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Ariel Dorfman - "Epitafio para otro 11 septiembre" Foto: Nydailynews.com/ diasdehistoria.com. Montaje: Magazín Latino.

Ariel Dorfman - "Epitafio para otro 11 septiembre"

Hoy, 11 de septiembre, se cumplen 43 años del golpe cívico militar que en 1973 la derecha chilena, apoyada por Estados Unidos, derrocara al Presidente electo democráticamente, Salvador Allende. El "Compañero Presidente", como le gustaba que lo llamaran, fue el primero en pagar con su vida el haber soñado que un mundo mejor era posible. Le siguieron miles y miles de chilenos y una gran diáspora que partió al exilio y que ahora se encuentran en los más diversos países del mundo entero.

Para todos ellos, el 11 de septiembre seguirá siendo recordado como un día fatídico, de dolor y de muerte, de la desaparición de seres queridos que nunca más fueron encontrados. Pero la lucha por la recuperación de sus cuerpos aún sigue. La lucha por la verdad y la justicia sigue vigente. "Ni olvido ni perdón" es una de sus consignas.

En Suecia, como en otros países, el 11 de septiembre es recordado por el atentado a las torres gemelas y al Pentágono estadounidense, el 2001, quedando de lado "el otro 11 de septiembre", el ocurrido en Chile en 1973.

Por esas ironías del destino Ariel Dorfman, destacado escritor chileno-estadounidense - y que para el 73 era asesor cultural de Salvador Allende - vivió presencialmente ambos 11/9. El 11 de septiembre de 2011 escribió una crónica que ha sido ampliamente difundida y que lleva por título: "Epitafio para otro 11 septiembre".

"Es muy extraño, es como si la historia hubiera querido que estuviera presente en ambos sitios", dijo en una entrevista con Democracy Now!

 

 

Fuentes: Página 12 / Democracy Now!

 

Ariel Dorfman fue entrevistado, el 14 de 2011, por Democracy Now!, que escribió, en esa ocasión:

El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet —con el respaldo por Estados Unidos— dio un golpe de Estado en Chile y derrocó al presidente Salvador Allende, que había sido elegido democráticamente. Allende murió en el Palacio presidencial ese día. Ariel Dorfman se desempeñó como asesor cultural de Salvador Allende desde 1970 hasta 1973. Después del golpe, se exilió y hoy es considerado uno de los grandes escritores de América Latina. "Chile reaccionó al régimen de terror que se impuso con una resistencia pacífica. Por ejemplo, no fuimos a bombardear Washington porque Washington había ordenado y ayudado a dar el golpe de Estado en Chile. Por el contrario, hicimos una revolución pacífica contra Pinochet", señala Dorfman. "Si se compara eso con lo que hizo Bush por el accionar de esta banda de terroristas muy pequeña, los resultados han sido absolutamente terribles. Si se trató de una prueba, y creo que las grandes catástrofes siempre son pruebas de la voluntad y los valores de una Nación, EE.UU. fracasó terriblemente".

 

En este enlace, podrá ver la entrevista de Democracy Now! con Ariel Dorfman en su totalidad. En inglés y en español.

 

 

 Ariel Dorfman frente al Palacio de La Moneda, en Santiago. Foto: Nydailynews.com.

 

 

A continuación, la crónica de Ariel Dorfman en Página 12:

 

 

Epitafio para otro 11 septiembre

 

Aquel 11 de septiembre letal –recuerdo que era un martes– me despertó un sonido de angustia por la mañana, la amenaza de aviones que sobrevolaban nuestro hogar. Y cuando, una hora más tarde, divisé una nube de humo que subía desde el centro de la ciudad, supe que mi vida y la vida de mi país habían cambiado en forma drástica y tajante, por siempre jamás. El año era 1973 y el país era Chile y las fuerzas armadas acababan de bombardear el palacio presidencial en Santiago, estableciendo desde el principio la ferocidad con que responderían a cualquier intento de resistir el golpe contra el gobierno democrático de Salvador Allende. Ese día, que comenzó con la muerte de Allende, terminó convirtiendo en un degolladero la tierra donde habíamos intentado una revolución pacífica. Pasarían casi dos décadas, que viví mayormente en el exilio, antes de que pudiéramos derrotar a la dictadura y recuperar nuestra libertad.

Veintiocho años después de aquel día inexorable en 1973, sobrevino un nuevo once de septiembre, también un martes por la mañana, y ahora les tocó el turno a otros aviones, fue otra ciudad que también era mía la que recibió un ataque, fue un terror diferente que descendió desde el aire, pero de nuevo mi corazón se llenó de angustia, de nuevo confirmé que nunca nada sería igual, ni para mí ni para el mundo. Esta vez el desastre no afectaría únicamente la historia de un país y no sería tan sólo un pueblo el que sufriría las consecuencias del odio y la furia, sino el planeta entero.

Me ha sobrecogido, durante los últimos diez años, esta yuxtaposición de fechas. Es posible que mi obsesión con buscar un sentido oculto detrás de tal coincidencia se deba a que era yo residente de ambos países en el momento preciso en que sobrellevaron la doble embestida, la circunstancia adicional de que estas dos ciudades agredidas constituyen los fundamentos gemelos de mi identidad híbrida. Porque crecí aprendiendo el inglés de niño en Nueva York y pasé mi adolescencia y juventud enamorándome del castellano en Santiago, porque pertenezco tanto a la América del Norte como a la del Sur, no puedo dejar de tomar en forma personal la paralela destrucción de esas vidas inocentes, abrigo la esperanza de que del dolor y la confusión ardiente nazcan algunas lecciones, tal vez algún aprendizaje. Chile y los Estados Unidos ofrecen, en efecto, modelos contrastantes de cómo se puede reaccionar ante un trauma colectivo.

Una nación sometida a una adversidad tan brutal enfrenta ineludiblemente una serie de preguntas básicas que interrogan sus valores esenciales, su necesidad de obtener justicia para los muertos y reparación para los vivos sin fracturar aún más un mundo quebrantado. ¿Es posible restaurar el equilibrio de ese mundo sin entregarnos a la comprensible sed de venganza? ¿No corremos el riesgo de parecernos a nuestros enemigos, de tornarnos en su sombra perversa, no arriesgamos acaso terminar gobernados por nuestra rabia, que suele ser tan mala consejera?

Si el 11 de septiembre del 2001 puede entenderse, entonces, como una prueba en que se sondea la sabiduría de un pueblo, me parece que Estados Unidos, desafortunadamente, salió mal del examen. El miedo generado por una pequeña banda de terroristas condujo a una serie de acciones devastadoras que excedieron en mucho el daño causado por el estrago original: dos guerras innecesarias; un derroche colosal de recursos destinados al exterminio que podrían haber sido invertidos en salvar a nuestro planeta de una hecatombe ecológica y a nuestros hijos de la ignorancia; cientos de miles de seres muertos y mutilados y millones más de desplazados; una erosión de los derechos civiles y el uso de la tortura por parte de los norteamericanos que les dio el visto bueno a otros regímenes para que abusaran aún más de sus poblaciones cautivas. Y, finalmente, el fortalecimiento en todo el mundo de un Estado de Seguridad Nacional que exige y propaga una cultura de espionaje, mendacidad y temor.

El pueblo chileno también pudo haber respondido a la violencia con más violencia. Sobraban razones que justificaban levantarse en armas contra el déspota que traicionó y derrocó a un presidente legítimo. Y, sin embargo, los chilenos democráticos y los líderes de la resistencia –con algunas lamentables excepciones– decidieron desalojar al general Pinochet del poder mediante una activa no-violencia, recuperando, brazo a brazo, una organización tras otra, el país que nos habían robado, hasta vencer al tirano en un plebiscito que tenía todas las de ganar. El resultado no ha sido perfecto. Pero a pesar de que décadas más tarde la dictadura derrotada sigue contaminando a la sociedad chilena, la forma en que libramos nuestra batalla sigue constituyendo un ejemplo, en definitiva, de cómo es posible crear una paz duradera después de tanta pérdida, tanto sufrimiento persistente. Chile ha mostrado una determinación cauta y juiciosa para asegurar que nunca habrá otro 11 de septiembre de muerte y destrucción.

Me parece maravilloso y hasta mágico que cuando tomaron los chilenos la decisión de luchar contra la malevolencia por medios pacíficos se estaban haciendo eco, sin saberlo, de otro 11 de septiembre. En efecto, en ese exacto día en 1906, Mohandas Gandhien en el Empire Theatre de Johannesburgo convenció a miles de sus compatriotas indios de usar la no violencia para impugnar un acopio de injustas leyes discriminatorias que, de hecho, preparaban ya el futuro régimen del apartheid en Sudáfrica. Esta incipiente estrategia de Satyagraha llevaría, con los años, a la independencia de la India y a muchos otros movimientos para conseguir paz y justicia en el mundo, incluyendo el combate de Martin Luther King por la igualdad racial y contra la explotación.

Ciento cinco años después de aquella memorable exigencia del Mahatma a imaginar una manera de salir del delirio y la trampa de la cólera, treinta y ocho años después de que esos aviones me despertaron por la mañana para advertirme que nunca más podría yo escapar del terror, diez años después de que el Nueva York de mi infancia fuera diezmado por el fuego, tengo la esperanza de que los epitafios finales para cada uno y todos los posibles 11 de septiembre sean las palabras suaves e inmortales de Gandhi: “La violencia habrá de prevalecer contra la violencia solamente cuando alguien me pueda probar que el modo de terminar con la oscuridad es con más oscuridad”.

 

Ariel Dorfman. 11 de septiembre de 2011. Página 12

 

Ariel Dorfman: Escritor (poeta, dramaturgo, novelista y ensayista) y activista de los derechos humanos chileno. Ha sido profesor de Literatura Iberoamericana en la Universidad de Chile, en la Universidad de Ámsterdam, en La Sorbona (Paris IV), en la Universidad de California, Berkeley y en la Universidad de Maryland.
Fuente: Cubadebate.

 

 Última imagen de Salvador Allende. Foto: Diasdehistoria.com.ar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • “La COP de las lágrimas” – COP25 en Madrid fue calificada de fracaso

    La cumbre del clima en Madrid, COP25, fue calificada por expertos, activistas y participantes como “un fracaso total”, y muchos se preguntaron las razones por las que Chile se empeñó en no soltar la presidencia.

    Al finalizar este domingo, luego de dos días extra de negociaciones, la ministra chilena del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, pasó un chasco al proponer a la Asamblea que las respuestas fueran enviadas electrónicamente. Obtuvo un contundente: “No”.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Muchos se han preguntado, tanto antes y después de la COP25, por qué Chile se empeñó en albergar la cumbre climática. Y al término de esta, la incapacidad del gobierno de Sebastián Piñera para liderar un evento de esta envergadura quedó plenamente de manifiesto.

     

    Alden Mayer, veterano activista y líder de la Unión de Científicos preocupados por el Medioambiente, expresó a los medios:

     

    - He venido a estas negociaciones del clima desde que se iniciaron, en 1991, y nunca había visto una total desconexión entre lo que hemos visto en esta COP25 y lo que la ciencia plantea y la gente demanda a nivel mundial. El planeta se está quemando, y nuestra ventana de escape se está haciendo cada vez más difícil de alcanzar entre más fallamos en actuar.

     

    Las ONG defensoras del Medioambiente también se mostraron críticas ante la presidencia chilena y resaltaron su actitud frente a los países que se opusieron a medidas más contundentes.

    - La distancia entre la realidad y la negociación tiene una razón de ser que hay que mencionar. Cada vez más países contaminantes como Brasil, China, India, EE.UU. y Australia están imponiendo sus intereses y retrasando el progreso. Los países vulnerables como Colombia tienen todo que perder. Ya no se trata de una negociación de países desarrollados contra países en desarrollo. Es cada vez más una negociación de países grandes contra pequeños, en la que los últimos están perdiendo”, dijo Isabel Cavelier, directora de Visión de Transforma.

     

    Por su parte Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace y quien en un principio se había mostrado conforme con que Chile fuera sede de la cumbre, manifestó también su descontento respecto al acuerdo final. 

    - El texto es completamente inaceptable y sería una traición a quienes sufren los impactos alrededor del mundo, y también a los que están pidiendo acciones. La presidencia de Chile tenía una tarea: proteger la integridad del acuerdo de Paris, no permitir que se rompiera por sí mismo y por codicia. En este momento está fallando. El enfoque que Chile ha tomado sobre este texto muestra como como ha escuchado a los contaminadores y no a la gente.

     

    Tampoco el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quedó conforme con los resultados de la reunión internacional. 

     

     “Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática. Pero no debemos rendirnos y no me rendiré”, escribió Guterres en su cuenta de Twitter.

     

    El objetivo principal de la cumbre era implementar medidas concretas para cumplir el acuerdo de Paris. Uno de sus puntos principales es el de limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura media con respecto a los niveles preindustriales antes de final de siglo. Este año será el segundo o el tercero más caluroso desde que se tienen registros.

    La ministra chilena del Medioambiente, Carolina Schmidt, quien presidió la cumbre en ausencia de Sebastián Piñera había declarado, antes del cambio de sede que “Chile está liderando una transformación hacia las energías limpias por su tremendo capital natural”, y que “nosotros queremos acelerar el paso a una energía limpia no solo en Chile, sino en el mundo entero”.

     

    En Madrid se enfrentó con la realidad.

     

    Después de maratónicas sesiones y dos días de retraso, por fin se logró un documento final el domingo pasado, cuando los delegados de los países más pobres ya habían tenido que volver a casa. 

     

    “Chile-Madrid tiempo para la acción”, se tituló el documento.

     

    No obstante, la presidencia chilena fue criticada, por su poca capacidad de liderazgo y falta de experiencia en el tema.

     

    La molestia generada en contra de Carolina Schmidt tuvo su momento más álgido el domingo, cuando se trataba de alcanzar acuerdos en la asamblea de cierre de la cumbre. La ministra comenzó a decir:

     

    - Considerando la hora y el hecho de que muchos tenemos prisa por llegar al aeropuerto, me gustaría plantear que las propuestas sean enviadas y subidas de forma electrónica…

     

    No alcanzó a terminar la frase cuando fue interrumpida por delegados y delegadas que le respondieron: “No”.

     

    Hecho que tuvo resonancia en los medios internacionales, tanto por la pobreza del acuerdo, como por la incapacidad de la secretaria de Estado.

     


    Nuestro colaborador Angonoa, no vislumbraba buenos resultados. 

     

    Uno de los medios que escribió sobre esto fue el diario español El Periódico, que en una crónica titulada “Lágrimas de cocodrilo en la cumbre del clima”, critica a Schmidt porque “rompió a llorar varias veces ante su incapacidad negociadora”.

     

    “Algunos observadores y delegados de países europeos se preguntaban por qué Chile quiso presidir la COP25 si ha demostrado tanta torpeza y tan poco empeño en sacar su contenido adelante”, escribe el medio. 

     

    "Cuando la tarde noche del sábado parecía que todo iba a irse al garete, Carolina Schmidt, reconoció entre lágrimas varias veces su incapacidad y traspasó a su homóloga española, Teresa Ribera, la negociación que había contribuido a envenenar", expone el autor de la nota y corresponsal de El Periódico en la cumbre, Manuel Villaseró. 

     

    También subraya: “Para salir vivo de un evento en el que 196 países deben aprobar todo por unanimidad, hay que saber que el voto del más pequeño archipiélago puede llegar a valer tanto como el del país más poderoso. También hay que dominar un mínimo la endemoniada jerga técnica que a veces convierte a los documentos en jeroglíficos indescifrables. No basta con llevarse a un equipo de solventes especialistas, que sí los traía Chile”.

     

    Critica la corta experiencia de la ministra en la cartera -  medio año -  y se refiere al compromiso del presidente chileno con el Medioambiente:

     

    “Una de las 10 primeras fortunas de Chile, se hace llamar ‘conservacionista’ porque compró 115 mil hectáreas de un bosque reclamado por los nativos de la isla Grande de Chiloé y las abrió al público como parque natural. Esa es su vinculación al medio ambiente”.

     

    En Suecia, la COP25 obtuvo también mala nota, la ministra sueca del Medio Ambiente, Isabella Lövin, dijo estar decepcionada e incluso molesta con los resultados: 

     

    - No hemos avanzado como deberíamos haberlo hecho y me siento muy decepcionada y, por decir lo menos, molesta por eso.Teníamos dos cosas importantes que necesitábamos presentar durante esta reunión y una fue sobre cómo deberíamos obtener buenos informes sobre la cooperación internacional para reducir las emisiones. Y allí simplemente no hemos llegado hasta el final. 

    - La segunda pregunta es, por supuesto, cómo expresamos que ahora necesitamos urgentemente elevar nuestras ambiciones para el próximo año. Aquí hemos recibido buenos textos sobre de que el próximo año haremos nuevos compromisos, pero no está tan claro como Suecia o la UE lo hubiesen deseado. Y es algo por lo que estoy muy preocupada. 

  • El negocio de la salud en Chile

    El neoliberalismo brutal que se implantó en Chile en los ochenta ha desangrado durante décadas a un país que ahora dice ¡BASTA! indignado de que le roben hasta sus derechos más básicos.

    Desde allá nos llega el testimonio de lo que significa sufrir a diario el modelo económico que vendió todo: la salud, la educación, las pensiones. El gobierno se jacta de tener “la sanidad más eficiente de América Latina”. Pero la salud es un negocio donde los pacientes pasaron a ser clientes.

     

     Por: Lilian Aliaga, enfermera universitaria

     

    Recuerdo con toda claridad el día en que siendo parte del equipo profesional de salud del departamento de pediatría del Hospital del Teniente, fuimos llamados a reunión por el médico jefe de Servicio. Dicho hospital atendía a trabajadores y familiares de la minería del cobre de la división El Teniente con sede en la localidad pre cordillerana de Coya, cercana a la ciudad de Rancagua.

     

    A la fecha, a fines del  año 1982 yo llevaba nueve años ejerciendo como Enfermera Pediátrica.  Las palabras del  médico jefe:

     

    - Estimados colaboradores, desde hoy se deja de usar el término paciente para referirse a nuestros usuarios, en adelante, serán llamados “clientes”.

     

    Eso, y los cambios que se vendrían en adelante, al transformarse  nuestro querido y familiar hospital  en una ISAPRE (Institución de salud previsional), al amparo de la Constitución de 1980, y comenzar a recibir “clientes potencialmente ventajosos” -  económicamente hablando - supondrían tal antagonismo con mis principios, que empecé a considerar seriamente la posibilidad de dejar mi bien remunerado trabajo. Eso, en una época en que debido a la crisis económica del país, en plena dictadura, parecía a juicio de todo mi entorno una verdadera “locura”.

     

    Afortunadamente conté, debo decirlo, con el apoyo incondicional de mi esposo, quien estuvo dispuesto a llevarse todo el peso de la carga familiar. Vale decir que todos los trabajadores fuimos obligados a ser parte de esta ISAPRE con un nuevo contrato de trabajo. Y los pocos que no cedieron a las medidas de presión y se negaron,  fueron enviados a puestos en condiciones muy  distintas y estresantes.

     

    En mi caso, renuncié.

     

    Todo lo anterior se me viene a la memoria cuando, como tantos y tantas compatriotas, me toca en suerte ver y sufrir de cerca lo que significa el actual modelo de salud en Chile implantado en aquella época:

     

    Hace algunos días, mi mejor amiga y vecina, de 81 años de edad, sufrió un fuerte ataque de dolor abdominal, que no mejoró con los cuidados que recibió, razón por la que tuve que llevarla al servicio de urgencia del hospital local, a 35 kilómetros de nuestra localidad. 

     

    Con todas las aprehensiones del caso, dada la situación que se vive en la mayoría de las ciudades “bajamos” a San Fernando a las 23 hrs llegando al hospital alrededor de las doce de la noche.  Allí, luego del correspondiente control de signos vitales, esperamos por más de tres horas la atención médica. Fueron horas angustiantes, en que con desesperación veía como mi amiga se retorcía de dolor, al igual que otros pacientes. Uno de ellos, incluso, golpeaba los muros, preso de impotencia y de intenso dolor.

     

    A las 10 de la mañana, luego de exactamente 10 horas de internación y de los procedimientos y exámenes del caso, el médico cirujano de turno nos explica que el problema es una obstrucción de vías biliares. Es necesaria una o tal vez dos operaciones, pero, previamente debe hacerse un examen en forma particular, una resonancia magnética.

     

    Los hospitales públicos no cuentan con estos equipos. Con dicho examen y la orden de consulta urgente en cirugía tendría -  supuestamente - asegurada la hora para la operación dentro de una semana. También y ante nuestra inquietud, nos explica que el dolor y molestias no cederán hasta que sea operada.

     

    Ante esto, uno de los hijos de mi amiga, que vive en Santiago, vino a buscarla, y el día sábado se la llevó  directo a una reconocida clínica en Maipú, (Santiago).

     

    Sin embargo, a las ocho de la noche, recibo un llamado de mi angustiada y aún muy dolorida amiga contándome que luego de una ecotomografía que le hicieron en la clínica, la doctora le había explicado que sus exámenes mostraban que corría el grave riesgo de sufrir ruptura de la vesícula, peritonitis, septicemia e incluso, morir.

     

    Era necesario operarla de inmediato, la operación tendría el costo de siete millones de pesos. Me desespera sentirla tan angustiada por dinero al mismo tiempo que se encuentra sufriendo fuertes dolores. No es justo.

     

    Pero cuando finalmente ella y su familia están dispuestos a endeudarse más allá de sus límites, con tal de que la operen a la brevedad, surge el más insólito de los problemas:

     

    Para ser ingresada deben  hacer un pago de $1.500.000 en efectivo …no sirven de nada las buenas intenciones de un par de familiares solventes y residentes en el sur, dispuestos a hacer de inmediato una transferencia bancaria por la suma requerida, el pago debe ser en billetes.

     

    ¿Quién porta esa suma de dinero en efectivo un sábado por la noche? O ¿cómo se traslada de manera inmediata esa cantidad de dinero de un lugar a otro?

     

    Resultado, el hijo de mi amiga, previo pago de $300.000, por las horas de estadía y exámenes, se ve obligado a sacarla de allí, incluso corriendo el riesgo de peligro de muerte, según le habían dicho, y la traslada al hospital público de Maipú.

     

    A pesar de las carencias y como en todo servicio público, es recibida. Con el detalle de que debe esperar durante quince horas hospitalizada en una camilla, antes de tener la fortuna de acceder a una cama.

     

    Hasta la fecha, mi  amiga lleva 10 días internada, y aunque recibe buena atención y está bien cuidada, todavía no ha logrado ser operada. Sigue con molestias y dolores que son paliados con fármacos. Cada día está en ayunas, a la espera de ser operada, y cada día surgen situaciones de enfermos en condiciones más urgentes que la de ella, que al menos está estabilizada. Estos pacientes son priorizados y ella sigue en espera de un cupo en pabellón, con un evidente deterioro de su salud, ya no tanto física sino mental. Percibo signos de depresión preocupantes en los mensajes que me envía día tras día.

     

    Cuando las demandas ciudadanas por una salud digna, entre tantas otras demandas, se han tomado las calles, me ha parecido pertinente contar esta historia que es la de miles y miles de compatriotas.

     

    Entre estas también está la mía. Este 10 de diciembre, y luego de más de dos años de espera, tengo cita con un especialista en otorrino-laringología y que dadas las circunstancias actuales, tal vez quede postergada indefinidamente.

     


    Imagen de una de las tantas demandas del estallido social en Chile. Foto: Theclinic.cl.

     

     

  • Canciller sueca reitera su preocupación por violencia de parte de Carabineros y ejército chilenos

    En un breve encuentro con corresponsales extranjeros, la Ministra de Exteriores de Suecia, Ann Linde, condenó una vez más el abuso de la violencia ejercida por la policía y el ejército en Chile.

    Sin embargo, estos hechos no empañan la presidencia de Chile en la COP25. “No hemos discutido respecto a esto, dentro de los países de la cumbre”, dijo, ante la pregunta de nuestro medio.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Tanto Amnesty International como Human Rights Watch han denunciado, en sendos informes, que en Chile se han perpetrado “graves violaciones a los Derechos Humanos”.

     

    - Nunca imaginamos que nos encontraríamos con esto en Chile, dijeron, días atrás, las voceras de Amnesty. La semana pasada presentaron un informe preliminar que próximamente será publicado. En tanto, se puede leer el siguiente comunicado (enlace). 

     

    El director de Human Rights Watch, José Vivanco, por su parte, expresó que la represión ejercida sobre todo por Carabineros de Chile “no es una cuestión que se resuelve con cursillos de DD.HH.”, agregó que “no son casos aislados” y que "en Chile se han cometido grandes violaciones a los DD.HH. por parte de las fuerzas del orden”.

     

    José Vivanco coincidió con Amnesty en el sentido de que “la fuerza policial en Chile no se manda sola. Está bajo el Ministerio del Interior”, por lo tanto, habría que apuntar a las líneas de mando, cuando se trata de responder por las atrocidades que se han cometido en el marco de las manifestaciones masivas en el país. (Enlace al informe).

     

    En tanto que la Cumbre del Clima, COP25, arranca este lunes en Madrid, luego de que España asumiera el rol de anfitrión, relevando a Chile.

     

    A pesar de que la cumbre no se celebra en Chile, el país sudamericano mantiene la presidencia de la COP25, y la pregunta durante todo este tiempo ha sido si Piñera viajaría a Madrid.

     

    Este miércoles, la ministra de Medio Ambiente chilena, Carolina Schmidt, anunció que el residente chileno no viajaría a la capital española. “Piñera no vendrá a la COP25, nos ha transmitido la urgencia del trabajo en Chile, por lo tanto, él se quedará en el país”, dijo la titular.

     

    Pero, la razón tal vez no sea esa. Sebastián Piñera enfrenta una acusación constitucional presentada en su contra por la oposición, por presuntos delitos de lesa humanidad cometidos desde el 19 de octubre hasta la fecha.  

     

    Desde este punto de vista, nuestro medio quiso saber la opinión de la canciller sueca respecto a la presidencia de Chile en la COP25. En la reunión sostenida este martes en la sala de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde sostuvo que “Nosotros siempre condenamos el uso de más fuerza de lo que la necesidad requiere”.

     

    ¿Le parece que Chile sea un país idóneo para presidir la Cumbre del Clima, tomando en cuenta las graves violaciones a los Derechos Humanos que se han cometido en este país?

     

    - Yo he expresado oficialmente mi gran preocupación por el exceso de violencia de parte de la policía y el ejército en Chile. También he estado en contacto con nuestro embajador casi a diario, y estoy enterada de la gravedad de la situación. Ahora se ha tranquilizado algo, pero ha habido casi todos los días una brutalidad tremenda desde hace semanas, tanto de parte de la policía como del ejército. Yo he condenado esto.

    - Ahora, en lo que trata de la presidencia de la COP, esto no es algo que se haya discutido, dentro de los países que participan. Al menos yo no he escuchado nadie que cuestione la presidencia de Chile, y la cumbre, como tal, se ha mudado a Madrid. Si aparece el tema, tendremos que verlo en ese momento, respondió la canciller. 

     


    La ministra de Exteriores de Suecia, Ann Linde, en la sala de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, en reunión con corresponsales extranjeros. Foto: Marisol Aliaga. 

     

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