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Comienza juicio en contra del "perfil cultural" vinculado a la Academia Sueca

Comienza juicio en contra del "perfil cultural" vinculado a la Academia Sueca

Este miércoles comenzaron las audiencias orales del proceso judicial en contra del “perfil cultural” vinculado a la Academia sueca y acusado de dos casos de violación.

- Él niega todas las acusaciones, dijo su abogado, Björn Hurtig.

La representante legal de la querellante, Elisabeth Massi Fritz, por su parte, afirmó que su cliente está “muy afectada”, pero que logrará salir adelante en las sesiones en la corte.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Este miércoles por la mañana, una gran cantidad de reporteros se dieron cita en el tribunal de primera instancia de Estocolmo, donde se dio comienzo a los alegatos orales del juicio en contra de Jean-Claude Arnault, a quien la prensa denomina como el “perfil cultural”.

 

Después del escándalo del año pasado, cuando salieron a la luz los testimonios de 18 mujeres que lo acusan de haber abusado sexualmente de ellas, el hombre, de nacionalidad francesa, enfrenta la justicia sueca. Este es uno de los casos. 

 

- Ha sido doloroso, ella tiene experiencias traumáticas, pero saldrá adelante muy bien en las interrogaciones, dijo la representante legal de la querellante, la abogada Elisabeth Massi Fritz.

 

Ella no concuerda con la tesis de que este juicio se trate de “palabra contra palabra”.

- Hoy estamos en la parte de la interrogación con la parte querellante, y es un relato fuerte y veraz. Después vamos a escuchar lo que dice el imputado, y vamos a ver cuánto recuerda él. Según la investigación preliminar, él recuerda poco. El segundo día, mañana, vamos a escuchar a siete testigos y veremos qué tienen que decir todos éstos, dijo Massi Fritz.

 

Esta impactante historia comenzó en noviembre del año pasado, cuando, en el marco del movimiento MeToo, que en Suecia ha tenido un gran impacto, el matutino Dagens Nyheter publicó un artículo en el que 18 mujeres testificaron que habían sido acosadas y abusadas sexualmente por Jean-Claude Arnault.

 

Los testimonios van desde acoso y hostigamiento sexual, hasta violaciones consumadas. Sin embargo, dado el hecho de que estas habrían ocurrido hace más de 10 años atrás, la gran mayoría no fueron suficientes para presentar demandas judiciales. Habían prescrito.

 

Pero en este caso, la fiscal consideró que había pruebas suficientes como para entablar una demanda, puesto que los hechos habrían ocurrido en el 2011.

 

No existen pruebas forenses, pero sí siete testigos.

- La única dificultad es, obviamente y como en todos los casos de larga data, que es difícil para todos – especialmente para los testigos – recordar exactamente lo que mi clienta les dijo, explicó Massi Fritz.

 

Debido al vínculo con la Academia Sueca – que cada año otorga el Premio Nobel de Literatura – el interés mediático ha sido enorme, tanto en Suecia como en el extranjero.

 

Al arribar a la corte el imputado, los fotógrafos lo rodearon y se formó un tumulto. Arnault apuró sus pasos hacia la sala que le había sido designada a él y su abogado, la número 34, sin responder preguntas.

- ¡Déjenme pasar!, exclamó, impertérrito, pero sin agachar la cabeza y tratando de escapar de la prensa, que insistentemente le pedía un comentario.

 

A pedido de la parte querellante, las audiencias se llevaron a cabo a puertas cerradas. No obstante, la prensa pudo estar presente cuando la fiscal, Christina Voight, leyó los cargos.

 

Se trata de que, en una ocasión el imputado habría obligado a la mujer a tener sexo oral con él, el cual es “un acto sexual equivalente a un coito”. Seguidamente, él habría llevado a cabo un coito vaginal, cuando la mujer se habría encontrado en “un estado de indefensión”.  

 

Fuera de estas dos agresiones sexuales, se le acusa además de haber perpetrado otra violación, en este caso de haber comenzado con el acto cuando la mujer estaba dormida.

 

- Él niega rotundamente todas las acusaciones en su contra, dijo su abogado, Björn Hurtig, en la corte.

 

La abogada Elisabeth Massi Fritz, tiene otra opinión. La parte querellante exige una compensación por daños y perjuicios de 100.000 coronas suecas, por cada abuso.

 

Al comienzo de las audiencias, su clienta no se encontraba en la corte, y había pedido que los alegatos fueran a puertas cerradas, por lo que la prensa rápidamente tuvo que abandonar la sala, luego de que la fiscal leyó los cargos.

- Yo quiero decir que mi clienta no quiere que le saquen fotos. Ella se siente muy mal y esto es muy difícil para ella, dijo la licenciada Massi Fritz a los fotógrafos.

 

El vínculo de Arnault con la Academia Sueca es que está casado con la poeta y miembro de la Academia, Katarina Frostenson.

 

La legendaria institución se tambaleó hasta sus cimientos, al hacerse público este escándalo, que no solo trata de abusos sexuales, sino también de un claro conflicto de intereses. La Academia había beneficiado económicamente y por largo tiempo un club cultural que Frostenson y Arnault habían fundado y del cual eran sus directores.

 

Sara Danius, la secretaria permanente que se viera forzada a renunciar a su cargo, era partidaria de que Frostenson abandonara la Academia y de que se iniciara una investigación respecto a los dineros que había recibido la pareja. A esto se opuso una parte de los 18 distinguidos miembros de la Academia, con el ex secretario Horace Engdahl a la cabeza.

 

Pero la institución literaria se vio mermada de integrantes y, por lo tanto, sin capacidad de otorgar el Premio Nobel. (Se requieren de al menos 12 miembros para ello).

 

Y, hasta el momento, no se recupera. Esta esta es la razón por la cual este año no habrá un representante de las letras - un Nobel de Literatura - cuando se otorguen los Premios Nobel, como siempre el 10 de diciembre, fecha que coincide con el fallecimiento de Alfred Nobel.

 

 

 

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  • Las mujeres brillan en la fiesta Nobel

    “Girls Just Wanna Have Fun”, dijo la Premio Nobel de Física 2018, Donna Strickland, en su discurso en el banquete Nobel, recordando un tema musical de los 80. “Pero estas chicas esperaban salir del trabajo para pasarlo bien. Yo quería pasarlo bien en el trabajo”, aclaró. Le apasiona la Física.

    A su discurso le siguió la Premio Nobel de Química, Frances Arnold, quien brindó, al final de su alocución, por el buen uso que la humanidad le dé a la evolución.

    El traje más llamativo del banquete lo lució Sara Danius, quien acaparó todas las miradas. Un “statement” de la ex secretaria de la Academia sueca, quien, a diferencia de sus colegas de la institución, no quiso pasar inadvertida.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    A pesar de la crisis gubernamental en Suecia y del escándalo de la Academia - que resultó en un premio menos, el de Literatura - estos “detalles” no influyeron en la celebración del día del Nobel, que cada año tiene lugar el 10 de diciembre, fecha en que falleciera “el gran donador”, Alfred Nobel, en San Remo, Italia, donde vivió los últimos años de su vida.

     

    Y este año, la representación femenina estuvo reforzada. Al parecer la Fundación Nobel puso oído a las críticas, y dos de los diez científicos que recibieron su medalla y diploma de las manos del rey Carl Gustaf, en la Casa de Conciertos, eran mujeres. Una por sus investigaciones en el campo de la física experimental, la otra por sus descubrimientos con enzimas y el control de la evolución.

     

    Las festividades comenzaron, como es habitual, en Konserthuset, el imponente edificio azul ubicado en el corazón de Estocolmo, donde, desde muy temprano, habían comenzado los preparativos y las rigurosas medidas de seguridad.

     

    Poco después de las 16.00 horas, los invitados habían tomado sus lugares, y se esperaba la comitiva real, junto a los laureados. Al fin llegaron, el rey, Carl Gustaf, a la cabeza, como siempre, seguido de la reina Silvia, en un elegante vestido verde con joyas y tiara a tono. La princesa Victoria en una bella creación que, en realidad ya lo había portado su madre en 1995, compuesto de un fajín de color verde pistacho, blusa sin mangas rosada, una falda amplia gris y enormes rosetas en la espalda.

     

    Muchas mujeres optaron por el rojo, al igual que la princesa Sofía, esposa del príncipe Carl Philip, quien vestía un vestido entallado con unas mangas muy originales y un collar de perlitas finas ajustadas al cuello.

     

    Las dos laureadas lucían también muy elegantes, una en rojo y la otra en azul marino.  

     

    La película The wife, que se exhibe justo a tiempo para el Nobel, muestra mejor que nadie el estricto protocolo al que se deben atener los premiados. Algo que ensayan cuidadosamente, antes de su encuentro con el rey. En la ceremonia, al salir a recibir su premio, ante el busto de Alfred Nobel y la pared de flores - cada año en distintos tonos, traídas directamente de San Remo - saben muy bien el procedimiento a seguir. Después de recibir su diploma, deben hacer tres reverencias: una ante el rey, otra ante el gran donador y los colegas, y la tercera al público.

     

    Este año, como es habitual, nadie se equivocó.

     

    Y después de este momento tan importante para cada uno de los laureados, un reconocimiento a los esfuerzos de toda una vida, le sigue el banquete Nobel, en el cual se relajan y disfrutan de la compañía de sus colegas, amigos y parientes.

     

    Tal vez la comitiva más numerosa, entre los laureados con el Nobel de Literatura a lo largo de los años, fue la de Gabriel García Márquez. Los invitados festejaron toda la noche – según cuentan quienes estuvieron presentes – con ron enviado por Fidel Castro, desde Cuba.

     

    Este año se destacaron, en el escenario de la Casa de Conciertos - sin contar la realeza - Donna Strickland, Frances Arnold y… Sara Danius. La ex secretaria permanente de la Academia lucía el traje más espectacular de la velada, un faro en medio de los caballeros en fracs negros.

     

    Sara Danius aseguró más tarde, a la prensa, que “no quería decir absolutamente nada, con su atuendo, que fue aprobado tanto por las expertas en moda, como las seguidoras del movimiento #MeToo en Suecia.

    - Es un nuevo capítulo. Pensé que era hora de mostrar alegría, dijo, sonriendo, a la conductora, en la transmisión en directo de la televisión estatal, SVT.

     

    Pero en el noticiero cultural del canal, Kulturnyheter, se especuló, al día siguiente, acerca del vestido, compuesto de más de 25 metros de satín. “Fue su forma de choquear a los pingüinos en frac”, fue una teoría. Otra: “Ella lució su traje en contra de la sociedad patriarcal”. Para esto se necesitaban colores fuertes y chocantes entre sí, y un experto español argumentó que lucía el traje de un torero.

     

    ¿Pero, quien era el toro? Fue la pregunta sin respuesta.

     

     

    Más tarde, durante el banquete Nobel, que comenzó a las 19.00 horas, luego de haber disfrutado lo mejor de la cocina escandinava, las científicas pronunciaron sendos discursos. En estos, celebraron el placer de dedicarse a las Ciencias, y lo gratificante que puede ser el mundo de la investigación. También para las féminas.

     

    La Premio Nobel de Física, Donna Strickland, comenzó su discurso diciendo que debía haber sido Arthur Ashkin, ganador de la mitad del premio Nobel, quien debería haber hecho uso de la palabra. Pero, Ashkin, el laureado de más edad de la historia, de 96 años, no se sintió en condiciones de viajar a Estocolmo, y fue representado por su hijo.

     

    Donna  Strickland es la tercera mujer que recibe el Premio Nobel de Física (¡).

     

    Confesó   que se sentía “humildemente orgullosa” de hacerle compañía a Marie Curie y a Maria Göppert-Mayer.

     

    Marie Curie es la única persona que ha recibido el Nobel dos veces: en Química y en Física. “Fue una científica increíble”, dijo Strickland.

     

    Y otro dato hace que Marie Curie sobresalga: su hija también recibió el galardón.

     

    Strickland recordó que cuando era estudiante, en 1983, el tema de Cyndi Lauper “Girls Just Wanna Have Fun” era muy popular. Pero aclaró: “Estas chicas esperaban salir del trabajo para pasarlo bien. yo quería pasarlo bien en el trabajo”.

     

    Y lo consiguió.  “Tenemos juguetes increíbles, con los que hacemos cosas mágicas”, dijo, y no cupo duda de que la física experimental le parece sumamente divertida.

    - No hay nada más fascinante que construir un aparato que es único en el mundo, y que funciona. Bueno, sin contar el ser despertada a las cinco de la mañana, porque la Academia de Ciencias Sueca consideró que era un momento fascinante para la física de los rayos laser, dijo, riendo.

     

    El humor también abundó en el discurso de su colega, la Premio Nobel de Química, Frances Arnold, quien comenzó su discurso con un cuento de manzanas que se desplazaban en todas las direcciones, pero que solo las que caían al suelo germinaban y fueron las que quedaron después millones de años de evolución.

     

    Explicó sobre el uso – y el mal uso – que se le puede dar al poder controlar la evolución dirigida de enzimas y pidió un brindis “para la evolución y porque le demos un buen uso”.

     

     

  • Arnault es condenado a dos años y medio de cárcel por violación

    La Corte de Apelaciones de Estocolmo elevó la condena de Jean-Claude Arnault a dos años y seis meses de prisión, por encontrarlo culpable de una segunda violación.

    Arnault ya había sido condenado en octubre, en primera instancia, a dos años de cárcel.

    - Hoy ha triunfado la justicia, declaró la representante legal de la víctima, Elisabeth Massi Fritz, en tanto que el abogado de Arnault, Björn Hurtig, dijo que su cliente apelará a la Corte Suprema.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    A finales de octubre, Jean-Claude Arnault fue condenado a dos años de prisión por un tribunal de primera instancia de Estocolmo. Los cargos eran dos violaciones, y la corte determinó su culpabilidad en uno de los casos, ocurrido hace siete años atrás.

     

    En esa ocasión, su abogado, Björn Hurtig, declaró que su cliente quería apelar de inmediato, porque “era inocente de todo cuanto se le imputaba”.

     

    Se puede decir que le salió el tiro por la culata. La Corte de Apelaciones, en lugar de absolverlo, aumentó la condena con medio año, y a pagar una indemnización mayor, de 215.000 coronas suecas, a la querellante.

     

    El Tribunal de Apelaciones consideró incluso que la condena debería haber sido aún más larga, pero el juez Lars Dirke explicó, al dar lectura a la sentencia, este lunes a las 14.00 horas, que la corte había tomado en consideración la avanzada edad del condenado (72 años) y que había transcurrido un tiempo largo entre el crimen y la querella: casi siete años. Por lo tanto, le concedió una “rebaja” de seis meses. 

     

    Respecto a los motivos de la condena, el fallo explica, en un párrafo:

     

    “Está fuera de toda duda razonable que Jean-Claude Arnault, con violencia, ha obligado a la demandante a realizar sexo oral a través de sujetarla por la nuca tan fuertemente, que ella no pudo desligarse, al mismo tiempo que él introducía su órgano sexual hasta el fondo de su garganta. El sexo oral es un acto equivalente al coito. Él es condenado, por lo tanto, por violación perpetrada el 5-6 de octubre de 2011, en concordancia con las afirmaciones del fiscal respecto a la descripción del crimen en la primera parte del primer cargo”.

     

    Vale la pena explicar que el fallo anterior presenta más detalles respecto a la violación, a la humillación y al vejamen de la que fuera objeto la demandante, además de la angustia al no poder respirar, y la forma brutal en la que había sido tratada por el imputado, al consumar el acto. 

     

    Respecto a la culpabilidad del imputado en el segundo caso de violación, el fallo establece:

     

    “También está fuera de toda duda razonable que Jean-Claude Arnault ha llevado a cabo un coito con la demandante aprovechándose, improcedentemente, que ésta se encontraba, puesto que estaba dormida, en un estado de indefensión. Jean-Claude Arnault es condenado, por esto, por violación perpetrada el 2-3 de diciembre, en concordancia con las afirmaciones del fiscal respecto a la descripción del crimen en el segundo cargo”.

     

    Según el veredicto, el imputado estaba consciente de que la víctima podía estar en una situación de indefensión, pero que “no se aseguró de ninguna forma de que la demandante estuviera despierta, cuando la penetró por detrás”.

     

    Esta segunda demanda no fue aceptada por el fallo de primera instancia, sin embargo, la Corte de Apelaciones llegó a otra conclusión.

     

    La condena fue, por lo tanto, dos años y seis meses de cárcel y 215.000 coronas en indemnización a la demandante.

    - Lo decisivo es el relato de la querellante. Es el fundamento. Este, en sí, no es suficiente para un dictamen condenatorio, es necesario que existan además pruebas de apoyo, sin embargo, si existen las pruebas de apoyo suficientes, el relato de la demandante puede servir de base al veredicto, dijo al matutino Dagens Nyheter el presidente del jurado, Lars Dirke.

     


    El juez Lars 
    Dirke. Foto: Marisol Aliaga

     

    El juez explicó que la enorme cobertura mediática que tuvo el caso no afectó la decisión de la corte y que este caso había sido tratado como cualquier otro caso de violación.

    - Nosotros examinamos toda la investigación en el juicio, y hay mucho que no figura en los medios. Nosotros juzgamos sobre lo ocurrido la noche del 5-6 de octubre de 2011 y la noche del 2-3 diciembre de 2011. Queremos saber en detalle lo que ocurrió entonces, y no todo lo demás que lo rodea, dijo Lars Dirke a DN.

     

    La abogada de la querellante, Elisabeth Massi Fritz, por su parte, declaró a la prensa que el veredicto sienta un precedente para otros casos de delitos de esta índole.

    - Hoy ha triunfado la justicia. Mi clienta está muy agradecida y muy aliviada. Este dictamen es importante, no solo para mi clienta, estoy convencida de que hay muchas mujeres que luchan por sus derechos y que hoy día se sienten reivindicadas.

     

    Algunas personas – como, por ejemplo, el ex secretario permanente de la Academia, Horace Engdahl – han afirmado en los medios que la corte se dejó influir por la presión mediática, y por el movimiento #MeToo.

     

    Massi Fritz no concuerda en ello, y dijo que la policía y los tribunales de primera y segunda instancia se encargan de examinar las evidencias.

    - No pueden dejarse llevar por los medios ni por el movimiento MeToo, dijo.

     

    Ella considera que es necesario que las víctimas de abusos sexuales dejen de sentir vergüenza y que la culpa recaiga en el victimario, no en la víctima.

    - La cultura del silencio tiene que desaparecer, la culpa debe recaer sobre el perpetrador, no sobre la víctima. Puede haber un fallo condenatorio, incluso si el delito es antiguo. Y la víctima no debe amedrentarse de que el perpetrador sea una figura pública. Todos somos iguales ante la ley, y es lo que muestra este veredicto.

     

    El “perfil cultural”, Jean-Claude Arnault, llamado por muchos como “el miembro número 19 de la Academia” en tanto, continúa sosteniendo que es completamente inocente, a pesar de los numerosos testimonios en su contra.

    - ¡Me voy a encargar de arruinarte la carrera!¿no sabes quién soy? ¡Tengo mucho poder en la Academia!, le había espetado en numerosas ocasiones (según testimonios) a más de una empleada, que, al igual que la demandante, no se atrevieron a presentar denuncias.  

     

    Aunque hace ya más de 20 años atrás, en 1996, la artista Anna-Karin Bylund le escribió al entonces secretario permanente de la Academia, Sture Allén. En su carta le informaba que Arnault la había acosado sexualmente.

     

    Y en 1997, el vespertino Expressen desveló que varias mujeres jóvenes habían sido acosadas por Arnault. La Oficina del Trabajo también se quejó a la Academia, luego de que practicantes que enviaban a hacer pasantías eran objeto de abusos sexuales por parte del jefe. 

     

    Sture Allén – quien aún es miembro de la Academia – no hizo nada. Solamente ocultó los hechos. 

     

    Su sucesor, Horace Engdahl, tampoco hizo nada. Al contrario, hasta el día de hoy, sigue defendiendo férreamente a su amigo y referente, de quien ha dicho que “debería fundar una escuela de estilo para hombres jóvenes”, para que aprendan a ser “gentlemen”.

     

    Muchas voces se han alzado exigiendo que Horace Engdahl renuncie a su sillón en la Academia. Pero éste, al igual que la poeta Katarina Frostensson, esposa de Arnault, se aferra con dientes y muelas a su puesto en la Institución.

     

    - Fui nombrado de por vida, y aquí me quedaré hasta que me muera, dice Engdahl, con arrogancia, en un documental reciente de la televisión sueca.

     

    No obstante, a la Academia le interesa bajar el perfil del escándalo y pretende desligarse de Arnault argumentando que el veredicto condenatorio nada tiene que ver con la Institución. Pero el daño ya está hecho. Este año, una silla de la Sala de Conciertos estará vacía, en la ceremonia de los Premios Nobel.Y el discurso más esperado del banquete en el City Hall, el del Premio Nobel de Literatura, aullará con su silencio.

     

    Muchos culpan de esto a Arnault. Sin embargo, la culpa es más bien de la propia Academia, que nunca quiso ver lo que estaba ocurriendo en la intimidad de sus finos salones. O, mejor dicho, nunca puso atajo a las barbaridades cometidas por el esposo francés de la poeta que ocupa el sillón número 18 de la Academia. Todos sabían lo que pasaba, era un secreto a voces.

     

    Que siguió apoyando económicamente el club cultural de Katarina Frostensson y de su marido, Jean-Claude Arnault, año tras año, en completo desacuerdo con los estatutos de la hermética Institución.

     

    Que quiso mantener el secretismo hasta que todo estalló cuando el artículo de Matilda Gustavsson en Dagens Nyheter, desveló la parte más indecorosa de la veterana Academia.

     

    En el extenso reportaje, que le valió a Gustavsson el Gran Premio del Periodismo 2018, en la mención “La denuncia del año”, 18 mujeres dieron testimonio del acoso, abuso y violaciones de las que fueron víctimas, por parte de Arnault.

     

    Este fue el detonante para que la demandante presentara la querella en contra de J-C Arnault. “Sentí que no estaba sola, que había muchas más que habían sido víctimas de este hombre”, ha dicho en las interrogaciones.

     

    Por su parte, el condenado declaró el lunes, a través de su abogado, que “estaba devastado” y que apelaría a la Corte Suprema.

     

    No le va a servir de mucho. La Corte Suprema no se ocupa de casos de esta índole.

     

    Y Jean-Claude Arnault deberá cambiar los finos salones del mundo cultural sueco por las estériles paredes de su nueva vida en prisión. 

     



    Jean-Claude Arnault al momento de llegar a la corte. Foto: Captura de pantalla de Omni.se. 

     

     

  • Un Premio Nobel del que podemos prescindir

    En 1976, el Comité del Premio de Ciencias Económicas fue duramente criticado por la insensibilidad demostrada al otorgar el Nobel de Economía a Milton Friedman, vinculado a los “Chicago boys” chilenos.

    “Un propósito tácito del premio ha sido, durante muchos años, la economía liberal del mercado. Probablemente Alfred Nobel se enfurecería si lo hubiera sabido”, escribe Björn Elmbrant, en esta columna.

     

     Fuente: Dagens Arena/10-10-2018/Editorial/Björn Elmbrant

     

    En numerosas ocasiones, chiflados políticos han recibido el Premio Nobel de Economía. Un propósito tácito del premio ha sido, durante muchos años, normalizar la economía liberal del mercado. Probablemente Alfred Nobel se enfurecería si lo hubiera sabido.

    Muchos se han lamentado de que este año no se haya otorgado el premio Nobel de Literatura, teniendo en cuenta las contradicciones dentro de la Academia. En cambio, no sería una gran tragedia si el llamado Premio Nobel de Economía desapareciera.

    Este muy extraño galardón, formalmente llamado Premio de Economía del Banco Nacional (Riksbanken) en memoria de Alfred Nobel, fue creado por el Riksbanken hace 50 años, sin consulta al Parlamento.

    Uno de los declarados propósitos de esta distinción, fue darle a la economía política un estatus científico, con el fin de hacerla tan exacta como la química y la física. Pero casi nunca lo es.

    Uno de los críticos más duros de la macroeconomía, por su a veces débil arraigo en la realidad, es uno de los laureados esta semana, Paul M. Romer. Él ha criticado duramente como se ha ocultado una opinión política detrás de una excesiva utilización de la matemática, y a través de ser un grupo cerrado y homogéneo donde todos deben pensar lo mismo. Es por lo que las teorías de los economistas políticos fallan, una y otra vez.

    Es famoso el error del premio Nobel de Economía, Robert E. Lucas. En 2003 creyó haber encontrado un modelo que hacía que la economía se pudiese arreglar sin políticos y que “el problema central para impedir depresiones había sido resuelto”. Sin embargo, cinco años más tarde vino la gran crisis financiera, que los políticos debieron resolver.

    En 1997, otros dos estadounidenses obtuvieron el premio Nobel por sus teorías para efectivizar los mercados financieros. Poco después, el fondo especulativo de alto riesgo, LTCM, tuvo que ser rescatado por otros bancos.

    Es importante señalar que en ocasiones el premio se otorga a economistas sensatos, como Robert Schiller y Elionor Ostrom, ambos profundamente arraigados en la realidad.

    Típicamente, esta última es la única mujer que ha recibido el premio, en sus 50 años de existencia, quizás porque el pensamiento en grupo es tradicionalmente un área masculina.

    Pero al mismo tiempo varios chiflados políticos han recibido el premio, ya que un propósito tácito del premio ha sido durante muchos años normalizar las ideas de libre mercado.

    Es por lo que personas como Friedrich Hayek y James Buchanan obtuvieron el premio, a pesar de que principalmente eran agitadores neoliberales, que solo podían odiar al Estado y apenas tenían méritos económicos que mostrar.

    El inventor e industrial Alfred Nobel probablemente se habría enfurecido si hubiera sabido que en su nombre se otorgaba un galardón que durante años y no rara vez premió a aquellos que habían deseado que los principios del mercado se aplicaran en todas partes, y que la política de bienestar socialdemócrata había sido muy costosa.

    Esto porque Nobel había escrito que odiaba los negocios con todo su corazón, y que se consideraba a sí mismo como un socialdemócrata.

    Los millones que se reparten todos los años a los laureados de economía, se consiguieron en forma golpista, cuando el Riksbanken tomó una considerable suma de los fondos AP y los convirtió en una fundación. Por lo tanto, una parte de las pensiones con tanto esfuerzo pagadas por los asalariados fueron utilizadas para rendir homenaje a economistas que rara vez defienden los intereses populares.

    El hecho de que el premio, durante los últimos años haya tenido algunos laureados dignos, no frustra el hecho de que el propósito de hacer del premio de economía una ciencia como cualquier otra, apenas se ha logrado. Los fiascos politizados son muchos, en los 50 años de existencia del premio.

    Por lo tanto, pocos lamentarían que este extraño premio dejara de otorgarse. Los dineros que no se gasten en festejos serían mucho más útiles cubriendo los huecos del sistema de pensiones.

     


    Copia de la medalla que reciben los laureados. Foto: Marisol Aliaga.

     

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