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¿Libertad para quién? ¿Para quienes? Enrique Durán. Foto: Marisol Aliaga.

¿Libertad para quién? ¿Para quienes?

01 de julio de 2016 | COLUMNAS |

El escritor y dramaturgo chileno residente en Suecia, Enrique Durán nos ofrece, en esta columna, su visión sobre el proceso constituyente en Chile.

 

Por: Enrique Durán

 

       (A propósito – o despropósito – de conversaciones y  reuniones que se realizan en torno a una Nueva Constitución para Chile).

                                                        *****

El concepto  ”libertad” designa la facultad que le permite al ser humano decidir, llevar a cabo una determinada acción o no. El ser humano elige, decide sobre sus actos y esto lo hace libre. Pero, al mismo tiempo, responsable por todo lo que hace, no existe libertad sin responsabilidad. Y esto es así, porque el hombre no es un ente aislado, separado. El ser humano es un ser social, depende de los otros para poder realizar su libertad. Es la contradicción entre existir y ser.  Para resumir, se puede decir que libertad es la capacidad del ser humano de decidir su destino. Es la capacidad y la posibilidad de elección ante actos, decisiones y qué hacer con su vida. Esto se opone, naturalmente, a conceptos tales como esclavitud. Sujección. Opresión. Y podemos agregar, la “venta de trabajo”, que la mayoría de los seres humanos tienen que hacer obligadamente para subsistir.

 

   Y es en este sentido que el concepto de Marx sigue siendo vigente. Es decir, las relaciones sociales, el modo de producción en que este ser humano nace y está inserto es lo que determina, modifica o anula el grado de libertad que posee realmente. Para decirlo en otras palabras : ¿Es libre el niño mexicano o bengalí o mapuche que nace sin alcance a la propiedad de su tierra porque se la han robado?

 

   Sigue siendo interesante el planteamiento de Proudhon, pensador socialista y anarquista: “La propiedad es un robo”. Es decir, la propiedad privada de la tierra, de los medios de producción limita y ahoga la libertad de todos aquellos a quienes les han sido expropiados, precisamente, la tierra y los medios de producción. Esa gente, es decir, la gran mayoría de los habitantes del planeta, tendrán que vivir ofreciéndose como mercancía. Y lo que ofrecen es su capacidad, su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Su libertad es alienada, robada, expropiada, dado que lo que producen no les pertenece. Pertenece al patrón, el que se ha apropiado de los medios de producción y de la tierra, al esclavista, a la Esso, a la Volvo, a la Shell, a la United Fruit, o a los señores que han robado las tierras al pueblo mapuche. Por eso, es absurdo hablar de libertad en un sistema capitalista. La libertad es para los que se han apropiado de los Medios de Producción durante siglos en la historia de la humanidad. El viejo dilema metafísico, que nos viene de Platón y Aristóteles, el ser, la esencia del ser humano, es libre y responsable, se anula. No vale, cuando la Libertad es expropiada y alienada.

 

   Por eso, es absurdo hablar de “libertad” en un sistema capitalista. No tienes influencias, ni posibilidades de influír o de elegir ante los grandes señores propietarios que “tienen la sartén por el mango.” Ellos mandan y deciden. Al resto de la humanidad sólo le queda la opción de obedecer o rebelarse. Y eso de rebelarse es ya “harina de otro costal”.

 

   Quedaría vigente lo que en nuestros sistemas “democráticos” llamamos la “libertad política”. Es un punto que podemos y que es necesario conversar, discutir. Dado que todo partido político, en la sociedad actual, construye su estructura administrativa y de poder con, o como, un filtro excluyente. El sistema no lo inventó Stalin. Eso de “todo el poder a los soviets” parece una ironía cruel cuando, inmediatamente después, se plantea que es el Partido, o su Comisión Política, quién, de verdad, tiene el Poder. El sistema apareció ya mucho antes del Imperio Romano. Los romanos lo perfeccionaron. Y fue progresando, agudizándose en medio de las graves y terribles contradicciones de la Alta Edad Media. El Poder, ese Poder, necesita ser excluyente y total. El Poder que intenta cambios de estructura, de nueva sociedad. Las discusiones entre las distintas fracciones en los soviets eran interminables y, al parecer, no conducían a ninguna parte.  Y la nueva sociedad soviética estaba las puertas de una guerra civil y atacada, además, por las potencias europeas que temblaban ante la posiblidad de una revolución socialista en sus países. Era una situación caótica en las Asambleas de los Soviets y a Lenin no le quedaba otro camino que poner “orden”. Además, el Poder Soviético necesitaba de una estructura administrativa, lo que hoy conocemos como burocracia. No eran los trabajadores los que sabían y dominaban los vericuetos del orden burocrático. Y así hubo que acudir a los especialistas del régimen zarista.  ¿Había otra solución?. Siempre se ha necesitado una burocracia, un poder administrativo, sujeto al sistema dominante.

 

   En la Alta Edad Media el sistema feudal hizo crisis, a partir de las guerras de la Cruzadas. El paso adelante fueron los Reyes Absolutistas que liquidaron, através de guerras y pillajes, el poder atomizado de los Señores Feudales. Otra vez Proudhon: “ La propiedad es un robo”.  Y si no, pensemos en la Conquista española, portuguesa o inglesa en nuestro continente americano. Nos robaron la tierra y convirtieron a nuestros antepasados en esclavos, servidores de los conquistadores , “colonizados” , sujetos a una servidumbre y explotación inhumana.

 

   Por eso, cuando columnistas de, por ejemplo, Dagens Nyheter, Svenska Dagbladet y otros medios de comunicación, en Suecia y en el continente europeo, hablan de Latinoamérica, de Cuba, de Venezuela, de Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, no sé si reírme o llorar.  No siempre, pero a menudo, la óptica del europeo es que el resto del planeta pertenece a Europa, con la excepción quizás de los Estados Unidos de Norteamerica, porque allí radica el Poder del Imperialismo económico, globalizador. Culturas, estructuras sociales, sistemas políticos se configuran y existen gracias a que existe Europa. Gracias a que los europeos han “civilizado” el planeta. Lo han integrado a una cultura y a una óptica específica:la europea. Se continúa confundiendo cultura, civilización con colonización. Y la Colonización presupone Conquista: o sea, robo, violencia, despojo.

 

   El avance del sistema capitalista se mantiene dentro de la misma óptica, la misma norma:  la globalización, el dominio absoluto del planeta por oligopolios económicos que mantienen y desarrollan la propiedad privada de sus accionistas mayoritarios. Gran parte del planeta se convierte en colonia de esos oligopolios que hacen alianzas entre sí para anular o destruír a empresarios más débiles. La libre competencia capitalista proclamada por las corrientes políticas llamadas liberales no pasa de ser una ilusión. La tendencia natural del capital, dentro del mercado, tiende a ser hegemónica. Y es en ese sentido que los análisis marxistas siguen teniendo una validez abrumadora. El Poder lo posee quién posee el Capital. Y por tanto, el Capital es el Poder. Y quién o quiénes poseen el Capital son dueños del planeta.

 

   La libertad real, no la imaginaria que proclaman los sistemas llamados democráticos, no está al alcance, hoy día, de miles de millones de los habitantes del planeta. Nacemos, crecemos y vivimos en una infraestructura que condiciona nuestras vidas. Nos condena a vivir en una sociedad dividida en clases. Y actuamos en medio de una Superestructura que nos manipula y sutilmente, o como sea, trata de imprimirnos un modo de pensar, una ideología que nos impregna en todos los espacios de la sociedad. La ideología de la clase dominante. La clase dueña del poder en el modo de producción capitalista. Esto no es una afirmación pesimista. Es solamente una constatación. Es sólo advertir que el camino hacia la libertad, hacia el reemplazo, el cambio de la propiedad privada a la propiedad comunitaria es un camino largo y lleno de tropiezos y de obstáculos. Es una lucha que no empezó ayer. Empezó hace siglos. Ha ido adquiriendo  el carácter de lucha de las clases trabajadores por su libertad  desde hace ya más de 250 años.

 

   Todas estas reflexiones aparecen dado que se han producido tantas conversaciones y opiniones de muchos compañeros a raíz de los encuentros que mantenemos en torno a “ ¿Qué Nueva Constitución queremos para Chile?”  Porque el punto central y de partida es la lucha y la voluntad de obtener una Nueva Constitución que sea un fiel reflejo, una expresión auténtica de la voluntad, de lo que quiere realmente el pueblo de Chile. Sobre todo, sus clases trabajadoras. Es decir, Una Nueva Constitución obtenida y lograda a través de un Plebiscito. El Pueblo es el que propone y elige.

 

   Por ahora, la propuesta es realizar Diálogos Ciudadanos.  Estos Diálogos permitirán muchas propuestas e ideas para una Nueva Constitución. Y ésto, naturalmente, es positivo. Pero es aquí donde podemos ver uno de los grandes problemas que pueden deducirse del documento que nos envía el Gobierno. Porque las propuestas y resultados de estos Diálogos Ciudadanos van a resumirse en un documento que se llamará Bases Ciudadanas. Este documento será finalmente revisado por la Sra. Presidente de la República y será ella, o sus asesores, quienes redacten el documento final, la propuesta de Nueva Constitución chilena que será presentada  a la Cámara de Diputados y al Senado de la República. Serán los Señores senadores y diputados quiénes decidan, enmienden y aprueben el Proyecto de la Nueva Constitución.  ¿Es esto, entonces, de verdad un plebiscito? El pueblo de Chile es consultado a través de los Diálogos Ciudadanos. Pero, no decide. ¿Puede decirse que es ésta una Nueva Constitución aprobada por el Pueblo de Chile? Son preguntas que me hago. Preguntas que, por ahora, no tienen respuestas.

 

   Un compañero hacía la siguiente pregunta: “¿Quién va a creer que serán capaces de resolver una Nueva Constitución aquellos políticos que han vendido su alma al diablo, o sea al capital, aquellos que arreglan todo entre ellos, porque más allá de la diferencias de coaliciones, están hermanados por el modelo que les permite lucrar, corromperse y vivir como reyes, mientras la mayoría de los ciudadanos se las arregla a duras penas para llegar a fin de mes?”. Es una pregunta dura, muy fuerte, pero que tiene arraigo en la terrible realidad política, económica y social que vive Chile. Es el Chile que nos dejó la dictadura. La Constitución pinochetista es sólo un instrumento.

 

   Pero, insisto. Esta lucha por una Nueva Constitución hay darla, aunque muchos compañeros piensen que que no vale la pena participar en un proceso como éste. Esta lucha hay que darla hasta el final. Y que quede constancia que el Pueblo participa, discute. Está crítico y rechaza definitiva y rotundamente la Constitución pinochetista. Es un paso adelante. No sabemos, aún, si grande o pequeño. Aunque la Nueva Constitución sea manoseada y aprobada por senadores y diputados, muchos de los cuales no nos merecen ningún respeto, sólo desprecio, dado que conocemos sus calañas de delincuentes políticos y sus fechorías. Esta lucha hay que darla. De otro modo, somos nosotros los que perdemos el respeto por nosotros mismos, el derecho a llamarnos “un pueblo en lucha”.

 

Enrique Duran. Estocolmo, 27 de junio 2016.

 

 

 

 

 

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  • Otra vez Krassnoff

    "Me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores a Miguel Krassnoff?"

    Testimonio de Beto Rodríguez Gallardo, sobreviviente e integrante de la familia Gallardo Moreno, del Montaje de Rinconada de Maipú. 

     

     Fuente: El Desconcierto. 15.10.2018

     

    Con estupor he recibido la noticia de un nuevo homenaje al criminal de lesa humanidad Miguel Krassnoff Martchenko, llevado a cabo en la Escuela Militar.

     

    El año 2003, a 30 años del golpe de Estado, lo homenajearon los 1200 empresarios más ricos de Chile en el centro de eventos Casa Piedra, lugar de reunión emblemático de la élite nacional. Ese año estaban en curso las investigaciones judiciales por sus múltiples crímenes (desaparición forzada, ejecución política, tortura y violencia sexual política); sin embargo, él se paseaba libre por las calles, creyendo que nunca le podríamos quitar el manto de impunidad que le otorgaba haber servido fielmente a sus patrones. Luego, en noviembre del año 2011, Cristián Labbé (compañero de armas, de torturas y asesinatos), promueve un acto de reconocimiento en el Club Providencia. En esta oportunidad la prepotencia edilicia, no permitió ver los reales sentimientos que provocan en la sociedad chilena, las graves masivas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que cometió “el joven brigadier”. Como el llamado fue abierto y público, la organización social no se dejó esperar, fuimos miles de personas los que salimos a las calles a repudiar este acto. Miles los que, una vez más, dijimos con voz fuerte y clara “No a la impunidad”.

     

    Desde hace años las organizaciones de Derechos Humanos y Memoria, venimos exigiendo que se promulgue una ley que sancione las conductas de apología del terror, de revisionismo y negacionismo, las cuales dañan los pilares más básicos de nuestro pacto social y de nuestra democracia; así como también, atentan contra los familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado, retraumatizando y revictimizando en una cadena sin fin.

     

    En este contexto me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto Lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores?

     

    Con este tipo de acciones quedan al descubierto que las peticiones de perdón del Ejército de Chile, no han sido más que cortinas de humo. Queda claro que el ex Comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre el año 2004 en su texto “Ejército de Chile: el fin de una visión”, le mintió a Chile y al mundo al decir que “las violaciones a los Derechos humanos, nunca y para nadie pueden tener justificación ética”. Lo que podemos ver con mucha claridad es que el acto de “homenaje” a Krassnoff realizado en la Escuela Militar, es una evidencia más de que el Ejército de Chile no sólo no ha cambiado su visión, sino que reivindica el accionar del Terrorismo de Estado.

     

    Me da vergüenza como las instituciones Castrenses, siguen ancladas a la lógica de la Guerra Fría, esa lógica que indica que en cada país hay enemigos internos, los cuales se deben destruir a cualquier precio.

     

    ¿Qué tiene que decir el comandante en jefe de las fuerzas armadas del país? ¿Cuál será la postura del gobierno ante semejante atropello a la Democracia? ¿No será momento de pasar de las explicaciones a las exigencias de renuncia a quien permita este tipo de infamias? ¿Cuánta violencia más tenemos que soportar los familiares de Violaciones de Derechos Humanos?

      

  • Ganó Chile en La Haya: Descartan todos los argumentos de Bolivia y no existe obligación de negociar

    Se acabó la espera. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya entregó el fallo de la demanda marítima de Bolivia, que exigía a Chile ante el tribunal sentarse a negociar una salida soberana al mar. Pero la CIJ desechó los 14 argumentos altiplánicos por 12 votos contra 3 y determinó que Chile no tiene obligación de negociar mar con el país vecino.

     

     Fuente: Radio BioBio

     

    Por una parte, el presidente Sebastián Piñera decidió esperar los resultados en La Moneda, mientras que su par Evo Morales optó por escuchar los argumentos en primera persona ante el tribunal.

     

    Tras un largo proceso que inició en 2013, la corte partió con un resumen del tratado de límites de 1904 y las instancias de diálogo posteriores entre ambos países, en las cuales no se llegó a ningún acuerdo fructífero.

     

    “Las negociaciones entre Chile y Bolivia no progresaron desde 1950 en adelante”, señaló el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, presidente de la Corte Internacional de Justicia.

     

    Del mismo modo, en la lectura recalcó que “una obligación a negociar no implica una negociación de llegar a acuerdo”.

     

    Aunque “si no hay obligación de negociar establecida de manera literal, hay que mirar toda la evidencia para juzgar si existe”, dijo Ahmed.

     

    14-0: triunfo por goleada

    Tras dicho preámbulo, los argumentos fueron en su totalidad para Chile. En el primer punto a favor de Chile, la CIJ desacreditó que en 1920 haya habido un acuerdo o una promesa cierta de acceso soberano al mar para Bolivia. Según la Corte, en ese momento ambas partes realizaron negociaciones y Chile dio cierto pie para que Bolivia pudiera obtener un acceso al mar. Fueron acercamientos políticos, que no indicaron que Chile haya aceptado negociar el mar, asegura el tribunal.

     

    En tanto, el segundo argumento esgrimido por los altiplánicos, que sostenía que en 1950 Chile se había comprometido a una entrega soberana para Bolivia, también fue descartado.

     

    Acto seguido, la corte entregó otro punto a favor: que el acuerdo de Charaña entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer no implica un acuerdo que genere obligación para nuestro país.

     

    En cuarto lugar, también desechó que dos comunicados de 1986 sean un compromiso de Chile hacia Bolivia.

     

    En la misma línea, desestimó la obligación de Chile, tras una declaración realizada por nuestro país en Portugal hace 18 años.

     

    Para cerrar, el último argumento boliviano también fue desechado, por lo que la CIJ descartó que la agenda de los 13 puntos, suscrita en 2007, establezca una obligación para Chile.

     

    De este modo, en resumen, todos los argumentos centrales de Bolivia fueron descartados por la Corte Internacional de Justicia.

     

    “Chile no tiene obligación de negociar”

    Incluso el tribunal fue más allá y apuntó que en los acuerdos unilaterales “no hay pruebas de intención de Chile de asumir obligación de negociar”, al mismo tiempo que la declaración ONU de 1984 “no se puede considerar una base jurídica para negociar”.

     

    En tanto, sobre las “expectativas legítimas” de Bolivia, el tribunal asegura que se pueden encontrar referencias de ello, pero no se sigue un principio que pueda dar lugar a una obligación fundada.

     

    Sobre carta de las Naciones Unidas, de paso, aseguró que el término “negociar” no aparece en la carta. En solución de disputas, las partes a menudo recurren a una negociación, pero no están obligadas a hacerlo.

     

    En décimo tercer lugar, la CIJ recalcó que ninguna de las resoluciones de la Asamblea General de la OEA indican que Chile tenga obligación a negociar.

     

    Asimismo, sobre la “continuidad histórica” y “acumulativa” argumentada por Bolivia, el tribunal asegura que “en ningún caso establecería una obligación”.

     

    Por ello, la Corte Internacional de Justicia concluyó por 12 votos a 3 que Chile no tiene obligación de negociar. Eso sí, precisó que el fallo no impide continuar las negociaciones a futuro.

     

     
    Varios medios chilenos transmitieron en directo la lectura del fallo. Foto: Captura de pantalla de Teletrece.

     

    Para ver vídeo, entre a la nota en Radio BioBio - haga clic 

     

     

     

     

     

  • Te recuerdo, Miguel

    El golpe de Estado del 73 no solo dejó hondas cicatrices en la memoria histórica en Chile. Dejó también innumerables historias que nunca fueron contadas, y que, si no las traemos a la luz, nunca iluminarán nuestro futuro.

    Esta crónica de Lilian Aliaga rescata a uno de esos héroes anónimos que cayeron luchando por un mundo mejor.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Sentada en frente de una hoja en blanco intento plasmar las emociones que me invaden luego de escuchar las diversas opiniones que difunden los noticieros en relación con los últimos acontecimientos que se han venido desarrollando en Chile:

     

    La acusación constitucional a los jueces del Tribunal Supremo de la nación, que concedieron libertad a prisioneros de Punta Peuco condenados por delitos de lesa humanidad.

     

    Los esfuerzos de algunos para hacer valer su opinión de “poner en contexto” los hechos ocurridos durante la dictadura, como si existiese “un contexto” que validara tanta crueldad y tanto ensañamiento con tantas miles de víctimas.

     

    Algunos, los de siempre, tratando de defender lo indefendible, quizás con el objetivo en mente de que algún día el olvido le gane a la memoria y las nuevas generaciones lleguen, tal vez, a negar lo ocurrido ese 11 de septiembre de 1973, diciendo que fue un “montaje”. Como ocurre también en relación con el Holocausto, con los llamados “negacionistas”.

     

    Ante esto, con la esperanza y la convicción de que no podemos dejar que esto ocurra, y dejándome llevar más por el corazón que por la razón, escribo por vez primera acerca de mis vivencias personales de aquellos días:

     

    El radiante sol de primavera y el persistente viento más bien frío me retrotraen a aquella mañana de septiembre del 73, cuando con apenas 20 años deambulaba por cada centro de detención en Santiago y alrededores en busca del hombre que me había robado el corazón.

     

    Un hombre soñador, amante de los perros callejeros y de las palomas. Cantor y poeta que, como tantos jóvenes idealistas de aquella época, había cruzado la cordillera de Los Andes para venir a conocer esta insólita llegada al poder por la vía democrática. La vía pacífica de un gobierno que representaba sus ideales, tan pisoteados en su propio país por las sucesivas dictaduras militares.

     

    Recuerdo las largas y apasionadas conversaciones sostenidas en el salón comedor de la UNCTAD, donde con frecuencia y por muy poco dinero, comprábamos nuestros almuerzos muchos universitarios pobres como yo, que estudiábamos gratuitamente. Trabajadores, intelectuales, artistas y un mundo variopinto de personas en un ambiente imposible de describir por su diversidad y efervescencia.

     

    Hoy tú ya habrías pasado los 70 años, y si los sueños de aquella época se hubiesen hecho realidad, viviríamos tal vez más al Sur, en una casa pequeña de paredes muy blancas y rodeados del espacio suficiente para acoger a tantos perros como hubieses podido rescatar de la calle.

     

    Pero tu destino fue otro y tú, que tan sólo tenías tu inseparable cuaderno y tu lápiz como únicas armas, fuiste uno más de los caídos en aquel desigual e injusto combate.

     

    En marzo de 1974, mi peregrinar terminó abruptamente cuando tus restos, o lo que dijeron que eran, fueron enviados a tus padres, quienes nunca lograron tener la certeza de que habían recibido el cuerpo de su hijo.

     

    Supe por testigos, muchos años más tarde, que fuiste atrozmente torturado antes de morir, te mataron a punta de golpes. Tu estatura, tu pelo claro ensortijado y tus bellos ojos color de miel eran una amenaza. Te veían como un fiel representante de un “enemigo de la patria”, como me espetó un soldado cuando mencioné tu nombre y tu nacionalidad, luego de horas de espera a pleno sol, frente al Ministerio de Defensa, en Santiago. Me respondió con una rabia tal, que sentí miedo. Me apuré en irme y me quedé con la sensación de que me seguían.

     

    Sin darme cuenta, finalmente, dirijo mis palabras a ti, Miguel, y en tu nombre rindo homenaje a los miles de hombres, mujeres y niños que corrieron tu misma suerte. A todos quienes vieron sus vidas trastocadas, sus sueños destrozados, y a quienes el destino llevó, a raíz de tan aciagos acontecimientos, por rumbos jamás imaginados.

     

    Lilian Aliaga

    11 de septiembre de 2018

     


    Foto: Eldesconcierto.cl. 

     

     

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