Miércoles, 20 Octubre 2021 | Login

“Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

 

 Por: Thamar Álvarez Vega

 

Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

 

Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

Thamar Álvarez Vega 

Psicóloga y escritora 

 


Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

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En Concepción muere el abogado Pedro Enríquez Barra, quien fuera allí el primer secretario regional del MIR, 1965-1968. El Profesor Marcello Ferrada de Noli, uno de sus compañeros en la fundación del MIR, y entonces Jefe de la Brigada Universitaria del MIR en Concepción, le rinde un homenaje en prosa y poesía.

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Mis recuerdos. Pedro Enríquez Barra tuvo una temprana participación en la formación del MIR[a] Venía del grupo trotskista de Gamaliel Carrasco, y el primer encuentro orgánico con él lo realizamos en una reunión en la casa del Dr. Edgardo Condeza en marzo 1964, o sea un mes después de nuestra partida del Partido Socialista, en su XX Congreso. Más tarde entró junto a nosotros a la VRM y en 1965 fundábamos el MIR. En el destartalado microbús que nos llevó a Santiago él iba sentado al lado de Juan Saavedra Gorriateguy ("Patula", como lo llamábamos cariñosamente, luego también abogado como Pedro, y con los años alcalde de Pedro Aguirre Cerda). El CC confirmó a Pedro como Secretario Regional en Concepción, cargo que ya tenía en el tiempo de la VRM. 

   

Como a incontables otros, realmente muchos otros, en lo personal me asistió profesionalmente en varias ocasiones con motivo de mis detenciones y encarcelación, principalmente en 1967 y 1969. Lo llamaban con justicia "el abogado del MIR", y de hecho fue el asesor jurídico de la FEC en nuestro tiempo. La última vez que lo vi fue el 17 de enero de 1974, en el Estadio Regional de Concepción, cuando se lo llevaron a Chacabuco. Fue siempre muy correcto, circunspecto, solidario, incluso en lo personal. Por ejemplo, en nuestros tiempos de estudiantes de Derecho, nos dio en su oficina de abogado, a Juan Saavedra y a mí, trabajo ocasional como procurador judicial [b] en casos de derecho laboral. Juan Saavedra continuó en ese desarrollo al alero profesional de Pedro, y mantuvieron una gran y continua amistad que solo la interrumpió esta partida.[c]

 

Mi recuerdo en lo político-orgánico, es que mientras Pedro era jefe regional del MIR, tiempo en que en gran parte estuve a cargo de la Brigada Universitaria del MIR, tuvimos más de alguna discrepancia sobre cómo llevar las cosas adelante, en su velocidad y profundidad. Lo recuerdo como muy sabio y prudente, y sin sus reservas las cosas habrían resultado aún peor para todos nosotros en el período de la primera clandestinidad de 1969-70. A pesar de nuestras diferencias siempre lo he considerado un militante ejemplar y disciplinado (categoría de la que por supuesto me excluyo), y con una solvencia moral inigualable. Pedro estuvo, en total, en ocho centros de detención entre Concepción, Talcahuano y Santiago, incluyendo su larga detención en Chacabuco. En 1975 debió partir al exilio en Francia, en donde militó en el Partido Socialista. Las posiciones que él mantuvo fueron siempre de izquierda humanista, y jamás renunció al ideario ético del MIR histórico. 

 

Y es aquella consecuencia que él tuvo, el no cambiar de ideología básica ni principios políticos fundamentales, lo que hoy me ha inspirado este humilde pero sentido réquiem pedagógico, a continuación de este texto. Debo aclarar que yo entiendo como "ideología básica" no un conglomerado de exégesis doctrinarias, sino como a la expresión en la praxis política personal, de una postura ética primaria: la de siempre estar al lado de los más oprimidos, por su justicia y dignidad, y la de apoyar sus luchas libertarias. Al contrario del ejemplo de Pedro, y el de la gran mayoría de los que sobrevivieron el MIR histórico, algunos casos de ex militantes del MIR “cambiaron la chaqueta”. Siguieron llamándose de Izquierda, pero algunos llegaron al punto de ganarse el pan desde posiciones de gobierno que prosiguieron la persecución a los militantes que, equivocados o no, se mantuvieron fieles a tácticas revolucionarias aprendidas o inspiradas en el viejo MIR –y que en aquel tiempo las suscribíamos no como 'delictivas', sino como cuestión de honor. Contrastando con la siempre consecuente postura de Pedro Enríquez Q.E.P.D., una moraleja de estos versos es que los que abandonan su redil ético primario, nunca serán aceptados como leales por sus antiguos enemigos, y nunca podrán contar de nuevo con la lealtad de su nido original.

 

 

"El vuelo de Canquén"
(Moraleja que dejó el abogado de los pobres)"

 

 
Loica de Concepción con los colores de la bandera del MIR.

 

(Por Marcello Ferrada de Noli)

Ya murió el abogado de los pobres

Esta noche las lágrimas del pueblo

Cubrirán su espíritu de blanco

En su honor altruista y militante.

 

Golondrinas barranqueras en bandadas

Se encargarán de llevarlo a su descanso

Las guiará una loica pecho rojo

Esparciendo dolor negro con su grazno.

 

En longeva vida consecuente,

atesoró reflexiones y vivencias.

Un cuento,

que bien pudo

haber brotado

de sus labios,

muy bien podría ser este siguiente:

--

 

Cuentan que en el barrio de hermosura

en la insigne U de Concepción, 

en torno a la Laguna de los Cisnes [d]

vivía un pájaro mendigo.

 

Ignorado por el vulgo espectador

fue en vez bautizado por la ciencia:

Te llamarás Chloephaga poliocephala.[e]

A lo que el pájaro protesta. 

 

Me llamo Canquén, él repetía, 

pero nadie lo veía ni escuchaba.

Identidad política de paria,

el hambre poco a poco lo mataba.

 

Afligido hasta el cansancio,

de académicos sin brillo,

y de cisnes petulantes

despojados de empatía,

 

De estudiantes sin conciencia,

Y profesores sin orgullo,

con su corazón dado vuelta,

y colocado en sus bolsillos.

Su alma caviló 

sobre su pájaro destino,

y decidió un plan de fuga

que incluía su retorno- 

 

“Me voy a la tierra de los cisnes, 

aprendo su idioma y su cultura, 

me tiño los cabellos de mis plumas, 

y regreso con la luz de La Sorpresa.”

 

(La sorpresa es el Asombro 

ayudado por la Ausencia,

que olvidando entre los hombres

cuál fue nuestra ideología

la impide comparar

con lo que son nuestras obras)

 

“Entonces me llamarán 

’el Cisne que volvió’

Y compartirán conmigo

el pan de sus migajas

Y me elegirán de caudillo 

Y reinaré entre sus acequias.”

 

Vuela, vuela, vuela…

 

Ya una vez en el remonte de los cielos, 

Canquén se encontró con una anciana.

Era un cisne cuello negro, 

ojos verdes de laurel, 

sosegada en un trono 

de nieve y de suspiros.

 

Palabras como perlas

del fondo de un mar sereno

fluían en cascadas

como sus plumas de plata.

 

–Querido Canquén diminuto,

Tienes la mirada de un león

Pero sin sus garras en tus uñas.

No tienes esa fuerza,

Ni la de un hombre desnudo.

Pero quieres cambiar el mundo

y tu canto de pájaro pequeño.

 

Quieres ser un cisne 

Unus sed leo [f]

Con alas de arcoíris

Y un vozarrón de fierro.

Quieres cambiar tu piel

Para comer sus alimentos.

 

Quieres ser comandante

Sin saber ser soldado

Quieres navegar los mares

Sin haber sido marino

 

Quieres ser un rey ‘bueno’

Pintando tu sangre

De color azul

Sin saber que la de ellos

Es incolora de bondad

Inodora de empatía

E insípida, 

como su crueldad.

 

(La bandera del pueblo 

es Roja como venganza

Blanca como pureza

Negra como la noche,

Como esta que cobija 

el apresto de mis armas

mientras te digo adiós.

Atacaremos al alba).

 

Ahora escúchame Canquén diminuto,

 

Quieres ser el gobierno de los cisnes

a partir de tu apetito egolatrado

Pero el poder ejercido sin amor

sólo engendrará tu cautiverio.

 

Así como victoria

sin piedad,

a un enemigo

que yace por el suelo,

el poder practicado sin cariño

excluye el honor, la gloria niega.

 

Y la vida sin honor no es una vida.

 

Triunfamos solamente

si somos lo que somos

y somos lo que hacemos 

y no lo que usurpamos.

 

Por tanto te diré

La historia que se encuentra

En la experiencia entera

De todos los Canquén 

Desde Esopo a La Fontaine 

Desde Iriarte a Samaniego:

 

Érase una vez 

Un ave de nombre Milano 

quien tenía mucha admiración

por el relincho de un caballo.

 

Érase una vez 

que se posa cerca de él 

y comenzó a imitarle, 

gritando cuanto podía,

y tanto fue su esfuerzo,

que al final perdió su voz. [g]

 

No sólo no aprendió

a relinchar como un equino

Tampoco ya más logró 

graznar como un milano.

 

Cuando volvió a su tribu 

no pudo dar la contraseña.

Los milanos asustados 

lo expulsaron por cautela. 

 

O como el cuervo negro

que pintó sus alas

para entrar al corral

de pichones blancos,

y devorar comidas

que no eran suyas.

Y al descubrirlo, 

lo tiraron fuera.

Y quedó sin casa,

con plumaje extraño,

que ni sus propios pares

le reconocían [h]

 

–Querido Canquén diminuto,

Vuela pronto a tu redil. 

Respétate por lo que eres

Y podrás ser comprendido.

 

Si no puedes cambiar 

a los cisnes de la laguna

No cambies tú,

Cámbiales el agua. 

Y a los profesores y estudiantes

Les cambias su sociedad.

 

Y en el intertanto

Toma sólo lo que es tuyo

Dales sólo lo que es de ellos

Y por la razón y su fuerza

Sólo abraza tus principios

Y tu propio abecedario.

 

   Marcello Ferrada de Noli, 13 abril 2021

 

Notas

 

[a] Los que fundamos el MIR https://libertarianbooks.eu/2021/03/03/los-que-fundamos-el-mir-origenes-del-movimiento-de-izquierda-revolucionaria/

[b] Actuación en los tribunales de justicia en representación de un abogado, era una posibilidad para estudiantes luego del tercer año de Derecho.

[c] Último contacto acaecido solo cinco días antes de la muerte de Pedro.

[d] Con los años conocida como “Laguna de Los Patos”.

[e] http://avesdeconcepcion.blogspot.com/2006/07/canqun-chloephaga-poliocephala.html 11th July 2006

[f] Del Latin: ”Uno, pero un león”.

[g] Esopo, El milano que quiso relinchar. Fábulas Completas, Ediciones Ibéricas, 1965. Pág. 56.

[h] Esopo, La corneja y los pichones. Fábulas Completas, Ediciones Ibéricas, 1965. Pág. 69.

 

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El matutino SvD publicó el 19 de marzo el artículo Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos (*), en el que plantea que Rusia dirige una campaña de desinformación contra la vacuna de AstraZeneca. Y que uno de sus aliados en esta maniobra sería el profesor emérito en epidemiología, Marcello Ferrada de Noli.

El medio se contactó con el profesor Ferrada, quien concedió una entrevista vía por e-mail. Pero de las extensas respuestas del epidemiólogo, SvD publica solamente una frase y un tuit suyo, tergiversado. Y la imagen de un mono con bata blanca y una jeringuilla en la mano. ¿Dónde quedó la ética periodística de Svenska Dagbladet?

 

 Por: Marisol Aliaga

 

“Lo mejor es tener un medio propio” me aconsejó, hace muchos años atrás, el legendario periodista chileno Mario Gómez López.

Sin embargo, frente a los medios de masas establecidos, los medios independientes somos un David frente a un Goliat.

Una excepción podría ser la publicación The Indicter, cuyo editor en jefe es el mismo profesor Ferrada de Noli, que cuenta con más de medio millón de visitas, de acuerdo a las estadísticas publicadas. 

La libertad de expresión en Suecia dice estar a un nivel muy alto. En la práctica no es tan así, los grandes monopolios, como en nuestros países, controlan la gran mayoría, sino todo el flujo mediático en el país.  Fuera de eso, la pandemia dejó en evidencia que el llamado Public Service que se supone debe ser totalmente independiente - muchas veces se comporta solo como un megáfono del poder.

“No existe el periodista imparcial”, decía Stieg Larsson. Tenía toda la razón, el creer otra cosa es ingenuidad. Pero sí existe la ética periodística, el rigor, el esforzarse en llegar a la verdad. Y aquí se me vino a la mente la expresión tan consagrada de que “La primera víctima de la guerra es la verdad”, y también la guerra mediática, donde se aplican las mismas expresiones de “ofensiva” “francotiradores”, “estar bajo ataque” etc.   

Dagens Nyheter publicó el 2013 la editorial Bienvenido a Skellefteå, Polygono. Les escribí informándoles que "Polígono" no era un pueblo, sino un sector de la ciudad de Arica. Les envié incluso un documento que me enviaron desde allá que lo acreditaba. El autor me dio las gracias. Y no cambió nada. Durante un tiempo les recordé el error en la sección comentarios, de su sitio en la web. Más tarde los borraron todos y la nota mantiene su titular.

Con Svenska Dagbladet he tenido algunos encontrones, por las publicaciones de Mauricio Rojas. El editor respondió a mis quejas diciendo que “sabía que era una persona controversial”, y punto. Afortunadamente cuando éste hizo una fugaz pasada por el Ministerio de las Culturas en Chile, pudimos comprobar que había mentido, entre otras cosas respecto a su militancia en el MIR.

Este caso se me vino nuevamente a la mente, al leer el artículo titulado en un principio Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos, y también la sensación de impotencia al sentir que yo tengo la razón, pero ellos el poder. Porque la primera reacción que tengo, al leer el difamatorio artículo, es contactarme con el diario y preguntarles en qué se basan para emitir esas burdas acusaciones. Para recordarles su falta de ética profesional. ¿Pero ganaría algo? Basándome en la experiencia empírica sobre el actuar de SvD, nada.

 

Contexto:

El programa de vacunación contra la covid-19 en Europa va lento, por no decir que ha sido un fracaso. La gran mayoría de países no han vacunado a su población en la medida que habían planeado, y los problemas por falta de vacunas han causado gran frustración, desde los ciudadanos de a pie, hasta las más altas esferas en la Unión Europea. Paralelamente con este problema, han surgido otros, como las implicaciones geopolíticas de la vacunación. La información que llega a los ciudadanos está sesgada e influenciada por los medios de cada país y este y oeste se acusan mutuamente de desprestigiar sus vacunas.

La vacuna de AstraZeneca contra la covid-19  ha sufrido una serie de reveses que en las últimas semanas han ido en aumento. Varios países europeos suspendieron la vacunación con el suero de la empresa británica-sueca luego de muertes asociadas a la inoculación. Más tarde, algunos países la reanudaron, otros no. La Agencia de Salud Pública en Suecia decidió, el jueves, administrarla solamente a los mayores de 65 años, cuando hasta hace poco había desaconsejado su administración para personas justamente en este rango etáreo. Esto ha llevado a que algunos mayores se sienten como conejillos de Indias.  

En este contexto de dudas e incertidumbres sobre la vacuna de AstraZeneca, un periodista del matutino sueco Svenska Dagbladet se contacta con el Profesor Marcello Ferrada de Noli, y le solicita una entrevista. Más tarde, Mattias Magnusson escribe:

“SvD se comunica con el profesor por teléfono desde Italia. A Marcello Ferrada de Noli le gusta hablar, pero prefiere responder preguntas por correo electrónico”.

Como si fuera algo extraño que el entrevistado responda las preguntas por mail. Prácticamente todas las entrevistas, y sobre todo con las autoridades suecas se hacen via mail.

Agrega que el profesor Ferrada niega estar siendo utilizado con fines propagandísticos rusos, pero que “los medios suecos le llevan la contraria”. Y cita al profesor, con la frase:

“´La principal preocupación de todos los periodistas honestos como Ud. debería ser el contenido de lo que digo y con qué evidencia científica se basa. No donde finalmente se publicaron o difundieron mis opiniones´, escribe el profesor”.

Vale decir, una entrevista por correo electrónico que se extiende por tres días y que comprende al menos nueve preguntas y respuestas, donde el profesor Ferrada aclara pacientemente y con lujo de explicaciones las contra preguntas del reportero, se condensa en una sola frase.

Y de los miles de tuits del del profesor en Twitter, Magnusson elige uno solo, lo tergiversa y dice que lo que afirma el profesor “muy bien podría venir de una fábrica de trolles rusos”. ¿Y qué pruebas da? Ninguna. Ni un solo enlace a fuentes, ni siquiera a fuentes tan amarillentas como su nota.

En lugar, cita a un jefe de la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (MSB), Mikael Tuvesson (el diario escribe, erróneamente, Tufvesson) cinco veces directamente y otras tantas, indirectamente. "El año pasado se trató mucho de la covid-19 y la estrategia sueca. En otoño, empezaron a aparecer las vacunas. Los problemas que preocupan a la gente son los que se utilizan. En este momento, la vacuna es la herramienta", dice Tuvesson, en el artículo. 

Vale decir, Svenska Dagbladet contacta a un experto en epidemiología en Bérgamo, Italia, para una entrevista. Pero en lugar de citar las preguntas y respuestas del extenso material que obtiene - desde una de las primeras ciudades en el mundo afectadas por la covid-19, por lo tanto, interesante para cualquier periodista realmente interesado en el tema - publica un artículo difamatorio donde, tomando afirmaciones de otra persona, presenta al entrevistado como un “troll” que está a las órdenes de la propaganda rusa

Yo me pregunto, en la soledad de mi cuarentena, como periodista independiente y directora de un modesto medio alternativo, ¿haría yo una cosa así?

Me respondo:

En el ejercicio de mi profesión he hecho innumerables entrevistas, muchas veces a personas que nunca pensé llegar a conocer. Pero una cosa ha tenido siempre la mayor importancia: el respeto al entrevistado. Como periodista es necesario tener en cuenta algo: el entrevistado deposita en uno toda su confianza, yo estoy ocupando su tiempo, y de mí depende el ser capaz de transcribir lo mejor posible lo que éste me quiere decir. Se trata de ética profesional y de algo que seguramente se tiene o no se tiene. Así de simple.

Al parecer el articulista de Svenska Dagbladet carece de esta brújula moral.

 

(*) La nota se tituló así en un principio. Después cambió de titular dos veces, desde: "Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos", pasando por: "El nuevo problema de AstraZeneca es el sueño dorado de los desinformadores", hasta, el titular final, más sobrio: "¿Quién tiene fuerzas para ser crítico y controlar las fuentes, a un año después de la pandemia?".

 

 

Notas al margen:

El profesor Marcello Ferrada de Noli publicó un extenso artículo en el medio que dirige, The Indicter, donde reproduce en su totalidad el texto enviado a Mattias Magnusson. Como esta nota está en inglés, no ha sido posible para Magazín Latino publicar aún su contenido (espero hacerlo más adelante). No obstante, el lector interesado puede acceder a esta en el enlace.

Del extenso artículo podemos incluir, no obstante, algunos párrafos, como:

“Algunas cosas sobre mí, a las que se hace referencia en el artículo de SvD, no solo son completamente difamatorias sino también completamente falsas. La información de Magnusson sobre lo que le habría respondido durante la entrevista - que afortunadamente fue registrada vía e-mail - no se corresponde con lo que realmente le dije y le expliqué”, explica el profesor Ferrada.

“De los mil tweets y los artículos que he publicado sobre el tema, a partir de una respuesta de entrevista detallada de 13 páginas y la información que envié a SvD, el periodista elige seleccionar un renglón de un tuit (y también distorsionar su significado) y hacerla representativa de una historia sobre desinformación y propaganda rusa. Esto no es solo un fracaso estadístico (en términos de selección representativa) sino también muy poco ético en términos de práctica profesional y / o periodística.”

El profesor expresa además que ha cursado una demanda a la entidad que se encarga de examinar las infracciones de parte de los medios de comunicación.

Otro párrafo que nos gustaría añadir a la nota tiene relación con algo que Marcello Ferrada nombra al final de su artículo, de cuando él quiso ayudar a los adultos mayores de la localidad donde actualmente reside, Bérgamo, conocido por ser el epicentro de la pandemia. Algo que ha sido citado por medios internacionales, y más recientemente en este – enlace.

“Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes", escribe el Dr. Ferrada en The Indicter.

Seguramente Mattias Magnusson no sabe, porque nunca lo averiguó, que el Profesor Ferrada, en diciembre del año pasado, al ver la devastación en la ciudad de Bérgamo, llegó a la conclusión de que la mejor manera de ayudar a sus vecinos de la localidad del norte de Italia era adquirir una vacuna. Y luego de examinar la evidencia científica, la elección recayó en Sputnik V. La vacuna rusa, ha sido vilipendiada por los medios europeos, sin embargo, hoy se perfila como una alternativa segura, y se ha anunciado que incluso hay planes de iniciar su producción en Suecia.

Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes.”

Sus palabras son un fiel reflejo de la necesidad que existe de dejar las ideologías y las razones geopolíticas de lado, frente a un enemigo en común, y de preocuparse, en cambio, de la salud de los ciudadanos.

 


Marcello Ferrada de Noli, Dr. en Medicina y Psiquiatría, Profesor Emérito de Epidemiología. Pantallazo de SvD. 


Svenska Dagbladet ilustra su nota con un meme. Foto: Pantallazo, portal del matutino Svenska Dagbladet. 

 

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Aquí, el testimonio de uno de los sobrevivientes de la época más aciaga de la historia moderna de Chile, uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionario: Marcello Ferrada de Noli.

Con el golpe cívico militar del 73 en Chile, auspiciado por los Estados Unidos, “los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas”, escribe Ferrada de Noli, en esta columna-testimonio. 

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Eran las siete de esa mañana brillante del 11 de septiembre de 1973 en Concepción, la ciudad más grande del sur de Chile. Entonces me alojaba en la casa de campo familiar a unos 20 kilómetros al norte del campus de la Universidad, donde no hacía mucho me habían nombrado profesor de métodos psicosociales. Había regresado desde México unos meses antes. Yendo hacia el garaje, el día soleado me hizo decidir a última hora ir en mi moto al trabajo. Como se demostró más tarde, fue una decisión espontánea que ciertamente me salvó de ser capturado, torturado y asesinado ese mismo día.

 

Hacían casi exactamente tres años atrás, Salvador Allende se había convertido en el primer presidente electo democráticamente en el mundo occidental. Yo tenía entonces 27 años, vivía en ese momento en Londres, y decidí regresar de inmediato a Chile. Durante esos primeros años, los cambios estructurales realizados por el gobierno de Allende a favor de los sectores menos privilegiados de la sociedad, y que en cierta medida iban a ser financiados por la nacionalización de la industria minera chilena del cobre - entonces explotada por corporaciones privadas estadounidenses – le adjudicaron muchos enemigos poderosos para él y su gobierno, tanto dentro como fuera de Chile.

 

Los partidos más grandes e importantes de la coalición de centroizquierda que apoyaron al gobierno de Allende estaban aún convencidos, de buena fe, de que el vasto apoyo popular a Allende, junto con las garantías democráticas de su gobierno evitarían cualquier atentado político serio contra el gobierno popular. Por otro lado, una pequeña voz minoritaria dentro de las filas de la izquierda, principalmente representada por el MIR – el Movimiento de Izquierda Revolucionaria - estaba bastante convencida de que el gobierno de Allende no era seguro y que un golpe de estado sería inminente. Con esto como punto de partida, el MIR había instado a Allende a asegurarse su apoyo entre las masas, profundizando las medidas socialistas a su favor. Al mismo tiempo, el MIR comenzó a hacer preparativos para resistir militarmente si fuera necesario, y pensó seriamente que esta resistencia podría ser útil cuando llegara el momento.

 

Los hechos probaron, fatalmente, que ambas tesis estaban erradas. Pinochet y sus generales no sólo estaban bien preparados militarmente, sino que su misión estaba bien asistida e incluso organizada con poderosa ayuda del exterior, desde la tierra de los dueños extranjeros de las minas chilenas, los Estados Unidos de Norteamérica. 

 

En definitiva, utilizando drástica y brutal violencia, los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas. Con todo, la táctica más eficaz de la operación de Pinochet fue el consiguiente encubrimiento de sus propósitos a su jefe, el presidente Allende, a quien había jurado lealtad hasta el último momento. Ni siquiera el MIR, a pesar de toda la inteligencia que pudo recopilar sobre los preparativos del golpe, pudo predecir la fecha exacta del golpe.

 

En consecuencia, esa mañana del 11 de septiembre, mientras me dirigía en moto hacia Concepción, entrando por la Avenida Collao, no sabía que las tropas de Pinochet estaban desde antes instalando controles y deteniendo todos los automóviles o autobuses que iban al centro. Los militares buscaban armas de combate y automóviles que transportaban a personas cuyos nombres figuraban en sus listas de arrestos. Solo dejaban pasar a los peatones, y que a primera vista no portaban armas de combate.

 

Los militares y las fuerzas policiales que colaboraron con ellos en la preparación de la toma militar tenían sus listas, exactamente como la Gestapo. En estas listas estaban todas las autoridades designadas por el gobierno, todos los dirigentes sindicales (no solo de organizaciones nacionales o regionales, sino de cada uno de los dirigentes sindicales en los lugares de trabajo) y los dirigentes de los partidos y organizaciones políticas de izquierda, los académicos e intelectuales simpatizantes de izquierda, los líderes de organizaciones estudiantiles, etc.

 

Me atrevo a decir que mis condiciones  no eran las mejores. En ese momento era miembro de la dirección de la asociación de profesores y trabajadores universitarios, que era mi asignación política pública. Además, como joven catedrático universitario licenciado en Filosofía y habiendo publicado recientemente un libro que - aunque su contenido era fundamentalmente filosófico - lo había dedicado expresamente a un líder indígena de los trabajadores agrícolas (Moisés Huentelaf, fallecido en 1972 por las balas de los poderosos terratenientes del sur de Chile), efectivamente fui considerado por los militares entre los llamados “intelectuales de izquierda”. Sin mencionar que había publicado artículos en la revista independiente de izquierda “Punto Final”. Y "lo peor" de todo, había sido uno de los fundadores del MIR, en octubre de 1965 y también coautor, junto con su amigo Miguel Enríquez (líder del MIR) y su hermano Marco Antonio, de la primera "Tesis político militar". del MIR aprobado en el congreso constituyente. Aunque no más de ochenta personas de todo Chile estuvieron presentes en el congreso constituyente de 1965, en el momento del golpe de Estado de 1973, el MIR había crecido con miles de seguidores, y muchos de ellos militantes centrales. Por primera vez también reconoceré aquí que mi rol político clandestino como militante del MIR fue el de miembro del Comité Organizador del MIR para la Región de Concepción.

 

A medida que veía aumentar los puntos de control, dejé la motocicleta y seguí más discretamente de a pie hacia Concepción. Como ya me encontraba camino a la Universidad decidí ingresar a la casa de la Avenida Roosevelt 1674, la residencia del Dr. Edgardo Enríquez Frödden, que entonces vivía en Santiago, en su condición de Ministro de Educación en el gobierno de Allende. Sabía que allí vivía su hijo Marco Antonio, uno de mis amigos más cercanos (hermano de Miguel Enríquez). Marco Antonio Enríquez era un académico de la Universidad de La Sorbona en París, que también había regresado a Chile. Allí nos pusimos al día sobre los acontecimientos, a través de la radio. El golpe de Pinochet había comenzado en la base naval de Valparaíso y había sido coordinado con tropas del Ejército en Santiago. Ahora se movían por el Palacio Presidencial “La Moneda” en el centro de Santiago.

 

Desde la casa de Enríquez llamé a la “central” pero no estaba operando tan temprano. Mientras tanto, vimos los camiones del ejército, llenos de soldados, yendo en dirección al campus universitario. Aproximadamente a las 10.30 tuve finalmente contacto y me dieron un “punto” (punto de encuentro) en el centro de Concepción, concretamente al final de la calle Maipú de la Galería Rialto (si recuerdo bien el nombre), para recibir detalles de las órdenes.

 

En ese momento, el MIR había preparado, a nivel nacional entre su organización central, una organización política militar basada en las “estructuras del GPM” (“grupos político-militares”). Esto significaba que cada militante, independientemente de su compromiso político público, era miembro de un GPM en particular. Estos GPM, también llamados "estructuras", se organizaron a su vez en células políticas militares clandestinas ("las bases"). En mi caso particular, estando en ese momento trabajando clandestinamente en detalle de Organización del Comité Regional, mi GPM era el que se llamaba “la estructura centralizada” y mi celda operativa era el propio detalle, integrado en ese momento por cinco integrantes (de éstos, tres han sobrevivido, todos residen en distintos países de Europa).  

 

La principal estrategia de contingencia del MIR para la eventualidad de un golpe de estado estaba contenida en el “Plan militar de emergencia” (PME) a nivel nacional, según el cual cada GPM, y a su vez cada célula en particular tenía un área geográfica previamente asignada para actuar política y militarmente durante la resistencia planificada. Hasta donde yo sé, todos los militantes del MIR habían tenido algún entrenamiento militar. Fuera de las células antes mencionadas, en el MIR existían también algunos de los llamados “grupos de fuerza”, integrados por militantes con cierta especialización para este tipo de tareas de resistencia. Algunos de ellos, también como militantes del MIR, habían servido anteriormente como guardaespaldas del presidente Allende. La mayoría de ellos ahora están muertos.

 

La célula de organización a la que yo pertenecía - como dije antes, pertenecía a la estructura central del MIR en Concepción - tenía asignados puestos de combate precisamente en el centro de la ciudad de Concepción. Esto me puso en un problema terrible, personalmente, ya que mis padres vivían en el edificio de la calle Colo Colo y la calle San Martín, a dos cuadras de la “Plaza de Armas” de Concepción y donde se ubicaban las oficinas gubernamentales. Esto significa también que cerca de la residencia de mis padres (a unos doscientos metros en dirección contraria) se encuentra el cuartel general de la División Militar de la guarnición Concepción (en la calle O'Higgins y la calle Castellón). También mi hijo y su madre se habían refugiado en la residencia de mis padres; esto después de que mi padre se fue al campo y los llevó a "salvo". De hecho, las fuerzas de Pinochet habían – durante mi ausencia - asediado la propiedad en el campo, en la tarde del 11 de septiembre.

 

La resistencia en Concepción, y en Chile en su conjunto, no se hizo a la escala que el MIR había esperado, aunque se produjeron numerosos combates a través de todo el país. En esta lucha participaron también militantes de otros partidos políticos de izquierda. En Concepción se reportaron escaramuzas esporádicas las noches del 11 y 12 de septiembre, tanto en el centro de la ciudad como en algún punto de su periferia. Y se suponía que esto estaba de acuerdo con el plan.

 

Fin de la primera parte

 

 

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Gran disgusto entre la comunidad chilena en Suecia causó la designación de Mauricio Rojas como nuevo ministro de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile. Chilenos radicados en Suecia recuerdan airados el paso del consejero de Sebastián Piñera por el país escandinavo.

Su amistad con el presidente de Chile lo sitúa ahora en la cúspide máxima de su carrera. Pero persiste una gran duda. ¿Quién es Mauricio Rojas? ¿Fue realmente militante del MIR, o inventó ese pasado revolucionario para obtener asilo en Suecia? 

 

 Por: Marisol Aliaga

 

El cambio de gabinete de Sebastián Piñera y la designación de Mauricio Rojas como nuevo titular de Cultura desató un animado debate en las redes sociales dentro de la comunidad chilena en Suecia.

Y, a los dos días, el debate seguía, ahora por los dichos de Rojas sobre el Museo de la Memoria, de que: ““Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”.

En una entrevista con La Tercera, el ministro se retracta, pero el debate suma y sigue. El primero en reaccionar fue el poeta Raúl Zurita, quien le declaró la guerra e hizo un llamado a “no participar en instancias donde esté involucrado”.  

Mauricio Rojas se fue de Suecia hace años, sin embargo, mantiene los contactos y publica continuamente en el diario de derechas Svenska Dagbladet, su fan número uno en el país escandinavo.

Las columnas de Rojas en este periódico han despertado la ira de sus compatriotas en numerosas ocasiones, por sus mensajes xenófobos en contra de los inmigrantes, algo que los parridos de la derecha extrema han utilizado ampliamente.

Entre otras barbaridades ha dicho que los chilenos cometen delitos debido a su “tradición cultural” y que “los inmigrantes comparten la responsabilidad de que otros inmigrantes cometan crímenes”. Las Juventudes del partido que al fin lo albergó, en su recorrido por las derechas, el Liberal, exigieron la expulsión de Mauricio Rojas del partido. Pero su líder, Lars Leijonborg le dio su apoyo y pudo seguir a cargo de la Comisión de políticas de integración.

Sin embargo, Rojas se transformó en una piedra en el zapato para el partido, y se vio como un alivio el que, en 2008, se trasladara a España. Según él, a ocupar el puesto de rector de una universidad en Madrid.

Gracias a que el partido Liberal, demostrando que era un partido “incluyente” que acogía a los extranjeros, lo había puesto en los primeros lugares de su lista parlamentaria en las elecciones, y así Rojas ocupó un escaño en el Parlamento sueco entre el 2002 y el 2008.

En diciembre de 2011, Svenska Dagbladet publicó un artículo de la autoría de Rojas, que provocó el repudio de la comunidad chilena en Suecia. En esta columna, el íntimo amigo de Piñera culpa a Allende y al Partido Socialista de haber hecho todo lo posible por destruir la democracia en Chile.

“En este proceso de destrucción, la izquierda jugó un papel crucial, todos esos fervorosos revolucionarios, con el Partido Socialista de Allende a la cabeza, hicieron lo que pudieron por destrozar la democracia chilena. En su opinión era falsa, a diferencia de la verdadera democracia, que prevalecía en Cuba y en países comunistas similares”.   

Fue en la época de las protestas estudiantiles con Camila Vallejo y tantos otros jóvenes que exigían una educación digna y una sociedad justa. Coincidió, además, con que el gobierno de Piñera avaló los homenajes a Krasnoff Marchenko, por parte de los pinochetistas en Chile.

El alcalde de Providencia había gestado un homenaje a este monstruo, y el presidente Piñera lamentó no poder asistir, ¡pero les deseó buena suerte!

Fuimos varios los chilenos que le respondimos al director del diario, y nuestro medio publicó dos notas al respecto. Obtuvimos solamente una escueta respuesta, de parte del Sr.PJ Linder, a quien hace poco se le ve en una entrevista, cordialmente conversando con el Sr. Rojas.

Por supuesto nunca publicaron ninguna de nuestras cartas.

Incluso nos dimos la molestia de traducir una entrevista que, en el transcurso de nuestra investigación nos había llegado. Una entrevista con El Mercurio, diario que ha publicado numerosas columnas del nuevo ministro de Piñera.

La entrevista comienza así:

“Mauricio Rojas, el ex mirista que fue invitado a La Moneda

Yo me acuerdo de cuando tenía 15 o 16 años, del poder que sentía por mi intelecto, por mi pasión, por mi voluntad. Miraba a mis amigos del barrio, de la escuela, y pensaba que eran seres humanos chiquititos, que estaban al lado de un mesías y no se habían dado cuenta. Hasta que un día dije 'todos esos seres chiquititos da lo mismo que los matemos, porque son pequeñitos...'".

La entrevista fue publicada en El Mercurio el 27 de noviembre de 2011.

También nos llamó la atención, y se lo hicimos saber al editor del diario sueco, que Mauricio Rojas mentía, al decir al El Mercurio que era docente de la Universidad de Lund. Y mentía a Svenska Dagbladet, al decir que era rector de una Universidad en Madrid.

 

Ahora, al enterarnos de su designación en la cartera de la Cultura y las Artes, nuevamente surgió la pregunta de su supuesta militancia en el MIR.

Una de las primeras personas en pronunciarse al respecto en las redes fue el padre del ex diputado de la Socialdemocracia, Luciano Astudillo, quien en Facebook escribió el siguiente posteo:

“Mauricio Rojas nunca fue del MIR. Estudió Derecho en la Chile y salió del país hacia Argentina sin ningún problema, luego, buscando nuevos horizontes viajó a Suecia, donde pidió asilo político mintiendo para poder permanecer en Suecia. Allí comenzó sus estudios teóricos antimarxistas para darle sentido a su estatus de asilado político. No fue perseguido y nunca se le impidió volver a Chile, pero era más rentable permanecer en Suecia profitando de un falso exilio y militando en un partido de derecha al servicio de las grandes empresas suecas. Efectivamente fue parlamentario en Suecia y su principal preocupación legislativa fueron políticas en contra de los inmigrantes, por ejemplo, en su opinión solo podían permanecer en Suecia quienes hablaran perfectamente el idioma y que renunciaran a sus raíces.  Lo conocí personalmente, mi hijo Luciano también fue parlamentario por la Socialdemocracia en el mismo periodo, por cierto, con posiciones diametralmente opuestas. Este es el nuevo flamante ministro de Cultura, que llega al cargo por la amistad con otro renegado, Ampuero. Por último, este energúmeno, Rojas, escribió hace algún tiempo un panegírico alabando las cualidades de gran estadista del señor Piñera”.

 

Certero resumen del Sr. Cesar Astudillo y que encendió aún más las redes, respecto a la militancia y al pasado de Mauricio Rojas.

La pregunta clave era de si el nuevo ministro de Piñera mintió, al llegar a Suecia, en 1974, diciendo que era mirista, como un subterfugio para poder obtener asilo político en Suecia.

Igor Cantillana, conocido actor y dramaturgo chileno afincado en Suecia, así lo declaró, en una carta, más tarde.

“Yo, que fui miembro de la dirección del MIR en la universidad de Chile y secretario general del FER (Frente de Estudiantes Revolucionarios de la Universidad de Chile entre 1970 – 1972) nunca supe de la existencia de Mauricio Rojas como militante mirista. No eran muchos los miristas de la Escuela de Derecho en ese entonces. De cualquier manera, si lo fue y los demás no nos dimos cuenta, puede ser. Pero lo que sí es cierto es que ningún militante del MIR tuvo derecho al asilo sin que costase la expulsión del partido. Por lo tanto, no sé hasta qué punto el Sr. Rojas puede hacer uso de su militancia revolucionaria”. (Extracto de la carta).

Una serie de hechos se han ido sucediendo en Chile, respecto a este nuevo nombramiento. Hoy día, el connotado medio chileno El Desconcierto, publica una entrevista con el ex Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionario, Andrés Pascal Allende. El titular: “Andrés Pascal: “Mauricio Rojas nunca militó en el MIR”.

El artículo comienza: “Rotundo y molesto, Andrés Pascal Allende, ex Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, desmiente la historia militante que ha difundido el nuevo ministro de Cultura nombrado por Sebastián Piñera. El jefe mirista reconoce que tuvo que averiguar sobre los antecedentes de Rojas en Suecia y califica su autobiografía política como una desfachatez que ofende a las mujeres y hombres del MIR que sufrieron la brutalidad represiva de la dictadura con torturas, asesinatos y desapariciones”.

 

Esta entrevista aclara muchas dudas. No hacen falta más explicaciones.

 

Ahora, artistas, intelectuales y luchadores de los DD.HH. en Chile exigen la dimisión de Mauricio Rojas como ministro de las Culturas, Artes y Patrimonio de Chile.

 

 

Dato al pie de la nota:

 

Mauricio Rojas ha mencionado en numerosas oportunidades que su madre fue detenida y torturada en Villa Grimaldi.Lo que no cuenta es que fue su madre quien se asiló primero en Suecia y nos consta que MR tenía una pésima relación con ella. Fue indolente y frío con ella aún en sus últimos días, cuando ella estaba a punto de morir, debido a un cáncer. Se sabe que Juana Mullor nunca le perdonó a su hijo su traición. Nunca hicieron las paces.

 

 
Mauricio Rojas, nuevo ministro de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile; y el presidente de Chile, Sebastián Piñera. Foto: Prensa.Presidencia.cl. 

 

 

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