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Declaración pública de la Coordinadora de organizaciones chilenas COCHS

Declaración pública de la Coordinadora de organizaciones chilenas COCHS

La COCHS, Coordinadora de Organizaciones Chilenas en Suecia, colectivo que agrupa a distintas organizaciones culturales sociales y políticas, de las cuales algunas son federaciones nacionales y la mayoria con más de tres décadas de existencia, las que trabajamos en áreas de interés ciudadano, sintiéndonos participe de nuestra realidad como chilenos.

 

 Por: COCHS

 

Declaramos a la comunidad sueca, nacional e internacional, lo siguiente:

Que condenamos el asesinato cometido en la persona del comunero mapuche Camilo Catrillanca ocurrido en Chile en el marco de un operativo policial realizado el 14 de noviembre de 2018. Por el denominado ”Comando Jungla” integrado por funcionarios de Carabineros de Chile.

1.-Repudiamos el irresponsable enfoque policial y represivo que se ha dado al pueblo Mapuche. Consideramos que el despliegue del denominado Comando Jungla en la Araucania, la represión y militarización sólo profundiza la dañada relación entre el pueblo Mapuche y el Estado de Chile, y que la solución del conflicto no pasa por la criminalización, sino en hacerse responsable de un problema político-histórico que necesita una respuesta de fondo.

2.-Ante la gravedad de los hechos. Exigimos al Estado de Chile el retiro inmediato de las Fuerzas Represivas de la Araucania, la desmilitarización; la investigación y enjuciamiento de los responsables de la muerte de Camilo Catrillanca y los demás hechos de violencia ocurridos en la Comunidad Temucuicui. Condenamos su asesinato y disparos efectuados contra mujeres y niños.

3.-El Señor Ministro del interior, Andrés Chadwick debe responder políticamente ante la opinión pública nacional e internacional en su calidad de encargado directo del orden nacional. Esperamos quede inhabilitado para seguir ejerciendo el cargo y demandamos su inmediata renuncia.

Finalmente, comprometidos con la causa de la dignidad humana, rechazamos la vulneración de los derechos fundamentales a que es sometido el pueblo mapuche. Y expresamos nuestro profundo pesar por la muerte de Camilo Catrillanca.

Hacemos un llamado a generar una solución de fondo para el pueblo Mapuche, que ha sido postergado en forma permanente por el Estado de Chile y sus Instituciones, cuya responsabilidad recae principalmente sobre determinadas fuerzas de la Derecha Chilena que se han opuesto a ello en forma reiterada.

Llamamos a construir un gran acuerdo-país sobre: el reconocimiento en la Constitución Chilena de los derechos ancentrales del Pueblo Mapuche, su autonomía, territorio y representación política.

Priviligiando el diálogo, la participación plena de sus derechos, garantizando la aplicación y cumplimiento de los Convenios Internacionales firmados por Chile, para avanzar hacia una sociedad más fraterna y respetuosa.

Coordinadora de Organizaciones Chilenas en Suecia, COCHS.

En Estocolmo, a 26 de noviembre de 2018.-

 

Esta declaración fue entregada al Embajador de Chile en Suecia, Señor Hernán Bascuñan, por representantes de la COCHS.

 

 

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  • En Suecia se impuso el “Apruebo” en plebiscito histórico

    Con un 97 % de votos se impuso en Suecia el Apruebo ante el “Rechazo”, en el plebiscito del domingo por una nueva Constitución.

    Los chileno-suecos siguieron la senda heroica de los estudiantes en Chile hace un año atrás, que impulsaron el estallido social. Y ahora fueron partícipes de este plebiscito histórico que marca el adiós definitivo a la Constitución de Pinochet.

    Magazín Latino conversó con votantes en el centro de votación, el Hotel Clarion en Estocolmo.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

     

    La sensación de ser parte de algo histórico se palpaba en el aire, este domingo, cuando acudimos al Hotel Clarion, para ejercer nuestro derecho cívico. Después del Plebiscito de 1988, este es, seguramente, el hito más importante en la consolidación de una democracia más robusta en Chile.

     

    Y esta vez sí pudimos participar.

     

    La opción del “Apruebo” se impuso con un 97 % de los votos sobre el “Rechazo”, entre los chilenos residentes en Suecia. Así mismo, los chilenos-suecos optaron por que la Carta Magna fuera redactada por una Convención Constitucional (94%) y no por una Convención Mixta Constitucional.

     

    Vale decir, la gran mayoría desea que sean miembros (155) elegidos en su totalidad por voto popular quienes redacten la nueva Constitución, y no una mezcla de 86 políticos y 86 elegidos.

     

    En Suecia se constituyeron siete mesas, con un padrón electoral de 1.590 habilitados en Estocolmo y 663 en Gotemburgo.

     

    Un total de 1.405 personas ejercieron su voto (un 68% en Estocolmo y 48% en Gotemburgo). No obstante, se apreció un aumento en la participación ciudadana y, sobre todo, de más jóvenes.

     

    Tres cosas no podían faltar, al momento de ir a votar: cédula de identidad, lápiz azul y mascarilla. En tiempos de pandemia, la votación se llevó a cabo tomando en cuenta todas las medidas sanitarias vigentes en Chile -vale la pena recalcar – puesto que en Suecia no se ha impuesto el uso de mascarillas.

     

    La jornada se realizó en un ambiente tranquilo, aunque algunos votantes se vieron forzados a esperar más que otros por un descompaginamiento que posteriormente se solucionó.

     

    Aquí, las impresiones de algunos de las votantes, quienes respondieron a la pregunta de por qué habían ido a votar y cuál es la prioridad principal de una nueva Constitución.

     

    Hilda Gonzales fue a votar junto a su madre, la señora Hilda, de 93 años, quien dijo que ella quería votar era porque “estoy en mi derecho, y como mujer chilena que soy quiero hacerlo”. Además quiso recalcar que lo hacía “por todos aquellos que no lo pueden hacer”.  

    - Vine a votar porque, como dice mi madre, es un derecho. Este es un momento histórico del cual ninguno de nosotros, como chilenos en el exterior o donde sea que estemos, podemos restarnos. Porque es parte de la democracia que debemos defender. Pienso que octubre es un mes que nos enseñó a defender, aún más, nuestros derechos. Por todos aquellos que comenzaron esta lucha, por la dignidad de los chilenos, por los niños, por el derecho a la salud, a la educación, por una vejez digna. Ya es hora de cambiar esta herencia de la dictadura militar, que todavía sigue imperando en nuestro país.

    - Por supuesto que se debe tratar de una Convención Constitucional y no Mixta, porque de lo contrario nuevamente repetimos un modelo que está obsoleto. Y esto lo demostró Chile, gracias a los jóvenes valientes que se atrevieron a saltar las barreras del metro, lo cual fue muy simbólico, porque ellos se atrevieron a hacer lo que no hizo toda una generación, nuestra generación. Hay que cambiar la Constitución y esta tiene que ser realmente participativa. La gente nos ha demostrado, con hechos, la discriminación, la miseria, la pobreza, la desigualdad, y eso es lo principal que se debe cambiar. Y, por supuesto, es muy importante que las mujeres estemos presentes en la redacción de la nueva Constitución.


    Anna Cuadra Hernández, periodista.


    Ana Cuadra (a la derecha) junto a Paola Medel. 

    - Durante muchos a muchos años luchamos por el derecho al voto en el exterior. Este apruebo no es la solución, pero es una esperanza para poder cambiar la Constitución hecha durante la dictadura militar por el ideólogo Jaime Guzmán. La lucha la dieron los muchachos y es importante que en esta Nueva Constitución se garanticen los derechos mínimos de los ciudadanos, que son la educación, la salud, la vivienda, sueldos justos e igualitarios, porque los políticos que han gobernado a Chile – de todas las tendencias – han gobernado para los ricos. Hoy es un día histórico para Chile, ha costado vidas, ha costado sangre. ¡Por eso yo Apruebo!


    Alejandra Pizarro Carrasco, directora de Educación en la Universidad de Estocolmo. Ella es la apoderada general de los comandos por el Apruebo y por la Convención Constitucional.

    - Para mí la razón más importante de participar en este plebiscito es cambiar el futuro de nuestro Chile por un futuro más democrático, donde la participación de todas las personas sea la base. Este es un rumbo muy propio nuestro, un rumbo chilensis. No somos ni Venezuela ni Suiza, somos Chile. Lo más importante de la Nueva Constitución es asegurar la igualdad y la necesidad de que todas las personas tengan las mismas posibilidades de desarrollarse en una sociedad democrática. El Estado debe garantizar una vida digna a todos sus ciudadanos y ciudadanas.

     



    Esta vez los jóvenes acudieron a las urnas. Sentían que se trataba de un hito histórico en la historia de Chile. 

     

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    Resultados de la votación en Suecia 

      

  • Löfven: “Se acabó la fiesta”

    “No podemos descartar que lo que pasó esta primavera no vuelva a ocurrir ahora”, dijo el primer ministro sueco, Stefan Löfven, en rueda de prensa este miércoles.

    Löfven manifestó su malestar por las incesantes aglomeraciones en clubes nocturnos.

    - Mientras algunos se van de parranda, los sanitarios luchan día y noche, dijo, e hizo un serio llamado a la responsabilidad individual.

     

     Por: Magazín Latino

     

    El gobierno quiere que se acabe la fiesta.

     

    En rueda de prensa y flanqueado por los ministros del interior, de cultura y el director general de la Agencia de Salud Publica, Stefan Löfven dio a conocer las nuevas recomendaciones frente a la pandemia de Covid-19.

     

    Y esta vez subió el tono considerablemente.

    - Se tiene que acabar la fiesta en los clubes nocturnos. Esto deberá prolongarse durante el tiempo necesario para evitar que nuevamente tengamos un aumento dramático de la infección, enfatizó Löfven.

     

    Se refirió a lo que se ha estado reportando desde hace tiempo, el hecho de que la gente sigue saliendo de copas exactamente como lo han hecho siempre, sin guardar el distanciamiento físico y – puesto que Suecia es uno de los pocos países del mundo donde no se ha implantado el uso de estas - sin mascarilla.

     

    Si los ciudadanos se lavan las manos o no es, naturalmente, imposible de saber.

     

    Pero el gobierno parece estar disgustado con los ciudadanos, y de los halagos anteriores, Löfven pasó a un “tirón de orejas”.

     

    - Se han reportado demasiadas deficiencias, demasiada congestión repetidas veces en los clubes nocturnos. Y esto, cuando el personal médico se deja la piel trabajando día y noche. Es una falta de respeto, cuando el mismo personal aprecia en los periódicos fotos de parrandas en clubes nocturnos y pistas de baile llenas de gente, subrayó el premier, con enfado.

     

    Al mismo tiempo explicó que el gobierno aumenta el número de asistentes a eventos deportivos y representaciones teatrales con un público sentado hasta un límite de 300 personas.  

     

    El límite anterior era de 50 y se esperaba un nuevo aforo de 500 personas.

     

    No fue así.

     

    Sin embargo, significa un gran cambio para, por ejemplo, los teatros, conciertos, cines, eventos deportivos, etc.

     

    Se aplica de modo que se permitirá un máximo de 300 personas sentadas, respectivamente 50 personas en otro tipo de eventos o reuniones públicas.  Estas nuevas medidas comenzarán a regir desde el 1 de noviembre.

     

    Al mismo tiempo, la ministra de asuntos sociales, Lena Hallengren, anunció, el miércoles por la mañana, que desde ahora las recomendaciones de distanciamiento social y otras rigen para todos los ciudadanos.

     

    Vale decir: a los mayores de 70 años ya no se les recomiendan medidas más restrictas.

     

    Según la ministra, este cese de medidas de máxima cautela para los adultos mayores resultan en otros problemas, como el aislamiento y la soledad. Y el gobierno ahora quiere poner coto a esta situación.

     

    El ministro del interior, Mikael Damberg, por su parte, explicó que se trata de mantener una normalidad en la medida de lo posible, al mismo tiempo que recalcó que las fiestas y aglomeraciones eran una “falta de respeto” y que los dueños de bares deberán hacerse cargo.

    - No se trata de recomendaciones, se trata de sanciones, dando a entender que el desobedecimiento de estas significará multas a los implicados.

     

    Hasta ahora los inspectores de salud han debido lidiar con los asistentes a clubes, armados solo de unas varas de color rosa, para medir si los festejantes respetan el distanciamiento estipulado por las autoridades.

     

    Nuevas medidas:

    • El límite de eventos públicos con público sentado se elevó de un máximo de 50 a 300 personas. No a 500, como se esperaba.
    • Los participantes deberán sentarse a una distancia de un metro.
    • Hasta un máximo de ocho personas pueden sentarse juntas, en un restaurante (esto no quedó completamente claro, por lo tanto está en desarrollo)
    • Las reglas se aplican a eventos culturales y deportivos, pero también a otras reuniones, como de tipo religioso.


    El primer ministro Stefan Löfven estima que ya se ha festejado lo suficiente y llamó a los ciudadanos a asumir su responsabilidad frente al coronavirus. Foto: Captura de pantalla/Regeringen.se.


    El monistro del interior, Mikael Damberg, la ministra de cultura, Amanda Lind, el primer ministro, Stefan Löfven y el director de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson. Foto: Captura de pantalla/Regeringen.se. 

     

  • La alta tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y por qué el modelo neoliberal de inmunidad de rebaño no debe ser imitado en América Latina

    Los ancianos han representado la gran mayoría de las muertes por Covid-19 en Suecia, ya sea en residencias de ancianos o en sus propios hogares, a menudo solos. A mediados de mayo de 2020, solo el 13 por ciento de aquellas víctimas habían recibido tratamiento en hospitales suecos. En agosto de 2020, solo el cinco por ciento de los pacientes de Covid-19 admitidos para recibir tratamiento en hospitales provenían de esos hogares. Comparada con sus países vecinos nórdicos, Suecia presenta con creces la mayor proporción de muertes entre los casos confirmados de corona. Este artículo analiza las posibles razones.

     Por: Marcello Ferrada de Noli (*)

    La inmunidad grupal


    Las comparaciones internacionales de la situación epidemiológica del covid-19 pueden ayudar a evaluar la eficacia de las diferentes estrategias utilizadas por las autoridades sanitarias. Es posible que algunos países antes conocidos como "tercer mundo", hayan asimilado estas estrategias, o ponderan hacerlo. Esto bajo una concepción de atribuir conocimientos técnicos superiores en materia de salud pública, a países considerados más desarrollados económicamente – lo cual aún persiste en algunos círculos gubernamentales. Por esta misma razón, países de América Latina, África y otras regiones han sido blanco en una propaganda diseñada en los países desarrollados que promueven, con la ayuda de medios de comunicación locales, la exportación de sus métodos epidemiológicos.


    En Europa, Italia fue el primer país en aplicar el enfoque de "lockdown" (confinamiento). Al comienzo de la ‘segunda ola’, Italia tuvo una de las incidencias más bajas de nuevos casos de Covid-19. El modelo que se presenta en Europa como alternativa al italiano es la "inmunidad colectiva", más asociada a la interpretación neoliberal de Suecia. La idea aquí es priorizar la economía: no cerrar fábricas, escuelas o restaurantes. El epidemiólogo estatal sueco, Anders Tegnell, dijo que "si cerramos las escuelas perderíamos el 25% de la fuerza laboral" (los padres tendrían que quedarse en casa). También ha declarado que “la inmunidad colectiva es lo único que eventualmente detendrá la propagación de este virus”. En palabras de Johan Giesecke, principal asesor de la Agencia de Salud Pública de Suecia, y mentor de Tegnell, la estrategia de inmunidad colectiva consistiría en "dejar que el virus atraviese la población".

     


    Anders Tegnell, el arquitecto de la estrategia sueca del coronavirus, en un bar en Estocolmo, el 28 de mayo de 2020. Hacia entonces, Suecia había registrado las muertes por Covid-19 per cápita más altas de Europa. El autor destaca la ausencia de ‘distanciamiento social’ observado por los huéspedes del bar, a pesar de las recomendaciones impartidas al público por el propio Tegnell. Foto Aftonbladet.

     

    Hay varios hechos que prueban que la dirigencia de Folkhälsomyndigheten (Agencia Sueca de Salud Pública) había optado por la ‘inmunidad de rebaño’. En un reciente artículo, Time reproduce un intercambio de emails en que Tegnell especula sobre el beneficio de aquella estrategia, y escribe: “Un punto sería mantener las escuelas abiertas para lograr la inmunidad de rebaño rápidamente”.

     

    Tengo entendido que uno de los primeros análisis críticos sobre el experimento sueco en medios de difusión internacionales, fue una entrevista y luego el primero de una serie que publiqué en RT, y que fue mencionado en Suecia en el diario Expresen. Luego siguieron otros académicos e investigadores suecos en diversos medios de Occidente, lo que motivó críticas, o al menos escepticismo, sobre el modelo gubernamental sueco para enfrentar la pandemia. En sus respuestas, el gobierno sueco ha intentado distanciarse del término, pero en la práctica la estrategia de inmunidad de rebaño no ha cambiado, tan solo se ha transformado en un problema semántico – parafraseando lo que Sir Patrick Vallance, el jefe científico británico, manifestó sobre el confinamiento, la estrategia opuesta. Es decir, independientemente de como Tegnell o el Primer Ministro Stefan Löfven quieran llamarlo ahora, en los hechos el modelo sueco ha sido un experimento dirigido a la inmunidad de rebaño “rápidamente” – como escribe Tegnell.

     

    Por añadidura, el mismo embajador de Suecia en Estados Unidos declaró meses atrás que "Estocolmo podría alcanzar la inmunidad de rebaño en mayo". Aunque, de todas maneras, cinco meses después, esto no se ha logrado. Y la economía de Suecia ha sufrido tanto, si no peor, que sus vecinos que utilizaron medidas de confinamiento.

    Los indicadores epidemiológicos que presento a continuación exponen los efectos nefastos, por no decir macabros, del modelo sueco. El mensaje para otras naciones es: no lo adopten. En cambio, sobrevivan.



    Tasa de letalidad en Suecia y en sus vecinos nórdicos Dinamarca, Finlandia y Noruega

    Basándome en datos internacionales actuales, realicé una comparación de indicadores de mortalidad entre Suecia y los países nórdicos que aplicaron formas de bloqueo.

    Ciertamente, existen múltiples modelos para tales comparaciones epidemiológicas. Sin embargo, comenzaré con un método simple para determinar si existe una significancia estadística en las diferencias reportadas con respecto al número total de fatalidades, número de muertes por cápita, etc. Como sabemos, no todas las altas diferencias en las tasas de mortalidad son epidemiológica o estadísticamente significativas, aunque pueden aparecen como tales en los medios de comunicación cotidianos.

    En este case, sin embargo, los resultados encontrados a través de comparaciones entre el número de muertes por Covid-19 en Suecia (n = 5.883) con el número total en Dinamarca, Finlandia y Noruega (n = 1.284), dan una sobrerrepresentación significativa de las muertes suecas (X2 = 3023.3239, p = <0,00001). Por tanto, la diferencia es altamente significativa desde el punto de vista estadístico.

    Otro método es la tasa de fatalidad (en lo sucesivo llamada CFR, acrónimo de Case Fatality Rate). El CFR tiene como objeto el estimar la proporción de muertes entre los casos confirmados. Muestra la proporción de enfermos que finalmente fallecieron, y la OMS lo considera como “una medida de gravedad de los casos detectados”. Entre más de 200 países incluidos en las tablas internacionales sobre el coronavirus, Suecia ocupa actualmente el puesto número 14 entre los 15 países con la tasa de mortalidad por Covid-19 más alta por 1 millón de habitantes. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta el CFR, Suecia sube al sexto lugar en ese grupo, lo que ilustra la importancia del método CFR. Esta posición de Suecia en la clasificación mundial se ha mantenido bastante uniforme. Mi cálculo (de octubre de 2020) indica los mismos resultados establecidos en un trabajo de investigación de mayo de 2020.

     

    Tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y países vecinos

    En cuanto a la comparación de la tasa de letalidad entre los ya nombrados países nórdicos, he utilizado dos modelos de cálculo de CFR. Uno es el CFR habitual, que solo necesita el número de muertos y el número de pacientes confirmados con Covid-19. El segundo consiste en un método más depurado, recientemente referido por la OMS, que además requiere en el cómputo el número de casos que se han recuperado de la enfermedad.

    Con el primer método, el cálculo del CFR da como resultado: Dinamarca 2.18, Finlandia 3.16, Noruega 1.8 y Suecia 6.11 por ciento.

     

     

    Además, según la OMS, el resultado en un CFR determinado puede resultar subestimado cuando se producen retrasos en el informe de las muertes, que es el caso de Suecia, como lo demuestra un artículo reciente publicado por nueve investigadores suecos. Entonces, incluso si el CFR mencionado anteriormente de Suecia parece definitivamente más alto que el de los países vecinos, podría ser aún más alto si se considera el factor mencionado por la OMS.

    El segundo modelo para calcular el CFR, y que es el recomendado por la OMS,  consiste en un cálculo que también incluye el número de casos recuperados. La pregunta es, ¿podría aplicarse ese cálculo con precisión en la comparación internacional que incluye a Suecia? Sin mayor análisis, la respuesta sería: no. Esto se debe a que Suecia no entrega datos sobre tales casos a nivel internacional. ¿Por qué no? Porque, en primer lugar, según la explicación dada por el Directorio Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsen), ni siquiera ellos llevan un registro del número total de casos recuperados en el país.

    Esta fue la respuesta que recibí del Coordinador de Estadísticas de la Junta Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsens Statistik samordnare), quien me envió un correo electrónico el 6 de octubre de 2020:

     

    "Socialstyrelsen no tiene una estimación del número total de casos recuperados de Covid-19" .

    Sin embargo, hay dos hallazgos que ayudarían a estimar aproximadamente el número de casos recuperados perdidos (o no reportados) de Suecia. Primero está el porcentaje de casos confirmados en todo el mundo que se han recuperado, que es del 75%, lo que proporciona un promedio del 75%. El segundo hallazgo muestra que el número de casos recuperados de casos confirmados en los países nórdicos vecinos de Suecia también da una media del 75%.

     

     

    Por lo tanto, estimaría que el número de casos recuperados en Suecia es el 75 por ciento del total de casos confirmados en el país (n = 96,145), lo que da n = 72,109. Por consiguiente, aquí el resultado del CFR de acuerdo con el método recomendado por la OMS: Dinamarca 2.7 %, Finlandia 4.1 %, Noruega 2.4 %, y Suecia 7.5 %.

     

     

    ¿Qué hay detrás del alto CFR del Covid-19 en Suecia?

    En Suecia, la mayoría de las víctimas del covid-19 tenían 70 años o más. En junio de 2020, se sabía que la mitad de esas personas (n = 2.036) vivían en hogares de ancianos, con un número adicional (n = 1.062) en el sistema de atención domiciliaria o en residencias donde muchas víctimas vivían solas.  Sólo el 13 por ciento de las víctimas de hogares de ancianos habían recibido tratamiento en hospitales suecos a mediados de mayo. En agosto, los residentes de hogares de cuidados de Covid-19 constituían solamente el 5 por ciento de los pacientes tratados en hospitales.

    Mientras que en Dinamarca, el 50 %  de los pacientes con Covid-19 mayores de 70 años ingresaron en cuidados intensivos, y en Noruega ingresaron el 30%, en Suecia solo el 21% del mismo grupo de edad recibió atención hospitalaria. Las autoridades sanitarias de Suecia emitieron una directiva que estipulaba que ciertos grupos de pacientes deberían quedar fuera de recibir cuidados intensivos. Estos incluyeron: los mayores de 80 años, los mayores de 70 años con una enfermedad importante y los entre 60 y 70 años con al menos dos enfermedades de órganos, incluidos el corazón, los pulmones y los riñones.

    Posteriormente, en mayo de 2020, el Hospital Karolinska informó que sólo el 80% de las plazas de IVA en el Hospital Karolinska estaban ocupadas. Esto llevó a la televisión sueca a transmitirlo como "muy positivo", mientras que Aftonbladet se preguntaba si "lo estamos haciendo mejor que en otros países". Sin embargo, al mismo tiempo a decenas de ancianos suecos se les había negado el tratamiento en esas instalaciones de cuidados intensivos.

     

    ¿Son o no comparables las estadísticas de mortalidad por Covid-19 de Suecia?


    Los epidemiólogos suecos
    intentarían explicar que las estadísticas de mortalidad por Covid-19 para Suecia son difíciles o no son precisas, para las comparaciones internacionales porque el número de personas reales con la enfermedad debe estimarse más alto que los casos confirmados, como en el caso de la tasa de mortalidad por infecciones (IMR). Pero entonces, ¿por qué los tests de Suecia para Covid-19 han sido los más bajos entre sus países nórdicos vecinos, y también bajos en comparación con los países europeos? ¿Son las pruebas de Covid-19 en Suecia incompatibles con otros países?


    Sin embargo, con respecto a los tests, la respuesta lógica es simple: reducir el número de tests significa menos oportunidades para detectar a las personas con la enfermedad. Lo que no es lo mismo que asumir que esos individuos enfermos no existen. De hecho, existen y son contagiosos. Sin embargo, la "ventaja" de esto es que tenemos un número menor de casos nuevos que informar. Por tanto, un problema de salud pública real se convierte en una herramienta para cubrir una estrategia epidemiológica defectuosa y, hasta aquí, fracasada.

     

    La epidemiología como ciencia y los epidemiólogos gubernamentales suecos

     

    En su definición, la epidemiología se esfuerza por identificar tanto los factores de riesgo que pueden conducir a la morbilidad / mortalidad de la enfermedad como los grupos de población que están particularmente expuestos. Como explicación de la desproporcionada mortalidad por Covid-19 de Suecia entre los ancianos, el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson, declaró que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell no tiene responsabilidad en "lo que ha sucedido en el cuidado de los ancianos" en Suecia, que [en su lugar] “Es una consecuencia de una estructura y preparación descuidadas”.

    No obstante, los ancianos eran un grupo de riesgo conocido, incluso para la propagación del virus. ¿Por qué entonces no se tuvo en cuenta ese problema “estructural” en la arquitectura de la estrategia sueca Covid-19 desde el principio? Por ejemplo, ¿por qué se retrasaron tanto las directrices nacionales sobre residencias de ancianos (a partir del 1 de abril de 2020)? Unas semanas más tarde, se supo que los hogares de ancianos en el 81% de los municipios de Suecia "habían confirmado o sospechado casos de Covid-19".

    ¿Qué necesitamos?

    Necesitamos no seguir el modelo de inmunidad colectiva/de rebaño. Para diezmar el SARS-cov-2 lo que sí necesitamos es una vacuna. Lo que necesitan los países golpeados por esta pandemia, es considerar la conveniencia de comenzar desde ya con programas de vacunación por el momento disponibles.

    Al adoptar un modelo sueco de salud pública, es posible que se estará sirviendo también a un modelo político cuyas competencias son la codicia, el poder económico empresarial y la adhesión a una interpretación muy sui generis de lo que debería significar democracia. Porque, ¿qué es la democracia en el contexto de este debate? ¿Quién decidirá en última instancia la estrategia interna de un problema que amenaza la vida de todos los ciudadanos de un país, y por ende compete la opinión y decisión de todos?

    Las decisiones democráticas se basan en la participación de todos y en el interés de todos, asegurando que se escuchen todas las voces. En mi experiencia, este no es el caso en Suecia. Los resultados de esta investigación sobre la tasa de fatalidad en Suecia por motivo del Covid-19 no se conocían públicamente antes de este trabajo. Sin embargo, los principales periódicos suecos declinaron hacerlos conocer. Prefieren, en cambio, controlar el discurso, permitiendo sólo críticas leves, que sirven como coartada a las autoridades en el actual debate Covid-19. Este nuevo concepto neoliberal de democracia ensamblado tipo Ikea, no debería ser desempacado por países de América Latina, África y otras latitudes. Allí, una fórmula digna para la democracia debería excluir la praxis sueca de cómo, sin la participación de los dēmos ("pueblo" en griego), los que están en el poder ejercen los kratos (id. "gobernar") para beneficiarse políticamente.

     

    (*)  Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito de epidemiología. Anteriormente en el Instituto Karolinska, Suecia, y en la Escuela de Medicina de Harvard. Presidente de la ONG Doctores Suecos por los Derechos Humanos – SWEDHR.

     

     

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