Viernes, 15 Enero 2021 | Login
Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe” Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska. Desde junio del 2020 radica en Bérgamo.

Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe”

En entrevista con Magazín Latino, el experto en epidemiología Marcello Ferrada de Noli afirma que “la estrategia de la inmunidad de rebaño gestionada por las autoridades suecas ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto”. Y que esta desgracia se podría haber evitado.

El profesor emérito Marcello Ferrada se refiere aquí a las declaraciones de los arquitectos de la estrategia sueca frente al coronavirus, de que la alta mortandad en Suecia se debe a una “casualidad” y que “Suecia tuvo mala suerte”.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A seis meses de este cataclismo que vino a situar nuestras vidas en la peor de las novelas distópicas; cuando el debate sobre si la estrategia sueca es la correcta, y pensando en un otoño incierto, me decido a contactar al profesor Ferrada de Noli. Después de todo, tenemos algunas experiencias en común, y esto me da confianza: es experto en epidemiología, ha vivido muchos años en Suecia y en junio de este año partió rumbo al epicentro de la pandemia, a Italia, a la provincia de Bérgamo. Quería estar “donde las papas queman”, y allá se encuentra ahora, combatiendo al coronavirus, causante de la covid-19.

 

Habla siete idiomas y parece haber vivido siete vidas. Nació en el Valle de Atacama, en Copiapó, al norte de Chile. Su abuelo, Vittorio de Noli, fue un genovés  productor de vinos, que partió a América del Sur en busca de sol para sus vinos italianos. 

 

Amigo de infancia de Miguel Enríquez, fundó junto a “otros soñadores de un mundo mejor” el MIR, el 14 de agosto de 1965. A diferencia de otros jóvenes que fuimos a parar a siniestros calabozos el 11 de septiembre de 1973, Marcello Ferrada ya había pasado por ello en oportunidades anteriores. Por ejemplo, en 1969, en Concepción, cuando el gobierno democratacristiano de Frei lo incluyó en la lista de trece dirigentes del MIR buscados por la justicia, acusando a la organización de actividades subversivas. Después del golpe estuvo preso en el Estadio de Concepción y en Quiriquina, hasta que fue expulsado del país.  En 1998, cuando Pinochet estaba en Londres, inició denuncias legales en su contra, desde Suecia y Noruega.

 

Ya a los 19 años publicaba su primer libro, le siguieron alrededor de una veintena y aún tiene otros por publicar. Se pueden descargar gratis, el dinero del Royalty no le interesa. Es experto en epidemiología y doctorado en psiquiatría en el Instituto Karolinska de Estocolmo, con un postdoctorado en la Harvard Medical School. En su tiempo libre pinta cuadros que engalanan su casa en Bérgamo, donde reside en la actualidad.

 

Pero independientemente de los títulos académicos y sus apellidos de alcurnia italiana, este polifacético profesor es poco convencional y le motivan dos cosas: la verdad y la justicia. Prueba de ello es que en esta entrevista con Magazín Latino "no deja títere con cabeza".

 

“Mi posición sobre el concepto de consecuencia es que está primariamente en el dominio de lo ético, antes de lo político. Significa que si uno ha abrazado con juramento de honor consigo mismo y en frente de sus pares – y como testigo teniendo la conciencia de tantos sacrificios, tanta sangre derramada por los que han llevado esa lucha por el mismo fin, uno debe rendir tributo a esa promesa en lo cotidiano, hasta la muerte”, escribe en uno de sus libros publicados en Libertarian Books Sweden. (Ojo: lo marcado en rojo es un enlace). 

 

Fiel a esta promesa, en repetidas ocasiones se ha enfrentado al establishment, sin importarle las consecuencias. En 2017 los medios suecos lo declararon persona non grata, por haber revelado el montaje de los Estados Unidos en el caso de los White Helmets, o “cascos blancos”. Más tarde se demostró que estaba en lo cierto, cuando declaraciones de los ministros de defensa estadounidense y francés admitieron, en febrero de 2018, no tener “evidencia absoluta” sobre los ataques de gas. Pero a la prensa escandinava eso ya no le interesaba.  

 

También ha sido un ferviente defensor de Julian Assange, a quien la prensa sueca primero elevó a los cielos y luego trató de “cobarde” y “violador”. Una investigación que duró años y que finalmente fue archivada por Suecia, sin dar más explicaciones.

 


Aquí, con Julian Assange y la abogada de DD.HH., Jennifer Robinson, en Londres. 

 

El profesor Ferrada ha seguido con sumo interés el desarrollo de la pandemia de covid-19 en Suecia. Ya el 6 de abril había referido como “peligrosa” a la estrategia sueca en una entrevista en la televisión rusa, y en mayo publicó en RT un texto donde denunció lo que estaba ocurriendo en el país, en las residencias de mayores. 

 

Aquí, sus respuestas a mis preguntas:

 

Marcello, para comenzar, no me queda claro lo de tu nacionalidad. ¿Eres italiano, chileno o sueco, y hablas estos tres idiomas? 

 

- Tengo un pasaporte sueco, lo que en Suecia no significa automáticamente ser considerado por todos como “tener nacionalidad sueca”, que sería lo legal. Lo uso poquísimo pues tengo el documento italiano de residente permanente que me sirve como pasaporte aquí en Europa. Nacionalidad chilena no la tengo desde que la perdí en 1974, durante la dictadura de Pinochet y fui expulsado al exilio, entonces obtuve el pasaporte de la Convención de Ginebra. Sobre esos idiomas, sí los hablo. Los aprendí con la familia, o en algún colegio. Algún otro más viviendo en el exilio o en el trabajo profesional en diferentes países. Pero no soy aficionado a los idiomas y siempre me cayó mal la gramática y esas pasiones de burócratas formalistas. Además, cuando no me acuerdo bien de palabras me encanta crear las mías propias, para no disminuir la velocidad del relato. Esas así han quedado en mis libros y no las pienso cambiar.

 

¿En qué países has vivido y dónde te sientes más a gusto?

 

- He vivido y trabajado profesionalmente en Chile, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, México, Noruega y Suecia, pero por con motivo de la epidemiología me ha tocado también estar en otros lugares, como en Tailandia, para el Tsunami, o en Hong-Kong, para el SARS. Definitivamente prefiero Italia, a donde he venido desde que tenía doce años. Y no solamente por ser el país de mis antepasados, con cuyos descendientes he mantenido mayor contacto desde niño, es primariamente un pueblo, y una cultura, una civilidad, un arte, un corazón, una humanidad y un estilo de vida tan diferente a, por ejemplo, Suecia.

 

Tienes varios títulos académicos, ¿cuantos?, ¿y a qué disciplina te has dedicado más? Sinceramente, me cuesta encontrar la relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología…

 

- La relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología se amalgama por la Filosofía, que es mi disciplina original y preferida. Allí uno encuentra el porqué, el qué es lo prioritario a investigar en medicina social a partir de nuestras concepciones éticas e ideológicas.Lo importante para mí ha sido elegir únicamente temas de investigación que arrojen luces sobre la situación de la salud problemática de los pobres y oprimidos, como es el caso de vastos sectores de inmigrantes en Suecia y otros grupos desventajados. Y un área postergada en Suecia había sido la epidemiología siquiátrica en aquellos grupos.  He hecho una serie de investigaciones al respecto, pero también he publicado libros sobre Geopolítica y Derechos Humanos.

- Sobre los grados académicos en total tengo cinco: dos en Filosofía, uno en Letras, dos en Psiquiatría. Además del postdoctorado en medicina social, en Harvard, que hice en el tema de Epidemiología. En Suecia seguí tres programas de cursos de doctorado, de los cuales terminé dos, el de Psicología Aplicada en la Universidad de Lund, y el de Psiquiatría en el Instituto Karolinska. El de filosofía en la Universidad de Estocolmo fue el primero, pero lo dejé hasta la mitad, porque mi estadía allí me la hicieron insoportable.

 

 
Recorte del periódico Aftenposten, de cuando el profesor Ferrada presentó una acusación legal en contra de Pincohet.  

 

Cuando estalló la pandemia tú te encontrabas aquí, en Estocolmo, pero en junio partiste a Italia para aportar con tu conocimiento como profesor emérito de Epidemiología “donde las papas queman”, en una comuna de Bérgamo. Vale decir, en plena pandemia tienes que atravesar las fronteras de cuatro países europeos, ¿no era más fácil quedarse a trabajar en Suecia?

 

- En Suecia las opiniones críticas provenientes de la epidemiologia científica no tienen cabida en el experimento de la Agencia de Salud Pública que ampara el gobierno y la prensa dócil a éstos. Un ejemplo es que, a pesar de ser autor de los primeros análisis críticos publicados en medios internacionales, y que incluso aparecen en Google News, etc., el contenido de ellos ha sido totalmente silenciado en Suecia. En Expressen 15/4 2020 por ejemplo, el editor cultural vitupera la infundada acusación de que mis análisis críticos sirven a “la propaganda de Putin” en contra de Suecia, pero se cuida de no publicar el enlace al artículo tal, cuyo contenido factual obviamente desmiente la calumnia. Otro ejemplo, el editor político de Aftonbladet, Anders Lindberg, publica en Twitter que mis artículos críticos sobre la estrategia frente al corona en Suecia no deben ser leídos puesto que los escribo justamente yo, una persona que ha sido entrevistado en la TV de Rusia, según Lindberg, negando la existencia de ataques de gas en Siria. Lo que por una parte es una falsedad, como se lo rebatí en RT, y por otra no tiene nada que ver con el contenido de mi criticismo epidemiológico a la estrategia de la covid-19 de Anders Tegnell. En Suecia, profesores o académicos que tienen algún planteamiento crítico son acusados de saboteadores, como el caso en contra de la profesora Cecilia Naucler.

- Entonces acepté sin titubear una invitación para colaborar en la evaluación epidemiológica del proyecto de test serológico de la covid-19 en San Giovanni Bianco, en Bérgamo. Viajé en auto desde Suecia, y pude pasar las fronteras con ayuda de un salvoconducto que me enviaron desde Italia explicando mi misión. Por cierto, este trabajo de asesoría o consultación lo hago de forma totalmente voluntaria, sin honorarios, y hasta el viaje lo sufragué yo. Te lo digo únicamente para contrastar con “el modelo sueco” de expertos contratados por Tegnell en el FHM. Entre estos está su ex jefe Giesecke (el cual a su vez había contratado a Tegnell cuando había sido él director del FHM), quién ahora en su turno está bajo un contrato firmado por Tegnell, que le estaría otorgando un millón de coronas en un año para funciones, al parecer, de relaciones públicas. Te ruego que ratifiques eso en la prensa de allá. Yo personalmente lo considero un escándalo imperdonable, y al borde preciso de la corrupción. [Ratificado. Johan Giesecke se hacía pasar como un “asesor independiente”, en circunstancias de que fue contratado por Anders Tegnell, y facturaba por cada aparición en los medios].

  

Hace poco tiempo atrás el director general del FHM, Johan Carlson, dijo que “la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad" y que, por lo tanto, no podemos compararnos con los países nórdicos”. ¿Qué opinas de estas declaraciones?

 

En todos los años en que he sido entrevistado pienso que nunca he respondido ad-hominem, y siempre me he mantenido en el tema factual. Esta vez haré la excepción que confirma la regla. Te contestaré lo de la “casualidad” ridícula aducida por Carlson más adelante. Pero déjame decirte en primer lugar, y te lo diré derechamente, que yo considero a la cúpula de la Agencia de Salud Pública sueca (FHM) como si fuese el paraíso para las investigaciones psicopatológicas de Sigmund Freud. Y tanto a su director general Johan Carlson como a su epidemiólogo estatal Anders Tegnell los considero un par de profesionales probadamente incapaces, juzgando por las abultadas fatalidades producto de su estrategia recalcitrantemente malograda. No los conozco personalmente, pero estudiando el comportamiento en sus entrevistas, y fundamentalmente por las respuestas que dan, y que son de una incoherencia supina, bueno, qué te puedo decir. Aparentemente, lo que muestran en sus respuestas y reacciones, o son serios problemas de los que a lo mejor ni se dan cuenta, o ellas corresponden a un cinismo premeditado para engañar a la opinión sueca y a sus políticos auto declarados “ingenuos” tanto de gobierno u oposición. “Vi har varit naiva” (hemos sido ingenuos), repiten estos políticos de cuando en vez.

- El comportamiento al que me refiero no tiene una derivación psicológica en primera instancia, sino una referencia ética e incluso legal. Esto desde perspectivas internacionales, tanto de Derecho penal como de Derechos Humanos.

 

Suecia ha sido el país nórdico más castigado por la pandemia de la covid-19. Las autoridades aquí decidieron seguir su propio camino, optando por la inmunidad de rebaño sin tener en cuenta las advertencias de la OMS de que esta es una estrategia cruel que se cobraría muchos muertos. A pesar de ello, un 60 % de la población sueca apoya la gestión frente a la pandemia, ¿por qué?

 

Esta es la realidad: La estrategia de “inmunidad de rebaño” de Tegnell & Co. ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto. A pesar de toda la propaganda de las anteriores conferencias de prensa de Tegnell, en las que el plato favorito en su menú era presentar la dramática situación pandémica en los EE. UU., hoy en día Suecia ha sobrepasado a los Estados Unidos en muertes per cápita ocasionadas por la covid-19. Y Suecia además ocupa el quinto lugar mundial en muertes per cápita, computados 210 países y territorios golpeados por la pandemia.

- El New York Times, refiriéndose a la prohibición de entrada a Noruega, Dinamarca y Finlandia impuesta en contra de los suecos lo dice todo en el titular de un reciente artículo: “El nuevo estatus de Suecia: el estado paria”. La principal característica es que esa estrategia fue diseñada como un instrumento para la defensa del potencial capitalista e industrial de Suecia, con la perspectiva de una futura mejor posición en el mercado competitivo internacional. La idea era que mientras el “lockdown” impuesto en otros países iba a repercutir drásticamente en esas economías, Suecia en cambio no iba detener su economía en lo sustancial. Y es precisamente por esta razón que los sectores más derechistas, más reaccionarios del mundo y especialmente en los EE. UU., veían como ponderable y preferente la alternativa sueca de “laisse fair” (dejar que pase) en materia de restricciones a la población laborante. Esta propaganda en la derecha medial apoyando el modelo sueco, en por ejemplo Fox News, fue desapareciendo en la misma medida en que los hechos demostraban que Suecia estaba sufriendo pérdidas económicas y financieras en la misma magnitud que países vecinos aplicando el lockdown, como en Finlandia y Dinamarca.

- La segunda característica nace de la dialéctica en la conducción del fin económico anterior: Para mantener la producción competitiva, los capitalistas suecos necesitan de un flujo ininterrumpido de la fuerza laboral. Para decirlo con las palabras del propio Tegnell en una entrevista con BBC publicada en YouTube el 1 de Abril de 2020: “Si cerramos las escuelas en Suecia perdemos el 20-25 porciento de la fuerza de trabajo”. Y esa es la razón del porqué no aplicaron las medidas de salud púbica como lo recomendaba la OMS y como se adoptaba en otros países.

 

O sea que, dicho de otro modo, ¿Suecia apostó a salvar la economía, pero no las vidas? ¿Y es esto propio de un gobierno de izquierdas, como se supone que es el gobierno de la Socialdemocracia?

 

- Lo anterior no hace el modelo sueco un “modelo de izquierda”, absolutamente no, sino precisamente lo contrario: el modelo sueco es híper neoliberal.

Y esto es lo surrealista: Para los ingenuos víctimas de una alienación de la que ni siquiera son cabalmente conscientes, y que por esto o por otras necesidades psicológicas siguen creyendo en Tegnell, e incluso “adorándolo” iconográficamente, la estrategia sueca habría que defenderla porque “es la estrategia de un gobierno de izquierda”. Pero no lo es.

- Salvador Allende, por ejemplo, él sí era de izquierda. Cuando en agosto de 1939 es nombrado Ministro de Salud en el Gobierno de Aguirre Cerda, ordena realizar el primer Catastro de la Salud Pública Chilena. En términos latos, se podría afirmar que la salud pública en Chile, pionera en Latinoamérica, la inicia la izquierda con Salvador Allende. O sea, la prioridad era la salud de la gente, del pueblo, no la salud del bolsillo de usureros ni de las arcas de capitalistas y del clero. Por supuesto, era el tiempo del gobierno izquierdista del Frente Popular. La prioridad de la salud pública en un gobierno izquierdista, o simplemente ético, o sea humano, es el salvar vidas, el prevenir enfermedades, el combatir epidemias y pandemias.

- En vez de la prioridad de salvar la acumulación del capital e intencionar un incremento de la posición económica competitiva, la línea de izquierda en salud pública prioriza la salud de sus ciudadanos.

Y protege a los ancianos. No los mata. Eso lo hacen los fascistas, los sirvientes del capital financiero y de las corporaciones multinacionales tipo la industria de armamento de Suecia y sus derivados. Ellos no trepidan en eutanasiar con el fin de lucrarse con la venta de armamentos que bombardean y asesinan a las poblaciones miserables de Yemen. Suecia ayuda al país más rico del Oriente Medio a decimar a la población paupérrima del país más pobre de la región. Con pandemia o sin pandemia, la venta de armamento amparada por el gobierno “izquierdista” de Suecia a los países de la coalición dirigida por Arabia Saudita, para usarse en la masacre del pueblo yemenita, no ha cesado un ápice. Por lo demás, la política económica del gobierno de Suecia es el resultado de un acuerdo con esos fines impuesto por los partidos “Centro” y “Liberal”, diáfanamente de derechas.

 

Este tema, el de los ancianos que han muerto en residencias, es algo que ha choqueado a muchos, pero no a todos. La idea de que “ellos ya vivieron, ahora les toca morir”. ¿No es este un tema ético terrible que Suecia debería afrontar alguna vez y por qué a la mayoría pareciera no importarle?  ¿Por qué esta obediencia, este silencio y esta aceptación sin chistar a lo que venga?

 

En mis observaciones de los comentarios internacionales y de la prensa y TV sueca, y también en redes sociales, refriéndose a la “estrategia sueca” respecto a la pandemia, y que, por supuesto tienen eco en Aftonbladet y en los programas suecos de noticias en la tv, se destacan principalmente estos cinco factores:

- a) Hay artículos de prensa que consideran la estrategia como una “alternativa”, un producto de la “creatividad sueca”, de su línea independiente y “no comprometida” (la posición sueca de “non alignment”), una cosa original y que las autoridades del FHM y del gobierno conducen con valentía y sin doblegarse por la crítica exterior.

- Pero a nadie se le ocurre la explicación - o no lo dicen – de que aquella conducta no corresponde a una perseverancia saludable, sino una porfía patológica. Y que analizando solo un poquitín más a fondo la historia geopolítica de Suecia, ese país no es ni ha sido nunca tan “neutral” ni practicante del non alignment.

b) Los propios medios oficiales suecos insisten en la imagen de una estrategia funcionante “justamente en Suecia”, por ser este país tan desarrollado cívicamente, que, a diferencia con países cívicamente “más atrasados” en el mundo (o sea todos los demás según el chauvinismo sueco) no cuentan con un púbico que “confía” en sus autoridades políticas y que por tanto siguen fielmente, voluntariamente, las decisiones de esas autoridades.

- Sin embargo, nadie piensa que la verdadera razón de aquella “obediencia” yace en un proceso de alienación política, que termina siendo social y además existencial. Y lo anterior explica lo patológico, en términos de psiquiatría social, de los comentarios chauvinistas del “rebaño”, de los tatuajes automarcados por las ovejas en su piel desnuda. De la idolatría a la sinrazón que es venerada por ingenuos. La inmunidad de rebaño solamente se alcanza en la quimera de los dóciles, y gracias a que los gobiernos han primero obtenido entre sus ciudadanos la inmunidad a la razón.

- Que una conducta cívica sana implica no obediencia ciega, sino una apreciación crítica; que involucra una comprensión de los fines mediatos e inmediatos de las medidas propuestas por las autoridades. La obediencia no es una virtud sino una enfermedad. En mis libros sostengo que la obediencia es antónimo de libertad, y que la ausencia de libertad es la negación de civilidad. El espíritu crítico debería ser prevalente en todo el ámbito de la sociedad. Con esto no estoy abogando por la desobediencia per se, sino por el acuerdo del individuo, y las decisiones que tomen en cuenta el destino de todo nuestro colectivo. De la ontogénesis a la filogénesis.

c) Las presentaciones estadísticas sobre Suecia, aquellas que sin repeticiones del FHM y sobre todo las de las últimas semanas, siempre realzan una disminución de cifras en lo que se refiere a muertes por covid-19 o nuevos casos etc.

- Pero, esta disminución también se observa en todos los países, y la diferencia cuantitativa de la disminución comparando Suecia con otros países no aparece en los reportes oficiales de allá [de Suecia].

- Luego está el asunto de lo que los medios suecos “informan” sobre la posición de Suecia en el trágico ranking mundial sobre fatalidades de la pandemia. Aquí hay mucha estafa, mucha propaganda, mucha manipulación. Por ejemplo, las cifras que ubican según ellos a Suecia sólo en el “noveno” lugar mundial de muertes por 100.000 habitantes corona. Pero para eso incluyen por ejemplo Andorra, San Marino, que estarían en la lista antes de Suecia. Lo que es una barbaridad estadística, puesto que la población total de esos “países” no alcanzan ni por cerca los 100.000 habitantes. Imagínate que San Marino en total tiene apenas 30.000 personas. DN dice que esos países tienen una población equivalente a ciudades suecas de medio tamaño, lo que no es cierto. “Medelstora städer” (ciudades medianas) en Suecia tienen un promedio de más de cien mil habitantes, inferido de un análisis de la Universidad de Umeå.

- Otra aberración, aún mayor, es lo que para fines estadísticos “oficiales”, o sea comparaciones internacionales, etc., FHM identifica y categoriza como “muertes por Covid-19”. Para el FHM sólo cuentan los casos “verificados” por ellos mismos, o sea los que ellos habían ya registrado como positivos en el test de infección activa, por ejemplo, en los hospitales. La realidad es que así dejan afuera a todas las fatalidades por el Covid-19 que morían en las casas de ancianos o en sus casas, incluidas aquellas en que médicos suecos han escrito en el certificado de defunción que se trataba de covid-19 como causal. Esta anomalía sube la cantidad de muertos por lo menos en un diez por ciento, como lo expliqué en un artículo publicado en EEUU.

d) Tegnell siempre presenta primero el panorama internacional en términos desgarradores y catastrofales, y entregando cifras absolutas, no porcentuales. Solo a continuación se presentan las cifras de Suecia, también en términos absolutos y, por supuesto, que la diferencia es impresionante y favorece a Suecia, y presenta a la estrategia de Tegnell como triunfadora. Pero lo único absoluto es la falsedad de la presentación. Las cifras pueden ser auténticas para muchos (cuestión que, y personalmente dudo, y con base), pero si ellas fuesen calculadas en función del número de habitantes, o de ciertas categorías (de edad, por ejemplo), o la densidad demográfica, etc., la comparación resulta muy distinta. Por lo demás Tegnell y Co. eligen arbitrariamente los países con los que comparan a Suecia, o incluso ha llegado a comparar el entero país de Suecia con ciudades de otros países y que él mismo elige a su arbitrio.

- Nadie reclama o hace preguntas entre los periodistas. Se lo tragan todo, ya sea por orden de sus jefaturas, o por “patriotismo”, o por ignorancia, o por falta de espíritu profesional.

e) Otra cuestión “estadística” de escándalo mayor es el insistir en presentar las cifras de camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, para dar la impresión de que los casos graves en Suecia no eran ni son tantos en comparación con otros países. Lo que es una ignominia. Para aclarar lo que quiero decir con ignominia, diré que en mi español es un sinónimo de sinvergüenzura.

- Lo que no reconocen ni el gobierno ni los personeros del FHM ni la prensa sueca o TV, es que, si hay o había camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, es porque esas autoridades habían impuesto una política mortífera, una instrucción lapidaria sobre no admitir en tratamiento intensivo a personas de edad mayor. Y no sólo referente a ancianos, sino que la selección comienza de los 70 para arriba, o de acuerdo con lo que ellos llaman “edad biológica”. O sea, presentaban “camas desocupadas” como prueba de eficiencia, o de baja incidencia de infecciones graves, gracias a que al mismo tiempo estaban conscientemente negando atención médica a los ancianos, entonces, dejándolos morir en hospicios o en sus casas. Del punto de vista médico aquello era y es una aberración ética. Del punto de vista penal yo lo considero un crimen, y por ende considero que aquellas autoridades deberán responder ante la justicia internacional.

 

Y la pregunta sobre la afirmación de Johan Carlson de que la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad”, y que por ello “no debemos compararnos con los países nórdicos”?

 

¿“Casualidad” u “opción”? El griego Esopo escribió hace más de dos mil quinientos años una inspirante historia, cuyo contenido reconstituiré aquí corregida y aumentada como la “Fábula del epidemiólogo y la Fortuna”: Un epidemiólogo estaba sentado a la orilla de un pozo, y como era un poquito flojo se quedó dormido mientras las pandemias pasaban de derecha a izquierda por el pueblo. Como su engreimiento era tan crecido y pesado en su cabeza, en medio del sueño y al inclinársele la testa, por fuerza de gravedad se cae adentro del pozo arrastrando su cuerpo entero. Tiempo después los periodistas acuden a salvarlo y lo sacan del pozo, y le preguntan cómo, por qué, le había sucedido aquello. A lo que él responde, “ah, fue por casualidad, un revés de la fortuna”. En 1781, Félix María de Samaniego resumía: “Reveses de fortuna llamáis a la miseria: ¿Por qué, si son reveses de la conducta necia?". 

Casualidad se refiere a una mezcla de circunstancias las cuales, en conjunto, o por separado, no es posible anticipar. Corolariamente, casualidad resulta sinónimo de inevitable. Pero “circunstancias” viene del latín circumstantiae, o sea, los factores alrededor de algo o de un episodio. Aquí lo obvio es que alrededor de Suecia tenemos a sus países vecinos, Noruega, Dinamarca y Finlandia.

- Sólo examinando a los países circundantes, Suecia podría haber evitado la desgracia. Y se trata de una matanza muy livianamente atribuida solamente a la letalidad del coronavirus. De hecho, sus proporciones son el resultado de una opción hecha por aquellas autoridades y sus asesores incompetentes. El desastre de la estrategia sueca definitivamente no es el resultado ni de una casualidad ni de mala suerte.

- Como digo, Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe si hubiese observado el curso de acontecimientos en los países de su propia vecindad. Estos países, al contrario de lo que afirma Carlson, son comparables con Suecia tanto culturalmente como en sistemas de salud pública. Esta identidad cultural entre países nórdicos ha sido, por el contrario, un tema constante en la propaganda sueca nacida de su tiempo imperial. Tanto Finlandia como Noruega han formado parte del diseño imperial sueco, y la historia de Dinamarca está unida con la de Suecia. Una diferencia ha estado en la utilización de esos recursos, y en el contexto de la estrategia adoptada. Pero la gran diferencia es la opción que implementó por una parte Suecia, y por la otra las autoridades equivalentes en esos otros países limítrofes y homogéneos en cultura, etc.

- Por último, no es cierto, es un embuste de Tegnell, que las fases de la pandemia en los países vecinos fueron diferentes a la de Suecia. Esto fue desmentido por las propias autoridades de Salud Pública de, por ejemplo, Finlandia y Noruega.

 

En conclusión:

- La principal característica de la “estrategia sueca” de Tegnell y Carlson, y de su nepótico personaje Giesecke, y de su corte de acólitos que desfilan por la pantalla sin ser cuestionados por los periodistas, es que ha dejado morir sin razón ni compasión a miles de suecos. Miles de ancianos han muerto innecesariamente.

- Estos personajes, en mi opinión, cualesquiera las causas atenuantes de salud que sus abogados podrán ofrecer en su favor tendrán que responder ante la justicia. Y ante la historia, porque han liquidado el otrora prestigio internacional de la Suecia de Olof Palme.

 


Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska.


El professor Ferrada de Noli, frente al Instituto Karolinska, en Solna. 

 

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    El primer ministro recibió críticas por el manejo de la pandemia del coronavirus, tanto desde la izquierda como de la derecha. "Si el gobierno no tiene el valor de actuar, que dimita", dijo la líder socialdemócrata, Ebba Bush.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Más encendido que de costumbre fue el primer debate en el parlamento sueco, Riksdagen, este miércoles, que dio inicio al 2021. Un año marcado por la crisis sanitaria del coronavirus, cuando Suecia enfrenta las peores cifras dentro de los países nórdicos y está entre los países más castigados por la pandemia.

     

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    NOTA EN DESARROLLO

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    La anciana de 91 años, Gun Britt Johnsson, pasó a la posteridad como la primera persona vacunada de la covid-19 en Suecia.  

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     Por: Marisol Aliaga

     

    Ya se le había bautizado como el  “Día-V”. El 9 de diciembre la ciudadana de Irlanda del Norte Margaret Keenan, de 90 años, pasó a ser la primera persona en el mundo en recibir la vacuna contra la covid-19, de la farmacéutica Pfizer y BioNtech.

     

    Aunque “primera y primera” China ya ha vacunado al menos a un millón de ciudadanos que han viajado a su país natal desde distintos lugares del mundo, para inmunizarse contra la covid-19.  También Rusia comenzó el proceso de inmunización antes que Europa, con la vacuna Sputnik V.

    Pero se puede decir que el “Día-V” en Europa arrancó este domingo 27 de diciembre, cuando numerosos países iniciaban una segunda fase en la lucha contra la devastadora pandemia. Muchos calificaron este domingo como “histórico”.

     

    En la localidad de Mjölby, en la provincia de Östergötland, al sureste de Suecia, Gun-Britt Johnsson, se lo tomaba con calma. Incluso cuando en la pantalla del televisor de la sala de estar apareció el primer ministro sueco, preguntándole qué sentía al ser la primera en Suecia en recibir la vacuna.

    - Se siente bien. Ahora me libro de enfermarme, respondió Gun-Britt.

     

    La residencia de ancianos donde la vida transcurre sin sobresaltos se transformó en el centro de la atención de los medios que viajaron al sur a cubrir la noticia, este domingo.

     

    - Este es un día histórico y un momento luminoso luego de un año oscuro. El coronavirus realmente ha puesto a prueba a nuestra sociedad, declaró Stefan Löfven.

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    Por alguna razón - que no ha sido especificada - el uso de mascarillas en el transporte público comienza a regir desde el 7 de enero. 

     

    Una de las jefas de sección de la Agencia Sueca de Salud Pública, Karin Tegmark Wisell, dijo, en una intervención del mes pasado, que antes de implementar el uso de mascarillas, habría que asegurarse de que todos pudieran adquirirlas. En una entrevista en Expressen afirmó que "no sólo los que tienen un fuerte poder adquisitivo" deberían tener acceso a las mascarillas. (En el mercado, un set de cinco mascarillas tiene un costo de 30-50 coronas suecas. Una lavable, alrededor de 100 coronas). 

    Argumento que, en un país del primer mundo, pocos entienden. En el mercado, un set de cinco mascarillas tiene un costo de 30-50 coronas suecas. Una lavable, alrededor de 100 coronas. 

    La misma explicación que diera el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, al comienzo de la pandemia, respecto al trabajo a distancia. "No todos podían trabajar desde sus casas", dijo. En la actualidad se recomienda el trabajo telemático. 

     

    Pero este domingo fue un día de esperanza en la residencia de ancianos de Mjölby. La enfermera Ann Louise Broberg, que le administró la vacuna a Gun-Britt, estaba feliz con su contribución.

     

    - Se siente fantástico y divertido. No podría haber soñado que Gun-Britt y yo seríamos los primeros en Suecia en implementar esto, dijo a los medios allí presentes. 

     

    Más información:

    La primera entrega a Suecia fue de 9.750 dosis. A partir de estas, se esperan entregas del orden de 80.000 dosis por semana.

     

    Los primeros que serán vacunados en Suecia son personas mayores, sus cuidadores, quienes estén en contacto con ellos y personal de la salud.

      

    La campaña de vacunación comienza después de un proceso de desarrollo de la vacuna sin precedentes, en un récord de tiempo. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio luz verde a la vacuna de Pfizers/Biontech el lunes pasado.

     

    Sobre las vacunas:

     

    Suecia se ha unido a un acuerdo en conjunto con la UE sobre vacunas con cinco fabricantes diferentes:

    Astra Zeneca

    Janssen Pharmaceutica (Johnson & Johnson)

    Pfizer/Biontech

    Moderna

    Curevac

    Fuente: Gobierno sueco. Agencia Sueca de Salud Pública

     


    Gun- Britt fue la primera en recibir la vacuna de la covid-19 en Suecia. La enfermera Ann-Louise Broberg la inyectó. Ambas se mostraron satisfechas de haber sido las primeras en Suecia. Foto: SVT.se.

     

  • “Epílogo epigoloso” – Sobre la pandemia, ideologías y paradojas

    La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema de discusión en todo el mundo. En Suecia se cuestiona si la Agencia Sueca de Salud Pública, criticada por no haber acertado ni en los pronósticos ni en las medidas para frenar el contagio, ha tenido demasiado poder en las decisiones.

    En uno de los tantos debates en las redes se tocó el tema de la actitud de la izquierda inmigrante chilena frente al actuar del gobierno “socialista”, el profesor Ferrada de Noli presenta, en su epílogo a una discusión, y en el marco de su tema sobre derechos humanos, interesantes puntos que profundizan y sitúan la discusión actual en un contexto histórico. 

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    Nota de la editora:

    La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema en todo el mundo. Se han cuestionado no sólo las iniciativas epidemiológicas ortodoxas de la Agencia Sueca de Salud Pública - que ha contrariado a la OMS, ECDE y KVA - sino además la transferencia de poder y responsabilidades a su cúpula por parte del gobierno, para tomar medidas que nos han afectado a todos los ciudadanos. Esto, ha su vez, ha llevado a un análisis de las posiciones que partidos y agrupaciones cívicas suecas, incluidas sectores de inmigrantes, mantienen respecto al epidemiólogo estatal Anders Tegnell.

    Uno de los numerosos debates en las redes comenzó a raíz de una iniciativa del Profesor Marcello Ferrada de Noli de donar 740 vacunas rusas a adultos mayores de un pueblo que fue uno de los epicentros de la pandemia en Italia. La iniciativa fue particularmente comentada por chilenos ex residentes o actualmente en Suecia. Esta discusión, en sus orígenes sobre temas clínicos sobre las vacunas, pasó rápidamente a centrarse en el manejo de la pandemia en Suecia y, desde allí, a los temas de inmigración y política exterior de Suecia. Los detractores del profesor Ferrada caracterizan a Suecia como “país neutral” y antimperialista, generoso con sus inmigrantes, y además con un control profesional muy adecuado frente la pandemia de covid.  

    El profesor, por su parte, sugirió que “hay una falange de chilenos más papistas que el Papa”, quienes, a pesar de que la propia 'Comisión Corona' oficialmente ha responsabilizado al gobierno por el nefasto manejo de la estrategia Covid-19, siguen negando que ha habido, y aún hay problemas cualitativos en la estrategia del FHM. Ellos estarían cultivando, en general, “un culto al gobierno" basado en premisas equivocadas, y en particular un indebido “culto a la personalidad” respecto a Anders Tegnell. Además, ha criticado duramente que las autoridades sanitarias sigan culpando a los inmigrantes por las muertes por covid-19, en circunstancias de que la responsabilidad recae en el mal manejo de parte de las autoridades.

    El académico finalizó sus planteamientos en este comentario epílogo, que él parafraseó como “goloso”, y en el que fustiga tanto el oportunismo de la izquierda sueca, como de los que él llama “inmigrantes acólitos ni siquiera invitados a la misa".

    Publicamos este texto con el consentimiento del profesor Ferrada de Noli, protegiendo los nombres de otros foristas.  

    Marisol Aliaga,
    Editora, Magazín Latino

      

    Epílogo epigoloso

      

    No es necesario ser doctor en ciencias ocultas o en cualquiera otra especialidad relativa al entendimiento de las conductas, incluidas las verbales y epistolares, para entender qué es lo que yace tras la destilación de diatribas ad-hominem ­–ensayadas por ejemplo aquí en la ‘discusión sobre la discusión’. Aquello es una actitud, no es una opinión, ni mucho menos un argumento. Sus palabras no se basan en lo que apelan en sus palabras. Si no, más verosímilmente, podría pensarse, en posibles resentimientos a priori que quizás poco tendrían que ver con mi persona. Más tendrían que ver con una imagen utópica, quizás resquebrajada por las fuentes factuales y de fácil comprobación que he citado sobre la real 'realidad geopolítica' (y anteriormente de fallida estrategia pandémica) de su Suecia adoptadora; el descubrir la inocuidad que representa afirmarse en una figura quimérica, de una Suecia “neutral” y “antimperialista”. 

     

    Como un sueño quebrado por el pedazo de espejo que Miranda mostró al empático monstruo Calibán en “La Tempestad” de Shakespeare. Allí Calibán salió arrancando de pavor al contemplar por primera vez su rostro primitivo reflejado en un cristal. Aquí en la Red se quedaron para reclamarle al mensajero por el mensaje. 

    La pista del sendero especulativo que sigue, me la dio la ausencia de comentarios de fondo a lo que he expuesto en el debate anterior. Ninguno de ellos comentó o refutó ni una simple frase, punto, coma o palabra, de mis argumentos epidemiológicos o clínicos –que sí era entonces lo central en mi exposición.  Y la entrada final a la avenida de mi especulación me la abrió aquella osadía fascistoide de tratar de impedir en este foro la consecución de un diálogo que los irrita. Años en Suecia no logró enseñarles el significado de libertad de expresión, que, aunque allí no siempre se practica, al menos nunca se deja de enunciar.

    A propósito de Suecia, allí es de uso frecuente el concepto de “revir”, aunque las más veces en contextos peyorativos. En una de sus acepciones, el término significa la tendencia en algunos individuos de no permitir la entrada en “su dominio” (revir) a otros que les representan una imaginaria competencia. Por eso caninos menores como el caso de los perritos levantan la patita y hacen pipí. 

     

    Pero yo entré aquí originalmente no para invadir el revir de nadie, sino para nada más que corregir una interpretación que en mi opinión era incompleta, sobre un análisis referido en el artículo (que no fue puesto por mí en la Red), y lo que dio origen a este insólito debate. Y me quedé siguiéndolo hasta aquí, movido por la inercia narrativa que empuja un vector fuerza, aquí representado por la prolongación de un debate inesperado pero que se demostró necesario. 

    En una última intervención, un forista se queja de que yo “elijo” no extenderme en responder preguntas hechas a mí por don XX. Eso no es únicamente, como dirían los oxfordianos, una ‘contradiction of terms’; eso yo lo llamaría un ‘contradictorio absurdísimo’. Por una parte, ese señor ahora se queja porque no me extiendo en mis respuestas, y por la otra se queja porque sí respondo. Lo hago, según él –cito sus expresiones–, de manera exagerada y generalizando, y por añadidura, con tono “hastiante”. A tal punto que, plantea él, la discusión conmigo debería ser excluida de esta Red. A mi modo de ver, la lógica de aquel señor no lo pone de acuerdo ni consigo mismo. 

    En cuanto a otros temas de análisis más teórico (y por tanto más extensos), como en el caso de fenómenos migratorios contemporáneos, había invitado a don XX a discutir sus y mis tesis en un contacto email, o en un debate en The Indicter. ¿Por qué? Porque es un tópico actual e interesante, y porque The Indicter ya alcanza más de medio millón de visitas internacionales y por ende beneficiaría además a otro foro. Pero al no recibir respuesta de él al momento de completar estas líneas, trazaré un par de ideas al respecto, al final, en este texto.

     

    Por el momento, presento la Sección Especulaciones

     

    Varios de mis detractores ad-hominem declaran ser, o dejan ver haberlo sido, refugiados políticos en Suecia. Como no los conozco, sólo puedo suponer que algunos si no eran militantes del MIR, serían del GAM (grupo de amigos del MIR), que era el tipo de organización que le habíamos dado a los que perdieron su militancia por haberse exilado sin autorización, por ejemplo, en embajadas. En aquel tiempo inicial, sólo los que fuimos expulsados, los con conmutación de pena por exilio, o con extrañamiento con pérdida de nacionalidad, además de los autorizados por la dirección del MIR para trabajo en la retaguardia éramos, en aquel entonces, considerados militantes. Lo paradojal es que yo en Europa me opuse a esas medidas draconianas y defendí la integridad de muchos buenos compañeros del así llamado GAM, primero en Roma y luego en Suecia, donde llegué enviado por la dirección. Nunca hice esa diferencia. Más tarde llegaron camaradas casi directamente de prisiones y lugares de detención y tortura. Recibámoslos como héroes, mantuve yo. 

    Siempre he mantenido que héroes no pueden ser considerados sólo los militantes desaparecidos, además de aquellos que tuvieron la oportunidad de morir con las armas de fuego en sus manos, disparadas de su corazón y compromiso. Los que siguieron luchando al caminar por cada centímetro de su sendero clandestino, también estaban decididos a tan igual noble sacrificio, a ofrendarse como los valientes. Pero la clandestinidad es por definición lo contario de sobresaliente. Ella por sí misma debe aparecer anodina, insubstancial, enmascarada en anonimidad. Y luego son detenidos y presos y traumatizados y pos traumatizados, o sea además aprisionados por siempre en su recuerdo. Con todo, son los sobrevivientes de una sola y única lucha. Todos ellos deberían ser considerados al mismo nivel de quienes con toda justicia entendemos como héroes.

    Ergo, compuse este simple epígrafe como primera página de la tercera de mis tesis, publicada en el departamento de neurociencia clínica del Instituto Karolinska:

      

    “El que lucha en el combate tiene como arma su fusil.

     El que lucha en la tortura tiene como arma su silencio.

     El que lucha en el exilio, no tiene armas. 

    …La lucha continúa"

     

    Mientras la rigidez de cosas orgánicas en el MIR se flexibilizaron para bien más adelante, algunas inorgánicas y lastres de personalidad permanecieron. Y se quedaron hasta que hicieron perecer al MIR por implosión. En el intertanto, yo seguí, y a través de los años, con mi “lucha continúa” aunque fuese sólo con mi aporte individual. Primero fue con las exposiciones de mis pinturas cuyas ventas iban directamente a las campañas de solidaridad por los presos y desparecidos. La campaña de Amnesty International por los desaparecidos en Chile se hizo en base a una de esas obras expuesta entonces en la Casa de la Cultura de Estocolmo.

    Luego, basado en mis investigaciones en Karolinska y Harvard, proseguí participando en la cosa medial de Suecia, tv, diarios, debates, etc. en una variedad de temas en apoyo a los inmigrantes sin distinción de estatus políticos, o económicos, o de procedencia. Por ejemplo, luego de mis descubrimientos epidemiológicos sobre el suicidio de los inmigrantes, sobrerrepresentados significantemente en Suecia, fui sumando otros hallazgos forenses y social-psiquiátricos que correlacionaban directamente aquellos suicidios con variables socioeconómicas negativas. Se afirmaba hasta entonces que el suicidio era cosa más propia de ricos arruinados y deprimidos. Yo probé que era de un fenómeno más frecuente en inmigrantes pobres, solos, olvidados. 

     

     

    ¿Y dónde estaban los ex miristas de Suecia? Después de mi primer artículo en la serie que tuve en DN debatt, muchos inmigrantes y organizaciones políticas de refugiados se acercaron para conocer detalles y republicarlos, pero no aquellas patrocinadas por los ex del MIR, no los que dicen aquí que entonces estaban allá. No pienso que sería porque no estarían interesados en el tema de las muertes injustas e innecesarias de sus hermanos de raza social y urbana. ¿Entonces por qué? 

    A la luz de los panegíricos a una Suecia de falso socialdemocratismo y de prístina realidad neoliberal, hechos en estas últimas discusiones, me pregunto si su no acercamiento era porque una tal denuncia como la que hice entonces estaba menoscabando el prestigio de Suecia. Esto es, que, si al exponer que el suicidio era proporcionalmente mayor entre los inmigrantes que en los nativos suecos, ¿estaba yo acaso sugiriendo la causa de esa tragedia en el trato discriminatorio y a veces racista dado a los inmigrantes? ¿No contradice aquella conclusión la imagen de una Suecia límpida y humanitaria, con política exterior de ojos azules y zapatitos blancos, y de pelito suave no exageradamente oscuro de ningún color, no exageradamente de ningún rotundo sí ni de un no profundo y lapidario? ¿Cómo ”hacerse el sueco” frente a una verdad epidemiológica tan demostradora, sino excavando la testa de avestruz en un suelo de vergüenza? 

    ¿O era simplemente el precio del “bidrag” (ayuda económica) que las autoridades suecas ponen en la boca de ciertas organizaciones de inmigrantes –nótese que no hablo de personas sino de organizaciones– para callárselas? ¿Para impedir que hablen lo que sienten y lo que saben que íntimamente se contradice con las luchas e ideologías esgrimidas como razón de su identidad de refugiados políticos? 

    Por supuesto, existe la posibilidad de otras explicaciones. Por algo estoy en la sección especulante. Y es que acaso justo los días en que yo aparecía en alguna TV o en algún diario, justo esos días mis detractores aquí hoy día, entonces allá en Suecia, no habían visto la tele o leído los periódicos. Oh, pluscuamperfecto. Todo puede darse. Pero lo que es menos creíble es que la atención de los ex de Suecia hubiese no conocido por n-causa fortuita, mi larga campaña jurídica en Escandinavia por obtener la extradición de Pinochet desde Londres. Expresamente, como se conoció latamente en los medios de comunicación, por ej. vía Associated Press, para ser juzgado específicamente por ser él últimamente el responsable de la desaparición de mis amigos íntimos Bautista van Schouwen y Edgardo Enríquez. Todos los detalles se encuentran en mi libro “Con Bautista van Schouwen” (el completo elenco de los libros publicados por la editorial de mi propiedad Libertarian Books es un obsequio para todos). Durante aquella campaña nunca tuve el apoyo de los ex miristas ex refugiados ex suecos o ex chilenos, que algún día también fueron camaradas de van Schouwen y Edgardo Enríquez. Yo por mi parte sí me impuse de iniciativas similares en contra del archienemigo, y que aplaudí públicamente en vez de ignorarlas.

    Y con eso finalizo la sección especulativa, que atribuye en teoría la misma posición subjetiva de algunos ex miristas ex refugiados en Suecia, mantenidas al parecer tanto allá como acá en este foro. Su posición aparece ad-hominem porque es ad-hominem, y ellos en su regocijo inconsciente, que es la clave de todos los prejuicios del hombre, lo aceptan, así como causa justificativa.

     
    El profesor Marcello Ferrada de Noli, en su casa en Bérgamo. Noviembre de 2020.

     

    En cambio, la causa es objetiva, y es ideológica

     

    En esta sección quiero decir claramente, que me parece inconcebible que gente que se dice de izquierda, está dispuesta a elogiar a una élite en el poder político y cultural de Suecia, llamándola "neutral", a la vez que en una publicación de la mismísima OTAN/NATO se especula que Suecia ya era su miembro número 26 desde el año 1990. Sabiendo que por instrucciones del Pentágono, Suecia env sus aviones a bombardear Libia y participar contextualmente en el asesinato de Muamar el Gadafi; un gobierno que mantiene por casi diez años a Julian Assange prisionero, sin juicio, por órdenes de los mismos generales americanos que les comandan militarmente en Afganistán. 

    Que apoyan la lucha de los jihadistas terroristas en contra del gobierno legítimo de Siria, vía suculentas ayudas económicas a los “Cascos Blancos”, por ejemplo las sumas que acompañaron la entrega por parte de la Ministra de Relaciones Exteriores de Suecia a esa organización auxiliar del terrorismo fundamentalista de nada menos que el “alternativo Premio Nobel de la paz”. Una organización fundada y financiada por los gobiernos de UK y USA, y apoyados logísticamente por Israel. He descrito en detalle a esa militante organización fundamentalista, anti derechos humanos, en una presentación que entregué en el Club Suizo de la Prensa, en donde fui invitado como ponente en Noviembre 2017. 

    Que usan el feminismo como un trade mark para comercializar sus productos en mercados progresistas. Un gobierno que se dice neutral mientras entrega grandes sumas de dinero público sueco a las campañas intervencionistas de Hillary Clinton en diversos países,  en circunstancias que he podido comprobar que aquellas "filantrópicas" empresas a donde llega el dinero público sueco tienen en realidad un afán de lucro.

    Quiero decir que a mí, por el contrario, me causa repulsión el que el partido de “Izquierda” sueco (“Vänster”, los ex ‘euro comunistas’) han votado a favor de la intervención militar en Libia, luego de una moción presentada en el parlamento sueco por el entonces ministro de relaciones exteriores, el ultra conservador de derecha Carl Bildt. Este político que hasta incluso ha sido señalado por WikiLeaks de ser agente de información norteamericano.  

    Y que ese partido Vänster (“Izquierda”, los ex comunistas reformistas, y partido en el cual militan conspicuos ex miristas) que, junto con las instituciones y medios de comunicación suecos que siguen la línea de la NATO, proclamando públicamente de ser partidario de un No-Fly Zone en Siria, que una doctrina originada en Hillary Clinton con el supuesto fin de proteger los intereses estratégico-militares de la oposición jihadista/ fundamentalista en contra de un gobierno secular. Y en realidad, donde el fin último es derrocar ese gobierno con fin de establecer un oleoducto que parte de Arabia Saudita a Turquía, y que necesariamente necesita pedazos del territorio sirio. ¿Y quién, entre otros, tiene intereses económicos en aquel proyecto? Nada menos que Hillary Clinton, la ex Secretaria de Estado de los EEUU, cuestión denunciada por el senador estadounidense Dick Clark. 

    Quiero decir que esos usurpadores del concepto “izquierdistas”, esos del partido Vänster, más toda la corte de oportunistas, incluidos algunos miristas de ayer, hoy convertidos en indolentes reformistas que lo apoyan, a mí me dan soponcio causado por una angustia definible.

    Como se sabe, la angustia, o “ansiedad”, comparte los mismos síntomas del “miedo”, pero se diferencia de la percepción de miedo a lo conocido o a lo ignoto que nos parece amenazar, en que no es capaz de atribuir el origen de la interferente percepción. La ansiedad tiene, se diría, un origen indefinible. O sea, siempre sabemos a qué tenemos miedo y por qué, pero no sabemos porque estamos en estado de difusa ansiedad. Pero a mí me ocurre esto diferente y extraño con estos que se dicen de izquierda, con los que alguna vez leyeron obligadamente en el primer tomo de El Capital, y en los legendarios Manuscritos Económico-Filosóficos, los capítulos describiendo la enajenación del trabajo, la alienación en fin del hombre. Cuando pienso como su pensamiento mirista pueda haberse enajenado hasta el punto de no reconocer el carácter clasista de la élite dirigente sueca, su entreguismo total a la ideología geopolítica OTANista, su trato discriminatorio a sus hermanos inmigrantes y que alcanza hasta para echarles la culpa de los extremos de patología y mortalidad que la pandemia de covid-19 ha alcanzado en Suecia a raíz de manejo pésimo por parte de las autoridades. Y entonces ya no es ligera ansiedad la que amenaza a la decencia, ni es temor a un posible incremento de ese empeoramiento ideológico. Entonces la percepción es la de rabialdía. ¿Qué es rabialdía? Es rebeldía con rabia. 

    Esa constelación es el sentimiento franco que me hace vituperarlos sin pedir disculpas. Yo les he citado cifras, fuentes, les he hecho ver gráficos, les he indicado el juicio casi unánime de toda la prensa internacional (menos la súper-adicta a Trump) que condena la fracasada estrategia sueca del corona, y porque además significa una fuente de contagio para otros países. Hechos factuales, comprobaciones científicas, para no mencionar simple sentido común, no es capaz de penetrar la coraza de sus prejuicios. Baste decir que ni siquiera reconocen la diferencia de lo que ha sido la política interna y exterior de Suecia, marcada por el antes y después del asesinato del insigne Olof Palme. Para ellos, en su confusión ideológica tanto estática como superlativa, el brillante progresismo de la otrora Suecia lo reencuentran perfectamente presente en la dictadura eutanásica de Tegnell, en la irresponsabilidad de Löfven, en la del ministro sueco de defensa Peter Hultqvist, que le lustra las botas a los generales de la OTAN regalándoles un 40% de aumento en el presupuesto militar motivado por "la amenaza rusa", y en el fanatismo del enano intelectual que la NATO puso como editor político del diario Aftonbladet

     

    Lo paradojal 

    Lo paradojal es que yo no he iniciado esta discusión. De repente aparece en la Red un post llamado “Académico chileno-sueco…etc”, y una primera respuesta a ese post conteniendo esa noticia, no a otro análisis ni a otro reporte periodístico, comenta que lo que falta en ese análisis, es esto y lo otro sobre las vacunas. Yo me apuro en referir que eso era sólo un piccolo extracto de mi análisis referido muy sucintamente en esa reseña periodística que subió la Red, y que un comentario de aquel análisis solo podría hacerse en base a su publicación original, la que cité. Y al mismo tiempo cité otros artículos en lo que explico con mejor entender científico las diferencias entre vacunas ofrecidas y el porqué de mi opinión.  Si los participantes estuviesen verdaderamente interesados en el tema, hubiesen leído mis descripciones ya dadas en esos artículos, la discusión o no habría existido, o se habría concentrado en ítems relevantes.

    Pero obviamente el interés no estaba dirigido allí, y se demostró ser otro. Y de la iniciativa de las 740 vacunas, a nadie le importó comentar su necesidad, o a casi nadie a excepción del camarada de conciencia solidaria y mentalidad dialéctica, X., a quién le agradecí, lo mismo que a XXX.

    Conversamente, en oídos de un alma pequeña, obras altruistas provocan. Si no, recuérdense del personaje Javert en Los Miserables de Victor Hugo. Javert nunca pudo perdonar la generosidad de Jean Valjean. Hasta que consiguió matarlo, tratando de encontrar paz en sí mismo. 

    Un amigo me llama, a la distancia. Le cuento qué estoy escribiendo. Me pregunta por detalles. Me comenta que ninguno de los comentarios que le menciono se refirió al contenido central del cual se trataba el post original en esta Red, o sea lo que se supone dio origen al debate, las vacunas para ancianos necesitados. 

    - Pero que increíble, me dice.

    - Sí, bienvenido al mundo de la solidaridad de clase, respondo yo

    - ¿Cuál solidaridad de clase? 

    - La que no existe, porque dejó de existir cuando la pandemia invisible del egoísmo contagió hasta quiénes suponían ser la última esperanza. 

    - No te puedo creer, ¿cuáles serían esos?

    - Los que se suponen que aquí estaban para atacar a los Javert por la razón y la fuerza. No para defenderlos.

     
    Marcello Ferrada de Noli junto a  Julian Assange, sobre quien ha escrito el libro Sweden´s Geopolitical case against Julian Assange 2010-2019

     

    Por último, sobre inmigración y refugio político. Cifras, y con sus fuentes indicadas

     

    Fui muy criticado en este foro por afirmar que muchos refugiados chilenos en Suecia en realidad no tenían razones políticas. Ni siquiera dije que era una mayoría. Sin embargo, cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, DICOEX, elaboradas junto a la Oficina Nacional de Estadísticas, concluyen que sólo el 38.5 % de los miles de chilenos llegados a Suecia “tenían” razones políticas. Ergo, una mayoría, el 61.5%, no las tenía. Ahora bien, cuantos, entre esa minoría que declararon ”haber tenido” razones políticas, ¿realmente las tenían? ¿Cuántos fabricaron sus historias? Un militante del Partido Radical me confidenció en los años ochenta que él se enorgullecía de haber elaborado historias falsas en serie, para así poder traer a sus colegas y parientes a Suecia. Algunos de ellos incluso visitaron mi consultorio buscando ayuda supletoria. Y en base a mi trabajo profesional de muchos años en diagnóstico y psicoterapia con cientos, o más, de refugiados chilenos, y de acceso a historias clínicas y forenses en contextos de investigación científica en el Karolinska –y cuyos casos evidentemente no revelaré– mi deducción  es que a ese 38.5% habría que restarle un significativo porcentaje, correspondiente al grupo que me consta no cumplía con los requisitos de asilo así definidos por la Convención Internacional de Ginebra, de la cual Suecia es firmante. Según la embajada de Chile, habría 60.000 chilenos en Suecia. Cifras presumiblemente anteriores entregan 40-50 mil.

     

    ¿Alguien se ha preguntado cuántos camaradas chilenos estaban en esos momentos pasando duros tiempos en cárceles y lugares similares, mientras en Suecia se hacía ‘la vista gorda’ a los impostores que ocupaban sus lugares inmerecidos?

     

    A la fundación del MIR yo fui con mi ideología social-libertaria que creo tenerla en desarrollo desde los once años, profundamente anticlerical, y con valores anarquistas archiconservadores explicados en “Mi Camino A Malatesta”.Un clásico dentro de estos principios es respetar la movilidad de los individuos dentro de un planeta que nos pertenece a todos en común. Por ende, por supuesto que respeto el derecho a la emigración de todo individuo, y no solamente por sus motivos políticos, religiosos, o económicos, etc., sino porque simplemente se les de la gana de cambiarse de latitud. La tierra no es ajena sino nuestra. Por lo mismo que estoy en contra de la apropiación y comercialización privada de los recursos naturales.

    Mis concepciones en torno a este tema de libre migración se nutrieron de fuentes etnográficas durante los años que estudié y trabajé en el Instituto de Antropología en la Universidad de Concepción, estudios que compartía con los que seguía en el Instituto de Filosofía, y también en la Escuela de Derecho de la misma universidad, cuyos estudios jurídicos también nutrieron esa concepción internacionalista. 

    De la misma manera, he defendido y defiendo a los inmigrantes en la variedad de los países en que me encontrado por razones de exilio o de trabajo. 

    Con todo lo anterior, una cosa distinta es, sin embargo, entender el fenómeno moderno de migraciones masivas abstraído de sus contextos políticos y geopolíticos.

     

    Hay una variedad de materias que en mis escritos he considerado por separado, Aquí sólo las puntualizaré:

    La gran mayoría de los migrantes no dejan su terruño, su cultura y su familia basados solamente en un espíritu aventurero. La gran mayoría de ellos sacrifica aquel acervo familiar y proximidad cultural, porque sienten el deber de hacerlo. Son migrantes por necesidad más que por albedrío. A su vez, estas necesidades obedecen a constelaciones económicas nacionales o regionales, tras las cuales encontramos invariablemente un clásico sistema de explotación de clase, un pedazo de neocolonialismo sobreviviente, una economía importadora y dependiente, etc. O sea, las migraciones pasan de ser el ejercicio de un derecho humano, a la consecuencia de una transgresión a esos derechos humanos. Hoy en día hecha por las nefastas consecuencias de los sistemas de mercado. Y detrás de cada empresa corporativa, y de cada monopolio, y de cada gobierno que las ampara, se encuentra siempre un puñado elitista de potentados. La lucha de clases no ha desaparecido en su esencia. Lo que al parecer ha disminuido es el espíritu de los que un día se autodefinieron como vanguardia de esa lucha. Y el cansancio ha aumentado, no necesariamente para terminar en un desenlace histórico fatal. Porque si el consumismo aún está ganando, en la rapidez de sus victorias se acerca más y más a la saturación inevitable en el alma del consumidor, o en el fondo de su bolsillo. Las leyes de la sociedad son dialécticas y naturales, allí la lucha continúa, aunque no podamos percibirla.

    Por otra parte, las migraciones en épocas contemporáneas, masivas, a Europa, son la consecuencia de la política de agresión de las potencias occidentales en parte del Medio Oriente y Asia. La situación de América Latina no la he estudiado con detención. En lo que se refiere al Medio Oriente, responde a la política de “regime change”, bien representada por la invasión y guerra de Iraq, y se extiende hasta la doctrina de Hillary Clinton en el campo bélico de Siria. En estas guerras de agresión encontramos a Suecia, primero construyendo silos para proteger a la población iraquí de los inminentes bombardeos de países de la NATO, construcciones por las que cobraron siderales sumas de dinero pagados con fondos públicos de Iraq, un país que se encontraba medio de un acérrimo bloqueo económico. Luego, cuando los americanos iniciaron su guerra de agresión pretextando la mentira de “armas iraquíes de destrucción masiva” que nunca existieron en Iraq, entonces Suecia les vendió a los americanos los planos de construcción y los sitios de los bunkers secretos. Los que enseguida fueron despiadadamente bombardeados por la USAF.

    Un ejemplo más en el contexto de esta discusión sobre la política exterior de Suecia, y que a mi me aparece como pérfida. La “solidaridad humanista” del gobierno sueco de recibir masivamente “refugiados de Siria”, que tanto ha sido propagandeada por sus autoridades y por supuesto sus acólitos ideológicos, corresponde en realidad a una enorme farsa, tanto jurídica como geopolítica. En sus orígenes, la emigración fue compelida por la agresión de las potencias occidentales, apoyadas en el campo diplomático por Suecia. En la práctica, la gran mayoría de los 180,000 “refugiados políticos” que entraron en Suecia en 2015, NO provenían de Siria sino de una diversidad de países de África y Asia. A un 80 por ciento de aquellos “refugiados políticos” se les dejó entrar a pesar de no tener, o no mostrar, ningún documento de identificación. Así era la avidez del gobierno de Suecia, de demostrar su servil adhesión pro NATO, mostrando al mundo como “el monstruo Assad” (el presidente electo de casi el único gobierno secular que queda en el medio oriente) obligaba con su represión la emigración masiva de sirios. Lo que se demostró era otra mentira de la propaganda sueca.

    En retribución, países de la Unión Europea apoyan las iniciativas de Suecia de intensificar sanciones económicas a Rusia, su archienemigo, ahora así declarado abiertamente por el ministro sueco de defensa, Peter Hultqvist, como se le escucha en el video acompañado aquí. 

    Otro tema que he considerado central en el análisis sobre migraciones es el problema de la aculturación. En realidad, siendo problemático, el tema no habría que categorizarlo como "problema", sino al contrario, descifrando sus incógnitas y posibilidades, sería una ayuda determinante para solucionar otro problema que sí es capital, el de la integración de los inmigrantes. En Suecia, habría que profundizar los estudios sobre el racismo y particularmente del racismo cultural.

     

    Debo llegar aquí por problema de espacio y tiempo

    Termino, agradeciendo el espacio gentilmente dado por la Red, a XX XX y al Dr. XX ZZ por la oportunidad que me dieron de aclarar mis puntos de vista. Al Dr. ZZ le debo una errata de mi parte, y esta es que cuando dije “sólo un inmigrante en Suecia”, debería en vez haber dicho “podrá ser un distinguido médico, pero en Suecia será siempre considerado, en primer lugar, inmigrante”. Porque, aunque él pudiese perfectamente ser reconocido como el mejor médico en Suecia, si es inmigrante será, en el mejor de los casos, titulado “el mejor médico inmigrante”. Un hecho muy conocido es lo que pasó con el eminente escritor Theodor Kallifatides, nacido en Grecia en 1946, pero emigró a Suecia en 1964. Su magnífico dominio del idioma sueco, y su talento de escritor, lo han llevado a una variedad de premios. Sin embargo, allí en el pódium medial es generalmente aludido, o titulado, el “escritor inmigrante” Kallifatides. Un caso que ilustra el fenómeno “kulturrasism”, concepto que introduje en Suecia en 2009.

    Marcello Ferrada de Noli, 

    Bérgamo, 18 diciembre 2020.

     

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