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Nobel de Literatura: “Prefiero el papel higiénico antes que sus ignorantes preguntas” El Premio Nobel de Literatura 2019, el autor austriaco Peter Handke. Foto: Marisol Aliaga.

Nobel de Literatura: “Prefiero el papel higiénico antes que sus ignorantes preguntas”

Este martes 10 de diciembre Peter Handke, Premio Nobel de Literatura 2019, recibirá su medalla de manos del rey sueco Carl XVI Gustaf.

Al mismo tiempo se llevarán a cabo manifestaciones de protesta en Estocolmo. Muchos consideran desafortunada, incluso vergonzosa, la elección de la Academia Sueca.

Por su parte, el controvertido autor no destiñe. En la conferencia de prensa del viernes pasado ante la prensa internacional, expresó: “Prefiero el papel higiénico con mierda antes que sus preguntas vacías e ignorantes”.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La Academia Sueca no afloja. Cuando por fin va cayendo en el olvido el escándalo ocasionado por los abusos sexuales de Jean-Claude Arnault, la concesión del Nobel de Literatura a Peter Handke volvió a encender la polémica. El autor austriaco ha sido fuertemente criticado por su negación o relativismo moral del genocidio de Srebrenica, durante la guerra de los Balcanes.  

 

El debate sobre el Nobel del Literatura 2019 se ha mantenido desde que fuera anunciado, en octubre de este año, cuando también se anunció el Nobel 2018, a la autora polaca Olga Tokarczuk.

 

Los dos, por separado, ofrecieron una conferencia de prensa el viernes pasado, en la antigua Casa de la Bolsa, en Estocolmo. Primero compareció ante la prensa - unas 100 personas -  Olga Tokarczuk. Ella explicó detalles de la fundación que quiere formar con el dinero del premio, para facilitar la labor de los traductores. Según la autora, ellos/ellas tienen gran importancia dentro de la Literatura, pero a menudo son olvidados.

 

A pesar de tener serias diferencias con el régimen nacionalista de su país, Olga Tokarczuk es una autora que goza de un tremendo prestigio internacional. Se la ha llamado “la voz libre de Polonia”.

 

La conferencia de prensa con ella se desarrolló en un ambiente agradable y relajado.

 

Pero en la segunda parte, cuando Peter Handke hizo su entrada al emblemático salón, el ambiente cambió por completo. Alguien entonó una canción de Feliz Cumpleaños, la que tuvo escasa convocatoria, pero logró arrancar una leve sonrisa en la faz del laureado.

 

Sin embargo, a poco de comenzar, Handke se puso a la defensiva, y más adelante se enfureció.

 

El autor ha sido criticado por negar el genocidio de Srebrenica, ocurrido en la guerra de los Balcanes. Rápidamente un reportero le hizo la pregunta de si había cambiado de opinión respecto a sus declaraciones anteriores.

 

- Yo nunca he tenido una opinión. Odio las opiniones. Me gusta la literatura, no las opiniones, respondió sarcásticamente. Y se negó también a responder qué opinaba respecto a las manifestaciones que se habían organizado en su contra.

 

Tampoco le gustan los expertos, ni confrontarse a los hechos. “la única forma de entender los hechos es la ficción”, ha dicho anteriormente.

 

Peter Maas, un periodista norteamericano que cubrió la guerra de los Balcanes, en los 90, era uno de los periodistas acreditados a la rueda de prensa. Le preguntó cual era su visión actual frente al genocidio en Srebrenica.

 

En julio de 1995, más de 8000 hombres y niños musulmanes fueron acribillados por las milicias serbias bajo el mando del general Ratko Mladic, quien más tarde fue condenado por el tribunal de La Haya, por su responsabilidad en el hecho. El genocidio que Handke no quiere reconocer como tal.

 

Provocativamente, el autor instó al periodista a hacer más preguntas: “siga preguntando. ¡Siga!”, le dijo, muy irritado. A lo que Maas le respondió que le bastaba con su respuesta a la primera.

 

Entonces, el Nobel se pudo a leer una carta de un admirador, que llevaba consigo. Según él, era de un periodista del New York Times. Al finalizar la lectura de la carta, dijo:

 

- Durante las ultimas semanas he recibido muchas cartas fantásticas de lectores. Una de estas, anónima, contenía un pedazo de papel higiénico con una suerte de caligrafía de…mierda. A Uds., que hacen ese tipo de preguntas, les quiero decir que prefiero el papel higiénico antes que sus preguntas vacías e ignorantes.

 

El presidente del comité Nobel, Anders Olsson, trató entonces, diplomáticamente de aplacar los ánimos, haciéndolo volver al tema, “a sus lectores”. Le dijo que esperaba que regresara a Estocolmo.

 

- Mis lectores son mi gente, ¡no Uds.!, continuó, airado, el Nobel, mirando con arrogancia a los periodistas allí presentes.

 

Al levantarse de su silla, tomó a Anders Olsson de la nuca y le dio dos efusivos besos, uno en cada mejilla. En Suecia el protocolo social es un apretón de manos, y se mantiene una buena distancia con el interlocutor.

 

Evidentemente el autor está muy honrado y contento de recibir el premio – dotado de nueve millones de coronas suecas – pero también está claro que las opiniones difieren, dentro de la Academia. Y que la lucha de poderes continúa, dentro del hermético círculo de ilustrados.

 

Se sabe además que Handke es un favorito de Horace Engdahl, uno de los más fervientes detractores de Sara Danius.

 

El exsecretario permanente de la Academia, Peter Englund, se desempeñó como corresponsal para el diario Dagens Nyheter y para Expressen, en los 90, y cubrió la guerra en Yugoslavia. Es el único de los miembros de la Academia que conoce a fondo el complicado tema de los Balcanes. Englund es escritor, historiador, y ha publicado varios libros.

 

Dos horas antes de la conferencia de prensa, el viernes, Peter Englund comunicó que este año boicotearía la semana Nobel.

 

- Celebrar el Premio Nobel de Peter Handke sería una gran hipocresía de mi parte, escribió en su cuenta de Instagram.

 

Desgraciadamente las anotaciones de lo que antecede a los nombramientos de los Nobeles de Literatura son datos protegidos, por lo tanto, deberán pasar 50 años para poder leer los entretelones que antecedieron a este controvertido Nobel. 

 



 

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