Lunes, 14 Octubre 2019 | Login
El Rasputín de Palacio Mauricio Rojas volvió durante muchos años en Suecia, luego de salir de Chile y asilarse en Suecia. Foto: El Desconcierto.

El Rasputín de Palacio

En este artículo de opinión, David Maldonado, ex integrante del MIR,  da más detalles sobre el depuesto ministro de Cultura chileno, Mauricio Rojas, a quien conoció personalmente.

“Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él. Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política. La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.”, escribe Maldonado.

 

 Por: David Maldonado

 

Conocí muy bien a Mauricio Rojas, en Uppsala y en Estocolmo, en los años iniciales del exilio. Personalmente lo entrevisté, cuando manifestó su interés por incorporarse a los “Grupos de apoyo al MIR” (GAM).

 

No teníamos antecedentes concretos sobre su participación política en Chile. Posteriormente comprobamos que estuvo relacionado con el “Frente de estudiantes revolucionarios” (FER) en los años finales de sus estudios secundarios y, tangencialmente, con la estructura del MIR, en la Escuela de Derecho, (estudios que no concluyó).

 

¡Mauricio Rojas nunca llegó a ser militante!

 

En esos años, yo era miembro de la dirección regional del MIR, de la entonces “provincia” de Santiago. Nunca tuvimos conocimiento de la existencia de este “militante” en alguna de nuestras secciones comunales, sectoriales o estudiantiles.

 

En Suecia se aceptó su incorporación a los GAM.

 

Mauricio Rojas se caracterizaba por ser un hombre enérgico, con una visión “blanco o negro” del mundo... muy duro en su descripción de lo que llamaba “los enemigos políticos e ideológicos”. De sus palabras, junto con sus análisis, se desprendía un profundo desprecio y odio a todo lo que no coincidía con sus dogmas.

 

Estuvimos juntos en muchas reuniones y círculos de estudios. Analizando los clásicos del marxismo leninismo, especialmente estudiando El Capital.

 

Mauricio Rojas  tuvo en Chile  contacto superficial con el MIR, y también con círculos del partido comunista pro chino y otros grupos de izquierda.

 

El ex secretario general del MIR, Andrés Pascal Allende, a partir de las indagaciones que él hizo, ha reafirmado que Mauricio Rojas nunca fue militante del partido.

 

Se podría interpretar que Rojas es un impostor, que utiliza la sigla del MIR, para conseguir rédito político, presentándose como “soldado de la resistencia” y que paulatinamente descubrió al “Dios neoliberal de la salvación”.

 

Su madre fue una activa y perseguida dirigente socialista, detenida y torturada en VillaGrimaldi. He tenido información de que a ella le dolió mucho la conversión - o traición -  de su hijo, llegando incluso, a quebrarse la relación familiar.

 

A no ser que Mauricio Rojas hubiese sido un “infiltrado”, cosa que algunos insinúan, pero yo descarto, no me cabe duda de que, en el comienzo de su exilio en Suecia, fue convencidamente un sectario fanático del marxismo-leninismo.

 

Todo lo que Mauricio Rojas abraza, lo hace con un convencimiento “eclesiástico”, mesiánico y de extrema vehemencia. ¡Este comportamiento, está en el ADN de su extraña personalidad, en la cual, además está su gran capacidad de intrigar!

 

Paulatinamente, se fue produciendo su cambio político, su quiebre de posiciones y su camino hacia la derecha.

 

Mauricio Rojas, hoy en día, miente, reniega, analiza y denuncia — sin tener coherencia, consistencia ni evidencia. En su “currículum político", el presentarse como un converso, como un ex militante del MIR, lo hace “interesante” a los ojos del mundo político y periodístico chileno.

 

A él y a su socio de travesía, Roberto Ampuero, les encanta sentirse como “trofeos”, conquistados por la derecha.

 

En Suecia, su cambio político fue gradual. Estuvo participando en círculos socialdemócratas, posteriormente se integró al partido del Medio Ambiente (Miljöpartiet), desde ahí, hizo un salto de trapecista y se incorporó al Partido Conservador (Moderaterna).

 

La dirección de este partido lo marginó por utilizar “métodos anti-democráticos y conspirativos en las estructuras del partido”.

 

Personalmente escuché literalmente estas palabras y razones, de parte del ex secretario de organización de los conservadores suecos. Ocurrió en una conferencia, ante la pregunta de un periodista.

 

De ahí, Mauricio Rojas dio un salto, ya no de trapecio, y se adhirió a los derechistas liberales.

 

En esa época, Rojas era ya un activo dirigente de “TIMBRO”, un centro de estudios de la derecha neoliberal sueca, apoyado por los intereses económicos más oscuros y egoístas de la sociedad. En Chile cuentan con un centro hermano, la “Fundación para el Progreso” de Axel Kaiser.

 

Gracias a su amistad con el ex presidente del Partido Liberal sueco, Lars Leijonborg, logró una  posición de “elegible” en la lista de ese partido al parlamento [2002].

 

A diferencia de Chile, en Suecia, es la posición en la lista electoral, lo que determina ser elegido o no. Con el sistema electoral chileno, jamás habría sido elegido diputado, ya que es un personaje completamente desconocido para el pueblo sueco y repudiado por el 99% de la comunidad latina en este país.

 

Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él.

 

Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política.

 

La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.

 

Acaba de publicar un nuevo librillo “La utopía socialdemócrata”.

 

Esa utopía, que nunca lo fue, sino una realidad palpable, le fue muy útil a él, a su familia y a su media docena de hijos. La Suecia solidaria y socialdemócrata lo acogió, le dio vivienda y protección social y económica, desde el día que llegó como pobre solicitante de asilo, hasta que obtuvo su doctorado en la universidad de Lund.

 

Eso, él y su familia, nunca lo habrían podido lograr en un sistema neoliberal, como el que él y sus perversos socios, propician hoy en día.

 

Todo su desarrollo académico se lo debe al modelo solidario de Suecia. En donde aún se tiene la mejor educación y salud pública, universal y gratuita, pilares de un modelo de sociedad en toda la zona nórdica de Europa, contra los cuales Mauricio Rojas y sus socios neoliberales, trabajaron activamente en el Parlamento para eliminarlos, transformándose en enemigos de todo lo que huela a Estado.

 

Hoy, este patológico personaje trabaja en Chile por la profundización bestial del egoísmo neoliberal.

 

Si se tratase de una persona de “normal” raciocinio, una mínima pregunta que debiera hacerse a sí mismo es: ¿qué padre de familia en Chile - como él lo fue en Suecia, con seis hijos de carga, sin ingresos ni herencias especiales - podría hacer el trayecto académico que él realizó?.

 

Todo, absolutamente todo lo que ha conseguido, ha sido gracias al sistema educacional y socioeconómico de Suecia, denostado por él como “utopía socialdemócrata” que hay que destruir.

 

No me cabe duda de que este converso exageró los motivos políticos de su exilio para así obtener su permiso de residencia en Suecia.

 

Absolutamente condenables son sus indignas declaraciones sobre el Museo de la Memoria, mostrando la peor de las peores faltas de sensibilidad hacia todas las víctimas de la dictadura y sus familiares, incluso hacia la memoria de su propia madre.

 

Mauricio Rojas es un ministro del Estado de Chile, sus funestos comentarios desconocen los resultados de los informes Rettig y Valech, y desconocen las decenas de condenas judiciales de lesa humanidad a torturadores y asesinos.

 

“Para que las mentiras del presente se impongan, hay que borrar las verdades del pasado” Esta es la esencia de su “rasputinesco” discurso.

 

Cuando ha visto la enorme avalancha de críticas de casi todos los sectores de la sociedad, sale y dice “yo ya no pienso así, he cambiado de opinión”. Esa ha sido la tónica de su historia, cambiar oportunamente de opiniones, ideas e ideologías, cuando les conviene a sus planes estratégicos.

 

Hoy, un amigo ex mirista me escribió: “Así es, por desgracia. Este tipo ha calculado “maquiavélicamente” sus pasos”, afirma.

 

Lamentable para Chile, que un Rasputín oportunista de tomo y lomo, esté en el gobierno del país.

 

¡Es sumamente peligroso!

 

¡Debe dimitir o ser destituido!

 

David Maldonado

 

Nota de la redacción:

Esta columna fue recibida antes de la veloz dimisión del ahora ex ministro, quien solo duró 90 horas en su puesto. Pocos imaginaron que el desenlace tan rápido de este episodio. En Suecia, lo alcanzaron a felicitar el presidente del partido Liberal, Jan Björklund y el ex canciller sueco (del partido Moderados), Carl Bildt, en el momento de su designación. Ninguno de éstos se han pronunciado sobre la salida de Mauricio Rojas. 

 

 

 

 

About Author

Related items

  • Rumbo a la COP25 – La farsa del presidente chileno Sebastián Piñera

    En carta llegada a nuestra redacción, la presidenta del movimiento Revolución Democrática se refiere al premio“Global Citizen Award”, que le fuera otorgado recientemente al presidente de Chile, Sebastián Piñera, por su “liderazgo para abordar el cambio climático”.

    “Que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa”, enfatiza el documento.

     

     Por: Catalina Pérez (*)

     

    El pasado 23 de septiembre, en la Cumbre sobre Acción Climática, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, fue reconocido en Nueva York con el premio anual “Global Citizen Award” por el centro de pensamiento Atlantic Council, en particular por “su liderazgo innovador para abordar el cambio climático“.

     

    Chile, donde se realizará la COP25, está hoy día en el top 16 de los países más vulnerables al cambio climático según el Informe Global Climate Risk Index 2019, su matriz energética depende en un 40% del carbón y la actividad desregulada de varias termoeléctricas ha generado en Chile “zonas de sacrificio”, donde el aire está contaminado con partículas emitidas por las industrias locales a niveles peligrosos para la salud humana, intoxicando a niños y niñas. En esas condiciones, que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa.

     

    Para nuestro idioma, una farsa puede ser una obra de teatro cómica, de carácter satírico o una acción realizada para fingir o aparentar. En cualquiera de los dos significados, las políticas del gobierno se ajustan a estas definiciones.

     

    Es una farsa que nuestro presidente aún se niegue a firmar el Acuerdo Escazú, el cual podría dar garantías al pueblo chileno del compromiso del país con el desarrollo sostenible y la justicia ambiental.Es una farsa que haya ejercido presión para la aprobación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que otorga a las empresas activas en Chile el derecho de atacar en tribunales internacionales políticas nacionales que vayan en contra de sus intereses económicos, como podrían serlo medidas de protección de recursos naturales.

     

    Es una farsa que haya pedido disculpas públicas en esa cumbre hacia las llamadas zonas de sacrificio pero que la única respuesta para tomar cartas en el asunto sea hacer oído sordo al fallo de la Corte Suprema de una de esas zonas, prolongar 20 años más la actividad de esas industrias y anunciar el cierre de 8 termoeléctricas de las cuales 4 ya habían anunciado su cierre sin presión del gobierno.

     

    Es una farsa que en Chile el agua sea considerado como un bien privado, que siendo unos de los 18 países en el mundo con mayor estrés hídrico el gobierno esté buscando fomentar una carretera hídrica y apruebe la destrucción de los glaciares.

     

    Es una farsa que, frente a los daños generados en tierras plantadas con monocultivos por graves incendios en años anteriores, el gobierno proponga una reforestación con pinos y eucaliptos y no con bosques nativos, reduciendo también la disponibilidad hídrica en las zonas de reforestación.

     

    Chile tiene muchos líderes en la promoción de un desarrollo justo, ecológico, sostenible, como lo es Rodrigo Mundaca, que fue reconocido hace pocos días atrás en Alemania con el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg, o como lo son los dirigentes sociales locales cuya vida peligra todos los días por defender el derecho a la vida en nuestro país.

     

    A la ciudadanía chilena se le debiese reconocer por su ambición contra el cambio climático, no su gobierno. Por nuestra parte, quienes queremos realmente un país justo y respetuoso de sus recursos naturales y del planeta seguiremos movilizados y estaremos este viernes 27 en las calles en la huelga mundial por el clima para que nuestro gobierno, como los demás, se comprometan en serio con la emergencia climática. El tiempo se acaba, no hay planeta B.

     

    Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática

     

    (*) Este es un artículo de opinión. Las opiniones vertidas en este no representan necesariamente la línea de Magazín Latino. 

     

     

    Más información:

     

    Además de Sebastián Piñera, recibieron también el galardón: Brian Grazer, Mark Rutte, will.i.am y Anna Deavere Smith.

     

    Vídeo de Atlantic Council el presidente Sebastián Piñera – haga clic

     

    Fundado en 1961 en el marco de la Guerra Fría, el Atlantic Council -el think tank que entrega el reconocimiento- se dedica a promover temas de economía, medioambiente y tecnología. La organización es parte de la ATA (Atlantic Treaty Association) que actualmente reúne a países, estamentos, académicos y militares, en apoyo a la OTAN.

    El premio ya fue entregado anteriormente a presidentes como Mauricio Macri, Bill Clinton y George Bush, el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, y la directora del FMI, Christine Lagarde. (Fuente: El Desconcierto.se).

     

     

  • Padre de Julian Assange: “Están destruyendo a mi hijo”

    El padre de Julian Assange, John Shipton, estuvo de visita en Estocolmo antes de viajar a Londres a visitar a su hijo en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh. El fundador de WikiLeaks arriesga ser extraditado a EE. UU., donde le esperaría una larga condena.

    - 175 años equivale a la pena de muerte. Es una forma de sadismo. Los constantes abusos en contra de mi hijo son pruebas suficientes de que las potencias están tratando de aplastarlo, de destruirlo, dijo John Shipton en un punto de prensa en el parlamento sueco, este jueves.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

     

    Es un hombre suave y discreto pero cálido, John Shipton, el padre de Julian Assange. Habla en un tono bajo y sosegado. A pesar de sus ojos tristes, la sonrisa aflora a sus labios constantemente. Está abatido, pero no vencido.

     

    Sobre sus hombros pesa la preocupación de que el Estado más poderoso del planeta, Estados Unidos, exige la cabeza de su hijo, el editor y fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Para ello cuenta, además, con el apoyo de Reino Unido, Ecuador y Suecia.

     

    Todos recordamos las fuertes imágenes de cuando Assange fue sacado en andas de la Embajada de Ecuador en Londres, luego de que el actual presidente del Ecuador, Lenin Moreno, diera el visto bueno para que los policías británicos irrumpieran en la legación, lo metieran a un van y lo trasladaran a la temida prisión de Belmarsh. Allí se encuentra, actualmente, completamente incomunicado, al igual que peligrosos terroristas o depredadores sexuales.

     

    No tiene acceso a diarios, ni a Internet (obviamente no puede usar un ordenador). Las visitas son restringidas a dos horas dos veces al mes. Solamente la familia o alguien muy cercano.

     

    Su padre se encuentra en un recorrido por algunos países europeos: Irlanda, Austria, Alemania, Francia, España, Suiza, Noruega y Suecia. La meta es lograr apoyo y presionar por la libertad de su hijo.

     

    Pero en Suecia la presencia del padre de Assange no ocasionó interés alguno en los medios establecidos, a diferencia de los llamados “alternativos”, que sí se interesaron y se han interesado en su caso.

    - Los medios de comunicación establecidos no le prestan atención. En cambio, los medios alternativos son mucho más enérgicos, constató, con un dejo de amargura en la conferencia de prensa convocada por la Red de Apoyo a Julian Assange. Esta fue posible llevar a cabo en una sala del parlamento sueco gracias a la diputada Amineh Kakabave, anterior representante del partido de Izquierda, ahora independiente.

     

    Asistieron un columnista y un fotógrafo del vespertino Aftonbladet. El otro vespertino, Expressen, realizó una mini entrevista, un video, con John Shipton, el día anterior. La única cobertura de los medios suecos establecidos.

     

    El resultado de los dos participantes de Aftonbladet en la rueda de prensa fue una nota de opinión en la cual el columnista se mofa de la conferencia, de los participantes, de Assange y de su padre.

     

    Un buen reflejo de cómo la prensa sueca trata, en la actualidad, al wistleblower (alertador) que dejó al descubierto, por ejemplo, el llamado “colateral murder”, un video que muestra la matanza de civiles desde un helicóptero Apache estadounidense, en la guerra en Irak, en 2007.  Entre risas, los militares aprietan el botón que apaga las vidas de un ser humano tras otro.  Doce almas en total, dos de ellos fotógrafos de la agencia Reuters.

     

    En 2010, Julian Assange visitó Suecia. Y fue recibido como un héroe. El director de Aftonbladet, en ese entonces, Jan Hellin (ahora jefe en la televisión estatal, SVT), se deshizo en halagos a “una de las mentes más brillantes del planeta”. Y le ofreció trabajo en su medio.

     

    Ahora lo único que produce el vespertino es una columna mofándose del otrora héroe, ahora villano. Para el medio.

     


    John Shipton durante el conversatorio en el Parlamento Sueco.  

     

    El hecho de que Julian Assange esté consumiéndose en vida en la más implacable de las cárceles del Reino Unido, compartiendo con asesinos en masa y terroristas como si fuera un criminal de alta peligrosidad parece no inquietarles mucho. A tal punto de que son capaces de reírse - a espaldas, eso sí - de un padre que lucha por salvar la vida de su hijo.  

     

    Los medios suecos han condenado a Assange. No fue necesario un proceso legal, y nadie quiere recordar las mil y una vueltas del caso que, por lo demás, ha dejado a Suecia muy mal parada, en términos de violaciones a los derechos humanos.  

     

    Incluso el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Nils Melzer, ha declarado que Julian Assange ha sido sometido a tratos crueles e inhumanos. Luego de su visita al fundador de Wikileaks, Melzer aseguró que éste “presenta todos los síntomas de tortura psicológica” a la que ha sido expuesto durante años.

     

    “¡La persecución colectiva a Julian Assange debe finalizar ahora!”, enfatizó el también profesor de Derecho Internacional.

     

    En la conferencia de prensa, John Shipton habló sobre esto:

     

    - Julian pasó nueve años en la embajada de Ecuador, bajo una tortura que fue en aumento, con el fin de convencerlo de que abandonara la legación. Y su salud se ha empeorado rápidamente, ha bajado 15 kilos de peso. Se ha elaborado un informe especial de la ONU sobre esto, pero no ha sido publicado, porque puede ser problemático para algunas personas.

     

    Su hijo ha asegurado todos estos años que temía venir a Suecia a declarar sobre el caso del que fue acusado aquí, por el temor de ser extraditado a Estados Unidos (lo que no significa que se haya negado a ser interrogado fuera de Suecia. Quien se negó fue la fiscal del caso, Marianne Ny). 

     

    “Suecia es un Estado de derecho”, Assange nunca va a ser extraditado a EE. UU., dijo la prensa sueca. Burlándose de sus temores.

     

    Ahora se demuestra que Julian Assange tenía razón. Estados Unidos exige su extradición, y lo acusa de “espionaje” en 18 cargos, lo que puede resultar en 175 años de cárcel.

     

    - 175 años de prisión es lo mismo que la pena capital. Julian tiene hijos, a quienes no puede ver. La familia está destrozada. Esta es una forma de sadismo. Su madre, Christine, ha luchado constantemente contra los abusos perpetrados contra su hijo, dice John Shipton.

     

    Y asegura de que, a pesar de que trata de ser lo más objetivo posible, es imposible no ver las pruebas de que las grandes potencias (Estados Unidos, a la cabeza) quieren destruir a su hijo. Por el solo hecho de haber desvelado incómodas verdades.

     

    Verdades que en su momento fueron publicadas por todos los grandes medios internacionales.

     

    - Julian ha recibido 16 premios por sus logros periodísticos. Recientemente fui a buscar el Premio Wistleblower, en su lugar. De lo que se le acusa es de algo que los grandes medios de comunicación de todo el mundo han publicado, dice.

     

    Personalmente, y debido a la actitud de los medios suecos respecto a él, tengo una sola pregunta para el padre de Assange:

     

    ¿Qué opina de la forma en que la prensa sueca ha tratado el caso de su hijo?

     

    Pero su respuesta es conciliatoria. No sé, al fin y al cabo, si está al tanto de todo lo que dice la prensa sueca sobre su hijo, y tampoco hay tiempo para ahondar en el asunto.

     

    - No quiero criticar a Suecia. Muchos aquí presentes critican severamente a Suecia, por sus errores. Y yo hago lo mismo, en mi país. Pero no estoy aquí para criticar a Suecia, estoy aquí para abogar por la libertad de Julian. Todos los otros temas pueden esperar, responde, sonriendo.

     

     

    Terminado el punto de prensa, John Shipton se encontró con los activistas que lo esperaban afuera del edificio del parlamento, y marchó junto a ellos por la calle Drottninggatan, hasta la Casa de Conciertos. Las consignas fueron, entre otras: “The one right desition: No extradition”, “Libertad para Assange. ¡Ahora!”, entre muchas otras.

     

    En compañía de los activistas, la gran mayoría latinoamericanos – que bien conocen el tema del terrorismo de Estado – John Shipman se notó más esperanzado, recibiendo numerosas muestras de cariño y solidaridad, en el trayecto por un asoleado Estocolmo.  

     

    Ya frente a la Casa de Conciertos, mi segunda pregunta para él fue en transmisión directa para Radio Bahía, que quería saber qué podíamos hacer todos nosotros, para apoyar a su hijo.  

     

    - Se han formado, en varios países, comités de ayuda a Julian. Se está formando una coalición internacional en apoyo a mi hijo. El presionar desde estas plataformas es la forma más concreta de ayudarlo, respondió.

     

    O, como dijera anteriormente, toda ayuda, por pequeña que sea, es valiosa:  

     

    - Aceptemos la realidad. Ellos quieren destruir a este hombre, y la única forma de hacerlo es a través de nosotros. Tal vez uno se siente pequeño, pero no es así porque, si miras el océano, está compuesto de gotitas de lluvia. No te preocupes por ser pequeño, solo haz lo que puedas.

     

     

     


    El padre de Julian Assange, frente a Konserthuset, en Estocolmo, luego de la marcha por la liberación de su hijo, por las calles de Estocolmo, este jueves. 

     

     

  • Tribunal sueco declara a ASAP Rocky culpable de agresión – aunque consideró que fue de menor grado

    Publicado: 14-08-2019. Actualizado: 18-08-2019

    El miércoles a las dos de la tarde se dio conocer el fallo del tribunal de Estocolmo. El veredicto fue: culpable de agresión en grado menor.

    ASAP Rocky y dos miembros de su staff fueron condenados a dos años de sentencia condicional y a pagar una indemnización de 12.500 coronas al demandante, quien exigía 140.000 coronas.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    A las dos de la tarde en punto, los asistentes en el tribunal de primera instancia de Estocolmo repartieron los folios conteniendo el veredicto en el proceso legal en contra de Rakim Mayers y dos miembros de su equipo.

     

    Y al minuto siguiente la noticia ya era primera plana en los medios nacionales. Internacionalmente, el interés fue menos, ASAP Rocky no pertenece a la categoría de las celebridades más connotadas, pero sin duda el juicio en Estocolmo contribuyó a que su fama aumentara. Sobre todo, después de que el mismo Donald Trump exigiera su liberación y se ofreciera a pagar la multa, hecho que solo hizo saltar a la vista la ignorancia del presidente estadounidense, puesto que en Suecia nadie puede quedar libre pagando dinero.

     

    Y el fallo era lo esperado, según expertos en jurisprudencia. Mayers había reconocido el delito, y habían pruebas suficientes para probarlo.

     

    Rakim Mayers y los otros dos imputados fueron considerados culpables de agresión al querellante, un hombre de 19 años, inmigrante de Afganistán.

     

    Para ambas partes, el veredicto no era lo que querían. Mayers y sus amigos no fueron absueltos, la corte no aceptó el argumento de la defensa, de que habían actuado en “defensa propia”, y el querellante no obtuvo la suma de dinero que había exigido, casi 140.000 coronas suecas.

     

    La corte tampoco consideró válida la petición del fiscal: seis meses de cárcel, puesto que “la agresión no fue de una naturaleza tan grave, que amerite una sentencia de prisión”. En cambio, los tres imputados fueron condenados a dos años de “sentencia suspendida” o “sentencia condicional”.

     

    “Sentencia condicional” significa, como explicó el juez, Per Lennerbrandt, que los tres condenados no caerán a la cárcel en tanto que no cometan otros delitos en Suecia en el periodo de dos años.  

     

    La agresión que los tres imputados reconocieron y que pudo ser comprobada mediante material audiovisual, significaría dos meses de prisión. Pero, considerando que los imputados fueron privados de su libertad por 31 días, la sentencia condicional no se combinará con multas.

     

    Rakim Mayers y los dos hombres de su equipo deberán pagar una indemnización de 12.500 coronas suecas al querellante. Además, deberán cubrir los gastos de su abogado: alrededor de 200.000 coronas.

     

    Respecto a los otros costes del juicio, el juez declaró que por el momento no era posible dar a conocer todas las cifras. No obstante, expertos calculan que este juicio ha significado al Estado sueco entre 5 y 10 millones de coronas.

     


    Numerosos medios transmitieron en directo, cuando se iba a comunicar el fallo. Foto: Marisol Aliaga.

     

    En "defensa propia"

     

    La versión de los hechos, que Rakim Mayers presentó en la corte, no se contradijo en ningún momento. Él reconoció que había maltratado al querellante y que luego lo había agredido cuando yacía en el suelo. Pero, había actuado en “defensa propia” y convencido de que los jóvenes que los seguían se disponían a atacar - una vez más - a su guardaespaldas. Además de que posiblemente portaban cuchillos y estaban drogados.

     

    La corte desestimó sus afirmaciones, basándose en el testimonio de las dos jovencitas que habían sido testigos de los hechos, y que prestaron testimonio en el tribunal. Según el tribunal, la agresión no fue antecedida por un ataque que haya motivado el uso de la violencia. Tampoco había surgido una situación en la que los imputados se hayan sentido amenazados.

     

    Lo que sí se comprobó fue que los imputados maltrataron al querellante cuando yacía en el suelo, con combos y patadas, y Rakim le aplastó el brazo. No obstante, agrega el tribunal, en un comunicado de prensa, "no se ha probado que Rakim Mayers y sus acompañantes hayan coordinado la agresión", como había sostenido el fiscal.

     

    Los otros dos imputados, además del guardaespaldas, quien también fue llamado a declarar, corroboraron todo lo dicho por el artista.

     

    Las versiones del demandante y su amigo, en cambio, difirieron en varios puntos. La corte concluyó, además, que éstos sí habían actuado en mutuo acuerdo.

     

     

    La mentada botella

     

    El demandante aseguró en la corte que de pronto – en Appelbergsgatan, le habían pegado en la nuca con dos botellas. Y que cuando estaba en el suelo, los americanos le habían asestado veinte combos y patadas, cada uno. Algo que no pudo ser comprobado en el video que muestra la mayor parte de la agresión, según lo corroboraron los testigos.

     

    La botella fue el detalle más peliagudo de todo el juicio, puesto que, si se hubiera comprobado el uso de tal objeto, la tipificación del delito habría pasado de “maltrato simple” a “intento de homicidio.”

     

    No obstante, la existencia de una botella no fue nunca demostrada.

     

    “En una evaluación general, el tribunal considera que no está comprobado que alguno de los imputados hubiera atacado este tipo de objeto” escribe el jurado en el comunicado de prensa que acompañó el fallo.

     

    Agrega que “el tribunal considera que está comprobado que la víctima recibió cortes en los brazos durante el altercado con los imputados. Pero que no ha sido posible establecer exactamente cuando los recibió y de parte de quien. No se logró comprobar que los imputados lo hubieran maltratado con botellas, enteras o rotas. En relación con esto, la corte toma nota de que, en las imágenes de uno de los videos del incidente, que muestra el maltrato, se puede apreciar que los imputados no tienen nada en las manos, cuando la víctima se encuentra en el suelo”.

     

    - La imagen total de evidencias en el caso ha sido compleja. El fiscal no ha podido comprobar que el demandante fue golpeado en la nuca con una botella o que fue maltratado con botellas de vidrio. Esto ha afectado la evaluación de la gravedad del acto, dijo el presidente del jurado, Per Lennerbrant, en un comentario.

     

     

    Agresión – pero no grave

     

    La corte consideró que existen circunstancias tanto agravantes como atenuantes en la agresión. Pero, después de una evaluación general, se llegó a la conclusión de que el maltrato no había sido tan grave como para una condena a prisión. Y, puesto que la cárcel ya no era una opción, tampoco lo era el combinar la sentencia condicional con el servicio comunitario.

     

    Este tema se tocó el último día de alegatos. Entonces, Rakim Mayers declaró que “se ponía a las órdenes de lo que dictaminara la corte”. Cuando el fiscal preguntó a los tres imputados si, en el supuesto caso de ser condenados a servicio comunitario, estarían en condiciones de cumplirlo, en Suecia. Los tres respondieron que sí.

     

    El juez preguntó, también, a cada uno de ellos, si habían sido condenados por algún delito durante los últimos cinco años. Los tres respondieron que “no”.

     

    No obstante, cuando uno de los abogados de los imputados trató de preguntarle al demandante si éste había sido alguna vez condenado en Suecia anteriormente, el juez prohibió la pregunta.  

     

     

    140.000 coronas de indemnización

     

    El querellante exigía la suma de 139.700 coronas, por agravio, daños y perjuicios y por ausencia laboral.

     

    Esta es una suma estratosférica que no se corresponde a los montos de indemnización que se aplican en Suecia. Las víctimas del atentado terrorista de Drottninggatan, por ejemplo, recibieron alrededor de 60.000 coronas.

     

    La corte desestimó la suma exigida por el demandante, primero porque las indemnizaciones se determinan de acuerdo con sumas preestablecidas, y segundo porque las heridas del demandante no eran de la magnitud de lo sostenido por él. Los cortes en los brazos requirieron de atención médica, pero eran superficiales. Además, no se pudo comprobar cómo habían surgido.

     

    La pérdida de dinero por ausencia laboral –10.000 coronas – no pudo ser ratificada, puesto que el demandante no presentó el contrato de trabajo.

     

     
    El abogado de Rakim Mayers, después de una audiencia oral, durante el juicio. Foto: Marisol Aliaga.

     

    Las reacciones

     

    - Rakim Mayers está increíblemente decepcionado. Habíamos esperado un fallo absolutorio, dijo el abogado del principal imputado, en una conferencia de prensa, poco después de ser comunicado el veredicto.

     

    Lamentó no haber alcanzado la meta – demostrar la inocencia de su defendido - y se culpó a sí mismo por esto.

     

    - Tenemos que analizarlo. Es mejor tomar una decisión de esta naturaleza con la cabeza fría, dijo Slobodan Jovovic, ante la pregunta de una apelación.

     

    El fiscal, por su parte, está conforme, pero no del todo. Él exigía una pena de cárcel de seis meses, aunque nadie creyó nunca que la corte aceptaría esta condena.  

     

    - La corte hizo la misma apreciación que yo, con una excepción – el supuesto uso de una botella. Se considera que yo no pude comprobar si se usó ese objeto. Por lo tanto, el castigo es mucho menos de lo que yo había esperado, dijo Daniel Suneson a Aftonbladet.

     

    Al igual que la parte demandante, no está seguro de si apelará el fallo.

     

    El abogado del querellante, Magnus Strömberg, por su parte, tampoco se mostró satisfecho.

     

    - El fallo significa una reparación. Pero no estamos completamente conformes, dijo.

     

    Sus honorarios – alrededor de 200.000 coronas suecas, deberán ser costeados por Rakim Mayers, puesto que es el único de los tres imputados que cuenta con medios como para hacerlo. 

     

    Los expertos calificaron el fallo como “esperado”. En la práctica, una sentencia condicional es como un “tirón de orejas”.

     

    - El veredicto no dice en principio nada, se puede ver solamente como una advertencia, dijo la licenciada Ingela E. Hessius a TT.

     

     Respecto a la indemnización al demandante, explicó:

     

    - El tribunal ha deliberado sabiamente, y no hay nada en el veredicto que asombre. La indemnización se corresponde por completo con lo normal en casos de agresión. Vale decir, 10.000 coronas por agravio, y 2.500 coronas por daños y perjuicios.

     

     

      

    Reflexiones

     

    Lo que más llama la atención, en este “circo mediático”, como lo han denominado algunos, es que un altercado callejero haya conducido a un juicio. En Suecia ocurren miles de casos similares anualmente, y la gran mayoría de estos se archivan casi de inmediato.

     

    “Antes de que la tinta alcance a secarse en el papel”, dijo el criminólogo Leif G W Persson, quien desde un comienzo criticó que este caso se llevara a juicio. El experto aseguró desde un principio que, de no haberse tratado de una celebridad, el caso se habría archivado.

     

    En este caso, poco rima con la “igualdad ante la ley”, con lo que Stefan Löfven le respondió a Donald Trump.

     

    El tema de la provocación y la agresión de parte del demandante al guardaespaldas de Mayers no fue algo que se tocó a fondo, durante los alegatos. El fallo nombra hechos agravantes, pero también atenuantes. Cuando fue preguntado sobre esto, en la conferencia de prensa del miércoles, el juez Lennerbrant respondió que no quería usar la palabra “provocación”.

     

    No obstante, sí hubo un acoso y una provocación, incluso una agresión, de parte del demandante, quien no es la primera vez que asiste a un tribunal. Ha sido condenado cuatro veces, anteriormente, por drogas y por portar arma blanca.

     

    Suecia ha sido criticada en varias ocasiones por sus largos periodos de prisión preventiva. Conforme al principio básico de un Estado de Derecho, de la presunción de inocencia, no es lógico que un sospechoso alcance a cumplir la condena incluso antes de que comience el juicio.

     

    El comité contra la tortura, de las Naciones Unidas, ha criticado varias veces a Suecia por la prisión preventiva a la que somete a sospechosos de delitos. Esto es comparable a la tortura, sobre todo cuando se somete a los detenidos a un aislamiento total.

     

    En Suecia no existe un límite de tiempo en el que la persona puede estar privada de su libertad. Esto no se corresponde con un Estado de derecho, aseguran expertos en jurisprudencia. El caso de ASAP Rocky puso nuevamente este debate en el tapete.

     

    Por otra parte: Lo paradójico de este caso es que un rapero que nunca ha estado comprometido con la política, y que nunca ha querido ser un símbolo de la lucha por los derechos de los afroamericanos en su país, de pronto pasó a ser justamente eso.

     


    El presidente del jurado, Per Lennerbrant, al momento de comunicar el fallo, en el tribunal de Estocolmo. Foto: Marisol Aliaga.

      

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español