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Lunes, 01 Febrero 2021 23:43

¿Quién va a ayudar a Ida y Emma?

“Anhelo volver a la vida que tenía antes de enfermarme. A nadie le gusta estar enfermo en casa,”, dice Ida, en el programa Agenda, en la televisión estatal, SVT.

“Estaba completamente sana, me iba en bicicleta al trabajo. Hoy apenas puedo mantenerme en pie, constata Emma, en el matutino Dagens Nyheter.

Y la pregunta es qué solución se les da a las personas que después de tener covid-19 se han convertido en pacientes crónicos.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Ida Svensson y Emma Borgström tienen en común que son jóvenes, madres, exitosas en su profesión y les gusta el ejercicio físico. 

Antes de enfermarse con la covid-19. 


Hoy solamente el levantarse de la silla o de la cama hace que el pulso se les acelere y queden sin aliento. Ambas echan de menos la vida que tenían antes de contagiarse, exitosas en el trabajo y con hijos pequeños.

Hoy ninguna de las dos sabe cuándo podrán nuevamente jugar con ellos.

Ida Svensson no quería por nada contagiarse con el coronavirus, para no contagiar a los ancianos de la residencia para mayores donde trabajaba antes de la pandemia. Incluso prohibió a sus hijos jugar con amiguitos después de la escuela.

Todo fue en vano, en abril se enfermó.

- El salir a pasear al perro se me hizo imposible, quedaba jadeando por completo, no podía respirar. Nunca me había pasado algo así, una sensación horrible, dijo en Agenda, el domingo pasado.

Trató de hacerse una prueba para saber si tenía covid-19, pero, debido a que el médico estimó que no requería ser hospitalizada, esta le fue negada. Se le recomendó quedarse en casa.

Al cabo de unos días, comenzó a sentirse mejor, y volvió al trabajo, pero al final de la jornada nuevamente su estado empeoró.  

- Me puse a lavar ropa y me dolió mucho el pecho. No pude levantarme y fue muy terrible, sentí como si no estuviera recibiendo nada de aire, dice en el programa.

Ida había desarrollado una inflamación que le afectaba la respiración, y ante el menor esfuerzo se le disparaba el pulso. Después de un mes de haber desarrollado los primeros síntomas, pudo, por fin, hacerse la prueba del coronavirus. Era positiva.

El médico que la atendió, luego de que se sintiera nuevamente mal, cuando intentó ir nuevamente al trabajo, le dijo: “Tú querías, pero tu cuerpo aún no estaba preparado”.

Desde abril que está con licencia médica. Y desde entonces que ha sido derivada de un lado a otro, desde consultorios a clínicas especializadas. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido sometida a una investigación clínica exhaustiva, con el fin de determinar el porqué de sus males.

Afortunadamente Ida puede contar con la ayuda de sus padres y de su hermana. Aunque no es lo que quisiera. Y, al igual que otros pacientes que están en su misma situación, también ha debido enfrentar que sus síntomas no son tomados en cuenta o que no es creída. 

- Una anhela la vida que tenía antes de enfermarse. A nadie le gusta estar enferma en casa, dice, y agrega que, a pesar de esto, nadie quería preocuparse de su caso, se sentía que “apestaba”.

Desde abril que está con licencia médica. Y teme que, si no recibe la ayuda de especialistas, los síntomas no van a desaparecer. Como vive el Uppsala, no pertenece a la Región de Estocolmo, por lo tanto no puede ser atendida en la clínica especializada en enfermos crónicos de covid-19, que se ha instaurado en el hospital universitario del Karolinska, en Solna.

Mikael Runold es médico jefe de esta clínica. En Agenda explica la situación de los pacientes: 

- El común denominador es que muchos tienen graves problemas de concentración. Algunos lo describen como “niebla en el cerebro, una fatiga pronunciada. Tratan de activarse, de hacer ejercicio físico, pero sufren dificultades. Y lo que tiene de especial esta condición es que varía con el tiempo. Tenemos pacientes que han mejorado durante unos meses, pero luego vuelven a empeorar. Y otros que han estado sufriendo esto durante casi un año, enfermos crónicos con covid.


En la clínica se han preocupado de tener especialistas en múltiples disciplinas, con el fin de efectivizar el tratamiento de los pacientes que se han visto gravemente afectados por la enfermedad. Cuentan con neumólogos, infectólogos, cardiólogos, neurólogos, nefrólogos, para atender las necesidades de los pacientes que reciben y que han sido derivados desde la atención primaria.

Y son cada vez más.

- Tenemos una enorme afluencia de pacientes remitidos. Realmente enorme, constata el doctor Mikael Runold.

Ida, en tanto, trata de mantener la esperanza en recuperar su salud.     

- Puede que no haya una vida normal después de esto ...me entristece mucho sentir así, que tal vez nunca vuelva a ser la persona que era antes, constata -  con pena - en Agenda, mientras ve jugar a sus hijos en la nieve afuera, desde la ventana de su hogar.

 

 
Ida Svensson. Foto: captura de pantalla. SVT.

 

En tanto, Emma Borgström, de 39 años, también madre de dos hijos, se encuentra en el oculista, en el Centro de Rehabilitación para pacientes con corona, en la comuna de Tyresö, al sur de Estocolmo.

- Veo las letras, pero es como si ya no pudiera enfocar mi mirada y me dan muchas náuseas, dice Emma, cuando el óptico le pide que lea las letras en un cartel.

 

Emma participa en un estudio de investigación sobre las secuelas de la covid-19. Al igual que otras personas que han tenido la enfermedad, tiene problemas con la vista.

- No tenemos idea de por qué está sucediendo esto. Las cifras que recopilan los consultorios aún no son material publicado, pero es de esperar que podamos investigar esto, dice, en entrevista con el matutino Dagens Nyheter, el óptico e investigador del Instituto Karolinska, Jan Johansson, quien examina a Emma.

 

En el Centro de Rehabilitación los especialistas han constatado que muchos de los pacientes crónicos de covid-19 sufren de problemas a la vista.

 

- Hemos acordado realizar un estudio piloto para ver qué tipo de desviaciones son y con qué frecuencia parecen ocurrir, dice Jan Johansson al diario.

Aunque los síntomas son múltiples y varían de un paciente a otro, en el Centro de Rehabilitación los especialistas han constatado que muchos de los pacientes crónicos – o sea que tienen más de doce semanas con síntomas de covid-19 - sufren de problemas a la vista.

- Hemos acordado realizar un estudio piloto para ver qué tipo de desviaciones son y con qué frecuencia parecen ocurrir, dice Jan Johansson al diario.

 

Emma contrajo la enfermedad a fines de marzo del 2020. Y desde entonces la vida le dio un vuelco. Del interesante trabajo como diseñadora y la intensa actividad física que acostumbraba a hacer ya no queda prácticamente nada. Su vida cambió en un antes y un después del covid, en la actualidad incluso las voces de sus hijos le molestan, lucha contra el cansancio físico y mental día a día. En la entrevista dice que le gustaría huir a una casa sola, en el campo, puesto que  hasta el más mínimo estímulo le produce dolor de cabeza.

- Se siente como si la cabeza me fuera a estallar al menor movimiento o sonido, dice.

 

Luego del contagio, no presentó mejoría. Unas semanas después, un día sintió que le faltaba el aire. Fue trasladada en ambulancia al hospital y, al igual que a Ida, tampoco se le hizo la prueba del coronavirus. Al día siguiente, y luego de controlar su oxigenación, fue dada de alta.

 

No obstante, las dificultades para respirar y el dolor en los pulmones persistieron, hasta que, luego de nuevas visitas a la posta de Urgencias y a consultorios, fue derivada a la clínica multidisciplinaria para enfermos crónicos de covid-19, del Hospital Universitario Karolinska. Recién allí se le diagnosticó la enfermedad, y su estado crónico.

- Antes nadie me tomó en serio. Tuve que seguir trabajando acostada y desde mi sofá durante mucho tiempo. Pero en diciembre, por fin, me dieron de baja por enfermedad, cuenta Emma.

 

Su caso y el de Ida son muy parecidos, pero no únicos. Se desconoce el número de pacientes afectados, aunque se ha nombrado la cifra de 150.000 personas.

 

La clínica multidisciplinaria para enfermos crónicos de covid-19, del Hospital Universitario Karolinska, al igual que una similar en la ciudad de Norrköping, se especializaban en un comienzo en pacientes que habían sido internados en la Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Sin embargo, en la actualidad reciben pacientes que, como es el caso de Ida y Emma, no han sido intubados, pero tampoco se han recuperado de la enfermedad. Han pasado a ser pacientes crónicos de covid.

 

Judith Bruchfeld es médica jefe de la clínica del hospital del Karolinska:


- Entre los enfermos crónicos, vemos a un grupo completamente diferente al que vimos en las UCIS. Son principalmente mujeres de entre 25 y 45 años. Se caracterizan porque han sido muy saludables y de alto rendimiento en la plenitud de la vida, dice, al diario Dagens Nyheter.

Los especialistas no saben por qué las mujeres jóvenes han resultado ser más afectadas.  “Pero podemos ver que estas personas están muy enfermas, lo que es trágico”, dijo la facultativa.

Las palpitaciones fuertes al menor esfuerzo son algo bastante común, en estos pacientes.

- Parecen haber desarrollado una condición llamada POTS, que es más común en mujeres que en hombres. Es un efecto sobre el sistema nervioso autónomo que aún no sabemos cómo surge, pero se podría decir que el sistema de paz y tranquilidad está irritado y reacciona con demasiada fuerza, explicó Judith Bruchfeld.

Agrega que el hecho de que los enfermos crónicos se vean afectados por esto es una hipótesis, y junto a sus colegas han solicitado el permiso ético para realizar investigaciones con el fin de poder ayudar a estos pacientes. 

 

Síntomas que presentan los enfermos crónicos de covid son, entre otros: fatiga, dificultad para respirar, deterioro del sentido del olfato, dolor en el pecho, deterioro de la calidad de vida, ansiedad, depresión e incluso funciones corporales como deterioro de la función pulmonar.

 


Emma Borgström. Foto: DN.

 

 

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