Martes, 21 Agosto 2018 | Login
Lo que no se ha dicho sobre Bob Dylan Bob Dylan, músico, ícono del rock, y Premio Nobel de Literatura 2016.

Lo que no se ha dicho sobre Bob Dylan

Cuando se cumple una semana del anuncio del Premio Nobel de Literatura para el músico estadounidense Bob Dylan, éste mantiene su silencio, y no se ha pronunciado acerca de si acepta el galardón, que está dotado de ocho millones de coronas suecas.

En Suecia se han publicado una gran cantidad de artículos respecto a si Dylan se merecía o no el premio, sin analizar a fondo la trayectoria del músico.

El economista y analista político español, Vicenç Navarro, hace un análisis distinto a lo que hasta la fecha se ha publicado.

"Este artículo es una modificación de uno que escribí en otro rotativo en marzo de 2014. Subraya la evolución de Bob Dylan en EE. UU., que pasó de ser una voz crítica con la estructura de poder en aquel país, a ser un promotor de la ideología chovinista y mercantilista del sistema producido por aquella estructura", escribe el profesor Navarro.

 

Por: Vicenç Navarro

 

No me agrada ser un aguafiestas, pero en el momento en el que muchos celebran el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, quisiera hacer algunas aclaraciones sobre su evolución, corrigiendo así una idealización de su figura que tiende a ser una práctica generalizada en los grandes medios de información españoles. De ahí que me permita publicar de nuevo un artículo ligeramente modificado que ya se publicó en El Plural el 03.03.14 y que publico de nuevo ahora en Público.

A lo largo de mi vida he visto en múltiples ocasiones la evolución que siguen muchos personajes que, siendo en su juventud críticos con las estructuras del poder en los países que viven, se acomodan más tarde a estas estructuras, convirtiéndose en sus portavoces. En realidad, esta evolución es muy común. Es tan común que un dicho que se repite con gran frecuencia (sobre todo por voces conservadoras) es que “la persona que no ha sido radical contestatario en su juventud es que no tiene corazón. Pero la que continúa siéndolo más tarde, es que no tiene cabeza”. Ello ocurre en todas las áreas de actividad humana, incluso entre los músicos. Un ejemplo de esto es Bob Dylan.

Bob Dylan, en su juventud, fue uno de los cantantes más críticos con el establishment estadounidense. Fue, junto con Joan Baez, la voz del movimiento estudiantil anti Guerra del Vietnam. Representaba la cultura pacifista y antisistema, muy generalizada en los campus universitarios de los años sesenta. Era un movimiento iniciado por los estudiantes de las universidades, que en su gran mayoría procedían de las familias con más recursos en EEUU. Era, como la definió Bruce Springsteen, una cultura de privilegio, que se oponía y rebelaba frente al establishment que dominaban sus padres.

Springsteen, por el contrario, representaba un movimiento anti sistema de origen de clase trabajadora, que cuestionaba y criticaba el narcisismo y hedonismo presentes entre los “flower children” de Berkeley y otros centros académicos. El conflicto entre las dos culturas era una especie de lucha de clases dentro del movimiento anti establishment, tal como detallé en otro artículo “Lo que no se dijo en España sobre Springsteen”, Público (28 de junio 2013). Estados Unidos, en contra de lo que se dice y escribe en España, es un país donde la categoría de clase social es determinante para entender aquel país. Y ello en la gran mayoría de los componentes de aquella sociedad, que van desde la música hasta el deporte. Así, los dos grandes deportes en EEUU son el baseball (de origen predominantemente de clase trabajadora) y el “futbol americano”, que no es el futbol europeo sino una especie de rugby (de origen de clase media alta, que se inició en los campus universitarios).

La final de la liga del futbol americano fue el pasado 2 de febrero, en la Super Bowl, cuando millones de estadounidenses se pasan casi todo el día frente a la televisión. Es uno de los días en que cuesta más dinero poner un anuncio en la televisión, debido al elevado número de televidentes. Pues bien, el anuncio que creó más sorpresa y más enojo entre las fuerzas progresistas de EEUU fue un anuncio de la empresa productora de coches Chrysler en el que, con un chauvinismo ofensivo para muchos otros países, se indicaba que para ciertos productos de consumo, importantes pero no esenciales, los americanos pueden depender de productos extranjeros (la cerveza hecha en Alemania, los relojes hechos en Suiza, o los móviles que se producen en Asia). Pero para productos esenciales, es decir, para los automóviles, los mejores productos son los americanos, apareciendo entonces la última versión de los coches Chrysler. Y el que hacía el anuncio era ni más ni menos que el mismísimo Bob Dylan.

El anuncio creó gran revuelo e interés (que era lo que Chrysler intentaba), pero enojó a muchísimos estadounidenses que están cada vez más hartos del chauvinismo americano. Señalaron –entre otros hechos- que 1) Chrysler no es una empresa americana, sino italiana. Es propiedad de FIAT (antes lo había sido de Mercedes-Benz); 2) que el pueblo alemán hace muchas más cosas que la cerveza, incluyendo automóviles más eficientes y de mayor calidad que empresas estadounidenses; 3) que los pueblos asiáticos están hoy entre los más avanzados en áreas tecnológicas, y así un largo etcétera. Y, por cierto, que el término americano que se utiliza constantemente en el lenguaje cotidiano incluye a la mayoría de americanos (que viven en el sur y centro en lugar del norte de las Américas).

Bob Dylan, que había sido una de las voces de los años sesenta que denunciaba el chauvinismo del establishment americano, se había convertido, años más tarde, en su promotor y portavoz. Y a esta evolución, los conservadores la definen como “madurez y utilizar la cabeza”, cuando lo que quieren decir es “abandonar los principios para poder ganar dinero sin ningún tipo de escrúpulos”. A esto le llaman madurez. Mientras, el nivel de popularidad y respeto por Bob Dylan ha disminuido notablemente en Estados Unidos.

Termino aquí lo que dije en marzo de 2014. Me parece bien que se celebre al Bob Dylan de su juventud, a pesar de las limitaciones que tenían sus canciones, resultado de un contexto político distinto, por ejemplo, al de Bruce Springsteen. Pero lamento que facetas más tardías de su vida no aparezcan en sus notas biográficas. Es importante que la historia, incluida la literaria y la musical, se presente tal como fue, y no como desearía que hubiera sido el que la escribe.

 

 

 

 

 

 


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  • Las raíces del mal llamado populismo en EEUU - y en Europa incluyendo España

    Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 15 de junio de 2018.

    Aunque este artículo se centra en EEUU indicando que el problema mayor que existe en aquel país no es Trump, si no el hecho de que la mayoría de la clase trabajadora le vota, también hace observaciones de su relevancia para Europa incluyendo España. Cuestiona así algunas de las tesis más extendidas sobre el populismo existentes a los dos lados del Atlántico Norte.

    El mayor problema en EEUU no es Trump: el problema es que la mayoría de la clase trabajadora le vota.

     

     Por: Vicenç Navarro (*) 

     

    Leyendo la prensa española se llega a la conclusión de que el mayor problema que existe en EEUU es Donald Trump, una figura que se ridiculiza constantemente en los principales medios de información (como ocurre también en EEUU) presentándolo como un individuo incompetente, y fácilmente ridiculizable por sus comportamientos atípicos dentro de lo que se considera aceptable en la sabiduría convencional del país. Este énfasis exclusivo en Trump obstaculiza, sin embargo, la comprensión de lo que está ocurriendo en EEUU. Por extraño que parezca, el mayor problema que tiene EEUU  no es Trump, sino el hecho de que la mayoría de un sector grande de la población muy olvidado en dicho país, la clase trabajadora blanca, le ha votado y que es probable que le vote de nuevo. Las encuestas muestran una impresionante lealtad electoral a tal figura por parte de aquellos que emitieron su voto a favor suyo. Aunque su popularidad entre la población en general es muy limitada, no lo es entre la mayoría de la población que le votó. Y no está claro que en las próximas elecciones al Congreso de EEUU (este noviembre) el Partido Republicano vaya a perder el control de la Cámara Baja o incluso del Senado, eliminando con ello la posibilidad de ser apartado de la Presidencia mediante un impeachment. Parece, por lo tanto, que va a haber Trump para mucho tiempo. Y su impacto en la sociedad estadounidense y en las relaciones internacionales está siendo enorme.

     

    ¿Por qué Trump fue elegido Presidente y puede que sea reelegido de nuevo?

    La respuesta a esta pregunta es, en realidad, muy fácil de entender aun cuando no es fácil que usted pueda leerla o verla en los mayores medios de información españoles. Para ello, tenemos que observar qué ha estado pasando no tanto a la derecha sino a la izquierda del abanico electoral. Hay que ver qué ha pasado en EEUU durante estos años, analizando los cambios que le han ido ocurriendo a la izquierda estadounidense, es decir, al Partido Demócrata. Históricamente, el binomio izquierda-derecha en EEUU quedaba reflejado  en el conflicto entre el Partido Demócrata –que en su día se auto definía como el Partido del Pueblo (People’s Party)-, que representaba sobre todo a la clase trabajadora y a otros sectores de las clases populares, y el Partido Republicano, que representaba a las derechas, muy cercanas al mundo empresarial. En este escenario, el mayor debate político se centraba predominantemente en la distribución de las rentas (y, en menor medida, de propiedad) entre el mundo del trabajo y el mundo del capital. El dominio en la vida política estadounidense durante el período de la postguerra (1945-1978) por parte del Partido Demócrata determinó que las rentas del trabajo crecieran notablemente a costa del descenso de las rentas del capital. Las primeras alcanzaron su máximo nivel al final de tal periodo llegando a constituir el 70% en 1979 de todas las rentas. Fue cuando se habló de “la época dorada del capitalismo”. Una situación semejante ocurrió en los otros países del mundo capitalista desarrollado a los dos lados del Atlántico Norte.

     

    La contrareforma neoliberal que comienza en los años 80: el triunfo del capital

    La respuesta de los propietarios y gestores del capital, a los que solía llamárseles los miembros de la “clase capitalista”, (término que no se utiliza hoy por considerarse “anticuado”), no tardó en presentarse. Fue la revolución neoliberal liderada por el Presidente Reagan que fue, ni más ni menos, que una lucha frontal contra la clase trabajadora estadounidense. Hay que recordar que la primera intervención pública que hizo tal presidente fue precisamente la destrucción de un sindicato: el sindicato de los controladores de vuelos en los aeropuertos. El eje de estas políticas neoliberales era debilitar a los sindicatos, desregular los mercados laborales y dar plena libertada a la movilización de capitales, expandiéndose el proceso de globalización, medidas todas ellas mantenidas más tarde por los gobiernos republicanos y también por los gobiernos demócratas. Entre estos últimos, el Presidente Clinton, fundador de lo que se llamaría posteriormente la Tercera Vía (representada en Europa por Tony Blair en el Reino Unido y Gerhard Schröeder en Alemania) abandonó las políticas redistributivas, haciendo suyas las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Bush senior.

     

    A partir de entonces, la dicotomía izquierda-derecha no se basó en políticas redistributivas centradas en el conflicto entre los intereses de las clases populares, por un lado, y los intereses de las élites financieras y económicas que constituirían lo que en EEUU se llama la corporate class (la clase de los que poseen y/o gestionan las grandes corporaciones del país), por el otro. En su lugar, el conflicto se centró en si incluir o no a los grupos discriminados (afroamericanos, predominantemente, y mujeres) dentro de la estructura del poder de la cual habían sido excluidos, marginados y discriminados. Las políticas de inclusión e identidad sustituyeron el conflicto capital-trabajo. El éxito de tales políticas se tradujo en un aumento muy notable de afroamericanos y mujeres en las instituciones públicas (y, en menor grado, privadas) que alcanzó su zénit con la elección de un afroamericano, Barack Obama, como presidente de EEUU (en enero de 2009) y se esperaba que se completara con la elección  de una mujer, Hilary Clinton, como presidenta. Esta última, basó su campaña en movilizar predominantemente a las mujeres y a las minorías. Las políticas públicas federales del Partido Demócrata enfatizaron la identidad y la antidiscriminación, generando una considerable expansión de afroamericanos y mujeres en las estructuras de poder político del país. Pero en políticas económicas el Partido Demócrata básicamente continuó las políticas neoliberales. En realidad, el primer presidente afroamericano de EEUU siguió las mismas políticas neoliberales que había seguido Clinton, los dos Bush y Reagan. De hecho, una de las personas más entusiastas de la globalización había sido su Ministra de Asuntos Exteriores, la Sra. Clinton, proponente de los tratados de libre comercio.

     

    Las consecuencias de tales políticas neoliberales: el deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora

    La aplicación de tales políticas neoliberales tuvo un impacto devastador en el nivel de vida de la clase trabajadora. Las rentas del trabajo descendieron pasando de un 70% (en 1979) a un 63% (en 2014). Y los grupos más afectados fueron los miembros de la clase trabajadora en los sectores industriales, que eran los mejor pagados (y en su gran mayoría personas blancas), en parte debido a que habían tenido sindicatos fuertes. Las políticas federales favorables a la globalización provocaron un desplazamiento muy marcado de las industrias a países subdesarrollados, en busca de salarios bajos. Barrios blancos, de obreros industriales, han quedado destruidos por esta movilidad. Baltimore, por ejemplo, una de las ciudades más industriales de aquel país, quedó enormemente afectada cuando los Altos Hornos del Acero (uno de los mayores centros de empleo en tal  urbe) dejó la ciudad. El barrio obrero blanco más grande de Baltimore (Dandork) es hoy un barrio deteriorado en extremo. Casi el 100% del electorado en este barrio votó a Trump, lo cual es lógico, pues identificaron la gran pérdida de su nivel de vida con las políticas federales que estimularon la globalización. Es más, percibían al gobierno federal como defensor de los afroamericanos y de las mujeres (de clase alta y media alta), ignorándolos a ellos, los obreros blancos. De ahí que la gran mayoría de mujeres de clase trabajadora votara a Trump. Y no puede atribuirse este hecho a un crecimiento del racismo, pues muchos de estos barrios blancos habían votado  a Obama en elecciones anteriores. En realidad, los delegados al Colegio Electoral que dieron la mayoría a Trump procedían de barrios obreros que habían votado a Obama en 2009. Este enorme descenso del nivel de vida de la clase trabajadora blanca se ha traducido en el descenso de su esperanza de vida, como consecuencia del incremento de la mortalidad causado por el crecimiento de las enfermedades típicas del deterioro social.

     

    ¿Quién canalizó este enfado?

    Este enfado se dirigió hacia el establishment político mediático del Este de EEUU, basado en el gobierno federal, y muy en particular hacia el que había sido el Partido del Pueblo. La canalización de este enfado antiestablishment, (que incluyó también un rechazo al establishment republicano) benefició a la ultraderecha, liderada por Trump, un personaje de una enorme astucia política, que sabe muy bien cómo comunicarse con los sectores abandonados por tal establishment, incluyendo a la clase trabajadora blanca y las zonas rurales, muy conservadoras en el país, que jugaron un papel clave en la victoria de Trump. Lejos de ser un incompetente, Trump es extremadamente astuto en su discurso iconoclasta, grosero e insultante (en contra de lo “políticamente correcto”) y que conecta muy bien con sus bases electorales que le son sumamente leales. Y la constante crítica por parte de los medios, le beneficia, pues los mayores medios de información son también altamente impopulares.

    Ahora bien, se está exagerando el rol del personaje Trump. No fue Trump el que creó el movimiento antiestablisment. Fue al revés. Este último creó a Trump. Solo Bernie Sanders, el candidato socialista, podría haber representado una alternativa progresista a Trump. En realidad, las encuestas indicaban que Sanders habría podido ganar las elecciones a Trump. Pero el aparato del Partido Demócrata destruyó a Sanders. Y la victoria de Trump era inevitable. Hoy el Partido Demócrata está en una crisis enorme y todo parece indicar que no entienden (o que no quieren entender) las causas de su derrota. Hoy el aparato de tal Partido continúa controlado por la clase media ilustrada (personas con educación superior), con conexiones con el mundo empresarial y muy en particular con el financiero, muy alejado de su base electoral tradicional.

     

    Algo parecido está ocurriendo en Europa (y en España)

    El control de los partidos de izquierda por componentes de esta nueva clase social (la clase media ilustrada), que se han distanciado claramente de sus bases de clase trabajadora, ha estado creando situaciones semejantes en Europa y en España. Barrios obreros que habían votado a las izquierdas, están votando a la ultraderecha en país tras país en Europa. Y ello es resultado de la conversión de los partidos de izquierda a las políticas neoliberales (globalización y políticas de austeridad) que han hecho un daño tremendo a sus bases populares. El surgimiento del nacionalismo, del deseo de proteccionismo, de la recuperación de la soberanía nacional y el rechazo a la austeridad, son los ingredientes que caracterizan a los movimientos de rechazo y del mal llamado “populismo antiestablishment”. Las características de este mal llamado populismo varían. Pero es interesante resaltar la importancia del nacionalismo soberanista anti-globalización (antieuropeización) que, instrumentalizado por la ultraderecha en EEUU, juega un papel clave en las políticas “populistas”. Tal nacionalismo es especialmente atractivo para la clase trabajadora que atribuye el descenso de su nivel de vida a estas políticas llevadas a cabo por aquellos que en su día ellos apoyaron. Y la mayor base social de estos movimientos son sectores muy precarizados de la clase trabajadora así como amplios sectores  de las clases medias proletarizadas que están viendo sus rentas disminuir notablemente.

     

    Los movimientos antiestablishment a lo largo de Europa están  tomando también un cariz antieuropeización que es comprensible pues  identifican al estalishment europeo con las políticas de austeridad y las reformas neoliberales que han dañado, claramente, su calidad de vida y bienestar. Y cada uno de los sectores más perjudicados de las clases populares en general, y de la clase trabajadora en particular, son las bases más importantes de estos movimientos.

     

    Una excepción en esta canalización del enfado por parte de la ultraderecha ha sido España donde Podemos fue un terremoto político que barrió el panorama político español convirtiéndose más tarde, junto con Izquierda Unida, la segunda fuerza de la oposición en un período muy corto. Existe, sin embargo, una versión de ultraderecha, Ciudadanos, con claro compromiso neoliberal, que está utilizando un nacionalismo jacobino muy agresivo, que intenta apelar a la clase trabajadora utilizando una narrativa de apelación a tal clase (es uno de los pocos partidos en España que explícitamente habla y apela a la clase trabajadora) que está creciendo enormemente, sobre todo en Cataluña donde tal nacionalismo españolista uninacional se presenta como el único capaz de evitar lo que definen como “ruptura de España” frente a un establishment gobernante en Cataluña, también de derechas y también nacionalista pero de sentido contrario. De ahí el reto de que las izquierdas, además de dirigirse a las clases populares en general y a la clase trabajadora en particular, deban desarrollar una visión distinta y opuesta a la visión de las derechas españolas y catalanas, ambas uninacionales presentando en su lugar una concepción de España plurinacional. Este es el reto de las fuerzas progresistas en Cataluña y en el resto de España.

     

     

  • Perfil cultural ligado a la Academia Sueca enfrenta demanda judicial por violación

    La fiscal Christina Voigt presentó este martes una demanda judicial en contra del “perfil cultural” ligado a la Academia Sueca, Jean-Claude Arnault.

    Según la acusación, éste habría violado a una mujer en dos ocasiones, a fines del 2011.

    La fiscal considera las evidencias como “contundentes”, en tanto que Arnault niega todos los cargos, y califica la demanda como “una vergüenza”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Después de semanas de relativa tranquilidad en torno a la Academia Sueca – que aún no logra reponerse de los escándalos de las denuncias de acoso sexual en relación a una persona cercana a la entidad cultural,  este martes se dejó caer la nueva bomba que salpica a los ilustres literatos. Una fiscal, en Estocolmo, inició una demanda judicial en contra del “perfil cultural”, como se le ha llamado en los medios al esposo de la poeta y miembro de la Academia, Katarina Frostenson.

     

    Y esta vez la cosa, al parecer, va en serio. Según la denuncia, Jean-Claude Arnault (los medios que aún no habían publicado su nombre, ahora lo hacen) habría violado en dos ocasiones a la querellante. La primera vez el 15 de octubre de 2011, la segunda vez a principios de diciembre de 2011.

     

    Según la denuncia, en el primer incidente, Arnault habría obligado a la mujer a practicarle sexo oral para, seguidamente, perpetrar una violación. La mujer se encontraba en “una situación amenazante, se había sentido presa del pánico y, por ende, no había sido capaz de defenderse”.

     

    La segunda vez, la violación habría sido consumada cuando la mujer se encontraba dormida.

     

    Ambos hechos se habrían producido en el departamento nocturno de Arnault en Gärdet, Estocolmo.

    - Yo opino que existen las evidencias suficientes para levantar una demanda. De esta forma, el tribunal del distrito juzgará el caso, dijo este martes la fiscal Christina Voigt.

     

    Agregó que, aunque no existen evidencias técnicas, hay siete testigos que corroboran la veracidad de lo dicho por la querellante.

     

    Y, según la demanda, la fiscalía cuenta además con los apuntes de la historia clínica de un psiquiatra que había tratado a la mujer. Este jornal data de dos semanas después de que se hubiera cometido el presunto crimen.

     

    No obstante, la fiscal no solicitó prisión preventiva para el acusado puesto que “no hay motivo para ello”.

     

    Vale la pena recordar que las acusaciones en contra de Arnault surgieron después de que el matutino Dagens Nyheter publicara un artículo de investigación, en las cual un total de 18 mujeres afirmaban haber sido víctimas de acoso sexual y de violación por parte de Arnault. Hechos que se habían desarrollado durante décadas.

     

    Ese fue la bola de nieve que más tarde se transformó en el alud que sepultó a la prestigiosa Academia Sueca, que desde entonces lucha por recuperar su dignidad y credibilidad.

     

    Vale la pena recordar que el director ejecutivo de la Fundación Nobel, Lars Heikensten, ha dicho que, en tanto que la Academia Sueca no recupere su credibilidad, no es idónea para elegir al Premio Nobel de Literatura.

     

    Aquí es necesario hacer hincapié en lo que los medios extranjeros a menudo confunden: la Academia Sueca (de la lengua) es la encargada de elegir los premios Nobel de Literatura, en tanto que la Real Academia Sueca de las Ciencias es quien designa los Premios Nobel en las distintas disciplinas, a excepción del Nobel de Economía (que lo designa el Banco Central) y el de la Paz, que lo confiere la fundación Nobel de Noruega. (No es fácil entender todos los vericuetos de los premios Nobel).

     

    Por lo demás, y a diferencia de la Academia Sueca, los miembros de la Academia Sueca de las Ciencias se van rotando en sus cargos, mientras que “los 18” como se le llama a los literatos que componen la Academia Sueca, son vitalicios… o lo eran, hasta que, recientemente el Rey Carl Gustav cambiara los estatutos y agregara la posibilidad de que los miembros que así lo deseen pueden retirarse de esta institución.

     

    No muchos lo han hecho, la membresía en la Academia significa - fuera del enorme poder en la vida cultural sueca - una serie de regalías. Privilegios que, por primera vez, desde que se fundara la entidad, en el 1700, están siendo puestos bajo la lupa.

     

    Y lo que la lupa deja ver no ha sido de particular nobleza.

      

    Sin embargo, y para volver Jean-Claude Arnault, el escándalo no se trata solamente sexo – como se empeña en denominarlo la prensa extranjera -  también cuenta con aristas en la parte económica: la poeta y miembro de la Academia, Katarina Frostenson, era la directora del Club cultural que creara Arnault, y que durante años recibió apoyo financiero de la Academia. Aunque, hasta el momento, esta irregularidad no ha sido motivo de un proceso judicial.  

     

    Luego de la publicación de DN, se levantaron varias demandas judiciales pero que no pasaron a mayores puesto que, en su mayoría, los casos habían prescrito.

     

    La abogada Elisabeth Massi-Fritz representa a la querellante. La licenciada manifestó a la prensa que su clienta está aliviada y conforme de que se haya presentado la demanda judicial. A pesar de que ya han pasado siete años de que ocurrieran los hechos.

    - Mi clienta se ha sentido muy mal, como consecuencia de lo ocurrido. Ella ha sido agraviada y humillada en forma particularmente seria, subrayó la abogada.

     

    ¿Qué dice el acusado?

     

    Aftonbladet se comunicó con el abogado de Arnault, el licenciado Björn Hurtig, quien expresó al vespertino que su cliente opina que la demanda es una vergüenza.

    - Él está consternado y abatido. Está consternado porque defiende su inocencia, él no ha cometido los crímenes que se le imputan. Él opina que las evidencias son débiles y está abatido porque no puede obviar el hecho de que la presión mediática ha influido en esto. Él ha sido un hombre perseguido durante largo tiempo.

     

     

    Aftonbladet: ¿Qué evidencia es demasiado débil?

    - Es necesario recordar que se basa, después de todo, en información oral y datos de segunda mano. La evidencia oral es como la fruta fresca, empeora con el paso del tiempo. Puede resultar difícil de saber cuáles son mis propios recuerdos luego de haber leído y escuchado cosas en los medios. Son hechos que han ocurrido hace tiempo atrás, y no existen testigos directos ni pruebas técnicas. 

     

    El licenciado Hurtig señaló además que no está sorprendido por la demanda, pero que la atribuye a una "enorme presión mediática".

     

    - Esto tiene proporciones enormes, y yo no creo que esto haya sido considerado. No se puede negar que estas cosas tienen impacto. 

     

    Agrega que su cliente y la mujer se conocían, pero subraya que, luego de leer el conjunto de evidencias, está más inclinado a creer en su inocencia. 

     

      

     

     
    Frontis del Museo Nobel, donde se aloja la Academia Sueca. Jean-Claude Arnault. Foto: Marisol Aliaga. Expressen. Montaje: Magazín Latino. 

     

     

     

  • Sigue el conflicto en la Academia sueca - Sara Danius: "Que dimitan todos"

    Este martes, tres miembros de la Academia Sueca exigieron la dimisión de Horace Engdahl. En una carta a Anders Olsson, actual secretario interino, Sara Danius, Kjell Espmark y Peter Englund ofrecieron su ayuda para la reconstrucción de la Academia, con la condición de que Engdahl, “promotor incansable del perfil cultural”, dimita.

    Horace Engdahl, respondió a la exigencia señalando que su cargo es vitalicio y que “lo ejercerá hasta su muerte”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Si alguien tuvo la peregrina idea de pensar que el conflicto en la Academia Sueca se iba a solucionar luego de posponer el anuncio del Nobel de Literatura 2018 para el próximo año, se equivocó.

     

    La Academia se encuentra en la actualidad en una situación de tanta precariedad, que en sueco se le denominaría “con la barba en el buzón”. Un verdadero callejón sin salida. Y con miembros que, a pesar de una enorme capacidad intelectual, son incapaces de llegar a acuerdos básicos entre ellos.

     

    Y, este culebrón, protagonizado por la alta intelectualidad escandinava, se desarrolla a vista paciencia de todos. A telón abierto.

     

    Lo más reciente en este drama digno de los clásicos griegos, fue la carta enviada por tres miembros de la Academia que actualmente no participan activamente – pero ¡ojo!  – no han dimitido: Sara Danius, la secretaria permanente que abandonó su cargo en abril; Peter Englund, su antecesor; y Kjell Espmark, miembro de la Academia desde 1981.

     

    En la misiva, que también fue enviada a los matutinos Svenska Dagbladet y a DagensNyheter, los tres literatos ofrecen su ayuda para la reconstrucción de la vapuleada Academia, pero con la condición de que Horace Engdahl, amigo íntimo y ferviente defensor del llamado “perfil cultural” abandone su sillón. El número 17.

     

    Recordemos que la crisis en la Academia se inició a partir de las acusaciones de acoso sexual e incluso violaciones presentadas por 18 mujeres en contra de Jean-Claude Arnault, esposo de Katarina Frostenson, poeta que ocupa el sillón Nr. 18.

     

    Esta fue la bola de nieve que más tarde se transformó en una avalancha. Y que desembocó en el colapso de la Academia, que actualmente no cuenta con el quorum necesario para elegir nuevos miembros.

     

     

    “En esta, la peor crisis en la historia de la Academia, nosotros, que hemos dejado las labores de la Academia, estamos dispuestos a colaborar en la reconstrucción de esta. Un primer paso debe ser el elegir a un abogado prominente en el sillón Nº 1. Una condición indispensable, no obstante, es que el promotor incansable del perfil de la cultura, Horace Engdahl, deje la Academia”, escriben los literatos.  

     

    Hoy miércoles, Sara Danius fue más explícita. Y explicó al noticiero de la televisión sueca, Aktuellt, que la única forma de solucionar el grave problema por el cual atraviesa la Academia es comenzar de cero: exigiendo la renuncia de la totalidad de sus miembros.

     

    Porque, como también lo corrobora el Rey Carlos Gustavo - a través de la encargada de prensa de Palacio - los 10 miembros actuales carecen del mandato necesario para elegir nuevos miembros. Los estatutos del 1700 estipulan que deben ser al menos 12.

     

    Sin embargo, Horace Engdahl no ha mostrado señal alguna de proponerse abandonar su sillón. En un comentario a Dagens Nyheter arguyó, respecto a Danius, Kjellmark y Englund:

    - Que agradable. Nos deshacemos de ellos. Yo fui elegido para ocupar el sillón número 17, y lo haré hasta mi muerte. Estos tres tránsfugas hacen el ridículo con este intento fallido de poder.

     

     

    Y, en una carta a SVT, agregó que, “si ellos quieren volver a la comunidad de la Academia, deberán hacerlo sin exigencias bizarras ni ademanes exagerados”.  

      

    La lucha entre Horace Engdahl y Sara Danius se desencadenó luego de que ella exigiera transparencia respecto a las denuncias por abusos sexuales en contra de Arnault. Y del conflicto de interés del cual sería culpable su esposa, Katarina Frostenson, por los dineros que la Academia otorgara durante años a la empresa cultural de su marido.  

     

    Incluso trascendió a los medios que Engdahl, en la reunión cerrada de la Academia, del 1 de febrero, había calificado a Sara Danius de “inquisidora”. Exigiendo que la investigación encargada por ella al bufete de abogados Hammarkiöld & Co, se anulara.

     

    Recordemos que fue en noviembre del año pasado que Danius comunicó a la prensa que la Academia cancelaba toda la colaboración con la empresa de Jean-Claude Arnault, el Club Forum, y que había ordenado una indagación.

    - Esta es nuestra primera medida, y está motivada por dos cosas. Por un lado, la investigación de Dagens Nyheter, que acogemos. Por otro lado, que durante la sesión se supo que miembros de la Academia, hijas de miembros, esposas de miembros y personal de la secretaría de la Academia han sido expuestas a intimidad indeseada o a una actitud inadecuada por parte de la persona aludida, dijo la entonces secretaria permanente, Sara Danius.

     

    Horace Engdahl,por su parte, se opuso desde el primer momento a la investigación, hecho que ha sido objeto de críticas en su contra.

     

    Como la de Kjell Espmark. El escritor se marginó de sus labores en la Academia en abril del año en curso y afirmó entonces al matutino SvD:

     

    “Yo solo espero que Horace Engdahl pueda ser capaz de abandonar su sillón. De otra forma, no veo ninguna salida para la Academia Sueca”.

     

    Kjell Espmark, Peter Englund, Sara Danius y Horace Engdahl. Foto: Svenska Dagbladet. 

     

     

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