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Osamentas samis regresaron a sus tumbas – después de 70 años La comunidad sami recibió las cajas de abedul para que fueran enterradas en el cementerio de Gammplatsen, en Lycksele. Foto: Kuriren.nu.

Osamentas samis regresaron a sus tumbas – después de 70 años

Este viernes, y luego de una ausencia de casi 70 años, fueron repatriadas las osamentas de 25 indígenas samis a la localidad de Lycksele, en Laponia. Las osamentas habían pasado a ser parte de una colección del Museo de Historia de Estocolmo, cuando las tumbas fueron saqueadas.

Esta es la restitución de osamentas más grande en la historia de Suecia, pero no la única.

En un discurso de reconciliación, la jefa del museo presentó disculpas al pueblo sami, por la responsabilidad que le cabe a la institución en la profanación de las sepulturas.

 

 Por: Magazín Latino

 

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, los museos de Estocolmo y de Umeå restituyeron las osamentas (cráneos) de 25 indígenas samis, al cementerio de Gammplatsen, en la localidad de Lycksele, en Laponia, al norte de Suecia.

 

La entrega de las osamentas se llevó a cabo en una emotiva ceremonia en la que participaron alrededor de cuatrocientas personas. Se encontraban en el lugar funcionarios de las entidades estatales, la iglesia sueca y la comunidad sami.

 

Representantes del Museo de Historia de Estocolmo y de Västerbotten portaban 25 cajas de corteza de abedul. Cada una de las cajas contenía el cráneo de un indígena sami. En 1950 habían sido sustraídos de sus sepulturas, ubicadas solo unos metros más allá de donde ahora serían enterrados para su descanso final, en el cementerio de Gammplatsen, en la orilla del río de Umeå. 

 

Una gran parte de los asistentes lucían los coloridos trajes típicos samis, y al frente de la procesión blandían dos banderas: la sueca y la sami.   

- Bienvenidos nuevamente, ustedes que han estado ausentes durante tanto tiempo, dijo el vicepresidente del consejo municipal de Lycksele, Roland Sjögren, quien pronunció el primer discurso.

 

Agregó que lo ocurrido el verano de 1950 había sido un atropello en contra de la Humanidad y en contra de los Derechos Humanos.

 

Las osamentas habían sido hurtadas de una excavación arqueológica en el cementerio de Gammplatsen, en Lycksele, siendo enviadas al Museo de Historia de Estocolmo, para ser examinadas.

 

Se trataba de investigaciones raciales.

 

Según constata el diario ETC, el connotado investigador sueco Nils-Gustaf Gejvall, experto en biología racial, le había pedido a un amigo que le enviara cráneos de indígenas samis.

 

El 23 de agosto de 1950 escribe, desde el Museo de Historia de Estocolmo, a su amigo:

 

“Por intermedio de la presente y brevemente, me gustaría mencionar que aquí en el museo estaríamos muy agradecidos de recibir tantos cráneos samis como puedas recoger. Estaríamos extremadamente agradecidos de poder tener una serie”.

 

De esta manera, los cráneos fueron enviados a Estocolmo. Seguidamente fueron olvidados, hasta que, en 2013, a raíz de un inventario, fueron descubiertos. Se enviaron al museo provincial de Umeå, al norte de Suecia, donde permanecieron hasta este viernes.

 

Representantes de la comunidad sami recibieron las cajas de abedul, para su sepultura en el cementerio de Gammplatsen.

 

- Ahora vamos a depositar a nuestros ancestros para su último descanso, dijo Paulus Kuoljok, presidente del Parlamento Sami, antes de comenzar la romería al cementerio.

 

Para muchos fue un momento muy emotivo.

 

- Estoy convencido 100 por ciento que se trata de mis viejos parientes. ¿Quiénes más podrían ser? Estoy contento de que quienes tomaron los cráneos ahora los devuelvan, dijo a Radio Suecia Lorentz Sjulsson Åsdell, miembro de la comunidad sami que ahora asistía a la ceremonia.

 

Los cráneos no han sido identificados, pero fueron enterrados en los años 1600 y 1700.

 


Las osamentas fueron devueltas al cementerio. Foto: Sveriges Radio.

 

El museo reconoce hoy que la investigación que se pensaba llevar a cabo en ese entonces no se corresponde con los valores éticos actuales de la institución.  

 

Después de que las cajas de abedul fueran depositadas en la tierra, la jefa del Museo de Historia de Estocolmo, Katherine Hauptman, pronunció un discurso agradeciendo la asistencia a la ceremonia de reconciliación. Y pidió perdón.

 

- Estoy aquí con humildad, con una sincera disculpa al pueblo sami y con la esperanza de que a partir de ahora juntos tomemos la oportunidad de escribir una nueva historia. Puedo concluir que el museo del que hoy soy la directora ha actuado en varios puntos de forma reprochable y que no corresponde a nuestros valores, dijo.

 

Reconoció que el museo había tenido un rol activo en los sucesos, a través de exigir cráneos samis para sus colecciones.

 

- El propósito de la colección se puede vincular a estudios raciales, algo que nuestra revisión de archivos sobre la correspondencia de las personas involucradas confirma, lamentablemente. En 1950 debería estar claro para el mundo las consecuencias que las investigaciones raciales pueden tener, en forma de discriminación, persecución e incluso asesinatos.

 

Y manifestó su esperanza de poder escribir "un capítulo nuevo en el libro de la historia", en el que las instituciones estatales trabajen en común acuerdo con la comunidad sami.

 

Paulus Kuoljok, por su parte, expresó que la ceremonia había sido muy emotiva y que se sentía bien por estas personas. Pero agregó que aún había mucho por hacer.

 

- Hemos tomado un primer paso, en el cual los museos comienzan a tomar su responsabilidad por esto. Sin embargo, el Estado aún no ha establecido los requisitos para los museos que el Parlamento Sami ha exigido desde 2007, expresó.

 

La representante del gobierno, Helen Öberg, reconoció, por su parte, que el Estado le ha fallado a la comunidad sami. Que en ciertas épocas el racismo y las concepciones raciales han sido aprobadas oficialmente.

 

- Durante muchos años se ha hablado de la necesidad de una comisión de la verdad sobre la actuación del Estado respecto a los samis. El gobierno, en estrecha cooperación con el Parlamento Sami, quiere establecerla, y me complace poder decirles que el diálogo sobre esto ha comenzado, dijo.

 


La comunidad sami recibió las cajas de abedul para que fueran enterradas en el cementerio de Gammplatsen, en Lycksele. Foto: Kuriren.nu.

 

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