Domingo, 18 Agosto 2019 | Login
ASAP Rocky: “No quiero dinero, quiero justicia” Rakim Mayers es el artista Asap Rocky. Foto: SVT (la imagen está recortada).

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Este viernes concluyen los alegatos en el juicio contra ASAP Rocky y sus dos hombres de confianza, quienes enfrentan cargos de maltrato a un joven de 19 años, en Estocolmo.

Los tres imputados mantienen su postura de que actuaron en defensa propia, y este jueves presentaron su versión de los hechos.

- Yo no quiero dinero. El dinero lo puedo ganar de nuevo. Pero quiero justicia y quiero limpiar mi nombre, dijo el rapero, respecto a la indemnización que tendrá derecho a exigir, en caso de que el jurado lo absuelva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Una larga jornada se llevó a cabo en la sala de seguridad del tribunal de Estocolmo, al segundo día del juicio en contra del rapero estadounidense Rakim Mayers (nombre verdadero de Asap Rocky) y dos de sus colaboradores.

 

Ambas partes tratan de desacreditar a la contraria, y el juez, Per Lennerbrant, llamó al orden en más de alguna ocasión. Los interrogatorios a las partes fueron largos e intensivos.

 

El joven de 19 años que se ha querellado en contra de los tres imputados declaró el martes que había recibido “20 patadas o combos de Mayers y cada uno de sus acompañantes”. Y que le habían pegado en la cabeza con dos botellas.

 

- Pensé que me iba a morir, dijo. Y agregó que había perdido a su novia, a su familia y su trabajo, por el maltrato del que había sido víctima de parte de los imputados.

 

Este jueves debió responder las preguntas de los abogados de los imputados. Muchas de estas quedaron sin respuesta o él se negó a responder. Y el juez reprendió a la abogada Carla Pantzar cuando ésta quiso preguntar sobre si el joven había usado drogas anteriormente o si a veces portaba algún tipo de arma.

 

- Se trata de esta tarde solamente. Y de lo que ocurrió entonces, no antes, dijo el juez.

 

Sin embargo, para los abogados de los imputados era importante que quedara en claro los problemas que el joven había tenido anteriormente con la justicia. Pero el juez no lo permitió. “Soy yo quien tiene que poner los límites”, dijo.  

 

El abogado de Mayers, no obstante, enfatizó que la tarde que sucedieron los hechos, el joven y su amigo habían llegado a la hamburguesería Max media hora antes que Asap Rocky y su grupo.

 

Y que, cuando el chico se había dirigido a éstos para preguntarles si habían visto a su amigo, éste se había alejado de él solo unos minutos antes. Vale decir, el chico sabía donde estaba el otro. 

 

Los tres abogados quisieron saber, además, el porqué el joven hombre siguió a Mayers y a su grupo, a pesar de que le pedían repetidamente que los dejara tranquilos.

 

La primera vez que los dos chicos y Asap Rocky y su grupo se encuentran, la tarde del 30 de junio, el guardaespaldas estimó que el chico (el querellante)  podía ser un peligro para su protegido. Y le pidió dejarlos en paz, repetidas veces. Como el chico igual se negó a hacerlo, el guardaespaldas lo levantó con las dos manos y lo empujó lejos.

 

Desde entonces, el chico los sigue hasta que Rocky lo lanza al aire, en la calle Appelbergsgatan.

 

- Se trataba de una cuestión de honor, dijo en la corte, el jueves. Se había sentido muy ofendido de que el guardaespaldas lo levantara por los aires y le diera un empujón que lo tiró lejos. 

 

El primer día había dicho que quería que los otros vieran que era un “buen chico”. O que quería preguntarles por sus auriculares.

 

- Yo le dije que sus auriculares se habían roto cuando los usó para pegarle a mi guardaespaldas, dijo Rakim Mayer/Asap Rocky, cuando le tocó el turno de ser interrogado en la corte.

 

Que la tarde en cuestión él y su grupo habían dejado el hotel donde se alojaban (Grand Hotel) para dar una vuelta por la ciudad. Y que de repente se encuentra con que su guardaespaldas está sangrando, y ve a un chico que se le enfrenta y le tira combos, a pesar de lo pequeño que es, en relación al guardaespaldas.  

 

- Sentí temor, porque parecía no tener miedo a nada, dijo. Fue una situación muy paranoica. Decidimos irnos, pero el chico nos seguía. Le pedimos muchas veces que se fuera. Encontramos a unas dulces chicas que le dijeron lo mismo en sueco, pero no se iba. Le rogamos que nos dejara tranquilos, pero nada.

 

Señaló que ha tenido malas experiencias por el hecho de ser famoso, hasta el punto que debía andar siempre con guardaespaldas. Y al ver que él estaba sangrando, le había entrado pánico.

 

- Se notaba que el chico estaba drogado y lo único que queríamos era que se fuera. Tratamos de bajar la aplicación para tomar un scooter, pero no resultó. Tratamos de llamar un Uber, tampoco.

 

¿Por qué no llamaron a la policía?, pregunta el fiscal.

 

- No sabíamos el número.

 

Y explica el ataque:

 

- Al llegar a esa calle, veo que él y su amigo se nos vienen encima, entonces, lo único que pienso es en defendernos, es entonces cuando lo lanzo por el aire.

 

Según él, apenas vio que el chico estaba neutralizado, paró el ataque.

 

Explicó los riesgos a los que ha estado expuesto, y que ahora se encontraba en una ciudad que no conocía, ni hablaba el idioma. Además, sospechaba que el chico estaba bajo el efecto de drogas y podía estar armado.

 

ACTUALIZACIÓN:

 

La tarde del viernes, Asap Rocky y sus dos colaboradores fueron puestos puestos en libertad, por deliberación de la corte y en espera del fallo, que será comunicado el 14 de agosto.

A la hora siguiente ya estaba a bordo de su avión privado, rumbo a los Estados Unidos, junto a sus familiares y colaboradores. 

 

 

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