Lunes, 21 Mayo 2018 | Login
Akilov no se arrepiente de nada El tribunal de Estocolmo. Rakhmat Akilov. Foto: Marisol Aliaga. Polisen.

Akilov no se arrepiente de nada

En el segundo día de interrogaciones de Rakhmat Akilov, quedó en claro que el imputado es un hombre torpe e ignorante que quería llegar al cielo usando un atajo: matando a personas inocentes, a “infieles”.

Hasta la fecha, el terrorista no muestra ninguna señal de arrepentimiento, ni una pizca de empatía con las víctimas. Él considera que hizo lo correcto. Que fracasó en parte, pero que cumplió con su objetivo principal: intimidar a la población.  

La única vez que quedó perplejo fue cuando un abogado le hizo ver que el Estado Islámico no había reivindicado el atentado en Drottninggatan.  “¿No lo hicieron? Bueno, será la voluntad de Alá”, dijo, compungido.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Si en el primer día de interrogaciones con Rakhmat Akilov en la sala de seguridad del tribunal de Estocolmo el fiscal estableció el desarrollo de los hechos y quedó en claro que el imputado quiso perpetrar un atentado terrorista, el segundo día trató de las emociones que el acto pudo haber despertado en Akilov.

En realidad, ninguna.

Rakhmat Akilov parece carecer de la empatía mínima para poder comprender siquiera lo que los abogados – de la parte querellante – querían saber.

Contestó tranquilamente todas – o casi todas – las preguntas de los licenciados, pero las respuestas muestran que es un individuo que está totalmente confundido en su razonamiento. Si es que se puede llamar razonamiento a lo que intenta decir.

Se considera un musulmán practicante, y dice haber cometido el atentado porque “le dolía el corazón ver como mataban a sus hermanos, en la lucha contra el Estado Islámico”. Quería que Suecia recapacitara y dejara de apoyar la coalición internacional.

Pero la información con la que contaba dejaba mucho que desear. Todo obtenido de Internet, y plagado de errores. Confundió el 1 de mayo con la Parada del Orgullo Gay. Quería matar a homosexuales, lesbianas y turistas para que los otros países recibieran un escarmiento. Y pensaba que desde Estocolmo podía tomar un barco hasta Jordania.

La pregunta que queda en el aire es de si se hace el loco o realmente lo es.

El caso es que la imagen que da Rakhmat Akilov es la de una persona que se ha radicalizado en su soledad y en su miseria, alimentándose de las instrucciones que le llegaban a su teléfono móvil a través de foros de chats encriptados. Desde oraciones y citas del Corán, hasta recetas para hacer bombas.

Lo que más le preocupaba era si el Estado Islámico aceptaría su sacrificio. Y ahora, al parecer por primera vez, sabe que este no ha sido así. Claro, tendría que haber muerto en el acto, pero no fue así. Al contrario, minutos antes de ser detenido, en las afueras de Märsta, no quiso atravesar la calle, porque “no quería infringir la ley, quería ser un ciudadano obediente”. Y cuando llegó la patrulla, se tiró al suelo, para que no le fueran a disparar, quería “cuidar su salud”.

Ante la pregunta de qué más daba, si el plan era morir, explicó que el inmolarse regía solamente durante el atentado terrorista, no después de este.

A pesar de repetir sus teorías religiosas como en un mantra, sus pocos conocimientos del islam quedaron de manifiesto ante las preguntas de la abogada Mari Schaub, respecto a un chat de Akilov con un tal Abu Fotima.  La abogada fue quien comenzó las interrogaciones de la parte querellante, son un numero de abogados que representan a 150 personas.

Abogada Mari Schaub: ¿Has sido un musulmán practicante?

Akilov: Sí. Todos los musulmanes somos practicantes toda la vida.

Abogada: ¿Conoces los cinco pilares del islam?

Akilov: Sí.

Abogada: Tu propósito fue llegar al cielo a través de cometer un atentado terrorista. ¿Has considerado otras formas de llegar al cielo?

Akilov: Sí. Pero uno de los cinco pilares del islam es la yihad. 

Abogada: ¿De dónde sacaste eso?

Akilov: El Corán contiene más de 78 frases sobre la yihad. Y nuestro profeta dice que hay que hacer la yihad en cuerpo y alma.

Abogada: ¿Qué significa la palabra yihad?

Akilov: Es un concepto muy amplio.

Abogada: Yo he escuchado que significa esforzarse al máximo. ¿Te has esforzado al máximo en tus oraciones?

Akilov: He hecho lo posible.

Abogada: ¿Entonces, es importante para ti vivir bajo los principios del islam?

Akilov: Si, pero no pude dejar de reaccionar ante las atrocidades en contra de hermanos musulmanes.   

Abogada: Pero según el Corán es “haram” (pecado) atacar a civiles. Atacar a mujeres, niños y trabajadores, ¿no es así?

Akilov: No. En tiempo de guerra está permitido atacar a todos quienes luchan contra los musulmanes.

Abogada: ¿Has controlado que las personas con las que has estado en contacto tienen la razón?

Akilov: Sí.  

Abogada: ¿No te has equivocado?

Akilov: No.

Abogada: ¿Has leído tu Corán?

Akilov: Sí.  

Abogada: ¿Has tratado de cometer el atentado cuando había más mujeres y niños en Drottninggatan?

Akilov: No.  

 

La abogada Schaub muestra fotos que Akilov había tomado una o dos semanas antes de cometer el atentado, pero a la misma hora. Las fotografías muestran a mujeres con coches de niños. Incluso una mujer aparece en varias fotos, y va con un coche.

Abogada: ¿Por qué elegiste Drottninggatan?

Akilov: Yo quería que Suecia reaccionara a mis acciones y dejara de combatir al califato.

Abogada: Alrededor de un 8 por ciento de musulmanes viven aquí ¿Trataste de hacer algo para que personas que profesan la misma religión tuya no resultaran heridos en el atentado?

Akilov: No. 

Abogada: ¿Todavía rige el juramento de fe que hiciste?

Akilov: Sí.  

Abogada: ¿Estás aún convencido de que lo que hiciste fue lo correcto?

Akilov: Sí.  

  

Seguidamente fue el turno del abogado Göran Hjälmarsson, quien representa a 13 querellantes, entre éstos, dos niños.

Estas fueron algunas de las preguntas y respuestas entre el licenciado Hjälmarsson y el imputado:

- ¿Hay alguna gota de arrepentimiento por lo que has hecho?

- … es difícil de contestar.

- ¿Por qué?

- ¿Estoy obligado a contestar?

- No estás obligado a contestar nada. Yo hago la pregunta en forma correcta, pero no te obligo a contestar.

 

En estos momentos, Akilov desarrolla una respuesta larga, y se explaya explicando el porqué del atentado, como ya lo ha dicho repetidas veces.

Abogado: Los videos que hemos visto del ataque causaron una gran impresión en mí. ¿Cómo ves tú el espanto en los ojos de esas personas, que tal vez estuvieron a un segundo de ser asesinadas por ti?

Akilov: Desde 2014 he visto videos del califato que son mucho más terribles y despiadados y sangrientos, donde mueren miles de musulmanes.

Abogado: Pero ¿cómo pudiste hacer algo así? ¿Hay algo que quieras decirle a quienes viven con esta angustia y este espanto cada día?

Akilov: No. Es el todopoderoso, Alá, quien nos va a juzgar y nos va a explicar si hicimos algo equivocado.

 

Y así, se sucedieron las preguntas y respuestas, el miércoles pasado, en la sala de seguridad del tribunal de primera instancia de Estocolmo.

 

Quedó en claro que Akilov quería matar a suecos, pero también a muchos turistas, para causar impacto en otros países. También a homosexuales y lesbianas, que, según él, “cometen el pecado nombrado en Sodoma y Gomorra”.

La abogada Jessica Sandberg dijo, en la conferencia de prensa después de la audiencia: “Yo he estado interesada en recalcar que el atentado no solo estaba dirigido en contra de la población sueca, sino también contra turistas”. La abogada representa a los familiares de la ciudadana belga y el ciudadano británico, dos de las víctimas.

Ella le preguntó, al imputado:

- ¿Cuál es el mandato del Estado Islámico de hacer en contra de los países que luchan contra el EI?

 - Luchar contra los países que participan en la coalición contra el califato.

 - Yo he entendido que tú no te arrepientes de lo que hiciste, ¿es correcto?

 - Yo no quiero herir los sentimientos de los heridos y decir si me arrepiento o no. Pero el mandato del EI es “hagan que no se sientan seguros en ningún lugar”.

 

Un momento de tensión se vivió cuando la abogada Elsa Svalsten le preguntó sobre las personas que Akilov sintió que atropellaba, por el ruido que los cuerpos hacían, al chocar con el camión.

- Tú has dicho que no puedes contestar respecto a qué sentiste cuando escuchaste el ruido de los cuerpos al chocar con el camión, ¿por qué?

- Pasó muy rápido. Tomó solo 40 segundos, fue la respuesta de Akilov, haciendo referencia a lo que le escuchó decir al fiscal, sobre el tiempo que tomó el atentado.

 

Rakhmar Akilov se mostró tranquilo durante toda la jornada de la segunda interrogación.

Solamente pareció quedar anonadado en una ocasión, cuando el abogado Gustaf Linderholm le preguntó qué sentía ante el hecho de que el Estado Islámico – del cual Akilov dice ser un soldado – no había reivindicado el atentado en Drottninggatan.

- ¿No lo han reivindicado? Contestó.

- Que yo sepa, no, replicó el abogado.

- Todo lo que pasa es por voluntad de Alá, dijo entonces Akilov, y se encogió aún más.

 

Al parecer, el terrorista que mató a cinco personas, dejó heridas a 15 y paralizó durante horas la capital escandinava ese 7 de abril del 2017, se descolocó por primera vez, casi al terminar la interrogación en la sala de seguridad.

 

Después de la audiencia del miércoles, la abogada Mari Schaub dijo a la prensa que el interrogatorio había demostrado que Akilov no parece tener conocimientos sobre el islam y da la impresión de estar totalmente confuso.

- Él está completamente confundido. Hoy quedó en evidencia que él tenía motivos totalmente egoístas con su acto, dijo la abogada.

 


La abogada Mari Schaub. Foto: Marisol Aliaga.  

 

 

Todo hace suponer que Rakhmat Akilov creyó en quienes le prometieron un atajo al paraíso.

 

Las audiencias se reanudan el 6 de marzo.

 

 


El tribunal de Estocolmo. Rakhmat Akilov. 

 

 

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  • Rakhmat Akilov hizo un gesto obsceno en la corte

    El jueves pasado, los fiscales pronunciaron sus conclusiones en el juicio en contra de Rakhmat Akilov. La fiscalía exige cadena perpetua seguida de extradición.

    El imputado no ha manifestado señal alguna de arrepentimiento, y se ha mantenido impasible durante todas las audiencias, hasta ahora. Cuando una de las abogadas de las víctimas, dijo que era de esperar que alguna vez Akilov tuviera remordimientos de conciencia, éste le contestó con un gesto obsceno de “fuck you”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    El juicio en contra de Rakmat Akilov está llegando a su fin, luego de meses de audiencias y después de que la corte ha escuchado los testimonios de más de cien querellantes.

     

    Un mega-juicio, como se le ha llamado.

     

    Han sido días largos y agotadores, sobre todo para las víctimas, que han debido vivir esta difícil experiencia una vez más, con todo lo que eso significa.

     

    Durante las numerosas audiencias, en la sala de seguridad del tribunal de primera instancia de Estocolmo, el juez, Ragnar Palmkvist, ha repetido prácticamente a diario las reglas: “Durante las audiencias debe imperar el orden, la decencia, la dignidad”.

     

    El jueves pasado, cuando ya van quedando un par de día para que se concluya esta parte del proceso, el imputado faltó a estas reglas.

     

    La abogada Sunita Memtovic,quien representa, entre otras, a Papusha, la abuela rumana que se salvó milagrosamente de morir aplastada por uno de los leones de cemento que salieron disparados ante la arremetida del camión manejado por Akilov, comenzó sus conclusiones finales diciendo:  

    - Este un juicio muy singular. Todos tienen sus propias impresiones sobre el hecho, y cito solo algunas: “Payaso de mierda, mis padres llegaron aquí buscando seguridad, pero yo ya no me siento segura”. “Me dan ataques de pánico constantemente. ¡Así es mi vida ahora, Akilov!”. Muchos tenían la esperanza de obtener alguna explicación sobre lo ocurrido. Pero eso no pasó… y Akilov, que es de esperar que alguna vez le pese la conciencia por lo que hizo…

     

    En ese momento, Akilov, sin darse vuelta, de cara al jurado, pero de espaldas a la licenciada, con el dedo medio (o corazón), de su mano izquierda hizo el gesto de “fuck you”.

     

    La abogada Memtovic se interrumpió, para preguntarle al juez si se había dado cuenta de lo que había ocurrido.

     

    El juez Ragnar Palmkvist contestó que “no se había percatado de nada”. Y, luego de consultar con los miembros del jurado, agregó que no sabía si se trataba de un “signo yihadista o de un “fuck you”.

    No tomando ninguna medida respecto al asunto, en tanto que, en la tribuna de los espectadores, la madre de la niña fallecida, Ebba Åkerlund, quedaba pasmada de asombro e impotencia.

     

    Y un amigo de Chris Bevington, el británico que falleció al ser impactado por el camión de Akilov, luego de haber salvado la vida de su hijo, lanzándolo por los aires, irrumpía en fuertes sollozos.

     

    La abogada de la familia Bevington, Jessica Sandberg, manifestó entonces su disgusto, y le preguntó al juez si no se percataba de que había familiares que estaban muy afectados ante la actitud de Akilov. Pero el juez no consideró que había razón para suspender la audiencia, por lo cual esta continuó con las conclusiones de otros dos abogados.  

     

    Sin embargo, al término de la jornada, de lo que todos hablaban era de la reacción de Akilov, de su gesto de “fuck you” que nadie supo si estuvo dirigido solo hacia la abogada Memtovic o hacia toda la corte, los familiares de las víctimas y todos cuantos estábamos allí.

     

    Magazín Latino conversó con la abogada Memtovic, quien manifestó que fue una pena que el juez no se hubiera percatado de lo ocurrido, que ella tuvo la percepción de que Akilov hizo ese gesto obsceno, pero que ella había tenido que concentrarse en su alegato.

     

    También escuchamos la opinión del abogado de Rakhmat Akilov, Johan Eriksson, quien expresó que “no le extrañaba lo sucedido”, dada la enorme presión a la cual su cliente ha estado expuesto desde hace más de un año.

     

    - En las audiencias acostumbra suceder que la gente reacciona, no tengo ninguna impresión personal al respecto. Pero él ha estado privado de su libertad durante un año, con vigilancia permanente, al final pasó algo que lo hizo reventar. No pienso que sea raro. He visto muchas veces a gente reaccionar, eso pasa, dijo el licenciado.

     

    Y conversamos, además, con Martin, amigo de Chris Bevington, quien había asistido a las audiencias por primera vez. Y recibió un shock.

     

    Al ver la reacción de Akilov, no aguantó más, e irrumpió en sollozos. Cuando conversamos con él, estaba todavía profundamente conmocionado, y nos dijo, conteniendo a duras penas las lágrimas:

    - Lo que pasó al final de la audiencia fue terrible. Es la primera vez que estoy aquí, y el ver lo que él hizo, es como si me hubiera escupido en la cara una vez más. Que tenga la desfachatez de hacer eso, cuando ya ha causado tanto daño en nuestras vidas. Yo quería concluir esto, para poder seguir adelante con mi vida, pero ahora se siente aún peor. Él no tiene derecho a hacer esto, no tiene por qué escupir a la mamá de Ebba, que también estaba aquí. Porque, si él no entiende lo que ha hecho, tampoco debería hacer algo así. Y yo, que ni siquiera soy miembro de la familia de Chris, él era mi mejor amigo, pero me imagino cómo se sentirán ellos.

     

    Martin explicó además que no entendió cómo el juez no se hubiera dado cuenta de lo que sucedía y de lo mal que se sentían algunas personas en la tribuna. Él no había querido asistir a las audiencias, justamente para no exponerse a que ocurriera algo de este tipo. Y fue justamente lo que pasó.

    - Yo tuve la impresión de que él quería decirnos a todos: “Fuck you!”, piensen lo que quieran de mí, pero yo no me preocupo para nada de cómo se sienten Uds. Porque ahora no lo logré, pero lo haría una vez más, y una vez más. Y con su gesto logró que me sientiera aún peor de lo que me sentía antes de venir aquí. 

     

    Durante las largas audiencias, ante los testimonios de más de un centenar de víctimas, Rakhmat Akilov se ha mostrado como un ser sin sentimientos. Su fachada nunca se ha caído, hasta este jueves, que demostró que sí siente algo. Pero, al parecer, es solamente odio.

     

     

    En la corte no están permitidas las cámaras, por lo que los artistas gráficos deben ilustrar las escenas con dibujos. Foto: Captura de pantalla de TV4. 

     

     

     

  • El fiscal presentó pruebas contundentes contra Akilov

    El fiscal presentó pruebas contundentes contra Akilov

    Durante el segundo día de audiencias en el proceso en contra de Rakhmat Akilov, el miércoles de la semana pasada, el fiscal, Hans Ihrman, concluyó la exposición del desarrollo de los hechos.

    Y presentó pruebas contundentes. Fotos, videos y chats de Akilov demuestran que éste estuvo en contacto con otras personas antes, durante y después del atentado.

    El día anterior al atentado, Akilov juró fidelidad al Califa Ibrahim. Y, antes de tomar el metro a Estocolmo, el 7 de abril, envió otro video donde decía: “Hermanos, es hora de matar infieles”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Todo estaba minuciosamente planificado.

    En el segundo día de audiencias del juicio en contra de Rakhmat Akilov, el fiscal, Hans Ihrman concluyó con la presentación de los hechos.  

    Al fin de la jornada se decidió que las audiencias se reanudarán el próximo martes, entonces será el turno del imputado de responder a las preguntas de los fiscales y de los representantes legales de la parte querellante, que son 145. Los querellantes son en total 150. 155 si se cuentan las víctimas fatales.

    Y se repitió la misma escena del día anterior. A las 09.45 horas, se abrieron las puertas de la sala del Juzgado de Primera Instancia de Estocolmo, e hicieron entrada los jueces, fiscales y abogados. Como el día anterior, Akilov entró por la puerta de la izquierda, vistiendo una chaqueta de fleece y pantalones verdes. Cabizbajo, a excepción de una mirada furtiva a la sala donde se encuentra la prensa, detrás de una ventana a prueba de balas. Antes de tomar asiento, un guardia lo liberó de las esposas.

    La seguridad es rigurosa. Todos quienes asisten a las audiencias deben someterse al control de seguridad típico de los aeropuertos.

    Akilov lucía aún más demacrado que el día anterior, pero siguió con atención todo lo que se decía en la corte, a excepción de cuando el fiscal mostró las imágenes captadas por cámaras de seguridad, donde se ve el devastador efecto del paso del camión.

    Con ayuda de alta tecnología y apoyado en los historiales de las llamadas telefónicas hechas por Akilov desde el 16 de enero de 2017, el fiscal mostró que éste estuvo todo el momento en contacto con representantes del Estado Islámico, en distintos países. Gracias a las fotografías captadas por los peritos policiales, se hizo una reconstrucción en 3D, del lugar del crimen: más de 400 metros palmo a palmo.

    El fiscal mostró además imágenes captadas por las cámaras de seguridad de distintos centros comerciales de la calle Drottninggatan, que, por la magnitud del espacio, se dividió en zonas.

    Imágenes impactantes en las que se aprecia la velocidad del camión que, a más de 60 kilómetros por hora, arrasó con todo lo que pilló a su paso.

    No todas fueron mostradas a la prensa, antes de la pausa del mediodía, los periodistas que estábamos cubriendo la audiencia, tuvimos que abandonar la sala.

    - Este juicio es tremendamente difícil para los querellantes. Estas imágenes muestran los últimos instantes de vida de algunas de las víctimas. Por respeto a ellas, hemos decidido que se haga a puertas cerradas, dijo Jessica Sandberg, representante legal de 13 querellantes.

    La abogada explicó además que lo ocurrido “es un atentado terrorista que ha estremecido no solamente a los querellantes, sino también a todo el país. No hemos tenido un atentado terrorista de esta magnitud anteriormente, por ende, es muy duro para ellos”.

    La fiscalía presentó contundentes pruebas técnicas, con lujo de detalles.

    Minuto a minuto del día 7 de abril de 2017, el fiscal fue explicando lo que el imputado había hecho. Cada llamada, cada chat, cada video que envió desde su celular (historial que debió ser traducido al sueco). Fuera de eso, gracias a las cámaras de seguridad de las líneas del metro, apostadas en las calles, en restaurantes y tiendas, se pudo seguir paso a paso a Rakhmat Akilov, desde que salió de su casa, en dirección al centro de la capital.

     


    Akilov, captado por una cámara de seguridad en Vårby. Foto: Polisen.

     

    Anteriormente éste había preparado todo lo que necesitaba. Gracias a instrucciones recibidas en su celular, había fabricado una bomba, consistente en cinco botellas de gas butano, a las cuales les había adherido, con cinta adhesiva, 5 hojas de cuchillo de alfombras, además de una gran cantidad de clavos y de tornillos.

    Este aparato explosivo, más un cuchillo de cocina de color rojo lo había depositado en el bolso que portaba ese día, siguiendo las instrucciones al pie de la letra, e inspirado en los atentados en Francia, Alemania y Barcelona (como también lo mostró el fiscal).

     

    El artefacto explosivo que Akilov portaba consigo el 7 de abril. Foto: Polisen. 

     

    Temprano por la mañana del mismo día, había escuchado en su celular, un discurso de un representante del Estado Islámico, un homenaje al “Profeta” donde se decía que “El Estado Islámico es la única medicina contra la maldad”. Luego había chateado con dos personas y les había enviado una foto de la bomba que había fabricado.

      

    A las 12:47 horas, y luego de comprar snus en el quiosco, toma el metro hacia T-Central. Antes de abordar el tren, se toma una foto apuntando con el dedo índice, y la envía a sus contactos.

    A las 13:15, una cámara lo capta, cuando cambia de tren, en dirección a Odenplan. Cerca de esta estación, sale a la calle y graba un video, que también envía a sus contactos. Advierte que no hablará mucho: ”La paz sea con vosotros y bendiciones para todos ustedes, mis hermanos que están en Zello junto al maestro Shahomada y escuchan mi verso. Mis hermanos, ha llegado la hora de Levante. Pónganse de pie, ahora es tiempo de matar los infieles”, dice, en un trozo de su arenga.  

    Acto seguido, deambula por las calles aledañas, en busca de un vehículo de carga. A las 14:24 horas, frente al restaurante Caliente, en la calle Adolf Fredrik kyrkogata, encuentra un camión con las llaves en el control de mando. El chofer se encontraba descargando la mercadería. Se sube al pesado vehículo, se saca otra foto que envía a sus contactos y pone en marcha el camión. Da unas vueltas por las calles aledañas, al principio en dirección contraria, y chocando con algunos coches aparcados.

     


    Los leones ubicados en Drottninggatan. Foto: Polisen. 

     

    Luego de una velocidad lenta, toma finalmente Drottninggatan en dirección a Sergelstorg. Y comienza a acelerar. Gracias a las cámaras de las calles, los expertos pudieron calcular la velocidad del camión: una media de más de 60 kilómetros por hora, en una calle colmada de transeúntes.

    Pasa a llevar los leones de cemento que se suponen eran obstáculos para los vehículos pesados. “Los leones vuelan como guantes”, dice el fiscal. Uno de estos (pesan 900 kilos) se atasca en el parachoques y es arrastrado 250 metros, antes de aterrizar en una tienda. Algunas personas son alcanzadas por la mole de cemento.

    Las víctimas que fueron alcanzadas por el camión son encontradas a varios metros del lugar del impacto. Un padre arranca a su hijo de su coche y lo tira por los aires. El niño salva la vida, su padre fallece en el acto.

     

    Ebba Åkerlund, de 11 años, iba a encontrarse con su madre, como de costumbre, en Drottninggatan. Sus padres recibieron la mala noticia de que era una de las víctimas a las cinco de la mañana del día siguiente, luego de largas horas de incertidumbre y de escuchar en todos los hospitales que no habían niños, entre las víctimas.

     


    Fotos de la calle Drottninggatan tomadas de Google maps para la investigación preliminar. 

     

    Para ilustrar el escaso espacio entre el camión y la muralla, el fiscal hizo uso de una cuerda, mostrando un metro. Esa fue la distancia que hubo entre el camión y los escaparates de las tiendas. En ciertos tramos, Akilov tuvo que elegir - debido a los bancos ubicados al centro de la calle - tomar su derecha o su izquierda. Con las consecuencias para quienes se encontraban en uno u otro lado.  

    Al final del recorrido de 40 segundos de horror, el camión choca con otro león de cemento, pierde el control y se estrella contra el escaparate de la tienda Åhléns. Akilov prende la bomba, que no explota, pero que comienza a incendiarse.

    De haber estallado, habría alcanzado a las numerosas personas que en esos momentos no entendían que esto podía suceder, y se acercaban al camión.

    Cuando su pantalón prende fuego, Akilov, herido, abandona el camión saltando a través del parabrisas. Al poco tiempo, la policía publica una foto del sospechoso y, gracias a la imagen y a los numerosos tips de la población, el hombre es atrapado faltando cinco minutos para las ocho de la noche, en las afueras de Märsta, al norte de Estocolmo.

     

    Rakhmat Akilov, al momento de su detención. Foto: Polisen. 

     

    Desde entonces ha estado recluido en una celda, vigilado las 24 horas del día y sin que se apague nunca la luz. ¿La razón? El inminente riesgo de suicidio.

    El fiscal presentó también en la segunda jornada de audiencias una animación del recorrido del camión, desde que Akilov lo abordó, hasta que se estrelló con el escaparate, desde tres puntos de vista distintos: a dos metros de distancia antes del vehículo, a dos metros detrás y desde la perspectiva del chofer. Impactante recreación ante la cual el imputado reaccionó con desgano. Más bien agachó aún más la cabeza.  

    Hans Ihrman explicó también que en el bolsillo de la chaqueta de Akilov se había encontrado fragmento del vidrio del parabrisas del camión, de acuerdo con los peritajes y el dictamen de laboratorio. También se realizaron pruebas de ADN.

    Porque, como ya lo hemos dicho anteriormente, de poco vale que el imputado se haya declarado culpable. Es necesario que el fiscal presente las pruebas técnicas que atan a éste al  delito del cual se le acusa.

    De este modo, la fiscalía presentó hechos que señalan que el atentado sembró el miedo y el caos en la población. Con fotos de la gente que, a pie, se dirigía a sus hogares, y la plaza de Sergelstorg, que acostumbra bullir de gente, completamente vacía, un viernes por la tarde.

    La meta principal del fiscal es demostrar que este fue un acto terrorista que estuvo dirigido no solo hacia unas personas, sino hacia todo el país.

    Los fiscales deben probar que “la acción provocó una crisis que significó una fuerte carga sobre la sociedad que se vio amenazada en sus valores y funciones fundamentales”.

    Este martes, Rakhmat Akilov deberá explicar los motivos que tuvo para causar el pánico en Estocolmo, ese fatídico 7 de abril de 2017.

     

     

     
    La entrada al tribunal. Drottninggatan después del atentado. Rakhmat Akilov. Foto:Metro.se. 

     


    Vårby, la zona donde Akilov tomó el metro hacia el centro de Estocolmo. Foto: Polisen. 

     

     

  • Comienza juicio histórico en Suecia -Akilov enfrenta cargos de terrorismo

    Este martes 13 de febrero a las 09.15 de la mañana comenzó el juicio más extenso de la historia reciente de Suecia. Rakhmat Akilov está acusado de haber cometido un atentado terrorista en pleno centro de la capital sueca.

    El fiscal, Hans Ihrman, comenzó la presentación del proceso con un doloroso resumen:

    - 500 metros, 40 segundos, 12,5 toneladas de metal a una velocidad media de 60 kilómetros por hora en una calle peatonal llena de gente indefensa. El proceso trata, sustancialmente, de 40 segundos que por siempre cambiaron la vida de muchos más que quienes se encontraban en Drottninggatan.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Este martes por la mañana comenzó el juicio más grande que se ha tenido lugar en el Tribunal de Primera Instancia de Estocolmo.

    A pesar de la gran cantidad de querellantes: 150, las audiencias no parecieron despertar el interés que se había esperado. La vida continúa, aunque para el millar de personas que se encontraban en la calle Drottninggatan el viernes 7 de abril de 2017, será algo imposible de olvidar.

    No solo fallecieron cinco personas, otras 10 resultaron con lesiones de por vida.

    Otros, luchan pos complejos de culpa. ¿El no haber actuado diferente, el haber hecho algo más?

    Y, a pesar de que este primer día de audiencias fue intensivo, se avecinan momentos fuertes, cuando los testigos cuenten con sus propias palabras sus experiencias. 

    Por primera se vio en persona a Rakhmat Akilov. Ingresó a la sala, esposado y flanqueado por guardias de seguridad. Vestía un buzo de color verde, propio del establecimiento penal. Apenas miró a su alrededor, antes de tomar asiento, cabizbajo, de frente a los jueces, de espalda a los asistentes en la sala de audiencias y a nosotros, los periodistas en la sala de prensa. A su derecha su abogado, Johan Eriksson, a su izquierda uno de los tres intérpretes que de cuando en cuando se iban turnando para traducir, del sueco al ruso.  

    El uzbeco de 39 años (cumple 40 hoy, 14 de febrero), ha adelgazado bastante. Se dejó crecer la barba, sin bigotes, y es de tez más clara que lo que se aprecia en las fotos que se han publicado anteriormente de él. Se mostró tranquilo y estuvo atento a todo lo que se decía en la corte.

    El fiscal Hans Ihrman comenzó la presentación del juicio haciendo un resumen de lo ocurrido el 7 de abril del año pasado:

    - 500 metros, 40 segundos, 12,5 toneladas de metal a una velocidad media de 60 kilómetros por hora en una calle peatonal llena de gente indefensa. El proceso trata, sustancialmente, de 40 segundos que por siempre cambiaron la vida de muchas más personas que las que se encontraban en Drottninggatan.

     

    Y explicó los motivos que – según la fiscalía – tuvo Akilov:

    - La acusación es delito de terrorismo e intento de delito de terrorismo o, en su defecto, poner en peligro la vida de terceras personas. Este crimen habría podido dañar seriamente a Suecia, y Rakhmat Akilov lo perpetró con la intención de intimidar gravemente a la población sueca. Además, e, indebidamente, obligar al gobierno y al parlamento de Suecia a cesar su participación en la misión educativa de la coalición global contra el Estado Islámico en Irak.

     

    Seguidamente, la fiscalía presentó testimonios y resultados del peritaje técnico. Detalladamente se mostró una serie de evidencias consistentes en conversaciones en distintas aplicaciones para celular, imágenes de Akilov en la ciudad de Estocolmo, las búsquedas que había realizado en Internet, etc. Un completo monitoreo desde el 16 de enero del 2017, hasta el día antes del 7 de abril.

    El material muestra que Akilov planeó concienzudamente su ataque. Primero había tenido la idea de atacar la parada gay. Más tarde buscó distintos lugares donde llevar a cabo su plan y eligió, al fin, el lugar apropiado para hacer más daño y causar más pánico en la población.

    Utilizó Google Translate para traducir frases como: “¡Bájate del camión o te mato!” o “Boletos para un crucero”, o “Gay club”. Y también para como adquirir material para fabricar una bomba.

     

    La tensión subió en la sala, cuando se reprodujo el audio de la llamada a SOS (urgencia), de una mujer que clamaba pidiendo ayuda, al ver como las personas caían a su alrededor. Era el día del atentado.

    - Hay un loco que ha arrollado a un montón de personas en Drottninggatan. Manden todo lo que puedan!, decía, tratando al mismo tiempo de mantener la calma, sin lograrlo.

    Seguidamente, el fiscal explicó detalladamente el recorrido de Rakhmat Akilov, desde Adolf Fredriks Kyrkogata, hasta que el camión se estrella en los escaparates de la multitienda Åhlens. De cómo, al no detonar la bomba que llevaba consigo, abandona el camión, baja al metro, sale, más allá por la calle Vasagatan y luego toma el tren a Arlanda. Se baja en la estación de Märsta, toma un bus local. Poco después se baja y comienza a deambular sin rumbo fijo hasta que, a las 19.55 es aprehendido por una patrulla de policía. Lo primero que hace es confesarse culpable de haber conducido el camión que arrolló a transeúntes en Drottninggatan.

    Su plan era morir en el intento. Carecía de plan B.

    La similitud con los atentados en otras ciudades europeas, como lo muestra la fiscalía, es evidente. Akilov mira con atención cuando el fiscal presenta videos de estos atentados.

    Luego se suceden algunas de las conversaciones (chats) mantenidas por Akilov en diferentes aplicaciones (Zello, Whatsapp, Telegram, Facebook) en su celular incautado. También fueron incautadas USB memorias conteniendo fotos y videos. La gran mayoría de este material audiovisual había sido borrado por Akilov, pero los expertos lograron recuperarlos.

    Ocho archivadores con conversaciones en chats. Más de 9000 mensajes.

    - Comenzando el 16 de febrero y hasta perpetrar el atentado terrorista, en una serie de conversaciones de chat, Rakhmat Akilov se ha ofrecido a perpetrar el atentado terrorista a nombre del Estado Islámico. Él ha recopilado información y ha adquirido el material necesario para fabricar una bomba, dijo Ihrman.

    El fiscal leyó algunos de los mensajes de los chats.

    “Hermano mío, quiero perpetrar una operación mártir aquí en Suecia en los próximos días. Pueden darme un poco de guía espiritual. Necesito de vuestro apoyo, hermano mío”.

    “Si Dios quiere, llevo a cabo la operación mártir en contra de los infieles”.

    “Cómo se hace el juramento de fidelidad, hermano mío. Después de jurar, planeo hacer una operación mártir en nombre del Estado Islámico”.

    “Esa calle está llena de infieles. De maricones y de lesbianas, hermano mío”.

    “Yo quiero aterrorizar a los infieles e inmolarme”.

    “Quiero arrollar a gente en Centralen y asegurarme un lugar en el Paraíso. Tengo todo. Ahora entiendo mejor el Corán. Ahora quiero encontrarme con Dios”.

    “Suecia da billones a la OTAN, para que nos ataquen”.

     

    Estos son algunos de los mensajes rescatados en distintas conversaciones en ruso, árabe y otros idiomas con usuarios que, según explicó el fiscal, no se encuentran en Suecia.

    De las conversaciones se desprende, además, que cuando Akilov comenzaba a dudar de cometer la acción, estos usuarios lo instaban a seguir. Como cuando, por ejemplo, aduce a que sus hijos serán atacados, o cuando recuerda que Suecia no es miembro de la OTAN y además ha acogido a muchos refugiados, entre estos, gente de su misma religión.

    “Mi querido hermano, yo sé que puede escocer y causar dolor, pero lo hacemos de todas maneras, por el Islam”, le responden.

    También lo instan a enviar un video donde jura fidelidad al Estado Islámico (Daesh) cosa que Akilov al final hace y envía el día anterior al atentado. Y que por primera vez se hizo público.

    “La paz sea contigo, hermano mío. Recibe el video con el juramento”, escribe Akilov, y envía un vídeo a dos de sus contactos, donde jura fidelidad a los príncipes del EI.

    Su abogado defensor, Johan Eriksson, explicó que su cliente se declara culpable de los cargos que se le imputan, acepta la sentencia que pide el fiscal y también el ser deportado a su país.

    Al final del día, pareciera como que todo está claro y no hay nada más que alegar. No obstante, el hecho de que Rakhmat Akilov se haya declarado culpable – según la jurisprudencia sueca – no basta. Todo lo que haya dicho hasta la fecha no tiene, en realidad, mucha importancia. El fiscal deberá demostrar – más allá de toda duda – que se trata de un delito de terrorismo.

    También se debe demostrar de si Akilov actuó por iniciativa propia, o si recibió órdenes del Estado Islámico que, cabe recordar, no reivindicó el acto, ya sea por las “escasas” víctimas, porque Akilov no logró morir en el acto, o por otras razones.

     

    Este caso muestra, sea como sea, la espantosa realidad de que una persona, gracias a un celular, sus aplicaciones y las instrucciones que recibe a través de este, logre cometer un ataque de esta magnitud “a distancia”.

    Se sabe que Akilov nunca logró su meta inicial: la de viajar a Irak a combatir por el Estado Islámico.

    Pero, ¿es un terrorista? Esa es la pregunta que la corte tiene tres meses para dilucidar.

     

    El abogado defensor, este martes en la corte de Estocolmo. Johan Eriksson. Rakhmat Akilov antes de perpetrar el atentado del 7 de abril de 2017. 

     

     

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