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Lunes, 12 Noviembre 2018 | Login

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 15 de junio de 2018.

Aunque este artículo se centra en EEUU indicando que el problema mayor que existe en aquel país no es Trump, si no el hecho de que la mayoría de la clase trabajadora le vota, también hace observaciones de su relevancia para Europa incluyendo España. Cuestiona así algunas de las tesis más extendidas sobre el populismo existentes a los dos lados del Atlántico Norte.

El mayor problema en EEUU no es Trump: el problema es que la mayoría de la clase trabajadora le vota.

 

 Por: Vicenç Navarro (*) 

 

Leyendo la prensa española se llega a la conclusión de que el mayor problema que existe en EEUU es Donald Trump, una figura que se ridiculiza constantemente en los principales medios de información (como ocurre también en EEUU) presentándolo como un individuo incompetente, y fácilmente ridiculizable por sus comportamientos atípicos dentro de lo que se considera aceptable en la sabiduría convencional del país. Este énfasis exclusivo en Trump obstaculiza, sin embargo, la comprensión de lo que está ocurriendo en EEUU. Por extraño que parezca, el mayor problema que tiene EEUU  no es Trump, sino el hecho de que la mayoría de un sector grande de la población muy olvidado en dicho país, la clase trabajadora blanca, le ha votado y que es probable que le vote de nuevo. Las encuestas muestran una impresionante lealtad electoral a tal figura por parte de aquellos que emitieron su voto a favor suyo. Aunque su popularidad entre la población en general es muy limitada, no lo es entre la mayoría de la población que le votó. Y no está claro que en las próximas elecciones al Congreso de EEUU (este noviembre) el Partido Republicano vaya a perder el control de la Cámara Baja o incluso del Senado, eliminando con ello la posibilidad de ser apartado de la Presidencia mediante un impeachment. Parece, por lo tanto, que va a haber Trump para mucho tiempo. Y su impacto en la sociedad estadounidense y en las relaciones internacionales está siendo enorme.

 

¿Por qué Trump fue elegido Presidente y puede que sea reelegido de nuevo?

La respuesta a esta pregunta es, en realidad, muy fácil de entender aun cuando no es fácil que usted pueda leerla o verla en los mayores medios de información españoles. Para ello, tenemos que observar qué ha estado pasando no tanto a la derecha sino a la izquierda del abanico electoral. Hay que ver qué ha pasado en EEUU durante estos años, analizando los cambios que le han ido ocurriendo a la izquierda estadounidense, es decir, al Partido Demócrata. Históricamente, el binomio izquierda-derecha en EEUU quedaba reflejado  en el conflicto entre el Partido Demócrata –que en su día se auto definía como el Partido del Pueblo (People’s Party)-, que representaba sobre todo a la clase trabajadora y a otros sectores de las clases populares, y el Partido Republicano, que representaba a las derechas, muy cercanas al mundo empresarial. En este escenario, el mayor debate político se centraba predominantemente en la distribución de las rentas (y, en menor medida, de propiedad) entre el mundo del trabajo y el mundo del capital. El dominio en la vida política estadounidense durante el período de la postguerra (1945-1978) por parte del Partido Demócrata determinó que las rentas del trabajo crecieran notablemente a costa del descenso de las rentas del capital. Las primeras alcanzaron su máximo nivel al final de tal periodo llegando a constituir el 70% en 1979 de todas las rentas. Fue cuando se habló de “la época dorada del capitalismo”. Una situación semejante ocurrió en los otros países del mundo capitalista desarrollado a los dos lados del Atlántico Norte.

 

La contrareforma neoliberal que comienza en los años 80: el triunfo del capital

La respuesta de los propietarios y gestores del capital, a los que solía llamárseles los miembros de la “clase capitalista”, (término que no se utiliza hoy por considerarse “anticuado”), no tardó en presentarse. Fue la revolución neoliberal liderada por el Presidente Reagan que fue, ni más ni menos, que una lucha frontal contra la clase trabajadora estadounidense. Hay que recordar que la primera intervención pública que hizo tal presidente fue precisamente la destrucción de un sindicato: el sindicato de los controladores de vuelos en los aeropuertos. El eje de estas políticas neoliberales era debilitar a los sindicatos, desregular los mercados laborales y dar plena libertada a la movilización de capitales, expandiéndose el proceso de globalización, medidas todas ellas mantenidas más tarde por los gobiernos republicanos y también por los gobiernos demócratas. Entre estos últimos, el Presidente Clinton, fundador de lo que se llamaría posteriormente la Tercera Vía (representada en Europa por Tony Blair en el Reino Unido y Gerhard Schröeder en Alemania) abandonó las políticas redistributivas, haciendo suyas las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Bush senior.

 

A partir de entonces, la dicotomía izquierda-derecha no se basó en políticas redistributivas centradas en el conflicto entre los intereses de las clases populares, por un lado, y los intereses de las élites financieras y económicas que constituirían lo que en EEUU se llama la corporate class (la clase de los que poseen y/o gestionan las grandes corporaciones del país), por el otro. En su lugar, el conflicto se centró en si incluir o no a los grupos discriminados (afroamericanos, predominantemente, y mujeres) dentro de la estructura del poder de la cual habían sido excluidos, marginados y discriminados. Las políticas de inclusión e identidad sustituyeron el conflicto capital-trabajo. El éxito de tales políticas se tradujo en un aumento muy notable de afroamericanos y mujeres en las instituciones públicas (y, en menor grado, privadas) que alcanzó su zénit con la elección de un afroamericano, Barack Obama, como presidente de EEUU (en enero de 2009) y se esperaba que se completara con la elección  de una mujer, Hilary Clinton, como presidenta. Esta última, basó su campaña en movilizar predominantemente a las mujeres y a las minorías. Las políticas públicas federales del Partido Demócrata enfatizaron la identidad y la antidiscriminación, generando una considerable expansión de afroamericanos y mujeres en las estructuras de poder político del país. Pero en políticas económicas el Partido Demócrata básicamente continuó las políticas neoliberales. En realidad, el primer presidente afroamericano de EEUU siguió las mismas políticas neoliberales que había seguido Clinton, los dos Bush y Reagan. De hecho, una de las personas más entusiastas de la globalización había sido su Ministra de Asuntos Exteriores, la Sra. Clinton, proponente de los tratados de libre comercio.

 

Las consecuencias de tales políticas neoliberales: el deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora

La aplicación de tales políticas neoliberales tuvo un impacto devastador en el nivel de vida de la clase trabajadora. Las rentas del trabajo descendieron pasando de un 70% (en 1979) a un 63% (en 2014). Y los grupos más afectados fueron los miembros de la clase trabajadora en los sectores industriales, que eran los mejor pagados (y en su gran mayoría personas blancas), en parte debido a que habían tenido sindicatos fuertes. Las políticas federales favorables a la globalización provocaron un desplazamiento muy marcado de las industrias a países subdesarrollados, en busca de salarios bajos. Barrios blancos, de obreros industriales, han quedado destruidos por esta movilidad. Baltimore, por ejemplo, una de las ciudades más industriales de aquel país, quedó enormemente afectada cuando los Altos Hornos del Acero (uno de los mayores centros de empleo en tal  urbe) dejó la ciudad. El barrio obrero blanco más grande de Baltimore (Dandork) es hoy un barrio deteriorado en extremo. Casi el 100% del electorado en este barrio votó a Trump, lo cual es lógico, pues identificaron la gran pérdida de su nivel de vida con las políticas federales que estimularon la globalización. Es más, percibían al gobierno federal como defensor de los afroamericanos y de las mujeres (de clase alta y media alta), ignorándolos a ellos, los obreros blancos. De ahí que la gran mayoría de mujeres de clase trabajadora votara a Trump. Y no puede atribuirse este hecho a un crecimiento del racismo, pues muchos de estos barrios blancos habían votado  a Obama en elecciones anteriores. En realidad, los delegados al Colegio Electoral que dieron la mayoría a Trump procedían de barrios obreros que habían votado a Obama en 2009. Este enorme descenso del nivel de vida de la clase trabajadora blanca se ha traducido en el descenso de su esperanza de vida, como consecuencia del incremento de la mortalidad causado por el crecimiento de las enfermedades típicas del deterioro social.

 

¿Quién canalizó este enfado?

Este enfado se dirigió hacia el establishment político mediático del Este de EEUU, basado en el gobierno federal, y muy en particular hacia el que había sido el Partido del Pueblo. La canalización de este enfado antiestablishment, (que incluyó también un rechazo al establishment republicano) benefició a la ultraderecha, liderada por Trump, un personaje de una enorme astucia política, que sabe muy bien cómo comunicarse con los sectores abandonados por tal establishment, incluyendo a la clase trabajadora blanca y las zonas rurales, muy conservadoras en el país, que jugaron un papel clave en la victoria de Trump. Lejos de ser un incompetente, Trump es extremadamente astuto en su discurso iconoclasta, grosero e insultante (en contra de lo “políticamente correcto”) y que conecta muy bien con sus bases electorales que le son sumamente leales. Y la constante crítica por parte de los medios, le beneficia, pues los mayores medios de información son también altamente impopulares.

Ahora bien, se está exagerando el rol del personaje Trump. No fue Trump el que creó el movimiento antiestablisment. Fue al revés. Este último creó a Trump. Solo Bernie Sanders, el candidato socialista, podría haber representado una alternativa progresista a Trump. En realidad, las encuestas indicaban que Sanders habría podido ganar las elecciones a Trump. Pero el aparato del Partido Demócrata destruyó a Sanders. Y la victoria de Trump era inevitable. Hoy el Partido Demócrata está en una crisis enorme y todo parece indicar que no entienden (o que no quieren entender) las causas de su derrota. Hoy el aparato de tal Partido continúa controlado por la clase media ilustrada (personas con educación superior), con conexiones con el mundo empresarial y muy en particular con el financiero, muy alejado de su base electoral tradicional.

 

Algo parecido está ocurriendo en Europa (y en España)

El control de los partidos de izquierda por componentes de esta nueva clase social (la clase media ilustrada), que se han distanciado claramente de sus bases de clase trabajadora, ha estado creando situaciones semejantes en Europa y en España. Barrios obreros que habían votado a las izquierdas, están votando a la ultraderecha en país tras país en Europa. Y ello es resultado de la conversión de los partidos de izquierda a las políticas neoliberales (globalización y políticas de austeridad) que han hecho un daño tremendo a sus bases populares. El surgimiento del nacionalismo, del deseo de proteccionismo, de la recuperación de la soberanía nacional y el rechazo a la austeridad, son los ingredientes que caracterizan a los movimientos de rechazo y del mal llamado “populismo antiestablishment”. Las características de este mal llamado populismo varían. Pero es interesante resaltar la importancia del nacionalismo soberanista anti-globalización (antieuropeización) que, instrumentalizado por la ultraderecha en EEUU, juega un papel clave en las políticas “populistas”. Tal nacionalismo es especialmente atractivo para la clase trabajadora que atribuye el descenso de su nivel de vida a estas políticas llevadas a cabo por aquellos que en su día ellos apoyaron. Y la mayor base social de estos movimientos son sectores muy precarizados de la clase trabajadora así como amplios sectores  de las clases medias proletarizadas que están viendo sus rentas disminuir notablemente.

 

Los movimientos antiestablishment a lo largo de Europa están  tomando también un cariz antieuropeización que es comprensible pues  identifican al estalishment europeo con las políticas de austeridad y las reformas neoliberales que han dañado, claramente, su calidad de vida y bienestar. Y cada uno de los sectores más perjudicados de las clases populares en general, y de la clase trabajadora en particular, son las bases más importantes de estos movimientos.

 

Una excepción en esta canalización del enfado por parte de la ultraderecha ha sido España donde Podemos fue un terremoto político que barrió el panorama político español convirtiéndose más tarde, junto con Izquierda Unida, la segunda fuerza de la oposición en un período muy corto. Existe, sin embargo, una versión de ultraderecha, Ciudadanos, con claro compromiso neoliberal, que está utilizando un nacionalismo jacobino muy agresivo, que intenta apelar a la clase trabajadora utilizando una narrativa de apelación a tal clase (es uno de los pocos partidos en España que explícitamente habla y apela a la clase trabajadora) que está creciendo enormemente, sobre todo en Cataluña donde tal nacionalismo españolista uninacional se presenta como el único capaz de evitar lo que definen como “ruptura de España” frente a un establishment gobernante en Cataluña, también de derechas y también nacionalista pero de sentido contrario. De ahí el reto de que las izquierdas, además de dirigirse a las clases populares en general y a la clase trabajadora en particular, deban desarrollar una visión distinta y opuesta a la visión de las derechas españolas y catalanas, ambas uninacionales presentando en su lugar una concepción de España plurinacional. Este es el reto de las fuerzas progresistas en Cataluña y en el resto de España.

 

 

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"En realidad, durante 2016, el último año del gobierno de Junts pel Sí (la alianza de dos partidos independentistas PDeCAT –la antigua Convergència- y ERC), la pobreza, la pobreza laboral (pobreza entre trabajadores), la precariedad y las desigualdades sociales han continuado subiendo en Cataluña, resultado de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno Rajoy en España, y por el gobierno Puigdemont en Cataluña", escribe el profesor Vicenç Navarro en esta columna, que trata el tema de la campaña electoral del 21D en Catalunya. 

 

 Por: Vicenç Navarro

 

La noticia más importante hoy en Catalunya es la enorme crisis social, una crisis de tales magnitudes que no tiene precedente en la época democrática de nuestro país. Y no hay plena conciencia de ello en el establishment político-mediático de Catalunya (todavía menos en el de España) de la gravedad de la situación. Por el contrario, este establishment catalán, como también lo hace el establishment español, está promoviendo la imagen de la recuperación económica, intentando difundir que estamos “saliendo de la recesión”. Para mostrarlo utilizan indicadores de carácter macroeconómico, como el indicador del crecimiento económico, pero lo que no dicen es que el crecimiento de la riqueza beneficia sólo a unos pocos sin que beneficie a la gran mayoría de la población. En realidad, durante 2016, el último año del gobierno de Junts pel Sí (la alianza de dos partidos independentistas PDeCAT –la antigua Convergència- y ERC), la pobreza, la pobreza laboral (pobreza entre trabajadores), la precariedad y las desigualdades sociales han continuado subiendo en Cataluña, resultado de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno Rajoy en España, y por el gobierno Puigdemont en Cataluña. Un dato resume la enorme crisis social que está afectando a la población catalana. Hoy en Cataluña, el 40% de los catalanes no vive mejor que sus padres. El enorme sueño de esperanza, que los hijos vivirían mejor que sus padres, ya no es verdad para el 40% de los catalanes.

 

Esta crisis social no ha centrado la campaña electoral

Sin embargo, esta enorme crisis social no ha aparecido ni en la primera ni en la última página de los mayores medios de comunicación. De hecho, no aparece casi en ninguna parte, lo cual es sorprendente. Y pongo sorprendente porque lo más lógico es que fuera noticia de primera página. En realidad, debiera centrar el debate electoral que ha existido en Cataluña. En cambio, el tema central de la campaña no ha sido el desastre social. En su lugar, ha sido el tema nacional. Las banderas han ocupado la centralidad del debate: en un lado, los independentistas enarbolando la bandera independentista –la estelada-; y por el otro el lado unionista, cuya bandera es la de la monarquía, es decir, la bandera borbónica. Repito, por un lado, los partidos independentistas, PDeCAT, ERC y la CUP, que desean separarse de España y que a fin de alcanzar tal objetivo declararon ya la independencia, en nombre, en teoría, del pueblo catalán, aun cuando la mayoría del pueblo catalán nunca ha votado a favor de la independencia. Los votantes a favor de los partidos independentistas han sido siempre una minoría, que ha conseguido la mayoría parlamentaria, como consecuencia de una Ley electoral que discrimina a la clase trabajadora (ley diseñada en la época pre democrática por la Asamblea del Movimiento Nacional que impuso esta norma como condición para que desapareciera, ley que fue modificada más tarde por el Estado democrático español aunque tal Estado, temeroso también del poder de dicha clase, hizo pocas variaciones para corregir esta discriminación. Más tarde, el señor Pujol y su partido, la hizo suya con el mismo objetivo: el de discriminar a la clase trabajadora la cual, en su mayoría en Catalunya, es de habla castellana y nunca fue favorable al pujolismo ni lo es ahora al independentismo).

 

Los unionistas además de ser monárquicos y favorables al 155, también apoyaron al 135: la máxima expresión del neoliberalismo

Por el otro lado, están los partidos que dicen defender la unidad de España, la ley 155, que ha significado que el presidente Rajoy, dirigente de un partido minoritario en Catalunya, sea en la práctica presidente de Catalunya. Estos partidos son Ciudadanos, el PP y el PSC-PSOE. Hay que tener en cuenta que son también los que apoyaron el artículo 135 de la Constitución que fue aprobado con nocturnidad y alevosía por el gobierno Zapatero y por el Partido Popular, con el posterior apoyo de Ciudadanos. A partir de este cambio en la Constitución, los partidos “súper patriotas españolistas” firmaron un artículo de la Constitución forzando al Estado español a que diera prioridad al pago de los intereses a la banca extranjera por delante del gasto público requerido para atender las necesidades de la población española. Y estos “súper patriotas” han llevado a cabo toda una serie de políticas neoliberales, como las reformas laborales, que han disminuido los salarios y han aumentado la precariedad, imponiendo también recortes a los fondos públicos para los servicios (como sanidad, educación, vivienda social, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a personas con dependencia y otros) y transferencias (como las pensiones) públicas del Estado del bienestar, causas todas ellas de la enorme crisis social en Catalunya y en España. Estos partidos apoyan ahora el 155, como ayer apoyaron al 135. El PP y Ciudadanos son las derechas de siempre (que en el panorama de la derecha europea encajan en la ultraderecha). En esta categoría de unionista y de neoliberal (en realidad social liberal) está también el PSC-PSOE que en realidad fue el gobierno que inició tales políticas neoliberales.

 

El lado independentista (Junts pel Sí) también comulgó con el neoliberalismo

El gran secreto en Catalunya es que en el lado independentista la derecha catalana representada por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) (que ha gobernado la mayoría del período democrático, en alianza con Unió Democràtica –UD- hoy en la lista del PSC) lidera la coalición con ERC, un partido que se define de centroizquierda, pero ha aprobado unos presupuestos que reproducen las políticas neoliberales. Todo ello con el apoyo también de un partido que se autodefine como revolucionario, que como consecuencia de anteponer siempre el objetivo de la independencia por delante del bienestar de las clases populares, ha sostenido al gobierno Junts pel Sí. Ello ha incluido apoyo a la derecha catalana, hoy rebautizada como PDeCAT, el partido más parecido al PP en Catalunya: es un partido clientelar, con un nacionalismo patrimonialista, que considera el Estado de la Generalitat como propiedad suya, corrupto hasta la médula y financiado como el PP, a base del famoso 3%.

 

Las incongruencias del debate de las banderas

Esta realidad, reflejada en la lucha de las banderas, alcanza una situación que aparenta un conflicto, en el que se excluye a la mayoría de la población. En realidad, la estelada no es la bandera de la mayoría de los catalanes. Ésta es la senyera. Y la borbónica, para millones de españoles, no es su bandera tampoco, pues se sienten emotivamente más ligados a la bandera republicana que a la bandera monárquica.

La otra situación es que las banderas están siendo utilizadas por las fuerzas neoliberales para ocultar sus políticas claramente dañinas al bienestar de la población. No es por casualidad que los dos líderes en Catalunya que lideran las banderas (Ciudadanos el unionista y PDeCAT el secesionista) son miembros de la misma familia liberal europea. Oponen sus banderas a la vez que, en privado, firman las mismas leyes neoliberales.

Y la tercera situación es que las únicas fuerzas que han sido coherentes y siempre han denunciado las políticas neoliberales, y que han aplicado políticas alternativas cuando han gobernado, como en el caso del Ayuntamiento de Barcelona, han sido las mismas izquierdas que se presentaron como Catalunya en Comú-Podem y lo que es importante subrayar es que fueron y continúan siendo las herederas de las izquierdas que conjugaron siempre en Catalunya la lucha por la identidad catalana, con la lucha por el bienestar y justicia social, considerando la lucha por la identidad catalana, y por la justicia social, parte de una misma lucha. La dificultad que tuvieron estas nuevas izquierdas fue la de no tener los recursos incluyendo medios de comunicación para poder equilibrar y revertir la temática central de la campaña electoral, forzaron una visibilidad del tema social pero sin que ello se convirtiera en el tema central. Y las banderas continuaron ondeando.

 

 

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Viernes, 22 Diciembre 2017 02:30

Cataluña tiene dos ganadores y un perdedor

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, consiguió una victoria histórica en las elecciones autonómicas que se celebraron este jueves en Cataluña.  

Pero su triunfo es agridulce. El 25 % de los votos y los 37 parlamentarios conseguidos este jueves no le dan para la presidencia de la Generalitat, donde los separatistas revalidaron la mayoría absoluta. “Es un sistema injusto”, repitió varias veces la noche del jueves Inés Arrimadas. Pero se considera ganadora. “Por primera vez ha ganado en Cataluña un partido constitucionalista” dijo.

Por su parte, Carles Puigdemont, también se siente ganador. “La república catalana ha ganado a la monarquía del 155. Que lo entiendan bien. Que tomen nota”, sentenció, desde Bruselas.

 

 Por: Magazín Latino

 

En completa normalidad se desarrolló la jornada electoral en Cataluña, que contó con una participación de más del ochenta por ciento de votantes y que, pasadas las once de la noche del jueves, tenía no tan solo dos ganadores, sino también claros perdedores.

 

La apuesta de Mariano Rajoy, de invocar el artículo 155 de la Constitución española, permitió destituir al gobierno catalán luego de que los independentistas, con Carles Puigdemont a la cabeza, declararan la independencia catalana en octubre.

 

Desde entonces se ha sucedido un tira y afloja que resultó con la huida de Puigdemont a Bruselas, junto a sus consejeros, y con otros legisladores separatistas en prisión.

 

La esperanza que tenía el presidente Mariano Rajoy, de que los catalanes castigaran a los separatistas terminó en que lo castigaron a él. Su partido, el Partido Popular, se hizo con solo 4 escaños en el Parlamento catalán, mientras que JuntsxCat, ERC y CUP obtuvieron 70 de los 135 escaños en el parlamento catalán, con 34, 32 y 4 cada uno.

 

Vale decir, el Partido Popular de Rajoy se convirtió en el menos votado, en las elecciones autonómicas catalanas, en tanto que su rival, Ciudadanos, salió vencedor.

 

Inés Arrimadas se mostró triunfante, aunque decepcionada de que los unionistas no tengan mayoría en el parlamento, lo que le daría la posibilidad de ser presidenta del mismo.

 

En una comparecencia, el jueves por la noche, se quejó de “una ley electoral injusta” que no le permite gobernar en el parlamento catalán. Pero también se mostró agradecida por el más de un millón de votos que resultaron en 37 escaños.

- Este es un mensaje al mundo de que en Cataluña no hay una mayoría independentista. Los resultados visibilizan que el independentismo habla con menos apoyo y menos escaños, dijo Arrimadas, enfatizando la necesidad de una buena convivencia y de superar la fractura social en Cataluña.

 

 

Desde Bruselas, en tanto, Carles Puigdemont se declaraba ganador absoluto de estas elecciones, con los 2.050.000 votos a favor de la independencia que significan casi el 48 % de aprobación.

- La república catalana ha ganado a la monarquía del 155. Que lo entiendan bien. Que tomen nota. Y el Estado español ha sido derrotado. Rajoy y sus alianzas han perdido el plebiscito que necesitaban ganar para dar un golpe de Estado, sentenció en un tono que fue calificado por algunos comentaristas de “belicoso”.

 

 

Sea como sea, los resultados del 21D no cambian el clima de división en la golpeada Cataluña, donde la fractura social se mantiene, entre Madrid y Cataluña, entre independentistas y constitucionalistas.

 

La profesora de Derecho de la universidad de Barcelona, Elisenda García, explicó que “este resultado no hace nada para resolver el conflicto, sino que refuerza a los extremistas de ambos lados”.

 

Y la pregunta ahora es qué va a pasar cuando Carles Puigdemont decida volver a España, será investido como presidente de la Generalitat, ¿o irá a prisión?

 

Se podría decir que Cataluña vuelve a estar donde estaba antes de este jueves de elecciones.

 

Los resultados de las elecciones autonómicas de Cataluña. Foto: captura de pantalla de la televisión española. 

 

 

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Miércoles, 01 Noviembre 2017 16:21

Declaración del gobierno sueco respecto a Cataluña

Europa, y el mundo en general, han estado desde hace días atentos a las noticias desde Cataluña, donde el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, luego de mantener en vilo a España durante un largo tiempo, declarara finalmente la independencia de Cataluña, en forma unilateral, la semana pasada.

Actualmente Puigdemont se encuentra en Bruselas, en tanto que la justicia española lo reclama por haber cometido los delitos de rebelión, sedición y malversación. Delitos que están penados con hasta 30 años de cárcel.

De no presentarse a las autoridades españolas, la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, dictará este jueves una orden europea de detención en su contra.  

 

 Por: Magazín Latino

 

Una vez que entraran en vigor las medidas del artículo 155, y el gobierno español cesara el Parlamento Catalán, Carles Puigdemont se trasladó a Bruselas, y nadie sabe si volverá a España a enfrentar los cargos de los cuales se le acusan.

Se dice que ha viajado a Bélgica a “internacionalizar la causa catalana”, sin embargo, los países de la Unión Europea le dan la espalda y apoyan, en cambio, al gobierno español, con Mariano Rajoy a la cabeza.  

En Suecia, la Ministra de Exteriores, Margot Wallström, emitió este lunes el siguiente comunicado, en el cual rechaza cualquier apoyo al líder separatista Carles Puigdemont.

 

Declaración – Cataluña

El Gobierno [sueco] expresa su pleno apoyo al gobierno español y los esfuerzos de sus instituciones para garantizar el orden constitucional en Cataluña, de acuerdo con el Estado de derecho y con respeto por los derechos de los ciudadanos. Las elecciones anunciadas en Cataluña para el 21 de diciembre abren camino restablecimiento del orden constitucional y a la normalización de esta situación.

La declaración unilateral de independencia, que el pasado viernes se aprobó en el ahora disuelto Parlamento Catalán va en contra de la Constitución Española y por lo tanto es ilegal, de acuerdo a la ley española. Como Suecia ya lo señalara anteriormente, el tema de la situación de Cataluña en España es un asunto interno español, y debe buscarse una solución dentro del marco constitucional español.

Publicado: 30 de octubre de 2017

 

La Ministra sueca de Relaciones Exteriores, Margot Wallström, y el ex presidente de la Generalitat Catalana, Carles Puigdemont. Foto: Marisol Aliaga/La Vanguardia. Montaje: Magazín Latino. 

 

 

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Los sucesos acontecidos en Cataluña no solo han convulsionado a España. Europa ha estado pendiente del desarrollo de los hechos, que aún siguen en un tira y afloja. El pasado 10 de octubre, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declaró la independencia de Cataluña, pero la dejó en suspenso. Por su parte, Mariano Rajoy, presidente de España, le ha dado plazo a Puigdemont hasta el lunes, para responder si declaró o no la independencia de Cataluña.

La cobertura mediática ha sido masiva, pero, obviamente, no siempre fidedigna. El diario El País publicó un artículo donde tilda al profesor Vicenç Navarro de “profesor activista del independentismo”.

En esta columna, el profesor Navarro contesta a El País.

 

 Por: Vicenç Navarro (*) 

 

En su artículo de hoy, “Los profesores activistas del independentismo” (9/10/2017, p. 26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

Vicenç Navarro

 

Bajo la dirección de Antonio Caño, El País está alcanzando un nivel de sectarismo, manipulación y promoción de falsedades que está convirtiendo a tal rotativo en un mero instrumento de propaganda en defensa del status quo, especialmente hostil a las nuevas formaciones progresistas que lo cuestionan, utilizando todos los medios para destruir a los que la dirección de tal rotativo considera sus adversarios.

Ya denuncié en su día tal comportamiento, que alcanzó su máxima expresión cuando presentó la ovación que recibió el ex alcalde Pasqual Maragall en el estadio de la Vall d’Hebrón (totalmente abarrotado de gente -3.500 personas- para escuchar a Pablo Iglesias) como un abucheo. El gran aplauso que el popular ex alcalde de Barcelona recibió al entrar en el estadio se convirtió en un abucheo en el informe escrito al día siguiente por el corresponsal de tal rotativo, el Sr. Francesco Manetto. Y, como era de esperar, esta noticia fue reproducida en muchas otras contribuciones en tal diario, como en la columna del intelectual orgánico del pujolismo, el Sr. Joan B. Culla, que se refirió a tal supuesto abucheo como un claro indicador del supuesto anticatalanismo de Podemos. Escribí al rotativo pidiendo que corrigieran dicha información, sin recibir respuesta alguna. Jamás hicieron la corrección (ver mi artículo Manipulaciones y Mentiras en El ‘País’. 30.12.14). Yo he sido víctima de insultos y falsedades frecuentemente, sin que nunca hayan publicado mis respuestas.

 

La última manipulación y falsificación de El País: la cobertura de lo que pasa en Catalunya

Pero voy a referirme solo a una noticia en la que soy, una vez más, víctima de una manipulación grosera, carente de la más mínima ética periodística cuando se refieren a mi persona como uno de los “intelectuales que lleva años defendiendo con vehemencia la secesión de Catalunya de España”. Tengo que decir que incluso para los estándares de mentira y manipulación a los que nos tiene acostumbrados El País bajo Antonio Caño, esta mentira y manipulación consigue ser un récord. Me tuve que leer el artículo dos veces, pues la osadía (en lenguaje popular, la cara dura) alcanzó un récord. Pero miremos primero lo que se dice y cómo se dice. En un artículo que se titula Los profesores activistas del independentismo, subtitulado “Un grupo de docentes catalanes en Estados Unidos lleva años defendiendo la secesión” (09.10.17), aparece mi nombre como uno de tales secesionistas, junto con nada menos que el economista más ultraliberal, más independentista y que aparece con más frecuencia en los medios de información del gobierno de Junts Pel Sí, el Sr. Sala i Martín, que es precisamente una de las personas que más he criticado en Catalunya y en España por su neoliberalismo extremista y por la escasa credibilidad y rigor que presenta en sus argumentos, incluyendo falacias económicas a favor de la secesión. El grado de ignorancia de mi postura y de mi trabajo que muestra el corresponsal de tal rotativo, Joan Faus, que escribe el artículo, es enorme, pues mi crítica e incluso denuncia de tal economista y sus falsificaciones en su campaña independentista es bien conocida y ha sido publicada extensamente, tanto en Catalunya y en España como en EEUU.

Pero, por si fuera poco, la prueba de que el Sr. Joan Faus muestra como ejemplo de mi sensibilidad supuestamente secesionista es que firmé una “Carta abierta sobre la represión política en Catalunya” junto con mi amigo Noam Chomsky y otros 47 profesores. Dicha carta, sin embargo, no habla nada de la secesión. Lo que hace es denunciar la represión que el Estado español está imponiendo a la población y a las autoridades catalanas, represión que alcanzó su máxima expresión en la brutal agresión que las instituciones públicas de la Generalitat, incluyendo las Universidades públicas catalanas, recibieron, hechos denunciados por la prensa y por la comunidad internacional, en el 1 de Octubre. Tal represión, y más tarde brutalidad policial, tenían elementos comunes a la represión policial del régimen dictatorial que yo viví en los años cincuenta en Barcelona, cuando participé en la resistencia antifasicsta. Es, además, conocido que soy miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos y de la Ejecutiva de Catalunya en Comú, ambos críticos con el referéndum, aun cuando defienden el derecho de la ciudadanía de Catalunya a decidir su articulación con el Estado español, lo que les ha llevado a apoyar tal movilización como acto de afirmación de ese derecho, sin con ello reconocer tal movilización como un referéndum.

El referéndum es un instrumento para ejercer el derecho a decidir pero tal derecho incluye el derecho a escoger entre varias alternativas, una de las cuales es la secesión, alternativa que ninguna de estas formaciones política favorece. Además fuera el que fuera el resultado del referéndum 1 de Octubre (que no podría definirse como tal, pues no estaba pactado con el Estado central, no teniendo, por lo tanto, las garantías que requiere un referéndum), tal resultado debería negociarse con el gobierno central. Estar a favor del derecho a decidir –soberanismo- no es sinónimo de pedir la secesión de Catalunya. Existe una diferencia entre el soberanismo y el independentismo, distinción  que parece demasiado compleja y difícil de entender para un rotativo de carácter tan propagandista a favor del status quo (que nos ha llevado a la situación actual) como es El País.

Una última observación. Tengo que pedir a mis lectores que me ayuden a difundir este artículo que intenta corregir las mentiras y falsedades que aparecen constantemente en El País, y que denuncien tal comportamiento; y si comparten mi enojo, escriban al director de El País criticándolo, como yo mismo he hecho. Aquí reproduzco la nota que le envié a El País:

En su artículo de hoy, “Los académicos activistas del independentismo”; (9/10/2017, p.26), me sorprende enormemente ver mi nombre en dicha lista, pues yo no soy secesionista. La carta que firmé, a la que el artículo hace referencia, no pedía la secesión, sino que protestaba por la represión del Estado, impidiendo el desarrollo de un referéndum, represión que alcanzó su máxima expresión el 1 de octubre. El artículo confunde la demanda de un referéndum, que apoya la mayoría de la población en Catalunya, con la demanda de secesión. En realidad, creo haber sido uno de los profesores más críticos de los autores independentistas que ustedes citan. Su corresponsal tendría que haberse informado mejor de mi trabajo.

Vicenç Navarro
10 de octubre de 2017
Barcelona 

Espero (aunque con cierto escepticismo) que El País rectifique estas falsedades por dignidad y  ética periodística.

 

(*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

 

 

 

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Cientos de miles de personas llenaron este domingo Barcelona de banderas españolas, catalanas y europeas en una manifestación contra la independencia de Cataluña, en el último episodio de la peor crisis política en España en 40 años.

La manifestación, a la que asistieron 350.000 personas según la policía local, y 950.000, según los organizadores, concluyó con un discurso del escritor Mario Vargas Llosa en el que aseguró que “la democracia española está aquí para quedarse, y ninguna conjura independentista la destruirá”.

 

 Fuente: Biobiochile.cl

 

“Nosaltres també som catalans” (“nosotros también somos catalanes”), podía leerse en una de las pancartas de la manifestación, que concluyo con un discurso de Mario Vargas Llosa, el Nobel de Literatura que vivió unos años en Barcelona.

Bajo el lema “¡Basta, recuperemos la sensatez!”, la marcha reunió a unos catalanes opuestos a la independencia que no suelen significarse, en contraste con las colosales manifestaciones independentistas de los últimos años.

“Luego diréis, que somos cinco o seis”, “no somos fachas”, o “Puigdemont, a prisión” fueron algunos de los lemas escuchados en la marcha, que saludaba las banderas españolas colgadas en los balcones y abucheaba las independentistas

“La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista”, aseguró Vargas Llosa, en el escenario instalado frente a la Estación de Francia, donde concluyó la marcha.

Tras considerar que ha ganado la consulta prohibida y marcada por violentas cargas de la policía española, el presidente catalán, Carles Puigdemont, amenaza con declarar unilateralmente la independencia de la región que representa el 16% de la población y el 19% del PIB de España, y cuyos 7,5 millones de habitantes se encuentran profundamente divididos sobre la secesión, según encuestas.

En el otro lado, el gobierno de Mariano Rajoy se niega a dialogar mientras los independentistas no hayan retirado la amenaza de la secesión.

“No descarto absolutamente nada”, declaró Mariano Rajoy el domingo al diario El País que le preguntaba sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite la suspensión de la autonomía. 

Los participantes en la manifestación de Barcelona se reivindicaban como “la mayoría silenciosa”.

“Estoy muy cansada de estar callada, cada vez que sacamos las banderas españolas nos dicen fascistas”, explicó a la AFP Susana Cerezal, de 41 años, que llegó desde la localidad catalana de Figueras, cerca de la frontera con Francia.

Pese al auge del secesionismo en los últimos años, los independentistas no lograron la mayoría de votos en las elecciones regionales de 2015, que plantearon como un plebiscito a favor del proyecto soberanista.

En el referéndum del domingo, más del 90% votaron a favor de la independencia, con una participación de 2,04 millones de personas sobre un censo de 5,3 millones, aproximadamente el 43%.

“Tengo 67 años y es la primera vez que voy a una manifestación, pero es que veo que la situación ha llegado a un extremo de discriminación y no se nos oye a quienes estamos en contra”, coincidió Telesforo García Pérez, un jubilado de 67 años que vino de Vilafranca del Penedés, también Cataluña.

La iniciativa, convocada por la asociación Societat Civil Catalana, estaba respaldada por el Partido Popular del jefe del gobierno español Mariano Rajoy, el Partido Socialista de Cataluña y Ciudadanos, primera fuerza de oposición en la región.

Muchos manifestantes llegaron de otras regiones. De la principal estación de trenes de Barcelona, la de Sants, decenas de personas salían a media mañana con banderas españolas alrededor de las 9 de la mañana, gritando “¡Viva España!”, “¡Viva Cataluña!”, y jaleando a los furgones de la Policía Nacional apostados enfrente.

La manifestación culmina un fin de semana de movilizaciones en las calles en numerosos puntos de España, sin unanimidad en la receta: desde los llamamientos a que el presidente del gobierno Mariano Rajoy dé un golpe sobre la mesa, a los más conciliadores llamados al diálogo con el ejecutivo catalán de Carles Puigdemont.

El Ejecutivo soberanista ha aguantado hasta ahora la ofensiva judicial de Madrid y las presiones económicas, con la salida de Cataluña de compañías muy emblemáticas como CaixaBank, Gas Natural o Banco Sabadell.

El Parlamento catalán debía, según el calendario independentista, declarar la independencia en los días siguientes a la proclamación de los resultados del referéndum del 1 de octubre, algo que aún no ha sucedido.

Sí se divulgaron el viernes los resultados definitivos de la consulta, que no contó con garantías mínimas: un 90,18% votó por el sí a la independencia, con una participación del 43,03%.

Puigdemont se dirigirá a la cámara regional, donde los secesionistas son mayoritarios, la tarde del martes 10 de octubre, para comentar la “situación política”. De momento se ignora si ese será el momento elegido para declarar la independencia.

 

 

 

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En vísperas del referéndum de este domingo 1 de octubre, decenas de colegios electorales han sido ocupados desde el viernes con el fin de impedir que la policía catalana los cierre para impedir la votación en el referéndum.

Aquí, una columna del profesor Vicenc Navarro publicada en el diario Publico el 28 de septiembre de 2017, que toca el tema de Cataluña.

 

 Por: Vicenç Navarro

 

El coste de la desmemoria histórica

La escasa recuperación de la Memoria Histórica en los círculos políticos, mediáticos e incluso académicos españoles explica que no se haya corregido la tergiversada historia de este país, tergiversación que continúa dominando el relato del pasado y del presente. No hay plena conciencia ni hay pleno reconocimiento, por ejemplo, de que la Guerra Civil fue un golpe militar contra un sistema democrático gobernado por unas fuerzas políticas promotoras de reformas urgentes y necesarias que estaban afectando los intereses de las clases privilegiadas y dominantes que, siendo una minoría de la población, necesitaron de una enorme y cruel represión frente a la mayoría de la población, que eran las clases populares. De no ser por la enorme resistencia popular en la mayor parte de los territorios españoles, aquel golpe militar se hubiera impuesto en cuestión de dos o tres meses. Pero a pesar de la ayuda de las tropas nazis alemanas y fascistas italianas, y de la escasa ayuda militar que el gobierno republicano recibió de los supuestamente democráticos gobiernos occidentales (temerosos estos de que las reformas altamente populares del Frente Popular contaminaran a sus propias clases populares), no pudieron conseguir someter a la mayoría de la población hasta tres años más tarde, estableciendo uno de los regímenes más represivos, crueles y terroristas (es decir, que el terror era una política del Estado) que hayan existido en Europa durante el siglo XX. Nunca hay que olvidar que por cada asesinato que cometió Mussolini, el régimen de Franco cometió diez mil.

 

La Guerra Civil fue una lucha de clases. Pero también fue una lucha de dos visiones de lo que es España

No hay duda de que la Guerra Civil fue una lucha de clases, de las oligarquías y de las burguesías en contra de la clase trabajadora de los distintos pueblos y naciones de España. Los vencedores de aquella lucha de clases establecieron el Estado dictatorial, y, cuarenta años más tarde, fueron las fuerzas dominantes en la transición de la dictadura a la democracia, definida erróneamente como modélica. Y digo erróneamente porque el desequilibrio de fuerzas en aquel proceso fue tan grande a favor de los vencedores de la Guerra Civil y en contra de los vencidos (las izquierdas que lideraban las fuerzas democráticas) que era imposible que el resultado de aquella transición fuera modélico. Su producto, la democracia española, era y continúa siendo enormemente limitada y el Estado del Bienestar fue y continúa siendo muy insuficiente. Los datos que avalan tal observación están ahí para el que quiera verlos. Los muestro en mis libros (ver Bienestar insuficiente, democracia incompleta. De lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002; y El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

 

Ahora bien, hay otra parte de la desmemoria histórica que está incluso más ocultada. Es poco conocido hoy en España que además de la lucha de clases que apareció en la mayoría de los pueblos y naciones de España, hubo otra lucha que se sintió con especial énfasis en las naciones “periféricas”, como Catalunya y el País Vasco (y también en Galicia). La represión en contra de la cultura e identidad nacional en Catalunya fue una característica de aquel golpe militar y del régimen que estableció. Puedo dar constancia de ello, como catalán que soy. No soy muy dado a referirme a experiencias personales, pero me permito hacer una excepción en este artículo en mi intento de explicar una dimensión poco conocida del pasado de nuestro país a mis amigos al sur del Ebro, a quien está dirigido predominantemente este artículo. Cuando yo era un niño, alrededor de los 10-11 años, un gris (la policía franquista) en Barcelona se molestó por dirigirme a él, en la calle, en catalán –mi lengua materna- diciéndome “no hables como un perro, habla como un cristiano”. Recuerdo bien la frase, a la que respondí escupiéndole en la cara. Además de la paliza y el bofetón que me dio, me llevó al cuartelillo de la policía, desde donde llamaron a mis padres, maestros republicanos que fueron brutalmente represaliados por su apoyo a las reformas educativas de la República y a la Generalitat de Catalunya (ver Una breve historia personal de nuestro país. Biografía de Vicenç Navarro, en www.vnavarro.org). Mi padre me acarició la cabeza, y hablando para sí mismo dijo “Tan jove, ja” (tan joven, ya), y mi madre, delante de los grises, me dio uno de los besos más grandes y más políticos que una madre haya dado a su hijo en Catalunya, mostrando lo enormemente orgullosa que estaba de mí.

 

En muchas partes de España parece no conocerse que siempre ha habido en Catalunya un sentimiento de identidad que no tiene por qué ser excluyente o insolidario. Es cierto que este sentimiento puede lamentablemente traducirse en un nacionalismo excluyente. Así pasó con Jordi Pujol, el mayor punto de referencia político del nacionalismo catalanista conservador, cuando escribía que los “inmigrantes” murcianos y andaluces que venía a trabajar a Catalunya (a los que la burguesía catalana y los nacionalistas pujolianos llamaban “charnegos”) tenían una capacidad intelectual inferior a la de los catalanes. Ahora bien, siempre hubo otro sentimiento identitario solidario característico de las izquierdas catalanas, opuesto al anterior. En el mismo periodo que Jordi Pujol promovía aquel nacionalismo, yo escogí ser médico de los “charnegos” en el barrio más pobre de Barcelona, el Somorrostro. La resistencia antifascista que se había infiltrado en el sindicato fascista, el SEU, fundó el SUT (el Servicio Universitario del Trabajo), que había establecido el único centro sanitario en aquel barrio y cuyos habitantes representaban la clase trabajadora venida de otras parte de España que estaba construyendo el país y luchando, muchos de ellos, en la resistencia antifascista. Las izquierdas catalanas siempre vimos que la lucha social y la lucha por la recuperación de la identidad catalana estaban unidas, pues la causa de su opresión era la misma: el Estado fascista. Y esta diversidad de identidades regionales y nacionales era la riqueza del país. Nuestro deseo era que tal diversidad quedara reflejada en la configuración del Estado cuando se estableciera la democracia.

 

La España plurinacional fue siempre la visión preferente dentro de las izquierdas catalanas y españolas

La tergiversada historia de España, heredada de la dictadura, ha ocultado que siempre ha habido dos versiones de España. Una, la uninacional, de las derechas españolas, cuya máxima expresión se dio durante el fascismo. Esta visión de España es la visión de los vencedores de la Guerra Civil. Pero la de los vencidos era la visión plurinacional y pluri-identitaria, característica de las izquierdas. No se conoce en España que tanto el PSOE como el PCE, durante la resistencia antifascista, tenían en su programa el reconocimiento de dicha plurinacionalidad, garantizada por el derecho a decidir o autodeterminación, que aseguraba que la deseada unión de España estuviera basada en la voluntad de las distintas regiones y naciones de España, en lugar de estar unidas por la fuerza, tal como exige la actual Constitución Española, que asigna nada menos que al Ejército la función de asegurar tal unión (cláusula impuesta por el Monarca y el Ejército en el redactado de la Constitución). En esta última versión, la uninacional, se consideraba a la visión plurinacional como la anti-España, siendo brutalmente reprimida por el régimen dictatorial, y todavía ocultada o discriminada durante el régimen del 78 iniciado en la inmodélica transición, como resultado de la pervivencia de la cultura franquista, todavía muy extendida en los aparatos del Estado español, incluyendo su judicatura y sus órganos de seguridad.

 

La represión fascista contra los que la dictadura definió como rojos y separatistas

La mayor represión fruto del golpe militar fascista y del régimen que le siguió fue dirigida a los que fueron definidos como rojos y separatistas, categorías que incluían en Catalunya a aquellas personas que habían luchado por una España justa, libre y democrática (a las que definían como rojos), y a aquellas personas que luchaban por una España plurinacional (a las que definían como separatistas). Y lo peor de esta represión era que a uno se le definiera como rojo y separatista, como lo fue gran parte de mi familia, incluyendo mi padre, al que se le supuso separatista por haber sido secretario de la Asociación en Defensa de la República Catalana en la Federación Española. Mi padre era federalista, no secesionista. Y amaba profundamente a España y a Catalunya. Era valenciano de origen y maestro ilusionado, junto con mi madre, también maestra ilusionada, con las reformas docentes realizadas por la Generalitat de Catalunya y por la II República. Que los considerasen a ellos, mis padres (y mis tíos y tías que tuvieron que dejar España y más tarde luchar contra el nazismo en la Francia ocupada), como anti-España es absurdo y ofensivo en extremo, pues lucharon y dieron lo mejor de su vida por otra España diferente a la España monárquica borbónica, centrada en la capital del Reino, Madrid (que no tenía nada que ver con el Madrid popular), radial, jerárquica, corrupta e injusta. Su España era republicana, democrática, justa y plurinacional. Pero para los “nacionales” (así se definían a sí mismas las fuerzas fascistas), los que apoyaban la otra visión de España eran antiespañoles. Para ellos, separatistas eran todos aquellos que no compartían su visión uninacional. El president Companys (al que los fascistas fusilaron), que había sido director de una revista titulada Nueva España, y que fue Ministro del gobierno español republicano, era un federalista, no un secesionista. Y sorprenderá también a muchos lectores saber que los mártires y héroes cuya vida y muerte se homenajea el día nacional de Catalunya, el 11 de septiembre, por defender los derechos de Catalunya frente a Felipe V, de la realeza borbónica, también luchaban por el bien de España, dato que las derechas nacionalistas españolistas y los independentistas siempre ocultan en su historia tergiversada de España. Cito textualmente las palabras del General Villarroel, que dirigió a los luchadores que se enfrentaron a las fuerzas borbónicas que los derrotaron, eliminando los derechos de la nación catalana: “Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. ¡Por nosotros y POR LA NACIÓN ESPAÑOLA PELEAMOS! Hoy es el día de morir o vencer” (el original no está en mayúsculas, las añado para que se pueda leer bien). Queda claro que los héroes masacrados por las tropas borbónicas luchaban por otra visión de España, claramente plurinacional, cuya memoria es recordada el 11 de septiembre, la Fiesta Nacional de Catalunya. El Día Nacional en la primera versión de España –la uninacional borbónica- es el día de la Raza (tal como se llamaba), en el que se celebra la victoria y conquista de un nuevo continente. En Catalunya, sin embargo, el Día Nacional es un homenaje a los derrotados defendiendo otra visión de Catalunya y de España.

 

El renacer del plurinacionalismo

Esta visión plurinacional ha continuado viva en las izquierdas catalanas durante la época democrática. Fue precisamente un gobierno de izquierdas -el gobierno tripartito del socialista Pasqual Maragall- el que preparó el Estatut de Catalunya que fue vetado, después de ser aprobado por el Parlament de Catalunya, por las Cortes Españolas y refrendado por la población en Catalunya, por el Tribunal Constitucional (TC), controlado por el PP. Tal veto (de partes esenciales de aquel Estatut, como considerar a Catalunya como una nación) y la pasividad del PSOE han creado la situación actual. La derecha española en general, y el PP en particular, han sido una fábrica de independentistas. El nacionalismo españolista y su versión y expresión uninacional son la mayor causa del crecimiento del independentismo.

 

Dicho esto, me niego a creer que el gobierno Rajoy esté aplicando claras políticas represivas que están incrementando el independentismo como resultado de su incompetencia, como algunas voces de izquierdas están indicando. El Sr. Rajoy encaja perfectamente en el molde extremista del nacionalismo uninacional heredado del franquismo. Cree, como también creen muchas personas de derechas, e incluso de izquierdas, que los partidos independentistas son los responsables de haber creado este enorme movimiento en Catalunya, sin querer darse cuenta de que la realidad es precisamente lo contrario. Ha sido el hecho de ver desoídas las justas demandas de redefinición de España lo que ha convertido el deseo de reconocimiento en un deseo de separación. Y el hecho de que la visión uninacional sea todavía la dominante en España, en parte debido a la renuncia por parte de las izquierdas tradicionales a su visión plurinacional, explica el comportamiento electoralista de Rajoy, totalmente comprensible desde el punto de vista electoral, pues lo beneficia a nivel de votos.

 

La demanda por un referéndum

En Catalunya, según las encuestas, la mayoría favorece una consulta o un referéndum sobre si Catalunya debería separarse o no de España. Tal apoyo va (según la encuesta) de un 70 a un 80%. Sin embargo, la mayoría no es favorable a la independencia. La prohibición del “referéndum” por parte del Estado y del gobierno Rajoy, consecuente con su historia de falta de sensibilidad hacia las peticiones provenientes de Catalunya, ha generado una gran protesta, claramente instrumentalizada por los partidos independentistas que gobiernan Catalunya, que han utilizado a su vez métodos sectarios y antidemocráticos en su instrumentalización del referéndum, el cual se ha transformado más en un plebiscito de apoyo a la independencia que en un auténtico proceso de debate democrático sobre los méritos o deméritos de tal opción, libremente expresados en los medios públicos de la Generalitat. En realidad, tales medios han sido meros instrumentos independentistas.

 

Esto ha dado pie a desarrollar una enorme represión contra las instituciones de la Generalitat de Catalunya que está siendo llevada a cabo por los aparatos del Estado uninacional (el judicial y el policial) bajo el gobierno Rajoy, represión que está afectando los derechos políticos y civiles de toda la población mediante medidas que, como han indicado varios juristas y constitucionalistas de conocido prestigio (como el Sr. José Antonio Martín Pallín, fiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo, el Sr. Baltasar Garzón o el profesor Javier Pérez Royo), son ilegales.

 

Crítica a algunas respuestas de sectores de izquierdas

Ante esta situación es sorprendente el silencio de la intelectualidad española. Me parece bien que unas personas de izquierdas publicaran en El País (hoy uno de los diarios más hostiles a la transformación social y nacional de España) una carta indicando que el referéndum no es un referéndum. Debo ser una de las personas en Catalunya que ha sido más crítica con Junts Pel Sí y su mal llamado referéndum. Ahora bien, me parece muy mal que no critiquen la continua y agresiva intervención del Estado, tanto por parte del gobierno como por parte de los aparatos del Estado, dirigidos por un coronel de la Guardia Civil, procedente de una familia de Fuerza Nueva y hermano de un ex miembro del TC, hecho ampliamente conocido en Catalunya. El sistema judicial y constitucional español dista mucho de ser el sistema democrático que el país tendría si hubiera habido una ruptura con el Estado anterior. Y lo mismo ocurre con las fuerzas de seguridad. Es preocupante que miembros de la Guardia Civil saludaran a miembros de la ultraderecha que los vitoreaban cuando estaban reprimiendo manifestaciones totalmente pacíficas y no violentas. Hemos visto estos días la llegada a Barcelona de grupos civiles fascistas que están intentando agredir a la población, que se está manifestando pacíficamente. Estos mismos grupos fascistas rodearon el centro de Zaragoza donde fuerzas democráticas estaban reunidas para realizar un acto político que pudiera contribuir a resolver uno de los mayores problemas que hoy existen en España. No ha habido ninguna detención de miembros de dichos grupos. Y los políticos que acudieron al acto tuvieron que encerrarse en el lugar donde éste se realizaba.

 

La llamada a la movilización democrática

Cualquier persona democrática, sea o no catalana, consciente de la historia real y no tergiversada del país, necesita movilizarse y decir NO a esta ocupación de Catalunya por los aparatos del Estado central, dirigidos por un gobierno corrupto que utiliza el Estado y sus aparatos de represión para fines partidistas y personales. Escribir ahora diciendo que el referéndum propuesto por la Generalitat de Catalunya no es legal me parece insuficiente. Lo que estamos viendo hoy es la movilización de las fuerzas herederas del fascismo, los súper patriotas de siempre, que están, como también hicieron en el 36, recurriendo a una represión que (por desgracia y como resultado de la insuficiente recuperación de la memoria histórica está contando con la simpatía de amplios sectores de la población española) refuerza así su dominio sobre España y su Estado. La victoria de Rajoy en su enfrentamiento con la Generalitat de Catalunya (conseguida, una vez más, con la pasividad del PSOE) debilitará enormemente a las fuerzas democráticas en España. De ahí la importancia de las fuerzas españolas que se reunieron en Zaragoza representando esa otra España, la plurinacional, sin la cual será también imposible resolver el gran problema social creado a su vez por el mismo Estado uninacional (también con la pasividad del PSOE). La democracia en España está en peligro y el máximo responsable de ello es la persistencia de la cultura franquista en el Estado español.

 

El movimiento democrático iniciado en Catalunya que debería extenderse al resto de España

La represión ha movilizado a la mayoría de las asociaciones progresistas de la sociedad civil, desde los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, hasta los movimientos vecinales, asociaciones de pequeños empresarios, clubs de fútbol, etc. que se están organizando para oponerse a tanta represión. La gran mayoría de dichas asociaciones no son independentistas, pero se sienten ofendidas por la brutal represión que está hoy teniendo lugar en Catalunya. Y un elemento muy importante es que se ha diluido el protagonismo que los partidos independentistas y los movimientos afines como la ANC y OMNIUM CULTURAL han tenido hasta ahora, dirigiendo las movilizaciones. Los sindicatos son las asociaciones civiles más grandes de Catalunya, y junto con la clase trabajadora, que no es independentista y no se movilizó en las campañas independentistas, se están ahora movilizando para defender las instituciones catalanas y la democracia. Es significativo que los trabajadores del puerto no estén abasteciendo a los barcos que han utilizado las tropas enviadas a Catalunya para ocuparla. El movimiento pro-independentista grande, pero no mayoritario, se está ampliando en un movimiento más grande a favor de la democracia, de las instituciones catalanas y de la plurinacionalidad de España. Hoy, significativamente reunidos en el Museo de Historia de Catalunya, han aprobado un manifiesto en el que se convoca a la sociedad civil catalana a defender la democracia en Catalunya, violada ahora por el intervencionismo judicial y político del Estado español. Por el bien de Catalunya y de España es importante que se haga esta movilización de todas las fuerzas democráticas en contra de las políticas antidemocráticas y represoras que están siguiendo los herederos de la dictadura que oprimió tanto a las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España.

 

 

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Trece fallecidos y un centenar de heridos fue el saldo del atentado terrorista ocurrido en La Rambla de Barcelona este jueves a las cinco de la tarde, cuando una furgoneta a toda velocidad arrolló a una multitud. Entre las víctimas fatales se encuentran cinco niños. Quince personas se encuentran en estado grave.

La policía barcelonesa activó el operativo ”Jaula” y ”Cronos”. Dos personas han sido detenidas, pero el conductor de la furgoneta se encuentra huido. El hecho se vincula a la explosión del miércoles en la ciudad de Alcanar, y se sospecha que se haya planeado un atentado aún mayor.

El Daesh (Estado Islámico) ha asumido la autoría del atentado.

 

Por: Magazín Latino

 

Trece muertos, más de cien heridos y mucho miedo fue el balance del atentado terrorista ocurrido en el punto turístico más popular de Barcelona, La Rambla, cuando un individuo conduciendo una furgoneta blanca arrolló a todo cuanto tuvo por delante, acelerando y en zig zag, con el fin de embestir al mayor número de víctimas. El vehículo se desplazó unos 600 metros, desde la Plaça de Catalunya hasta el Gran Teatre del Liceu.

 

De esta manera, el terror se apoderó del corazón mismo de Barcelona.

 

Más tarde, el hombre se bajó del vehículo y se dio a la fuga. La policia barcelonesa, los Mossos d'Esquadra, evacuaron rápidamente el lugar acordonando la Plaza Catalunya, Ronda Universitat y Pelayo, al mismo tiempo que las tiendas , los restaurantes se cerraron, al igual que las estaciones del metro.

 

Según las declaraciones de el mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, la cifra de 13 víctimas fatales puede aumentar, debido a que quince de las personas heridas se encuentran en estado grave.

 

El presidente español, Mariano Rajoy, hizo una comparecencia pasadas las doce de la noche del jueves, luego de haberse trasladado a Barcelona, y de haberse reunido con las autoridades de la ciudad.

 

- Quiero que mis primeras palabras esta noche en Barcelona sean de duelo, de recuerdo y de solidaridad para las víctimas de este atentado y para sus familiares y sus amigos. Ellos son, en estos momentos, nuestra primera prioridad.

 

Hasta ese momento, nadie había hablado de qué clase de terror se trataba. Sin embargo, el mandatario español nombró de inmediato al terrorismo yihadista.

 

- Quiero expresar también la solidaridad de toda España con la ciudad de Barcelona, hoy golpeada por el terrorismo yihadista, como antes lo fueron otras ciudades en todo el mundo. Los vecinos de lugares como Madrid, París, Niza, Bruselas, Berlín o Londres han experimentado el mismo dolor y la misma incertidumbre que hoy sufren los barceloneses y yo quiero que estas primeras palabras sean para ellos. Para transmitirles el cariño, la solidaridad y la cercanía dr toda España y del resto del mundo, dijo Rajoy.

 

A través de la agencia Amaq, el autodenominado Estado Islámico (Daesh, por sus siglas en árabe) había asumido la autoría del atentado.

 

El mandatario comunicó además que el gobierno decretó un luto oficial de tres días.

 

Rajoy calificó el atentado como ”un golpe terrible”y destacó a la policía española y a los servicios de inteligencia, por su ”labor abnegada” que durante muchos años ”ha conseguido protegernos durante mucho tiempo y desbaratar multitud de planes criminales. Sin duda lo seguirán haciendo en el futuro”, dijo.

 

 

España tiene una larga experiencia, en lo que se refiere a atentados terroristas, como lo recordó el mandatario:

 

- Lamentablemente los españoles conocemos muy bien el terror absurdo que causa el terrorismo. Hemos sufrido zarpazos como este en nuestra historia más reciente. Pero también sabemos que a los terroristas se les vence, se les vence con unidad institucional, con cooperación policial, con prevención, con apoyo internacional y con la firme determinación de defender los valores de nuestra civilización: la democracia, la libertad, los derechos de las personas.

 

 

También expresó que prontamente se convocará el pacto antiterrorista, un acuerdo amplio entre los partidos políticos.

 

Y agradeció las muestras de solidaridad internacional.

 

- Esta terrible tragedia que hoy hemos vivido en Barcelona nos hermana en el dolor con tantos otros países del mundo. Hoy España, y más concretamente Barcelona, recibe el cariño y la solidaridad que en otros momentos nosotros hemos compartido con otras ciudades y con otros países golpeados por la misma barbarie terrorista.

 

- No solo estamos unidos en el duelo, sino también y sobre todo en la voluntad de vencer a quienes quieren arrebatarnos nuestros valores y nuestro modelo de vida, subrayó Rajoy.

 

 

 

Para los suecos, este nuevo atentado terrorista trae a la memoria el de Drottninggatan, el pasado 7 de abril.

 

El primer ministro sueco, Stefan Löfven, hizo la siguiente declaración:

 

”Estoy consternado de otra ciudad en Europa haya sido afectada por el dolor y la angustia, luego de un temido atentado terrorista. Mis pensamientos están con quienes han perdido familiares tienen familiares heridos y con todos quienes aún no han tenido contacto con sus seres queridos.

Seguimos con anetción el desarrollo de los hechos. El Departamento del Exterior está en contacto con la Embajada en Madrid y el Consulado en Barcelona que están preparados para ayudar a los ciudadanos suecos que se encuentran en el lugar”.

 

El Ministerio del Exterior dio a conocer los números telefónicos a los cuales se puede llamar para preguntar por familiares: +34 93 214 21 24 y +34 900400012.

 

 

 

El presidente norteamericano, Donald Trump, por su parte, reaccionó, como es habitual en él, tuiteando una declaración:

 

"Estados Unidos condena el ataque terrorista de Barcelona (España) y hará lo que sea necesario para ayudar. Sed fuertes y duros. ¡Os queremos!", escribió primero en Twitter.

 

Pero a la hora después, cambió de táctica, sugiriendo matar al sospechoso detenido en Barcelona:

 

 "Estudiad lo que el general estadounidense Pershing le hacía a los terroristas cuando los capturaba. ¡No hubo más terrorismo islamista en 35 años!", escribió Trump. 

 

 

 

Más información:

 

Durante la madrugada del viernes, los medios españoles dieron a conocer que agentes de la policía habían abortado un nuevo atentado en la ciudad de Cambrils.

 

”Los agentes abaten a cuatro terroristas que querían repetir en esta localidad de Tarragona el atropello de Barcelona, que ha causado, al menos, 13 muertos y un centenar de heridos. Pasadas la 1.30 de la madrugada, la policía catalana ha alertado de que estaba llevando a cabo un “operativo policial” en la población “por un posible atentado terrorista”, escribe El País.

 

 

 

 

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Domingo, 25 Junio 2017 14:17

El nuevo régimen social de España

El profesor Vicenç Navarro hace un análisis de la crisis en España. El economista español  explica las razones y proporciona importantes datos que ayudan a entender el porqué del desmontaje del Estado del Bienestar con el consiguiente aumento de la pobreza.  

 

 Por: Vicenç Navarro

 

España ha sufrido una de las más importantes crisis económicas y financieras durante su periodo democrático, crisis que también ha determinado una crisis social, y, como era predecible, una gran crisis de legitimidad del Estado y del establishment político y mediático del país. La respuesta de tal establishment ha sido que todos estos sacrificios eran necesarios para poder salir de la crisis, que, según este establishment, se está resolviendo.

Ahora bien, en este argumentario se olvida que, en realidad, la crisis (la Gran Recesión) y la respuesta que se ha dado a ella estaban configuradas y determinadas por un contexto político que favoreció estructuralmente a unos a costa de otros. Los primeros eran aquellos sectores del mundo del capital (las grandes empresas financieras, y las grandes corporaciones productoras de bienes y servicios) que dominan el Estado español y la gran mayoría de medios públicos y privados de información del país. Y las perdedoras han sido, predominantemente, las clases populares, que constituyen la mayoría de la población. Mientras que los primeros derivan sus rentas predominantemente de la propiedad del capital y de su gestión, los segundos lo hacen del mundo del trabajo, sobre todo de los salarios y de los beneficios sociales.

 

La evidencia de ello es abrumadora. Veamos algunos datos:

1) Desde el inicio de la crisis (2008) hasta el año pasado (2016), las rentas del trabajo han caído un 6,1% (33.679M€), mientras que las rentas del capital han aumentado un 1,7% (7.850M€). En suma, en el periodo 2008-2016 el peso de los salarios en la economía ha bajado 2,9 puntos, de 54,6% al 52,7%.

2) La participación de los beneficios de las empresas no financieras en España está por encima del de la zona euro (42,6% frente a 40,6%).

3) Las empresas no financieras españolas han aumentado su participación en el VAB (valor añadido bruto) del 37,7% hasta el 42,6% entre el periodo 2007-2015: el segundo país de toda la UE que más ha aumentado.

4) La polarización social (S80/20) se ha incrementado en un 11,8% desde 2009 (de 5,9 en 2009 a 6,6 en 2016), es decir, el 20% más rico dispone de 6,6 veces más ingresos que el 20% más pobre. Somos el 3º país con mayor polarización de toda la UE (después de Rumanía y Bulgaria).

5) La desigualdad ha sufrido uno de los mayores incrementos de toda la OCDE desde 2009, y el índice de Gini alcanzó los 34,5 en 2016: 3,5 puntos por encima de la media europea (31 en 2015).

6) En los últimos 15 años el 30% de la población que vive en riesgo de exclusión ha visto cómo sus activos netos apenas crecían un 3%, mientras que los del 10% más rico se disparaban un 56%.

7) El 1% de la población española con mayor patrimonio acaparaba en 2016 más de una cuarta parte de la riqueza del país (27,4%), mientras que el 20% más pobre se quedaba con un 0,1%; 8) La fortuna de las 3 personas más ricas en nuestro país equivale a la del 30% más pobre.

 

Todos estos hechos han sido, en gran parte, consecuencia de toda una serie de intervenciones por parte del Estado que han provocado un enorme deterioro del mercado laboral. Esto ha sido particularmente acentuado a partir de las reforma laborales del gobierno Zapatero, primero, y de las más intensas del gobierno Rajoy.

Indicadores de tal deterioro del mercado laboral muestran que: 1) El 41,5% de los desempleados llevan más de 2 años en paro (1,8 millones de personas); 2) El 24,7% de los desempleados llevan más de 4 años en paro (1,1 millones); 3) Más de 4 de cada 10 jóvenes que buscan trabajo están en paro; 4) Un 15,3% de las jornadas laborales son a tiempo parcial; 5) Más de uno de cada cuatro empleos es temporal (26,5%); 6) En los últimos cinco años se ha acumulado una caída del poder adquisitivo de la remuneración media en un 4,5% (912 € menos); 7) El 34,4% de los asalariados (seis millones de personas) cobran menos del salario mínimo interprofesional.

 

 

El desmontaje del Estado del Bienestar

 

Han contribuido a este enorme crecimiento de las desigualdades las políticas públicas de los partidos gobernantes del Estado español, las cuales han debilitado el ya escasamente financiado Estado del Bienestar. De hecho, España dedica menos recursos a los servicios públicos y transferencias del Estado del Bienestar que la gran mayoría de los países de la UE. 1) España tiene el gasto público social como porcentaje del PIB (24,6%) de los más bajos de la UE-15; 2) España tiene el gasto público social por habitante de los más bajos de la UE y ha disminuido durante los años de la gran recesión, consecuencia de los grandes recortes; 3) España tiene uno de los porcentajes de la población adulta que trabaja en los servicios públicos más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante riqueza), por ejemplo 1 de cada 10 habitantes en comparación con 1 de cada 4 en Suecia. Si España tuviera el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar como en Suecia (de 1 de cada 10 a 1 de cada 4) reduciría significativamente el desempleo; 4) El gasto público en España es uno de los más bajos de Europa, representa el 43,6% de su PIB; la media del conjunto de los 28 países europeos es 48,1%; 5) España es uno de los países que dedican menor gastos en protección social: 2,7 puntos menos del PIB que la media de países de la Eurozona (17,6% frente al 20,3 de la UE); 6) Esta subfinanciación ocurre en todas las dimensiones del Estado del Bienestar excepto en el gasto en desempleo. Este retraso se ha acentuado con los recortes de gasto público social que ha ocurrido en todos los servicios: 6.a) El gasto autonómico de sanidad por habitante se redujo un 14,2% entre el periodo 2009-2016. (1.195€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 1.393€); 6.b) El gasto autonómico de educación por habitante se redujo un 5,87% entre el periodo 2009-2016. (785€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 834€); 6.c) El gasto público total consolidado en Servicios Sociales fue de 16.000 millones de euros en 2016, aproximadamente 1.000 millones menos que en 2010; 6.d) El gasto autonómico de servicios sociales por habitante se redujo un 1,55% entre el periodo 2009-2016. (254€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 258€).; 6.e) Mientras que, el gasto autonómico en deuda pública por habitante aumentó 381,8% entre el periodo 2009-2016. (582€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 121€); 7) El Estado del Bienestar es de los menos redistributivos de Europa: la tasa de pobreza se reduce antes de transferencias sociales en España del 29,5% en 2016 al 22,3% después de transferencias sociales. Mientras que en la UE se pasa de un 26% en 2015 baja al 17,3% de reducción de pobreza (8,7% de reducción en la UE frente a 7,2% en España).

 

La pobreza del Estado del Bienestar en España es consecuencia de una fiscalidad débil y regresiva que se ha acentuado todavía más con las reformas de los gobiernos Zapatero y Rajoy. Como consecuencia, los ingresos fiscales en España son inferiores a los de los países de nuestro entorno. Las facilidades que tienen las grandes empresas y fortunas para pagar menos de lo que tienen establecido, gracias a un entramado de desgravaciones y exenciones, hace que la carga fiscal recaiga sobre las clases medias y trabajadoras a través del IRPF y de los impuestos al consumo. Más datos: 1) En España el 85% del esfuerzo fiscal recae sobre las rentas del trabajo; 2) 17 de las 35 empresas del IBEX no pagan el impuesto de sociedades en España, cuando tan solo 3 compañías cerraron 2014 con pérdidas.

 

 

La pobreza se ha incrementado

 

Resultado de todo lo anterior es que la pobreza está ya incluida como parte integrante del sistema económico. No es coyuntural, sino estructural. En otras palabras, la pobreza se ha instalado en la sociedad española, afectando a personas y familias que cada vez ven más difícil salir de su situación. La transmisión intergeneracional dará lugar a nuevas generaciones que van a reproducir la pobreza y que cada vez van a tener más difícil salir de ella.

De nuevo, más datos: 1) La renta media de los hogares se ha reducido un 11% desde 2009 (30.045€) a 2016 (26.730€); 2) Hay más de 2,5 millones de trabajadores/as están por debajo del umbral de la pobreza: un aumento del 21,55% desde 2009 (11,6% en 2009 frente a 14,1% en 2016); 3) España ha registrado la cifra más alta de pobreza desde 2005: más de 10 millones de personas en España están por debajo del umbral de la pobreza (el 22,3% de la población); 4) Pese a la ‘recuperación económica’ la tasa de pobreza ha continuado aumentado respecto al año pasado (2015= 22,1%; 2016= 22,3%); 5) El 42,2% de los hogares de 1 adulto con 1 o más niños dependientes está en situación de pobreza; 6) El 30,6% de los hogares con niños dependientes están en situación de pobreza; 7) Casi 650.000 hogares, más de 1 millón de personas, no tienen ningún ingreso (3,52% de los hogares); 8) La pobreza persistente (personas que permanecen en riesgo de pobreza 2 de los 3 últimos años) es de 15,8 en España (2015) frente a 11,5 en la Eurozona (2015), 4,3 puntos menos, de las más altas de Europa; 9) La mala alimentación por motivos económicos y, en ocasiones, el hambre, son situaciones reales que afectan a más de 1 millón de personas en España; 10) La Tasa Arope, que es el indicador utilizado por la Unión Europea para medir la exclusión social, sitúa a España 4,9 puntos por encima de la media de la eurozona (27,9 frente al 23%): una de las más altas de la UE; 11) En 1 de cada 10 hogares se pasa frío o excesivo calor por no poder mantener la vivienda a temperatura adecuada; 12) En 4 de cada 10 hogares no se puede permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año; 13) El 15,3% de los hogares tienen mucha dificultad para llegar a fin de mes; 14) El 8,4% de los hogares tienen retrasos en los pagos relacionados con la vivienda principal; 15) 2,6 millones de personas sufren carencia material severa (5,8% de la población); 16) 4 de cada 10 personas viven en hogares sin capacidad para afrontar gastos imprevistos; 17) Al menos 6 millones de personas, sin ser pobres, se encuentran en situación económica precaria.

Conclusión. El resultado de las políticas neoliberales que han sido seguidas hasta ahora por parte de los gobiernos del PSOE y del PP a nivel central, y por los partidos de derechas (tales como CiU, que ahora se llama PDeCAT) y socialistas que han gobernado en las autonomías.

 

Espero no haberles aturdido con tantos datos. Pero les ruego que consideren que detrás de cada dato hay un enorme, repito, enorme, dolor impuesto a las clases populares de España. Pero este daño se ha conseguido a costa de una gran transferencia de fondos del mundo del Trabajo al mundo de los beneficios de los grandes propietarios del capital, de los más elevados de la Eurozona. Esta realidad permanece ocultada en los mayores medios de información y persuasión del país.

Ante esta realidad hay que entender que las pequeñas variaciones de los indicadores económicos, que se presentan por los partidos gobernantes como el PP como indicadores de recuperación económica, se realizan dentro de un marco estructural caracterizado por estos datos. Lo que ha ocurrido estos años en España es un cambio dentro del régimen capitalista, que ha pasado de blando a duro, y ello como resultado de la victoria en un conflicto político que ocurre entre una minoría económica, financiera, mediática y política, por un lado, y las clases populares, que son la mayoría de la población, por el otro. Así de claro.

 

(Agradezco a mi colega Eduardo González de Molina la ayuda en la provisión de la mayoría de estos datos).

 

 

 

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Los empleados locales de la Embajada de España, así como de otras instancias estatales españolas en Suecia iniciaron una huelga indefinida este martes 13 de junio con motivo de la falta absoluta de actualización y adaptación de los derechos laborales que marcan las leyes vigentes, tanto de España como de Suecia.

 

 Por: Magazín Latino 

 

La Embajada y el Consulado de España, junto a otras tres oficinas del Estado español en Suecia (Economía y Comercio, Instituto Cervantes y Oficina de Turismo), cubren las necesidades administrativas de los miles de españoles residentes en Suecia, así como de aquellos que están de paso por el país. Además prestan servicios de distinto tipo a ciudadanos residentes en Suecia, tanto suecos como de otras nacionalidades (muchos son ciudadanos latinoamericanos) con intereses en España, que pueden ser sociales, culturales y mayormente económicos, ofreciendo información de diversa índole, expidiendo documentos de viaje y realizando trámites administrativos de importancia. Sus dependencias son visitadas diariamente por infinidad de ciudadanos de todas las nacionalidades, otros consultan información en sus páginas web, por teléfono, e-mail etc.

 

La gran mayoría de los empleados de todas estas instancias son de carácter local, es decir son contratados bajo la legislación laboral de Suecia y pagan sus tributos al estado sueco. A pesar de esto, el gobierno de España ha desatendido durante casi una década las necesidades y derechos de estos trabajadores en lo que se refiere a revisión de sueldos y prestaciones sociales como la cotización para una pensión digna, congelando sus salarios hasta quedar muy por debajo de lo que exigen los acuerdos y las leyes suecas y españolas (es probablemente el personal de embajada peor pagado de todas las embajadas europeas en Suecia), denegándoles un convenio colectivo, sin posibilidad de seguimiento por parte de los sindicatos del cumplimiento de sus derechos, con condiciones de seguridad e higiene laboral por debajo de lo exigido por las leyes suecas y españolas, sin seguros laborales para accidentes a nivel de las exigencias propias de ciertas categorías, incluso en casos de desplazamiento en carretera, etc.

 

Por ello el sindicato laboral español UGT (Unión General de Trabajadores), en representación del personal de la Embajada y de las demás oficinas, ha convocado una huelga indefinida que se inició el martes 13 de junio del año en curso. Con ello, los seguidores de la huelga, que son la mayoría de todo el personal, verán agravada su situación económica en mayor medida, sin que esto haya supuesto obstáculo alguno para su movilización, pues piensan que, de no demandar sus derechos por esta vía, el estado español los seguirá denegando hasta límites inciertos.

 

Por otro lado, la huelga indefinida de los empleados locales supone un severo varapalo para la representación estatal española y los servicios que presta en Suecia. La atención al ciudadano se reduce a los mínimos que exige la ley, con lo que la mayoría de los trámites sufrirán demoras que pueden afectar a muchos ciudadanos residentes en Suecia con algún interés personal en España. A todas luces, esto conlleva una mala imagen del estado español frente a muchos miles de ciudadanos de Suecia que gustan pasar parte de su tiempo libre e incluso su retiro en el cálido y amable país del sur de Europa.

 

El personal de la Embajada de España en Suecia. Foto: FSP-UGT Exterior Estocolmo

 

 

 

LA HUELGA EN DATOS

  • Demanda principal: aumento salarial de un 33 por ciento.

 

  • Otras demandas: complemento vacacional (demandado por sentencia judicial de los tribunales suecos y aún no satisfecho), seguro de pensión ocupacional y convenio colectivo para ajustar otros desfases e impedir que esta situación se repita una vez resuelta.

 

  • Fecha de inicio: martes 13 de junio
  • Duración: indefinida
  • Oficinas afectadas: Embajada, Consulado General, residencia de la Embajada Española, Oficina Económica y Comercial, Oficina de Turismo e Instituto Cervantes.

 

e-mail de contacto para más información y seguimiento de la huelga: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

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