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Actividades culturales

Actividades culturales

 Aquí, algunos de los eventos que próximamente se llevarán a cabo en Estocolmo, además de información de actualidad para la comunidad hispanohablante:

 Instituto Cervantes

 Enlace al Instituto Cervantes de Estocolmo - haga clic


 

Para conmemorar un año del inicio de la revuelta social en Chile,  nos juntamos en Sergels torg el sábado 17 de octubre a las 12 horas

 

La actividad durará hasta las 15 horas.

Durante su desarrollo mantendremos el distanciamiento físico. 

¡Traigan mascarillas, para mayor seguridad!

Si no pueden asistir, pueden seguir el acto en el canal de Facebook de Chile Despertó – Södertälje.

Convocan:

Comisión Nacional de DDHH y Boicot, Chile Despertó Suecia

Colectivo de apoyo a los Presos Políticos, Estocolmo

Chile Despertó Norrköping

Chile Despertó Södertälje

Döttrar

 

Saludos fraternales

 




 

 CINE 

 


 

TEATRO/DRAMA (En sueco) 

 

En tiempos de pandemia, el Teatro Real Sueco ofrece un variado repertorio de obras que se pueden disfrutar cómodamente desde casa, gracias a su servicio Dramaten Play (Enlace) 

 

 

Aquí, enlaces a algunas de las obras:

Idioten Fjodor Dostojevskij, dramatisering Mattias Andersson 

Utvandrarna Vilhelm Moberg, dramatisering Irena Kraus

De sista vittnena Svetlana Aleksijevitj

Den girige Molière 

Mormors svarta ögon Tanja Lorentzon

 


  

 


  

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Media

Producción: Dramaten.

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  • Sobre el documental “El agente topo”

    En relación con mi nota anterior, decidí contactarme con el profesor Marcello Ferrada de Noli, preguntándole si tendría tiempo para comentar la actuación de algún ex torturador en algún documental sobre espías (una pregunta en general, agregué).

    Esto es lo que me respondió:

     Por: Marcello Ferrada de Noli

    Mar y Sol, para valientes como Magazín Latino tengo todo el tiempo que no tengo. Te envío esto, pero no es un relato para flojos ni apurados. Es obligatorio no saltarse los pies de nota, o las notas de los pies –como quiera que se llame o como quiera que se olvide. Aquí está:

    I

    Lo último del Manhattan desaparece de mi vaso, para con su agilidad acostumbrada posarse en venas sonrientes. Al levantarme, la vieja poltrona de cuero me reclama con su crujido especial y depurado, sólo de ella. No es de fábrica, lo ha aprendido en sus años longevos. Leyendo mis pensamientos, como tantas veces, la poltrona me dice confortante: “No es desgaste, es experiencia”, y agrega –“Sé que volverás; alguna vez volverás. Todo vuelve”.

     

    … En el camino a mi bar bajando las escaleras de las escaleras de mi vetusta casona, su respuesta da elipses periféricas alrededor de mis recuerdos “que vienen y se van, que dejan una promesa y no vuelven nunca más”.[1] En este trayecto monótono hacia mi tarea recuperadora, [2] diviso desde una puerta abierta de la sala, la pantalla de abanicos destellantes de un encendido aparato de televisión. [3]

     

    El resplandor de colores me invita, con alguna incertidumbre, a detenerme en el marco de la puerta. Pero algo me gruñe desde mi mano, y le digo al vaso vacío que está sujeto entre dedos apurados, que espere todo lo que yo quiera. Que el capitán de mis deseos soy yo. Y entonces me vuelvo a la pantalla.

     

    Se abre el telón, emerge un león de la Metro.[4] Los títulos de la película anuncian que se documentará la vida en un convento de monjes budistas, confinado en alguna ladera del monte más alto del mundo. Por cierto más olvidada que escondida, porque a los olvidados nadie los busca. Porque nadie los necesita. Por eso no los aman. Ergo son desechables. [5]

     

    El clip de apertura del documental muestra a un monje que le llaman “hermano”, –a diferencia de los otros que se llaman entre sí “padre”. Él está faenando con calma y sosiego en un díscolo jardín de altiplanicie, que se niega a camuflarse con la nieve. Pero el predio es pequeño hacia lo casi imperceptible.

     

    La lucha corajosa del jardín por mantener su presencia, a lo menos como isla en un océano de piedras, no se nota en el horizonte de montañas.

     

    Las flores silvestres aparecen y desaparecen entre ranuras dejadas al olvido por las piedras. Su vida es fugaz, pero no por destino, sino por circunstancia.

     

    El opaco gris de las serranías, o el blanco inmutable de las altas cordilleras formadas por rocas hipermultimilenarias, es tan inconmovible como la clase conservadora. Liberalismo incluido.

     

    La montaña no va hacia Mahoma, pero Mahoma no alcanza a su cima. Para edificar un jardín de flores de igualdad y de libertad y de fraternidad, la solución es demolerla. [6][7]

     

    Volviendo al referido documental –que en honor de la diafanidad dejo en claro que lo acabo de inventar desde la pé hasta la pá– el hermano del convento de monjes aparece allí con un semblante calmo, o resignado. Su mirada apacible parece significar en parte gratitud a las flores que le dejan que él las riegue, en parte un temor sobre que él estaría viviendo un sueño.

     

    “¿Merece mi conciencia este descanso”? se pregunta el hermano.

     

    Independiente de la moral de cada humano, la memoria de hechos implacables es cruel en persistencia, y veloz en su recuerdo.

     

    La memoria del hermano contesta entonces en silencio a sus pensamientos secretos:

     

    “Es cierto, fui un torturador. Es cierto, un torturador es peor que un verdugo de cadalso”.

     

    I I

     

    El verdugo mata de un golpe de hacha, en un segundo. Y de ese instante micro milésimo, el último recuerdo del ejecutado será el de un impacto intenso, un dolor de choque agudo, y que en el mismo segundo le evita el pensar la incertidumbre de lo que pasará después. Ha caído muerto.

     

    El torturador, en cambio, es el repetidor de un fusilamiento simulado. La amenaza de muerte seguida de la experiencia de una muerte ipso facto inexistente. Cada vez que hemos recibido la tortura, junto con el dolor intenso, o intensísimo –como en el caso de “la maquinita”– [8] pensamos al unísono cuanto durará, si el dolor nos matará, si no sobreviremos cuando el dolor termine, o si sobreviviremos para soportarlo una vez más.

     

    En la conducta del torturador un fuerte componente sádico no puede ser excluido. Si aquel sadismo corresponde a un diagnóstico psiquiátrico, no es algo que desaparece entre sesión y sesión, entre víctima y víctima, entre al servicio de gobiernos tras gobiernos, entre los pasares de los años y años.

     

    Si en vez, la conducta del torturador fue hecha con una pistola encañonada sobre su espalda, podría esgrimir la razón sin razón de sobrevida de “o lo hacía o me mataban”.

     

    Si en vez, la conducta puntual de ejercer tortura corresponde a las órdenes impartidas por un gobierno sádico, entonces la responsabilidad moral es compartida entre torturadores, jefes de servicio, políticos envueltos, periodistas callando, diarios protegiendo, público conociendo y al mismo tiempo ignorando.

     

    ¿Y, por lo demás, habría alguna diferencia entre gobiernos torturadores de derecha y gobiernos torturadores de izquierda?

     

    Los derechos humanos establecidos y oficiales deberían responder enfáticamente: NO, y con mayúsculas –Pero no lo hacen, ni con minúsculas.

     

    Los humanos sin derechos, pero con la ética sujetando sus espaldas, pudieran agregar con su conciencia y experiencia: “Un gobierno que tortura no puede ser de Izquierda. La verdadera Izquierda somos nosotros, los torturados, los desaparecidos, los cientos aún detenidos luego de la rebelión de octubre 2019” –Pero no lo hacen. Ni por casualidad.

     

    En fin, si en vez, la conducta del ex torturador es todo lo anterior en parte o combinado, o nada de aquello, y si además fuese cierto que existe aquel Dios, existiría [9] el que perdona nuestros pecados, y nos redime, y nos vaticina “de los arrepentidos será el reino de los cielos”, entonces habría una esperanza para el patético ex torturador.

     

    Y un camino seguro al reino de los arrepentimientos pasa por entrar a un convento. Aquel convencido arrepentido renuncia a su vida de vida, y se dispone por los años que le quedan a esperar el veredicto de su muerte.

     

    III

     

    El hermano jardinero levanta su rostro arrugado por sus años ancianos. En el surco de su arruga del pómulo izquierdo se resbala una lágrima.  Ella le dice:

     

    “Te creo, porque has demostrado con los hechos que estás arrepentido. Pero no son nosotras, tus propias lágrimas, las que podrán darte la absolución que anhelas. Son las almas de los cuerpos que torturaste, los hombres y mujeres que quizás ayudaste a matar, aunque hayan quedado con vida. Y las de sus sobrevivientes esposas, hijos, camaradas, causas, destinos… sólo para comenzar la lista.”

     

    Por eso, finalmente, mi respuesta será condicional, sin ser agnóstica:

     

    El actor protagonista del documental que me preguntas no está en un convento –como en el caso imaginado de ese “hermano” que inventé en este relato.

     

    El ex torturador a que te refieres ¿sería aquel que torturó bajo las órdenes de más de un gobierno, y continua su vida ufana paseándose ida y vuelta en las avenidas cosmopolitas de Santiago?

     

    En ese caso, aquel ex torturador, o sea el protagonista del documental que tú refieres, estaría usufructuando de una fama que es una fama malévola.

     

    El director del documental, y su productor, y la compañía supongo capitalista-con-afán-de-lucro que se afana en distribuir la película, estarían usufructuando de un sensacionalismo que impugna tanto el sentido común de todos, como el particular de los torturados. Que ofende tanto a la moral de cualquier sociedad del mundo, como a la más especial, que es la que representa Chile con su Concertación desconcertante.

     

    Chile, mi querido Chile, con su pinochetismo sobreviviente sin –por el momento– estatuas de Pinochet.

     

    IV

     

    En tu mensaje me dices que Javier Rebolledo habla sobre lo mismo que he dicho yo “sobre la tortura y las escuelas sobre esta. De todas esas barbaridades… Por eso quiero saber tu opinión”.

     

    Pero no sé si me preguntas una opinión en mi rol de silvestre opinador, o como ex torturado, o como autor del libro de 1996 en el Instituto Karolinska, ese de estrés postraumático entre víctimas de tortura, que comentamos una vez, hace tiempo. Y además no soy experto en documentales cinematográficos, etc. 

     

    Por eso elijo responderte en forma simple, factual y llana, como debería hacerlo un doctor en medicina cualquiera, desde la psiquiatría (la que es la ciencia popularmente definida no sólo como la “dedicada al estudio de los trastornos mentales de origen genético o neurológico”, sino también “asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia”):

     

    Desde la perspectiva de la psiquiatría social, el problema es cómo una sociedad, para ser considerada adaptada, puede normalizar sus procesos de episódica ignominia histórica, convirtiéndolos en algo del pasado, y en una lección profiláctica para su presente y futuro.

     

    Una sociedad, cuyos gobiernos autollamados y embaucadamente reconocidos en la comunidad nacional e internacional como de izquierda; una sociedad que permite la perduración de torturas a personas reconocidas como de izquierda en esa misma comunidad nacional e internacional. Esa sociedad está enferma.

     

    Y los pueblos que la soportan, en vez de echar a patadas a esos políticos del poder, navegan sin saberlo en aguas de olas terribles, y se marean terriblemente confundidos, y además a la deriva sin compás.

     

    Pueblos sin compás político, pero al menos con uno moral, conservan la esperanza.

     

    Pueblos sin compás ni político ni moral, conservan su derrota.

     

    V

     

    He vuelto a mi poltrona de cuero centenario y desgarrado. Me pregunta por qué tengo pena. Le respondo simplemente, “Me dicen que así es la vida”. Y yo a veces no logro comprenderla.»

     

    Marcello Ferrada de Noli

     

    NOTAS


    [1] Farewell, Pablo Neruda

    [2] Debería decir solamente trayecto. Todo trayecto que hacemos más de mil veces en viajes sin retorno es sinónimo de monótono.

    [3] En Suecia –pueblo cuyo humor es, podría decirse, una mezcla de ‘humor inglés’ de clase noble empobrecida hasta el límite de lo inexistente, y de trabajador de la Vega los lunes por la mañana– este aparato se denomina “dumburken” (la caja boba).

    [4] Metro Goldwyn Mayer. No sé si todavía existe.

    [5] Me refiero a las víctimas ancianas de la pandemia en Suecia, aquellos que mueren sin proporcióneseles oxígeno, o que se les niega acceso a tratamientos intensivos, aduciendo su longeva edad o sus enfermedades de viejos. No por casualidad la mayoría de estas provienen de su soledad en compañía en las casas para ancianos.

    [6] ¿Cómo se llamaba el título original que colocamos a la Tesis Político-Militar de 1965? Se llamaba “Por la boca de los cañones a la conquista del poder”. El título duró solamente una mañana, tuvimos que transarlo por “A la conquista del poder por la vía insurreccional”. El resultado fue otra efímera rosa silvestre entre la sociedad de las piedras, y que ni siquiera la dejaron alcanzar el estadio de botón. No deberíamos haberle cambiado el título al proyecto original.

    [7] Miguel Enríquez, Marco Antonio Enríquez, Marcello Ferrada de Noli, “La Conquista de Poder por la Vía Insurreccional”. Documentos del Congreso de Fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, septiembre 1965.

    [8] Cuando me torturaron por primera vez, allá por agosto de 1969 (en el cuartel de la Prefectura de Investigaciones de calle Las Heras, en Concepción –por los detectives de la Policía Política– un día y una noche antes de pasarme incomunicado a la Cárcel de Concepción), el magneto usado como instrumento de tortura, que de acuerdo con el autor Javier Rebolledo hoy se describe en Chile como “la lora”, lo llamaban entonces “la maquinita”. (Se lo escuché a Javier en https://www.youtube.com/watch?v=RAmZz_snDWI&t=228s ).

    [9] De lo que yo, a lo mismo que en el argumento de Bertrand Russel, no estoy ni remotamente convencido.

     


    A la izquierda, el presidente de los doctores suecos por los DDHH diserta en el Club Suizo de la Prensa. Ginebra,17-11-2017. A la derecha, foto del Diario Color de Concepción (5-10-1973) tomada en Isla Quiriquina, con leyenda: “Ex Profesor de Filosofía de la Universidad de la U de Chile No se acercó a los periodistas”. Fotos: Privadas. Montaje: Marcela Elofsson.

     

  • En sueco - Intervju med Kjell Bergkvist och Monica Albornoz - Om filmen "Lyckligare kan ingen vara"

    ”Lyckligare kan ingen vara” är en romantisk komedi som hade premiär vintern 2018. Strax före premiären träffade Magazin Latino Monica Albornoz och Kjell Bergkvist, som berättade om sina tankar om filmen och om livet. De spelade ett par som blir kära i varandra.

     

    Kamera: Marisol Aliaga

    Produktion: Magazin Latino

    Web: www.magazinlatino.com

  • Fallece Sven Wollter – ¡Hasta siempre compañero!

    Gran pesar causó en Suecia la partida del afamado actor Sven Wollter, a los 86 años.

    “Es con una tristeza infinita que la familia de Sven Wollter anuncia hoy, 10 de noviembre, que él voló directamente hacia la luz, debido al Covid”, escribió su hija Stina, en su cuenta de Instagram.

    El actor era muy apreciado dentro de la comunidad latina en Suecia, puesto que participó por décadas en eventos de solidaridad y artísticos.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Las alarmas saltaron cuando la hija del connotado y popular actor Sven Wollter, Stina,  escribiera en Instagram, el sábado 31 de octubre:

     

    “Sí, es cierto que papá tiene covid. Sí, estoy muy, pero muy preocupada y asustada. Él está en Luleå. Yo vivo en Uppsala”.

     

    Sus seguidores le desearon una pronta mejoría, cosa que Stina Wollter, también artista, agradeció cálidamente.

     

    "Le he leído un montón de saludos por teléfono al viejo y él se rio con su voz ronca y dijo que era tan bonito", añadió.  

     

    A pesar de sus 86 años, el actor se mantenía muy activo, incluso había realizado una gira con su banda de músicos, Nynningen, el verano pasado, tomando en cuenta las medidas de precaución por la covid.

     

    Justamente por esta razón, y para poder mantener la distancia física, se había trasladado a vivir a la ciudad de Luleå, al norte del país, junto a su esposa, Lisa Wede. Tenía una cabaña al lado del mar y disfrutaba del paisaje y la tranquilidad y de no tener que estar en aglomeraciones, como ocurre en la capital sueca.

     

    Quería guardar la distancia física, que tanto recomiendan las autoridades sanitarias.

     

    Pero la necesidad de ver a sus hijos lo llevó a viajar a Estocolmo, a fines de octubre. Se alojó en casa de su hijo, y al llegar, supo que uno de los miembros de la familia estaba contagiado.

     

    Trató de mantener la distancia lo mejor que pudo, pero ya era demasiado tarde. Comenzó a sentirse mal y, al hacerse la prueba del coronavirus, este resultó positivo.

     

    A Aftonbladet declaró que “Tenía que estar muy tranquilo y no irse de paseos por la ciudad”.

     

    A la pregunta de si estaba preocupado respondió:

     

    - Sí, un poco. Tengo 86 años, así que tengo razones para estar un poco preocupado. Pero no es como de pánico.

     

    Pero razones para estar preocupado no le faltaban. Fuera de su edad, padecía de bronquitis crónica (KOL, en sueco) y sus pulmones no estaban en las mejores condiciones.

     

    No tuvo ninguna chance, ante el agresivo virus. 

     

    Junto con comunicar la noticia de su fallecimiento por Covid, Stina escribió, en Instagram, sobre su padre: "Un cuerpo desgastado por el uso, con bronquitis crónica y enfisemas que resultaron en que no fue capaz de pasar por esta su última prueba. Fue despedido, sin tener dolor, en compañía de todos sus seres queridos". 

     

    Pero Sven Wollter no solo fue uno de los representantes más grandes del Teatro nacional, también fue un luchador incansable por la lucha de los oprimidos.

     

    Se mantuvo fiel al Partido Comunista sueco, Kommunistiska Partiet (no confundir con el Partido de Izquierda) durante toda su vida. 

     

    Ante la pregunta de por qué mantenía sus convicciones, el actor había dicho: 

     

    - Se trata básicamente de, en el mundo actual de violencia, de crueldad, del desprecio de quienes ostentan el poder, de la codicia insaciable de los ricos, del terror del Imperio y de la amenaza atroz que representa el capitalismo global a la supervivencia de la humanidad en este pobre planeta atormentado en el infinito, en medio de todo esto, preservar la dignidad, la honestidad.

     

    - Entonces tenemos que comenzar con nosotros mismos aquí y ahora. Por eso soy comunista. 

     

    "Soy comunista porque quiero sentirme como un ser humano.

    Soy comunista para que todos sepan de qué lado estoy.

    Soy comunista por solidaridad con la humanidad y por fe en la vida".

     

    Sven Wollter - Carrera - Vida personal - Filmografía 

     

    Curiosidad: En 1987 fue elegido como "El hombre más sexy de Suecia", algo que él comentó como "absurdo".  


    Sven Wollter cuando joven y poco antes de su partida. Foto: Aftonbladet. 


    Sven Wollter. Foto: Wikipedia. 

     

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