Domingo, 23 Septiembre 2018 | Login
Policías entrevistados por Horowitz: ”Editó nuestras respuestas” El comisario Anders Göranzon. Foto: Dagens Nyheter.

Policías entrevistados por Horowitz: ”Editó nuestras respuestas”

A las once de la noche del domingo, el Presidente de los Estados Unidos contestó, en Twitter, la pregunta del ministerio de exteriores sueco acerca de sus declaraciones recientes sobre Suecia.

Trump escribe en un tuit que su argumento se basó en el programa de la cadena Fox ”Tucker Carlson tonight”. En este, el conductor entrevista al documentalista Ami Horowitz acerca de su reportaje alarmista sobre Suecia.

 Sin embargo, el reportaje de Horowitz -  que Trump dio por verídico - está plagado de errores y afirmaciones xenófobas.  Este lunes, dos policías que aparecen en la filmación escriben a Dagens Nyheter, explicando que fueron entrevistados bajo premisas falsas. ”Nosotros no apoyamos esto en lo absoluto. Fue un chock cuando lo vimos”, dijo a DN el comisario Anders Göranzon.

 

Por: Marisol Aliaga

 

Cuando al fin se supo a qué había hecho referencia Donald Trump en su discurso del sábado pasado en Orlando, la controversia cesó.

 

Este lunes los dos policías que fueron entrevistados por el documentalista Ami Horowitz y que aparecen en su film ”Stockholm syndrome” contactaron al matutino Dagens Nyheter, para aclarar que se sienten engañados por Horowitz.

- Las preguntas que nos hizo se referían a la criminalidad en ciertos barrios, no a la inmigración. Pero el periodista lo arregló a su gusto y mostró las respuestas fuera de contexto, explicó Anders Göranzon a DN.

 

 

También el vespertino Aftonbladet conversó con Anders Göranzon, quien contó que él y su colega Jacob Ekström habían sido contactados por Ami Horowitz con motivo de contestar preguntas sobre la criminalidad de las pandillas en zonas vulnerables.

 

Los policías confiaron en Horowitz, puesto que él había hecho reportajes en distintas partes del mundo. ”Pensamos que era periodista, por lo tanto no debería haber nada raro en ello”, dijo Göranzon a Aftonbladet.

 

Pero cual no sería su sorpresa al ver el programa ”Tucker Carlson tonight”, que mostró el reportaje de Horowitz, donde los comisarios parecen afirmar que la criminalidad y los conflictos sociales en Suecia son producto de la acogida de refugiados.

- Él ha hecho una pregunta completamente distinta y luego ha editado de modo que parezca que estamos respondiendo a preguntas que nunca nos hizo, dice Anders Göranzon.

 

Y critica con contundencia el método de trabajo y la ética profesional de Ami Horowitz:

 

- No sé si reír o llorar. Esto es, por supuesto, un periodismo totalmente deshonesto. Vivimos en democracia, por lo tanto no se puede andar todo el tiempo sospechando de la gente. Pero esto es más que despreciable, es una locura. Y es una locura aún más grande el hecho de que el presidente de los Estados Unidos haga referencia al reportaje.

 

No obstante, y debido a que el film no fue publicado en Suecia, los dos policías no se han contactado con Horowitz para hacerle partícipe de sus críticas.

- Si hubiera sido un reportaje más largo y se hubiera publicado en Suecia tal vez habríamos tomado contacto con él. Pero vamos a examinarlo nuevamente y veremos si seguimos con esto, de algún modo. Pero cualquier persona se puede dar cuenta de que esto ha sido cortado y pegado, dijo Anders Göranzon a Aftonbladet.

 

Y enfatiza, tanto en Dagens Nyheter, como en Aftonbladet, que en el futuro lo pensará dos veces antes de dar entrevistas a periodistas.

- Cuando se hace periodismo de esta manera, los resultados son totalmente erróneos.

 

Dagens Nyheter se ha tratado de comunicar con Ami Horowitz, sin éxito.

 

 

Por su parte la Ministra de Exteriores, Margot Wallström, comentó el incidente afirmando que ”Desgraciadamente, estamos viendo una tendencia general de que la aparición de datos falsos ha ido en aumento”.

 

La Embajada de Suecia en USA, en tanto, y ante la respuesta de Trump en Twitter, contestó también en su cuenta de Twitter:

 

”We look forward to informing the US administration about Swedish immigration and integration policies”. ”Deseamos informar a la administración de Estados Unidos sobre la política sueca de inmigración e integración).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • ¡Aguante, Suecia!

    ELECCIONES 2018 EN SUECIA   - ARTÍCULO DE OPINIÓN 

    Este domingo, entre las ocho de la mañana y las ocho de la noche, se espera que siete millones y medio de votantes elijan el futuro de Suecia. Un futuro que se ve muy incierto, debido a las altas cifras de intención de voto obtenidas por el partido xenófobo y eurófobo Demócratas de Suecia.

    Pero las elecciones parlamentarias de este domingo no es lo más interesante, la pregunta es qué ocurrirá después de los comicios. ¿Quién formará gobierno con quién? Todos los partidos han asegurado que no pactarán con SD, pero ¿quiénes cumplirán con esto?

     

    Por: Marisol Aliaga

     

    Desde que voto en Suecia, (desde 1980) nunca he participado en unas votaciones más inciertas y más tensas.  Ya no solo preocupa el hecho de que gane un partido que comience a favorecer a los ricos en desmedro de los pobres, a disminuir los impuestos de quienes ganan más y a aumentar el de los que ganan menos. A privatizar la salud y la educación, eso hace siempre la Derecha, y por esta razón, el gobierno actual  rojiverde de la Socialdemocracia y el partido Verde recibió un déficit presupuestario de 60 mil millones de coronas que, en cuatro años lo ha revertido en 60 mil millones de superávit (excedente).

    Sin embargo, lo que preocupa ahora es el riesgo latente de que un partido xenófobo y eurófobo llegue al poder. Preocupa que Demócratas de Suecia logre aliarse con partidos que dicen “velar por el bien de Suecia” pero que solo les interesa llegar al poder, sea como sea.

    Y que podrían aliarse con el mismo diablo, si fuera necesario.

    En especial uno, los Democratacristianos (KD), contrató incluso al ex líder del partido racista de principio de los 90 (de Nueva Democracia, Bert Karlsson), para la campaña electoral, ya que, según los sondeos, quedarían bajo el 4 % necesario para obtener participación parlamentaria. La campaña les fue favorable y actualmente se encuentran sobre el 6 %. 

    La necesidad tiene cara de hereje.

    En el último sondeo de SIFO, el bloque de izquierda alcanza el 40,6 % de intención de voto, en tanto que el de derecha llega al 39,2 %. Los Demócratas de Suecia, por su parte, obtienen un 17,0 %.

    Me preocupa mucho que, según este sondeo, SD sea el partido con más intención de voto dentro de los hombres, alrededor de un 24 %. Me alegra, en cambio, que  la intención de voto de las mujeres respecto a este partido racista sea de solo un 10%. Pero si solo loso hombres votaran, SD sería el partido más grande en Suecia. 

    La pregunta es ¿qué constelaciones se formarán, este lunes? ¿Qué partido o coalición aceptará el apoyo de SD? ¿Cómo se logrará llegar a una mayoría en el parlamento?

    Los Demócratas de Suecia votan en el parlamente generalmente por la Alianza, no por la coalición de Izquierda. A pesar de que siempre han dicho que son anti todos los siete partidos restantes.  

    En los otros países nórdicos, los partidos de extrema derecha han llegado al gobierno, pactando con otros partidos. Suecia es el único que se sigue resistiendo al embate populista, pero me pregunto ¿hasta cuándo aguantará?

    Las declaraciones de Jimmie Åkesson en el último debate televisivo dejaron en claro que Demócratas de Suecia es un partido racista, cuando él, su líder, aseguró que los extranjeros: “no consiguen trabajo porque no son suecos y no encajan en Suecia”.

    Todos quienes estábamos atentos al debate esperamos que los siete candidatos restantes hubieran abandonado el plató.

    Por supuesto que no ocurrió.

    La dirección del canal de SVT, se apresuró a declarar que no compartían lo dicho por Åkesson. Pero en este mundo al revés, éste se sintió agraviado, anunció que se querellará con el canal y lo denunció a los observadores internacionales que por primera vez vigilan unas elecciones en Suecia.

    Así de tenso está el panorama. Nunca antes habíamos requerido en Suecia la presencia de observadores internacionales, en un país donde la participación ciudadana en elecciones es del 85 %.

    Respecto al “problema" con SVT, Martin Kinnunen, vocero de SD y ex presidente de las Juventudes del partido, publicó en Twitter que SVT era un “canal de mierda” y comunicó que su partido boicotearía las transmisiones del canal estatal de las elecciones.

    Después de insultar a una gran parte de la población sueca, los Demócratas de Suecia declaran que son ellos los insultados.

    Pero curiosamente muchos de los simpatizantes de SD son extranjeros. Si se hubieran tomado la molestia de leer las propuestas del partido, sin duda no lo serían, porque SD promueve el retorno de los extranjeros a sus países de origen, quiere abolir la doble nacionalidad y quiere el “Swexit”, la salida de Suecia de la Unión Europea. ¿Qué inmigrante adhiere a esto?

    ¿Qué mujer está de acuerdo con que se limite el aborto libre, que tenga que imponer junto a su marido, lo cual la perjudica considerablemente? Sambeskattning (*) ¿Y qué persona, con un modesto sueldo quiere que los alquileres vayan a parar a las fauces del mercado y ya no sea capaz de pagar el arriendo?

    Por esto y por mil razones más espero que Suecia aguante. Espero que los electores paren el nacionalismo retrógrado y racista de Jimmie Åkesson y que Suecia no se deje doblegar, como sus vecinos, a las oscuras fuerzas del populismo de la ultra derecha.

    ¡Aguante, Suecia!

     

     

    (*) Sambeskattning significa que los cónyuges en un matrimonio imponen la mitad del ingreso total. Esto favorece a la parte que gana más y desfavorece a quien gana menos. Generalmente el hombre gana más que la mujer, por eso en Suecia, la tributación conjunta del ingreso fue abolida en una reforma tributaria en 1971.

     

     

    INFORMACIÓN SOBRE LOS RESULTADOS:

     

    Cuando se cierren las urnas y comience el conteo, se podrán ver, paso a paso los resultados en el sitio web de la Oficina de Elecciones, Valmyndigheten - haga clic 

    A las 22.00 o 23.00 se dará a conocer el primer pronóstico, que es el que acostumbra mantenerse, por lo tanto es muy importante verlo para saber el resultado de las elecciones. En el mismo enlace. 

     


    Los líderes de los partidos y sus respectivos logos. A la izquierda la coalición rojiverde oficialista. El segundo, de izquierda a derecha es Stefan Löfven, líder de la Socialdemocracia y primer ministro de Suecia. A la derecha, la Alianza. El primero de derecha a izquierda es Jimmie Åkesson, con el logo del partido, una flor que la sacaron "de alguna parte, en Internet". Foto: Aftonbladet. 

     

     

     

     

  • Seminario: ONU, el mundo y una política exterior feminista

    Margot Wallström y Michelle Bachelet, cada una en su continente, han contribuido a cambiar el mundo para siempre, ocupando los más altos cargos en sus respectivos países. Ellas son modelos a seguir para jóvenes mujeres y hombres de todo el mundo. Pero después de décadas de desarrollo positivo, las fuerzas oscuras intentan una vez más, en una mezcla de populismo, nacionalismo y racismo, derribar al mundo. Las fuerzas democráticas se han estancado, la resistencia al aborto libre ha cobrado vida y las crecientes brechas de ingresos dividen las sociedades.

     

     FuenteOlof Palme International Center

     

    ¿Por qué los derechos más fundamentales siguen siendo negados para la mitad de la población mundial? ¿Cómo puede ser la ONU ser un instrumento para un mundo igualitario? ¿Qué importancia tiene que la política exterior sea feminista o no - y cómo se practica una política exterior feminista?

     

    Bienvenido/asa una conversación entre dos líderes mundiales sobre la valentía de ir a la vanguardia, sobre cómo cambiamos el desarrollo mundial y sobre la importancia que tiene el feminismo en la política.

     

    El seminario es parte del lanzamiento del libro: "Manual – La Política Exterior Feminista de Suecia", de Margot Wallström.

     

    Margot Wallström fue ministra por primera vez en 1994 y lo fue durante diez años, desde 1999 al 2010. Fue Comisionada de la UE y vicepresidenta. Seguidamente, ella fue la primera en ser la Enviada Especial de la ONU sobre Violencia Sexual en conflictos armados. En el 2014 fue nombrada ministra de Relaciones Exteriores y lanzó la política exterior feminista.

     

    Michelle Bachelet fue la primera presidenta de Chile, en 2006 -  2010, y nuevamente en 2014 - 2018. Comenzó la carrera ministerial en 2000, después de un largo tiempo como políticamente activa contra la dictadura en Chile. Fue directora de ONU Mujeres, 2010 - 2013 y recientemente fue nombrada Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

     

    ¡Bienvenido/as!

     

    Modera: Johan Hassel, Secretario Internacional de los Socialdemócratas

    Fecha y hora: 29 de agosto de 2018, 18:00 - 19:00 horas

    Lugar: ABF, Sveavägen 41, sala Z

    Organiza: Olof Palme International Center y ABF Stockholm

    Entrada libre.

     

     

     

     

  • Las raíces del mal llamado populismo en EEUU - y en Europa incluyendo España

    Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 15 de junio de 2018.

    Aunque este artículo se centra en EEUU indicando que el problema mayor que existe en aquel país no es Trump, si no el hecho de que la mayoría de la clase trabajadora le vota, también hace observaciones de su relevancia para Europa incluyendo España. Cuestiona así algunas de las tesis más extendidas sobre el populismo existentes a los dos lados del Atlántico Norte.

    El mayor problema en EEUU no es Trump: el problema es que la mayoría de la clase trabajadora le vota.

     

     Por: Vicenç Navarro (*) 

     

    Leyendo la prensa española se llega a la conclusión de que el mayor problema que existe en EEUU es Donald Trump, una figura que se ridiculiza constantemente en los principales medios de información (como ocurre también en EEUU) presentándolo como un individuo incompetente, y fácilmente ridiculizable por sus comportamientos atípicos dentro de lo que se considera aceptable en la sabiduría convencional del país. Este énfasis exclusivo en Trump obstaculiza, sin embargo, la comprensión de lo que está ocurriendo en EEUU. Por extraño que parezca, el mayor problema que tiene EEUU  no es Trump, sino el hecho de que la mayoría de un sector grande de la población muy olvidado en dicho país, la clase trabajadora blanca, le ha votado y que es probable que le vote de nuevo. Las encuestas muestran una impresionante lealtad electoral a tal figura por parte de aquellos que emitieron su voto a favor suyo. Aunque su popularidad entre la población en general es muy limitada, no lo es entre la mayoría de la población que le votó. Y no está claro que en las próximas elecciones al Congreso de EEUU (este noviembre) el Partido Republicano vaya a perder el control de la Cámara Baja o incluso del Senado, eliminando con ello la posibilidad de ser apartado de la Presidencia mediante un impeachment. Parece, por lo tanto, que va a haber Trump para mucho tiempo. Y su impacto en la sociedad estadounidense y en las relaciones internacionales está siendo enorme.

     

    ¿Por qué Trump fue elegido Presidente y puede que sea reelegido de nuevo?

    La respuesta a esta pregunta es, en realidad, muy fácil de entender aun cuando no es fácil que usted pueda leerla o verla en los mayores medios de información españoles. Para ello, tenemos que observar qué ha estado pasando no tanto a la derecha sino a la izquierda del abanico electoral. Hay que ver qué ha pasado en EEUU durante estos años, analizando los cambios que le han ido ocurriendo a la izquierda estadounidense, es decir, al Partido Demócrata. Históricamente, el binomio izquierda-derecha en EEUU quedaba reflejado  en el conflicto entre el Partido Demócrata –que en su día se auto definía como el Partido del Pueblo (People’s Party)-, que representaba sobre todo a la clase trabajadora y a otros sectores de las clases populares, y el Partido Republicano, que representaba a las derechas, muy cercanas al mundo empresarial. En este escenario, el mayor debate político se centraba predominantemente en la distribución de las rentas (y, en menor medida, de propiedad) entre el mundo del trabajo y el mundo del capital. El dominio en la vida política estadounidense durante el período de la postguerra (1945-1978) por parte del Partido Demócrata determinó que las rentas del trabajo crecieran notablemente a costa del descenso de las rentas del capital. Las primeras alcanzaron su máximo nivel al final de tal periodo llegando a constituir el 70% en 1979 de todas las rentas. Fue cuando se habló de “la época dorada del capitalismo”. Una situación semejante ocurrió en los otros países del mundo capitalista desarrollado a los dos lados del Atlántico Norte.

     

    La contrareforma neoliberal que comienza en los años 80: el triunfo del capital

    La respuesta de los propietarios y gestores del capital, a los que solía llamárseles los miembros de la “clase capitalista”, (término que no se utiliza hoy por considerarse “anticuado”), no tardó en presentarse. Fue la revolución neoliberal liderada por el Presidente Reagan que fue, ni más ni menos, que una lucha frontal contra la clase trabajadora estadounidense. Hay que recordar que la primera intervención pública que hizo tal presidente fue precisamente la destrucción de un sindicato: el sindicato de los controladores de vuelos en los aeropuertos. El eje de estas políticas neoliberales era debilitar a los sindicatos, desregular los mercados laborales y dar plena libertada a la movilización de capitales, expandiéndose el proceso de globalización, medidas todas ellas mantenidas más tarde por los gobiernos republicanos y también por los gobiernos demócratas. Entre estos últimos, el Presidente Clinton, fundador de lo que se llamaría posteriormente la Tercera Vía (representada en Europa por Tony Blair en el Reino Unido y Gerhard Schröeder en Alemania) abandonó las políticas redistributivas, haciendo suyas las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Bush senior.

     

    A partir de entonces, la dicotomía izquierda-derecha no se basó en políticas redistributivas centradas en el conflicto entre los intereses de las clases populares, por un lado, y los intereses de las élites financieras y económicas que constituirían lo que en EEUU se llama la corporate class (la clase de los que poseen y/o gestionan las grandes corporaciones del país), por el otro. En su lugar, el conflicto se centró en si incluir o no a los grupos discriminados (afroamericanos, predominantemente, y mujeres) dentro de la estructura del poder de la cual habían sido excluidos, marginados y discriminados. Las políticas de inclusión e identidad sustituyeron el conflicto capital-trabajo. El éxito de tales políticas se tradujo en un aumento muy notable de afroamericanos y mujeres en las instituciones públicas (y, en menor grado, privadas) que alcanzó su zénit con la elección de un afroamericano, Barack Obama, como presidente de EEUU (en enero de 2009) y se esperaba que se completara con la elección  de una mujer, Hilary Clinton, como presidenta. Esta última, basó su campaña en movilizar predominantemente a las mujeres y a las minorías. Las políticas públicas federales del Partido Demócrata enfatizaron la identidad y la antidiscriminación, generando una considerable expansión de afroamericanos y mujeres en las estructuras de poder político del país. Pero en políticas económicas el Partido Demócrata básicamente continuó las políticas neoliberales. En realidad, el primer presidente afroamericano de EEUU siguió las mismas políticas neoliberales que había seguido Clinton, los dos Bush y Reagan. De hecho, una de las personas más entusiastas de la globalización había sido su Ministra de Asuntos Exteriores, la Sra. Clinton, proponente de los tratados de libre comercio.

     

    Las consecuencias de tales políticas neoliberales: el deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora

    La aplicación de tales políticas neoliberales tuvo un impacto devastador en el nivel de vida de la clase trabajadora. Las rentas del trabajo descendieron pasando de un 70% (en 1979) a un 63% (en 2014). Y los grupos más afectados fueron los miembros de la clase trabajadora en los sectores industriales, que eran los mejor pagados (y en su gran mayoría personas blancas), en parte debido a que habían tenido sindicatos fuertes. Las políticas federales favorables a la globalización provocaron un desplazamiento muy marcado de las industrias a países subdesarrollados, en busca de salarios bajos. Barrios blancos, de obreros industriales, han quedado destruidos por esta movilidad. Baltimore, por ejemplo, una de las ciudades más industriales de aquel país, quedó enormemente afectada cuando los Altos Hornos del Acero (uno de los mayores centros de empleo en tal  urbe) dejó la ciudad. El barrio obrero blanco más grande de Baltimore (Dandork) es hoy un barrio deteriorado en extremo. Casi el 100% del electorado en este barrio votó a Trump, lo cual es lógico, pues identificaron la gran pérdida de su nivel de vida con las políticas federales que estimularon la globalización. Es más, percibían al gobierno federal como defensor de los afroamericanos y de las mujeres (de clase alta y media alta), ignorándolos a ellos, los obreros blancos. De ahí que la gran mayoría de mujeres de clase trabajadora votara a Trump. Y no puede atribuirse este hecho a un crecimiento del racismo, pues muchos de estos barrios blancos habían votado  a Obama en elecciones anteriores. En realidad, los delegados al Colegio Electoral que dieron la mayoría a Trump procedían de barrios obreros que habían votado a Obama en 2009. Este enorme descenso del nivel de vida de la clase trabajadora blanca se ha traducido en el descenso de su esperanza de vida, como consecuencia del incremento de la mortalidad causado por el crecimiento de las enfermedades típicas del deterioro social.

     

    ¿Quién canalizó este enfado?

    Este enfado se dirigió hacia el establishment político mediático del Este de EEUU, basado en el gobierno federal, y muy en particular hacia el que había sido el Partido del Pueblo. La canalización de este enfado antiestablishment, (que incluyó también un rechazo al establishment republicano) benefició a la ultraderecha, liderada por Trump, un personaje de una enorme astucia política, que sabe muy bien cómo comunicarse con los sectores abandonados por tal establishment, incluyendo a la clase trabajadora blanca y las zonas rurales, muy conservadoras en el país, que jugaron un papel clave en la victoria de Trump. Lejos de ser un incompetente, Trump es extremadamente astuto en su discurso iconoclasta, grosero e insultante (en contra de lo “políticamente correcto”) y que conecta muy bien con sus bases electorales que le son sumamente leales. Y la constante crítica por parte de los medios, le beneficia, pues los mayores medios de información son también altamente impopulares.

    Ahora bien, se está exagerando el rol del personaje Trump. No fue Trump el que creó el movimiento antiestablisment. Fue al revés. Este último creó a Trump. Solo Bernie Sanders, el candidato socialista, podría haber representado una alternativa progresista a Trump. En realidad, las encuestas indicaban que Sanders habría podido ganar las elecciones a Trump. Pero el aparato del Partido Demócrata destruyó a Sanders. Y la victoria de Trump era inevitable. Hoy el Partido Demócrata está en una crisis enorme y todo parece indicar que no entienden (o que no quieren entender) las causas de su derrota. Hoy el aparato de tal Partido continúa controlado por la clase media ilustrada (personas con educación superior), con conexiones con el mundo empresarial y muy en particular con el financiero, muy alejado de su base electoral tradicional.

     

    Algo parecido está ocurriendo en Europa (y en España)

    El control de los partidos de izquierda por componentes de esta nueva clase social (la clase media ilustrada), que se han distanciado claramente de sus bases de clase trabajadora, ha estado creando situaciones semejantes en Europa y en España. Barrios obreros que habían votado a las izquierdas, están votando a la ultraderecha en país tras país en Europa. Y ello es resultado de la conversión de los partidos de izquierda a las políticas neoliberales (globalización y políticas de austeridad) que han hecho un daño tremendo a sus bases populares. El surgimiento del nacionalismo, del deseo de proteccionismo, de la recuperación de la soberanía nacional y el rechazo a la austeridad, son los ingredientes que caracterizan a los movimientos de rechazo y del mal llamado “populismo antiestablishment”. Las características de este mal llamado populismo varían. Pero es interesante resaltar la importancia del nacionalismo soberanista anti-globalización (antieuropeización) que, instrumentalizado por la ultraderecha en EEUU, juega un papel clave en las políticas “populistas”. Tal nacionalismo es especialmente atractivo para la clase trabajadora que atribuye el descenso de su nivel de vida a estas políticas llevadas a cabo por aquellos que en su día ellos apoyaron. Y la mayor base social de estos movimientos son sectores muy precarizados de la clase trabajadora así como amplios sectores  de las clases medias proletarizadas que están viendo sus rentas disminuir notablemente.

     

    Los movimientos antiestablishment a lo largo de Europa están  tomando también un cariz antieuropeización que es comprensible pues  identifican al estalishment europeo con las políticas de austeridad y las reformas neoliberales que han dañado, claramente, su calidad de vida y bienestar. Y cada uno de los sectores más perjudicados de las clases populares en general, y de la clase trabajadora en particular, son las bases más importantes de estos movimientos.

     

    Una excepción en esta canalización del enfado por parte de la ultraderecha ha sido España donde Podemos fue un terremoto político que barrió el panorama político español convirtiéndose más tarde, junto con Izquierda Unida, la segunda fuerza de la oposición en un período muy corto. Existe, sin embargo, una versión de ultraderecha, Ciudadanos, con claro compromiso neoliberal, que está utilizando un nacionalismo jacobino muy agresivo, que intenta apelar a la clase trabajadora utilizando una narrativa de apelación a tal clase (es uno de los pocos partidos en España que explícitamente habla y apela a la clase trabajadora) que está creciendo enormemente, sobre todo en Cataluña donde tal nacionalismo españolista uninacional se presenta como el único capaz de evitar lo que definen como “ruptura de España” frente a un establishment gobernante en Cataluña, también de derechas y también nacionalista pero de sentido contrario. De ahí el reto de que las izquierdas, además de dirigirse a las clases populares en general y a la clase trabajadora en particular, deban desarrollar una visión distinta y opuesta a la visión de las derechas españolas y catalanas, ambas uninacionales presentando en su lugar una concepción de España plurinacional. Este es el reto de las fuerzas progresistas en Cataluña y en el resto de España.

     

     

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