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Rumbo a la COP25 – La farsa del presidente chileno Sebastián Piñera El presidente de Chile, Sebastián Piñera, al recibir el premio “Global Citizen Award”. Foto: Atlanticcouncil.org. La presidenta de Revolución Democrática, Catalina Pérez. Foto: Twitter.

Rumbo a la COP25 – La farsa del presidente chileno Sebastián Piñera Featured

En carta llegada a nuestra redacción, la presidenta del movimiento Revolución Democrática se refiere al premio“Global Citizen Award”, que le fuera otorgado recientemente al presidente de Chile, Sebastián Piñera, por su “liderazgo para abordar el cambio climático”.

“Que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa”, enfatiza el documento.

 

 Por: Catalina Pérez (*)

 

El pasado 23 de septiembre, en la Cumbre sobre Acción Climática, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, fue reconocido en Nueva York con el premio anual “Global Citizen Award” por el centro de pensamiento Atlantic Council, en particular por “su liderazgo innovador para abordar el cambio climático“.

 

Chile, donde se realizará la COP25, está hoy día en el top 16 de los países más vulnerables al cambio climático según el Informe Global Climate Risk Index 2019, su matriz energética depende en un 40% del carbón y la actividad desregulada de varias termoeléctricas ha generado en Chile “zonas de sacrificio”, donde el aire está contaminado con partículas emitidas por las industrias locales a niveles peligrosos para la salud humana, intoxicando a niños y niñas. En esas condiciones, que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa.

 

Para nuestro idioma, una farsa puede ser una obra de teatro cómica, de carácter satírico o una acción realizada para fingir o aparentar. En cualquiera de los dos significados, las políticas del gobierno se ajustan a estas definiciones.

 

Es una farsa que nuestro presidente aún se niegue a firmar el Acuerdo Escazú, el cual podría dar garantías al pueblo chileno del compromiso del país con el desarrollo sostenible y la justicia ambiental.Es una farsa que haya ejercido presión para la aprobación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que otorga a las empresas activas en Chile el derecho de atacar en tribunales internacionales políticas nacionales que vayan en contra de sus intereses económicos, como podrían serlo medidas de protección de recursos naturales.

 

Es una farsa que haya pedido disculpas públicas en esa cumbre hacia las llamadas zonas de sacrificio pero que la única respuesta para tomar cartas en el asunto sea hacer oído sordo al fallo de la Corte Suprema de una de esas zonas, prolongar 20 años más la actividad de esas industrias y anunciar el cierre de 8 termoeléctricas de las cuales 4 ya habían anunciado su cierre sin presión del gobierno.

 

Es una farsa que en Chile el agua sea considerado como un bien privado, que siendo unos de los 18 países en el mundo con mayor estrés hídrico el gobierno esté buscando fomentar una carretera hídrica y apruebe la destrucción de los glaciares.

 

Es una farsa que, frente a los daños generados en tierras plantadas con monocultivos por graves incendios en años anteriores, el gobierno proponga una reforestación con pinos y eucaliptos y no con bosques nativos, reduciendo también la disponibilidad hídrica en las zonas de reforestación.

 

Chile tiene muchos líderes en la promoción de un desarrollo justo, ecológico, sostenible, como lo es Rodrigo Mundaca, que fue reconocido hace pocos días atrás en Alemania con el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg, o como lo son los dirigentes sociales locales cuya vida peligra todos los días por defender el derecho a la vida en nuestro país.

 

A la ciudadanía chilena se le debiese reconocer por su ambición contra el cambio climático, no su gobierno. Por nuestra parte, quienes queremos realmente un país justo y respetuoso de sus recursos naturales y del planeta seguiremos movilizados y estaremos este viernes 27 en las calles en la huelga mundial por el clima para que nuestro gobierno, como los demás, se comprometan en serio con la emergencia climática. El tiempo se acaba, no hay planeta B.

 

Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática

 

(*) Este es un artículo de opinión. Las opiniones vertidas en este no representan necesariamente la línea de Magazín Latino. 

 

 

Más información:

 

Además de Sebastián Piñera, recibieron también el galardón: Brian Grazer, Mark Rutte, will.i.am y Anna Deavere Smith.

 

Vídeo de Atlantic Council el presidente Sebastián Piñera – haga clic

 

Fundado en 1961 en el marco de la Guerra Fría, el Atlantic Council -el think tank que entrega el reconocimiento- se dedica a promover temas de economía, medioambiente y tecnología. La organización es parte de la ATA (Atlantic Treaty Association) que actualmente reúne a países, estamentos, académicos y militares, en apoyo a la OTAN.

El premio ya fue entregado anteriormente a presidentes como Mauricio Macri, Bill Clinton y George Bush, el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, y la directora del FMI, Christine Lagarde. (Fuente: El Desconcierto.se).

 

 

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  • Guillermo Teillier en Estocolmo: “El problema que tenemos es la falta de unidad”

    En visita relámpago a Estocolmo, el presidente del Partido Comunista de Chile, Guillermo Teillier, tuvo un encuentro la semana pasada con chilenos y latinoamericanos residentes en Suecia, para referirse a la situación actual en Chile.

    El líder comunista afirmó que, si bien la derecha ha ido perdiendo la iniciativa política, la oposición no ha sido capaz de tomarla. Por falta de unidad.  

    - Ese es el problema que tenemos en Chile y que ocurre en muchas partes: la falta de unidad de las fuerzas de izquierda y del centro, de las fuerzas progresistas, dijo Teillier.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos

     

    Encontrándose de paso en Europa, para visitar a familiares, Guillermo Teillier aprovechó de reunirse también con “la familia grande”, el vienes pasado en Allaktivitetshuset, en Sundbyberg, en Estocolmo.

    Teillier hizo una exposición bastante exhaustiva sobre la situación en Chile, durante la hora que duró su alocución, que los asistentes escucharon con interés, y al final de la cual pudieron extender sus preguntas. También se refirió a la difícil situación por la que atraviesa Venezuela, que este sábado 23 de febrero se enfrentará a su punto más álgido.

    Comenzó refiriéndose a la derrota de la Izquierda en las elecciones presidenciales del año pasado. La derecha derrotó a la Nueva Mayoría con más del 50 % de votación.

    - Comenzaron a gobernar con mucha “pachorra”, como decimos en Chile, dijo, sobre la segunda administración de Sebastián Piñera.

    El presidente se ha propuesto deshacer muchas de las reformas que se lograron durante el gobierno de Michelle Bachelet. A pesar de que la oposición tiene mayoría, tanto en la Cámara de Diputados, como en el Senado.

    - Si quisiéramos actuar en conjunto, podríamos tener una oposición muy firme al gobierno de derecha, que quiere impulsar contrarreformas, o sea, echar para atrás muchos avances del gobierno de la Nueva Mayoría y la presidenta Michelle Bachelet, dijo Teillier.

    Piñera ha bajado considerablemente en las encuestas de opinión, y bajó de un   60 a un 40 % de aprobación en la ciudadanía. Según Teillier, Piñera creó expectativas muy grandes en la población:

    “Cuando yo llegue a la Presidencia, va a haber un crecimiento acelerado de la economía y de las inversiones en Chile”, dijo. Prometió más empleos, mejores sueldos y el crecimiento de la economía.

    - La economía ha crecido. Es verdad, subió de un 2 a un 4 %. Es bastante, pero no se refleja ni en los bolsillos ni en los estómagos de la gente, al contrario. Los precios han subido y esto ha incidido en las encuestas. Hay menos empleos - han tratado de cambiar los índices diciendo que los cálculos del INE estaban errados - pero con ese mismo instrumento se hicieron los cálculos anteriores. El poder adquisitivo de los trabajadores ha bajado, al contrario de lo que ocurrió el gobierno pasado. Subió poco, pero subió.

    Durante el gobierno de Bachelet, hubo grandes empresarios que no quisieron hacer inversiones en Chile, pero igualmente la economía experimentó un crecimiento anual de un 2 %. Crecimiento que se vio disminuido por la baja de los precios del cobre, que representa el 40 % del Producto Bruto en Chile. A finales del gobierno anterior, el precio del cobre comenzó nuevamente a subir, y Piñera recibió una economía en ascenso, a diferencia del país que recibiera Bachelet.

     

    “Hay que echar por tierra dos grandes mentiras de la derecha”, dijo Teillier:

    - 1) Que cuando ellos fueron gobierno dejaron la economía en alto. Mentira, porque ya un año antes de que finalizara su periodo, la economía había comenzado a declinar, y al gobierno de Bachelet le tocó recibir una economía en pleno declive. Cuando discutimos el último presupuesto de la nación, ellos calcularon que iba a crecer un 4,1 %, y no era así. Manipularon los datos de tal manera, que el presupuesto que se aprobó para el año siguiente era inadecuado y no correspondía a la realidad.

    - 2) Que la economía comenzó a subir porque Piñera asumió el gobierno. No es así. Es el ciclo natural del capitalismo. El cobre subió, pero luego los factores internacionales comenzaron a incidir en el precio del metal. Luego, cuando Trump le declaró la guerra comercial a China y a otros países, el cobre se estancó, para después subir nuevamente. Pero, no alcanza para revertir el déficit de la economía chilena.

     

     

    La desigualdad

    Chile es uno de los países más desiguales del mundo, y eso representa un problema para cualquiera administración. Teillier sostiene que esto desespera al actual gobierno, y lo ha llevado a perder la iniciativa política. Para desviar la atención de los problemas internos, se ha focalizado en otros países, como, por ejemplo, Venezuela. Al mismo tiempo intentan llevar a cabo ciertas reformas, una de estas la educación, tratando de revertir la reforma anterior.

    - Lo curioso es que, si bien el gobierno ha perdido esa iniciativa política, no la ha tomado la oposición. Es el problema que tenemos en Chile, y creo que ocurre en muchas partes: la falta de unidad de las fuerzas de izquierda y del centro, de las fuerzas progresistas. A pesar de tener desafíos tan importantes de cómo enfrentar las contrarreformas de la derecha y cómo vislumbrar las elecciones que se nos vienen por delante, apuntó Teillier.

     

    Aclaró que no se trata de una unidad cualquiera, sino de unidad con propósitos concretos, como la que hubo con el gobierno de Bachelet. Con una propuesta de varias reformas que se llevaron a cabo y que ahora Piñera tiene bajo la mira.

    - Estamos en una situación muy compleja. Este año se van a empezar a discutir los proyectos emblemáticos de este gobierno. ¿Cuáles son? Pues, durante el gobierno de Bachelet se hizo una reforma tributaria que significó que los más ricos, el 0, 1 % de los chilenos, pague 300 millones de dólares al año. Con esa plata se logró instalar la educación superior gratuita. Este gobierno va a hacer otra reforma tributaria, que en la práctica es una contrarreforma. Cambiando la manera de cobrar los impuestos le va a traspasar a estos grandes empresarios mil millones de dólares. Y lo dicen con todo desparpajo. Y como van a recuperar esos mil millones, ¿según ellos? cobrando más impuestos a la generalidad de la población pero bajándole a los que ganan más. Al contrario de lo que hicimos nosotros: cobrarles impuestos a las grandes empresas y evitar también la evasión tributaria. Fue una ley bastante drástica.

     

    Otro proyecto de Piñera es una reforma laboral que va en contra de lo conseguido en el gobierno de Bachelet, que dio nuevos derechos a los trabajadores, sobre todo durante el conflicto y durante la huelga. Algo que los trabajadores chilenos no tenían.

     

    Teillier explicó que en Chile existía el derecho a huelga, pero que los empresarios podían, por ejemplo, desplazar a todos los trabajadores durante el paro. Los  sindicatos no podían negociar, porque lo que había eran grupos negociadores. O sea, el patrón podía negociar con quien quisiera “y amañar a su antojo la negociación”.

    - Eso se terminó con esta ley, a pesar de lo imperfecta que quedó, por la intervención del Tribunal Constitucional. Y los grandes empresarios han dicho al gobierno de Piñera que no van a invertir si no cambia esta reforma laboral, porque no es beneficioso para ellos. Y quieren flexibilizar más las normas del trabajo para pagar menos y tener más utilidades. Nosotros sabemos lo que significa esa fórmula, pero este gobierno lo está haciendo con todo desparpajo.

     

    El sistema chileno de pensiones  

    El tercer proyecto de ley del gobierno actual trata del sistema de pensiones. El sistema previsional chileno es absolutamente privado y se cotiza individualmente. Durante el gobierno de Bachelet surgió un movimiento llamado No + AFP.

     

    ¿Que son las AFP?(Administradoras de Fondos de Pensiones)

    - Las AFP tienen como 35 – 40 de existencia. Las inventó la dictadura y después se exportaron a diversos otros países, lo que resultó ser absolutamente perjudicial para los trabajadores, por lo que ya están revirtiendo la situación.La tasa de retorno (jubilación) de una persona, que gana, por ejemplo, 1 millón de pesos - si es que ha trabajado 30 años y ha pagado sus cotizaciones mes a mes - va a ser de no más de 200.000 pesos. Vale decir, el retorno es de menos de un tercio, casi un cuarto. Chile es uno de los países que tiene las jubilaciones más bajas. Las ganancias de las AFP, que son las empresas privadas que administran esos fondos, suben cada día más, en tanto que las pensiones son cada vez más pequeñas.

    Este es el motivo por el cual más de un millón de personas se movilizaron en las calles, en Chile, en protestas contra las AFP, y para terminar con este nefasto sistema.

    Sin embargo, Teillier reconoce que no es tarea fácil.

    - Porque las AFP en Chile son la base del sistema económico actual, porque la capitalización individual les sirve a las grandes empresas para tener créditos, bancos, para iniciar emprendimientos. Si eso se saca, la economía queda coja, porque es una cantidad enorme de dinero, 200.000 millones de dólares, por lo menos, que están endosados. Entonces, durante el gobierno de Bachelet se hizo un proyecto de que ahora empezaban a cotizar, además, los trabajadores. Un 5 % lo tenía que poner la empresa, más el 10 % los trabajadores. Ese 5 % iba casi en su totalidad a un fondo especial que lo administraba el Estado. Vale decir, ya le empezábamos a sacar una parte de los fondos a las AFP, se los traspasábamos al Estado, y el Estado de inmediato usaba esto como una especie de fondo de reparto solidario, lo que significaba elevar en un 20 % las pensiones de las AFP. De acuerdo con esa fórmula.

    Según Teillier, Piñera toma lo que hizo Bachelet, pero lo distorsiona para atrás. La parte que entregan los empresarios no pretende entregarla al Estado, sino a empresas privadas, para aumentar la competencia. Lo que, según él, va a llevar a mejorar las pensiones.

    - Lo que hace significa que van a subir las pensiones, pero en 30 años más. Podrán aumentar las pensiones solidarias, que creó Bachelet, para la gente que nunca ha trabajado o que tiene pensiones muy bajas que se compensa con una cantidad de dinero que no es muy alta, pero que ha sido una solución, aunque pequeña, pero para alrededor de un millón y medio de familias por lo menos.

    Estos son los proyectos emblemáticos del gobierno chileno, explica Teilller.

    - Entonces, o nos ponemos de acuerdo, dentro de la oposición y los que creemos en esto, o sencillamente la derecha va a aprobar estos proyectos. Y hay diputados de algunos partidos que eran de la Nueva Mayoría que han votado incondicionalmente por este gobierno. O sea, no sé si incondicionalmente, porque detrás de esto siempre hay una negociación, alguna prebenda, pero el gobierno hasta ahora se las ha arreglado para conseguir votos.

     

    Prueba de esto, y lo que colmó el vaso, según Teilller, fue la actitud de estos partidos respecto a la ley sobre Migración. Chile no quiso suscribir el Pacto Mundial sobre Migración, de las Naciones Unidas. Se dictó, en cambio, una ley en la que la oposición no ganó ninguna de las indicaciones que presentó. 

    - Era una ley necesaria, pero las perdimos todas, teniendo la mayoría en la cámara de diputados. Y las perdimos porque diputados de la Democracia Cristiana y del Partido Radical votaron con el gobierno, sencillamente. Y 1 millón 300.000 migrantes quedaron en muy malas condiciones. No tienen prácticamente derechos reconocidos.

     

    Respecto al tema de los pueblos originarios, lo califica como otro error de este gobierno.

    - El homicidio del comunero mapuche Camilo Catrillanca fue un asesinato en todas sus letras. Esto develó además los montajes de Carabineros para engañar a la opinión publica. Quedó totalmente desvelado que el gobierno, en este caso el Ministro del Interior, Chadwick, estaba interiorizado de lo que había ocurrido. Él incluso ha entregado como tres versiones sobre la misma situación. Primero en la interpelación en la Cámara de Diputados, y luego de que salieran a la luz unos vídeos. En los Tribunales de Justicia se inició un juicio en contra de los carabineros que lo asesinaron, quienes físicamente cometieron el acto, pero políticamente creo que no ha existido ni va a existir justicia. Se estaba encausando una acusación constitucional, pero, hay partidos de la propia oposición que no quieren llevar adelante la acusación constitucional.

     

     

     

    NOTA EN DESARROLLO

     

  • Ganó Chile en La Haya: Descartan todos los argumentos de Bolivia y no existe obligación de negociar

    Se acabó la espera. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya entregó el fallo de la demanda marítima de Bolivia, que exigía a Chile ante el tribunal sentarse a negociar una salida soberana al mar. Pero la CIJ desechó los 14 argumentos altiplánicos por 12 votos contra 3 y determinó que Chile no tiene obligación de negociar mar con el país vecino.

     

     Fuente: Radio BioBio

     

    Por una parte, el presidente Sebastián Piñera decidió esperar los resultados en La Moneda, mientras que su par Evo Morales optó por escuchar los argumentos en primera persona ante el tribunal.

     

    Tras un largo proceso que inició en 2013, la corte partió con un resumen del tratado de límites de 1904 y las instancias de diálogo posteriores entre ambos países, en las cuales no se llegó a ningún acuerdo fructífero.

     

    “Las negociaciones entre Chile y Bolivia no progresaron desde 1950 en adelante”, señaló el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, presidente de la Corte Internacional de Justicia.

     

    Del mismo modo, en la lectura recalcó que “una obligación a negociar no implica una negociación de llegar a acuerdo”.

     

    Aunque “si no hay obligación de negociar establecida de manera literal, hay que mirar toda la evidencia para juzgar si existe”, dijo Ahmed.

     

    14-0: triunfo por goleada

    Tras dicho preámbulo, los argumentos fueron en su totalidad para Chile. En el primer punto a favor de Chile, la CIJ desacreditó que en 1920 haya habido un acuerdo o una promesa cierta de acceso soberano al mar para Bolivia. Según la Corte, en ese momento ambas partes realizaron negociaciones y Chile dio cierto pie para que Bolivia pudiera obtener un acceso al mar. Fueron acercamientos políticos, que no indicaron que Chile haya aceptado negociar el mar, asegura el tribunal.

     

    En tanto, el segundo argumento esgrimido por los altiplánicos, que sostenía que en 1950 Chile se había comprometido a una entrega soberana para Bolivia, también fue descartado.

     

    Acto seguido, la corte entregó otro punto a favor: que el acuerdo de Charaña entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer no implica un acuerdo que genere obligación para nuestro país.

     

    En cuarto lugar, también desechó que dos comunicados de 1986 sean un compromiso de Chile hacia Bolivia.

     

    En la misma línea, desestimó la obligación de Chile, tras una declaración realizada por nuestro país en Portugal hace 18 años.

     

    Para cerrar, el último argumento boliviano también fue desechado, por lo que la CIJ descartó que la agenda de los 13 puntos, suscrita en 2007, establezca una obligación para Chile.

     

    De este modo, en resumen, todos los argumentos centrales de Bolivia fueron descartados por la Corte Internacional de Justicia.

     

    “Chile no tiene obligación de negociar”

    Incluso el tribunal fue más allá y apuntó que en los acuerdos unilaterales “no hay pruebas de intención de Chile de asumir obligación de negociar”, al mismo tiempo que la declaración ONU de 1984 “no se puede considerar una base jurídica para negociar”.

     

    En tanto, sobre las “expectativas legítimas” de Bolivia, el tribunal asegura que se pueden encontrar referencias de ello, pero no se sigue un principio que pueda dar lugar a una obligación fundada.

     

    Sobre carta de las Naciones Unidas, de paso, aseguró que el término “negociar” no aparece en la carta. En solución de disputas, las partes a menudo recurren a una negociación, pero no están obligadas a hacerlo.

     

    En décimo tercer lugar, la CIJ recalcó que ninguna de las resoluciones de la Asamblea General de la OEA indican que Chile tenga obligación a negociar.

     

    Asimismo, sobre la “continuidad histórica” y “acumulativa” argumentada por Bolivia, el tribunal asegura que “en ningún caso establecería una obligación”.

     

    Por ello, la Corte Internacional de Justicia concluyó por 12 votos a 3 que Chile no tiene obligación de negociar. Eso sí, precisó que el fallo no impide continuar las negociaciones a futuro.

     

     
    Varios medios chilenos transmitieron en directo la lectura del fallo. Foto: Captura de pantalla de Teletrece.

     

    Para ver vídeo, entre a la nota en Radio BioBio - haga clic 

     

     

     

     

     

  • El Rasputín de Palacio

    En este artículo de opinión, David Maldonado, ex integrante del MIR,  da más detalles sobre el depuesto ministro de Cultura chileno, Mauricio Rojas, a quien conoció personalmente.

    “Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él. Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política. La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.”, escribe Maldonado.

     

     Por: David Maldonado

     

    Conocí muy bien a Mauricio Rojas, en Uppsala y en Estocolmo, en los años iniciales del exilio. Personalmente lo entrevisté, cuando manifestó su interés por incorporarse a los “Grupos de apoyo al MIR” (GAM).

     

    No teníamos antecedentes concretos sobre su participación política en Chile. Posteriormente comprobamos que estuvo relacionado con el “Frente de estudiantes revolucionarios” (FER) en los años finales de sus estudios secundarios y, tangencialmente, con la estructura del MIR, en la Escuela de Derecho, (estudios que no concluyó).

     

    ¡Mauricio Rojas nunca llegó a ser militante!

     

    En esos años, yo era miembro de la dirección regional del MIR, de la entonces “provincia” de Santiago. Nunca tuvimos conocimiento de la existencia de este “militante” en alguna de nuestras secciones comunales, sectoriales o estudiantiles.

     

    En Suecia se aceptó su incorporación a los GAM.

     

    Mauricio Rojas se caracterizaba por ser un hombre enérgico, con una visión “blanco o negro” del mundo... muy duro en su descripción de lo que llamaba “los enemigos políticos e ideológicos”. De sus palabras, junto con sus análisis, se desprendía un profundo desprecio y odio a todo lo que no coincidía con sus dogmas.

     

    Estuvimos juntos en muchas reuniones y círculos de estudios. Analizando los clásicos del marxismo leninismo, especialmente estudiando El Capital.

     

    Mauricio Rojas  tuvo en Chile  contacto superficial con el MIR, y también con círculos del partido comunista pro chino y otros grupos de izquierda.

     

    El ex secretario general del MIR, Andrés Pascal Allende, a partir de las indagaciones que él hizo, ha reafirmado que Mauricio Rojas nunca fue militante del partido.

     

    Se podría interpretar que Rojas es un impostor, que utiliza la sigla del MIR, para conseguir rédito político, presentándose como “soldado de la resistencia” y que paulatinamente descubrió al “Dios neoliberal de la salvación”.

     

    Su madre fue una activa y perseguida dirigente socialista, detenida y torturada en VillaGrimaldi. He tenido información de que a ella le dolió mucho la conversión - o traición -  de su hijo, llegando incluso, a quebrarse la relación familiar.

     

    A no ser que Mauricio Rojas hubiese sido un “infiltrado”, cosa que algunos insinúan, pero yo descarto, no me cabe duda de que, en el comienzo de su exilio en Suecia, fue convencidamente un sectario fanático del marxismo-leninismo.

     

    Todo lo que Mauricio Rojas abraza, lo hace con un convencimiento “eclesiástico”, mesiánico y de extrema vehemencia. ¡Este comportamiento, está en el ADN de su extraña personalidad, en la cual, además está su gran capacidad de intrigar!

     

    Paulatinamente, se fue produciendo su cambio político, su quiebre de posiciones y su camino hacia la derecha.

     

    Mauricio Rojas, hoy en día, miente, reniega, analiza y denuncia — sin tener coherencia, consistencia ni evidencia. En su “currículum político", el presentarse como un converso, como un ex militante del MIR, lo hace “interesante” a los ojos del mundo político y periodístico chileno.

     

    A él y a su socio de travesía, Roberto Ampuero, les encanta sentirse como “trofeos”, conquistados por la derecha.

     

    En Suecia, su cambio político fue gradual. Estuvo participando en círculos socialdemócratas, posteriormente se integró al partido del Medio Ambiente (Miljöpartiet), desde ahí, hizo un salto de trapecista y se incorporó al Partido Conservador (Moderaterna).

     

    La dirección de este partido lo marginó por utilizar “métodos anti-democráticos y conspirativos en las estructuras del partido”.

     

    Personalmente escuché literalmente estas palabras y razones, de parte del ex secretario de organización de los conservadores suecos. Ocurrió en una conferencia, ante la pregunta de un periodista.

     

    De ahí, Mauricio Rojas dio un salto, ya no de trapecio, y se adhirió a los derechistas liberales.

     

    En esa época, Rojas era ya un activo dirigente de “TIMBRO”, un centro de estudios de la derecha neoliberal sueca, apoyado por los intereses económicos más oscuros y egoístas de la sociedad. En Chile cuentan con un centro hermano, la “Fundación para el Progreso” de Axel Kaiser.

     

    Gracias a su amistad con el ex presidente del Partido Liberal sueco, Lars Leijonborg, logró una  posición de “elegible” en la lista de ese partido al parlamento [2002].

     

    A diferencia de Chile, en Suecia, es la posición en la lista electoral, lo que determina ser elegido o no. Con el sistema electoral chileno, jamás habría sido elegido diputado, ya que es un personaje completamente desconocido para el pueblo sueco y repudiado por el 99% de la comunidad latina en este país.

     

    Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él.

     

    Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política.

     

    La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.

     

    Acaba de publicar un nuevo librillo “La utopía socialdemócrata”.

     

    Esa utopía, que nunca lo fue, sino una realidad palpable, le fue muy útil a él, a su familia y a su media docena de hijos. La Suecia solidaria y socialdemócrata lo acogió, le dio vivienda y protección social y económica, desde el día que llegó como pobre solicitante de asilo, hasta que obtuvo su doctorado en la universidad de Lund.

     

    Eso, él y su familia, nunca lo habrían podido lograr en un sistema neoliberal, como el que él y sus perversos socios, propician hoy en día.

     

    Todo su desarrollo académico se lo debe al modelo solidario de Suecia. En donde aún se tiene la mejor educación y salud pública, universal y gratuita, pilares de un modelo de sociedad en toda la zona nórdica de Europa, contra los cuales Mauricio Rojas y sus socios neoliberales, trabajaron activamente en el Parlamento para eliminarlos, transformándose en enemigos de todo lo que huela a Estado.

     

    Hoy, este patológico personaje trabaja en Chile por la profundización bestial del egoísmo neoliberal.

     

    Si se tratase de una persona de “normal” raciocinio, una mínima pregunta que debiera hacerse a sí mismo es: ¿qué padre de familia en Chile - como él lo fue en Suecia, con seis hijos de carga, sin ingresos ni herencias especiales - podría hacer el trayecto académico que él realizó?.

     

    Todo, absolutamente todo lo que ha conseguido, ha sido gracias al sistema educacional y socioeconómico de Suecia, denostado por él como “utopía socialdemócrata” que hay que destruir.

     

    No me cabe duda de que este converso exageró los motivos políticos de su exilio para así obtener su permiso de residencia en Suecia.

     

    Absolutamente condenables son sus indignas declaraciones sobre el Museo de la Memoria, mostrando la peor de las peores faltas de sensibilidad hacia todas las víctimas de la dictadura y sus familiares, incluso hacia la memoria de su propia madre.

     

    Mauricio Rojas es un ministro del Estado de Chile, sus funestos comentarios desconocen los resultados de los informes Rettig y Valech, y desconocen las decenas de condenas judiciales de lesa humanidad a torturadores y asesinos.

     

    “Para que las mentiras del presente se impongan, hay que borrar las verdades del pasado” Esta es la esencia de su “rasputinesco” discurso.

     

    Cuando ha visto la enorme avalancha de críticas de casi todos los sectores de la sociedad, sale y dice “yo ya no pienso así, he cambiado de opinión”. Esa ha sido la tónica de su historia, cambiar oportunamente de opiniones, ideas e ideologías, cuando les conviene a sus planes estratégicos.

     

    Hoy, un amigo ex mirista me escribió: “Así es, por desgracia. Este tipo ha calculado “maquiavélicamente” sus pasos”, afirma.

     

    Lamentable para Chile, que un Rasputín oportunista de tomo y lomo, esté en el gobierno del país.

     

    ¡Es sumamente peligroso!

     

    ¡Debe dimitir o ser destituido!

     

    David Maldonado

     

    Nota de la redacción:

    Esta columna fue recibida antes de la veloz dimisión del ahora ex ministro, quien solo duró 90 horas en su puesto. Pocos imaginaron que el desenlace tan rápido de este episodio. En Suecia, lo alcanzaron a felicitar el presidente del partido Liberal, Jan Björklund y el ex canciller sueco (del partido Moderados), Carl Bildt, en el momento de su designación. Ninguno de éstos se han pronunciado sobre la salida de Mauricio Rojas. 

     

     

     

     

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