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Comienza juicio histórico en Suecia -Akilov enfrenta cargos de terrorismo El abogado defensor, este martes en la corte de Estocolmo. Johan Eriksson. Rakhmat Akilov antes de perpetrar el atentado del 7 de abril de 2017.

Comienza juicio histórico en Suecia -Akilov enfrenta cargos de terrorismo Featured

Este martes 13 de febrero a las 09.15 de la mañana comenzó el juicio más extenso de la historia reciente de Suecia. Rakhmat Akilov está acusado de haber cometido un atentado terrorista en pleno centro de la capital sueca.

El fiscal, Hans Ihrman, comenzó la presentación del proceso con un doloroso resumen:

- 500 metros, 40 segundos, 12,5 toneladas de metal a una velocidad media de 60 kilómetros por hora en una calle peatonal llena de gente indefensa. El proceso trata, sustancialmente, de 40 segundos que por siempre cambiaron la vida de muchos más que quienes se encontraban en Drottninggatan.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Este martes por la mañana comenzó el juicio más grande que se ha tenido lugar en el Tribunal de Primera Instancia de Estocolmo.

A pesar de la gran cantidad de querellantes: 150, las audiencias no parecieron despertar el interés que se había esperado. La vida continúa, aunque para el millar de personas que se encontraban en la calle Drottninggatan el viernes 7 de abril de 2017, será algo imposible de olvidar.

No solo fallecieron cinco personas, otras 10 resultaron con lesiones de por vida.

Otros, luchan pos complejos de culpa. ¿El no haber actuado diferente, el haber hecho algo más?

Y, a pesar de que este primer día de audiencias fue intensivo, se avecinan momentos fuertes, cuando los testigos cuenten con sus propias palabras sus experiencias. 

Por primera se vio en persona a Rakhmat Akilov. Ingresó a la sala, esposado y flanqueado por guardias de seguridad. Vestía un buzo de color verde, propio del establecimiento penal. Apenas miró a su alrededor, antes de tomar asiento, cabizbajo, de frente a los jueces, de espalda a los asistentes en la sala de audiencias y a nosotros, los periodistas en la sala de prensa. A su derecha su abogado, Johan Eriksson, a su izquierda uno de los tres intérpretes que de cuando en cuando se iban turnando para traducir, del sueco al ruso.  

El uzbeco de 39 años (cumple 40 hoy, 14 de febrero), ha adelgazado bastante. Se dejó crecer la barba, sin bigotes, y es de tez más clara que lo que se aprecia en las fotos que se han publicado anteriormente de él. Se mostró tranquilo y estuvo atento a todo lo que se decía en la corte.

El fiscal Hans Ihrman comenzó la presentación del juicio haciendo un resumen de lo ocurrido el 7 de abril del año pasado:

- 500 metros, 40 segundos, 12,5 toneladas de metal a una velocidad media de 60 kilómetros por hora en una calle peatonal llena de gente indefensa. El proceso trata, sustancialmente, de 40 segundos que por siempre cambiaron la vida de muchas más personas que las que se encontraban en Drottninggatan.

 

Y explicó los motivos que – según la fiscalía – tuvo Akilov:

- La acusación es delito de terrorismo e intento de delito de terrorismo o, en su defecto, poner en peligro la vida de terceras personas. Este crimen habría podido dañar seriamente a Suecia, y Rakhmat Akilov lo perpetró con la intención de intimidar gravemente a la población sueca. Además, e, indebidamente, obligar al gobierno y al parlamento de Suecia a cesar su participación en la misión educativa de la coalición global contra el Estado Islámico en Irak.

 

Seguidamente, la fiscalía presentó testimonios y resultados del peritaje técnico. Detalladamente se mostró una serie de evidencias consistentes en conversaciones en distintas aplicaciones para celular, imágenes de Akilov en la ciudad de Estocolmo, las búsquedas que había realizado en Internet, etc. Un completo monitoreo desde el 16 de enero del 2017, hasta el día antes del 7 de abril.

El material muestra que Akilov planeó concienzudamente su ataque. Primero había tenido la idea de atacar la parada gay. Más tarde buscó distintos lugares donde llevar a cabo su plan y eligió, al fin, el lugar apropiado para hacer más daño y causar más pánico en la población.

Utilizó Google Translate para traducir frases como: “¡Bájate del camión o te mato!” o “Boletos para un crucero”, o “Gay club”. Y también para como adquirir material para fabricar una bomba.

 

La tensión subió en la sala, cuando se reprodujo el audio de la llamada a SOS (urgencia), de una mujer que clamaba pidiendo ayuda, al ver como las personas caían a su alrededor. Era el día del atentado.

- Hay un loco que ha arrollado a un montón de personas en Drottninggatan. Manden todo lo que puedan!, decía, tratando al mismo tiempo de mantener la calma, sin lograrlo.

Seguidamente, el fiscal explicó detalladamente el recorrido de Rakhmat Akilov, desde Adolf Fredriks Kyrkogata, hasta que el camión se estrella en los escaparates de la multitienda Åhlens. De cómo, al no detonar la bomba que llevaba consigo, abandona el camión, baja al metro, sale, más allá por la calle Vasagatan y luego toma el tren a Arlanda. Se baja en la estación de Märsta, toma un bus local. Poco después se baja y comienza a deambular sin rumbo fijo hasta que, a las 19.55 es aprehendido por una patrulla de policía. Lo primero que hace es confesarse culpable de haber conducido el camión que arrolló a transeúntes en Drottninggatan.

Su plan era morir en el intento. Carecía de plan B.

La similitud con los atentados en otras ciudades europeas, como lo muestra la fiscalía, es evidente. Akilov mira con atención cuando el fiscal presenta videos de estos atentados.

Luego se suceden algunas de las conversaciones (chats) mantenidas por Akilov en diferentes aplicaciones (Zello, Whatsapp, Telegram, Facebook) en su celular incautado. También fueron incautadas USB memorias conteniendo fotos y videos. La gran mayoría de este material audiovisual había sido borrado por Akilov, pero los expertos lograron recuperarlos.

Ocho archivadores con conversaciones en chats. Más de 9000 mensajes.

- Comenzando el 16 de febrero y hasta perpetrar el atentado terrorista, en una serie de conversaciones de chat, Rakhmat Akilov se ha ofrecido a perpetrar el atentado terrorista a nombre del Estado Islámico. Él ha recopilado información y ha adquirido el material necesario para fabricar una bomba, dijo Ihrman.

El fiscal leyó algunos de los mensajes de los chats.

“Hermano mío, quiero perpetrar una operación mártir aquí en Suecia en los próximos días. Pueden darme un poco de guía espiritual. Necesito de vuestro apoyo, hermano mío”.

“Si Dios quiere, llevo a cabo la operación mártir en contra de los infieles”.

“Cómo se hace el juramento de fidelidad, hermano mío. Después de jurar, planeo hacer una operación mártir en nombre del Estado Islámico”.

“Esa calle está llena de infieles. De maricones y de lesbianas, hermano mío”.

“Yo quiero aterrorizar a los infieles e inmolarme”.

“Quiero arrollar a gente en Centralen y asegurarme un lugar en el Paraíso. Tengo todo. Ahora entiendo mejor el Corán. Ahora quiero encontrarme con Dios”.

“Suecia da billones a la OTAN, para que nos ataquen”.

 

Estos son algunos de los mensajes rescatados en distintas conversaciones en ruso, árabe y otros idiomas con usuarios que, según explicó el fiscal, no se encuentran en Suecia.

De las conversaciones se desprende, además, que cuando Akilov comenzaba a dudar de cometer la acción, estos usuarios lo instaban a seguir. Como cuando, por ejemplo, aduce a que sus hijos serán atacados, o cuando recuerda que Suecia no es miembro de la OTAN y además ha acogido a muchos refugiados, entre estos, gente de su misma religión.

“Mi querido hermano, yo sé que puede escocer y causar dolor, pero lo hacemos de todas maneras, por el Islam”, le responden.

También lo instan a enviar un video donde jura fidelidad al Estado Islámico (Daesh) cosa que Akilov al final hace y envía el día anterior al atentado. Y que por primera vez se hizo público.

“La paz sea contigo, hermano mío. Recibe el video con el juramento”, escribe Akilov, y envía un vídeo a dos de sus contactos, donde jura fidelidad a los príncipes del EI.

Su abogado defensor, Johan Eriksson, explicó que su cliente se declara culpable de los cargos que se le imputan, acepta la sentencia que pide el fiscal y también el ser deportado a su país.

Al final del día, pareciera como que todo está claro y no hay nada más que alegar. No obstante, el hecho de que Rakhmat Akilov se haya declarado culpable – según la jurisprudencia sueca – no basta. Todo lo que haya dicho hasta la fecha no tiene, en realidad, mucha importancia. El fiscal deberá demostrar – más allá de toda duda – que se trata de un delito de terrorismo.

También se debe demostrar de si Akilov actuó por iniciativa propia, o si recibió órdenes del Estado Islámico que, cabe recordar, no reivindicó el acto, ya sea por las “escasas” víctimas, porque Akilov no logró morir en el acto, o por otras razones.

 

Este caso muestra, sea como sea, la espantosa realidad de que una persona, gracias a un celular, sus aplicaciones y las instrucciones que recibe a través de este, logre cometer un ataque de esta magnitud “a distancia”.

Se sabe que Akilov nunca logró su meta inicial: la de viajar a Irak a combatir por el Estado Islámico.

Pero, ¿es un terrorista? Esa es la pregunta que la corte tiene tres meses para dilucidar.

 

El abogado defensor, este martes en la corte de Estocolmo. Johan Eriksson. Rakhmat Akilov antes de perpetrar el atentado del 7 de abril de 2017. 

 

 

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  • El fiscal presentó pruebas contundentes contra Akilov

    El fiscal presentó pruebas contundentes contra Akilov

    Durante el segundo día de audiencias en el proceso en contra de Rakhmat Akilov, el miércoles de la semana pasada, el fiscal, Hans Ihrman, concluyó la exposición del desarrollo de los hechos.

    Y presentó pruebas contundentes. Fotos, videos y chats de Akilov demuestran que éste estuvo en contacto con otras personas antes, durante y después del atentado.

    El día anterior al atentado, Akilov juró fidelidad al Califa Ibrahim. Y, antes de tomar el metro a Estocolmo, el 7 de abril, envió otro video donde decía: “Hermanos, es hora de matar infieles”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Todo estaba minuciosamente planificado.

    En el segundo día de audiencias del juicio en contra de Rakhmat Akilov, el fiscal, Hans Ihrman concluyó con la presentación de los hechos.  

    Al fin de la jornada se decidió que las audiencias se reanudarán el próximo martes, entonces será el turno del imputado de responder a las preguntas de los fiscales y de los representantes legales de la parte querellante, que son 145. Los querellantes son en total 150. 155 si se cuentan las víctimas fatales.

    Y se repitió la misma escena del día anterior. A las 09.45 horas, se abrieron las puertas de la sala del Juzgado de Primera Instancia de Estocolmo, e hicieron entrada los jueces, fiscales y abogados. Como el día anterior, Akilov entró por la puerta de la izquierda, vistiendo una chaqueta de fleece y pantalones verdes. Cabizbajo, a excepción de una mirada furtiva a la sala donde se encuentra la prensa, detrás de una ventana a prueba de balas. Antes de tomar asiento, un guardia lo liberó de las esposas.

    La seguridad es rigurosa. Todos quienes asisten a las audiencias deben someterse al control de seguridad típico de los aeropuertos.

    Akilov lucía aún más demacrado que el día anterior, pero siguió con atención todo lo que se decía en la corte, a excepción de cuando el fiscal mostró las imágenes captadas por cámaras de seguridad, donde se ve el devastador efecto del paso del camión.

    Con ayuda de alta tecnología y apoyado en los historiales de las llamadas telefónicas hechas por Akilov desde el 16 de enero de 2017, el fiscal mostró que éste estuvo todo el momento en contacto con representantes del Estado Islámico, en distintos países. Gracias a las fotografías captadas por los peritos policiales, se hizo una reconstrucción en 3D, del lugar del crimen: más de 400 metros palmo a palmo.

    El fiscal mostró además imágenes captadas por las cámaras de seguridad de distintos centros comerciales de la calle Drottninggatan, que, por la magnitud del espacio, se dividió en zonas.

    Imágenes impactantes en las que se aprecia la velocidad del camión que, a más de 60 kilómetros por hora, arrasó con todo lo que pilló a su paso.

    No todas fueron mostradas a la prensa, antes de la pausa del mediodía, los periodistas que estábamos cubriendo la audiencia, tuvimos que abandonar la sala.

    - Este juicio es tremendamente difícil para los querellantes. Estas imágenes muestran los últimos instantes de vida de algunas de las víctimas. Por respeto a ellas, hemos decidido que se haga a puertas cerradas, dijo Jessica Sandberg, representante legal de 13 querellantes.

    La abogada explicó además que lo ocurrido “es un atentado terrorista que ha estremecido no solamente a los querellantes, sino también a todo el país. No hemos tenido un atentado terrorista de esta magnitud anteriormente, por ende, es muy duro para ellos”.

    La fiscalía presentó contundentes pruebas técnicas, con lujo de detalles.

    Minuto a minuto del día 7 de abril de 2017, el fiscal fue explicando lo que el imputado había hecho. Cada llamada, cada chat, cada video que envió desde su celular (historial que debió ser traducido al sueco). Fuera de eso, gracias a las cámaras de seguridad de las líneas del metro, apostadas en las calles, en restaurantes y tiendas, se pudo seguir paso a paso a Rakhmat Akilov, desde que salió de su casa, en dirección al centro de la capital.

     


    Akilov, captado por una cámara de seguridad en Vårby. Foto: Polisen.

     

    Anteriormente éste había preparado todo lo que necesitaba. Gracias a instrucciones recibidas en su celular, había fabricado una bomba, consistente en cinco botellas de gas butano, a las cuales les había adherido, con cinta adhesiva, 5 hojas de cuchillo de alfombras, además de una gran cantidad de clavos y de tornillos.

    Este aparato explosivo, más un cuchillo de cocina de color rojo lo había depositado en el bolso que portaba ese día, siguiendo las instrucciones al pie de la letra, e inspirado en los atentados en Francia, Alemania y Barcelona (como también lo mostró el fiscal).

     

    El artefacto explosivo que Akilov portaba consigo el 7 de abril. Foto: Polisen. 

     

    Temprano por la mañana del mismo día, había escuchado en su celular, un discurso de un representante del Estado Islámico, un homenaje al “Profeta” donde se decía que “El Estado Islámico es la única medicina contra la maldad”. Luego había chateado con dos personas y les había enviado una foto de la bomba que había fabricado.

      

    A las 12:47 horas, y luego de comprar snus en el quiosco, toma el metro hacia T-Central. Antes de abordar el tren, se toma una foto apuntando con el dedo índice, y la envía a sus contactos.

    A las 13:15, una cámara lo capta, cuando cambia de tren, en dirección a Odenplan. Cerca de esta estación, sale a la calle y graba un video, que también envía a sus contactos. Advierte que no hablará mucho: ”La paz sea con vosotros y bendiciones para todos ustedes, mis hermanos que están en Zello junto al maestro Shahomada y escuchan mi verso. Mis hermanos, ha llegado la hora de Levante. Pónganse de pie, ahora es tiempo de matar los infieles”, dice, en un trozo de su arenga.  

    Acto seguido, deambula por las calles aledañas, en busca de un vehículo de carga. A las 14:24 horas, frente al restaurante Caliente, en la calle Adolf Fredrik kyrkogata, encuentra un camión con las llaves en el control de mando. El chofer se encontraba descargando la mercadería. Se sube al pesado vehículo, se saca otra foto que envía a sus contactos y pone en marcha el camión. Da unas vueltas por las calles aledañas, al principio en dirección contraria, y chocando con algunos coches aparcados.

     


    Los leones ubicados en Drottninggatan. Foto: Polisen. 

     

    Luego de una velocidad lenta, toma finalmente Drottninggatan en dirección a Sergelstorg. Y comienza a acelerar. Gracias a las cámaras de las calles, los expertos pudieron calcular la velocidad del camión: una media de más de 60 kilómetros por hora, en una calle colmada de transeúntes.

    Pasa a llevar los leones de cemento que se suponen eran obstáculos para los vehículos pesados. “Los leones vuelan como guantes”, dice el fiscal. Uno de estos (pesan 900 kilos) se atasca en el parachoques y es arrastrado 250 metros, antes de aterrizar en una tienda. Algunas personas son alcanzadas por la mole de cemento.

    Las víctimas que fueron alcanzadas por el camión son encontradas a varios metros del lugar del impacto. Un padre arranca a su hijo de su coche y lo tira por los aires. El niño salva la vida, su padre fallece en el acto.

     

    Ebba Åkerlund, de 11 años, iba a encontrarse con su madre, como de costumbre, en Drottninggatan. Sus padres recibieron la mala noticia de que era una de las víctimas a las cinco de la mañana del día siguiente, luego de largas horas de incertidumbre y de escuchar en todos los hospitales que no habían niños, entre las víctimas.

     


    Fotos de la calle Drottninggatan tomadas de Google maps para la investigación preliminar. 

     

    Para ilustrar el escaso espacio entre el camión y la muralla, el fiscal hizo uso de una cuerda, mostrando un metro. Esa fue la distancia que hubo entre el camión y los escaparates de las tiendas. En ciertos tramos, Akilov tuvo que elegir - debido a los bancos ubicados al centro de la calle - tomar su derecha o su izquierda. Con las consecuencias para quienes se encontraban en uno u otro lado.  

    Al final del recorrido de 40 segundos de horror, el camión choca con otro león de cemento, pierde el control y se estrella contra el escaparate de la tienda Åhléns. Akilov prende la bomba, que no explota, pero que comienza a incendiarse.

    De haber estallado, habría alcanzado a las numerosas personas que en esos momentos no entendían que esto podía suceder, y se acercaban al camión.

    Cuando su pantalón prende fuego, Akilov, herido, abandona el camión saltando a través del parabrisas. Al poco tiempo, la policía publica una foto del sospechoso y, gracias a la imagen y a los numerosos tips de la población, el hombre es atrapado faltando cinco minutos para las ocho de la noche, en las afueras de Märsta, al norte de Estocolmo.

     

    Rakhmat Akilov, al momento de su detención. Foto: Polisen. 

     

    Desde entonces ha estado recluido en una celda, vigilado las 24 horas del día y sin que se apague nunca la luz. ¿La razón? El inminente riesgo de suicidio.

    El fiscal presentó también en la segunda jornada de audiencias una animación del recorrido del camión, desde que Akilov lo abordó, hasta que se estrelló con el escaparate, desde tres puntos de vista distintos: a dos metros de distancia antes del vehículo, a dos metros detrás y desde la perspectiva del chofer. Impactante recreación ante la cual el imputado reaccionó con desgano. Más bien agachó aún más la cabeza.  

    Hans Ihrman explicó también que en el bolsillo de la chaqueta de Akilov se había encontrado fragmento del vidrio del parabrisas del camión, de acuerdo con los peritajes y el dictamen de laboratorio. También se realizaron pruebas de ADN.

    Porque, como ya lo hemos dicho anteriormente, de poco vale que el imputado se haya declarado culpable. Es necesario que el fiscal presente las pruebas técnicas que atan a éste al  delito del cual se le acusa.

    De este modo, la fiscalía presentó hechos que señalan que el atentado sembró el miedo y el caos en la población. Con fotos de la gente que, a pie, se dirigía a sus hogares, y la plaza de Sergelstorg, que acostumbra bullir de gente, completamente vacía, un viernes por la tarde.

    La meta principal del fiscal es demostrar que este fue un acto terrorista que estuvo dirigido no solo hacia unas personas, sino hacia todo el país.

    Los fiscales deben probar que “la acción provocó una crisis que significó una fuerte carga sobre la sociedad que se vio amenazada en sus valores y funciones fundamentales”.

    Este martes, Rakhmat Akilov deberá explicar los motivos que tuvo para causar el pánico en Estocolmo, ese fatídico 7 de abril de 2017.

     

     

     
    La entrada al tribunal. Drottninggatan después del atentado. Rakhmat Akilov. Foto:Metro.se. 

     


    Vårby, la zona donde Akilov tomó el metro hacia el centro de Estocolmo. Foto: Polisen. 

     

     

  • Akilov quería inmolarse y matar a decenas de personas

    El fiscal Hans Ihrman presentó este martes la querella contra Rakhmat Akilov, por ser autor del atentado terrorista del 7 de abril de 2017 en Drottninggatan, en el centro de Estocolmo.

    Según la querella, Akilov mató a 5 personas, intentó matar a 130 personas y puso en peligro la vida de otras 20. El imputado se ha declarado, según dijo su abogado, culpable de todos los cargos. Y no ha mostrado señales de arrepentimiento, al contrario, ha dicho que su objetivo era matar a 40 – 50 personas y morir en el acto.

    - Él quería castigar a Suecia por su participación en la coalición global contra el Estado Islámico, dijo el fiscal Ihrman, y agregó que su meta es que  Akilov nunca más pueda moverse libremente en la sociedad. 

     

     Por: Magazín Latino

     

    Luego de un largo tiempo de investigación preliminar, este martes, a las 11 horas de la mañana, el fiscal Hans Ihrman presentó la querella contra Rakhmat Akilov, por los delitos de terrorismo, intento de atentado terrorista y por poner en peligro la vida de terceras personas.

    Las preguntas sobre Rakhmat Akilov y los motivos que tuvo para segar la vida de personas inocentes se han ido acumulando, durante estos nueve meses.

    Pero hoy día se dieron a conocer una serie de hechos que aclaran – en parte – el atentado del 7 de abril de año pasado. El auto de procesamiento comprende 36 páginas, y el protocolo de interrogaciones 9.000 páginas.

    La imagen de Akilov se esclarece algo, pero no del todo, aún quedan muchas preguntas por contestar. Pero tanto el fiscal, como la policía secreta, Säpo, y el abogado de Akilov esperan que sea él mismo quien explique con sus propias palabras los motivos que lo llevaron a perpetrar el atentado.

    El juicio comienza el 13 de febrero y será público. En otras palabras, quienes estén interesados podrán asistir a las audiencias, en la medida de la capacidad de la sala del tribunal, el interés es grande y las partes demandantes, 155 personas. Se espera que el tribunal dicte sentencia el mes de mayo.

    En la conferencia de prensa en la Fiscalía de Estocolmo participaron el fiscal a cargo del caso, Hans Ihrman, el inspector de las fuerzas especiales de la Policía Nacional, NOA, Christer Nilsson y el jefe operativo de la policía secreta, Säpo, Johan Olsson.

    El fiscal Ihrman comenzó expresando sus condolencias a las familias de las víctimas. Acto seguido explicó los motivos de Akilov y el propósito del proceso penal.

    - Él quería castigar a Suecia por su participación en la coalición global contra el Estado Islámico.

    - Mi meta es que Akilov nunca más se pueda mover libremente en la sociedad nuevamente.

    Y el fallo debe ser cadena perpetua y deportación del país, de por vida.

    Más tarde, el abogado de Akilov, Johan Eriksson, ofreció también una conferencia de prensa, en la cual explicó que su cliente había tenido “motivos terroristas”, que se confiesa culpable de todos los delitos imputados pero que “se opone a ser condenado a cadena perpetua”.

    - Él quiere ser tratado de una forma humana y correcta, dijo el magistrado.

     

    Durante la jornada del martes si hizo también publica la investigación preliminar, consistente en 9.000 páginas. De esta y del auto de procesamiento se desprenden más datos en torno a los motivos y a la persona del terrorista.

    Rakhmat Akilov tiene 39 años y proviene de la ciudad de Samarcanda, en Uzbekistán. Tiene cuatro hijos y es separado. Su ex esposa vive en Turquía. En 2014 solicitó asilo en Suecia, el que le fue denegado, al igual que la apelación. En febrero de 2017 recibió la orden de deportación, pero en lugar de entregarse a la policía, se mantuvo en Suecia clandestinamente, sin posibilidades de conseguir ni trabajo ni vivienda. Hasta la fecha del atentado vivía donde podía.

    Gracias a cámaras de vigilancia, a mensajes de texto encontrados en su celular y en otros equipos, la policía de investigaciones ha podido monitorear los movimientos de Akilov cada minuto del día del atentado.

    Se sabe que el viernes 7 de abril de 2017 partió del suburbio de Vårby Gård, en metro, con un bolso grande, en el cual llevaba una bomba casera. Se baja en la estación de Odenplan y camina por los barrios aledaños. En la calle Adolf Fredriks kyrkogata hay un camión estacionado frente a un restaurante. Se apodera de este y da vueltas en U hasta tomar, dentro de pocos minutos, Drottninggatan, y comienza a atropellar a los transeúntes que en esos momentos paseaban tranquilamente por la calle más popular de la capital sueca.

    La velocidad del camión era entre 80 y 90 metros por hora, solamente al chocar de lado con un león de cemento (de 900 kilos de peso) aminora la carrera, puesto que el león queda incrustado en la parte inferior del vehículo, según testigos oculares. Akilov, por su parte, asegura que el choque se debió a que trató de evitar el atropellar a niños.   

    Eligió el día viernes puesto que entonces hay más gente en la calle. Dos veces había estado inspeccionando el lugar anteriormente, que había elegido concienzudamente. Los otros posibles lugares para llevar a cabo el ataque habrían podido ser cruceros, clubes gay, Hötorget, Vasagatan, y otros puntos céntricos con gran afluencia de gente.

    - El lugar del crimen es de 1.063 metros, y él no contaba con sobrevivir, dijo Christer Nilsson, en la rueda de prensa, explicando que había sido una investigación ardua y minuciosa.

    La meta de Akilov era matar al mayor número de personas fuera posible, y morir en el acto, por lo tanto, no tenía ningún plan para huir del lugar.

    Gracias a las cámaras de seguridad y a las huellas de sangre que iba dejando a su paso, la policía pudo detectar su paradero, y fue apresado a las 5 horas de haber cometido el atentado, en Märsta, en las afueras de Estocolmo, minutos antes de las tres de la tarde.

    - Pertenezco al Estado Islámico, fui yo quien manejé el camión. Exijo un abogado “del califato”, dijo, al ser detenido.

     

    Más tarde, en interrogaciones, ha dicho: “Me monté en el camión y atropellé a infieles. Fui yo quien perpetró el ataque terrorista”. “Quería hacerme estallar y llegar al paraíso”.

    Y, en caso de que la bomba casera que llevaba en su bolso no hubiera explotado, el creía que sería abatido por la policía, como ocurrió en el atentado en Niza, el verano del 2016.

    Cosa que no ocurrió. Al chocar con los escaparates de la multitienda Åhléns, activó el dispositivo, que explotó, pero no lo mató. Al ver que su ropa era alcanzada por las llamas, abandonó el vehículo y bajó corriendo las escaleras al metro. Más tarde tomó el tren en dirección al aeropuerto, al poco de bajarse de este tren, y deambular por un camino rural, fue alcanzado por una patrulla policial.

    Rakhmat Akilov no fue llevado por un impulso. Había planeado el atentado desde el 16 de enero de 2017, según la investigación policial, que incluye miles de chats desde aplicaciones encriptadas, por lo que la identidad de éstas no ha podido ser esclarecida. En varias de estas conversaciones, Akilov ofrece sus servicios al Estado Islámico (Daesh).  

    El día anterior al atentado, Akilov grabó un video donde jura su lealtad al EI, y solo horas antes de este, graba un video donde dice: “es hora de matar”. También trató de recibir ayuda de otras personas, para llevar a cabo el ataque. Contactó, de esta forma, a un solicitante de asilo, para “atropellar a infieles”.

    También envió, mediante una aplicación en su celular, fotos de antes y después del atentado a sus contactos.

    “Arrollé a diez personas, en el centro de Estocolmo, ¡ahora tengo que tratar de salir de aquí!” escribió en uno de sus últimos mensajes, a uno de sus contactos, que serían más de 10 personas.

    Sin embargo, la radicalización de Akilov parece ser un tema complicado.

    - En lo que respecta a la radicalización [del imputado] es algo que se aclarará durante el juicio. Él se ha radicalizado y no ha sido poco antes del atentado, al menos puedo decir. Tenemos pruebas para afirmar que ha sido un proceso que se ha llevado a cabo. Más detalles los guardo para las audiencias, dijo el fiscal Hans Ihrman.

    En el allanamiento en un departamento donde Akilov se había alojado, la policía incautó un lápiz USB, junto a objetos que podrían pertenecer al sujeto. La memoria contenía videos con propaganda del Estado Islámico con ejecuciones en masa de personas, con la bandera del EI. La memoria data del 2014.

    Hay cosas que están claras y otras que no. De que fue un atentado terrorista, lo fue. Cumple con la denominación de un atentado terrorista, según la ley. Lo que aún se desconoce es si Akilov realmente era un “soldado del Estado Islámico”, como lo ha asegurado.

    Queda por probar si los motivos que llevaron a Akilov a cometer su despreciable acción fueron los de un fanático religioso o simplemente de una persona a quien no le ha ido bien en la vida. Sus conocidos han dicho que nunca fue un fervoroso creyente y se sabe que consumía drogas.

    El Estado Islámico no reivindicó nunca el atentado en Drottninggatan.

     

    Es de esperar que las dudas se aclaren con las audiencias que comienzan en dos semanas más, en el tribunal de primera instancia de Estocolmo.  

     

     

     

  • La politización del dolor de las víctimas del terrorismo

    El profesor Vicenç Navarro levanta preguntas que no solo tienen que ver con la realidad española, sino también con la realidad de los países europeos en general. 

    "En la España actual, las Iglesias (todas) están en situación privilegiada, la católica mucho más que cualquier otra, siendo ello una consecuencia directa, en el caso de la Iglesia Católica, de la continuación de la cultura franquista en las instituciones del Estado. Y este privilegio incluye una tolerancia excesiva que tiene componentes antidemocráticos, lo cual repercute negativamente sobre la formación y educación de la ciudadanía. Y ello aplica también a la Iglesia musulmana existente en España. Los Imanes -como educadores de sus feligreses- deberían estar regulados, aprobados y registrados por el Estado (sea este central, autonómico o local), asegurándose de que comparten los valores democráticos del país", escribe el profesor Navarro.

     

     Por: Vicenç Navarro

     

    A raíz del ataque terrorista en Barcelona y en otros centros urbanos y pueblos de Catalunya, hemos visto durante estos últimos días varios hechos que merecen destacarse. Uno es el espíritu de solidaridad, auténticamente ejemplar, entre las distintas culturas existentes en Catalunya, que alcanzó su máxima expresión cuando en Ripoll se pidió que fuera Hafida Oukabir, la persona musulmana hermana de dos de los terroristas (uno muerto y el otro en prisión), la que resumiera el sentir del dolor y del rechazo hacia el terrorismo que la población de Ripoll sentía. Y en Barcelona, otra persona, también musulmana, Miriam Hatibi, fue una de las dos personas escogidas para leer el manifiesto de protesta y solidaridad, ampliamente aplaudido por el medio millón de personas presentes. El grito espontáneo surgido de la ciudadanía, No Tenim Por! (¡No tenemos miedo!) representaba el sentimiento generalizado de la población barcelonesa de no permitir que el miedo configurara el futuro de la ciudad. La Alcaldesa Colau definió de una manera muy clara y emotiva lo que este grito significaba: era la llamada “a que Barcelona continuara siendo lo que siempre fue y continúa deseando ser, es decir, una ciudad abierta, plural, diversa y solidaria”.

     

    Pero también hubo aspectos no tan positivos durante estos días de gran dolor, que aparecieron tanto en Catalunya como en el resto de España, que merecen señalarse también y que, en cambio (y de un manera predecible) no aparecieron en los mayores medios de comunicación del país, altamente controlados, bien por intereses financieros (los medios privados) o por los partidos gobernantes (los medios públicos). En este aspecto, es importantes señalar que el excelente discurso hecho por Hafida Oukabir en Ripoll incluía un ruego (diría yo exigencia) de que las instituciones catalanas hicieran una autocrítica sobre el comportamiento que habían tenido todos estos años que antecedieron al ataque terrorista, ruego que ha pasado desapercibido y desatendido por completo. Por desgracia, la autocrítica no es una virtud ampliamente practicada en los medios del establishment político-mediático del país, ni de Catalunya ni de España. Resultado de cuarenta años de una dictadura enormemente represiva (convirtiéndose en el régimen gobernante de España que ha atemorizado y asesinado al mayor número de españoles que haya existido en su reciente historia) y de una transición inmodélica, existe hoy en tales medios una cultura democrática poco desarrollada. Y la respuesta a la crisis creada por el terrorismo por parte de tales establishments fue una clara prueba de ello. Veamos algunos ejemplos.

     

     La clara politización por los partidos y movimientos políticos de los hechos acaecidos

     Un mensaje hecho con gran contundencia en la manifestación del sábado 26 de agosto (que se centró en una denuncia del terrorismo y una demanda para que exista la paz) fue un rechazo por parte de amplios sectores de la manifestación a la Monarquía Borbónica por su relación privilegiada con la familia real de Arabia Saudí (una de las cinco monarquías absolutas todavía existentes en el mundo), y al partido gobernante en España (el Partido Popular), por su activa y masiva venta de armas españolas a aquel Estado. Aplaudo esta crítica, y solo lamento que no se hubiera hecho mucho antes. Pero me apena que muchos de los protagonistas de estas protestas hayan tenido escasa credibilidad, pues era obvio que su máximo interés era desacreditar a los receptores del mensaje –el Monarca y el gobierno Rajoy- pero, en cambio, parecía importarles poco el argumento que utilizaban para denunciarlos, es decir, la ayuda a los Estados (en este caso, Arabia Saudí) que financiaban el terrorismo. Como indiqué en otro artículo reciente (Ver “Lo que no se está diciendo a raíz del ataque terrorista en Barcelona”, Público, 24.08.17) tales voces, supuestamente escandalizadas con el comportamiento del Rey y del gobierno Rajoy, han mantenido un silencio ensordecedor sobre el apoyo que una institución enormemente importante en Catalunya ha dado a otra dictadura tan absolutista y medieval (y esclavista) como la de Arabia Saudí, que es Qatar, y que es también una de las mayores financiadoras de movimientos yihadistas. Esta institución, protegida por el silencio, es nada menos que el Club de Fútbol de Barcelona que, a través de las camisetas de los jugadores ha estado promocionando al Estado de Qatar, una de las monarquías más absolutas y una de las dictaduras más crueles existentes en el mundo, que también ha estado financiando al terrorismo yihadista. Me parece bien que un conocido militante independentista apareciera casi al lado del rey Felipe VI con una pancarta en que se leía “Felipe, quien quiere la paz no trafica en armas” (en catalán). Pero tal protesta hubiera tenido más credibilidad si aquel y otros miles de independentistas, así como otros que denunciaban al Rey y al gobierno Rajoy hubieran denunciado al Barça en cada partido de fútbol que se jugaba en su campo, por promocionar Qatar. Nunca vimos tal denuncia o abucheo en el campo del Barça, y ello a pesar de que estuviera lleno de banderas independentistas. ¿Por qué callaron tanto tiempo?

     

    La doble moral de los mayores medios de comunicación

    Y esta incoherencia se mostró también, como era predecible, en los mayores medios de comunicación catalanes. Prácticamente ninguno de ellos denunció la transformación del Barça (al que, con razón, se le presentó durante la dictadura como de “ser más que un club” por facilitar que la gente canalizara su rechazo a la dictadura a través del fútbol, siendo la única expresión colectiva permitida), en un mero instrumento propagandista del Estado de Qatar, una de las dictaduras más crueles, opresivas, esclavistas y apoyadores del terrorismo existentes hoy en el mundo. Este silencio se convirtió en veto cuando envié a los tres rotativos más importantes de Catalunya un artículo denunciando al Barça por ello, sin que nunca lo publicaran (ver el artículo “El Barça, ¿más que un club?”. ARA, 06.06.16). La censura fue su respuesta. Y tampoco apareció tal denuncia en los mayores canales televisivos de Catalunya, que también han silenciado aquella transformación que, mírese como se mire, es una ofensa a todos los que lucharon por la democracia y justicia social durante la dictadura, que ven ahora cómo los propietarios del Barça transformaron tal club defensor de la libertad y de la democracia en el promotor de una dictadura cruel y terrorista. Aconsejo a los lectores que vean el excelente documental sobre la transformación política del Barça, presentado a nivel internacional por un canal público de la televisión sueca, mostrando lo que fue y lo que representó el Barça durante la dictadura franquista, y lo que ha llegado a ser estos últimos años. (Verlo colgado en mi blog www.vnavarro.org). Me alegra ver que Jordi Évole en su artículo semanal en El Periódico, días después de que yo denunciara el silencio sobre el Barça, publicara la primera denuncia del Barça en los medios que he visto en la prensa escrita en papel en este país.

     

    La instrumentalización política del dolor de las víctimas por parte de los mayores medios de información

    La falta de cultura democrática que caracterizó la cultura mediática española, que incluye la catalana, apareció una vez más en la manera cómo se cubrieron los hechos dramáticos ocurridos en Barcelona. Tal sesgo alcanzó niveles vergonzosos en la presentación de las figuras protagonistas del evento: las autoridades políticas de carácter institucional. A nivel del Estado central la noticia preferente de los mayores medios próximos al partido gobernante en el Estado español era mostrar el deseo de unidad y prevención de la secesión, dando gran hincapié a la necesidad de mantener una coordinación dentro de la unidad, mostrando, de nuevo, gran incoherencia (hipocresía), pues había sido el Estado central el que había mostrado menos cooperación, consecuencia de su jacobismo, ocultando información a las autoridades catalanas que hubiera sido de gran ayuda, tal como ha documentado la prensa internacional. Pero los medios públicos de la Generalitat de Catalunya también mostraron claros signos del sesgo informativo -al cual nos tienen acostumbrados- intentando negar la importancia de un aviso recibido de Bruselas sobre el Imán, bajo la pobre excusa de que era una mera nota “informal”.

     

    Pero esta utilización de los mayores medios públicos de la Generalitat de Catalunya, y sobre todo de TV3, para promover la secesión de Catalunya fue la visibilidad preferencial que tal canal dio a la figura del President Puigdemont y al Vicepresident Oriol Junqueras, dejando muy en segundo plano a la alcaldesa Ada Colau. La única diferencia con la televisión pública española es que en aquel canal el Monarca y Rajoy absorbieron la mayoría de visibilidad mediática. En ella la alcaldesa Colau tampoco apareció de una manera muy visible. En cualquier otro país demócrata la alcaldesa de la ciudad hubiera liderado la manifestación ciudadana. No así en España. Y la utilización de TV3 para promover el secesionismo alcanzó niveles extremos, como las entrevistas hechas durante la marcha del 26 de agosto en homenaje a las víctimas, a los dos dirigentes del movimiento proindependencia, el Presidente de la ANC y el de Omnium, dándoles un protagonismo que no se le dio a ninguna otra asociación, a pesar de que tenían mucha más centralidad en la crisis terrorista que estos personajes políticos. Creo que a la audiencia le hubiera gustado más que se entrevistara a personal del sistema sanitario de urgencias, por ejemplo (que probablemente se habrían quejado, con razón, de la falta de recursos, resultado de los recortes sanitarios del gobierno Junts Pel Sí), que no a tales dirigentes de movimientos secesionistas que aparecen continuamente en tales medios promoviendo la secesión.

     

    Y también debería hacerse una crítica a las Iglesias, incluyendo las musulmanas, que no se hizo

    Pero las críticas deberían también extenderse, como bien pedía Hafida Oukabir, a las comunidades religiosas, que actuaron con gran solidaridad durante la crisis, lo cual aplaudo, pero olvidaron en el periodo pre-crisis la responsabilidad que todas ellas tuvieron en contribuir a crear las condiciones para que tal ataque ocurriera. Y es ahí donde debería criticarse a las religiones, o mejor dicho, a las Iglesias (las instituciones humanas que gestionan las religiones) por su actitud moralizante, arrogante y escasamente democrática. El lector me permitirá hacer una reflexión muy local y que espero aclare lo que digo. Si usted va al bello pueblo de Cadaqués en el Alt Empordà, verá que en un lugar muy prominente de la fachada de la Iglesia hay un reloj de sol. Y bajo tal reloj hay una frase que lo resume todo. Dice “Yo (el reloj de sol) sin sol no soy nada. Tú sin fe no eres nada”. Esta frase es enormemente insultante para los que no somos creyentes, al definirnos como parte de la nada. Bajo este lema de superioridad moral, que se presenta en todas las religiones, las Iglesias se han atribuido la potestad de dominar, explotar y violar todos los derechos humanos imaginables. Y la historia de nuestro país es un ejemplo de ello. Hubo épocas en Catalunya, en España y en Europa, en que el terrorismo de la Iglesia Católica –como en la época de la Inquisición- o durante su apoyo a la dictadura, estaba generalizado. Esto no se ha enseñado en nuestras escuelas y debería haberse hecho.

     

    El Estado debería respetar las religiones, pero regular a sus Iglesias

    Y el otro punto que debería también criticarse es la excesiva permisividad del Estado español (sea central, autonómico o local) hacia las Iglesias. Y estoy hablando de todas las Iglesias, que a través de la enseñanza y normativa moral que promueven alcanzar una enorme influencia sobre la población. En realidad, uno de los instrumentos más importantes que utilizó la dictadura franquista para mantenerse en el poder fue la Iglesia Católica, que era una rama del Estado (los sacerdotes eran pagados por el Estado y los obispos eran nombrados por el dictador), y que adoctrinó durante cuarenta años a toda la población. Incluso hoy la Iglesia Católica continúa ejerciendo una enorme influencia en la cultura general del Estado, siendo una de las máximas promotoras, por ejemplo, de la uninacionalidad del Estado y del machismo en el país.

     

    En la España actual, las Iglesias (todas) están en situación privilegiada, la católica mucho más que cualquier otra, siendo ello una consecuencia directa, en el caso de la Iglesia Católica, de la continuación de la cultura franquista en las instituciones del Estado. Y este privilegio incluye una tolerancia excesiva que tiene componentes antidemocráticos, lo cual repercute negativamente sobre la formación y educación de la ciudadanía. Y ello aplica también a la Iglesia musulmana existente en España. Los Imanes -como educadores de sus feligreses- deberían estar regulados, aprobados y registrados por el Estado (sea este central, autonómico o local), asegurándose de que comparten los valores democráticos del país. No puede ser que algunas Iglesias Musulmanas sean “islas de otros países” dentro del país, financiadas desde fuera, transmitiendo una cultura distinta a la del lugar donde residen y viven sus feligreses. Es más, los Imanes deberían hablar el lenguaje de sus feligreses y tener los valores democráticos de la sociedad donde se ubican. Esta normativa, existente ya en otros países, debería aplicarse a todas las Iglesias, y también a la musulmana en España. Y las comunidades musulmanas necesitan presionar para que ello ocurra.

     

    La integración de los jóvenes musulmanes a la sociedad

    Pero tales comunidades deberían presionar (junto con toda la sociedad) para que se integre a los jóvenes en la sociedad. Lo que es más importante conocer, de todo lo que ha ocurrido, es saber por qué unos jóvenes que parecían integrados en la sociedad catalana se convirtieron en terroristas. Este es el gran tema del que apenas se ha hablado. Cargar todas las culpas en el Imán es insuficiente. Tan importante es el mensaje como el mensajero. ¿Qué es lo que se estuvo transmitiendo a los jóvenes? ¿Era la transmisión de las brutalidades que se están cometiendo en los países de mayoría musulmana en los que los gobiernos occidentales, como España, están bombardeando o ayudando a bombardear a sus poblaciones? ¿O fue su motivación religiosa la de matar a los infieles? ¿O puede el deseo de recuperar Andalucía remontarnos entonces a la época medieval? Estas son preguntas que deben responderse, pues ello puede llevarnos a una reflexión general, muy necesaria, sobre cuál es el papel de las Iglesias en una sociedad democrática, dentro de otro debate, incluso más urgente y necesario, de cuál es la función de los medios de comunicación en nuestro país, que más que ser de información son de persuasión. La libertad y la democracia dependen, en parte, de ello.

     

     

     

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