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Bachelet entrega un país mejor La ex presidenta chilena, Michelle Bachelet. Foto: The Clinic.

Bachelet entrega un país mejor

"Bachelet entrega un país mejor que el que recibió en 2014. No más rico, pero tampoco más pobre. El desempleo se mantuvo en los niveles del gobierno anterior. La oposición argumenta que fue así gracias a trabajos precarios, y lo cierto es que en la sociedad que hemos construido son cada vez más quienes se las arreglan por su propia cuenta", escribe Patricio Fernandez, director de The Clinic, respecto al cambio de mando.

 

 Autor: Patricio Fernández. The Clinic.  07 Marzo, 2018

 

Bachelet entrega un país mejor que el que recibió en 2014. No más rico, pero tampoco más pobre. El desempleo se mantuvo en los niveles del gobierno anterior. La oposición argumenta que fue así gracias a trabajos precarios, y lo cierto es que en la sociedad que hemos construido son cada vez más quienes se las arreglan por su propia cuenta. Los centros comerciales siempre estuvieron llenos.

Los niños del Sename no están peor que antes, sino enervantemente iguales. La presidenta se va con la culpa de no haber avanzado lo suficiente, salvo en el nivel de furia. Si Piñera consiguiera rescatar la vida de esos niños, se ganaría varias merendinas. El gobierno de Bachelet no se caracterizó por su eficiencia; como diría un analista de la plaza, no cambió “las condiciones materiales de existencia” en la población más de lo que ya habían cambiado. El crecimiento económico fue mucho más bajo que durante el gobierno anterior (1,8% versus 5,3%), pero en casi todos los índices de desarrollo social –salario mínimo, hacinamiento, extrema pobreza, desigualdad- Bachelet 2 superó a Piñera 1.

En enero de este año se vendieron más autos nuevos que nunca en la historia. La alta burguesía sufrió la administración que termina como una tragedia. Llegaron a convencerse de que Bachelet era casi Maduro, mientras multitudes de venezolanos llegaban a Chile escapando de él. Fue una pésima coordinadora de fuerzas políticas, y no obstante, mantuvo el país en calma. Mientras a los partidos les costaba cada vez más conversar entre sí, hubo un proceso de diálogos ciudadanos. Más de 200.000 personas se reunieron a discutir las normas fundamentales de su entendimiento futuro, y lo hicieron en calma, con la madurez que por esos mismos días le faltó a la clase dirigente para prestarles atención.

A Bachelet sí le interesaban esos diálogos. Es posible que por ineptitud, falta de rigor y desencuentros políticos estas deliberaciones se las lleve el viento. El hecho mismo, en cambio, quizás el día de mañana sea recordado como un ejemplo pionero de participación ciudadana. Lástima que no llegara a puerto. Bachelet consiguió expandir los derechos individuales, la diversidad avanzó en reconocimientos, la educación como un derecho quedó asentada (aunque no resuelta) y parece que sin marcha atrás, cambió la matriz energética, multiplicó las hectáreas de parques nacionales y subió los estándares medioambientales. Difícil defender que hoy estamos peor que ayer.

Cambiando de tema: qué distintos son Piñera y Bachelet. Él procura ganar y rodearse de exitosos, generar riquezas, ser eficaz. Mejorar las cifras. Y por el bien de todos, ojalá lo consiga. Ella, en cambio, parece saber mejor lo que es la fragilidad, en qué consiste perder y llorar. Empatiza más con el débil que con el poderoso. La historia del hijo la tuvo en el suelo. Ya veremos cómo es recordado su gobierno, pero ella estoy seguro que será recordada como una mujer admirable.

 

La ex presidenta chilena, Michelle Bachelet. Foto: The Clinic. 

 

 

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  • Otra vez Krassnoff

    "Me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores a Miguel Krassnoff?"

    Testimonio de Beto Rodríguez Gallardo, sobreviviente e integrante de la familia Gallardo Moreno, del Montaje de Rinconada de Maipú. 

     

     Fuente: El Desconcierto. 15.10.2018

     

    Con estupor he recibido la noticia de un nuevo homenaje al criminal de lesa humanidad Miguel Krassnoff Martchenko, llevado a cabo en la Escuela Militar.

     

    El año 2003, a 30 años del golpe de Estado, lo homenajearon los 1200 empresarios más ricos de Chile en el centro de eventos Casa Piedra, lugar de reunión emblemático de la élite nacional. Ese año estaban en curso las investigaciones judiciales por sus múltiples crímenes (desaparición forzada, ejecución política, tortura y violencia sexual política); sin embargo, él se paseaba libre por las calles, creyendo que nunca le podríamos quitar el manto de impunidad que le otorgaba haber servido fielmente a sus patrones. Luego, en noviembre del año 2011, Cristián Labbé (compañero de armas, de torturas y asesinatos), promueve un acto de reconocimiento en el Club Providencia. En esta oportunidad la prepotencia edilicia, no permitió ver los reales sentimientos que provocan en la sociedad chilena, las graves masivas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que cometió “el joven brigadier”. Como el llamado fue abierto y público, la organización social no se dejó esperar, fuimos miles de personas los que salimos a las calles a repudiar este acto. Miles los que, una vez más, dijimos con voz fuerte y clara “No a la impunidad”.

     

    Desde hace años las organizaciones de Derechos Humanos y Memoria, venimos exigiendo que se promulgue una ley que sancione las conductas de apología del terror, de revisionismo y negacionismo, las cuales dañan los pilares más básicos de nuestro pacto social y de nuestra democracia; así como también, atentan contra los familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado, retraumatizando y revictimizando en una cadena sin fin.

     

    En este contexto me es imposible no recordar a mi madre Catalina a quien este “valiente soldado”, le arrancó sus ojos y su vida. También le quitó del vientre de mi tía Mónica a mi primo de 3 meses de gestación. Al abuelo Alberto Lo colgaron de un árbol y le aplicaron agua y aceite hirviendo ¿Son estos los grandes logros militares por los cuales el Ejército de Chile le rinde honores?

     

    Con este tipo de acciones quedan al descubierto que las peticiones de perdón del Ejército de Chile, no han sido más que cortinas de humo. Queda claro que el ex Comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre el año 2004 en su texto “Ejército de Chile: el fin de una visión”, le mintió a Chile y al mundo al decir que “las violaciones a los Derechos humanos, nunca y para nadie pueden tener justificación ética”. Lo que podemos ver con mucha claridad es que el acto de “homenaje” a Krassnoff realizado en la Escuela Militar, es una evidencia más de que el Ejército de Chile no sólo no ha cambiado su visión, sino que reivindica el accionar del Terrorismo de Estado.

     

    Me da vergüenza como las instituciones Castrenses, siguen ancladas a la lógica de la Guerra Fría, esa lógica que indica que en cada país hay enemigos internos, los cuales se deben destruir a cualquier precio.

     

    ¿Qué tiene que decir el comandante en jefe de las fuerzas armadas del país? ¿Cuál será la postura del gobierno ante semejante atropello a la Democracia? ¿No será momento de pasar de las explicaciones a las exigencias de renuncia a quien permita este tipo de infamias? ¿Cuánta violencia más tenemos que soportar los familiares de Violaciones de Derechos Humanos?

      

  • Ganó Chile en La Haya: Descartan todos los argumentos de Bolivia y no existe obligación de negociar

    Se acabó la espera. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya entregó el fallo de la demanda marítima de Bolivia, que exigía a Chile ante el tribunal sentarse a negociar una salida soberana al mar. Pero la CIJ desechó los 14 argumentos altiplánicos por 12 votos contra 3 y determinó que Chile no tiene obligación de negociar mar con el país vecino.

     

     Fuente: Radio BioBio

     

    Por una parte, el presidente Sebastián Piñera decidió esperar los resultados en La Moneda, mientras que su par Evo Morales optó por escuchar los argumentos en primera persona ante el tribunal.

     

    Tras un largo proceso que inició en 2013, la corte partió con un resumen del tratado de límites de 1904 y las instancias de diálogo posteriores entre ambos países, en las cuales no se llegó a ningún acuerdo fructífero.

     

    “Las negociaciones entre Chile y Bolivia no progresaron desde 1950 en adelante”, señaló el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, presidente de la Corte Internacional de Justicia.

     

    Del mismo modo, en la lectura recalcó que “una obligación a negociar no implica una negociación de llegar a acuerdo”.

     

    Aunque “si no hay obligación de negociar establecida de manera literal, hay que mirar toda la evidencia para juzgar si existe”, dijo Ahmed.

     

    14-0: triunfo por goleada

    Tras dicho preámbulo, los argumentos fueron en su totalidad para Chile. En el primer punto a favor de Chile, la CIJ desacreditó que en 1920 haya habido un acuerdo o una promesa cierta de acceso soberano al mar para Bolivia. Según la Corte, en ese momento ambas partes realizaron negociaciones y Chile dio cierto pie para que Bolivia pudiera obtener un acceso al mar. Fueron acercamientos políticos, que no indicaron que Chile haya aceptado negociar el mar, asegura el tribunal.

     

    En tanto, el segundo argumento esgrimido por los altiplánicos, que sostenía que en 1950 Chile se había comprometido a una entrega soberana para Bolivia, también fue descartado.

     

    Acto seguido, la corte entregó otro punto a favor: que el acuerdo de Charaña entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer no implica un acuerdo que genere obligación para nuestro país.

     

    En cuarto lugar, también desechó que dos comunicados de 1986 sean un compromiso de Chile hacia Bolivia.

     

    En la misma línea, desestimó la obligación de Chile, tras una declaración realizada por nuestro país en Portugal hace 18 años.

     

    Para cerrar, el último argumento boliviano también fue desechado, por lo que la CIJ descartó que la agenda de los 13 puntos, suscrita en 2007, establezca una obligación para Chile.

     

    De este modo, en resumen, todos los argumentos centrales de Bolivia fueron descartados por la Corte Internacional de Justicia.

     

    “Chile no tiene obligación de negociar”

    Incluso el tribunal fue más allá y apuntó que en los acuerdos unilaterales “no hay pruebas de intención de Chile de asumir obligación de negociar”, al mismo tiempo que la declaración ONU de 1984 “no se puede considerar una base jurídica para negociar”.

     

    En tanto, sobre las “expectativas legítimas” de Bolivia, el tribunal asegura que se pueden encontrar referencias de ello, pero no se sigue un principio que pueda dar lugar a una obligación fundada.

     

    Sobre carta de las Naciones Unidas, de paso, aseguró que el término “negociar” no aparece en la carta. En solución de disputas, las partes a menudo recurren a una negociación, pero no están obligadas a hacerlo.

     

    En décimo tercer lugar, la CIJ recalcó que ninguna de las resoluciones de la Asamblea General de la OEA indican que Chile tenga obligación a negociar.

     

    Asimismo, sobre la “continuidad histórica” y “acumulativa” argumentada por Bolivia, el tribunal asegura que “en ningún caso establecería una obligación”.

     

    Por ello, la Corte Internacional de Justicia concluyó por 12 votos a 3 que Chile no tiene obligación de negociar. Eso sí, precisó que el fallo no impide continuar las negociaciones a futuro.

     

     
    Varios medios chilenos transmitieron en directo la lectura del fallo. Foto: Captura de pantalla de Teletrece.

     

    Para ver vídeo, entre a la nota en Radio BioBio - haga clic 

     

     

     

     

     

  • Te recuerdo, Miguel

    El golpe de Estado del 73 no solo dejó hondas cicatrices en la memoria histórica en Chile. Dejó también innumerables historias que nunca fueron contadas, y que, si no las traemos a la luz, nunca iluminarán nuestro futuro.

    Esta crónica de Lilian Aliaga rescata a uno de esos héroes anónimos que cayeron luchando por un mundo mejor.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Sentada en frente de una hoja en blanco intento plasmar las emociones que me invaden luego de escuchar las diversas opiniones que difunden los noticieros en relación con los últimos acontecimientos que se han venido desarrollando en Chile:

     

    La acusación constitucional a los jueces del Tribunal Supremo de la nación, que concedieron libertad a prisioneros de Punta Peuco condenados por delitos de lesa humanidad.

     

    Los esfuerzos de algunos para hacer valer su opinión de “poner en contexto” los hechos ocurridos durante la dictadura, como si existiese “un contexto” que validara tanta crueldad y tanto ensañamiento con tantas miles de víctimas.

     

    Algunos, los de siempre, tratando de defender lo indefendible, quizás con el objetivo en mente de que algún día el olvido le gane a la memoria y las nuevas generaciones lleguen, tal vez, a negar lo ocurrido ese 11 de septiembre de 1973, diciendo que fue un “montaje”. Como ocurre también en relación con el Holocausto, con los llamados “negacionistas”.

     

    Ante esto, con la esperanza y la convicción de que no podemos dejar que esto ocurra, y dejándome llevar más por el corazón que por la razón, escribo por vez primera acerca de mis vivencias personales de aquellos días:

     

    El radiante sol de primavera y el persistente viento más bien frío me retrotraen a aquella mañana de septiembre del 73, cuando con apenas 20 años deambulaba por cada centro de detención en Santiago y alrededores en busca del hombre que me había robado el corazón.

     

    Un hombre soñador, amante de los perros callejeros y de las palomas. Cantor y poeta que, como tantos jóvenes idealistas de aquella época, había cruzado la cordillera de Los Andes para venir a conocer esta insólita llegada al poder por la vía democrática. La vía pacífica de un gobierno que representaba sus ideales, tan pisoteados en su propio país por las sucesivas dictaduras militares.

     

    Recuerdo las largas y apasionadas conversaciones sostenidas en el salón comedor de la UNCTAD, donde con frecuencia y por muy poco dinero, comprábamos nuestros almuerzos muchos universitarios pobres como yo, que estudiábamos gratuitamente. Trabajadores, intelectuales, artistas y un mundo variopinto de personas en un ambiente imposible de describir por su diversidad y efervescencia.

     

    Hoy tú ya habrías pasado los 70 años, y si los sueños de aquella época se hubiesen hecho realidad, viviríamos tal vez más al Sur, en una casa pequeña de paredes muy blancas y rodeados del espacio suficiente para acoger a tantos perros como hubieses podido rescatar de la calle.

     

    Pero tu destino fue otro y tú, que tan sólo tenías tu inseparable cuaderno y tu lápiz como únicas armas, fuiste uno más de los caídos en aquel desigual e injusto combate.

     

    En marzo de 1974, mi peregrinar terminó abruptamente cuando tus restos, o lo que dijeron que eran, fueron enviados a tus padres, quienes nunca lograron tener la certeza de que habían recibido el cuerpo de su hijo.

     

    Supe por testigos, muchos años más tarde, que fuiste atrozmente torturado antes de morir, te mataron a punta de golpes. Tu estatura, tu pelo claro ensortijado y tus bellos ojos color de miel eran una amenaza. Te veían como un fiel representante de un “enemigo de la patria”, como me espetó un soldado cuando mencioné tu nombre y tu nacionalidad, luego de horas de espera a pleno sol, frente al Ministerio de Defensa, en Santiago. Me respondió con una rabia tal, que sentí miedo. Me apuré en irme y me quedé con la sensación de que me seguían.

     

    Sin darme cuenta, finalmente, dirijo mis palabras a ti, Miguel, y en tu nombre rindo homenaje a los miles de hombres, mujeres y niños que corrieron tu misma suerte. A todos quienes vieron sus vidas trastocadas, sus sueños destrozados, y a quienes el destino llevó, a raíz de tan aciagos acontecimientos, por rumbos jamás imaginados.

     

    Lilian Aliaga

    11 de septiembre de 2018

     


    Foto: Eldesconcierto.cl. 

     

     

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