Sábado, 16 Enero 2021 | Login
Otra vez Krassnoff Miguel Krassnoff, ex militar chileno y agente de la DINA. Foto: El Desconcierto.

Otra vez Krassnoff

"Me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores a Miguel Krassnoff?"

Testimonio de Beto Rodríguez Gallardo, sobreviviente e integrante de la familia Gallardo Moreno, del Montaje de Rinconada de Maipú. 

 

 Fuente: El Desconcierto. 15.10.2018

 

Con estupor he recibido la noticia de un nuevo homenaje al criminal de lesa humanidad Miguel Krassnoff Martchenko, llevado a cabo en la Escuela Militar.

 

El año 2003, a 30 años del golpe de Estado, lo homenajearon los 1200 empresarios más ricos de Chile en el centro de eventos Casa Piedra, lugar de reunión emblemático de la élite nacional. Ese año estaban en curso las investigaciones judiciales por sus múltiples crímenes (desaparición forzada, ejecución política, tortura y violencia sexual política); sin embargo, él se paseaba libre por las calles, creyendo que nunca le podríamos quitar el manto de impunidad que le otorgaba haber servido fielmente a sus patrones. Luego, en noviembre del año 2011, Cristián Labbé (compañero de armas, de torturas y asesinatos), promueve un acto de reconocimiento en el Club Providencia. En esta oportunidad la prepotencia edilicia, no permitió ver los reales sentimientos que provocan en la sociedad chilena, las graves masivas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que cometió “el joven brigadier”. Como el llamado fue abierto y público, la organización social no se dejó esperar, fuimos miles de personas los que salimos a las calles a repudiar este acto. Miles los que, una vez más, dijimos con voz fuerte y clara “No a la impunidad”.

 

Desde hace años las organizaciones de Derechos Humanos y Memoria, venimos exigiendo que se promulgue una ley que sancione las conductas de apología del terror, de revisionismo y negacionismo, las cuales dañan los pilares más básicos de nuestro pacto social y de nuestra democracia; así como también, atentan contra los familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado, retraumatizando y revictimizando en una cadena sin fin.

 

En este contexto me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto Lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores?

 

Con este tipo de acciones quedan al descubierto que las peticiones de perdón del Ejército de Chile, no han sido más que cortinas de humo. Queda claro que el ex Comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre el año 2004 en su texto “Ejército de Chile: el fin de una visión”, le mintió a Chile y al mundo al decir que “las violaciones a los Derechos humanos, nunca y para nadie pueden tener justificación ética”. Lo que podemos ver con mucha claridad es que el acto de “homenaje” a Krassnoff realizado en la Escuela Militar, es una evidencia más de que el Ejército de Chile no sólo no ha cambiado su visión, sino que reivindica el accionar del Terrorismo de Estado.

 

Me da vergüenza como las instituciones Castrenses, siguen ancladas a la lógica de la Guerra Fría, esa lógica que indica que en cada país hay enemigos internos, los cuales se deben destruir a cualquier precio.

 

¿Qué tiene que decir el comandante en jefe de las fuerzas armadas del país? ¿Cuál será la postura del gobierno ante semejante atropello a la Democracia? ¿No será momento de pasar de las explicaciones a las exigencias de renuncia a quien permita este tipo de infamias? ¿Cuánta violencia más tenemos que soportar los familiares de Violaciones de Derechos Humanos?

  

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  • En Suecia se impuso el “Apruebo” en plebiscito histórico

    Con un 97 % de votos se impuso en Suecia el Apruebo ante el “Rechazo”, en el plebiscito del domingo por una nueva Constitución.

    Los chileno-suecos siguieron la senda heroica de los estudiantes en Chile hace un año atrás, que impulsaron el estallido social. Y ahora fueron partícipes de este plebiscito histórico que marca el adiós definitivo a la Constitución de Pinochet.

    Magazín Latino conversó con votantes en el centro de votación, el Hotel Clarion en Estocolmo.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

     

    La sensación de ser parte de algo histórico se palpaba en el aire, este domingo, cuando acudimos al Hotel Clarion, para ejercer nuestro derecho cívico. Después del Plebiscito de 1988, este es, seguramente, el hito más importante en la consolidación de una democracia más robusta en Chile.

     

    Y esta vez sí pudimos participar.

     

    La opción del “Apruebo” se impuso con un 97 % de los votos sobre el “Rechazo”, entre los chilenos residentes en Suecia. Así mismo, los chilenos-suecos optaron por que la Carta Magna fuera redactada por una Convención Constitucional (94%) y no por una Convención Mixta Constitucional.

     

    Vale decir, la gran mayoría desea que sean miembros (155) elegidos en su totalidad por voto popular quienes redacten la nueva Constitución, y no una mezcla de 86 políticos y 86 elegidos.

     

    En Suecia se constituyeron siete mesas, con un padrón electoral de 1.590 habilitados en Estocolmo y 663 en Gotemburgo.

     

    Un total de 1.405 personas ejercieron su voto (un 68% en Estocolmo y 48% en Gotemburgo). No obstante, se apreció un aumento en la participación ciudadana y, sobre todo, de más jóvenes.

     

    Tres cosas no podían faltar, al momento de ir a votar: cédula de identidad, lápiz azul y mascarilla. En tiempos de pandemia, la votación se llevó a cabo tomando en cuenta todas las medidas sanitarias vigentes en Chile -vale la pena recalcar – puesto que en Suecia no se ha impuesto el uso de mascarillas.

     

    La jornada se realizó en un ambiente tranquilo, aunque algunos votantes se vieron forzados a esperar más que otros por un descompaginamiento que posteriormente se solucionó.

     

    Aquí, las impresiones de algunos de las votantes, quienes respondieron a la pregunta de por qué habían ido a votar y cuál es la prioridad principal de una nueva Constitución.

     

    Hilda Gonzales fue a votar junto a su madre, la señora Hilda, de 93 años, quien dijo que ella quería votar era porque “estoy en mi derecho, y como mujer chilena que soy quiero hacerlo”. Además quiso recalcar que lo hacía “por todos aquellos que no lo pueden hacer”.  

    - Vine a votar porque, como dice mi madre, es un derecho. Este es un momento histórico del cual ninguno de nosotros, como chilenos en el exterior o donde sea que estemos, podemos restarnos. Porque es parte de la democracia que debemos defender. Pienso que octubre es un mes que nos enseñó a defender, aún más, nuestros derechos. Por todos aquellos que comenzaron esta lucha, por la dignidad de los chilenos, por los niños, por el derecho a la salud, a la educación, por una vejez digna. Ya es hora de cambiar esta herencia de la dictadura militar, que todavía sigue imperando en nuestro país.

    - Por supuesto que se debe tratar de una Convención Constitucional y no Mixta, porque de lo contrario nuevamente repetimos un modelo que está obsoleto. Y esto lo demostró Chile, gracias a los jóvenes valientes que se atrevieron a saltar las barreras del metro, lo cual fue muy simbólico, porque ellos se atrevieron a hacer lo que no hizo toda una generación, nuestra generación. Hay que cambiar la Constitución y esta tiene que ser realmente participativa. La gente nos ha demostrado, con hechos, la discriminación, la miseria, la pobreza, la desigualdad, y eso es lo principal que se debe cambiar. Y, por supuesto, es muy importante que las mujeres estemos presentes en la redacción de la nueva Constitución.


    Anna Cuadra Hernández, periodista.


    Ana Cuadra (a la derecha) junto a Paola Medel. 

    - Durante muchos a muchos años luchamos por el derecho al voto en el exterior. Este apruebo no es la solución, pero es una esperanza para poder cambiar la Constitución hecha durante la dictadura militar por el ideólogo Jaime Guzmán. La lucha la dieron los muchachos y es importante que en esta Nueva Constitución se garanticen los derechos mínimos de los ciudadanos, que son la educación, la salud, la vivienda, sueldos justos e igualitarios, porque los políticos que han gobernado a Chile – de todas las tendencias – han gobernado para los ricos. Hoy es un día histórico para Chile, ha costado vidas, ha costado sangre. ¡Por eso yo Apruebo!


    Alejandra Pizarro Carrasco, directora de Educación en la Universidad de Estocolmo. Ella es la apoderada general de los comandos por el Apruebo y por la Convención Constitucional.

    - Para mí la razón más importante de participar en este plebiscito es cambiar el futuro de nuestro Chile por un futuro más democrático, donde la participación de todas las personas sea la base. Este es un rumbo muy propio nuestro, un rumbo chilensis. No somos ni Venezuela ni Suiza, somos Chile. Lo más importante de la Nueva Constitución es asegurar la igualdad y la necesidad de que todas las personas tengan las mismas posibilidades de desarrollarse en una sociedad democrática. El Estado debe garantizar una vida digna a todos sus ciudadanos y ciudadanas.

     



    Esta vez los jóvenes acudieron a las urnas. Sentían que se trataba de un hito histórico en la historia de Chile. 

     

    Para ver más fotos, entre a nuestro grupo en Facebook - Haga clic

     

    Resultados de la votación en Suecia 

      

  • Inicio de Campaña Internacional para enviar a Piñera a la Corte Penal Internacional

    El sábado 26 de septiembre de 2020, la céntrica y emblemática plaza de Sergel en Estocolmo, Suecia, fue el lugar elegido para dar inicio a la Campaña Internacional para denunciar los crímenes de lesa humanidad en Chile, apoyando la gestión jurídica de un equipo de abogados chilenos de llevar a Sebastián Piñera ante la Oficina del Fiscal de la Corte Penal Internacional en La Haya.

     

     Por: Comisión de DDHH y Boicot – Chile Despertó Suecia

     

    Debido al actual rebrote de Covid-19, la restricción en Suecia es de reunir un máximo de 50 personas en lugares públicos. Cifra que fue superada con creces en Estocolmo, ya que muchos compatriotas se sintieron motivados a asistir. La actividad se desarrolló manteniendo el distanciamiento físico aconsejado.

     

    El acto se dió inicio con las palabras de Jimena López:

     

    ”Se va acabando un Septiembre más en nuestras vidas. Un Septiembre más para los que en Chile y fuera del país cargamos con la mochila de dolor y ausencias, pues este mes que no deja de conmovernos es Salvador Allende, Victor Jara, Pablo Neruda, Miguel Enríquez y Gladys Marín. Este mes son nuestros desaparecidos, torturados y encarcelados, nuestros héroes. Hoy, todos ellos respiran con nosotros y nos motivan para luchar - ¡hasta la victoria siempre!”

     

    A continuación, Jimena dio lectura a un saludo del abogado Ricardo Ignacio Bachmann. Y Nguyen Muñoz leyó la petición a la Corte Penal Internacional que se difunde por redes sociales para que chilenos dentro y fuera del país, y todos aquellos que quieran unirse, apoyen la iniciativa con sus firmas.

     

    Este video muestra el inicio de la campaña en Estocolmo:

     

    https://youtu.be/bWs32FG81h8

     

    El 26 de Septiembre se realizaron además actividades en las ciudades suecas de Gotemburgo y Falun. La ciudad de Uppsala se adherirá a la iniciativa en los próximos días.

     

    En París se realizó un mitin frente a la emblemática Torre Eiffel:

     

    https://youtu.be/lbetzM3V4wc

     

    En Bruselas se planifica un mitin el 2 de octubre.

     

    Enlace para firmar la petición a la Corte Penal Internacional (texto en inglés y español):

     

    https://www.change.org/PineraALaHaaya

     

    ¡La vida en la lucha es una buena vida!

     

    ¡Sólo la unidad nos hará libres!

     

     

  • Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

    Aquí, el testimonio de uno de los sobrevivientes de la época más aciaga de la historia moderna de Chile, uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionario: Marcello Ferrada de Noli.

    Con el golpe cívico militar del 73 en Chile, auspiciado por los Estados Unidos, “los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas”, escribe Ferrada de Noli, en esta columna-testimonio. 

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    Eran las siete de esa mañana brillante del 11 de septiembre de 1973 en Concepción, la ciudad más grande del sur de Chile. Entonces me alojaba en la casa de campo familiar a unos 20 kilómetros al norte del campus de la Universidad, donde no hacía mucho me habían nombrado profesor de métodos psicosociales. Había regresado desde México unos meses antes. Yendo hacia el garaje, el día soleado me hizo decidir a última hora ir en mi moto al trabajo. Como se demostró más tarde, fue una decisión espontánea que ciertamente me salvó de ser capturado, torturado y asesinado ese mismo día.

     

    Hacían casi exactamente tres años atrás, Salvador Allende se había convertido en el primer presidente electo democráticamente en el mundo occidental. Yo tenía entonces 27 años, vivía en ese momento en Londres, y decidí regresar de inmediato a Chile. Durante esos primeros años, los cambios estructurales realizados por el gobierno de Allende a favor de los sectores menos privilegiados de la sociedad, y que en cierta medida iban a ser financiados por la nacionalización de la industria minera chilena del cobre - entonces explotada por corporaciones privadas estadounidenses – le adjudicaron muchos enemigos poderosos para él y su gobierno, tanto dentro como fuera de Chile.

     

    Los partidos más grandes e importantes de la coalición de centroizquierda que apoyaron al gobierno de Allende estaban aún convencidos, de buena fe, de que el vasto apoyo popular a Allende, junto con las garantías democráticas de su gobierno evitarían cualquier atentado político serio contra el gobierno popular. Por otro lado, una pequeña voz minoritaria dentro de las filas de la izquierda, principalmente representada por el MIR – el Movimiento de Izquierda Revolucionaria - estaba bastante convencida de que el gobierno de Allende no era seguro y que un golpe de estado sería inminente. Con esto como punto de partida, el MIR había instado a Allende a asegurarse su apoyo entre las masas, profundizando las medidas socialistas a su favor. Al mismo tiempo, el MIR comenzó a hacer preparativos para resistir militarmente si fuera necesario, y pensó seriamente que esta resistencia podría ser útil cuando llegara el momento.

     

    Los hechos probaron, fatalmente, que ambas tesis estaban erradas. Pinochet y sus generales no sólo estaban bien preparados militarmente, sino que su misión estaba bien asistida e incluso organizada con poderosa ayuda del exterior, desde la tierra de los dueños extranjeros de las minas chilenas, los Estados Unidos de Norteamérica. 

     

    En definitiva, utilizando drástica y brutal violencia, los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas. Con todo, la táctica más eficaz de la operación de Pinochet fue el consiguiente encubrimiento de sus propósitos a su jefe, el presidente Allende, a quien había jurado lealtad hasta el último momento. Ni siquiera el MIR, a pesar de toda la inteligencia que pudo recopilar sobre los preparativos del golpe, pudo predecir la fecha exacta del golpe.

     

    En consecuencia, esa mañana del 11 de septiembre, mientras me dirigía en moto hacia Concepción, entrando por la Avenida Collao, no sabía que las tropas de Pinochet estaban desde antes instalando controles y deteniendo todos los automóviles o autobuses que iban al centro. Los militares buscaban armas de combate y automóviles que transportaban a personas cuyos nombres figuraban en sus listas de arrestos. Solo dejaban pasar a los peatones, y que a primera vista no portaban armas de combate.

     

    Los militares y las fuerzas policiales que colaboraron con ellos en la preparación de la toma militar tenían sus listas, exactamente como la Gestapo. En estas listas estaban todas las autoridades designadas por el gobierno, todos los dirigentes sindicales (no solo de organizaciones nacionales o regionales, sino de cada uno de los dirigentes sindicales en los lugares de trabajo) y los dirigentes de los partidos y organizaciones políticas de izquierda, los académicos e intelectuales simpatizantes de izquierda, los líderes de organizaciones estudiantiles, etc.

     

    Me atrevo a decir que mis condiciones  no eran las mejores. En ese momento era miembro de la dirección de la asociación de profesores y trabajadores universitarios, que era mi asignación política pública. Además, como joven catedrático universitario licenciado en Filosofía y habiendo publicado recientemente un libro que - aunque su contenido era fundamentalmente filosófico - lo había dedicado expresamente a un líder indígena de los trabajadores agrícolas (Moisés Huentelaf, fallecido en 1972 por las balas de los poderosos terratenientes del sur de Chile), efectivamente fui considerado por los militares entre los llamados “intelectuales de izquierda”. Sin mencionar que había publicado artículos en la revista independiente de izquierda “Punto Final”. Y "lo peor" de todo, había sido uno de los fundadores del MIR, en octubre de 1965 y también coautor, junto con su amigo Miguel Enríquez (líder del MIR) y su hermano Marco Antonio, de la primera "Tesis político militar". del MIR aprobado en el congreso constituyente. Aunque no más de ochenta personas de todo Chile estuvieron presentes en el congreso constituyente de 1965, en el momento del golpe de Estado de 1973, el MIR había crecido con miles de seguidores, y muchos de ellos militantes centrales. Por primera vez también reconoceré aquí que mi rol político clandestino como militante del MIR fue el de miembro del Comité Organizador del MIR para la Región de Concepción.

     

    A medida que veía aumentar los puntos de control, dejé la motocicleta y seguí más discretamente de a pie hacia Concepción. Como ya me encontraba camino a la Universidad decidí ingresar a la casa de la Avenida Roosevelt 1674, la residencia del Dr. Edgardo Enríquez Frödden, que entonces vivía en Santiago, en su condición de Ministro de Educación en el gobierno de Allende. Sabía que allí vivía su hijo Marco Antonio, uno de mis amigos más cercanos (hermano de Miguel Enríquez). Marco Antonio Enríquez era un académico de la Universidad de La Sorbona en París, que también había regresado a Chile. Allí nos pusimos al día sobre los acontecimientos, a través de la radio. El golpe de Pinochet había comenzado en la base naval de Valparaíso y había sido coordinado con tropas del Ejército en Santiago. Ahora se movían por el Palacio Presidencial “La Moneda” en el centro de Santiago.

     

    Desde la casa de Enríquez llamé a la “central” pero no estaba operando tan temprano. Mientras tanto, vimos los camiones del ejército, llenos de soldados, yendo en dirección al campus universitario. Aproximadamente a las 10.30 tuve finalmente contacto y me dieron un “punto” (punto de encuentro) en el centro de Concepción, concretamente al final de la calle Maipú de la Galería Rialto (si recuerdo bien el nombre), para recibir detalles de las órdenes.

     

    En ese momento, el MIR había preparado, a nivel nacional entre su organización central, una organización política militar basada en las “estructuras del GPM” (“grupos político-militares”). Esto significaba que cada militante, independientemente de su compromiso político público, era miembro de un GPM en particular. Estos GPM, también llamados "estructuras", se organizaron a su vez en células políticas militares clandestinas ("las bases"). En mi caso particular, estando en ese momento trabajando clandestinamente en detalle de Organización del Comité Regional, mi GPM era el que se llamaba “la estructura centralizada” y mi celda operativa era el propio detalle, integrado en ese momento por cinco integrantes (de éstos, tres han sobrevivido, todos residen en distintos países de Europa).  

     

    La principal estrategia de contingencia del MIR para la eventualidad de un golpe de estado estaba contenida en el “Plan militar de emergencia” (PME) a nivel nacional, según el cual cada GPM, y a su vez cada célula en particular tenía un área geográfica previamente asignada para actuar política y militarmente durante la resistencia planificada. Hasta donde yo sé, todos los militantes del MIR habían tenido algún entrenamiento militar. Fuera de las células antes mencionadas, en el MIR existían también algunos de los llamados “grupos de fuerza”, integrados por militantes con cierta especialización para este tipo de tareas de resistencia. Algunos de ellos, también como militantes del MIR, habían servido anteriormente como guardaespaldas del presidente Allende. La mayoría de ellos ahora están muertos.

     

    La célula de organización a la que yo pertenecía - como dije antes, pertenecía a la estructura central del MIR en Concepción - tenía asignados puestos de combate precisamente en el centro de la ciudad de Concepción. Esto me puso en un problema terrible, personalmente, ya que mis padres vivían en el edificio de la calle Colo Colo y la calle San Martín, a dos cuadras de la “Plaza de Armas” de Concepción y donde se ubicaban las oficinas gubernamentales. Esto significa también que cerca de la residencia de mis padres (a unos doscientos metros en dirección contraria) se encuentra el cuartel general de la División Militar de la guarnición Concepción (en la calle O'Higgins y la calle Castellón). También mi hijo y su madre se habían refugiado en la residencia de mis padres; esto después de que mi padre se fue al campo y los llevó a "salvo". De hecho, las fuerzas de Pinochet habían – durante mi ausencia - asediado la propiedad en el campo, en la tarde del 11 de septiembre.

     

    La resistencia en Concepción, y en Chile en su conjunto, no se hizo a la escala que el MIR había esperado, aunque se produjeron numerosos combates a través de todo el país. En esta lucha participaron también militantes de otros partidos políticos de izquierda. En Concepción se reportaron escaramuzas esporádicas las noches del 11 y 12 de septiembre, tanto en el centro de la ciudad como en algún punto de su periferia. Y se suponía que esto estaba de acuerdo con el plan.

     

    Fin de la primera parte

     

     

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