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Las consecuencias del machismo: el subdesarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar Foto: Kidcoach.es

Las consecuencias del machismo: el subdesarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar

El economista y analista político español, Vicenç Navarro, analiza el tema del machismo en España.

 

Por: Vicenç Navarro

 

España es uno de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) que tiene un menor gasto público social por habitante. Y ello no se debe a que sea un país pobre (no lo es, pues ya antes de la crisis su PIB per cápita era el 94% del PIB per cápita del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE que tienen mayor riqueza en la UE), sino al gran dominio que las fuerzas conservadoras y liberales han tenido y continúan teniendo sobre el Estado español. En realidad, el gasto público social (que incluye transferencias y servicios públicos, como sanidad, educación o servicios sociales, entre otros) per cápita era solo el 74% del promedio de la UE-15. Si hubiera sido el 94%, el Estado del Bienestar se habría gastado 66.000 millones más de lo que se gastaba.

En otro trabajo (El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006) documenté cómo la raíz del subdesarrollo social de España se debe al enorme poder que la clase dominante de este país, es decir, los propietarios y gestores de sus mayores entidades financieras y económicas (y que derivan sus rentas de la propiedad del capital), y las clases medias de renta superior, han tenido y continúan teniendo en el desarrollo de las políticas fiscales (altamente regresivas) que determinan la pobreza de ingresos a las arcas de Estado. Poder de clase es el factor determinante de dicho retraso social de España.



Los costes humanos del machismo

Pero la parte menos desarrollada del Estado del Bienestar español son las transferencias y servicios públicos orientados hacia las familias. Servicios tales como escuelas de infancia y servicios domiciliarios para las personas discapacitadas están muy poco desarrollados en España, y la causa de tal subdesarrollo es otro tipo de poder, además del poder de clase. Me estoy refiriendo al poder de género dominante, es decir, al machismo. En España, cuando decimos familia en realidad queremos decir mujer, pues son las mujeres las que juegan un papel clave en el cuidado de los miembros de la familia, sean niños o niñas, jóvenes (que viven en casa de sus padres hasta que tienen 32 años como promedio), esposos o compañeros y ancianos. Y además de tanto cuidado, el 52% de las mujeres también trabajan en el mercado laboral. Las mujeres españolas cubren las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar.

Todos estos datos permiten concluir que la cultura política dominante en España, que retóricamente da tanta importancia a la familia, se caracteriza por una gran hipocresía. En tal discurso oficial se pone a la familia (a la mujer) en un pedestal, para luego crucificarla. Si alguien cree que estoy exagerando, léase mi libro antes citado. Las mujeres españolas tienen tres veces más enfermedades debidas al estrés que los hombres. Poder de clase (clasismo) y poder de género (machismo) es lo que está causando esta situación.



Los costes económicos del machismo

El gran domino de los hombres (que proceden en su mayoría de las clases más pudientes) en las estructuras de poder explica este subdesarrollo de las transferencias y servicios públicos a las familias. Pero tanta insensibilidad, además de crear un problema humano enorme, está también creando un problema demográfico y otro económico enormes. España tiene una de las fertilidades (número de nacidos por cada mujer fértil) más bajas de la UE-15, aun cuando a la mayoría de familias españolas les gustaría tener dos niños o niñas; el promedio es de solo 1,3, que es una cifra menor de lo que se requeriría para que se equilibrara el descenso de la población debido a la mortalidad. Si muere más gente de la que nace, la población desciende. Si a ello se le suma el creciente sentimiento anti-inmigración que se está esparciendo por toda Europa, se puede concluir que la población española ira descendiendo de tamaño.

Pero tanto machismo está creando también un problema económico enorme, del cual el establishment (expresión anglosajona que quiere decir la estructura de poder) político-mediático que gobierna el país no es ni consciente. Parte de la escasa creación de empleo se debe precisamente al escaso desarrollo del Estado del Bienestar en España (incluyendo los servicios de ayuda a las familias). Solo una persona de cada diez personas adultas en España trabaja en los servicios públicos (incluyendo los servicios públicos del Estado del Bienestar) cuando en Suecia es uno de cada cinco. En contra de lo que proclaman los economistas liberales (que son la mayoría de los gurús mediáticos), el sector público está subdesarrollado en España.

Y lo que es ignorado por parte del establishment político-mediático del país es que empleo crea la demanda para más empleo, una situación particularmente acentuada con el empleo de las mujeres, pues alguien tiene que hacer las labores que el ama de casa realiza cuando esta se incorpora al mercado del trabajo. Se ha calculado que la entrada de cada mujer al mercado de trabajo crea la necesidad de 0,3 puestos de trabajo para que otras u otros deban realizar la labor que ella realizaba en casa.



Las desigualdades de género retrasan económicamente al país

Pero existe otra situación ignorada por aquel establishment, y es que la equidad es necesaria para la eficiencia económica. Hoy la mujer española recibe por el mismo trabajo solo el 81% de la retribución bruta media por hora trabajada de los hombres, según Eurostat, siendo el tercer país con la mayor brecha salarial de la UE-15. Ello se debe a muchos factores, pero uno de ellos es que la mujer interrumpe su vida laboral con mayor frecuencia que el hombre. Hay más mujeres a tiempo parcial que hombres, situación que se justifica en la ideología dominante como consecuencia de que la mujer tiene mayores responsabilidades familiares que el hombre. Y la continuidad laboral en el mismo puesto de trabajo es también menor en la mujer que en el hombre, explicándose con el mismo argumento. Pero ello tiene un coste no solo humano, como indiqué antes, sino también económico, puesto que si las mujeres tuvieran la misma tasa de participación en la fuerza laboral que los hombres, el PIB aumentaría un 6%, siendo una de las causas mayores de crecimiento económico que podría tener el país. De ahí que las correcciones necesarias para conseguir la igualdad (incluyendo la de género) sean enormemente necesarias tanto por razones éticas como sociales y económicas.



La necesidad del cuarto pilar del Estado del Bienestar

Y de ahí que una de las políticas públicas más importantes sea la de facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante el establecimiento de un derecho universal de acceso a los servicios de ayuda a la familias que incluyeran las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios a la personas con dependencia, lo cual ha pasado a conocerse como el cuarto pilar del Estado del Bienestar, expresión que generé yo en una discusión que tuve con el que era entonces el candidato a la presidencia de España, el Sr. Josep Borrell, al cual asesoré en aquellos momentos. Estábamos él y yo sentados en un bar de Sants (Barcelona), cerca de la estación, preparando su programa electoral, cuando la silla en la que yo me sentaba se rompió, quebrándose una pata. Aproveché aquella ocasión para indicar a Borrell que el Estado del Bienestar de España era como aquella silla. Tenía ya tres patas (el derecho a la sanidad, el derecho a la educación y el derecho a la pensión –derecho todavía limitado-), pero le faltaba una cuarta pata, que era el derecho a los servicios de ayuda a las familias, que debían incluir el derecho a las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en este país- y servicios domiciliarios a las personas dependientes. Fue así como nació la expresión “el cuarto pilar del Estado del Bienestar”, que ha hecho fortuna, aun cuando se limita a los servicios domiciliarios, excluyéndose las escuelas de infancia, lo cual fue un enorme error del gobierno Zapatero. El establecimiento de los servicios domiciliarios ha sido un gran paso, aunque su financiación ha sido muy insuficiente, insuficiencia que ha alcanzado niveles escandalosos durante los años de gobierno del PP.

La promoción pública de tales servicios es una de las políticas públicas más necesarias hoy en España, a fin de mejorar la calidad de vida y bienestar de las clases populares, aumentando además su capacidad adquisitiva, corrigiendo el déficit de salarios de las mujeres y creando empleo. Existen muchos trabajos de investigación que muestran que aquellos países que tienen más desarrollados estos servicios tienen un porcentaje mayor de mujeres integradas en el mercado de trabajo, y menos diferencias salariales entre mujeres y hombres. Los países escandinavos (Suecia, Noruega y Dinamarca) son los que tienen menos diferencias salariales entre hombres y mujeres, y mayor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar, mientras que EEUU, Japón y los países del sur de Europa tienen más diferencias salariales y menor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar. Por desgracia, el establishment político-mediático no ve tales servicios como una inversión necesaria y urgente, escogiendo en su lugar invertir en trenes de alta velocidad que benefician solo a un sector minoritario del país (predominantemente hombres de las clases dominantes).

Ni que decir tiene que para que ocurran tales cambios se necesita una revolución cultural en el país, corresponsabilizando a los hombres en las tareas familiares. La mujer sueca dedica 28 horas a la semana a tareas familiares. El hombre dedica 22 horas. En España son 48 y 8 respectivamente. Y usted, lector sabe quién hace qué. Pero sepa que el enorme machismo tiene un coste económico, creando un enorme sufrimiento (recuerde las enfermedades por estrés) y una gran insuficiencia económica. Hoy, la eliminación del machismo es una de las tareas más importantes desde el punto de vista social, así como económico de este país. Las evidencias de que el gran retraso social y económico de España se debe precisamente al poder de la clase y del género dominantes son enormes. Así de claro.

 

 

Foto: Kidcoach.es

 

 

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    Europa, y el mundo en general, han estado desde hace días atentos a las noticias desde Cataluña, donde el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, luego de mantener en vilo a España durante un largo tiempo, declarara finalmente la independencia de Cataluña, en forma unilateral, la semana pasada.

    Actualmente Puigdemont se encuentra en Bruselas, en tanto que la justicia española lo reclama por haber cometido los delitos de rebelión, sedición y malversación. Delitos que están penados con hasta 30 años de cárcel.

    De no presentarse a las autoridades españolas, la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, dictará este jueves una orden europea de detención en su contra.  

     

     Por: Magazín Latino

     

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    Publicado: 30 de octubre de 2017

     

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  • Carta del profesor Vicenç Navarro al diario El País

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    En esta columna, el profesor Navarro contesta a El País.

     

     Por: Vicenç Navarro (*) 

     

    En su artículo de hoy, “Los profesores activistas del independentismo” (9/10/2017, p. 26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

    Vicenç Navarro

     

    Bajo la dirección de Antonio Caño, El País está alcanzando un nivel de sectarismo, manipulación y promoción de falsedades que está convirtiendo a tal rotativo en un mero instrumento de propaganda en defensa del status quo, especialmente hostil a las nuevas formaciones progresistas que lo cuestionan, utilizando todos los medios para destruir a los que la dirección de tal rotativo considera sus adversarios.

    Ya denuncié en su día tal comportamiento, que alcanzó su máxima expresión cuando presentó la ovación que recibió el ex alcalde Pasqual Maragall en el estadio de la Vall d’Hebrón (totalmente abarrotado de gente -3.500 personas- para escuchar a Pablo Iglesias) como un abucheo. El gran aplauso que el popular ex alcalde de Barcelona recibió al entrar en el estadio se convirtió en un abucheo en el informe escrito al día siguiente por el corresponsal de tal rotativo, el Sr. Francesco Manetto. Y, como era de esperar, esta noticia fue reproducida en muchas otras contribuciones en tal diario, como en la columna del intelectual orgánico del pujolismo, el Sr. Joan B. Culla, que se refirió a tal supuesto abucheo como un claro indicador del supuesto anticatalanismo de Podemos. Escribí al rotativo pidiendo que corrigieran dicha información, sin recibir respuesta alguna. Jamás hicieron la corrección (ver mi artículo Manipulaciones y Mentiras en El ‘País’. 30.12.14). Yo he sido víctima de insultos y falsedades frecuentemente, sin que nunca hayan publicado mis respuestas.

     

    La última manipulación y falsificación de El País: la cobertura de lo que pasa en Catalunya

    Pero voy a referirme solo a una noticia en la que soy, una vez más, víctima de una manipulación grosera, carente de la más mínima ética periodística cuando se refieren a mi persona como uno de los “intelectuales que lleva años defendiendo con vehemencia la secesión de Catalunya de España”. Tengo que decir que incluso para los estándares de mentira y manipulación a los que nos tiene acostumbrados El País bajo Antonio Caño, esta mentira y manipulación consigue ser un récord. Me tuve que leer el artículo dos veces, pues la osadía (en lenguaje popular, la cara dura) alcanzó un récord. Pero miremos primero lo que se dice y cómo se dice. En un artículo que se titula Los profesores activistas del independentismo, subtitulado “Un grupo de docentes catalanes en Estados Unidos lleva años defendiendo la secesión” (09.10.17), aparece mi nombre como uno de tales secesionistas, junto con nada menos que el economista más ultraliberal, más independentista y que aparece con más frecuencia en los medios de información del gobierno de Junts Pel Sí, el Sr. Sala i Martín, que es precisamente una de las personas que más he criticado en Catalunya y en España por su neoliberalismo extremista y por la escasa credibilidad y rigor que presenta en sus argumentos, incluyendo falacias económicas a favor de la secesión. El grado de ignorancia de mi postura y de mi trabajo que muestra el corresponsal de tal rotativo, Joan Faus, que escribe el artículo, es enorme, pues mi crítica e incluso denuncia de tal economista y sus falsificaciones en su campaña independentista es bien conocida y ha sido publicada extensamente, tanto en Catalunya y en España como en EEUU.

    Pero, por si fuera poco, la prueba de que el Sr. Joan Faus muestra como ejemplo de mi sensibilidad supuestamente secesionista es que firmé una “Carta abierta sobre la represión política en Catalunya” junto con mi amigo Noam Chomsky y otros 47 profesores. Dicha carta, sin embargo, no habla nada de la secesión. Lo que hace es denunciar la represión que el Estado español está imponiendo a la población y a las autoridades catalanas, represión que alcanzó su máxima expresión en la brutal agresión que las instituciones públicas de la Generalitat, incluyendo las Universidades públicas catalanas, recibieron, hechos denunciados por la prensa y por la comunidad internacional, en el 1 de Octubre. Tal represión, y más tarde brutalidad policial, tenían elementos comunes a la represión policial del régimen dictatorial que yo viví en los años cincuenta en Barcelona, cuando participé en la resistencia antifasicsta. Es, además, conocido que soy miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos y de la Ejecutiva de Catalunya en Comú, ambos críticos con el referéndum, aun cuando defienden el derecho de la ciudadanía de Catalunya a decidir su articulación con el Estado español, lo que les ha llevado a apoyar tal movilización como acto de afirmación de ese derecho, sin con ello reconocer tal movilización como un referéndum.

    El referéndum es un instrumento para ejercer el derecho a decidir pero tal derecho incluye el derecho a escoger entre varias alternativas, una de las cuales es la secesión, alternativa que ninguna de estas formaciones política favorece. Además fuera el que fuera el resultado del referéndum 1 de Octubre (que no podría definirse como tal, pues no estaba pactado con el Estado central, no teniendo, por lo tanto, las garantías que requiere un referéndum), tal resultado debería negociarse con el gobierno central. Estar a favor del derecho a decidir –soberanismo- no es sinónimo de pedir la secesión de Catalunya. Existe una diferencia entre el soberanismo y el independentismo, distinción  que parece demasiado compleja y difícil de entender para un rotativo de carácter tan propagandista a favor del status quo (que nos ha llevado a la situación actual) como es El País.

    Una última observación. Tengo que pedir a mis lectores que me ayuden a difundir este artículo que intenta corregir las mentiras y falsedades que aparecen constantemente en El País, y que denuncien tal comportamiento; y si comparten mi enojo, escriban al director de El País criticándolo, como yo mismo he hecho. Aquí reproduzco la nota que le envié a El País:

    En su artículo de hoy, “Los académicos activistas del independentismo”; (9/10/2017, p.26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

    Vicenç Navarro
    10 de octubre de 2017
    Barcelona 

    Espero (aunque con cierto escepticismo) que El País rectifique estas falsedades por dignidad y  ética periodística.

     

    (*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

     

     

     

  • Cientos de miles de personas se manifiestan en Barcelona contra independencia de Cataluña

    Cientos de miles de personas llenaron este domingo Barcelona de banderas españolas, catalanas y europeas en una manifestación contra la independencia de Cataluña, en el último episodio de la peor crisis política en España en 40 años.

    La manifestación, a la que asistieron 350.000 personas según la policía local, y 950.000, según los organizadores, concluyó con un discurso del escritor Mario Vargas Llosa en el que aseguró que “la democracia española está aquí para quedarse, y ninguna conjura independentista la destruirá”.

     

     Fuente: Biobiochile.cl

     

    “Nosaltres també som catalans” (“nosotros también somos catalanes”), podía leerse en una de las pancartas de la manifestación, que concluyo con un discurso de Mario Vargas Llosa, el Nobel de Literatura que vivió unos años en Barcelona.

    Bajo el lema “¡Basta, recuperemos la sensatez!”, la marcha reunió a unos catalanes opuestos a la independencia que no suelen significarse, en contraste con las colosales manifestaciones independentistas de los últimos años.

    “Luego diréis, que somos cinco o seis”, “no somos fachas”, o “Puigdemont, a prisión” fueron algunos de los lemas escuchados en la marcha, que saludaba las banderas españolas colgadas en los balcones y abucheaba las independentistas

    “La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista”, aseguró Vargas Llosa, en el escenario instalado frente a la Estación de Francia, donde concluyó la marcha.

    Tras considerar que ha ganado la consulta prohibida y marcada por violentas cargas de la policía española, el presidente catalán, Carles Puigdemont, amenaza con declarar unilateralmente la independencia de la región que representa el 16% de la población y el 19% del PIB de España, y cuyos 7,5 millones de habitantes se encuentran profundamente divididos sobre la secesión, según encuestas.

    En el otro lado, el gobierno de Mariano Rajoy se niega a dialogar mientras los independentistas no hayan retirado la amenaza de la secesión.

    “No descarto absolutamente nada”, declaró Mariano Rajoy el domingo al diario El País que le preguntaba sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite la suspensión de la autonomía. 

    Los participantes en la manifestación de Barcelona se reivindicaban como “la mayoría silenciosa”.

    “Estoy muy cansada de estar callada, cada vez que sacamos las banderas españolas nos dicen fascistas”, explicó a la AFP Susana Cerezal, de 41 años, que llegó desde la localidad catalana de Figueras, cerca de la frontera con Francia.

    Pese al auge del secesionismo en los últimos años, los independentistas no lograron la mayoría de votos en las elecciones regionales de 2015, que plantearon como un plebiscito a favor del proyecto soberanista.

    En el referéndum del domingo, más del 90% votaron a favor de la independencia, con una participación de 2,04 millones de personas sobre un censo de 5,3 millones, aproximadamente el 43%.

    “Tengo 67 años y es la primera vez que voy a una manifestación, pero es que veo que la situación ha llegado a un extremo de discriminación y no se nos oye a quienes estamos en contra”, coincidió Telesforo García Pérez, un jubilado de 67 años que vino de Vilafranca del Penedés, también Cataluña.

    La iniciativa, convocada por la asociación Societat Civil Catalana, estaba respaldada por el Partido Popular del jefe del gobierno español Mariano Rajoy, el Partido Socialista de Cataluña y Ciudadanos, primera fuerza de oposición en la región.

    Muchos manifestantes llegaron de otras regiones. De la principal estación de trenes de Barcelona, la de Sants, decenas de personas salían a media mañana con banderas españolas alrededor de las 9 de la mañana, gritando “¡Viva España!”, “¡Viva Cataluña!”, y jaleando a los furgones de la Policía Nacional apostados enfrente.

    La manifestación culmina un fin de semana de movilizaciones en las calles en numerosos puntos de España, sin unanimidad en la receta: desde los llamamientos a que el presidente del gobierno Mariano Rajoy dé un golpe sobre la mesa, a los más conciliadores llamados al diálogo con el ejecutivo catalán de Carles Puigdemont.

    El Ejecutivo soberanista ha aguantado hasta ahora la ofensiva judicial de Madrid y las presiones económicas, con la salida de Cataluña de compañías muy emblemáticas como CaixaBank, Gas Natural o Banco Sabadell.

    El Parlamento catalán debía, según el calendario independentista, declarar la independencia en los días siguientes a la proclamación de los resultados del referéndum del 1 de octubre, algo que aún no ha sucedido.

    Sí se divulgaron el viernes los resultados definitivos de la consulta, que no contó con garantías mínimas: un 90,18% votó por el sí a la independencia, con una participación del 43,03%.

    Puigdemont se dirigirá a la cámara regional, donde los secesionistas son mayoritarios, la tarde del martes 10 de octubre, para comentar la “situación política”. De momento se ignora si ese será el momento elegido para declarar la independencia.

     

     

     

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