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Se cumplen 31 años del asesinato de Olof Palme El Primer Ministro sueco, Stefan Löfven, frente a la tuma de Olof Palme. Foto: Facebook.

Se cumplen 31 años del asesinato de Olof Palme

Actualizado: 4 de marzo de 2017

Este martes 28 de febrero se cumplen 31 años del magnicidio del líder socialdemócrata, Olof Palme. Como todos los años, hoy su partido le rindió un homenaje en su tumba, en el cementerio de la Iglesia de Adolf Fredrik, a pocos metros del lugar donde fuera asesinado. El alevoso crimen sigue impune, y el trauma en la sociedad sueca sigue vigente.  

 ”Cuando las velas se hayan apagado, vamos a llevar la llama dentro de nosotros para seguir luchando por la paz, la igualdad y la democracia, en el espíritu de Olof Palme”, reza el mensaje de la Socialdemocracia en su grupo en Facebook.

 A más de tres décadas de su muerte, el mundo necesita más que nunca de sus ideales y de políticos como él: valientes y consecuentes.

 



Por: Marisol Aliaga

 

El 28 de febrero es una fecha fatídica en la memoria colectiva sueca. Nadie, que haya vivido esa mañana del 1 de marzo de 1986, ha podido olvidar donde y cuando se enteró de la noticia de que el primer ministro había sido asesinado. En pleno centro de la capital.

 

A todos nos pilló de sorpresa. Muchos pensamos – equivocándonos en la fecha – que era una broma de mal gusto del 1 de abril. Pero la realidad era otra. Era que los enemigos de Palme habían al final conseguido lo que hace tiempo estaban deseando: que dejara de existir. Palme se había convertido en un estorbo, y tenía bastantes detractores. Detractores con poder y con dinero.

 

Ahora, a 31 años del magnicidio, Suecia es un país completamente diferente al de tiempos de Olof Palme, a quien se sigue recordando con nostalgia y pesar. La gran mayoría de los suecos desearían que el crimen se aclarara, para poder poner punto final a este trauma nacional. Sin embargo, pocos creen en que esto se cumpla.

 

Y con cada año que pasa, se pierde aún más la esperanza. El tiempo va borrando recuerdos y detalles importantes, y cada vez son menos quienes tienen algo que aportar para ayudar a que se resuelva el caso.

 

También están quienes consideran que el crimen ya fue aclarado. Un hombre fue considerado culpable: Christer Pettersson, un personaje que rápidamente figuró entre los sospechosos, y a quien Lisbet Palme señalara como el hombre que le disparó a su marido, a la salida de una función de cine, cuando paseaban rumbo a casa. La primera bala que percutara el asesino esa noche del 28 de febrero de 1986 le dio en la espalda a Olof Palme, quien se desplomó de inmediato y falleció a las horas después. La segunda bala rozó el hombro de Lisbet, quien tuvo un ”ángel de la guarda” y se libró, por muy poco, de correr la misma suerte que su marido.

 

Pero, el tribunal de apelaciones desestimó el fallo anterior, y determinó la inocencia de Petterson. Seguidamente, el Tribunal Supremo se negó a tomar el caso, por lo que el fallo se mantuvo y Pettersson salió de la cárcel como un hombre libre. A pesar de que a varios de sus amigos les había confesado – en secreto – que él había cometido el magnicidio. Detalle que en realidad no aporta mucho, Pettersson no era de las personas que se ajustaban a la verdad.

 

El primer ministro, Stefan Löfven, es uno de quienes dan por cerrado el caso. Al cumplirse las tres décadas del asesinato de Palme, el año pasado, declaró:

 

- Hay una persona que fue condenada y después absuelta. Lisbet Palme asegura que fue Christer Pettersson, por tanto yo creo en esto.

 

 

La declaración pasó casi inadvertida, a pesar de lo controversial de su postulado: el primer ministro sueco desestima un fallo de la corte de apelaciones. Esto quiere decir que no cree en el juicio. No cree que se hizo justicia. Cree que Pettersson fue quien acabó con la vida del principal líder de la Socialdemocracia, su propio partido que nunca se recuperó de la ausencia de Palme. Existe un antes y un después de Olof Palme, en la Socialdemocracia.

 

No deja de ser extraña la declaración de Löfven. Uno querría escuchar (ya que él considera que no se hizo justicia): ”vamos a hacer todo lo posible para que este crimen se resuelva, pase el tiempo que pase”. Pero no. Stefan Löfven considera que el caso ya está resuelto. Aunque el sospechoso haya sido absuelto.

 

Porque las dudas no se han resuelto. Según fuentes, el hombre que le disparó a la pareja Palme era fornido y atlético. Y fue certero, una sola bala le bastó para terminar con la vida de Palme, y por poco también acaba con la de Lisbet. El fanfarrón de Pettersson poco o nada tenía que ver con estas características. Dedicado al alcohol, las drogas y crímenes de poca monta, se hace difícil creer que hubiera actuado con la pericia del perpetrador y que haya tenido la preparación física del asesino.

 

Se sabe que Lisbet Palme, al señalar a Christer Pettersson como culpable, a los tres años de ocurrido el hecho, se dejó influenciar por sus prejuicios. ”Es él. El que tiene aspecto de alcohólico. Todos saben como se ve un alcohólico”, dijo, apuntando a uno de los hombres detrás de la ventana, a Christer Pettersson, en el careo. Esta fue una de las razones de más peso para que el tribunal de apelaciones no considerara válido su testimonio.

 

La pregunta que queda es, si no fue Pettersson, ¿quien fue?  

 

En la actualidad se barajan tres posibles autores del crimen: Pettersson; agentes sudafricanos; la policía secreta sueca. Se han escrito libros y se han hecho innumerables reportajes al respecto, pero, hasta la fecha, no se ha logrado demostrar nada. El arma nunca ha sido encontrada, y sin esta, imposible encontrar al culpable.

 

Y ya han pasado más de tres décadas.

 

El 2010, se cumplía el tiempo de prescripción del delito, el caso corría el riesgo de ser cerrado, pero el Parlamento Sueco determinó que este crimen no se archivaría nunca, al igual que otros crímenes de lesa humanidad. Esto cambió las condiciones legales para evitar la impunidad de la que gozaban genocidas que se habían refugiado en Suecia. Un gran punto para la justicia y algo que, por ejemplo el partido racista Demócratas de Suecia parece haber olvidado, que afirman lo contrario.

 

 

Algo que lamentan quienes se han interiorizado en el tema, es que el asesinato de Olof Palme le restó importancia al político y a su legado. Se han publicado varios libros sobre el asesinato, los posibles culpables y las distintas teorías, pero poco se ha escrito - para todo lector - sobre el cambio experimentado en la Socialdemocracia, sin Palme.  

 

Habría sido interesante ver cuál habría sido la postura de Palme respecto a la administración de Donald Trump. Olof Palme no era una persona que se guardara sus opiniones, tenía una agudeza excepcional y no dudaba de ponerse al lado de los más débiles. Su lucha en contra del Apartheid resultó que Suecia se levantara mundialmente como una poderosa voz de defensa de los Derechos Humanos. Lo mismo frente a las dictaduras en Latinoamérica y en otras partes del mundo.

 

 

Palme ayudó a muchos chilenos y latinoamericanos, después del golpe de Estado en Chile, al ofrecer refugio a miles de exiliados.

 

 

La semana próxima, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en Santiago de Chile, se le rendirá un merecido homenaje, con la inauguración de la exposición ”Olof Palme o la solidaridad urgente”.

 

El miércoles 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, por lo tanto la fecha calza muy bien, Palme fue un reconocido feminista.

 

”El día en que los hombres se den cuenta de que ser feminista también les conviene a ellos, habremos avanzado mucho”, acostumbraba decir Olof Palme, respecto al tema.

 

 

 

Entrevista con David Frost, 1969 (en inglés) - haga clic  

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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  • La Socialdemocracia apuesta por un aumento de las pensiones

    Este jueves es el turno de la Socialdemocracia, en la semana política en Almedalen.

    A diferencia de sus colegas, el primer ministro sueco, Stefan Löfven, decidió dar su conferencia de prensa en Roma, al sudeste de Visby, en una residencia para ancianos.

    Una clara señal de la Socialdemocracia sobre la apuesta del partido por mejorar las pensiones de 1,7 millones de jubilados, y por quienes se jubilarán en varias décadas más.

     

     Por: Magazín Latino

     

    A las 19.00 horas de la soleada tarde, y luego de la actuación del artista Lars WinnerbäckStefan Löfven subió al escenario que hace 50 años atrás ocupara su correligionario, Olof Palme, instaurando con ello la tradicional semana política de Almedalen.

     

    4.100 personas – el récord de 2018 - se habían congregado para escucharlo.

     

    La apuesta de la Socialdemocracia,para las próximas elecciones de septiembre es aumentar las pensiones de casi dos millones de jubilados. Se trata de instaurar pensiones dignas y de eliminar el “castigo tributario impuesto por la Alianza” para los pensionistas.

     

    Sin embargo, Löfven comenzó su discurso citando no a un primer ministro socialdemócrata, sino a uno Liberal (¿un pase al partido de Jan Björklund?). Recordó que, cuando corría el año 1918 y Europa estaba en la ruina, en Suecia había hambruna, inflación y miles morían a causa de la “gripe española”. El primer ministro de entonces, Nils Edén, debió enfrentar una difícil decisión. El pueblo clamaba por el derecho general al sufragio, pero Edén temía que la proposición fallara y que los grupos extremistas reaccionaran con violencia.

     

    - Se cuenta que se dirigió a uno de sus ministros de la Socialdemocracia, Wärner Rydén, y le dijo: “Si todo se derrumba, el país se verá envuelto en aventuras aún peores”. A lo que Rydén respondió: “No se derrumbará, si permanecemos unidos”, dijo Stefan Löfven.

     

    E hizo un llamado de unidad, repitiéndolo varias veces en su discurso.

     

    El día anterior, la líder del Partido del Centro, Annie Lööf, había sido interrumpida en su alocución por una decena de nazis, quienes se habían apostado en medio del público. Cuando comenzaron a pifiarla y a llamarla “¡traidora!”, ella dijo: “escuchemos qué quieren”. Y todos se quedaron callados.

     

    Stefan Löfven también se refirió a la presencia y al acoso de los nazis del grupo neofascista NMR, explicando que su gobierno “haría lo necesario para que la sociedad democrática se pudiera defender. Independientemente si la ley actual debe interpretarse de otra forma o de si se deben realizar ajustes”.

     

    Explicó que la odiosidad y las amenazas, ya sea que vengan desde la extrema derecha, de la extrema izquierda o de fundamentalistas islámicos, deben ser detenidas por igual. 

    - Nuestro país nunca va a dejar que fuerzas antidemocráticas se aprovechen de la democracia para destruirla, enfatizó.

     

     

    La Socialdemocracia quiere que las elecciones de septiembre sean “un referéndum sobre la sociedad de bienestar”.

     

    El premier sueco explicó que el gobierno había cumplido su promesa de las elecciones anteriores de disminuir el desempleo juvenil. Que en la actualidad este es el más bajo en 16 años. Y que el nivel de empleo en Suecia es el más alto de Europa.

     

    Pero reconoció que hay problemas. Por ejemplo, en el área de la sanidad. El gobierno ha invertido,13 mil millones de coronas en sanidad, y se han creado 13.000 nuevos empleos en este rubro. Pero no es suficiente, por lo que, en los próximos años, Löfven quiere 14.000 empleados más en el cuidado de la salud y además invertir en capacitación y educación.

     

    Sin embargo, la promesa más contundente se dirigió a los pensionados. Pero no a los pensionados de hoy, sino a los de mañana.

     

    - ¡Nuestra sociedad nunca aceptará a los pensionistas pobres como un hecho! Por lo tanto, hemos aumentado el apoyo financiero y, paso a paso, abolimos la inmoral diferencia en impuestos entre sueldos y jubilación. A la par del buen desarrollo económico, los jubilados han recibido más de 13,000 coronas más al año.

     

    Pero, a pesar de que los pensionados perciben más en la billetera, gracias a las reformas del gobierno, Löfven quiere llegar más lejos.

     

    - Podemos remendar y reparar sin límites, pero si queremos que las pensiones se fortalezcan a largo plazo y en forma contundente, debemos ser capaces de tomar las decisiones más grandes y más difíciles. Si no se hace nada ahora, muchos futuros jubilados recibirán solamente la mitad de su actual sueldo, al pasar a retiro.

     

    La meta de la Socialdemocracia es que los pensionistas perciban al menos el 70 por ciento del sueldo que percibían antes de la jubilación. No obstante, la medida depende de que exista un consenso en el comité de pensiones del Parlamento.

     

    Y no es seguro que los otros partidos estén de acuerdo con que los empleadores paguen más en cotización patronal, esto no es del agrado de los partidos de derecha.

     

    A pesar de que, según Löfven, si los pensionistas tienen mejor economía pueden consumir más, lo que vitalizaría la economía en general.

     

     

    Durante la rueda de prensa de la mañana, la Ministra de Finanzas había declarado la necesidad mejorar las jubilaciones y la necesidad de estabilizar el sistema de pensiones.

     

    - Los trabajadores deben recibir pensiones dignas al momento de su jubilación. Muchas mujeres mayores que viven solas tienen una economía muy precaria, dijo Magdalena Andersson.

     

    El sistema de pensiones vigente en la actualidad rige desde el año 1994. En ese entonces, se pensó que las pensiones resultarían en un 70 por ciento del sueldo, sin embargo, no ha sido así.

     

    Este nuevo ajuste favorecería a los trabajadores de hoy de 25 – 30 años.

     

    Actualmente los pensionados pagan más impuestos que quienes aún trabajan, y esto es algo que la Socialdemocracia quiere eliminar por completo.

     

    - Es una importante cuestión para el partido. Se trata de solidaridad, dijo el primer ministro.

     

     

    “Todos tenemos un breve momento en la Tierra. Depende de cada uno qué hacer de él”, había dicho Stefan Löfven, al comienzo de su discurso.

     

    - En tiempos de polarización y de extremismos, defendí la unidad y la democracia. Yo dediqué mi momento en la Tierra a dejar una sociedad más fuerte para ustedes, a quien amo. Lo hicimos juntos, nos mantuvimos unidos, finalizó.

     

     
    El año pasado, Stefan Löfven no participó en Almedalen. Este año realizó una visita de un día, abandonando rápidamente la isla para continuar con su gira a lo largo de todo el país. Foto: Almedalsveckan. 

     

     

  • Las raíces del mal llamado populismo en EEUU - y en Europa incluyendo España

    Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 15 de junio de 2018.

    Aunque este artículo se centra en EEUU indicando que el problema mayor que existe en aquel país no es Trump, si no el hecho de que la mayoría de la clase trabajadora le vota, también hace observaciones de su relevancia para Europa incluyendo España. Cuestiona así algunas de las tesis más extendidas sobre el populismo existentes a los dos lados del Atlántico Norte.

    El mayor problema en EEUU no es Trump: el problema es que la mayoría de la clase trabajadora le vota.

     

     Por: Vicenç Navarro (*) 

     

    Leyendo la prensa española se llega a la conclusión de que el mayor problema que existe en EEUU es Donald Trump, una figura que se ridiculiza constantemente en los principales medios de información (como ocurre también en EEUU) presentándolo como un individuo incompetente, y fácilmente ridiculizable por sus comportamientos atípicos dentro de lo que se considera aceptable en la sabiduría convencional del país. Este énfasis exclusivo en Trump obstaculiza, sin embargo, la comprensión de lo que está ocurriendo en EEUU. Por extraño que parezca, el mayor problema que tiene EEUU  no es Trump, sino el hecho de que la mayoría de un sector grande de la población muy olvidado en dicho país, la clase trabajadora blanca, le ha votado y que es probable que le vote de nuevo. Las encuestas muestran una impresionante lealtad electoral a tal figura por parte de aquellos que emitieron su voto a favor suyo. Aunque su popularidad entre la población en general es muy limitada, no lo es entre la mayoría de la población que le votó. Y no está claro que en las próximas elecciones al Congreso de EEUU (este noviembre) el Partido Republicano vaya a perder el control de la Cámara Baja o incluso del Senado, eliminando con ello la posibilidad de ser apartado de la Presidencia mediante un impeachment. Parece, por lo tanto, que va a haber Trump para mucho tiempo. Y su impacto en la sociedad estadounidense y en las relaciones internacionales está siendo enorme.

     

    ¿Por qué Trump fue elegido Presidente y puede que sea reelegido de nuevo?

    La respuesta a esta pregunta es, en realidad, muy fácil de entender aun cuando no es fácil que usted pueda leerla o verla en los mayores medios de información españoles. Para ello, tenemos que observar qué ha estado pasando no tanto a la derecha sino a la izquierda del abanico electoral. Hay que ver qué ha pasado en EEUU durante estos años, analizando los cambios que le han ido ocurriendo a la izquierda estadounidense, es decir, al Partido Demócrata. Históricamente, el binomio izquierda-derecha en EEUU quedaba reflejado  en el conflicto entre el Partido Demócrata –que en su día se auto definía como el Partido del Pueblo (People’s Party)-, que representaba sobre todo a la clase trabajadora y a otros sectores de las clases populares, y el Partido Republicano, que representaba a las derechas, muy cercanas al mundo empresarial. En este escenario, el mayor debate político se centraba predominantemente en la distribución de las rentas (y, en menor medida, de propiedad) entre el mundo del trabajo y el mundo del capital. El dominio en la vida política estadounidense durante el período de la postguerra (1945-1978) por parte del Partido Demócrata determinó que las rentas del trabajo crecieran notablemente a costa del descenso de las rentas del capital. Las primeras alcanzaron su máximo nivel al final de tal periodo llegando a constituir el 70% en 1979 de todas las rentas. Fue cuando se habló de “la época dorada del capitalismo”. Una situación semejante ocurrió en los otros países del mundo capitalista desarrollado a los dos lados del Atlántico Norte.

     

    La contrareforma neoliberal que comienza en los años 80: el triunfo del capital

    La respuesta de los propietarios y gestores del capital, a los que solía llamárseles los miembros de la “clase capitalista”, (término que no se utiliza hoy por considerarse “anticuado”), no tardó en presentarse. Fue la revolución neoliberal liderada por el Presidente Reagan que fue, ni más ni menos, que una lucha frontal contra la clase trabajadora estadounidense. Hay que recordar que la primera intervención pública que hizo tal presidente fue precisamente la destrucción de un sindicato: el sindicato de los controladores de vuelos en los aeropuertos. El eje de estas políticas neoliberales era debilitar a los sindicatos, desregular los mercados laborales y dar plena libertada a la movilización de capitales, expandiéndose el proceso de globalización, medidas todas ellas mantenidas más tarde por los gobiernos republicanos y también por los gobiernos demócratas. Entre estos últimos, el Presidente Clinton, fundador de lo que se llamaría posteriormente la Tercera Vía (representada en Europa por Tony Blair en el Reino Unido y Gerhard Schröeder en Alemania) abandonó las políticas redistributivas, haciendo suyas las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Bush senior.

     

    A partir de entonces, la dicotomía izquierda-derecha no se basó en políticas redistributivas centradas en el conflicto entre los intereses de las clases populares, por un lado, y los intereses de las élites financieras y económicas que constituirían lo que en EEUU se llama la corporate class (la clase de los que poseen y/o gestionan las grandes corporaciones del país), por el otro. En su lugar, el conflicto se centró en si incluir o no a los grupos discriminados (afroamericanos, predominantemente, y mujeres) dentro de la estructura del poder de la cual habían sido excluidos, marginados y discriminados. Las políticas de inclusión e identidad sustituyeron el conflicto capital-trabajo. El éxito de tales políticas se tradujo en un aumento muy notable de afroamericanos y mujeres en las instituciones públicas (y, en menor grado, privadas) que alcanzó su zénit con la elección de un afroamericano, Barack Obama, como presidente de EEUU (en enero de 2009) y se esperaba que se completara con la elección  de una mujer, Hilary Clinton, como presidenta. Esta última, basó su campaña en movilizar predominantemente a las mujeres y a las minorías. Las políticas públicas federales del Partido Demócrata enfatizaron la identidad y la antidiscriminación, generando una considerable expansión de afroamericanos y mujeres en las estructuras de poder político del país. Pero en políticas económicas el Partido Demócrata básicamente continuó las políticas neoliberales. En realidad, el primer presidente afroamericano de EEUU siguió las mismas políticas neoliberales que había seguido Clinton, los dos Bush y Reagan. De hecho, una de las personas más entusiastas de la globalización había sido su Ministra de Asuntos Exteriores, la Sra. Clinton, proponente de los tratados de libre comercio.

     

    Las consecuencias de tales políticas neoliberales: el deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora

    La aplicación de tales políticas neoliberales tuvo un impacto devastador en el nivel de vida de la clase trabajadora. Las rentas del trabajo descendieron pasando de un 70% (en 1979) a un 63% (en 2014). Y los grupos más afectados fueron los miembros de la clase trabajadora en los sectores industriales, que eran los mejor pagados (y en su gran mayoría personas blancas), en parte debido a que habían tenido sindicatos fuertes. Las políticas federales favorables a la globalización provocaron un desplazamiento muy marcado de las industrias a países subdesarrollados, en busca de salarios bajos. Barrios blancos, de obreros industriales, han quedado destruidos por esta movilidad. Baltimore, por ejemplo, una de las ciudades más industriales de aquel país, quedó enormemente afectada cuando los Altos Hornos del Acero (uno de los mayores centros de empleo en tal  urbe) dejó la ciudad. El barrio obrero blanco más grande de Baltimore (Dandork) es hoy un barrio deteriorado en extremo. Casi el 100% del electorado en este barrio votó a Trump, lo cual es lógico, pues identificaron la gran pérdida de su nivel de vida con las políticas federales que estimularon la globalización. Es más, percibían al gobierno federal como defensor de los afroamericanos y de las mujeres (de clase alta y media alta), ignorándolos a ellos, los obreros blancos. De ahí que la gran mayoría de mujeres de clase trabajadora votara a Trump. Y no puede atribuirse este hecho a un crecimiento del racismo, pues muchos de estos barrios blancos habían votado  a Obama en elecciones anteriores. En realidad, los delegados al Colegio Electoral que dieron la mayoría a Trump procedían de barrios obreros que habían votado a Obama en 2009. Este enorme descenso del nivel de vida de la clase trabajadora blanca se ha traducido en el descenso de su esperanza de vida, como consecuencia del incremento de la mortalidad causado por el crecimiento de las enfermedades típicas del deterioro social.

     

    ¿Quién canalizó este enfado?

    Este enfado se dirigió hacia el establishment político mediático del Este de EEUU, basado en el gobierno federal, y muy en particular hacia el que había sido el Partido del Pueblo. La canalización de este enfado antiestablishment, (que incluyó también un rechazo al establishment republicano) benefició a la ultraderecha, liderada por Trump, un personaje de una enorme astucia política, que sabe muy bien cómo comunicarse con los sectores abandonados por tal establishment, incluyendo a la clase trabajadora blanca y las zonas rurales, muy conservadoras en el país, que jugaron un papel clave en la victoria de Trump. Lejos de ser un incompetente, Trump es extremadamente astuto en su discurso iconoclasta, grosero e insultante (en contra de lo “políticamente correcto”) y que conecta muy bien con sus bases electorales que le son sumamente leales. Y la constante crítica por parte de los medios, le beneficia, pues los mayores medios de información son también altamente impopulares.

    Ahora bien, se está exagerando el rol del personaje Trump. No fue Trump el que creó el movimiento antiestablisment. Fue al revés. Este último creó a Trump. Solo Bernie Sanders, el candidato socialista, podría haber representado una alternativa progresista a Trump. En realidad, las encuestas indicaban que Sanders habría podido ganar las elecciones a Trump. Pero el aparato del Partido Demócrata destruyó a Sanders. Y la victoria de Trump era inevitable. Hoy el Partido Demócrata está en una crisis enorme y todo parece indicar que no entienden (o que no quieren entender) las causas de su derrota. Hoy el aparato de tal Partido continúa controlado por la clase media ilustrada (personas con educación superior), con conexiones con el mundo empresarial y muy en particular con el financiero, muy alejado de su base electoral tradicional.

     

    Algo parecido está ocurriendo en Europa (y en España)

    El control de los partidos de izquierda por componentes de esta nueva clase social (la clase media ilustrada), que se han distanciado claramente de sus bases de clase trabajadora, ha estado creando situaciones semejantes en Europa y en España. Barrios obreros que habían votado a las izquierdas, están votando a la ultraderecha en país tras país en Europa. Y ello es resultado de la conversión de los partidos de izquierda a las políticas neoliberales (globalización y políticas de austeridad) que han hecho un daño tremendo a sus bases populares. El surgimiento del nacionalismo, del deseo de proteccionismo, de la recuperación de la soberanía nacional y el rechazo a la austeridad, son los ingredientes que caracterizan a los movimientos de rechazo y del mal llamado “populismo antiestablishment”. Las características de este mal llamado populismo varían. Pero es interesante resaltar la importancia del nacionalismo soberanista anti-globalización (antieuropeización) que, instrumentalizado por la ultraderecha en EEUU, juega un papel clave en las políticas “populistas”. Tal nacionalismo es especialmente atractivo para la clase trabajadora que atribuye el descenso de su nivel de vida a estas políticas llevadas a cabo por aquellos que en su día ellos apoyaron. Y la mayor base social de estos movimientos son sectores muy precarizados de la clase trabajadora así como amplios sectores  de las clases medias proletarizadas que están viendo sus rentas disminuir notablemente.

     

    Los movimientos antiestablishment a lo largo de Europa están  tomando también un cariz antieuropeización que es comprensible pues  identifican al estalishment europeo con las políticas de austeridad y las reformas neoliberales que han dañado, claramente, su calidad de vida y bienestar. Y cada uno de los sectores más perjudicados de las clases populares en general, y de la clase trabajadora en particular, son las bases más importantes de estos movimientos.

     

    Una excepción en esta canalización del enfado por parte de la ultraderecha ha sido España donde Podemos fue un terremoto político que barrió el panorama político español convirtiéndose más tarde, junto con Izquierda Unida, la segunda fuerza de la oposición en un período muy corto. Existe, sin embargo, una versión de ultraderecha, Ciudadanos, con claro compromiso neoliberal, que está utilizando un nacionalismo jacobino muy agresivo, que intenta apelar a la clase trabajadora utilizando una narrativa de apelación a tal clase (es uno de los pocos partidos en España que explícitamente habla y apela a la clase trabajadora) que está creciendo enormemente, sobre todo en Cataluña donde tal nacionalismo españolista uninacional se presenta como el único capaz de evitar lo que definen como “ruptura de España” frente a un establishment gobernante en Cataluña, también de derechas y también nacionalista pero de sentido contrario. De ahí el reto de que las izquierdas, además de dirigirse a las clases populares en general y a la clase trabajadora en particular, deban desarrollar una visión distinta y opuesta a la visión de las derechas españolas y catalanas, ambas uninacionales presentando en su lugar una concepción de España plurinacional. Este es el reto de las fuerzas progresistas en Cataluña y en el resto de España.

     

     

  • Fuerte caída de la Socialdemocracia en importante encuesta de opinión - votantes se quedan en casa

    Las noticias sobre las encuestas de opinión llueven, durante este año electoral. Hay partidos que – si las elecciones fueran hoy día – corren el riesgo de quedarse fuera del Parlamento. Otros, tienen caídas históricas, como la Socialdemocracia.

     

     Fuente: Aftonbladet. 05-06-2018. Traducción: Magazín Latino

     

    La Socialdemocracia cae, en la encuesta de SCB [i]de hoy – a la peor cifra obtenida en vísperas de elecciones.

     

    El partido retrocede con 4,3 por ciento, logrando solo el 28,3 por ciento.

     

    Pero quienes no tienen intención de votar por la Socialdemocracia, tampoco lo harán por otro partido. No votarán. El aumento de los votantes inseguros aumenta a un 2,2 por ciento.

     

    - Por supuesto que queremos tener cifras más altas, pero no nos extraña, teniendo en cuenta el bajo resultado obtenido en anteriores encuestas, dice la secretaria del partido, Lena Rådström Baastad.

     

    El partido que lidera el primer ministro, la Socialdemocracia, ha tambaleado considerablemente este último tiempo. En encuesta tras encuesta se ha notado resultados históricamente débiles. Por ejemplo, en la última encuesta de Aftonbladet/Inizio, la Socialdemocracia obtuvo el 24,5 por ciento.

     

    Y la tendencia negativa para la Socialdemocracia se mantiene también en la encuesta de SCB (Statistiska Centralbyrån, Oficina Central de Encuestas) de mayo.

     

    Socialdemocracia: “No nos extraña”

     

    Comparado con la encuesta de noviembre del año pasado, la Socialdemocracia retrocede con 4,3 unidades porcentuales, y anota un 28,3 por ciento.

     

    La cifra más baja obtenida en vísperas de elecciones.

     

    - Por supuesto que queremos tener cifras más altas que el 28,3 por ciento, pero se esperaba, teniendo en cuenta el bajo resultado obtenido en otras encuestas realizadas en el mismo periodo, dice Lena Rådström Baastad.

     

    La secretaria del partido sostiene al mismo tiempo que es motivo de alegría ver que los Rojiverdes todavía son el bloque más grande.

    - Ahora se trata de seguir adelante con todas las ganas, sabemos que los electores quieren respuestas a temas importantes, como qué pasará con la atención sanitaria y la educación, ahí, la Socialdemocracia tiene varias propuestas de reformas y también presentaremos apuestas que proporcionen a los jubilados una economía más fuerte, priorizamos esto ante la disminución de los impuestos para quienes ganan más.

     

    Más electores Socialdemócratas inseguros

     

    Hasta hoy, la cifra más baja de la Socialdemocracia en una encuesta de SCB previa a una elección fue en 1991, cuando obtuvieron el 32,1 por ciento. La segunda peor es la de 2010, cuando lograron solo el 33,8 por ciento.

     

    Sin embargo, la peor cifra es la de una encuesta del otoño de 2015, cuando solo obtuvieron el 27,6 por ciento.

     

    La mayoría de los electores que la Socialdemocracia pierde, no tienen intención de voto, el número de inseguros aumenta fuertemente en esta encuesta (2,2 unidades porcentuales). Fuera de esto, unos manifiestan intención de voto por los Demócratas de Suecia (0,4 por ciento) y por otros partidos.

     

    Desde las elecciones del 2014, han perdido fuertemente a favor de los Demócratas de Suecia, en total 2,5 unidades porcentuales.

     

     

    Demócratas de Suecia: Muy grato

     

    Los Demócratas de Suecia avanzan fuertemente - a un 18,5 por ciento, lo que es un aumento de las 3,7 unidades porcentuales.

     - Es un resultado muy satisfactorio, el segundo más alto en una encuesta de SCB. Nos encontramos en una tendencia ascendente, lo que es positivo ante las elecciones de otoño. Es evidente que la política sueca ha cambiado en sus fundamentos y que existen tres partidos grandes que luchan por el poder. Los Demócratas de Suecia estamos aquí para quedarnos, dice Richard Jomshof (SD), secretario del partido.

     Agrega:

     - También debemos recordar que los Demócratas de Suecia acostumbran a ser subestimados en las encuestas del SCB, lo que quedó claro el año electoral de 2014.

     

    La Democracia Cristiana quedaría fuera

     

    El aumento de los Moderados es marginal. Desde noviembre el partido de Ulf Kristersson ha aumentado en unas 0,4 unidades porcentuales, logrando el 22,6 por ciento.

     - Considero que estamos estables en torno a nuestro resultado electoral. En principio tenemos una situación idéntica a la que teníamos ante las elecciones anteriores, y esto es al mismo tiempo que nuestro principal contendor al poder gubernamental, la Socialdemocracia, obtiene el peor resultado en una encuesta SCB previo a elecciones, dice Gunnar Strömmer, secretario del partido Moderado a la agencia TT.

     

    El único partido que está por debajo del límite del 4 por ciento en la encuesta es el partido de Ebba Busch Thor, la Democracia Cristiana, que obtiene el 2,9 por ciento, una disminución de las 0,2 unidades porcentuales.

     

    El partido del Centro también pierde un poco. El partido de Annie Lööf retrocede unas 0,8 unidades porcentuales, obteniendo el 8,7 por ciento.

     

    El partido Verde y los Liberales se mantienen

     

    También el partido Verde y los Liberales que desde hace un tiempo atrás oscilan alrededor del límite del cuatro por ciento, se mantendrían en el parlamento, si las elecciones fuesen hoy día.

     

    El partido Verde avanza tímidamente con 0,5 unidades porcentuales alcanzando el 4,3 por ciento, en tanto que los Liberales aumentan con 0,2 unidades porcentuales a un 4,4 por ciento.

     

    Por ende, los grandes ganadores en la encuesta son los Demócratas de Suecia y el perdedor más grande, la Socialdemocracia

     

     

     

    Imagen sobre la intención de voto en mayo de 2018. Foto: captura de pantalla de Aftonbladet.se.

     

     

    SCB, mayo 2018

     

    Partido de Izquierda         7,4 (+0,4)

    Socialdemocracia           28,3 (-4,3)

    Partido Verde                  4,3 (+0,5)

    Democracia Cristiana        2,9 (-0,2)

    Centro                            8,7 (-0,8)

    Liberal                            4,4 (+0,2)

    Moderados                    22,6 (+0,4)

    Demócratas de Suecia    18,5 (+0,3)

    Otros                             2,9 (+0,3)

     

    Diferencia entre los bloques

     

    S+PI+V               40

    DC+C+L+M         38,6

     

     

    [i]SCB, Oficina Central de Estadísticas de Suecia

      

    Actualización:

    Según la más reciente encuesta, los Demócratas de Suecia han seguido subiendo, y es ahora el segundo partido más grande entre los hombres votantes.

     

     

      

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