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Nueva advertencia de la OMS: “La inmunidad de rebaño es una estrategia poco ética” El Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: captura de pantalla/UN News.

Nueva advertencia de la OMS: “La inmunidad de rebaño es una estrategia poco ética”

"Dejar que el virus circule sin control solo acarrea infecciones innecesarias, sufrimiento y muerte", dijo el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus en una rueda de prensa digital este lunes, desde Ginebra.

El virus se derrota protegiendo a las personas, "no exponiéndolas a este", enfatizó Tedros, refiriéndose a la discusión internacional sobre esta peligrosa estrategia.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La OMS está preocupada porque, en los últimos días, el mundo está viendo el aumento más rápido de infecciones por el coronavirus durante el transcurso de toda la pandemia, especialmente en Europa y las Américas.

- Cada uno de los últimos cuatro días ha sido el mayor número de casos notificados hasta ahora. Muchas ciudades y países están también reportando un aumento en las hospitalizaciones y de ocupación de camas de cuidados intensivos, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus.

 

Tedros recalcó además que esta es "una pandemia desigual", puesto que cada país está respondiendo de manera diferente. Y subrayó que los brotes pueden controlarse mediante medidas específicas, por ejemplo, evitando eventos que pudieran ser riesgo de infecciones, promoviendo el aislamiento y los tests.

 

Y quiso dejar en claro algo que muchos tienden a confundir:

- No se trata de una elección entre dejar libre el virus o cerrar nuestras sociedades, enfatizó.

 

Porque mucha gente piensa que no hay más opciones que estas dos. Suecia, por ejemplo, dejó libre el virus a poco comenzar la pandemia, la primavera pasada. Cuando se implantaron las medidas restrictivas, ya la infección se había filtrado en las residencias de ancianos, lo que ocasionó una gran mortandad entre los residentes. 

 

Suecia apostó por la inmunidad de rebaño. Y es uno de los países que tiene más muertos per cápita en el mundo.  

 

Recientemente el prestigioso magazín Time publicó un artículo llamado “La respuesta sueca frente al covid-19 es un desastre. No debería ser un modelo para el resto del mundo”.

 

Por su parte el New York Times escribe, en otro reportaje: “Décadas de recorte presupuestario y reformas del mercado sentaron las bases para una ola de muerte en residencias de ancianos suecas”.

 

Y en el referente científico The Lancet, 80 científicos advierten sobre esta “peligrosa falencia, inmunidad de rebaño, que carece de toda evidencia científica”.

 

Volviendo a la rueda de prensa del lunes, Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió:

- La inmunidad de rebaño es un concepto utilizado para la vacunación, en el que una población puede protegerse de un determinado virus si se alcanza un umbral de vacunación.

 

Pero, explicó que esto se logra protegiendo a las personas del virus, "no exponiéndolas a este".

- Nunca en la historia de la salud pública se ha utilizado la inmunidad del rebaño como estrategia para responder a un brote.

 

Tedros calificó esta estrategia como "científica y éticamente problemática".

 

Explicó que, para obtener inmunidad de rebaño contra el sarampión, por ejemplo, alrededor del 95 por ciento de la población debe ser vacunada.

 

Cuando se trata del coronavirus, no obstante y según estimaciones de la OMS, menos del 10% de la población mundial tiene inmunidad alguna a este virus, lo que significa que la "gran mayoría" en el mundo es susceptible a este (o sea, puede contraer la enfermedad). 

- Dejar que el virus circule sin control, por lo tanto, significa permitir infecciones innecesarias, sufrimiento y muerte, constató Tedros.

 


El Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: captura de pantalla/UN News. 

 

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    Lapidario informe de IVO corrobora que un gran número de ancianos en residencias especiales fueron condenados a cuidados paliativos, a menudo por teléfono e incluso sin ser testeados por la covid.

    - Hay deficiencias demasiado graves en la atención a los mayores. El nivel es demasiado bajo, incluso cuando se trata de una pandemia, dijo Sofia Wallström, en rueda de prensa el martes. IVO dirigió una dura crítica a las 19 regiones del país, por graves faltas en la atención sanitaria a los mayores. Simple y sencillamente, se les dejó morir.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Desde al comienzo de la pandemia, el epidemiólogo estatal y arquitecto de la estrategia sueca frente a la pandemia de la covid-19, Anders Tegnell, ha repetido como un mantra que “la prioridad es proteger a los ancianos” y “aplanar la curva”.

     

    La pregunta es qué medidas se tomaron para proteger a los “äldre äldre” (mayores mayores), como los denominó, incluso acuñando una nueva palabra al diccionario de la lengua sueca.

     

    Porque al comienzo de la pandemia – y antes de que se dispararan las cifras – lo más cuerdo habría sido contactar a los especialistas en geriatría y a los encargados de las residencias de ancianos, con el fin de proteger a los “mayores mayores”, como lo decía siempre en las conferencias de prensa diarias de las dos de la tarde.

     

    Los geriatras nunca fueron contactados, al menos antes de que comenzaran las muertes, y las instrucciones del Socialstyrelsen para las residencias de mayores fue de no derivar a las personas de más de 80 años, o a menores de ochenta con comorbilidad, a los hospitales.

     

    Ni siquiera se les recomendó tratarlos con algo tan simple que habría salvado la vida de cientos de abuelos y abuelas: administrarles oxígeno, hidratarlos, ponerles suero.  

     

    La disposición era no darles atención para que vivieran, sino para que murieran. Se trató de “cuidados paliativos”, aún sin la amenaza de una muerte inminente. Y muchos de ellos (aún no se ha dicho la cifra y la pregunta es si alguna vez se sabrá) se enfrentaron a una muerte inhumana al tratar de alcanzar el último resquicio de oxígeno que sus pulmones podían captar. Muchos de ellos en la más completa soledad.  

     

    Personas mayores que habían trabajado durante toda su vida, como médicos, enfermeras, profesores, jueces, mecánicos, empleados públicos, aseadores, asistentes de enfermería, etc. fueron reducidos a una cifra: una edad, y un médico, a menudo telefónicamente, decidió que no tenían derecho a vivir.

     

    Si esto no es un escándalo, me pregunto qué es lo que falta para que lo sea.

     

    El caso es que mientras la Agencia Sueca de Salud Pública (FHM, por sus siglas en sueco), aseguraba que la prioridad número uno era “proteger a los ancianos”, estos morían como moscas en las residencias especiales para mayores.

     

    Y la peor semana fue la 16, en abril del 2020. Entonces fallecieron 395 ancianos. 

     

    Una de ellas fue Britta Wennberg, de 93 años. A ella se le hizo la prueba y, al ser positiva (infectada con el coronavirus) el médico le ordenó de inmediato y  por teléfono, cuidados paliativos. Esto significa morfina, la cual dificulta aún más la respiración del paciente.

     

    Cuando la familia se enteró de que Britta estaba enferma, intentaron contactar al médico de la residencia, pero los encargados no quisieron dar su nombre. Al final, lograron contactarse con la empresa, Familjeläkarna.

     

    - Entonces supe que no había ningún plan. A la abuela no se le permitiría ir al hospital porque ella no era una prioridad: la Junta Nacional de Salud y Bienestar (Socialstyrelsen) y la Región así lo habían decidido. Me dijeron que Familjeläkarna había recibido instrucciones estrictas de la Región de Estocolmo de no enviar a ningún anciano con covid-19 al hospital, dice la nieta Jenny Lunnerfeldt, en entrevista con Dagens Nyheter.

     

    Britta falleció en la más completa soledad, en su pieza, el sábado santo.

     

    Pero su caso no es único. Su familia hizo una denuncia a IVO (Inspección de Sanidad y Asistencia Social), al igual que otros miles de familiares, y el resultado de la investigación de la entidad fiscalizadora es el que se presentó este martes.

     

    La supervisión de IVO cubre principalmente el período marzo-junio del 2020, cuando el número de muertes por covid-19 en viviendas especiales para ancianos era muy alto.

     

    La semana 16 fallecieron 395 personas en las residencias.               


    Fuente: IVO.se

    La investigación se hizo mediante entrevistas a enfermeras jefas, a los directores de salud, a médicos, examinando la historia clínica de los enfermos, y de acuerdo con las denuncias hechas por familiares y los tips que IVO ha recibido durante todo este tiempo.

     

    Alrededor de 2.800 personas que vivían en residencias de ancianos han fallecido hasta el momento (de un total de más de 6.600 muertos en total, cifras que difieren por completo del resto de países escandinavos). Fuente - haga clic. 

     

    Más de 20.000 tips han llegado a la entidad fiscalizadora, que este martes constató que: “En esta revisión, IVO ha identificado serias deficiencias en las 19 Regiones, respecto a la atención médica".

     

    Algunas regiones han sido especialmente afectadas, como por ejemplo la Región de Sörmland, donde el medio Sn.se ha realizado una extensa cobertura y exigido respuestas de parte de los responsables.

     

    IVO investigó principalmente el tratamiento que se le dio a las personas de entre 85 a 95 años.

     

    - Entre el 16 al 22 no recibieron una evaluación médica individual. Esta es una cifra muy alta según la evaluación de IVO. Y es importante no ver esto solo como números, se trata de personas, dijo Sofia Wallström.

     

    También en Estocolmo, "la directiva fue que los enfermos deberían ser atendidos en las residencias", según la respuesta de la enfermera responsable. La directiva era clara: los ancianos no debían ser derivados al hospital. Con o sin la evaluación de un doctor.

     

    De esta forma, IVO constata que, durante un lapso de tiempo, a todos los mayores que presentaron síntomas del coronavirus se les ordenó “cuidados paliativos”.

     

    Incluso a quienes ni siquiera se les había testeado.

     

    Y la orden vino directamente del Socialstyrelsen, con video adjunto sobre medicamentos apropiados para facilitar la partida del paciente.

     

    De esta forma, un 20 por ciento de los ancianos no recibió ninguna evaluación médica. De éstos, hasta el 40 por ciento ni siquiera fueron evaluados por una enfermera, sino solamente por el personal de la residencia.

     

    Esto significa que estas decisiones de vida o muerte, sobre cuidados paliativos, no fueron tomadas por un facultativo.

     

    En algunos casos el médico decidió el destino del paciente sin siquiera haberlo examinado nunca, por teléfono, en conversación con el encargado – no cualificado médicamente - en la residencia.

     

    Incluso cuando la persona mayor nunca mostró haber contraído la enfermedad y sufría de dolencias fácilmente tratables en un hospital, no fueron trasladados a los centros asistenciales.

     

    La investigación muestra además un hecho grave: que los médicos recetaron medicamentos típicos de cuidados paliativos, pero sin especificar la razón, como morfina, y ansiolíticos como Midazolan.

     

    Cualquier médico sabe que el coronavirus ataca directamente a los pulmones y la morfina y los ansiolíticos inhiben la respiración.

     

    “Los registros médicos que Ivo ha examinado muestran en muchos casos muy escasa o nula información sobre cómo y por qué se tomó la decisión de cuidados paliativos y sobre qué información se proporcionó y qué consulta se realizó con el paciente y sus familiares , escribe Ivo.

     

    - Esto subraya la gran gravedad de la escasez de cuidados, dijo Sofia Wallström.

     

    Y esto ocurrió a nivel nacional. En Västernorrland, por ejemplo, se tomaron decisiones sobre cuidados paliativos sin que el médico tuviera acceso al historial clínico, según una de las respuestas al cuestionario.

     

    Y en una clínica en Jönköping, los médicos emitieron pautas generales, según una enfermera que especifica que recibieron directivas de:  "Cero reanimación cardiopulmonar y cero atención en IVA para todos quienes viven en residencias especiales para mayores".

     

    En Suecia existe un término llamado “ättestupan”. Según este, los ancianos de una comunidad, cuando ya no cumplían ninguna función práctica, iban y se tiraban a un precipicio. A veces recibían un empujón. El término prevalece desde hace décadas, aunque investigadores aseguran que es un mito, el término sobrevive.

     

    Me pregunto si es real o es ficticio. Pero a veces la realidad es tan horrible, que la gran mayoría, entre nosotros, prefiere cerrar los ojos.

    Yo no soy uno de ellos.

     

    Aquí, el enlace al informe de IVO – haga clic

     


    Sofia Wallström, directora general de IVO. Foto: Captura de pantalla. SVT.se. 

      

  • “Desoigan la Agencia de Salud y recomienden el uso de mascarillas”

    Mientras el uso de la mascarilla se impone en la mayoría de los países europeos, Suecia aún debate el uso de las mascarillas, en tanto que los contagios y los fallecidos aumentan de forma alarmante. Aunque numerosos expertos suecos defienden el uso de la mascarilla, la Agencia de Salud pública se niega a recomendarla.

    “Aunque las mascarillas "sólo" puedan salvar la vida de cientos de personas en Suecia, vale la pena recomendarlas”. Escribe Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina.

     

     Fuente: Svenska Dagbladet. 16-11-2020. Traducción: Magazín Latino

     

    DEBATE – MASCARILLAS

    Este es un artículo de opinión. Las opiniones expresadas son propias del autor.

    La Covid-19 se está extendiendo a una velocidad vertiginosa. Entre los países nórdicos, Suecia lleva la delantera. Según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), Suecia tiene una propagación de la infección diez veces más rápida que en Finlandia, cuatro veces más rápida que en Noruega y dos veces más rápida que en Dinamarca. En Suecia, 6.164 personas han muerto a causa de la enfermedad, según la actualización del jueves de la Agencia Sueca de Salud Pública [hoy 6.321 en total, con 96 muertos en las últimas 24 horas]. La propagación de la infección también está aumentando en la mayoría de los demás países, sobre todo en el resto de Europa, los Estados Unidos y la India. Mis amigos en los Estados Unidos, que tampoco han logrado frenar la propagación de la infección exitosamente y bajo la influencia de su presidente, están preocupados por el escándalo sueco que, en muchos aspectos, según ellos, se puede comparar con el suyo propio.

     

    En la mayoría de los países se han adoptado medidas drásticas, en tanto que Suecia ahora, como antes y en muchos aspectos, sigue su propio camino. Una de las discrepancias más sorprendentes frente a las acciones de los otros países es que no se emita una recomendación sobre el uso de la mascarilla. Muchos, dentro de la comunidad de médicos, no comprenden esto. Tanto la ECDC como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han analizado la documentación científica y han llegado a la conclusión de que la mascarilla debe ser recomendada. Se ha estimado que muchos cientos de miles de vidas podrían salvarse si se siguiera esa recomendación. Hace unos días atrás, el secretario de la Academia de Ciencias [ligada al Premio Nobel] dijo, en public service que él había llegado a la misma conclusión. Lena Einhorn [médica, escritora y documentalista] resumió recientemente en Svenska Dagbladet los argumentos a favor del uso de mascarillas. Recientemente, investigadores del Hospital Universitario analizaron virus Covid-19 en el sistema de ventilación del hospital y descubrieron que el virus se había propagado lejos de los pacientes infectados. La conclusión de ellos es que puede pensarse que las mascarillas posiblemente ayuden.

     

    Después de las altas tasas de mortalidad en las residencias suecas para ancianos, al comienzo de la pandemia, el personal exigió que se le proporcionaran mascarillas, e hizo una demanda a la Agencia Sueca de Ambiente Laboral. Después de algunas vueltas, se decidió que se usarían mascarillas y viseras para proteger al personal. La importancia de la medida es, según la experiencia de los médicos especialistas en enfermedades infecciosas y entre los virólogos, aún mayor para proteger a los ancianos.

     

    La Agencia Sueca de Salud Pública ya durante la primera fase de la pandemia desaconsejó el uso de mascarillas. Los argumentos poco realistas de que la gente se tocaría más la cara, y que esto aumentaría la propagación de la infección, no se sostienen. A pesar de la continua y abrumadora documentación sobre el valor de usar mascarillas en diversas situaciones, en autobuses y en el metro, en tiendas, y en los eventos con un aforo de 50 personas, la Agencia de Salud Pública sostiene a través del epidemiólogo estatal Anders Tegnell que “no hay razón alguna para cambiar la estrategia actual”. Con una propagación de la infección que aumenta velozmente y que va diez veces más rápido que en nuestro vecino más cercano, uno solo puede sorprenderse ante tal declaración.

     

    Ya es hora de que el gobierno, Stefan Löfven y Lena Hallengren, muestren resolución y escuchen a la OMS, al ECDC y a expertos de otros países. No siempre somos los mejores del mundo. El afirmar que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es buena, es una mentira. Incluso si las mascarillas "sólo" pueden salvar algunos cientos de vidas en Suecia, vale la pena recomendarlas.

     

    Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina, Instituto Karolinska

     


    En el sitio web de la OMS, una doctora explica cómo usar la mascarilla. Foto: Captura de pantalla/OMS. 

     

  • Löfven: “Las reuniones públicas se limitan a un máximo de ocho personas”

    A raíz de la alarmante alza de contagiados del coronavirus en Suecia – con más de 4.600 personas en un día – las autoridades introdujeron nuevas restricciones. Solamente ocho personas se podrán reunir. La prohibición de bebidas alcohólicas pasadas las diez de la noche sigue vigente.  

    Fuera de esto, el gobierno no quiere que vamos al gimnasio o a la biblioteca. Ni que tengamos cenas y fiestas en casa o que nos juntemos con personas fuera de nuestro núcleo familiar. “Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección”, pidió el primer ministro, Stefan Löfven, en rueda de prensa este martes.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Un fuerte llamado a la responsabilidad cívica hizo el primer ministro Stefan Löfven este lunes por la tarde, en una rueda de prensa digital convocada con escasa antelación. En esta participaron además la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, el ministro del Interior, Mikael Damberg, el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson.

     

    Una vez más, Löfven se mostró preocupado por el desarrollo de la pandemia en el país. La cantidad de contagiados aumentan – nuevamente - exponencialmente, algo que siempre ha hecho saltar todas las alarmas.

     


    Fuente: European CDC. Comparación entre contagiados en Suecia y en Noruega. 

     

    Según el premier, la ciudadanía no está siguiendo las recomendaciones, como lo hizo en la primavera. Y si los suecos no cambian su comportamiento, las consecuencias serán graves.

     

    Por primera vez en la historia moderna del país, un gobierno toma este tipo de medidas, pero estas ahora armonizan más con el resto de Europa.

     

    - Esta es una medida muy restrictiva que no tiene paralelo en los tiempos modernos. Pero es absolutamente necesario, explicó Löfven.

     

    El primer ministro cambió su narrativa de que los suecos eran un “ejemplo de obediencia cívica”, algo que se ha venido repitiendo por las autoridades pero que, no obstante, no cuenta con evidencia científica (ver enlace).

     

    Por el contrario, la ciudadanía al parecer se ha olvidado del peligro del contagio, y el personal de la salud lleva semanas tratando de llamar la atención sobre el problema que se les viene encima: que se repita lo que ocurrió en abril – mayo pasado. Más aún cuando no todos tuvieron la posibilidad de tomar unas largas vacaciones de verano.  

     

    La ministra Hallengren reconoció hoy día que la gente no ha seguido lo suficientemente bien las nuevas recomendaciones, y que el número de contagiados ha aumentado de forma alarmante, con 600 nuevos positivos en un día, para al día siguiente 4.600.

     

    - Tenemos el personal de la salud más eficiente del mundo, pero ningún sistema de salud aguanta una presión sin límites, dijo la titular.

     

    El ministro del Interior, Mikael Damberg, por su parte, agregó que muchos se comportan como si el peligro ya hubiera pasado y también insistió en el autocuidado, con el fin de no recargar la presión hospitalaria.

     

    - Es un hecho, estamos en medio de la pandemia. Y es absolutamente necesario que demostremos solidaridad con el personal de la salud, dijo.

     

    Stefan Löfven constató una vez más que la situación es extremadamente grave, y que “del comportamiento de todos y cada uno de nosotros dependerá que se logre parar el contagio".

     

    - Vivimos en una época de prueba, y se pondrá peor. Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección, enfatizó.

     

    Ni Löfven ni ninguno de sus ministros quisieron reconocer un posible fallo en la estrategia sueca para enfrentar la pandemia, al principio de esta, la primavera pasada, ante las preguntas de varios periodistas. Y respecto al uso/obligación de la mascarilla, respondió:

     

    - Nadie ha dicho que esté prohibido usar mascarillas.

     

    Vale la pena destacar, en este sentido, que el rechazo de la Agencia Sueca de Salud Pública al uso de mascarillas (sin presentar ninguna evidencia al respecto) ha resultado en que su uso no es obligatorio ni siquiera en los consultorios y hospitales en Suecia. Algo que otros expertos de salud han criticado desde la primavera pasada, entre éstos, el secretario de la Academia Nobel de Ciencias, Göran K Hansson y el llamado "Grupo de los 22". 

     

    En Suecia la gran mayoría de los periodistas (según una encuesta reciente) aceptan, sin contrapreguntas, todo lo que declara el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell. Él ha dicho que las mascarillas "dan una sensación de falsa seguridad" y que las personas que las portan "se tocan la cara más veces", lo cual es "contraproducente". 

     

    En España, en cambio, un medio dirigido por periodistas investigativos analiza miles de declaraciones de políticos y autoridades, entre otros, y realiza una enorme labor, en la lucha contra las noticias falsas y los bulos que circulan en las redes sociales y medios. Maldita.es ha publicado numerosos bulos sobre el coronavirus, la covid-19 y las mascarillas - enlace.  

      

    Los consejos o recomendaciones

     

    Los  consejos que el gobierno y las autoridades sanitarias han transmitido desde que las cifras se dispararan una vez más (en octubre-noviembre) son de: no encontrarse con otras personas más que sus convivientes. (Fuera de las medidas desde un comienzo: el lavado de manos frecuente, el distanciamiento de dos metros y el no salir de casa si se tienen síntomas).  

     

    Prácticamente un lockdown, pero sin nombrar la palabra que en Suecia está prácticamente prohibida. O un “QUÉDATE EN CASA”, así, con mayúsculas.  

     

    Se espera que estas nuevas medidas comiencen a regir desde el 24 de noviembre. Si los números de contagiados, enfermos y fallecidos siguen yendo al alza, la fecha de término de estas se prolongará, lo que podrá afectar las festividades de fin de año.

     

    Vale decir, esto resultaría en que tendríamos que pasar la Navidad confinados.

     


    El primer ministro, Stefan Löfven, la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund. También participaron en la conferencia de prensa el ministro del Interior, Mikael Damberg, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson. Foto: Regeringen.se. 

     

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