eduardo Rueda, ingeniero civil

    Karin Eriksson, activista de Derechos Humanos

    Kemal Görgü, actor y vicepresidente del Consejo Sueco por la Paz

    Martin Lööf, Coordinador de Hands off Venezuela

    "Argentinos para la Victoria" – Estocolmo, Suecia

    Latinamerikagrupperna

    Consejo Sueco por la Paz

    Latinamerikakommittén de Luleå

    Venezuelanätverket

    Asociación Jaime Pardo Leal

    Asociación Sueco-Cubana

    Pela democracia e contra o golpe! Brasileiros na Suécia

    Comité de base del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador en la región de Escandinavia, Suecia

    Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos - Capítulo Suecia

    Partido Socialista de Suecia

    Programa radial “En los caminos de la verdad”  Radio Antawara – Estocolmo

    Agrupación de ex presos políticos en Chile residentes en Estocolmo

    Comité por la Solidaridad Internacional – Estocolmo

    Marisol Aliaga, directora Magazín Latino

     

     

    Manifestantes en la Plaza de Mayo en Buenos Aires sosteniendo carteles con la imagen del desaparecido Santiago Maldonado. Foto: Victor R. Caivano / APiendo.

     

     

     

     

     

  • Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

    El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Alrededor de todo el mundo se han llevado a cabo manifestaciones de protesta en contra de la violencia machista. 

    En Estocolmo tendrá lugar el sábado por la mañana, en Medborgarplatsen, la instalación ”Zapatos rojos”. En la cual cada par de zapatos simboliza una mujer o una niña que ha sido víctima de  femicidio. La idea viene de la artista mexicana Elina Chauvet. 

    La docente y activista argentina Cecilia Solá plasma en el siguiente texto la problemática de esta lacra de la sociedad que no conoce de fronteras y sigue cobrando víctimas en todo el mundo. 

     


    Por: Cecilia Solá

     

    Sí, ya sé. A vos tu marido jamás te levantó la mano, nunca fuiste violada, jamás te acosaron sexualmente en el trabajo ni un hombre te apoyó en el colectivo. Compadecés a las mujeres que han pasado por esas situaciones, pero no te sentís identificada ni representada, no es tu realidad, a vos la violencia de género no te toca.


    Dejame preguntarte algo.


    ¿Alguna vez tu mamá te mandó a poner la mesa mientras tu hermano seguía mirando la tele?


    ¿Te han dicho que te sientes como una señorita, con las piernas cerradas y los tobillos cruzados?


    ¿Te preguntaron si estás en "esos días" porque mandaste al carajo a un tipo?


    ¿Cambiaste de idea con respecto de ese vestido porque es demasiado escotado y no querés que piensen que andás provocando?


    ¿Has cruzado de vereda para no pasar por la esquina donde hay un grupo de hombres por temor a que te digan una grosería?


    ¿Tu jefe o compañeros de trabajo te dicen "mamita", "bebé" "mi amor", aún cuando saben perfectamente tu nombre?


    ¿Te han preguntado por qué no te has casado, por qué no querés tener hijos, o por qué tenés tantos hijos?


    ¿Te han llamado "loca de mierda", "yegua" "zorra" "malco" "puta"?


    ¿Te han dicho las cosas que te harían si te agarran cuando vas por la calle?


    ¿Tu novio o marido o amante se ha enojado porque no querías tener sexo?


    Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas o a todas es sí entonces vos también has sido víctima de la violencia de género. Ninguna de estas situaciones es natural, nada de esto es normal, aunque te digan que sí, que siempre ha sido así, que a las mujeres nos dicen cosas, nos tocan, nos humillan, nos ningunean, nos pagan menos, nos cogen cuando quieren, nos visten de rosa dior y nos desnudan a rojo sangre. Aunque te digan que no es para tanto, que no seas exagerada, que no seas histérica, que un piropo es algo deseable y halagador.


    El femicidio es el acto final de una serie de micromachismos a los que nos someten desde el nacimiento, una especie de entrenamiento que nos convierte en objetos, a veces decorativos, a veces útiles, pero siempre descartables.


    El miedo se disfraza de verguenza y nos acostumbramos a ser las culpadas y las culpables, para encajar- A veces , hasta somos juezas y ejecutoras de las que se atreven a sacudirse las cadenas, y son nuestros dedos las que las apuntan, traidoras a esta matrix que nos cría obedientes y standarizadas, mujeres pret-a-porter funcionales al hétero patriarca. padre, esposo, jefe, cura, Estado.


    Los asesinatos de mujeres no son hechos aislados, no surgen de la nada, sino que son la consecuencia innegable e ineludible de una construcción social que sigue preguntando que hacía esa chica tomando alcohol en un boliche, o yéndose al departamento de un hombre que recién conocía, o subiendo fotos provocativas a las redes.


    Aún ante los casos aberrantes de niñitas pequeñas violadas, la pregunta es "¿Y dónde estaba la madre?" No preguntan donde estaba el padre, no importa donde estaba el padre, porque el padre no es mujer.


    No te engañes. Que no estés muerta, que no te hayan violado, que no te hayan golpeado, manoseado,acosado no significa que no haya violencia de género en tu vida, no quiere decir que estás haciendo las cosas como corresponde y eso te pone a salvo. Solo significa que aún no ha sido tu turno.

     

    Cecilia Solá

     

     


     

    Enlace al evento en Facebook de la manifestación que se realizará el sábado 26 de noviembre entre las 10 y 16 horas en Sergelstorg, Estocolmo

     

     

  • Ragnar Hagelin - Se nos va un hombre ejemplar

    22 de octubre de 2016 | OBITUARIO |

    “Confío en que su ejemplo perviva en la memoria de todos nosotros y las futuras generaciones para que se respeten más los derechos humanos y, a su vez, que su lucha nos permita conocer algún día el último episodio de la vida de su querida hija Dagmar”, escribe el historiador español Fernando Camacho en este obituario a Ragnar Hagelin, padre de Dagmar Hagelin, quien a los 17 años fuera secuestrada por un comando de la junta militar argentina, en 1977, y desde entonces desapareciera para siempre.

    Ragnar Hagelin libró una incansable lucha en búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido a su hija, y porque se hiciera justicia.

    Ragnar Hagelin falleció el 12 de octubre, a los 83 años de edad.



    Por: Fernando Camacho

     

    Hoy me entero que recientemente falleció Ragnar Hagelin, un hombre de una fortaleza y una energía ilimitada. Una persona cuyo compromiso por los derechos humanos y por su deseo de esclarecer lo sucedido a su hija de 17 años Dagmar Hagelin durante los años de plomo en Argentina (1976-1983), luchó hasta el fin con una entereza y una dignidad poco común. El día que desapareció Dagmar, el 27 de enero de 1977, Ragnar inició una larga búsqueda que duró hasta el fin de sus días.

     

    Su perseverancia y su valentía generó preocupación y profundo malestar a la Junta Militar. Dado que Dagmar y él poseían la nacionalidad sueca, el gobierno del país escandinavo insistió notablemente a su par argentino en que se respetaran los derechos humanos y se investigara el caso. Ragnar, junto con el resto de su familia, tuvo que exiliarse a Suecia ante las constantes amenazas de muerte que recibía de parte de los miembros fuerzas armadas y grupos de tareas. Hasta la fecha no se sabe con exactitud cuál fue el destino de Dagmar, más allá de que antes de su desaparición permaneció retenida en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) por varios días, y que se encontraba herida por una bala que le fue disparada durante su detención. Por suerte, varios de los responsables por su secuestro y desaparición fueron llevados a los tribunales de justicia y han recibido largas condenas de cárcel, como el Jorge (Tigre) Acosta y Alfredo Astiz, también conocido como “el ángel de la muerte”.

     

    Desde que empecé a interesarme por el terrorismo de Estado en el Cono Sur, siempre tuve muy presente el caso de Dagmar. Si bien se conoce sobradamente la magnitud de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina, en Europa apenas llega información de los casos individuales de personas que fueron hechas desaparecer. No obstante, Dagmar fue una de las excepciones, por las propias características en las que se dieron los hechos, por tratarse de una menor de edad con nacionalidad sueca y, sobre todo, por la constante y paciente actitud de Ragnar a la hora de exigir justicia.

     

    Al poco tiempo de llegar a Suecia, en la primavera del año 2005, decidí ponerme en contacto con Ragnar. No tenía realmente conocimiento si todavía vivía en Suecia, y menos todavía si estaría dispuesto a encontrarse conmigo. Encontré su número de teléfono rápidamente en la guía telefónica y me dispuse a llamarle.  

     

    El motivo de mi llegada al país escandinavo fue exclusivamente para conocer de cerca la vida de los exiliados chilenos que llegaron durante los años de la dictadura del dictador Pinochet (1973-1990), así como el ejemplar movimiento de solidaridad sueco que existió en esos años con Chile. No obstante, durante la primavera del 2004 había residido un tiempo en Buenos Aires para hacer una investigación sobre la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP). Por ello, tenía muy presente el caso de Dagmar y, asimismo, por todos los informes diplomáticos que leí sobre su caso y encontré en el archivo histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

     

    Desde el primer momento, Ragnar accedió a encontrarse conmigo. Con mucha frecuencia venía a verme al Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolmo, donde tenía mi despacho. Íbamos almorzar en el comedor estudiantil y allí conversábamos largo y tendido de cualquier tema, no sólo de derechos humanos, si bien es cierto que solía ser el tema central. Siempre me contaba las peripecias de sus hijos, de quienes se mostraba muy orgulloso. También destacaba constantemente lo mucho que amaba a su esposa. Desde el primer encuentro lo sentí muy cercano, sumamente humano, sensible, comprometido y de una dignidad poco corriente. Solía llamarme por teléfono para desearme una feliz Navidad o unas buenas vacaciones de verano.

     

    Recuerdo con mucho detalle las conversaciones con Ragnar, pero de todas sus palabras, quizás la que más conmoción me hizo fue cuando me dijo las siguientes palabras: “Resulta terrible hacerte famoso por sufrir una tragedia tan horrorosa como es el asesinato de tu hija”.

     

    Su ejemplo me llevó a invitarle a dar una conferencia en la Universidad de Estocolmo con motivo del 30 aniversario del golpe de Estado de Argentina (2006), y la fecha elegida fue el 11 de septiembre, en recuerdo de los amigos chilenos. Quería que mis estudiantes conocieran en primera persona a Ragnar, fundamentalmente por su firmeza y su moral en defender los derechos humanos. En una de las salas más grandes del campus se organizó el acto que llegó a reunir cerca de 200 personas. Una buena parte se quedaron de pie. Ragnar detalló toda la experiencia vivida y la situación judicial en la que se encontraban los responsables del asesinato de su hija. Para acompañar su conferencia, preparé un power point con fotografías de distintos momentos de la vida de Dagmar. Durante varias semanas, Ragnar me tuvo la confianza de dejarme esas fotografías originales, incluso el pasaporte sueco. Ese fue uno de tantos gestos de cercanía que él estableció conmigo.

     

    Como era de esperar, la conferencia de Ragnar generó gran expectación, la cual se vio únicamente superada por la satisfacción del público tras escucharlo. Él era además un excelente orador, su testimonio te llegaba directamente al alma. La primera vez que me contó su historia me dejó extremadamente consternado. A causa de mis investigaciones, he escuchado decenas de víctimas testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado o de sus familiares, pero debo insistir en que muy pocos me llegaron tan profundamente como las palabras de Ragnar. Durante varios días tuve sus palabras muy presentes en mi corazón y mi memoria.

     

    Su muerte me genera una gran conmoción, que me lleva a escribir estas palabras. Hacía algún tiempo que no sabía nada de él, especialmente desde que dejé Suecia a fin del año 2013. Por desgracia, no es la única persona con tanta integridad y valentía que se nos ha ido en estos últimos años. En el último tiempo han ido falleciendo muchos de los exiliados latinoamericanos con los que me encontré y con los que establecí lazos de amistad. Sus ejemplos, sus vidas, su conocimiento, su simpatía y su cariño hacia mi hoy por hoy han ido definiendo mi identidad. No puedo dejar de recordar muy especialmente a Carlos Vidales, a Humberto Vázquez Viaña, y a José Guevara, pero tampoco a otros compañeros que, sin estar tan cercanos, también me recibieron con una amabilidad y cariño extraordinario, como Carlos Foresti, Rubén Ubeira, Adrián Santini, Freddy Weitzel o Gastón Villamán, por citar algunos de ellos.

     

    La partida de Ragnar me hace revivir todos los momentos que compartimos, todas las conversaciones y su cariño. También me hace pensar los motivos por los que nos conocimos. Confío en que su ejemplo perviva en la memoria de todos nosotros y las futuras generaciones para que se respeten más los derechos humanos, y, a su vez, que su lucha nos permita conocer algún día el último episodio de la vida de su querida hija Dagmar.

     

    Ragnar Hagelin luchó durante toda su vida porque se hiciera justicia en el caso de su hija, Dagmar.

     

     

     

     

     

     

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