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Madre de ASAP Rocky: “Esto es una pesadilla” La madre de ASAP Rocky, Renee Black, al momento de llegar al tribunal de Estocolmo, este martes 30 de julio. Foto: Marisol Aliaga.

Madre de ASAP Rocky: “Esto es una pesadilla” Featured

En medio de una gran atención mediática comenzó este martes el juicio oral contra ASAP Rocky y dos miembros de su team, acusados de un delito de agresión.  

 El choque entre la jurisprudencia sueca y la norteamericana es evidente. Donald Trump envió a un experto en liberación de rehenes, para presenciar los alegatos.

La madre de ASAP Rocky tampoco entiende que su hijo esté tras las rejas. “Esto es una pesadilla”, dijo a Dagens Nyheter ayer, en una pausa en los alegatos.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

El juicio en contra del rapero norteamericano ASAP Rocky y dos de sus hombres de confianza - uno de 23 años y el otro de 24 - que comenzó ayer en Estocolmo es, sin duda, uno de los más mediáticos de este último tiempo.

 

Ya a las ocho de la mañana estaban las cámaras y sistemas de transmisión en vivo instalados afuera de la sala de seguridad del tribunal de Estocolmo, en Bergsgatan 50. Periodistas de 40 medios ocuparon por completo los 70 asientos de la sala adyacente a la sala donde comparecen los imputados y los representantes de la ley. Este auditorio está separado de la sala de comparecencia por un vidrio antibalas. Más de 10 lugares estaban reservados, allí, para los familiares de los imputados. La madre de ASAP Rocky, Renee Black, se sentó en la primera corrida de asientos, junto al padre de otro de los imputados. Detrás de ella tomó asiento el enviado de Trump, Robert O´Brien, experto en resolver temas de rehenes.

 

La madre de Rocky no hizo declaraciones, pero en una pausa dijo a Dagens Nyheter que esto era “una pesadilla”.

 

Y O´Brien dijo que su misión era que “los ciudadanos norteamericanos regresaran a casa lo antes posible”

 

Debido al gran número de personas que querían presenciar el juicio (las “entradas” se agotaron), las sesiones comenzaron con media hora de retraso, alrededor de las 10:00 de la mañana.

 

ASAP Rocky y sus dos colaboradores vestían sudadera verde y pantalones del mismo color, la vestimenta propia de los internos. No buscaron las miradas de sus familiares, al entrar a la sala, y tomaron asiento frente al juez y el resto del jurado, de espaldas a la sala donde se encontraban sus familiares. La madre del artista se secó las lágrimas, al ver a su hijo.  

 

También entró el querellante, vistiendo pantalones oscuros y una camisa blanca. Se trata de un joven de 19 años, de padres afganos, que residía en Irán. Llegó a Suecia en 2015, como menor no acompañado.

 

El fiscal, Daniel Suneson, comenzó una exposición de los hechos, la investigación preliminar es extensa, alrededor de 500 páginas. Al poco de comenzar, ocurrió algo inusual: el abogado defensor de ASAP Rocky lo interrumpió para hacerle tres preguntas. Tenían que ver con la afirmación del fiscal de que los imputados no solo golpearon a la víctima, sino que también lo agredieron con una botella rota.

 

Slobodan Jovicic quiso saber si el fiscal tenía pruebas sobre el uso de una botella.

 

El fiscal respondió con evasivas. En la investigación preliminar existe una foto en la que se aprecia a uno de los amigos de Rocky con dos botellas de cerveza en las manos. Corresponde a la tarde en la que ocurrieron los hechos, el 30 de junio pasado, en la calle Apelbergsgatan, en el centro de Estocolmo.

 

Sin embargo, en el video de la agresión, no figura ninguna botella. Rocky y sus amigos golpean al joven de 19 años a punta de puñetes y patadas.

 

En el lugar se encontró una botella rota, la que fue enviada a un análisis de ADN. Los resultados fueron negativos. No se encontraron rastros de ADN de ninguno de los imputados.

 

¿Ahora, por qué importa tanto este “detalle”?

 

Porque en el caso de que exista algo que se pueda usar como arma, el delito se tipifica como de mayor gravedad.

 


La madre de ASAP Rocky, Renee Black, al momento de llegar al tribunal de Estocolmo, este martes 30 de julio. Foto: Marisol Aliaga. 

   

NOTA EN DESARROLLO

 

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  • Tribunal sueco declara a ASAP Rocky culpable de agresión – aunque consideró que fue de menor grado

    Publicado: 14-08-2019. Actualizado: 18-08-2019

    El miércoles a las dos de la tarde se dio conocer el fallo del tribunal de Estocolmo. El veredicto fue: culpable de agresión en grado menor.

    ASAP Rocky y dos miembros de su staff fueron condenados a dos años de sentencia condicional y a pagar una indemnización de 12.500 coronas al demandante, quien exigía 140.000 coronas.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    A las dos de la tarde en punto, los asistentes en el tribunal de primera instancia de Estocolmo repartieron los folios conteniendo el veredicto en el proceso legal en contra de Rakim Mayers y dos miembros de su equipo.

     

    Y al minuto siguiente la noticia ya era primera plana en los medios nacionales. Internacionalmente, el interés fue menos, ASAP Rocky no pertenece a la categoría de las celebridades más connotadas, pero sin duda el juicio en Estocolmo contribuyó a que su fama aumentara. Sobre todo, después de que el mismo Donald Trump exigiera su liberación y se ofreciera a pagar la multa, hecho que solo hizo saltar a la vista la ignorancia del presidente estadounidense, puesto que en Suecia nadie puede quedar libre pagando dinero.

     

    Y el fallo era lo esperado, según expertos en jurisprudencia. Mayers había reconocido el delito, y habían pruebas suficientes para probarlo.

     

    Rakim Mayers y los otros dos imputados fueron considerados culpables de agresión al querellante, un hombre de 19 años, inmigrante de Afganistán.

     

    Para ambas partes, el veredicto no era lo que querían. Mayers y sus amigos no fueron absueltos, la corte no aceptó el argumento de la defensa, de que habían actuado en “defensa propia”, y el querellante no obtuvo la suma de dinero que había exigido, casi 140.000 coronas suecas.

     

    La corte tampoco consideró válida la petición del fiscal: seis meses de cárcel, puesto que “la agresión no fue de una naturaleza tan grave, que amerite una sentencia de prisión”. En cambio, los tres imputados fueron condenados a dos años de “sentencia suspendida” o “sentencia condicional”.

     

    “Sentencia condicional” significa, como explicó el juez, Per Lennerbrandt, que los tres condenados no caerán a la cárcel en tanto que no cometan otros delitos en Suecia en el periodo de dos años.  

     

    La agresión que los tres imputados reconocieron y que pudo ser comprobada mediante material audiovisual, significaría dos meses de prisión. Pero, considerando que los imputados fueron privados de su libertad por 31 días, la sentencia condicional no se combinará con multas.

     

    Rakim Mayers y los dos hombres de su equipo deberán pagar una indemnización de 12.500 coronas suecas al querellante. Además, deberán cubrir los gastos de su abogado: alrededor de 200.000 coronas.

     

    Respecto a los otros costes del juicio, el juez declaró que por el momento no era posible dar a conocer todas las cifras. No obstante, expertos calculan que este juicio ha significado al Estado sueco entre 5 y 10 millones de coronas.

     


    Numerosos medios transmitieron en directo, cuando se iba a comunicar el fallo. Foto: Marisol Aliaga.

     

    En "defensa propia"

     

    La versión de los hechos, que Rakim Mayers presentó en la corte, no se contradijo en ningún momento. Él reconoció que había maltratado al querellante y que luego lo había agredido cuando yacía en el suelo. Pero, había actuado en “defensa propia” y convencido de que los jóvenes que los seguían se disponían a atacar - una vez más - a su guardaespaldas. Además de que posiblemente portaban cuchillos y estaban drogados.

     

    La corte desestimó sus afirmaciones, basándose en el testimonio de las dos jovencitas que habían sido testigos de los hechos, y que prestaron testimonio en el tribunal. Según el tribunal, la agresión no fue antecedida por un ataque que haya motivado el uso de la violencia. Tampoco había surgido una situación en la que los imputados se hayan sentido amenazados.

     

    Lo que sí se comprobó fue que los imputados maltrataron al querellante cuando yacía en el suelo, con combos y patadas, y Rakim le aplastó el brazo. No obstante, agrega el tribunal, en un comunicado de prensa, "no se ha probado que Rakim Mayers y sus acompañantes hayan coordinado la agresión", como había sostenido el fiscal.

     

    Los otros dos imputados, además del guardaespaldas, quien también fue llamado a declarar, corroboraron todo lo dicho por el artista.

     

    Las versiones del demandante y su amigo, en cambio, difirieron en varios puntos. La corte concluyó, además, que éstos sí habían actuado en mutuo acuerdo.

     

     

    La mentada botella

     

    El demandante aseguró en la corte que de pronto – en Appelbergsgatan, le habían pegado en la nuca con dos botellas. Y que cuando estaba en el suelo, los americanos le habían asestado veinte combos y patadas, cada uno. Algo que no pudo ser comprobado en el video que muestra la mayor parte de la agresión, según lo corroboraron los testigos.

     

    La botella fue el detalle más peliagudo de todo el juicio, puesto que, si se hubiera comprobado el uso de tal objeto, la tipificación del delito habría pasado de “maltrato simple” a “intento de homicidio.”

     

    No obstante, la existencia de una botella no fue nunca demostrada.

     

    “En una evaluación general, el tribunal considera que no está comprobado que alguno de los imputados hubiera atacado este tipo de objeto” escribe el jurado en el comunicado de prensa que acompañó el fallo.

     

    Agrega que “el tribunal considera que está comprobado que la víctima recibió cortes en los brazos durante el altercado con los imputados. Pero que no ha sido posible establecer exactamente cuando los recibió y de parte de quien. No se logró comprobar que los imputados lo hubieran maltratado con botellas, enteras o rotas. En relación con esto, la corte toma nota de que, en las imágenes de uno de los videos del incidente, que muestra el maltrato, se puede apreciar que los imputados no tienen nada en las manos, cuando la víctima se encuentra en el suelo”.

     

    - La imagen total de evidencias en el caso ha sido compleja. El fiscal no ha podido comprobar que el demandante fue golpeado en la nuca con una botella o que fue maltratado con botellas de vidrio. Esto ha afectado la evaluación de la gravedad del acto, dijo el presidente del jurado, Per Lennerbrant, en un comentario.

     

     

    Agresión – pero no grave

     

    La corte consideró que existen circunstancias tanto agravantes como atenuantes en la agresión. Pero, después de una evaluación general, se llegó a la conclusión de que el maltrato no había sido tan grave como para una condena a prisión. Y, puesto que la cárcel ya no era una opción, tampoco lo era el combinar la sentencia condicional con el servicio comunitario.

     

    Este tema se tocó el último día de alegatos. Entonces, Rakim Mayers declaró que “se ponía a las órdenes de lo que dictaminara la corte”. Cuando el fiscal preguntó a los tres imputados si, en el supuesto caso de ser condenados a servicio comunitario, estarían en condiciones de cumplirlo, en Suecia. Los tres respondieron que sí.

     

    El juez preguntó, también, a cada uno de ellos, si habían sido condenados por algún delito durante los últimos cinco años. Los tres respondieron que “no”.

     

    No obstante, cuando uno de los abogados de los imputados trató de preguntarle al demandante si éste había sido alguna vez condenado en Suecia anteriormente, el juez prohibió la pregunta.  

     

     

    140.000 coronas de indemnización

     

    El querellante exigía la suma de 139.700 coronas, por agravio, daños y perjuicios y por ausencia laboral.

     

    Esta es una suma estratosférica que no se corresponde a los montos de indemnización que se aplican en Suecia. Las víctimas del atentado terrorista de Drottninggatan, por ejemplo, recibieron alrededor de 60.000 coronas.

     

    La corte desestimó la suma exigida por el demandante, primero porque las indemnizaciones se determinan de acuerdo con sumas preestablecidas, y segundo porque las heridas del demandante no eran de la magnitud de lo sostenido por él. Los cortes en los brazos requirieron de atención médica, pero eran superficiales. Además, no se pudo comprobar cómo habían surgido.

     

    La pérdida de dinero por ausencia laboral –10.000 coronas – no pudo ser ratificada, puesto que el demandante no presentó el contrato de trabajo.

     

     
    El abogado de Rakim Mayers, después de una audiencia oral, durante el juicio. Foto: Marisol Aliaga.

     

    Las reacciones

     

    - Rakim Mayers está increíblemente decepcionado. Habíamos esperado un fallo absolutorio, dijo el abogado del principal imputado, en una conferencia de prensa, poco después de ser comunicado el veredicto.

     

    Lamentó no haber alcanzado la meta – demostrar la inocencia de su defendido - y se culpó a sí mismo por esto.

     

    - Tenemos que analizarlo. Es mejor tomar una decisión de esta naturaleza con la cabeza fría, dijo Slobodan Jovovic, ante la pregunta de una apelación.

     

    El fiscal, por su parte, está conforme, pero no del todo. Él exigía una pena de cárcel de seis meses, aunque nadie creyó nunca que la corte aceptaría esta condena.  

     

    - La corte hizo la misma apreciación que yo, con una excepción – el supuesto uso de una botella. Se considera que yo no pude comprobar si se usó ese objeto. Por lo tanto, el castigo es mucho menos de lo que yo había esperado, dijo Daniel Suneson a Aftonbladet.

     

    Al igual que la parte demandante, no está seguro de si apelará el fallo.

     

    El abogado del querellante, Magnus Strömberg, por su parte, tampoco se mostró satisfecho.

     

    - El fallo significa una reparación. Pero no estamos completamente conformes, dijo.

     

    Sus honorarios – alrededor de 200.000 coronas suecas, deberán ser costeados por Rakim Mayers, puesto que es el único de los tres imputados que cuenta con medios como para hacerlo. 

     

    Los expertos calificaron el fallo como “esperado”. En la práctica, una sentencia condicional es como un “tirón de orejas”.

     

    - El veredicto no dice en principio nada, se puede ver solamente como una advertencia, dijo la licenciada Ingela E. Hessius a TT.

     

     Respecto a la indemnización al demandante, explicó:

     

    - El tribunal ha deliberado sabiamente, y no hay nada en el veredicto que asombre. La indemnización se corresponde por completo con lo normal en casos de agresión. Vale decir, 10.000 coronas por agravio, y 2.500 coronas por daños y perjuicios.

     

     

      

    Reflexiones

     

    Lo que más llama la atención, en este “circo mediático”, como lo han denominado algunos, es que un altercado callejero haya conducido a un juicio. En Suecia ocurren miles de casos similares anualmente, y la gran mayoría de estos se archivan casi de inmediato.

     

    “Antes de que la tinta alcance a secarse en el papel”, dijo el criminólogo Leif G W Persson, quien desde un comienzo criticó que este caso se llevara a juicio. El experto aseguró desde un principio que, de no haberse tratado de una celebridad, el caso se habría archivado.

     

    En este caso, poco rima con la “igualdad ante la ley”, con lo que Stefan Löfven le respondió a Donald Trump.

     

    El tema de la provocación y la agresión de parte del demandante al guardaespaldas de Mayers no fue algo que se tocó a fondo, durante los alegatos. El fallo nombra hechos agravantes, pero también atenuantes. Cuando fue preguntado sobre esto, en la conferencia de prensa del miércoles, el juez Lennerbrant respondió que no quería usar la palabra “provocación”.

     

    No obstante, sí hubo un acoso y una provocación, incluso una agresión, de parte del demandante, quien no es la primera vez que asiste a un tribunal. Ha sido condenado cuatro veces, anteriormente, por drogas y por portar arma blanca.

     

    Suecia ha sido criticada en varias ocasiones por sus largos periodos de prisión preventiva. Conforme al principio básico de un Estado de Derecho, de la presunción de inocencia, no es lógico que un sospechoso alcance a cumplir la condena incluso antes de que comience el juicio.

     

    El comité contra la tortura, de las Naciones Unidas, ha criticado varias veces a Suecia por la prisión preventiva a la que somete a sospechosos de delitos. Esto es comparable a la tortura, sobre todo cuando se somete a los detenidos a un aislamiento total.

     

    En Suecia no existe un límite de tiempo en el que la persona puede estar privada de su libertad. Esto no se corresponde con un Estado de derecho, aseguran expertos en jurisprudencia. El caso de ASAP Rocky puso nuevamente este debate en el tapete.

     

    Por otra parte: Lo paradójico de este caso es que un rapero que nunca ha estado comprometido con la política, y que nunca ha querido ser un símbolo de la lucha por los derechos de los afroamericanos en su país, de pronto pasó a ser justamente eso.

     


    El presidente del jurado, Per Lennerbrant, al momento de comunicar el fallo, en el tribunal de Estocolmo. Foto: Marisol Aliaga.

      

  • ASAP Rocky fue puesto en libertad y partió a USA en su avión privado

    El tercero y último día del juicio contra ASAP Rocky y sus acompañantes concluyó el pasado viernes en medio de gran algarabía.

    Al finalizar los alegatos, los tres imputados fueron puestos en libertad, en espera del fallo que será comunicado el 14 de agosto.

    A la hora siguiente, el artista, junto a su familia y amigos se encontraban a bordo de su avión privado, rumbo a los Estados Unidos.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Al final, todo ocurrió inesperadamente rápido, en el juicio al rapero norteamericano Rakim Mayers, alias ASAP Rocky, y dos integrantes de su team.

     

    A las 19.20 de la tarde del viernes, y luego de que el jurado deliberara durante una hora, el jubilo estalló en la sala de seguridad del tribunal de Estocolmo. Los tres imputados fueron puestos en libertad, en espera del fallo que será comunicado el 14 de agosto.

     

    En comparación a dos largos alegatos orales anteriores, el lunes y el martes, el día viernes se caracterizó por su efectividad y un toque de dramatismo.

     

    Al mismo tiempo,  varios cabos que habían quedado sueltos se aclararon, aunque no todos. 

     

    Tanto el fiscal, como los abogados defensores del querellante y de los imputados mostraron sus herramientas más eficientes, en defensa de sus clientes.

     

    El viernes prestaron testimonio las dos chicas que fueron testigos de lo ocurrido la tarde del 30 de junio.  Ninguna quiso estar en persona, por miedo a represalias, y testificaron a través de una transmisión por video. Una de ellas fue quien grabó el videoclip que más tarde se hizo viral. El video donde Mayer lanza al chico por el aire.

     

    La joven liceana contó que había querido mostrar que estaban con el artista y sus amigos, mediante la aplicación Snapchat. Segundos después de que comenzara a filmar, ocurrió el incidente. Según ella, la transmisión se cortó antes de que terminara la golpiza, pero que grabó la mayor parte de esta.

     

    Las chicas corroboraron también lo que habían dicho anteriormente, que el querellante y su amigo habían acosado sexualmente a unas chicas, como quedó grabado en un vídeoclip. Y es lo que le dicen a Mayers y a su grupo, cuando se encuentran con ellos. Algo que también el guardaespaldas, que prestó testimonio más tarde, corroboró.

     

    Pero, y para disconformidad del fiscal, las jóvenes no respaldaron el detalle de la botella que supuestamente se habría usado para agredir al querellante. Al final, este hecho no pudo ser comprobado, por lo tanto fue excluído de los cargos.  Las chicas admitieron que escucharon el sonido de una botella, pero que no vieron ninguna botella en el altercado.

     

    También dio testimonio el amigo del querellante, quien lo conoce desde cuando vivían en el mismo centro de acogida a inmigrantes. El joven hombre se presentó ante el tribunal esposado y en traje de interno, puesto que está detenido por otro delito.

     

    Contó una versión totalmente distinta de la de los imputados, y se negó a responder una serie de preguntas. Reconoció que cuando ocurrieron los hechos estaba bajo el efecto de benzodiazepinas. Agreegó  que su amigo no había consumido drogas en esa ocasión.

     

    Aseguró que había tratado de defender al querellante, y que también había recibido golpes, estando en el suelo. Esto se contradice con los testimonios de todos los demás implicados – incluso de su amigo. Ellos  aseguraron que el chico arrancó cuando comenzó el ataque.

     

    La abogada Carla Pantzar, quien representa a uno de los dos imputados amigos de Mayers, quiso preguntarle si esa tarde portaba algún arma – ha sido condenado anteriormente por este delito - pero el juez le recordó al interrogado que no tenía obligación de responder. Y la pregunta quedó sin respuesta.

     

    Otro testigo fue el terapeuta del querellante, quien declaró que el chico había quedado  traumatizado debido al incidente, que padecía de insomnio y tenía miedo constantemente. Dijo que las consecuencias de la golpiza habían sido considerables y dejarían huellas por largo tiempo.

     

    Pasado el mediodía prestó testimonio el guardaespaldas de Mayers. Contó que el querellante fue quien había tomado contacto con el grupo desde el principio y que él mismo había considerado que podía constituir un peligro para Mayers y su grupo. Entonces , le pidió que se alejara del lugar.

     

    El chico no hizo caso, al contrario, seguía preguntando cosas incoherentes. Al final, el guardia lo había levantado y empujado lejos.

     

    También explicó que en su país, cuando una persona molesta a otra por segunda vez, se considera hostigamiento, y las personas tienen derecho a defenderse. Contó además que el querellante lo había atacado con sus auriculares, causándole un corte en la mano, que había sangrado bastante.

     

    El guardaespaldas agregó que, a pesar de que le pidió repetidas veces que se alejaran, los chicos los persiguieron por varias cuadras. Y, como no conocían ni el país ni el idioma, no sabían cómo llamar a la policía o a un taxi.

     

    Según él, lo que puede haber ocasionado la ira del joven fue que unas chicas se acercaron a Mayers y le dijeron que los dos jóvenes hombres las habían atacado sexualmente. “Disculpe, su señoría, pero dijeron que les habían agarrado las nalgas”, dijo.

     

    Contó que él temía que el querellante portara algún tipo de arma. Que cuando llegaron a la calle Appelbergsgatan, el chico comenzó a tratar de darle puñetazos, en tanto que el otro se le acercaba por el otro costado. Al mismo tiempo sabía que tenía que proteger a su jefe.

     

    Entonces fue que Rakim Mayers actuó de la manera en que lo hizo.

     

    Quién es el guardaespaldas de quién? preguntó el abogado.  

     

    - Yo soy el guardaespaldas de Rakim. Pero él es como es y eso no le importó. Él vino en mi ayuda cuando yo lo necesitaba, respondió.

     

    Y explicó que no es la primera vez que se ven envueltos en situaciones de peligro. Que el ser un famoso implica que muchas veces se les acerque gente que no siempre tiene buenos propósitos. Al igual Rakim Mayers, quien había testificado el día anterior, aseguró que la situación fue escalando cada vez más y temían que pudiera terminar muy mal. A pesar de que ninguno de ellos querían meterse en líos .

     

    El fiscal, Daniel Suneson, no aceptó, no obstante, la versión de los tres imputados, de que actuaron en defensa propia.

     

    Exigió seis meses de cárcel para Mayers, y penas menores para los otros dos imputados. Y mostró una serie de casos similares en los que la pena fue de esta magnitud. Según él, Rakim Mayers y sus amigos, en lugar de irse a un lugar donde había más gente, se dirigieron  a un pequeño callejón vacío. Y, de común acuerdo, agredieron al joven de 19 años.

     

    El abogado de éste, Magnus Strömberg, dijo, en su alegato final, que nunca había tenido un cliente tan atemorizado. Que lo sucedido la tarde del 30 de junio devastó la vida de su defendido y que “había sido muy duro para él el asistir al juicio”.

     

    El joven  exige una indemnización  de 139.700 coronas suecas.

     

    Slobodan Jovicic: "El diablo está en los detalles"

     

    Cuando fue el turno del abogado de Mayers, Slobodan Jovicic, de pronunciar su alegato final, quiso comenzar con una reflexión:

     

    - El circo afuera continuará. Las cámaras y los reflectores se apagarán y la aglomeración se dispersará. Mientras el espectáculo se instala en otro lugar, nosotros, los miembros de la corte, volveremos el lunes a ocuparnos de nuevas tareas.

     

    Explicó enigmáticamente que “el diablo está en los detalles”, y colocó una botella vacía de vino cava en la mesa de los jueces. La foto de la investigación, donde aparece una botella rota en el suelo se corresponde con la de la botella de vino espumante.

     

    - El querellante afirma que fue agredido en la cabeza con una botella. Pero esa botella es muy pesada, y habría ocasionado graves daños que habrían sido documentados en el informe médico.

    - Mi cliente y los otros tres no tenían nada en sus manos, según se aprecia muy bien en el videoclip, dijo.

     

    Y explicó una vez más que las heridas del querellante podrían haberse ocasionado por el vidrio en la suela de los zapatos de quienes lo agredieron. En el clip se ve cuando Mayers le pone el pie encima del brazo. El que haya sucedido de esa forma no fue descartado por los médicos. Y Mayers aseguró que lo había hecho para desarmarlo, puesto que creía que llevaba consigo algún tipo de objeto punzante.

     

    Más información:

    Rakim Mayers se convirtió en un artista de fama internacional gracias a su talento musical. Sin embargo, proviene de condiciones humildes del barrio de Harlem. Junto a su madre y su hermana trataban de salir adelante, luego de que el padre cayera a la cárcel y el hermano muriera a los 13 años.

     

    El querellante de 19 años llegó a Suecia en 2015, proveniente de Irán. En Suecia solicitó asilo, al llegar como menor no acompañado. Sus padres son originarios de Afganistán, pero habían emigrado a Irán. El joven hombre no iba a estar presente en el juicio, según trascendió más tarde, porque había planeado viajar a Irán, para asistir a las bodas de un familiar.

     

    El fallo se dará a conocer el 14 de agosto.

     


    ASAP Rocky. Foto: captura de pantalla de SVT. 

     

     

  • Comienza el juicio contra ASAP Rocky en el tribunal de Estocolmo

    Este martes arranca el juicio oral contra el rapero estadounidense ASAP Rocky.

    El artista fue arrestado el 1 de julio, luego de verse implicado en una pelea callejera en el centro de Estocolmo. El martes por la mañana comparecerá ante el tribunal.

    Donald Trump exige su libertad, y ha criticado al primer ministro Stefan Löfven. El gobierno sueco respondió explicando que “en Suecia todos son iguales ante la ley”.

     

     Por: Magazín Latino

     

    La noticia más comentada de este verano la protagonizó el rapero estadounidense Rakim Mayers, más conocido por su nombre artístico ASAP Rocky. Su detención, debido a una riña en una calle céntrica de Estocolmo el 30 de junio pasado, ocasionó grandes titulares, en la prensa nacional e internacional.

     

    Tanto Kim Kardashian, como Justin Bieber, junto a muchos otros artistas y fans de ASAP Rocky se involucraron en su caso. También Melania y Donald Trump.

     

    El presidente norteamericano y el primer ministro sueco sostuvieron una conversación telefónica de 20 minutos, para tomar el caso del artista.

     

    “Acabo de tener una muy buena conversación con Stefan Löfven, quien me aseguró que el ciudadano norteamericano ASAP Rocky será tratado correctamente. Además, le aseguré que no existe riesgo de que él se dé a la fuga, y me ofrecí personalmente a pagar su fianza, o alguna alternativa”, escribió Trump, en un tuit.

     

    Trump se mostró muy conforme con la conversación con Löfven, y pensó que el artista sería liberado de inmediato. Estaba dispuesto a pagar lo que fuera necesario.

     

    Solo que la jurisprudencia sueca es muy distinta a la norteamericana. En Suecia el gobierno no puede ni debe influenciar en ningún proceso legal.

     

    Y en Suecia no existe el sistema de fianzas, propio de EE. UU.

     

    Al ver que su llamada telefónica no había tenido los resultados esperados, Trump se enfureció con Stefan Löfven, a quien antes había calificado de ser una persona “muy talentosa”.

     

    “Estoy muy decepcionado con el Primer Ministro Stefan Löfven, por su incapacidad para actuar. Suecia le ha fallado a los ciudadanos afroamericanos en los Estados Unidos. He visto los clips con ASAP Rocky y él fue perseguido y acosado por camorristas. ¡Trate a los estadounidenses con justicia!”, tuiteó esta vez Trump.

     

    Agregó que los Estados Unidos han hecho mucho por Suecia, pero al parecer sin recibir nada a cambio.

     

    Trump, quien recientemente instó a unas congresistas a “volver a los países de donde provenían”, acusó a Suecia de “racista”.

     

    Löfven, por su parte, se lo tomó con calma y declaró más tarde: “En Suecia somos todos iguales ante la ley, también los ciudadanos extranjeros”. Y agregó que había sido claro en señalarle a Trump que el gobierno no podía interferir en un proceso legal en curso.

     

    ASAP Rocky ha estado detenido desde el 5 de julio. El artista fue arrestado después de un concierto en Estocolmo, el 2 de julio. El 25 de julio, el fiscal decidió presentar cargos en su contra, por agresión con lesiones. 

     

    Los hechos:

     

    El 30 de junio pasado,  a la salida de una hamburguesería en el centro de Estocolmo, ASAP Rocky y sus tres acompañantes se involucran en una riña con dos jóvenes.

     

    Las versiones de los implicados difieren. Según los jóvenes, el artista y sus acompañantes los agredieron sin tener motivos para ello.

     

    Según ASAP Rocky y su séquito, los jóvenes los habían seguido y molestado por varias cuadras. Al final, se fueron a los puños. Al día siguiente, el medio norteamericano TMZ publica un video que muestra cuando ASAP Rocky lanza a un joven por el aire. Y, cuando éste cae en la vereda, el artista y sus acompañantes le pegan puñetazos y patadas.

     

    Más tarde, Rocky publica en su cuenta de Instagram otro video, en el que se muestran otros detalles de la reyerta.

     

    Según el abogado del artista, Solobodan Jovicic, la violencia de ASAP Rocky y su séquito fue “proporcional al acoso del que habían sido objeto”.

     

    Agregó que lo que se ha dicho acerca de que Rocky habría atacado al joven con una botella no se corresponde con la realidad.

     

    Este martes 30 de julio todos los involucrados en el incidente están citados a comparecer ante el tribunal de Estocolmo.

     

    Las comparecencias comienzan a las 09:30 de la mañana, durarán todo el día y tendrán lugar en la sala de seguridad del tribunal de Estocolmo, debido al gran interés que el caso ha ocasionado, sobre todo en medios norteamericanos.

     

    Si ASAP Rocky es considerado inocente, tendrá derecho a recibir una indemnización de alrededor de 16 millones de coronas suecas, por pérdida de ingresos. 


    Asap Rocky, Donald Trump, Stefan Löfven. Foto Svt. 

     

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