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Lo que no se dijo en los reportajes sobre el huracán Matthew, que destruyó Haití Paso del huracán Matthew, en Haití. Foto: Elheraldodesaltillo.mx.

Lo que no se dijo en los reportajes sobre el huracán Matthew, que destruyó Haití

El economista y analista político español, Vicenç Navarro, compara los efectos del  huracán Matthew en Haití y en Cuba.

En Suecia, la cobertura del paso del huracán por Haití ha sido significativa, en tanto que poco o nada ha trascendido sobre el miso tema pero en Cuba.

 

Por: Vicenç Navarro

 

Hace unos días la atención mediática se centró en el paso del huracán Matthew por el Caribe, llamando la atención su enorme capacidad destructiva, consecuencia de la intensidad del viento, siendo uno de los más potentes conocidos en aquella parte del mundo. Como era predecible, mucho se escribió sobre el porqué de la extraordinaria fuerza del huracán, señalando, con razón, que tal intensidad es un síntoma más del notable cambio climático, cuyas consecuencias pueden ser enormemente dañinas para millones y millones de personas expuestas a este cambio. La creciente concienciación sobre estas consecuencias ha creado, lógicamente, un estado de alarma, con un aumento del interés en estudiar y analizar cómo los países pueden acomodarse a las consecuencias de este cambio climático que, a todas luces, parece irreversible. Y lo que pasó con este huracán nos ha dado ya señales de la posible incompatibilidad entre las políticas económicas que se promueven en el mundo en vías de desarrollo y la prevención de daños a las poblaciones frente a tales cambios climáticos.

Hay un consenso generalizado de que el huracán significó un auténtico desastre para Haití, con alrededor de mil muertos y la destrucción de su infraestructura económica y social, que incluye desde elementos tan básicos de mera supervivencia como el agua potable, los alimentos básicos, los techos de las casas y las camas, hasta los propios medios de producción agrícola del país, sustento de su economía. Los reportajes de los mayores medios occidentales se centraron, como era lógico y predecible, en el enorme drama inmediato que ocurrió en solo unos días en aquel país. Muchas de las imágenes fueron auténticamente desgarradoras.

Ahora bien, dos hechos llamaron la atención, no tanto por lo que se dijo, sino por lo que no se dijo. Y ello incluye en primer lugar el análisis del porqué tanto daño humano. ¿Por qué alrededor de mil muertos y muchos más que vendrán debido a las secuelas de lo ocurrido durante el huracán? Se vio el daño, pero no se comentaron las causas de tanto daño, centrándose solo en la tormenta. Pero otros países, como Cuba, también sufrieron la misma tormenta y no murió ni una persona. ¿Por qué?

 

¿Por qué tanta destrucción y tanta muerte en Haití?

Y la respuesta a esta pregunta es de enorme importancia, pues da en el clavo del porqué tanta destrucción y tanta desgracia en ese país, causas que quedan ocultadas al definirse la “pobreza” como el motivo de dicha destrucción y desgracia. Es más que comprensible que bastantes voces en Haití protestaran porque la presentación de lo ocurrido se presentara por parte de los grandes medios televisivos como un “show” teatral, impresionante, dramático, que ponía la piel de gallina al espectador, confirmando con ello que la pobreza masiva puede ser un gran espectáculo televisivo de primera magnitud en los países de capitalismo avanzado. Y lo fue en el caso del impacto del huracán Matthew en Haití.

Pero en esta descripción de lo que pasaba en dicho país no se analizaron las causas de la pobreza. Y ahí está el silencio ensordecedor en medio de tanto ruido. No es suficiente mostrar el dolor y la pobreza. Hay que comprender el porqué del dolor y la pobreza. Y créanme que si se quiere, no es nada difícil ver las causas de tanta muerte: la enorme concentración de la riqueza del país en manos de una oligarquía nativa y sus aliados, empresas extranjeras predominantemente de Estados Unidos y de Europa, con un claro intervencionismo externo que no ha dejado que aquel país coja las riendas de su destino y su desarrollo. Para cualquier observador objetivo de la realidad económica y social de Haití es obvio que el modelo de desarrollo en dicho país sigue las pautas neoliberales que le han estado imponiendo EEUU y la Unión Europea (UE), así como organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que rompen con cualquier cultura de solidaridad, dificultando el sentido de colectividad y la rápida respuesta del Estado y de la sociedad a los huracanes, entre otros fenómenos climáticos predecibles.

Y esta realidad nunca apareció en el “show” mediático de la pobreza. La prensa internacional basada en Europa y en Norteamérica es conocida por intentar mostrar compasión por los niños huérfanos de padres que han sucumbido frente a fuerzas económicas y políticas promovidas por los mismos medios. De ahí que el gobierno de Haití, mero instrumento de las grandes fortunas nacionales e internacionales, no tuviera ningún plan de respuesta hacia tales huracanes, aunque el país está en una de las zonas más expuestas a estos cambios climáticos de naturaleza aguda, como tormentas y huracanes.

 

La silenciada y ocultada experiencia cubana

El otro silencio en el “show” teatral sobre el huracán fue el silencio sobre lo ocurrido en Cuba (afectada por el paso del huracán entre los días 4 y 5 de octubre). Excepto un artículo en Público, ningún medio en España dijo nada sobre lo ocurrido en aquel país, donde también hubo grandes destrozos, pero ni un muerto. Y no es la primera vez. Se conoce que el sistema de Defensa Civil en aquel país es ejemplar, y, por lo general, hay pocos muertos como consecuencia de tormentas y huracanes. Existe una estructura organizada, con una gran participación de la ciudadanía en la organización dirigida por la agencia de Defensa Civil. Existen planes detallados de lo que debe hacerse en cada momento de la evolución y llegada de una tormenta o un huracán (Cuba ha sufrido 15 huracanes en lo que va de siglo). Y cada ciudadano tiene asignado un lugar de refugio, sea en la casa de un vecino, sea en una escuela, o en un edificio resistente, donde la persona desplazada de su casa encuentra agua, alimentos y algún tipo de atención médica en caso necesario (solo en la provincia de Guantánamo más de 227.000 personas fueron evacuadas, de las cuales el 80% fueron alojadas en casas de familiares o amigos, y el resto en edificios públicos).

Y la ciudadanía organizada como Defensa Civil tiene derecho a utilizar todos los medios públicos y privados disponibles para la movilidad de la población y de los recursos, medios de transporte que tienen circulación y movilidad prioritaria. Nadie puede quedarse en zonas consideradas como peligrosas, priorizando la vida humana sobre cualquier otra consideración. Y ahí la prueba de su éxito reconocido internacionalmente. El contraste con Haití es enorme.

Sé que los Eduardos Inda o los Franciscos Marhuenda de este país, conocidos por su escaso o nulo profesionalismo y meros portavoces de la ultraderecha, interpretarán estas líneas como propaganda política, con insultos y sarcasmos, como ocurrió con el excelente artículo publicado en Público. Pero hago el ruego de que el lector no demonice a Cuba pues, independientemente de la valoración que se haga de tal régimen, toda la evidencia muestra que en temas de prevención frente a los agudos cambios climáticos, esta es muy superior a la existente en otros países del Caribe. Y los datos así lo muestran. La solidaridad frente al peligro, tanto por parte de la sociedad como por parte del Estado, es mucho más eficiente para prevenir desastres que el individualismo promovido por el neoliberalismo, con un escasísimo desarrollo de la responsabilidad pública. Así de claro.

 

 

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  • Fallece el hijo mayor de Fidel Castro

    El Doctor en Ciencias Fidel Ángel Castro Díaz – Balart, quien venía siendo atendido por un grupo de médicos desde hace varios meses con motivo de un estado depresivo profundo, atentó contra su vida en la mañana de hoy primero de febrero.

     

     Fuente: CUBADEBATE. 1 de febrero de 2018

     

    Como parte de su tratamiento requirió inicialmente un régimen de hospitalización y luego se mantuvo con seguimiento ambulatorio durante su reincorporación social.

    Al momento de su fallecimiento se desempeñaba como Asesor Científico del Consejo de Estado y Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba.

    Durante su actividad profesional, dedicada por entero a las ciencias, obtuvo relevantes reconocimientos nacionales e internacionales.

    Sus funerales serán organizados por decisión familiar.

     

    El hijo mayor de Fidel Castro, a quienes le llamaban Fidelito, Fidel Castro Díaz–Balart. Foto: CUBADEBATE. 

     

     

     

  • Los mismos que crearon la gran crisis social han creado la crisis nacional

    "En realidad, durante 2016, el último año del gobierno de Junts pel Sí (la alianza de dos partidos independentistas PDeCAT –la antigua Convergència- y ERC), la pobreza, la pobreza laboral (pobreza entre trabajadores), la precariedad y las desigualdades sociales han continuado subiendo en Cataluña, resultado de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno Rajoy en España, y por el gobierno Puigdemont en Cataluña", escribe el profesor Vicenç Navarro en esta columna, que trata el tema de la campaña electoral del 21D en Catalunya. 

     

     Por: Vicenç Navarro

     

    La noticia más importante hoy en Catalunya es la enorme crisis social, una crisis de tales magnitudes que no tiene precedente en la época democrática de nuestro país. Y no hay plena conciencia de ello en el establishment político-mediático de Catalunya (todavía menos en el de España) de la gravedad de la situación. Por el contrario, este establishment catalán, como también lo hace el establishment español, está promoviendo la imagen de la recuperación económica, intentando difundir que estamos “saliendo de la recesión”. Para mostrarlo utilizan indicadores de carácter macroeconómico, como el indicador del crecimiento económico, pero lo que no dicen es que el crecimiento de la riqueza beneficia sólo a unos pocos sin que beneficie a la gran mayoría de la población. En realidad, durante 2016, el último año del gobierno de Junts pel Sí (la alianza de dos partidos independentistas PDeCAT –la antigua Convergència- y ERC), la pobreza, la pobreza laboral (pobreza entre trabajadores), la precariedad y las desigualdades sociales han continuado subiendo en Cataluña, resultado de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno Rajoy en España, y por el gobierno Puigdemont en Cataluña. Un dato resume la enorme crisis social que está afectando a la población catalana. Hoy en Cataluña, el 40% de los catalanes no vive mejor que sus padres. El enorme sueño de esperanza, que los hijos vivirían mejor que sus padres, ya no es verdad para el 40% de los catalanes.

     

    Esta crisis social no ha centrado la campaña electoral

    Sin embargo, esta enorme crisis social no ha aparecido ni en la primera ni en la última página de los mayores medios de comunicación. De hecho, no aparece casi en ninguna parte, lo cual es sorprendente. Y pongo sorprendente porque lo más lógico es que fuera noticia de primera página. En realidad, debiera centrar el debate electoral que ha existido en Cataluña. En cambio, el tema central de la campaña no ha sido el desastre social. En su lugar, ha sido el tema nacional. Las banderas han ocupado la centralidad del debate: en un lado, los independentistas enarbolando la bandera independentista –la estelada-; y por el otro el lado unionista, cuya bandera es la de la monarquía, es decir, la bandera borbónica. Repito, por un lado, los partidos independentistas, PDeCAT, ERC y la CUP, que desean separarse de España y que a fin de alcanzar tal objetivo declararon ya la independencia, en nombre, en teoría, del pueblo catalán, aun cuando la mayoría del pueblo catalán nunca ha votado a favor de la independencia. Los votantes a favor de los partidos independentistas han sido siempre una minoría, que ha conseguido la mayoría parlamentaria, como consecuencia de una Ley electoral que discrimina a la clase trabajadora (ley diseñada en la época pre democrática por la Asamblea del Movimiento Nacional que impuso esta norma como condición para que desapareciera, ley que fue modificada más tarde por el Estado democrático español aunque tal Estado, temeroso también del poder de dicha clase, hizo pocas variaciones para corregir esta discriminación. Más tarde, el señor Pujol y su partido, la hizo suya con el mismo objetivo: el de discriminar a la clase trabajadora la cual, en su mayoría en Catalunya, es de habla castellana y nunca fue favorable al pujolismo ni lo es ahora al independentismo).

     

    Los unionistas además de ser monárquicos y favorables al 155, también apoyaron al 135: la máxima expresión del neoliberalismo

    Por el otro lado, están los partidos que dicen defender la unidad de España, la ley 155, que ha significado que el presidente Rajoy, dirigente de un partido minoritario en Catalunya, sea en la práctica presidente de Catalunya. Estos partidos son Ciudadanos, el PP y el PSC-PSOE. Hay que tener en cuenta que son también los que apoyaron el artículo 135 de la Constitución que fue aprobado con nocturnidad y alevosía por el gobierno Zapatero y por el Partido Popular, con el posterior apoyo de Ciudadanos. A partir de este cambio en la Constitución, los partidos “súper patriotas españolistas” firmaron un artículo de la Constitución forzando al Estado español a que diera prioridad al pago de los intereses a la banca extranjera por delante del gasto público requerido para atender las necesidades de la población española. Y estos “súper patriotas” han llevado a cabo toda una serie de políticas neoliberales, como las reformas laborales, que han disminuido los salarios y han aumentado la precariedad, imponiendo también recortes a los fondos públicos para los servicios (como sanidad, educación, vivienda social, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a personas con dependencia y otros) y transferencias (como las pensiones) públicas del Estado del bienestar, causas todas ellas de la enorme crisis social en Catalunya y en España. Estos partidos apoyan ahora el 155, como ayer apoyaron al 135. El PP y Ciudadanos son las derechas de siempre (que en el panorama de la derecha europea encajan en la ultraderecha). En esta categoría de unionista y de neoliberal (en realidad social liberal) está también el PSC-PSOE que en realidad fue el gobierno que inició tales políticas neoliberales.

     

    El lado independentista (Junts pel Sí) también comulgó con el neoliberalismo

    El gran secreto en Catalunya es que en el lado independentista la derecha catalana representada por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) (que ha gobernado la mayoría del período democrático, en alianza con Unió Democràtica –UD- hoy en la lista del PSC) lidera la coalición con ERC, un partido que se define de centroizquierda, pero ha aprobado unos presupuestos que reproducen las políticas neoliberales. Todo ello con el apoyo también de un partido que se autodefine como revolucionario, que como consecuencia de anteponer siempre el objetivo de la independencia por delante del bienestar de las clases populares, ha sostenido al gobierno Junts pel Sí. Ello ha incluido apoyo a la derecha catalana, hoy rebautizada como PDeCAT, el partido más parecido al PP en Catalunya: es un partido clientelar, con un nacionalismo patrimonialista, que considera el Estado de la Generalitat como propiedad suya, corrupto hasta la médula y financiado como el PP, a base del famoso 3%.

     

    Las incongruencias del debate de las banderas

    Esta realidad, reflejada en la lucha de las banderas, alcanza una situación que aparenta un conflicto, en el que se excluye a la mayoría de la población. En realidad, la estelada no es la bandera de la mayoría de los catalanes. Ésta es la senyera. Y la borbónica, para millones de españoles, no es su bandera tampoco, pues se sienten emotivamente más ligados a la bandera republicana que a la bandera monárquica.

    La otra situación es que las banderas están siendo utilizadas por las fuerzas neoliberales para ocultar sus políticas claramente dañinas al bienestar de la población. No es por casualidad que los dos líderes en Catalunya que lideran las banderas (Ciudadanos el unionista y PDeCAT el secesionista) son miembros de la misma familia liberal europea. Oponen sus banderas a la vez que, en privado, firman las mismas leyes neoliberales.

    Y la tercera situación es que las únicas fuerzas que han sido coherentes y siempre han denunciado las políticas neoliberales, y que han aplicado políticas alternativas cuando han gobernado, como en el caso del Ayuntamiento de Barcelona, han sido las mismas izquierdas que se presentaron como Catalunya en Comú-Podem y lo que es importante subrayar es que fueron y continúan siendo las herederas de las izquierdas que conjugaron siempre en Catalunya la lucha por la identidad catalana, con la lucha por el bienestar y justicia social, considerando la lucha por la identidad catalana, y por la justicia social, parte de una misma lucha. La dificultad que tuvieron estas nuevas izquierdas fue la de no tener los recursos incluyendo medios de comunicación para poder equilibrar y revertir la temática central de la campaña electoral, forzaron una visibilidad del tema social pero sin que ello se convirtiera en el tema central. Y las banderas continuaron ondeando.

     

     

  • Carta del profesor Vicenç Navarro al diario El País

    Los sucesos acontecidos en Cataluña no solo han convulsionado a España. Europa ha estado pendiente del desarrollo de los hechos, que aún siguen en un tira y afloja. El pasado 10 de octubre, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declaró la independencia de Cataluña, pero la dejó en suspenso. Por su parte, Mariano Rajoy, presidente de España, le ha dado plazo a Puigdemont hasta el lunes, para responder si declaró o no la independencia de Cataluña.

    La cobertura mediática ha sido masiva, pero, obviamente, no siempre fidedigna. El diario El País publicó un artículo donde tilda al profesor Vicenç Navarro de “profesor activista del independentismo”.

    En esta columna, el profesor Navarro contesta a El País.

     

     Por: Vicenç Navarro (*) 

     

    En su artículo de hoy, “Los profesores activistas del independentismo” (9/10/2017, p. 26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

    Vicenç Navarro

     

    Bajo la dirección de Antonio Caño, El País está alcanzando un nivel de sectarismo, manipulación y promoción de falsedades que está convirtiendo a tal rotativo en un mero instrumento de propaganda en defensa del status quo, especialmente hostil a las nuevas formaciones progresistas que lo cuestionan, utilizando todos los medios para destruir a los que la dirección de tal rotativo considera sus adversarios.

    Ya denuncié en su día tal comportamiento, que alcanzó su máxima expresión cuando presentó la ovación que recibió el ex alcalde Pasqual Maragall en el estadio de la Vall d’Hebrón (totalmente abarrotado de gente -3.500 personas- para escuchar a Pablo Iglesias) como un abucheo. El gran aplauso que el popular ex alcalde de Barcelona recibió al entrar en el estadio se convirtió en un abucheo en el informe escrito al día siguiente por el corresponsal de tal rotativo, el Sr. Francesco Manetto. Y, como era de esperar, esta noticia fue reproducida en muchas otras contribuciones en tal diario, como en la columna del intelectual orgánico del pujolismo, el Sr. Joan B. Culla, que se refirió a tal supuesto abucheo como un claro indicador del supuesto anticatalanismo de Podemos. Escribí al rotativo pidiendo que corrigieran dicha información, sin recibir respuesta alguna. Jamás hicieron la corrección (ver mi artículo Manipulaciones y Mentiras en El ‘País’. 30.12.14). Yo he sido víctima de insultos y falsedades frecuentemente, sin que nunca hayan publicado mis respuestas.

     

    La última manipulación y falsificación de El País: la cobertura de lo que pasa en Catalunya

    Pero voy a referirme solo a una noticia en la que soy, una vez más, víctima de una manipulación grosera, carente de la más mínima ética periodística cuando se refieren a mi persona como uno de los “intelectuales que lleva años defendiendo con vehemencia la secesión de Catalunya de España”. Tengo que decir que incluso para los estándares de mentira y manipulación a los que nos tiene acostumbrados El País bajo Antonio Caño, esta mentira y manipulación consigue ser un récord. Me tuve que leer el artículo dos veces, pues la osadía (en lenguaje popular, la cara dura) alcanzó un récord. Pero miremos primero lo que se dice y cómo se dice. En un artículo que se titula Los profesores activistas del independentismo, subtitulado “Un grupo de docentes catalanes en Estados Unidos lleva años defendiendo la secesión” (09.10.17), aparece mi nombre como uno de tales secesionistas, junto con nada menos que el economista más ultraliberal, más independentista y que aparece con más frecuencia en los medios de información del gobierno de Junts Pel Sí, el Sr. Sala i Martín, que es precisamente una de las personas que más he criticado en Catalunya y en España por su neoliberalismo extremista y por la escasa credibilidad y rigor que presenta en sus argumentos, incluyendo falacias económicas a favor de la secesión. El grado de ignorancia de mi postura y de mi trabajo que muestra el corresponsal de tal rotativo, Joan Faus, que escribe el artículo, es enorme, pues mi crítica e incluso denuncia de tal economista y sus falsificaciones en su campaña independentista es bien conocida y ha sido publicada extensamente, tanto en Catalunya y en España como en EEUU.

    Pero, por si fuera poco, la prueba de que el Sr. Joan Faus muestra como ejemplo de mi sensibilidad supuestamente secesionista es que firmé una “Carta abierta sobre la represión política en Catalunya” junto con mi amigo Noam Chomsky y otros 47 profesores. Dicha carta, sin embargo, no habla nada de la secesión. Lo que hace es denunciar la represión que el Estado español está imponiendo a la población y a las autoridades catalanas, represión que alcanzó su máxima expresión en la brutal agresión que las instituciones públicas de la Generalitat, incluyendo las Universidades públicas catalanas, recibieron, hechos denunciados por la prensa y por la comunidad internacional, en el 1 de Octubre. Tal represión, y más tarde brutalidad policial, tenían elementos comunes a la represión policial del régimen dictatorial que yo viví en los años cincuenta en Barcelona, cuando participé en la resistencia antifasicsta. Es, además, conocido que soy miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos y de la Ejecutiva de Catalunya en Comú, ambos críticos con el referéndum, aun cuando defienden el derecho de la ciudadanía de Catalunya a decidir su articulación con el Estado español, lo que les ha llevado a apoyar tal movilización como acto de afirmación de ese derecho, sin con ello reconocer tal movilización como un referéndum.

    El referéndum es un instrumento para ejercer el derecho a decidir pero tal derecho incluye el derecho a escoger entre varias alternativas, una de las cuales es la secesión, alternativa que ninguna de estas formaciones política favorece. Además fuera el que fuera el resultado del referéndum 1 de Octubre (que no podría definirse como tal, pues no estaba pactado con el Estado central, no teniendo, por lo tanto, las garantías que requiere un referéndum), tal resultado debería negociarse con el gobierno central. Estar a favor del derecho a decidir –soberanismo- no es sinónimo de pedir la secesión de Catalunya. Existe una diferencia entre el soberanismo y el independentismo, distinción  que parece demasiado compleja y difícil de entender para un rotativo de carácter tan propagandista a favor del status quo (que nos ha llevado a la situación actual) como es El País.

    Una última observación. Tengo que pedir a mis lectores que me ayuden a difundir este artículo que intenta corregir las mentiras y falsedades que aparecen constantemente en El País, y que denuncien tal comportamiento; y si comparten mi enojo, escriban al director de El País criticándolo, como yo mismo he hecho. Aquí reproduzco la nota que le envié a El País:

    En su artículo de hoy, “Los académicos activistas del independentismo”; (9/10/2017, p.26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

    Vicenç Navarro
    10 de octubre de 2017
    Barcelona 

    Espero (aunque con cierto escepticismo) que El País rectifique estas falsedades por dignidad y  ética periodística.

     

    (*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

     

     

     

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