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Marta Álvarez - una gran actriz y compañera que nos deja Marta Álvarez. Foto: Privada.

Marta Álvarez - una gran actriz y compañera que nos deja

15 de octubre de 2016 | OBITUARIO |

Hace unos días atrás nos llegó la lamentable noticia del fallecimiento de la actriz chilena radicada en Suecia, Marta Álvarez. La última vez que vimos a Marta en el escenario fue durante una presentación de Fugamar, en el Instituto Cervantes, no hace mucho tiempo atrás.

Enrique Durán, dramaturgo chileno quien trabajó con Marta durante largo tiempo, recuerda a su amiga y colega.


Por: Enrique Durán

 

  Conocí a Marta Álvarez en 1967. Era ya otoño y ella estaba ahí en las oficinas del Teatro Municipal de Santiago postulando a un examen de entrada al Centro de Estudios Teatrales que se inauguraba ese año. Un tiempo antes, Don Lucho Figueroa y Jorge Godoy estaban interesados en que la Central Única de Trabajadores pudiera tener su propio grupo de teatro. Todos queríamos hacer realidad ese sueño del Teatro de la CUT, y yo organicé cursos de Actuación Teatral de donde salieron brillantes actores y directores teatrales. Tratábamos de cumplir así la aspiración de Don Luis Emilio Recabarren: “El Teatro del Pueblo es el que crea y organiza el Pueblo”.

   Un año después fuí llamado por mi maestro y profesor de Dramaturgia  – ese gran actor que era Don Emilio Martínez  – para estructurar y realizar la Academia de Teatro de la Municipalidad de Santiago. El lugar de trabajo era nada menos que las salas de ensayo de ese magnífico y hermoso Teatro Municipal, allí donde yo había sido impactado para toda mi vida por la puesta en escena de “Nuestro Pueblo”, en 1949, realizada por Don Pedro de la Barra y el Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Entonces yo tenía 15 años y me enamoré para siempre de ese arte tan viejo y siempre nuevo que es el Teatro.

   A ese Curso de Actuación que se inauguraba en el Municipal se inscribió una treintena de alumnos de variadas edades, en el intento de adiestrarse como actrices y actores. Y ahí llegó Marta Álvarez – todavía muy joven. Una “lola” muy seria y concentrada, pero que podía hacer gala, cuando le daba la gana, de un gran sentido del humor. Fue un impacto verla desarrollarse como actriz. Tenía esa fuerza del talento y de la disciplina.

   En 1969 me fuí a Valparaíso a participar en la creación de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, allá en el puerto. Fue, creo, la época más feliz de mi vida, junto al maestro Marcos Portnoy, Jorge Arrué, la Negrita Hernández, Luis Baratini y su mujer, el Gitano Rodríguez, Alejandro de Karzov y tantas y tantos compañeras y compañeros que hicieron posible la agitación y presencia de un teatro popular en los cerros de Valparaíso, en las callampas de Viña del Mar.

   No perdí de vista a mi gran alumna Marta Álvarez. Seguí de lejos su desarrollo. Marta era una joven comprometida con el pueblo y las clases trabajadoras de Chile, como actriz y como militante socialista. En 1970, durante la campaña de la Unidad Popular, realizó trabajos como actriz en los radioteatros de Radio Corporación. Participó en varios grupos que hacían teatro popular y recorrió el país con la obra “Santa María de Iquique”, durante esos años sacrificados y heroicos del gobierno del Presidente Salvador Allende.

   Después del Golpe Militar, sobreviví y logré llegar a Suecia. Aquí pude seguir haciendo teatro y enseñando.  Marta llegó también por esos años y se instaló en Södertälje, donde durante mucho tiempo desarrolló una hermosa labor como actriz y educadora. Ella formó el grupo de teatro El Volcán, que presentó, entre otras, la obra “El Miedo” que nos hablaba de las dificultades existenciales de la mujer chilena en tiempos de la dictadura. Por ese tiempo, nos encontramos nuevamente cuando, con el Teatro El Grillo, presentábamos la obra “¿Hay Tigres en el Congo?”

   Cuando organizamos ATTACH (Asociación de Trabajadores Actores Chilenos), Marta se hizo también presente. Jorge Arrué realizó el montaje de una obra del autor Jonas Gardell, “La Ternura” que mostraba ante la sociedad sueca el conflicto que vivía una pareja de jóvenes homosexuales ante sus padres, dado que uno ellos padecía de esa terrible y contagiosa enfermedad llamada en castellano SIDA. Jorge Arrué pidió a Marta y a ese otro gran actor y amigo, Florencio Urbano, que jugaran el rol de los padres del muchacho que no estaba contagiado. Era un conflicto duro y muy amargo, y Marta jugó el rol de una madre suplicante y cariñosa que hacía llorar a las madres sentadas en la sala. Florencio parecía de verdad un papá sueco, distante, silencioso, que no condenaba al hijo con palabras, pero permanecía obstinadamente mirando la ventana.

   Y entonces, poco después, empezamos a ensayar esa obra de Jorge Díaz, que nos contaba la vida de una pareja de jóvenes españoles a fines del 60 y su lucha contra Franco. Después de la muerte del dictador, España sufrió un vuelco. Los viejos caciques socialistas y los nuevos fascistas del Partido Popular empezaron el juego de una democracia que no favorecía en nada al pueblo. Marta y René Ortiz jugaron sus roles – que eran muy complejos y difíciles – creando una atmosfera de simpatía y comprensión ante un público chileno-latinoamericano que poco o nada sabía de la lucha generacional por la existencia que se creó en España, en esos años.

    Posteriormente, Marta fue invitada por el Teatro Latinoamericano a participar en una obra de Friedrich Dürrenmatt, “Play Strindberg”.  Lo hizo muy bien, aunque la obra tuvo poco éxito.

   Y entonces, tuve el privilegio de trabajar con ella en el montaje de la obra “La Dionisea”, escrita también por nuestro gran dramaturgo chileno Jorge Díaz. El trabajo de Marta fue claro y lúcido, de gran esfuerzo y ejemplar concentración.  Contábamos además con la presencia de esos magníficos actores que son Florencio Urbano, Patricio Zamorano, Víctor Musa y la gran ayuda recibida por Igor Cantillana y Germán Perotti, que empezaba a crear su Archivo y Biblioteca de la Memoria de Chile en Suecia.

   La obra fue un gran éxito y realizamos muchísimas funciones, no sólo en el Centro Cultural Gabriela Mistral, sino en muchos otros lugares. Marta fue, se convirtió en la Dionisea. Ella misma nos dejó un mensaje en nuestra casa: “Amigos queridos: yo soy la Dionisea”. Fue singular y muy hermosa la presentación que hicimos de la obra en Södertälje, la ciudad en que ella vivía. Esa tarde, Marta estaba genial en su rol de Dionisea. Y estaba con su público. Gentes que la conocían y la amaban.

   La sorpresa fue cuando, al llegar al final de la obra, una señora ya anciana, sentada en la primera fila, cayó de su silla sonriendo y murmurando en un susurro: “Me siento tan feliz”. Y murió allí, con una sonrisa en los labios, mientras el público aplaudía frenético la actuación de Marta y de sus compañeros.  Es algo, una situación única, dramática y hermosa que jamás he podido olvidar.

   Realizamos también, en esos años, un homenaje al Centenario del nacimiento de Pablo Neruda.  Dramatizamos, entonces, una selección hermosa de poemas. La titulamos “Memorial de Neruda”. Fue un golpe esto de dramatizar, por ejemplo, “Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste como yo nos mira”. O “Hay cementerios solos, tumbas llenas de huesos, sin sonido. El corazón atravesando un túnel oscuro, oscuro, oscuro”, de “Sólo la Muerte”. O, “Sube a nacer conmigo, hermano”, de “Alturas de Machu Pichu”.

 Gracias a Marta Álvarez, Cecilia Zavala, Rolf Larsson, Adolfo Celis, actrices y actores que dieron vida al “Memorial de Neruda” el público recibía ese impacto inolvidable de saber, de sentir que el teatro es poesía y la gran poesía puede ser también buen teatro.

  Habría mucho más que recordar de nuestras aventuras teatrales con esta querida amiga y gran actriz llamada Marta Álvarez. Esa locura de obra llamada “Toda una Vida”, un texto de creación colectiva del Teatro Ictus en pleno auge de la Dictadura militar en Chile. La presentamos con el auspicio de la nuestra Embajada chilena en Suecia ante un público de más de mil personas. Y la gente se emocionaba y casi lloraba con la historia de ese viejito medio loco que creía vivir de nuevo la campaña del Frente Popular y el triunfo del candidato Don Pedro Aguirre Cerda, cuando él era joven. El viejito vivía en un asilo para ancianos dementes y las enfermeras eran tan dementes como ellos. Fue también una magnífica actuación de Marta Álvarez, Florencio Urbano, Patricio Zamorano – que interpretaba al “viejito” – de Raquel Serón y de Víctor Musa.

   Y luego Marta realizó Teatro de Títeres para los niños. Lecturas de obras dramáticas con Florencio, Patricio, Víctor y Bernardita Díaz. La presentación de esa primera obra de Isidora Aguirre, “Carolina”. Y los trabajos conjuntos con nuestro poeta de Södertälje, Roberto Farías, y mucho más que se me “queda en el tintero”. Lo último que realizamos juntos fue la lectura dramatizada de la obra de Juan Radrigán “Hechos Consumados”, en el Instituto Cervantes. Marta, Jaime Gatica, Florencio Urbano y Patricio Zamorano jugaron sus roles con gran maestría, con gran comunicación directa entre ellos y hacia el público. Quedamos todos impactados. Y nos propusimos hacer un montaje escénico de la obra para el próximo año. 

 Pero, entonces, Marta enfermó gravemente de las cuerdas vocales, después de una operación que no tuvo éxito. Ella, sin embargo, estaba optimista y deseosa de seguir adelante. Pero casi no podía hablar. Ella esperaba que en octubre o en noviembre pudiésemos continuar con nuestro proyecto. El viernes recién pasado, 7 de octubre, me llamó Florencio Urbano para darme una más de las noticias tristes, en nuestras azotadas vidas: "Enrique, tengo el dolor de comunicarte que nuestra querida Marta Álvarez murió ayer.”  Me quedé mudo, sin poder hablar. Y de pronto sentí que la muerte es nuestra última enemiga, la que nos arrebata a tantos seres amados y queridos, respetados y admirados. Y no tenemos ni siquiera la opción de protestar. Aunque nos rebelamos contra esas muertes, contra todas las muertes y quizás, en nuestras soledades, lloramos en silencio.

 

Enrique Durán

 

Estocolmo. 10 de octubre 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Otra mirada a Nicanor Parra

    A pesar de su talento en las letras, de su genialidad y de los galardones obtenidos en su paso terrenal de más de un siglo, el poeta y antipoeta Nicanor Parra fue un personaje que despertó controversias.

    Muchos lo amaron, otros lo odiaron. El escritor y dramaturgo chileno radicado en Suecia, Enrique Durán, nos muestra un lado menos favorable de Don Nicanor, la otra cara de la moneda, que tanto le gustaba buscar al antipoeta.

    Este es un artículo de opinión (*)

     

     Por: Enrique Durán

     

    Nicanor Parra falleció el 23 del pasado mes de enero, en su antigua casa de La Reina, en Santiago.  Tenía 103 años. En julio del año pasado se sentía ya muy mal y abandonó su casa de Las Cruces, junto al mar, donde había vivido tantos años. Había publicado un libro que sería el póstumo.  Se titulaba El último apaga la luz”, ¿una copia de la broma que hacían los compañeros Tupamaros que tenían que salir al exilio, abandonando su país, en la década de los 70?   Quizás.  Parra era extravagante y transgresor. Se sentía, acaso ¿el último o el penúltimo de los poetas?

    Lo cierto es que él era una persona, a veces, difícil de tratar, de comprender su comportamiento y la gran egolatría que fue creciendo en él.

    Su infancia fue difícil. Hijo mayor de una modesta familia campesina: nació en San Fabián de Alico, región del Bío-Bío, y tuvo ocho hermanos, entre ellos nuestra famosa y querida Violeta Parra. Fue el único de todos los hermanos que pudo terminar sus estudios e ingresar a la Universidad de Chile, donde estudió Matemáticas y Física. No tenía medios económicos y muchas veces su familia vivía en la mayor pobreza, debido a la conducta errática de su padre, profesor primario y músico. A menudo se pasaba las noches en cantinas y bares, cantando y tocando la guitarra y no iba a la escuela a hacer sus clases. Esto obligó a la familia a cambiar muchas veces de domicilio y de ciudades y lugares. 

    En 1932, Nicanor abandonó la familia y se fue a Santiago. Allí, gracias a la ayuda de Gonzalo Torres, su profesor en el Liceo de Temuco, consiguió una beca de la Liga de Estudiantes Pobres, para cursar el último año de Secundaria en el Internado Nacional Barros Arana. Allí conoció y entabló gran amistad con Jorge Millas, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, hijos de familias pudientes y bien consideradas en la sociedad santiaguina de la época.

    En 1933, ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde empieza a estudiar Matemáticas y Física. Es un nuevo y gran cambio en su vida, porque, aunque la Poesía y la Literatura han llegado a ser partes integrales de su vida y ha escrito ya algunos poemas, estas ciencias se revelan para él como un nuevo universo.

    Para financiar sus estudios, continuó en el Internado Barros Arana, trabajando como inspector, junto a sus amigos Jorge Millas y Carlos Pedraza.

    En 1935 los tres amigos fundaron la Revista Nueva, y en ella, Nicanor Parra realiza sus primeras publicaciones. Sigue leyendo, ávidamente, poesía y gran literatura y comienza a integrar el mundo de la ciencia y de la realidad poética.  El gran poeta español Federico García Lorca ejerce sobre él una gran influencia. 

    En 1937, Nicanor Parra se gradúa como profesor de matemáticas y publica, entonces su primer libro, titulado "Cancionero sin Nombre". En estos poemas, la influencia de García Lorca es inmensa.

    Parra trabaja como profesor de Matemáticas y Física en diversos liceos de Santiago y de provincia. Estando en Chillán fue nombrado poeta laureado en la Fiesta de la Primavera. Allí se encontró por primera vez con Pablo Neruda, quién estaba en gira política apoyando la campaña presidencial de don Pedro Aguirre Cerda en representación del Frente Popular.  Este encuentro tiene gran significación para Nicanor Parra. Neruda es, quizás, en esos años el poeta más famoso y representativo de Chile, ya que ha publicado muchos años antes ”Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada" ”Crepusculario”, “Residencia en la Tierra” y, durante la guerra civil española, ”España en el Corazón”.

    Es Neruda, además, quien influye para que Nicanor Parra reciba el Premio Municipal de Poesía, otorgado por la Municipalidad de Santiago.

    Los poetas más grandes y leídos en el Chile de la época, cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, son junto a Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha. Los tres son poetas comunistas, aunque tienen muchas y graves contradicciones entre sí. Las polémicas entre ellos se suceden y, en la práctica, llegan a rupturas irreconciliables. 

    Cuando Pablo de Rokha publica ”Neruda y Yo”, donde trata de dejar a Neruda por el suelo, el que pierde es de Rokha, dado que Neruda publica entonces su “Canto General de Chile”, y luego, durante la persecución de González Videla, Neruda va al exilio y se publica, clandestinamente, el ”Canto General”. Así Neruda llega a ser el poeta de nuestra generación de jóvenes de aquella época, que luchaban por una verdadera democracia y un camino al socialismo. 

    Huidobro muere, no recuerdo bien el año, ¿1948? Y de Rokha, a pesar de todos sus esfuerzos, es ignorado y, prácticamente se hunde en el olvido.

    Todo esto influye, creo yo, en una crisis y un conflicto ante la poesía que escribe Nicanor Parra. Todavía es joven y recibe becas, invitaciones y recursos para viajar a otros países. Estados Unidos, Inglaterra, los países nórdicos, Suecia entre ellos, para estudiar o dar charlas y conferencias sobre su especialidad de profesor en Matemáticas y Física.

    Él es un hombre muy inteligente y hábil.  Ha comprado una casa, en la subida de La Reina y allí ha reunido a gran parte de su familia.  Pero ya está decepcionado por la política. No sabe a dónde va el mundo, con la Guerra Fría entre EE. UU. y la Unión Soviética. Las universidades del capitalismo europeo no sólo lo amparan, sino que le ofrecen privilegios económicos y él se convierte en un personaje importante dentro del mundo científico. 

    Lo curioso, o lo cómico y extraordinario, es que él no ha olvidado su herencia cultural campesina. Esto y su oscilación política entre capitalismo y una sociedad futura, hace que empiece a escribir otro tipo de poemas, o de poesía. Lo que él empieza a nombrar como” antipoesía”. En éstos sus primeros poemas ”antipoéticos”, desarrolla un gran sentido del humor, podemos llamarlo campesino, pero también influenciado por la posición que ya ha adquirido en la sociedad profesional de Ciencias Matemáticas y de Física. Por ejemplo. El primer poema del libro ”Poemas y Antipoemas”, publicado por la Editorial Nacimiento, titulado ”Sinfonía de Cuna” comienza:

     ”Una vez andando -  Por un parque inglés – Con un angelorum – sin querer me hallé- Buenos días, dijo -  Yo le contesté. - El en castellano, - pero yo en francés.” Y así, el poema irónico continúa : ”Ángel más absurdo – non volveré a ver – Muerto de la risa – Dije good by sir.-  Siga su camino – Que le vaya bien. – Que la pise un auto. – Que la mate el tren. – Ya se acabó el cuento.- uno, dos y tres.”

    Hay muchos análisis de lo que contiene la anti-poesía, y de sus contradicciones.  Algunos la consideran como una burla a lo que ha sido la poesía desde sus orígenes. Otros, como una respuesta a que el mundo cultural, el mundo real se está hundiendo y nuestras vidas ya no tienen sentido. Estamos aún, en esos años, en plena Guerra Fría.     

    En Nicanor Parra existe la tradición de la poesía popular, folklórica, que vivió en su infancia campesina. Pero, él es una de esas personas extraordinarias e inteligentes que, por formación y aprendizaje cultural, sobrepasan o abandonan la clase en que han nacido, y así viven en un mundo distinto al que vivieron de niños.

    Y con los años que se vienen encima y los nuevos recursos económicos que adquieren empiezan a sentir que son distintos, que son otros: que ahora viven en niveles superiores. Pero está el conflicto de si son ellos o no. La personalidad cambia, se transforma, adquiere, aun cuando no lo quieran una nueva personalidad.   En el caso de Nicanor Parra, la conclusión llega a ser: ”Yo soy único”.

    Quizá es la razón de su antagonismo con otros poetas que habían logrado realizar una nueva poesía. Los surrealistas de la ”Mandrágora, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, y fundamentalmente Pablo Neruda. Todos ellos son despreciables o antagónicos a él.  Él, Nicanor, es único. Y esto él dice claramente cuando escribe;…”Nosotros condenamos . Y esto sí que digo con respeto, la poesía del pequeño Dios (Huidobro) La poesía de vaca sagrada (Neruda) La poesía de toro furioso (de Rokha).

    Y finaliza ”Los poetas bajaron del Olimpo”.

    ¿Respeto?, me pregunto. Sobre todo, ya que fue Neruda quien logró que Parra fuera admitido como miembro a la Academia Literaria y lo presentó él mismo con un elogioso poema. Parra respondió con un poema juguetón, donde sutilmente se burlaba de Neruda y de otros poetas.  Posteriormente escribió: "Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne, hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”.

    Mucho se podría hablar de Nicanor Parra y no precisamente para regalarle elogios.  

     

    Sun Axelsson, en su juventud.

     

    Por ejemplo, la relación erótica - que tuvo con esa extraordinaria escritora sueca, Sun Axelsson, a quién dejó embarazada y sin ayuda.  En Suecia, en esos años y también en Chile, el aborto estaba prohibido por la Ley.  Fue Jorge Teiller, poeta y miembro de una familia de militantes comunistas, quien se endeudó para conseguir dinero y Sun Axelsson pudiera poner fin al embarazo. Esto lo relató la distinguida periodista y escritora chilena Virginia Vidal, quién contó este episodio, hastiada del machismo y anti-feminismo de Nicanor Parra.

    Sun Axelsson había viajado a Chile para decirle a Parra que estaba embarazada, que esperaba un hijo de él. Él se negó a escucharla y la dejó en la calle. Violeta se enfureció con su hermano. Arrendó una habitación para Sun y trató de ayudarla para que pudiera tener algún dinero. Le consiguió trabajo en el Departamento Cultural en la Casa Central de la Universidad de Chile. Así fue como Jorge Tellier y Enrique Lihn conocieron a Sun Axelsson y la ayudaron a salir de su complicada situación.  Sólo en la lujosa clínica Santa María había algunos médicos que clandestinamente realizaban abortos, pero eso costaba mucho dinero. Esto enfrió la relación entre Violeta y Nicanor, quién jamás quiso aludir al ”asunto” como él lo llamó.

    Muchos años después, cuando Violeta se encontraba en una difícil situación económica con su carpa de La Reina, agobiada y quebrada sentimentalmente ante el quiebre de su relación amorosa con su novio belga, Nicanor tampoco le prestó ayuda monetaria. Después del suicidio de Violeta, Nicanor tiene la desvergüenza o la impudicia de escribir ese poema llamado” Defensa de Violeta Parra”. Es un poema muy hermoso y hace llorar. Pero, también indica o puede decirnos que Nicanor Parra vivía en su propio” paraíso” y su ”Antipoesía” es, quizás la manera de burlarse de todos, incluso de sí mismo, de su valía como ser humano y de que la vida no merece ser vivida.

    Ojalá me equivoque, pero es la contradicción que veo entre su vida, su politicismo neutro, ambiguo, y la gran admiración que siente por sí mismo. En su egolatría intenta condenar a todos los poetas. Él es el único poeta válido con que cuenta Chile y el planeta.  Pero no era como poeta que fue invitado a países extranjeros, sino como científico en Matemáticas y Física. El mismo hecho de vivir sus últimos años en Las Cruces, a un par de kilómetros de Isla Negra, ¿fue para que se le comparara o se le igualara con Pablo Neruda? 

    Y mi pregunta es, mi duda: ¿Toda de poesía, y su vida, fue una broma o una tragedia que él quiso ignorar o, quizás, olvidar?

     

    Enrique Durán B. Estocolmo, 4 de febrero 2018

     

     

     

     

     

     

     

    (*) Este es un artículo de opinión, lo que significa que Magazín Latino no se hace responsable de las opiniones vertidas en el artículo.

     

     

  • Constitución para Chile - exitoso encuentro local en Estocolmo

    04 de julio de 2016 | REPORTAJES |

    ESTOCOLMO: En el marco de los conversatorios para una nueva Constitución, la asociación AERCHI organizó un encuentro local que convocó a una veintena de chilenos que se reunieron para plantear sus inquietudes respecto al proceso constituyente que se está desarrollando en Chile, y en el que también pueden participar los chilenos residentes en el extranjero.

    Mucho entusiasmo y ganas de participar caracterizó el encuentro, que se llevó a cabo en el local de AERCHI, en Estocolmo, donde tuvieron lugar interesantes discusiones respecto a los temas más importantes respecto a la Nueva Constitución.

    Magazín Latino conversó con David Peña, presidente de la asociación, quien se mostró satisfecho con la convocatoria, así como también con otros participantes.  

     

     

    Por: Marisol Aliaga

     

    En un grato y familiar ambiente se desarrolló este encuentro local, organizado por la directiva de AERCHI, que contó con veinte participantes y dos personas en calidad de observadoras. 

    Los asistentes mostraron gran interés en temas como el de la importancia del Estado de derecho, la igualdad ante la ley, el respeto de los derechos humanos, la preservación de la naturaleza, la equidad de género y el respeto a las culturas indígenas. El derecho de todos al trabajo, la salud y la educación fueron puntos que se consideraron vitales , así como también la transparencia y la libertad de expresión, sin dejar de lado además el derecho de todos a la cultura.

    En general hubo consenso en la mayoría de los módulos tratados, si bien es cierto que algunos generaron más polémica que otros. El 23 de julio se llevarán a cabo los Cabildos Provinciales, en los cuales se supone que los residentes en el exterior no podrán participar, pero al parecer esto aún no está completamente decidido.

    AERCHI- Suecia, Asociación de Exonerados y Residentes Chilenos en Suecia, es una de las organizaciones más antiguas en Suecia, ha trabajado durante años en temas que afectan a la comunidad chilena en Suecia, y cuenta con una cantidad importante de socios.

     

     

    David Peña junto a otros participntes del encuentro local realizado en Estocolmo. Foto: Marisol Aliaga

     

     

    Magazín Latino conversó con David Peña, presidente de la organización, al finalizar el encuentro local convocado  por AERCHI.

    - Me pareció muy buena la participación de todos. Tuvimos una respuesta muy positiva, estaban todos motivados. Es evidente que existe gran interés de parte de todos los participantes en cambiar la Constitución de la dictadura fascista de Pinochet. Este es el deseo de todos.  Cada uno de los participantes hizo su aporte y discutimos, en la medida de lo posible, los distintos temas. Hubo quienes no estaban de acuerdo con algunos puntos, esto también va a quedar estipulado en el acta. Pero se hizo una reunión muy democrática, donde todos tuvieron participación, donde todos aportaron. Lo más importante es que este es un proceso histórico que estamos viviendo, esta es la primera vez que el pueblo, que el ciudadano común y corriente tiene participación en un proceso constituyente. Desde este punto de vista es muy importante, y ojalá se sigan haciendo muchos encuentros locales, porque esto es verdadera democracia.

     

    ¿Cuáles fueron los puntos que suscitaron más atención, en este encuentro?

    - Fueron varios. Lo primero: lo que se refiere a la ciudadanía, que es un tema que nos interesa a todos. La necesidad de un cambio de la Constitución. También lo referente a la preservación de la naturaleza, al medio ambiente. Es necesario cambiar el concepto que se tiene respecto al funcionamiento de las Fuerzas Armadas en Chile. La mayoría de los puntos fueron muy interesantes, destacando los que se refieren a la justicia, los derechos humanos, al Estado de Derecho. Se notó que todos los participantes están bien informados, han leído la documentación, están interesados y quieren participar. Todos aportaron - unos más que otros - pero todos participaron, eso es gratificante.

     

     

    Vasco Molina explicando uno de los puntos del material. Foto: Marisol Aliaga.

     

     

     

    Conversamos también con Vasco Molina, uno de los fundadores de AERCHI y su presidente durante muchos años. Ahora pertenece a la directiva de la organización. Él considera que las discusiones constitucionales son de suma importancia.  

    - Hay dos temas que hemos venido trabajando  estos últimos años. Uno es el tema de la nacionalidad, que ya pronto va a salir, y otro: el derecho al voto. Esta iniciativa de la Presidenta de la República, que dictó un decreto supremo para empezar a trabajar en una Nueva Constitución para Chile desde la base, es una situación inédita. Porque ninguna de las constituciones, ni la del 33, ni la del 25 ni menos la de Pinochet fueron de bases, o sea, desde las organizaciones sindicales, desde organizaciones de pobladores, de organizaciones solidarias, etc., dice Vasco Molina.

     

    El proceso constituyente incluye encuentros locales, provinciales y regionales. Se ha establecido que los chilenos residentes en el exterior podrán participar solamente en los encuentros locales - o bien por Internet - pero esto es algo en lo que Vasco Molina no está de acuerdo.

    - Aún no sabemos si vamos a participar en un encuentro provincial y regional y para eso vamos a presionar para Chile, porque corresponde participar en todo y porque se está aplicando la Ley 20.500 que trata de participación ciudadana y se debe aplicar correctamente. Nosotros hemos organizado este encuentro local, muy auspicioso por lo demás, que nos permite seguir trabajando en materia de educación cívica hacia el futuro, porque tenemos desafíos muy grandes, explica Vasco Molina.

    Y agrega que entre estos desafíos se encuentra lo relacionado al voto de los chilenos en el exterior.

    - Para tener derecho al voto, los chilenos que no tienen nacionalidad chilena deben retomar su nacionalidad, si no lo hacen no van a poder votar en las próximas elecciones presidenciales del próximo año. Entonces, es importante obtener la cédula de identidad. Ahora, en el exterior se van a hacer padrones, y quien no haya trasladado su padrón a Suecia, tampoco va a poder votar. Pero bueno, eso es lo referente al derecho al voto.

    Él está conforme con la asistencia y la participación de los presentes.

    - Los encuentros locales debían tener entre 15 a 30 personas. Nosotros llamamos, modestamente, a un solo encuentro y este resultó muy auspicioso. Una de las cosas fundamentales que nos interesan es que los recursos naturales nuevamente pasen a manos de Chile, esto tiene que quedar estipulado en la Constitución, así como el tema de los DDHH, el de los pueblos aborígenes - no tan solo el pueblo Mapuche - de que se respeten sus derechos.

     

     

    Cecilia Rojas junto a otros participantes. Foto: Marisol Aliaga.


     
     

    La artista plástica, Cecilia Rojas, fue otra de las participantes de este encuentro local.

    - Considero que el encuentro fue muy positivo y gozó de una gran convocatoria. Estoy muy contenta de que también nosotras, las mujeres, estemos presentes. Esto es algo histórico que se está llevando a cabo gracias al decreto de nuestra presidenta. Todos y todas podemos manifestar nuestra opinión respecto a la Nueva Constitución. Es muy importante que todos participemos, expresó.  

    ¿Cuál fue el punto que más le interesó, entre los que se discutieron esta tarde?

    - Para mí es muy importante lo que se refiere al medio ambiente. También, obviamente, el tema de los derechos humanos y el defender los derechos de los niños y los adolescentes, que se les respete como personas. Y algo que considero de vital importancia es que se elabore una Nueva Constitución, no basta con hacer reformas en la Constitución actual, acota Cecilia Rojas.

     

     

    Enrique Durán. Foto: Marisol Aliaga.

     

     

    Enrique Durán, escritor y dramaturgo chileno, participó también en este encuentro local, aunque se mostró un tanto escéptico respecto al éxito del proceso constituyente.

    - Todo esto al final va a ser reunido en una especie de gran documento que va a pasar a manos de la Presidenta Michelle Bachelet y es ella quien va a redactar el documento final, este proyecto de la Constitución. Después eso va a ir al Congreso, y ¿quiénes son los parlamentarios? Todos sabemos quiénes son. Entonces, yo tengo muy pocas esperanzas de que realmente se vaya a respetar lo que la voluntad popular expone. Pero, igual hay que hacerle empeño, dice Enrique Durán, sonriendo.

     

    ¿Qué es para Ud. lo más importante de una nueva Constitución?

    - Primero: que se haga justicia en contra de todos los torturadores, de todos los asesinos, y sobre todo que se ponga a los Sres. militares bajo juicio. Que se aclare lo de la aplicación secreta de la Ley del cobre, ¿qué pasa con estos fondos?  Es muy importante el control que debe tener el gobierno, y no solo el Estado, sino también el pueblo chileno sobre los gastos fiscales. Y principalmente sobre los gastos de estos militares corruptos que todavía siguen existiendo y que se van auto-educando a sí mismos dentro de esa corrupción pinochetista que hubo y que aún continúa.  

     

    David Peña y Vasco Molina por su parte, explicaron a todos los presentes que se redactarían las actas del encuentro esa misma tarde, y estos serían subidos al sitio web, junto a la lista con los nombres de todos los participantes, más una fotografía, la cual fue tomada por Mónica Rodríguez, quien participó en calidad de observadora.

     

     

    Todos quienes participaron en el encuentro local en Estocolmo. Foto: Mónica Rodriguez.

     

     

     

     

    El grupo de Facebook de Constitución para Chile posteó, este lunes:

    "Comenzamos esta semana agradeciendo a todas las personas que participaron en los Encuentros Locales de ‪#‎UnaConstituciónParaChile. Su opinión es parte de la construcción del país del futuro".

     

     

    Enlace al sitio web: Una Constitución para Chile - Haga clic

     

     

     

     

     

  • ¿Libertad para quién? ¿Para quienes?

    01 de julio de 2016 | COLUMNAS |

    El escritor y dramaturgo chileno residente en Suecia, Enrique Durán nos ofrece, en esta columna, su visión sobre el proceso constituyente en Chile.

     

    Por: Enrique Durán

     

           (A propósito – o despropósito – de conversaciones y  reuniones que se realizan en torno a una Nueva Constitución para Chile).

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    El concepto  ”libertad” designa la facultad que le permite al ser humano decidir, llevar a cabo una determinada acción o no. El ser humano elige, decide sobre sus actos y esto lo hace libre. Pero, al mismo tiempo, responsable por todo lo que hace, no existe libertad sin responsabilidad. Y esto es así, porque el hombre no es un ente aislado, separado. El ser humano es un ser social, depende de los otros para poder realizar su libertad. Es la contradicción entre existir y ser.  Para resumir, se puede decir que libertad es la capacidad del ser humano de decidir su destino. Es la capacidad y la posibilidad de elección ante actos, decisiones y qué hacer con su vida. Esto se opone, naturalmente, a conceptos tales como esclavitud. Sujección. Opresión. Y podemos agregar, la “venta de trabajo”, que la mayoría de los seres humanos tienen que hacer obligadamente para subsistir.

     

       Y es en este sentido que el concepto de Marx sigue siendo vigente. Es decir, las relaciones sociales, el modo de producción en que este ser humano nace y está inserto es lo que determina, modifica o anula el grado de libertad que posee realmente. Para decirlo en otras palabras : ¿Es libre el niño mexicano o bengalí o mapuche que nace sin alcance a la propiedad de su tierra porque se la han robado?

     

       Sigue siendo interesante el planteamiento de Proudhon, pensador socialista y anarquista: “La propiedad es un robo”. Es decir, la propiedad privada de la tierra, de los medios de producción limita y ahoga la libertad de todos aquellos a quienes les han sido expropiados, precisamente, la tierra y los medios de producción. Esa gente, es decir, la gran mayoría de los habitantes del planeta, tendrán que vivir ofreciéndose como mercancía. Y lo que ofrecen es su capacidad, su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Su libertad es alienada, robada, expropiada, dado que lo que producen no les pertenece. Pertenece al patrón, el que se ha apropiado de los medios de producción y de la tierra, al esclavista, a la Esso, a la Volvo, a la Shell, a la United Fruit, o a los señores que han robado las tierras al pueblo mapuche. Por eso, es absurdo hablar de libertad en un sistema capitalista. La libertad es para los que se han apropiado de los Medios de Producción durante siglos en la historia de la humanidad. El viejo dilema metafísico, que nos viene de Platón y Aristóteles, el ser, la esencia del ser humano, es libre y responsable, se anula. No vale, cuando la Libertad es expropiada y alienada.

     

       Por eso, es absurdo hablar de “libertad” en un sistema capitalista. No tienes influencias, ni posibilidades de influír o de elegir ante los grandes señores propietarios que “tienen la sartén por el mango.” Ellos mandan y deciden. Al resto de la humanidad sólo le queda la opción de obedecer o rebelarse. Y eso de rebelarse es ya “harina de otro costal”.

     

       Quedaría vigente lo que en nuestros sistemas “democráticos” llamamos la “libertad política”. Es un punto que podemos y que es necesario conversar, discutir. Dado que todo partido político, en la sociedad actual, construye su estructura administrativa y de poder con, o como, un filtro excluyente. El sistema no lo inventó Stalin. Eso de “todo el poder a los soviets” parece una ironía cruel cuando, inmediatamente después, se plantea que es el Partido, o su Comisión Política, quién, de verdad, tiene el Poder. El sistema apareció ya mucho antes del Imperio Romano. Los romanos lo perfeccionaron. Y fue progresando, agudizándose en medio de las graves y terribles contradicciones de la Alta Edad Media. El Poder, ese Poder, necesita ser excluyente y total. El Poder que intenta cambios de estructura, de nueva sociedad. Las discusiones entre las distintas fracciones en los soviets eran interminables y, al parecer, no conducían a ninguna parte.  Y la nueva sociedad soviética estaba las puertas de una guerra civil y atacada, además, por las potencias europeas que temblaban ante la posiblidad de una revolución socialista en sus países. Era una situación caótica en las Asambleas de los Soviets y a Lenin no le quedaba otro camino que poner “orden”. Además, el Poder Soviético necesitaba de una estructura administrativa, lo que hoy conocemos como burocracia. No eran los trabajadores los que sabían y dominaban los vericuetos del orden burocrático. Y así hubo que acudir a los especialistas del régimen zarista.  ¿Había otra solución?. Siempre se ha necesitado una burocracia, un poder administrativo, sujeto al sistema dominante.

     

       En la Alta Edad Media el sistema feudal hizo crisis, a partir de las guerras de la Cruzadas. El paso adelante fueron los Reyes Absolutistas que liquidaron, através de guerras y pillajes, el poder atomizado de los Señores Feudales. Otra vez Proudhon: “ La propiedad es un robo”.  Y si no, pensemos en la Conquista española, portuguesa o inglesa en nuestro continente americano. Nos robaron la tierra y convirtieron a nuestros antepasados en esclavos, servidores de los conquistadores , “colonizados” , sujetos a una servidumbre y explotación inhumana.

     

       Por eso, cuando columnistas de, por ejemplo, Dagens Nyheter, Svenska Dagbladet y otros medios de comunicación, en Suecia y en el continente europeo, hablan de Latinoamérica, de Cuba, de Venezuela, de Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, no sé si reírme o llorar.  No siempre, pero a menudo, la óptica del europeo es que el resto del planeta pertenece a Europa, con la excepción quizás de los Estados Unidos de Norteamerica, porque allí radica el Poder del Imperialismo económico, globalizador. Culturas, estructuras sociales, sistemas políticos se configuran y existen gracias a que existe Europa. Gracias a que los europeos han “civilizado” el planeta. Lo han integrado a una cultura y a una óptica específica:la europea. Se continúa confundiendo cultura, civilización con colonización. Y la Colonización presupone Conquista: o sea, robo, violencia, despojo.

     

       El avance del sistema capitalista se mantiene dentro de la misma óptica, la misma norma:  la globalización, el dominio absoluto del planeta por oligopolios económicos que mantienen y desarrollan la propiedad privada de sus accionistas mayoritarios. Gran parte del planeta se convierte en colonia de esos oligopolios que hacen alianzas entre sí para anular o destruír a empresarios más débiles. La libre competencia capitalista proclamada por las corrientes políticas llamadas liberales no pasa de ser una ilusión. La tendencia natural del capital, dentro del mercado, tiende a ser hegemónica. Y es en ese sentido que los análisis marxistas siguen teniendo una validez abrumadora. El Poder lo posee quién posee el Capital. Y por tanto, el Capital es el Poder. Y quién o quiénes poseen el Capital son dueños del planeta.

     

       La libertad real, no la imaginaria que proclaman los sistemas llamados democráticos, no está al alcance, hoy día, de miles de millones de los habitantes del planeta. Nacemos, crecemos y vivimos en una infraestructura que condiciona nuestras vidas. Nos condena a vivir en una sociedad dividida en clases. Y actuamos en medio de una Superestructura que nos manipula y sutilmente, o como sea, trata de imprimirnos un modo de pensar, una ideología que nos impregna en todos los espacios de la sociedad. La ideología de la clase dominante. La clase dueña del poder en el modo de producción capitalista. Esto no es una afirmación pesimista. Es solamente una constatación. Es sólo advertir que el camino hacia la libertad, hacia el reemplazo, el cambio de la propiedad privada a la propiedad comunitaria es un camino largo y lleno de tropiezos y de obstáculos. Es una lucha que no empezó ayer. Empezó hace siglos. Ha ido adquiriendo  el carácter de lucha de las clases trabajadores por su libertad  desde hace ya más de 250 años.

     

       Todas estas reflexiones aparecen dado que se han producido tantas conversaciones y opiniones de muchos compañeros a raíz de los encuentros que mantenemos en torno a “ ¿Qué Nueva Constitución queremos para Chile?”  Porque el punto central y de partida es la lucha y la voluntad de obtener una Nueva Constitución que sea un fiel reflejo, una expresión auténtica de la voluntad, de lo que quiere realmente el pueblo de Chile. Sobre todo, sus clases trabajadoras. Es decir, Una Nueva Constitución obtenida y lograda a través de un Plebiscito. El Pueblo es el que propone y elige.

     

       Por ahora, la propuesta es realizar Diálogos Ciudadanos.  Estos Diálogos permitirán muchas propuestas e ideas para una Nueva Constitución. Y ésto, naturalmente, es positivo. Pero es aquí donde podemos ver uno de los grandes problemas que pueden deducirse del documento que nos envía el Gobierno. Porque las propuestas y resultados de estos Diálogos Ciudadanos van a resumirse en un documento que se llamará Bases Ciudadanas. Este documento será finalmente revisado por la Sra. Presidente de la República y será ella, o sus asesores, quienes redacten el documento final, la propuesta de Nueva Constitución chilena que será presentada  a la Cámara de Diputados y al Senado de la República. Serán los Señores senadores y diputados quiénes decidan, enmienden y aprueben el Proyecto de la Nueva Constitución.  ¿Es esto, entonces, de verdad un plebiscito? El pueblo de Chile es consultado a través de los Diálogos Ciudadanos. Pero, no decide. ¿Puede decirse que es ésta una Nueva Constitución aprobada por el Pueblo de Chile? Son preguntas que me hago. Preguntas que, por ahora, no tienen respuestas.

     

       Un compañero hacía la siguiente pregunta: “¿Quién va a creer que serán capaces de resolver una Nueva Constitución aquellos políticos que han vendido su alma al diablo, o sea al capital, aquellos que arreglan todo entre ellos, porque más allá de la diferencias de coaliciones, están hermanados por el modelo que les permite lucrar, corromperse y vivir como reyes, mientras la mayoría de los ciudadanos se las arregla a duras penas para llegar a fin de mes?”. Es una pregunta dura, muy fuerte, pero que tiene arraigo en la terrible realidad política, económica y social que vive Chile. Es el Chile que nos dejó la dictadura. La Constitución pinochetista es sólo un instrumento.

     

       Pero, insisto. Esta lucha por una Nueva Constitución hay darla, aunque muchos compañeros piensen que que no vale la pena participar en un proceso como éste. Esta lucha hay que darla hasta el final. Y que quede constancia que el Pueblo participa, discute. Está crítico y rechaza definitiva y rotundamente la Constitución pinochetista. Es un paso adelante. No sabemos, aún, si grande o pequeño. Aunque la Nueva Constitución sea manoseada y aprobada por senadores y diputados, muchos de los cuales no nos merecen ningún respeto, sólo desprecio, dado que conocemos sus calañas de delincuentes políticos y sus fechorías. Esta lucha hay que darla. De otro modo, somos nosotros los que perdemos el respeto por nosotros mismos, el derecho a llamarnos “un pueblo en lucha”.

     

    Enrique Duran. Estocolmo, 27 de junio 2016.

     

     

     

     

     

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