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Los independentistas catalanes declaran la "desconexión" de España Artur Mas. Foto: Wikipedia.

Los independentistas catalanes declaran la "desconexión" de España

El partido del hasta ahora Presidente de la Generalidad, Artur Mas, ha declarado el pasado 9 de noviembre el proceso de ‘’desconexión’’ del Gobierno Central. Aunque JuntsPel Sí (Juntos por el Sí) no ganó las elecciones por mayoría en votos, los dirigentes de la primera coalición independentista en Cataluña continúan con su objetivo soberanista.

 

Por: Raquel Jiménez

 

En las elecciones de septiembre JuntsPel Sí obtuvo 1.620.973 votos, lo que supone el 39% del total, que junto con la otra coalición independentista CUP, llegan al 47%. Aunque no consiguieron la mayoría absoluta en votos y frente a los 7 millones de habitantes, que tiene la comunidad autónoma, JuntsPel Sí ha declarado el inicio de la separación de España. El Tribunal Constitucional ha suspendido la resolución independentista y advierte a los altos cargos que puede llevarlos a la vía penal si desobedecen.

Además, la credibilidad de los dirigentes de este partido político ha aumentado tras la publicación de un artículo en El País escrito por el periodista Ignacio Martín Blanco en el que rompía el compromiso de confidencialidad con Jordi Sánchez, Presidente de la Asamblea Nacional Catalana. En este artículo, Ignacio afirma que las palabras de Sánchez fueron de deslealtad a los ciudadanos catalanes. Según Martín, en la reunión que Sánchez presidió junto a algunos empresarios,éste aseguró que aunque era consciente de que no podrían declarar la independencia, debido a la insuficiencia de votos y la desaprobación por parte del Tribunal Constitucional, había que seguir con el discurso soberanista para presionar al Gobierno.

Por otra parte, las negociacionessobre quién será Presidente de la Generalidad están también sobre la mesa. La coalición catalana y anticapitalista CUP se ha convertido en la clave para la formación del gobierno en Cataluña. Con sus 10 escaños, está condicionando el nombramiento de Artur Mas, hasta ahora Presidente de la Generalidad, para ser reelegido.

La CUP se reunirá en los siguientes días para tomar su última decisión. El 76% de los votantes de la coalición rechazan a Mas frente al 22% que lo apoyan como presidente. Además, Esquerra Republicana, miembro del partido del presidente, siembra dudas sobre su reelección y solo el 58% de sus votantes cree que será el futuro presidente.

En cuanto a los casos de corrupción, siguen apareciendo en el entorno de la Generalidad.El juez Javier de la Mata sostiene que la familia del ex presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, tiene fondos en Suiza.

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  • La difícil erradicación de la violencia machista

    Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

    En esta columna, la Psicóloga y Escritora Thamar Alvarez plantea algunas interrogantes. “El machismo parece haberse vuelto un fenómeno fácil de identificar, pero difícil de erradicar. ¿Por qué? ¿Qué es lo que falla si está tan establecido, descrito y delimitado? Se me ocurren algunas respuestas, pero creo que el tema da para un amplio debate donde podríamos obtener muchas más”, escribe.

     

     Por: Thamar Alvarez Vega

     

    Hoy, como cada 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Los homenajes y conmemoraciones se suceden ante mis ojos en los medios del mundo entero, llevándome a múltiples reflexiones y una única pregunta: ¿por qué se ha vuelto tan difícil erradicar la violencia machista? Y me parece obvio que la respuesta está relacionada con otra pregunta previa: ¿por qué se ha vuelto tan difícil erradicar el machismo a nivel mundial?

    Creo que la respuesta amerita el análisis de varios aspectos. Comencemos por la definición. La RAE define el machismo como “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres” y “Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón”. La sola palabra conlleva, por lo tanto, elementos peyorativos tales como prepotencia, sexismo y supremacía del hombre sobre la mujer. Aspectos que son, en la práctica, actitudes que implican sometimiento, discriminación, cosificación de un ser humano, y desigualdad en oportunidades y derechos.

    Es decir, la sola palabra “machismo” en sí tiene una connotación negativa y señala una actitud reprochable, criticable y condenable a todo nivel. Desde ningún ángulo es un aporte a la convivencia familia y/o social y, por el contrario, está relacionado con daños, perjuicios, prejuicios y violencia física y psicológica contra la mitad de la población mundial: las mujeres.

    Sin embargo, y pese a todas las razones que podemos esgrimir en contra del machismo y de sus consecuencias, del alto número de agresiones y crímenes cometidos por hombres machistas, de la ingente cantidad de medidas sociales, educacionales, administrativas y legales – a todas luces insuficientes – que se toman para evitar y sancionar sus efectos, de cómo el número de víctimas fatales aumenta en lugar de disminuir (tanto de mujeres adultas como niñas y adolescentes); en lugar de observar, como digo, que el machismo, como fenómeno, como actitud, como conducta (personal y social), disminuya o tienda a su desaparición, se mantiene e incluso se afianza, independiente de la cultura, marco de creencias o lugar del mundo donde se manifieste.

    Así las cosas, el machismo parece haberse vuelto un fenómeno fácil de identificar, pero difícil de erradicar. ¿Por qué? ¿Qué es lo que falla si está tan establecido, descrito y delimitado? Se me ocurren algunas respuestas, pero creo que el tema da para un amplio debate donde podríamos obtener muchas más.

    Una de las razones, a mi juicio, es la enorme dificultad para superar la mentalidad patriarcal imperante hasta el día de hoy en el planeta. Y no solo porque haya países cuya mentalidad, sistema político o creencias religiosas tengan una base, unos principios y un fundamento estrictamente patriarcal – donde las mujeres son ciudadanos de segunda clase y viven sometidas a la vigilancia de los hombres – sino porque incluso en aquellos lugares del mundo que se reconocen como democráticos y respetuosos de los derechos humanos, muchas conductas y actitudes machistas se han normalizado al punto de ni siquiera ser vistas como tales. Es más, estos mismos países que se dicen democráticos avalan, en nombre de la democracia, partidos políticos cuyo ideario niega la existencia de la violencia machista. Y todo esto, lógicamente, favorece la reproducción del modelo machista en contra de las mujeres pese a que, de la boca para afuera, la mayoría de los países se declaren defensores de la igualdad de derechos y oportunidades.

    Esto último es pura teoría. En la práctica, en la mayoría de los países del mundo las mujeres ganan menos sueldo que los hombres por una carga laboral similar; cobran pensiones más bajas aunque el tiempo de trabajo total haya sido el mismo o equivalente; la maternidad sigue siendo, en muchas ocasiones, causa de perjuicios a nivel laboral y social; la carga del hogar familiar sigue recayendo en mayor medida sobre las mujeres; el número de mujeres ocupando altos cargos o posiciones de alta responsabilidad sigue siendo menor que en el caso de los hombres; las familias uniparentales están mayoritariamente a cargo de las madres y sin apoyo del padre; las denuncias por violencia intrafamiliar no son consideradas con la misma seriedad que otros delitos e incluso hay países donde simplemente no las acogen.

    Por otro lado, los porcentajes mundiales con respecto a la violencia de género son claras: la OMS reconoce “que el 35% de la población femenina ha sufrido alguna vez en su vida violencia física y/o sexual de un compañero sentimental, o violencia sexual de otro hombre sin esa relación”, mientras que algunos estudios en diferentes países elevan el porcentaje hasta el 70%. Pese a ello, ni la sociedad ni la justicia han respondido de forma contundente contra delitos violentos cometidos contra mujeres. De hecho, en general las leyes han ido agravando la penalidad – con lentitud y escasa eficiencia – pero también las condiciones por las cuales un crimen machista pueda obtener beneficios posteriores, logrando rebajar las penas. La mayoría de las sentencias por abusos sexuales, violación, violencia machista y asesinatos cometidos contra las mujeres terminan en sentencias bajas o no cumplimiento completo de las condenas. El que esto ocurra también con otro tipo de delitos no es ninguna justificación.

    La violencia machista es un fenómeno que afecta a las mujeres por el hecho de serlo, y que precisa no solo un tratamiento particular y sanciones firmes, sino un trabajo decisivo a nivel cultural y social – con intervención de todos sus actores y ámbitos: familias, sociedad, administración, educación, salud, trabajo, marco legal - que supere una mentalidad patriarcal obsoleta, injusta y, a todas luces, peligrosa para las mujeres de todo el mundo.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona
    25 de noviembre de 2021

    Thamar Alvarez Vega
    Psicóloga y Escritora

  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Cómo podría haberse evitado la pandemia y por qué no se hizo

    ¿Podría haberse evitado la pandemia?

    "Un comité establecido por la Organización Mundial de la Salud (la OMS) con el nombre de The Independent Panel for Pandemic Preparedness and Response, ha indicado que, sin lugar a duda, la pandemia podría haberse evitado si hubiera existido una agencia internacional de vigilancia epidemiológica, dotada de recursos suficientes, con pleno acceso a toda la información pertinente, sin retrasos ni dificultades y con autoridad para poder proponer medidas de prevención y control de pandemia", escribe en esta columna el profesor  Vicenç Navarro.

     Por: Vicenç Navarro (*)

    La pandemia está poniendo al descubierto una vez más que el actual orden internacional imperante es uno de los mayores obstáculos en el mundo para la mejora del bienestar y calidad de vida de la mayoría de las poblaciones, tanto de los países desarrollados como de los que están en vías de desarrollo. Según científicos que gozan de gran credibilidad, este acontecimiento, uno de los que más daño han causado en los últimos cien años, podría haberse evitado si hubiéramos tenido organizaciones internacionales puestas servicio del bien común, anteponiéndolo a los intereses económicos, financieros y políticos particulares de grupos minoritarios de la población, así como de nacionalismos que obstaculizan la solidaridad internacional, sin la cual las poblaciones -tanto las de los países en vías de desarrollo como las de los países desarrollados- no podrán combatir las enormes crisis sociales y salubristas causadas por la pandemia.

     

    ¿Cómo podría haberse evitado la pandemia?

    Un comité establecido por la Organización Mundial de la Salud (la OMS) con el nombre de The Independent Panel for Pandemic Preparedness and Response, ha indicado que, sin lugar a duda, la pandemia podría haberse evitado si hubiera existido una agencia internacional de vigilancia epidemiológica, dotada de recursos suficientes, con pleno acceso a toda la información pertinente, sin retrasos ni dificultades y con autoridad para poder proponer medidas de prevención y control de pandemias. Los expertos incluso calculan el coste que supondría establecer esta agencia: entre 5.000 y 10.000 millones de euros para ser establecida, con 50.000 a 100.000 millones de euros para poder responder y atajar desde el principio la epidemia, evitando que se convirtiera en pandemia (ver The Financial Times "WHO and global leaders could have averted Covid catastrophe, say experts", 13.05.21).

    El comité llega a esta conclusión tras analizar críticamente qué ocurrió al principio de la pandemia, señalando errores clave que podrían haberse evitado, y que eran no tanto fallos de competencia profesional, sino consecuencias de las coordenadas del poder institucional, que dificultaron la resolución de ese grave problema. Entre esos errores, estaba la falta de información por parte de la OMS así como del gobierno chino sobre el nivel de propagación de la epidemia en la provincia de Wuhan, con un retraso considerable en la alerta necesaria. La OMS tardó en declarar la emergencia salubrista y sanitaria, lo cual no hizo hasta el 31 de enero del 2020, esperando incluso hasta más tarde -el 11 de marzo- para definirla como pandemia. Tales retrasos desencadenaron errores aún más graves.

    El comité también critica a la OMS por no haber reconocido desde el principio que el aire era la vía clave en la transmisión del virus, lo cual era fácil de deducir, pues era una enfermedad predominantemente respiratoria. La OMS no lo reconoció formalmente hasta mucho mas tarde; ni tampoco consideró propuestas más intervencionistas, como la suspensión del transporte internacional (fundamentalmente aéreo) hasta mucho más tarde. En un lugar prominente en su crítica incluía también a Europa y América del Norte, por su gran retraso en responder a lo que ya se sabía que era una pandemia creando una situación caótica que se mostró con toda claridad en su respuesta a la escasez de material de protección y tratamiento de la población (desde mascarillas a respiradores).

    Tal documento debería ser de lectura obligatoria para las autoridades nacionales e internacionales que han gestionado la pandemia. En realidad, es una crítica, llena de sentido común, que es de improbable aplicación debido al sistema de poder internacional, que está precisamente en la base de por qué no estamos avanzando más rápidamente en la prevención y control de la pandemia, como lo exige la propia supervivencia de los seres humanos (tanto de los pobres como de los ricos).

    Otro caso de desorden del orden internacional. La producción y distribución de las vacunas

    Otro caso claro es la muy limitada respuesta ante el hecho de que millones de seres humanos están muriendo, cuando sabemos cómo podría evitarse. Sabemos que las vacunas proporcionan   inmunidad frente al virus, que es el que causa la enfermedad. Pero este virus va mutando constantemente, y el número de mutaciones y su gravedad dependen del tamaño de la población infectada, pues a mayor extensión de la población infectada mayores son las probabilidades de que aparezca una variación del virus que sea resistente a las vacunas existentes. De ahí que sea urgente que el tamaño de la población infectada se reduzca, siendo su vacunación un elemento esencial para el control de la pandemia. La población española puede estar inmunizada y, sin embargo, no está protegida frente a una nueva variante que sea resistente a la vacuna que recibió. Ello implicaría que la pandemia se cronificara, que es lo peor que puede ocurrir. Y de ahí la gran urgencia de la vacunación a nivel mundial.

    En este aspecto, es importante destacar el reciente editorial del The New York Times "America, vaccinate the world", 15.05.21. Tal rotativo es de sensibilidad económica liberal que representa, en general, el pensamiento económico dominante en el nordeste de EEUU. Y, sin embargo, hoy está animando al presidente Biden a que se mueva incluso más a la izquierda pues, aun cuando este ha apoyado la suspensión de las patentes de las vacunas anti COVID-19, el The New York Times considera que debería ir más rápido y ser más efectivo en la ejecución de esta suspensión de las patentes, ya que la propia supervivencia de la humanidad dependerá de que se tomen decisiones más radicales que las que la administración Biden estaba considerando. El rotativo considera también que la propuesta de la OMS de crear un fondo común para adquirir vacunas, el COVAX (casualmente, la misma propuesta que el presidente Sánchez del gobierno español ha sugerido) es insuficiente, pues hasta ahora no ha podido cumplir su limitado objetivo de vacunar al 20% de la población del mundo subdesarrollado. Seguir por este camino, dice el editorial, retrasaría enormemente la vacunación masiva de la población, agravando todavía más la pobreza y el subdesarrollo de tales países. Insinúa también que la propuesta de la OMS refleja la falta de influencia de tal institución (la misma que la comisión citada en la primera parte del artículo hacía referencia). El dolor humano es enorme y ya se están dando muchas explosiones en zonas del mundo de gran inestabilidad política (como subraya The New York Times).

    De ahí que sugiera un intervencionismo mucho más contundente por parte del gobierno federal, ofreciendo un mayor liderazgo en la resolución de este enorme problema. Y propone nada menos que la propiedad pública de la producción de tales vacunas, una producción que, según este rotativo, no puede ni debe ser sometida a las leyes del mercado, sino que debe estar puesta al servicio común. Y, por si fuera poco, el The New York Times propone también, que se otorgue esta potestad a todos los países (tanto a los ricos como a todos los demás). Subraya también el NYT, que la anulación de las patentes permitiría que los países pobres pudieran producir estas vacunas con el soporte técnico que se necesitara y con los productos que los países pudieran importar, cuyos precios deberían ser accesibles a su erario público. Ni que decir tiene que aplaudía también muchas de las medidas que está proponiendo Biden, cuya inspiración como gobernante es la del presidente Roosevelt (el fundador del New Deal) y cuya fotografía ha puesto en lugar prominente en su despacho. Esta suspensión de las patentes es la medida más inteligente y realista en respuesta a la pandemia. La solidaridad es necesaria para la supervivencia de la totalidad, "tanto del burgués como del trabajador", como afirmaba el socialista Sanders recientemente (y cuya influencia y la de sus fuerzas afines es considerable en el Congreso de EEUU).

    En este sentido, la gran inteligencia (y astucia política) de Biden ha sido resultado de haberse dado cuenta de la necesidad de tomar medidas más contundentes, resultado de un amplio movimiento de protesta frente al trumpismo. Contribuyó a ello el éxito electoral de los socialistas liderados por Sanders, cuyos seguidores tienen muchos espacios de poder en lugares visibles del gobierno federal.

    Observaciones sobre España

    La gravedad de la pandemia en España (todavía hoy, es el vigesimoprimer país del mundo en cuanto a mortalidad acumulada por cada 100.000 habitantes desde el principio de la pandemia, debido al COVID-19) responde a sus enormes limitaciones y deficiencias, algunas compartidas con otros países y otras específicas de nuestro país, como he indicado a lo largo de varios artículos recientes. En cuanto a la vacunación, las izquierdas (excepto el partido mayoritario en el gobierno, el PSOE) y los verdes fueron las primeras fuerzas políticas en proponer las soluciones que incluían la suspensión de patentes, medidas ignoradas o desmerecidas tras la previsible acusación de radicales, extremistas y semejantes frivolidades, lo que refleja el enorme conservadurismo del establishment político-mediático español. Fueron las izquierdas las que propusieron y apoyaron la suspensión de las patentes, mientras que el PSOE, así como el PP, VOX y Ciudadanos, se opusieron. Es interesante que cuando el presidente Biden apoyó tal suspensión, el presidente Sánchez cambiara entonces de posición apoyando esta medida, lo cual es de celebrar, pero es preocupante que no se aprobara antes cuando las fuerzas progresistas lo propusieron. Han sido esta cautela y moderación del partido mayoritario del gobierno español las que han debilitado la capacidad de movilización de la población a favor del cambio tan notable que se requiere y que la población exige. El presidente Biden ha entendido que la mejor manera de frenar la expansión del trumpismo ha sido la de tomar las medidas profundas y necesarias para que mejore la calidad de vida de las clases populares. Sería bueno que ocurriera lo mismo en España, donde el trumpismo se está expandiendo rápidamente.

     (*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra. Y es profesor de Políticas Públicas de The Johns Hopkins University.

     

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