Sábado, 15 Mayo 2021 | Login

Las autoridades sanitarias en Suecia han hecho cambios en la priorización de grupos de la población que serán vacunados contra la covid 19. De esta forma, ahora las personas mayores de 65 años son incluidas en la fase 2 y no mayores de 70, como era antes.

“En cada fase, los mayores tienen prioridad sobre los jóvenes, porque sabemos que la edad es un factor de riesgo evidente cuando se trata de covid 19”, dijo Johan Carlson, director general de la Agencia sueca de Salud Pública.

 

 Por: Magazín Latino

 

El jueves pasado y en conferencia de prensa en la que participó el gobierno y las autoridades sanitarias, se informó que se habían hecho cambios respecto a las prioridades en los grupos de la población que serán vacunados contra la covid 19.

 

Ahora, en la fase 2 - la segunda en prioridad – serán incluidos los mayores de 65, y no desde 70, como antes.

- Se debe ofrecer la vacuna a quienes tienen la mayor necesidad de protección contra el covid 19 antes que a los que corren un riesgo menor de enfermedad grave y muerte. Este es el punto de partida en el trabajo de la Agencia de Salud Pública para crear recomendaciones para regiones y municipios, dijo Johan Carlson, Director General de la Agencia de Salud Pública de Suecia.

 

Sin embargo, todo depende del acceso a las vacunas.

 

Según Carlson, se espera alrededor de un millón de dosis en febrero y otros 1,2 millones de dosis en marzo, de la vacuna de Pfizer y Biontech.

-- Los volúmenes que podemos esperar para Suecia están cambiando. Esto significa que es posible que la recomendación que presentamos hoy deba cambiarse nuevamente, porque el acceso a las vacunas es crucial para el proceso de inmunización, dice.

 

La entidad tiene la tarea de llegar a grupos que anteriormente han sido vacunados en menor medida.

 

La jefa de la sección de salud y atención médica de los municipios y regiones de Suecia (SKR), Emma Spak, expresó:

- Al menos 264.000 personas han recibido una dosis de la vacuna. El objetivo es ofrecer vacunas a todas las personas mayores de 18 años antes de que finalice la primera mitad del año.

 

 Se trata de unos 8,2 millones de personas.

- A esto se suma que las regiones están llevando a cabo una amplia reprogramación en el plan de vacunación nacional, luego del anuncio de la Agencia de Salud Pública respecto a la vacuna de Astra Zeneca, de que no debe administrarse a los mayores de 65 años, dijo Spak.

 

También explicó que las regiones han debido reducir la tasa de vacunación planificada, debido a la falta de entregas.

- No vemos que haya restricción alguna en las regiones, pero ahora depende de las entregas de vacunas, lo que determina el ritmo de vacunación.

 

Por su parte, la ministra de Asuntos Sociales Lena Hallengren, indicó que el gobierno ha encargado el pago de 400 millones de coronas a las regiones, para vacunar a las personas.

- Estamos trabajando con el énfasis puesto en cómo lograr que muchos se vacunen, dijo.

 

Según Hallengren, la campaña de vacunación más grande de Suecia requiere un trabajo intensivo de parte de muchas personas.

- Pero con la segunda dosis, se afloja el control de la pandemia sobre Suecia, acotó.

 

En la rueda de prensa del jueves participó también el ministro de Digitalización, Anders Ygeman. Él consigna que se está comenzando a trabajar en un certificado de vacunación digital que estará listo para el verano.

 

- Nuestro objetivo es que esta labor se lleve a cabo lo más rápido posible y que la infraestructura digital esté disponible para el verano.

 

El enfoque es el mismo que Dinamarca anunciara anteriormente.

- Todas las personas vacunadas tienen derecho a recibir un certificado de parte del vacunador. Ahora estamos desarrollando una infraestructura digital para pasaporte de vacunación y verificación. Esto hará que los certificados de vacunación sean más seguros, más fáciles y con validez internacional, dijo Anders Ygeman.

 

Nuevo orden de prioridad

Fase 1: Residentes en casas de reposo y personas con atención domiciliaria, personal sanitario y de enfermería, así como contactos en el hogar.

Fase 2: 65 años o más, personas con ciertas afecciones médicas, como pacientes en diálisis y receptores de trasplantes, y sus contactos domésticos, LSS / compensación de asistencia y personal de atención médica y cuidadores.

Fase 3: Personas entre 60 y 64 años. Personas entre 18 y 59 años que tengan una enfermedad o afección que implique un mayor riesgo, así como personas que tengan dificultades para seguir las medidas de protección, como personas con demencia o con discapacidades.

Fase 4: resto de personas entre 18 y 59 años.

Fuente: Regeringen. Folkhälsomyndigheten.

Con información de: Göterborgsposten. Ny Teknik.

Rueda de prensa del gobierno y autoridades sanitarias. Jueves 4 de febrero de 2021. Foto: Captura de pantalla Regeringen.se.

 

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La apuesta sueca frente a la pandemia se ha basado en recomendaciones y no obligaciones y las autoridades han recalcado a menudo que la ciudadanía sigue las instrucciones al pie de la letra. ¿Sin embargo, es así?

“Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlas. Anders Tegnell debería estar enterado de esto”, escribe Markus Balázs Göransson.

 

 Fuente: Aftonbladet. 04 noviembre 2020

 

DEBATE. Los estudios sobre el cumplimiento de la ciudadanía a los consejos de las autoridades para evitar infecciones no muestran que los suecos hayan sido buenos para seguir estos durante la pandemia. Es importante que no alimentemos falsas esperanzas dando una falsa sensación de seguridad de que se están siguiendo los consejos. Esto puede llevar a decisiones incorrectas en el manejo de la infección.

 

Es una verdad general y aceptada que los suecos han seguido bien los consejos de la Agencia Sueca de Salud Pública para evitar infecciones. Esta convicción parece estar bien asentada en los políticos y funcionarios suecos.

 

La canciller Ann Linde ha declarado que "más del 80 por ciento de la gente sigue las recomendaciones". MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco] ha dicho que "ocho de cada diez continúan siguiendo las recomendaciones". La Agencia Sueca de Salud Pública [FHM], ha afirmado que “una gran mayoría de la población sigue los consejos”. Rara vez se han escuchado voces disidentes.

 

Una parte de los medios de comunicación han estado de acuerdo. Dagens Nyheter ha escrito que "las encuestas muestran que ocho de cada diez suecos siguen las recomendaciones de FHM". Emma Frans, de SvD, ha declarado que "la mayoría parece que continúan siguiendo las recomendaciones de las autoridades". Expressen ha señalado que "la mayoría" de los suecos viven de acuerdo con los consejos.

 

Los más jóvenes a veces han recibido una o dos reprimendas. Pero en su mayor parte, los informes han transmitido que la ciudadanía sigue los consejos.

 

Sin embargo, la evidencia ha sido escasa. Recuerda un poco a los atuendos reales de cierto cuento infantil danés. Muchos han afirmado que los suecos siguen las recomendaciones, pero pocos han examinado acuciosamente las afirmaciones.

 

Si lo hubieran hecho, habrían descubierto muchos cabos sueltos.

 

Tomemos, por ejemplo, al epidemiólogo estatal Anders Tegnell, quien en una conferencia de prensa el 23 de junio dijo:

 

"Una gran mayoría de la población sigue verdaderamente estas pautas".

 

Las palabras eran hermosas, pero lamentablemente no son ciertas.

 

En las semanas previas a la conferencia de prensa, FHM, en colaboración con Novus, había examinado el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los suecos. El material recolectado se clasificó como material de trabajo interno y no fue accesible, en un comienzo.  Pero después de un perseverante intercambio de correos electrónicos y una advertencia de que se llevara el caso a las Cortes, finalmente obtuve la información.

 

La documentación no mostraba en absoluto que una "gran mayoría (...) realmente" siguiera las recomendaciones. Los datos indicaban que solo el 35 por ciento había respondido que habían seguido completamente las recomendaciones.

 

Un epidemiólogo estatal debe saber que el 35 por ciento no es una gran mayoría.

 

Otro estudio que se ha reproducido incorrectamente es una encuesta de Kantar Sifo. El estudio se ha destacado como evidencia de que la población sigue las recomendaciones, pero adolece de graves deficiencias que lo hacen inutilizable para lograr una evaluación.  

 

De hecho, el estudio no mide en absoluto el cumplimiento de las recomendaciones. Lo que mide es si las personas han cambiado su comportamiento durante la pandemia. Por ejemplo, analiza si las personas se han lavado las manos con más frecuencia que antes, no si siguen los consejos sobre el lavado de manos, que es una diferencia crucial.

 

Hacer algo con más frecuencia no significa hacerlo con la suficiente frecuencia, al igual que el fumar menos no significa dejar de fumar o proteger los pulmones de posibles daños.

 

Probablemente, muchos más han cambiado su comportamiento, que aquellos que siguen los consejos al pie de la letra. Por tanto, existe un riesgo inminente de que el diseño del estudio haya dado lugar a cifras excesivamente elevadas que no reflejan el grado real del cumplimiento de las recomendaciones.

 

Es muy preocupante que el estudio se haya utilizado para fundamentar las afirmaciones de que las recomendaciones se cumplen.

 

Otros estudios han dado un panorama más sombrío. En mayo, Novus descubrió que hasta el 36 por ciento de los suecos que tenían síntomas de resfriado iban a trabajar. En julio, una recopilación de informes sobre la situación en 19 de las 21 administraciones provinciales de Suecia declaró que "un gran número de municipios han identificado graves deficiencias en el cumplimiento" de las recomendaciones.

 

Esto rima mal con las afirmaciones de un alto grado de cumplimiento de los consejos.

 

La gestión sueca de la pandemia se basa en la responsabilidad individual. La esencia de esto es que la población sigue los consejos de las autoridades para protegerse de los contagios.

 

El hecho de que representantes gubernamentales, funcionarios gubernamentales y periodistas describan incorrectamente la evidencia sobre el comportamiento de los suecos puede habernos adormecido en una falsa sensación de seguridad.

 

Esto puede haber contribuido a que no se introdujeran determinadas medidas, por ejemplo, recomendaciones sobre mascarillas en el transporte público, por la creencia de que la población ya sigue los consejos de mantener la distancia y de quedarse en casa en caso de presentar síntomas.

 

También puede haber llevado a un enfoque excesivo en el comportamiento individual, en lugar de en factores más amplios, como explicaciones de pautas en la propagación de la infección.

 

El hecho de que la propagación de la infección disminuyó durante el verano y aumentó durante el otoño probablemente se debió menos a los cambios en las elecciones individuales de las personas que a, por ejemplo, la transición al teletrabajo, las condiciones climáticas, las largas vacaciones y el cierre/apertura de universidades e institutos.

 

Se sabe que la ignorancia no es una fortaleza. Ya es hora de que se realicen estudios científicos serios sobre el seguimiento de las recomendaciones para evitar infecciones y que examinemos las afirmaciones que se hacen, para saber si están respaldadas por la evidencia.

 

Markus Balázs Göransson es profesor titular del Colegio de Defensa Nacional de Suecia y Ph.D. dr en Política Internacional. Columnista en la página editorial de VLT.

 


Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlos. Anders Tegnell debería estar enterado de eso, escribe Markus Balázs Göransson. Foto: VLT/Aftonbladet. Montaje: Magazin Latino. 

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Los ancianos han representado la gran mayoría de las muertes por Covid-19 en Suecia, ya sea en residencias de ancianos o en sus propios hogares, a menudo solos. A mediados de mayo de 2020, solo el 13 por ciento de aquellas víctimas habían recibido tratamiento en hospitales suecos. En agosto de 2020, solo el cinco por ciento de los pacientes de Covid-19 admitidos para recibir tratamiento en hospitales provenían de esos hogares. Comparada con sus países vecinos nórdicos, Suecia presenta con creces la mayor proporción de muertes entre los casos confirmados de corona. Este artículo analiza las posibles razones.

 Por: Marcello Ferrada de Noli (*)

La inmunidad grupal


Las comparaciones internacionales de la situación epidemiológica del covid-19 pueden ayudar a evaluar la eficacia de las diferentes estrategias utilizadas por las autoridades sanitarias. Es posible que algunos países antes conocidos como "tercer mundo", hayan asimilado estas estrategias, o ponderan hacerlo. Esto bajo una concepción de atribuir conocimientos técnicos superiores en materia de salud pública, a países considerados más desarrollados económicamente – lo cual aún persiste en algunos círculos gubernamentales. Por esta misma razón, países de América Latina, África y otras regiones han sido blanco en una propaganda diseñada en los países desarrollados que promueven, con la ayuda de medios de comunicación locales, la exportación de sus métodos epidemiológicos.


En Europa, Italia fue el primer país en aplicar el enfoque de "lockdown" (confinamiento). Al comienzo de la ‘segunda ola’, Italia tuvo una de las incidencias más bajas de nuevos casos de Covid-19. El modelo que se presenta en Europa como alternativa al italiano es la "inmunidad colectiva", más asociada a la interpretación neoliberal de Suecia. La idea aquí es priorizar la economía: no cerrar fábricas, escuelas o restaurantes. El epidemiólogo estatal sueco, Anders Tegnell, dijo que "si cerramos las escuelas perderíamos el 25% de la fuerza laboral" (los padres tendrían que quedarse en casa). También ha declarado que “la inmunidad colectiva es lo único que eventualmente detendrá la propagación de este virus”. En palabras de Johan Giesecke, principal asesor de la Agencia de Salud Pública de Suecia, y mentor de Tegnell, la estrategia de inmunidad colectiva consistiría en "dejar que el virus atraviese la población".

 


Anders Tegnell, el arquitecto de la estrategia sueca del coronavirus, en un bar en Estocolmo, el 28 de mayo de 2020. Hacia entonces, Suecia había registrado las muertes por Covid-19 per cápita más altas de Europa. El autor destaca la ausencia de ‘distanciamiento social’ observado por los huéspedes del bar, a pesar de las recomendaciones impartidas al público por el propio Tegnell. Foto Aftonbladet.

 

Hay varios hechos que prueban que la dirigencia de Folkhälsomyndigheten (Agencia Sueca de Salud Pública) había optado por la ‘inmunidad de rebaño’. En un reciente artículo, Time reproduce un intercambio de emails en que Tegnell especula sobre el beneficio de aquella estrategia, y escribe: “Un punto sería mantener las escuelas abiertas para lograr la inmunidad de rebaño rápidamente”.

 

Tengo entendido que uno de los primeros análisis críticos sobre el experimento sueco en medios de difusión internacionales, fue una entrevista y luego el primero de una serie que publiqué en RT, y que fue mencionado en Suecia en el diario Expresen. Luego siguieron otros académicos e investigadores suecos en diversos medios de Occidente, lo que motivó críticas, o al menos escepticismo, sobre el modelo gubernamental sueco para enfrentar la pandemia. En sus respuestas, el gobierno sueco ha intentado distanciarse del término, pero en la práctica la estrategia de inmunidad de rebaño no ha cambiado, tan solo se ha transformado en un problema semántico – parafraseando lo que Sir Patrick Vallance, el jefe científico británico, manifestó sobre el confinamiento, la estrategia opuesta. Es decir, independientemente de como Tegnell o el Primer Ministro Stefan Löfven quieran llamarlo ahora, en los hechos el modelo sueco ha sido un experimento dirigido a la inmunidad de rebaño “rápidamente” – como escribe Tegnell.

 

Por añadidura, el mismo embajador de Suecia en Estados Unidos declaró meses atrás que "Estocolmo podría alcanzar la inmunidad de rebaño en mayo". Aunque, de todas maneras, cinco meses después, esto no se ha logrado. Y la economía de Suecia ha sufrido tanto, si no peor, que sus vecinos que utilizaron medidas de confinamiento.

Los indicadores epidemiológicos que presento a continuación exponen los efectos nefastos, por no decir macabros, del modelo sueco. El mensaje para otras naciones es: no lo adopten. En cambio, sobrevivan.



Tasa de letalidad en Suecia y en sus vecinos nórdicos Dinamarca, Finlandia y Noruega

Basándome en datos internacionales actuales, realicé una comparación de indicadores de mortalidad entre Suecia y los países nórdicos que aplicaron formas de bloqueo.

Ciertamente, existen múltiples modelos para tales comparaciones epidemiológicas. Sin embargo, comenzaré con un método simple para determinar si existe una significancia estadística en las diferencias reportadas con respecto al número total de fatalidades, número de muertes por cápita, etc. Como sabemos, no todas las altas diferencias en las tasas de mortalidad son epidemiológica o estadísticamente significativas, aunque pueden aparecen como tales en los medios de comunicación cotidianos.

En este case, sin embargo, los resultados encontrados a través de comparaciones entre el número de muertes por Covid-19 en Suecia (n = 5.883) con el número total en Dinamarca, Finlandia y Noruega (n = 1.284), dan una sobrerrepresentación significativa de las muertes suecas (X2 = 3023.3239, p = <0,00001). Por tanto, la diferencia es altamente significativa desde el punto de vista estadístico.

Otro método es la tasa de fatalidad (en lo sucesivo llamada CFR, acrónimo de Case Fatality Rate). El CFR tiene como objeto el estimar la proporción de muertes entre los casos confirmados. Muestra la proporción de enfermos que finalmente fallecieron, y la OMS lo considera como “una medida de gravedad de los casos detectados”. Entre más de 200 países incluidos en las tablas internacionales sobre el coronavirus, Suecia ocupa actualmente el puesto número 14 entre los 15 países con la tasa de mortalidad por Covid-19 más alta por 1 millón de habitantes. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta el CFR, Suecia sube al sexto lugar en ese grupo, lo que ilustra la importancia del método CFR. Esta posición de Suecia en la clasificación mundial se ha mantenido bastante uniforme. Mi cálculo (de octubre de 2020) indica los mismos resultados establecidos en un trabajo de investigación de mayo de 2020.

 

Tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y países vecinos

En cuanto a la comparación de la tasa de letalidad entre los ya nombrados países nórdicos, he utilizado dos modelos de cálculo de CFR. Uno es el CFR habitual, que solo necesita el número de muertos y el número de pacientes confirmados con Covid-19. El segundo consiste en un método más depurado, recientemente referido por la OMS, que además requiere en el cómputo el número de casos que se han recuperado de la enfermedad.

Con el primer método, el cálculo del CFR da como resultado: Dinamarca 2.18, Finlandia 3.16, Noruega 1.8 y Suecia 6.11 por ciento.

 

 

Además, según la OMS, el resultado en un CFR determinado puede resultar subestimado cuando se producen retrasos en el informe de las muertes, que es el caso de Suecia, como lo demuestra un artículo reciente publicado por nueve investigadores suecos. Entonces, incluso si el CFR mencionado anteriormente de Suecia parece definitivamente más alto que el de los países vecinos, podría ser aún más alto si se considera el factor mencionado por la OMS.

El segundo modelo para calcular el CFR, y que es el recomendado por la OMS,  consiste en un cálculo que también incluye el número de casos recuperados. La pregunta es, ¿podría aplicarse ese cálculo con precisión en la comparación internacional que incluye a Suecia? Sin mayor análisis, la respuesta sería: no. Esto se debe a que Suecia no entrega datos sobre tales casos a nivel internacional. ¿Por qué no? Porque, en primer lugar, según la explicación dada por el Directorio Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsen), ni siquiera ellos llevan un registro del número total de casos recuperados en el país.

Esta fue la respuesta que recibí del Coordinador de Estadísticas de la Junta Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsens Statistik samordnare), quien me envió un correo electrónico el 6 de octubre de 2020:

 

"Socialstyrelsen no tiene una estimación del número total de casos recuperados de Covid-19" .

Sin embargo, hay dos hallazgos que ayudarían a estimar aproximadamente el número de casos recuperados perdidos (o no reportados) de Suecia. Primero está el porcentaje de casos confirmados en todo el mundo que se han recuperado, que es del 75%, lo que proporciona un promedio del 75%. El segundo hallazgo muestra que el número de casos recuperados de casos confirmados en los países nórdicos vecinos de Suecia también da una media del 75%.

 

 

Por lo tanto, estimaría que el número de casos recuperados en Suecia es el 75 por ciento del total de casos confirmados en el país (n = 96,145), lo que da n = 72,109. Por consiguiente, aquí el resultado del CFR de acuerdo con el método recomendado por la OMS: Dinamarca 2.7 %, Finlandia 4.1 %, Noruega 2.4 %, y Suecia 7.5 %.

 

 

¿Qué hay detrás del alto CFR del Covid-19 en Suecia?

En Suecia, la mayoría de las víctimas del covid-19 tenían 70 años o más. En junio de 2020, se sabía que la mitad de esas personas (n = 2.036) vivían en hogares de ancianos, con un número adicional (n = 1.062) en el sistema de atención domiciliaria o en residencias donde muchas víctimas vivían solas.  Sólo el 13 por ciento de las víctimas de hogares de ancianos habían recibido tratamiento en hospitales suecos a mediados de mayo. En agosto, los residentes de hogares de cuidados de Covid-19 constituían solamente el 5 por ciento de los pacientes tratados en hospitales.

Mientras que en Dinamarca, el 50 %  de los pacientes con Covid-19 mayores de 70 años ingresaron en cuidados intensivos, y en Noruega ingresaron el 30%, en Suecia solo el 21% del mismo grupo de edad recibió atención hospitalaria. Las autoridades sanitarias de Suecia emitieron una directiva que estipulaba que ciertos grupos de pacientes deberían quedar fuera de recibir cuidados intensivos. Estos incluyeron: los mayores de 80 años, los mayores de 70 años con una enfermedad importante y los entre 60 y 70 años con al menos dos enfermedades de órganos, incluidos el corazón, los pulmones y los riñones.

Posteriormente, en mayo de 2020, el Hospital Karolinska informó que sólo el 80% de las plazas de IVA en el Hospital Karolinska estaban ocupadas. Esto llevó a la televisión sueca a transmitirlo como "muy positivo", mientras que Aftonbladet se preguntaba si "lo estamos haciendo mejor que en otros países". Sin embargo, al mismo tiempo a decenas de ancianos suecos se les había negado el tratamiento en esas instalaciones de cuidados intensivos.

 

¿Son o no comparables las estadísticas de mortalidad por Covid-19 de Suecia?


Los epidemiólogos suecos
intentarían explicar que las estadísticas de mortalidad por Covid-19 para Suecia son difíciles o no son precisas, para las comparaciones internacionales porque el número de personas reales con la enfermedad debe estimarse más alto que los casos confirmados, como en el caso de la tasa de mortalidad por infecciones (IMR). Pero entonces, ¿por qué los tests de Suecia para Covid-19 han sido los más bajos entre sus países nórdicos vecinos, y también bajos en comparación con los países europeos? ¿Son las pruebas de Covid-19 en Suecia incompatibles con otros países?


Sin embargo, con respecto a los tests, la respuesta lógica es simple: reducir el número de tests significa menos oportunidades para detectar a las personas con la enfermedad. Lo que no es lo mismo que asumir que esos individuos enfermos no existen. De hecho, existen y son contagiosos. Sin embargo, la "ventaja" de esto es que tenemos un número menor de casos nuevos que informar. Por tanto, un problema de salud pública real se convierte en una herramienta para cubrir una estrategia epidemiológica defectuosa y, hasta aquí, fracasada.

 

La epidemiología como ciencia y los epidemiólogos gubernamentales suecos

 

En su definición, la epidemiología se esfuerza por identificar tanto los factores de riesgo que pueden conducir a la morbilidad / mortalidad de la enfermedad como los grupos de población que están particularmente expuestos. Como explicación de la desproporcionada mortalidad por Covid-19 de Suecia entre los ancianos, el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson, declaró que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell no tiene responsabilidad en "lo que ha sucedido en el cuidado de los ancianos" en Suecia, que [en su lugar] “Es una consecuencia de una estructura y preparación descuidadas”.

No obstante, los ancianos eran un grupo de riesgo conocido, incluso para la propagación del virus. ¿Por qué entonces no se tuvo en cuenta ese problema “estructural” en la arquitectura de la estrategia sueca Covid-19 desde el principio? Por ejemplo, ¿por qué se retrasaron tanto las directrices nacionales sobre residencias de ancianos (a partir del 1 de abril de 2020)? Unas semanas más tarde, se supo que los hogares de ancianos en el 81% de los municipios de Suecia "habían confirmado o sospechado casos de Covid-19".

¿Qué necesitamos?

Necesitamos no seguir el modelo de inmunidad colectiva/de rebaño. Para diezmar el SARS-cov-2 lo que sí necesitamos es una vacuna. Lo que necesitan los países golpeados por esta pandemia, es considerar la conveniencia de comenzar desde ya con programas de vacunación por el momento disponibles.

Al adoptar un modelo sueco de salud pública, es posible que se estará sirviendo también a un modelo político cuyas competencias son la codicia, el poder económico empresarial y la adhesión a una interpretación muy sui generis de lo que debería significar democracia. Porque, ¿qué es la democracia en el contexto de este debate? ¿Quién decidirá en última instancia la estrategia interna de un problema que amenaza la vida de todos los ciudadanos de un país, y por ende compete la opinión y decisión de todos?

Las decisiones democráticas se basan en la participación de todos y en el interés de todos, asegurando que se escuchen todas las voces. En mi experiencia, este no es el caso en Suecia. Los resultados de esta investigación sobre la tasa de fatalidad en Suecia por motivo del Covid-19 no se conocían públicamente antes de este trabajo. Sin embargo, los principales periódicos suecos declinaron hacerlos conocer. Prefieren, en cambio, controlar el discurso, permitiendo sólo críticas leves, que sirven como coartada a las autoridades en el actual debate Covid-19. Este nuevo concepto neoliberal de democracia ensamblado tipo Ikea, no debería ser desempacado por países de América Latina, África y otras latitudes. Allí, una fórmula digna para la democracia debería excluir la praxis sueca de cómo, sin la participación de los dēmos ("pueblo" en griego), los que están en el poder ejercen los kratos (id. "gobernar") para beneficiarse políticamente.

 

(*)  Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito de epidemiología. Anteriormente en el Instituto Karolinska, Suecia, y en la Escuela de Medicina de Harvard. Presidente de la ONG Doctores Suecos por los Derechos Humanos – SWEDHR.

 

 

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La Agencia de Salud Pública de Suecia ha negado siempre que la estrategia para enfrentar al coronavirus sea la ´inmunidad de rebaño´.

Sin embargo, un intercambio de correos electrónicos publicados la semana pasada dejan en evidencia, entre otras cosas, la influencia que ejerció Johan Giesecke en la arriesgada apuesta sueca de cara a la pandemia. Ya en marzo, el exjefe de la agencia estatal se refería a la inmunidad colectiva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A poco comenzar el estallido de la pandemia de covid-19 en Suecia, una pregunta surgía a menudo: ¿será que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es la ´inmunidad de rebaño´? Porque si bien es cierto que cada vez que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha sido preguntado al respecto, ha negado que así lo fuera, pero junto a otros expertos ha vaticinado una serie de fechas sobre cuándo en Suecia alcanzaríamos la inmunidad.

 

Ninguno acertó.

 

Por su parte la OMS ha criticado la estrategia de la inmunidad de rebaño en varias ocasiones, puesto que el costo en vidas humanas es muy alto.

"Esta idea, de que los países que no han hecho mucho para frenar el contagio de pronto van a alcanzar la inmunidad comunitaria, y que no les importa si pierden a algunas personas mayores en el camino, es un procedimiento muy, pero muy peligroso", declaró Michael Ryan, director de respuesta a emergencias de la OMS, el 13 de mayo.

 

Suecia nunca tomó sus declaraciones como una posible crítica, y Tegnell ha reconocido, a lo más, que la inmunidad comunitaria es un “biproducto” de la verdadera estrategia: la de aplanar la curva y proteger a los adultos mayores.

 

En el resto del mundo la arriesgada apuesta sueca ha despertado tanto curiosidad como espanto. Porque mientras otros países cerraban sus fronteras y tomaban fuertes medidas para contener el virus, en Suecia seguían llegando aviones cargados con pasajeros provenientes de zonas de alto riesgo. Y nunca se les ordenó una cuarentena ni se les tomó un PCR. Las escuelas básicas nunca se cerraron y a los padres que se negaron a enviar a sus hijos al colegio se les llamó a terreno.

 

A poco de haberse declarado la transmisión comunitaria, Anders Tegnell declaró que “tiraba la toalla”, la infección no se podía parar. Incluso durante unos días cesaron los reportes diarios, hasta que se reanudaron nuevamente, mostrando durante los siguientes meses los números más devastadores de toda Escandinavia.

 

Afortunadamente, con la llegada del verano las cifras mejoraron. El número de fallecidos se redujo a un mínimo, al igual que la cantidad de ingresados en las unidades de tratamientos intensivos bajó considerablemente. También influyó en esto que en Suecia la temporada de verano es un “lockdown” natural, todo se cierra y la gente se va a pasar la temporada estival al extranjero o al campo.

 

No obstante, las recomendaciones de la FHM siguen siendo las mismas: guardar la distancia física y lavarse las manos con frecuencia. Tampoco hubo cambios respecto a las personas mayores de 70 años, a quienes se les sigue recomendando salir lo menos posible de sus casas y, de reunirse con otras personas, hacerlo al aire libre. 

 

Pero ¿en qué se ha basado la agencia sanitaria para recomendar estas medidas y quiénes han influido en la estrategia? 

 

Gracias al principio de transparencia (offentlighetsprincipen), que estipula que los documentos de todos los organismos estatales son de acceso público, cientos de mails internos fueron entregados a distintos medios, y el martes de la semana pasada el periodista independiente Emanuel Karlsten publicó algunos de estos en su blogg y en el vespertino Expressen.  

 

De esta correspondencia electrónica se desprende que ya en marzo, el ex jefe de Tegnell, Johan Giesecke, tenía en mente la idea de la inmunidad de rebaño. Giesecke había sido contratado por la empresa de fondos de pensiones “Tredje AP-fonden”, para analizar el impacto de la pandemia en las inversiones financieras. En un mail (13 de marzo 2020) a la empresa escribía: 

“He cambiado de opinión. Creo que el virus avanzará en Suecia como una tormenta y contagiará básicamente a todos en uno o dos meses. Probablemente es más contagioso que la gripe. Yo creo que ya hay miles de infectados en Suecia. La mayoría no se enferman tanto (un resfrío normal) y muchos ni siquiera se percatarán de que están infectados. Todo termina cuando muchos se infectan y después son inmunes, y el virus no tiene adónde ir (lo que se llama 'inmunidad colectiva', puedo contarles más sobre esto cuando nos veamos). Puede llevar entre 1 – 2 meses”.

 

Al día siguiente, estando aún contratado por esta empresa, Giesecke envía un mail a la Agencia sueca de Salud Pública (FHM) proponiendo algunas ideas de trabajo.

 

“/…/ Si las cifras de la influenza son confiables, podría ser interesante (y ojalá ´políticamente´ utilizable) ver si la curva del corona sigue la de la influenza a través del tiempo. Si les gusta la idea: ¿hay alguien en FoHM que pudiera dedicar algo de tiempo para esto?” , escribe.

 

La jefa de análisis Lisa Brouwers le responde rápidamente que va a instruir a una subordinada para que se encargue de esto. A pesar de que Johan Giesecke no trabaja en la Agencia de Salud Pública y no debería tener acceso ni a los resultados internos ni a los recursos de la agencia.

 

Un par de días después, el 17 de marzo, Anders Tegnell, en un escueto correo electrónico, le hace una oferta de trabajo. 

 

Título del mail:¿tiene ganas de trabajar aquí?” (“tiene”, no “tienes” sugiere que la invitación va dirigida a más de una persona, pero se desconocen los otros posibles destinatarios).

 

“¿Por qué no?”, responde Giesecke, al cabo de media hora.

 

 

De esta manera, el ex epidemiólogo estatal obtiene un contrato millonario en la entidad sanitaria “para apoyar en el análisis y modelado de la covid-19".

 

El contrato estipula un sueldo de 1.250 coronas la hora. La primera semana de trabajo en la agencia, Johan Giesecke factura 50 horas. Y se transforma en una celebridad al figurar en todos los medios nacionales y numerosos internacionales, en calidad de experto. 

 

"Es un desastre natural [la covid-19]. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento"", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter

 

Lo que nadie sabía ni sospechaba era que Johan Giesecke no era una voz independiente, sino un representante de la Agencia de Salud Pública sueca y que facturaba por cada aparición en algún medio.    

  

Tampoco se sabía que su esposa, Kajsa Giesecke, estaba involucrada económicamente en el hospital de campaña que se construyó en las afueras de Estocolmo, en Älvsjö.  

 

La agencia sanitaria decidió, a comienzos de la pandemia, el cierre de la escuela secundaria y las universidades, y los jóvenes han estudiado a distancia, para evitar, en lo posible, el contagio.

 

Johan Giesecke se refiere a veces a Anders Tegnell y Johan Carlson (director general de la agencia de salud) como "sus chicos". Un viernes por la tarde les propone cambios que afectan las vidas de miles de personas. Después de una copa de vino.

 

Título del mail: Escuela secundaria

Fecha: 27 de marzo 2020. 20:59 

De: Johan Giesecke

Para: Anders Tegnell, Johan Carlson

 

"Yo creo que deberíamos cesar el cierre de la escuela secundaria y la universidad, después de Semana Santa. No juega ningún rol, desde el punto de vista epidemiológico, y sería una señal de mejoría.

Lo siento especialmente por todos los que ahora están en tercer año - es triste que no se les permita celebrar la graduación después de 12 años en la escuela.

Saludos,

Johan (luego de un vaso de vino el viernes por la tarde)".

Y no sería el único mail que enviara esa tarde. A la hora después envía un mail a Preben Aavistland, del Instituto de Salud Pública de Noruega: 

 

"Hola Preben,

como lo he dicho varias veces: Ustedes lo hacen mal, en Noruega.

Que estén bien,

Johan"

 

 
Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito. 

 

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Contrariando las recomendaciones de la OMS respecto al uso de mascarillas, la Agencia de Salud Pública sueca se mantiene en su posición de no imponerlas en el espacio publico.

Otros expertos no están de acuerdo. El infectólogo Björn Olsen, declaró este lunes en entrevista con Aftonladet que “en Suecia, la mascarilla se ha convertido en un insulto”. Él considera que es necesario romper con este tabú.

 

 Por: Magazín Latino

 

Este lunes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, informó que ya se registran 13 millones de contagiados con Covid-19 a nivel mundial, con un récord de 230.370 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas.

 

Aunque los recuperados suman siete millones, el director de la OMS insistió en la importancia de que los países cumplan con las medidas de contención de la pandemia y de que los gobiernos establezcan estrategias integrales para suprimir la transmisión del coronavirus y salvar vidas.

 

- Tengo que ser sincero con Ustedes. No habrá un regreso a la normalidad en un futuro previsible. El coronavirus es nuestro enemigo número uno, sin embargo, muchos países van en la dirección equivocada y hacen caso omiso de esto, dijo Tedros Adhanom, sin dar nombres.

 

Las recomendaciones de la OMS son claras: respetar la distancia física, lavarse las manos, usar mascarillas y aislarse en caso de estar enfermo. Si no se siguen estos principios básicos, aseguró Adhanom, “esta pandemia solo puede ir en una dirección: de peor en peor”.

 


El director general de la OMS, Tedros Adhanom.

 

Suecia asegura que sigue las recomendaciones de la OMS al pie de la letra, sin embargo, cada vez es más evidente que el uso de mascarillas es un punto en el que la agencia sanitaria no va a ceder.

 

- ¿No van a recomendar nunca el uso de mascarillas?, preguntó un periodista en la rueda de prensa de la Agencia de Salud Pública del martes (ahora se realizan dos veces a la semana).

 

La respuesta fue la misma de siempre: "nosotros recomendamos mantener la distancia física". La Agencia ha dicho desde el primer momento del brote del Covid-19 que no existe evidencia científica respecto a los beneficios de las mascarillas y que, en caso de síntomas, el consejo es quedarse en casa. "El uso de mascarillas no se adecúa a la estrategia sueca contra el coronavirus", ha estipulado el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. 

 

Aunque ahora la autoridad sanitaria sí reconoce la existencia de los asintomáticos, pero asegura que éstos no son motivo para imponer el uso de mascarillas en los espacios públicos.

 

A pesar de los reportes de trenes llenos, playas atiborradas y aviones completos, donde, evidentemente, el mantener la distancia es imposible.

 

El infectólogo Björn Olsen es uno de los 23 investigadores que en varias oportunidades ha exigido a la agencia de salud que reconsidere algunas medidas y que cambie el rumbo de la estrategia. Hasta la fecha sin resultados.

 

En una entrevista con Aftonbladet, Olsen, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Uppsala, expresó su preocupación por el desarrollo de la pandemia, que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas en todo el mundo.

 

- Los números están comenzando a ser grotescos. Pero es casi clásico del desarrollo del curso de una pandemia. Ahora es principalmente el sur de los Estados Unidos el que se ve muy afectado. Luego está la situación en América del Sur, donde realmente ahora está escalando.

 

Pero el aumento en los casos no necesariamente significa algo negativo, explica Olsen, al testear más -  como últimamente se está haciendo en Suecia - se aprecia, obviamente un incremento en el número de casos. Él supone que quienes den positivo en la prueba tratarán, de forma natural, de mantenerse alejados de otros, lo cual es una forma efectiva de evitar el contagio.

 

Sin embargo, los números no bajan con la rapidez esperada, y Suecia sigue lamentando fallecidos por el Covid-19. Aunque las cifras van en descenso, este martes se registraron nueve muertos.

 

Olsen desearía que la propagación de la infección disminuyera más rápidamente.

 

- Debemos prepararnos para el hecho de que esto no terminará en mucho tiempo. Ahora también hay informes de que las primeras pruebas de la vacuna no han sido tan exageradamente buenas. Por lo tanto, seguramente no solo se debería confiar en una vacuna, sino que deberíamos confiar en el distanciamiento social, en el uso de mascarillas, en ese tipo de cosas. Las mascarillas se han convertido en una suerte de insulto en Suecia, pero los barbijos utilizados adecuadamente son, de todas maneras, barreras importantes.

 


El profesor Björn Olsen. Foto: Aftonbladet. 

 

Desde comienzos de junio, la OMS recomienda el uso de mascarillas en espacios públicos y cuando no es posible mantener la distancia física. En otros países se está más consciente, además, del problema que constituyen los asintomáticos.

 

No obstante, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) se mantiene en su posición de no recomendar el uso de protectores faciales. Aunque hasta la fecha no ha presentado soluciones sobre medidas a tomar cuando el distanciamiento físico no es posible.

 

En las redes, en tanto, abundan los testimonios de personas que son acosadas por usar mascarilla en los espacios públicos. En Suecia la agencia de salud ha difundido la imagen de que la gente no sabe usar las mascarillas, y que las personas que usan mascarilla están enfermas y, por ende, deben permanecer en sus casas.

 

- Las autoridades se han aferrado a la creencia de que todos los que llevan mascarilla abusan de su uso, o que pueden propagar la infección aún más. Sin embargo, no existe evidencia de esto. Mas bien todo lo contrario, dice Olsen en la entrevista con Aftonbladet.

 

Agrega que él usa mascarilla cuando entra a un local comercial, y que a medida que pasa el tiempo se ha convencido de que estas realmente funcionan.

 

- Y no lo hago para protegerme a mí mismo, sino para proteger a los demás, en caso de que esté contagiado. De eso se trata. También se trata de lograr un comportamiento en el que no nos miremos raro si alguien usa mascarilla.

 

Otro de los puntos en los que Suecia se diferencia de otros países es que las autoridades suecas siguen aconsejando que las personas vayan a sus trabajos y a los colegios incluso cuando algún miembro de la familia esté enfermo.

 

- Ha sido como un mantra de la Agencia de Salud Pública, el que solo contagian aquellos que presentan síntomas. Yo considero que es es un gran error, concluyó Björn Olsen.

 

En la rueda de prensa del martes, la autoridad sanitaria declaró que las recomendaciones actuales se mantienen vigentes.

 


La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos. Foto: OMS.

 

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Debate ¿Qué está buscando realmente la Agencia de Salud Pública? La pregunta se vuelve cada vez más importante a medida que crece el número de infectados y muertos, pero la estrategia sigue siendo la misma, escriben 23 investigadores, entre ellos Anders Vahlne, profesor emérito en virología clínica y Lena Einhorn, doctora en virología.

 

 Fuente: Göteborgs-Posten. 12 jul, 2020. Traducción: Magazín Latino

 

Este es un artículo de debate. El propósito del texto es influir y las opiniones son propias del escritor.

Suecia es uno de los países con más muertes reportadas per cápita en covid-19 en el mundo. Sin embargo, las recomendaciones no han cambiado. Aunque ahora está perfectamente claro que el Covid-19 se contagia antes de presentar síntomas - los estudios demuestran que la ausencia de síntomas representa entre el 40 y el 45 por ciento de la transmisión de la infección - todavía dice, el sitio web de la Agencia de Salud Pública (FHM): "Si una persona de la familia está enferma - ¿todos deben quedarse en casa entonces? No, siempre que los hermanos u otros miembros de la familia no presenten síntomas, pueden hacer lo normal e ir a la escuela, al preescolar o al trabajo ".

 

Y a pesar de que la OMS ahora aboga por el uso general de mascarillas, el FHM [Sigla en sueco de la Agencia de Salud Pública] se niega a introducir esta simple medida.

 

¿Cómo se puede explicar que un país tan vulnerable se aferre a recomendaciones comprobadamente equivocadas?

 

¿Una estrategia silenciosa?

 

En nuestra opinión, solo hay dos posibilidades: o no hay voluntad en admitir errores. O se trata de tener una estrategia no expresada, una que se aplica en silencio, porque es muy controvertida.

 

Hay signos de falta de voluntad en admitir errores. El New York Times describió recientemente cómo FHM precozmente tomó una fuerte posición en contra de los informes de que el covid-19 se contagia sin síntomas. Pero ¿puede esto explicar completamente la continua falta de voluntad para poner en cuarentena a los contactos asintomáticos?

 

´La Agencia Sueca de Salud Pública ha negado siempre que se busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas presentan anticuerpos´.

 

"Nosotros nunca hemos dicho que vamos a parar toda la infección", ha dicho Anders Tegnell. Y si uno se pregunta el porqué, otra declaración tal vez pueda arrojar luz sobre esto: "Nuestro objetivo principal ahora es hacer que la propagación de la infección sea lo más lenta posible y, por supuesto, a largo plazo obtener algún tipo de inmunidad en la sociedad, lo que hace que no puede propagarse tan rápidamente en el futuro. "

 

La Agencia de Salud Pública siempre ha negado que busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas tienen anticuerpos, y dicho que esto "puede ayudar a contener eficazmente la propagación de la infección". Incluso al principio Tegnell dijo sobre la inmunidad de rebaño, que “allí es donde tenemos llegar. No vamos a lograr controlarlo de ninguna otra manera ". Y en una conferencia de prensa en abril: "Posiblemente apostaría dinero a que alcanzaremos ese nivel de inmunidad a través de que las personas se enfermen antes de que haya una vacuna disponible".

 

Este es un extraño doble juego, una especie de estrategia encubierta, que se niega y se confirma al mismo tiempo.

 

Baja inmunidad en Suecia

 

Suecia ahora tiene más de cinco mil muertos y así y todo menos del diez por ciento con anticuerpos, es decir, lejos de la inmunidad de rebaño. Recientemente ha llegado informes sobre la denominada inmunidad de células T en algunos individuos con anticuerpos negativos, lo que podría indicar que la inmunidad está subestimada. Esto es esperanzador. Pero los informes están llenos de problemas: se sacan conclusiones basándose en unos pocos individuos. El aspecto del tiempo tampoco está claro, lo que significa que los resultados de anticuerpos son difíciles de evaluar. Además, la prueba en los informes puede dar una respuesta de células T incluso en aquellos que nunca han estado expuestos a la infección del covid-19. Las células T parecen reconocer entonces estructuras del coronavirus propias del resfriado común. Posiblemente, dicha reactividad cruzada pueda proporcionar cierta protección incluso contra el covid-19, pero de ser así, es aún incierto.

 

En lugares donde la mortalidad en covid-19 ha sido excepcionalmente alta, existe hoy en día una alta positividad de anticuerpos. En Bérgamo, en Italia, el 57 por ciento de la población tiene anticuerpos. En una prisión en los Estados Unidos, el 54 por ciento tiene anticuerpos. Esto indica que la mayoría de las personas infectadas crean anticuerpos y que Suecia todavía tiene una baja inmunidad.

 

No sabemos por qué FHM se niega a introducir mascarillas o aislar asintomáticos. Pero si se trata de una esperanza no expresada de lograr una mayor inmunidad a través de la propagación deliberada de la infección - una estrategia que ningún otro país del mundo aplica - entonces nuestros encargados de prevenir las enfermedades contagiosas son peligrosísimos.   

 

Anders Vahlne, Profesor emérito de Virología Clínica, Instituto Karolinska

Lena Einhorn, Doctora en Medicina, especialista en virología

Björn Olsen, profesor de enfermedades infecciosas,  Universidad de Uppsala

Åke Lundkvist, Profesor de virología, Universidad de Uppsala

Jan Lötvall, Profesor de alergología clínica, Universidad de Göteborgs universitet

Olle Isaksson, Profesor emérito de endocrinología , Academia del Sahlgrenska

Stefan Einhorn, Profesor de Oncología Molecular, Instituto Karolinska.

Leif Bjermer, Profesor de Medicina Pulmonar y Alergología, Universidad de Lund

Barbara Caracciolo, Maestría en epidemiología, con un doctorado en investigación de personas mayores

Marcus Carlsson, Docente de Matematicas, Universidad de Lund

Fredrik Elgh, Profesor de Virología, Universidad de Umeå

Andrew Ewing, Profesor de Biología Molecular y Química, Universidad de Gotemburgo

Manuel Felices, Dr. en Cirugía Endocrina, Jefe de Sección, Hospital del Condado de Norra Älvsborg

Marie Gorwa, Profesor de Microbiología Técnica, Universidad de Lund

Åke Gustafsson, Dr. en Virología, anteriormente Jefe de Microbiología y Cuidado de la Higiene, Región de Gävleborg y Región de Uppsala

Claudia Hanson, Profesora adjunta, Global Public Health, Instituto Karolinska

Anders Jansson, Médico Jefe en Fisiología Clínica, Danderyds Hospital

Bo Lundbäck, Senior Profesor de Epidemiología Clínica de enfermedades pulmonares, Universidad de Gotemburgo

Gunnar Steineck, Senior Profesor principal de epidemiología clínica del cáncer, Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo

Jens Stilhoff Sörensen, Doctorado, Profesor Asociado, Departamento de Estudios Globales, Universidad de Gotemburgo.

Cecilia Söderberg-Nauclér, Profesor de Patogénesis Microbiana Médica, Instituto Karolinska

Dag S. Thelle, Profesor Emérito de Epidemiología, Universidad de Oslo y Universidad de Gotemburgo

Anders Wahlin, Profesor Emérito de Hematología, Universidad de Umeå

 


Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Foto: Captura de pantalla SVT. 

 

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La estrategia sueca de enfrentar la pandemia del covid-19, tan distinta a la de sus vecinos, no presenta, hasta la fecha, cifras alentadoras. Suecia tiene las peores cifras dentro de los países nórdicos y se han comenzado a levantar voces de alerta.

Este martes, un artículo de debate en el matutino Dagens Nyheter ocasionó gran controversia. Veintidós investigadores critican contundentemente a la Agencia de Salud Pública, advierten que Suecia sigue una curva muy parecida a la de Italia y piden que los políticos se hagan cargo. El gobierno sueco ha delegado la responsabilidad de hacer frente a la pandemia a la entidad sanitaria (Folkhälsomyndigheten). 

 

 Fuente: Dagens Nyheter. 14-04-2020. Traducción: Magazín Latino

 

Debate de DN

22 investigadores: con funcionarios sin talento para predecir o limitar la epidemia, los políticos electos deben intervenir con medidas rápidas y radicales.

En Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia, a diferencia de nuestros países vecinos. Los elegidos por el pueblo [políticos], quienes tienen la responsabilidad general, deben intervenir, no hay otra opción.

 

 

Entre el 7 al 9 de abril, los días hábiles antes de los feriados del fin de semana, murieron en Suecia 10,2 personas por millón de habitantes al día, por covid-19. En Italia la cifra fue de 9,7. En Dinamarca fue de 2,9, en Noruega 2,0 y en Finlandia 0,9 (según datos presentados por Worldometer el domingo pasado). Por lo tanto, en Suecia mueren más de diez veces más personas a causa del coronavirus que en nuestra vecina Finlandia. En Finlandia todos los cafés y restaurantes están cerrados. En Finlandia todas las escuelas están cerradas (excepto cuando hay una necesidad especial de preescolar y secundaria). En Finlandia las reuniones de más de diez personas están prohibidas.

 

"Nosotros también comenzamos con recomendaciones", dice el presidente finlandés Sauli Niinistö. "Pero no se puede recomendar a las personas que no salgan a comer si los restaurantes aún están abiertos". (DN, 12 april)

 

Noruega, con muertes por millón de habitantes cinco veces más bajas que Suecia, no ha tenido reglamentaciones de conducta tan estrictas como Finlandia, pero de todas formas mucho más estrictas que la de Suecia. "Para Noruega ha sido absolutamente crucial tener más control en esta fase, el implementar numerosas medidas en una etapa temprana", dice Camilla Stoltenberg, directora del Instituto Noruego de Salud Pública. "Ha sido importante para ganar tiempo y prepararse para lo que esté por venir y tener buenas condiciones para enfrentar la epidemia en el futuro".(Aktuellt, 9 april)

 

Uno quisiera creer que Suecia también ha tenido una estrategia prospectiva, especialmente puesto que nuestro país todo este tiempo ha tenido una forma diferente de enfrentar la propagación de la infección que el resto del mundo. Uno quisiera imaginar que nuestras autoridades se han preparado bien desde que estalló la epidemia en China, y sobre todo luego de que estuvo claro que el problema probablemente sería global.

 

El 31 de enero, la revista médica The Lancet publicó un pronóstico basado en datos chinos, sobre cómo se desarrollaría la situación a nivel mundial. El resumen decía: "Las grandes ciudades con conexiones de transporte cercanos a China también pueden convertirse en epicentro de brotes, a menos de que se implementen de inmediato medidas sanitarias esenciales de salud pública tanto a nivel poblacional como individual ... Los planes de contingencia y los esfuerzos para limitar la propagación deben prepararse en todo el mundo para una rápida implementación.”

 

Pero esto no sucedió en Suecia. Una semana después, el 6 de febrero, el Director General de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson, dijo: "El virus corona no se propagará en la sociedad sueca, en las circunstancias actuales".  (SvD, 6 februari).

 

Como consecuencia de esto, ocurrió muy poco durante el mes siguiente. No hubo ninguna gran incrementación de las posibilidades de hacer pruebas. No se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los stocks de equipos de protección personal. Y se ha continuado en la misma línea. Al menos en cuatro ocasiones, la Agencia de Salud Pública ha sostenido que la propagación de la infección se ha nivelado o que disminuirá. Esto no ha ocurrido. Se aconsejó a todos los asintomáticos que regresaron de los Alpes italianos a que vivieran como de costumbre - a pesar de que se sabía que el norte de Italia había sido fuertemente golpeado. Todavía se niegan a aceptar que la propagación de la infección por personas asintomáticas ha contribuido significativamente a la mortandad entre los ancianos. Y no se está dispuesto a cambiar las recomendaciones ni siquiera cuando las curvas de Suecia comienzan a diferir radicalmente de los países vecinos.

 

Si hubiera existido una estrategia bien pensada y que funcionara bien para el trabajo sueco de prevención de infecciones con covid-19, Suecia difícilmente tendría la misma cifra de muertos que Italia hoy, y diez veces más que la de Finlandia. Si hubiera habido una estrategia bien desarrollada y que funcionara bien, la mitad de las residencias para mayores en Estocolmo no se habrían visto afectadas por la epidemia - y en algunos casos más del veinte por ciento del personal sanitario resultara positivo a los anticuerpos.

 

Hay quienes dicen que todos, tarde o temprano, nos enfermaremos. Que los países - es decir, todos – los que tienen restricciones más estrictas que Suecia solo retrasan el problema. Que es mejor tomar el toro por los cuernos.

 

Pero este enfoque ignora dos hechos básicos:

 

1 Con el enfoque actual no hemos podido proteger a nuestros ancianos - porque el equipo de protección individual no estaba disponible cuando estalló la epidemia, y porque se ignoró la transmisión de la infección de personas sin síntomas, de parte del personal que está inserto en la sociedad [vale decir, que hace su vida normal fuera de su lugar de trabajo]. 

 

2 Actualmente se están realizando miles de estudios científicos sobre diferentes métodos de tratamiento del covid-19. Métodos de tratamiento que incluyen antivirales o se basan en técnicas para inhibir los efectos devastadores de la infección. Estos estudios serán presentados en las próximas semanas y meses. Hay posibilidades de que podamos reducir la mortalidad mucho antes de tener una vacuna. Esta es quizás la razón más importante para tratar de retrasar el problema tanto como sea posible. Hacer todo para aplanar la curva.

 

Pero en Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia. A diferencia de nuestros países vecinos.

 

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE – NOTA EN DESARROLLO

 

A la izquierda el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. A la izquierda el director general de la Agencia de Salud Pública sueca, Johan Carlson. Foto: Pantallazo Dn.se. 

 

Firman el artículo (Sin traducir los cargos)

 

Marcus Carlsson, docent, Matematikcentrum, Lunds universitet

Lena Einhorn, med dr i virologi

Stefan Einhorn, professor i molekylär onkologi, Karolinska institutet

Fredrik Elgh, professor i virologi, Umeå universitet

Jonas Frisén, professor i stamcellsforskning, Karolinska institutet

Åke Gustafsson, klinisk virolog, tidigare chef för mikrobiologi och vårdhygien, Region Gävleborg och Region Uppsala

Claudia Hanson, associate professor, Global public health, Karolinska institutet

Stefan Hanson, infektionsläkare, fil dr i internationell hälsa

Olle Isaksson, professor emeritus i endokrinologi, Sahlgrenska akademin

Anders Jansson, överläkare i klinisk fysiologi, Danderyds sjukhus

Carina King, infektionsepidemiolog, Global public health, Karolinska institutet

Bo Lundbäck, senior professor i lungsjukdomarnas kliniska epidemiologi, Göteborgs Universitet

Åke Lundkvist, professor i virologi, Uppsala universitet

Jan Lötvall, professor i klinisk allergologi, Göteborgs universitet

Marie Marklund, med dr, lektor i ortodonti och odontologi, Umeå universitet

Stefan Marklund, professor i medicinsk biovetenskap, Umeå universitet

Björn Olsen, professor i infektionssjukdomar, Uppsala universitet

Joacim Rocklöv, professor i epidemiologi, Umeå universitet

Thomas Sandström, professor i folkhälsa och klinisk medicin, Umeå universitet

Cecilia Söderberg-Nauclér, läkare, professor i medicinsk mikrobiell patogenens, Karolinska institutet, forskar om virus och vårt immunförsvar

Anders Vahlne, professor emeritus i klinisk virologi, Karolinska institutet

Anders Wahlin, professor emeritus i hematologi, Umeå universitet

 

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Después de haberlo negado consecuentemente hasta ahora, la Agencia de Salud Pública de Suecia reconoció este viernes el peligro que constituyen las personas asintomáticas, en la propagación del coronavirus.

“Existe el riesgo teórico” de que una persona que no presenta síntomas contagie a otras”, escribe la entidad en su sitio web. Pero virólogos suecos declaran que este es un riesgo real.  La OMS ha instado a los países a detectar urgentemente estos casos.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La pandemia del Covid-19 sigue causando víctimas en el país del norte, a dos meses de que se reportara el primer caso (31 de enero 2020), con una velocidad de infección de 432 nuevos infectados este domingo. Los fallecidos ascienden a 506 personas y más de 1700 están hospitalizados, 415 de éstos en cuidados intensivos.  

 

La preocupación más urgente es que la infección se ha constatado en un tercio de las casas de reposo para mayores, en la región de Estocolmo. Hasta la fecha, no se ha podido dilucidar cómo pudo ocurrir esto, puesto que las visitas a estos recintos estaban prohibidas. Pero el personal ha presentado quejas y reclamos porque los equipos de protección individual no han dado abasto, incluso en algunos ha escaseado el jabón liquido, tan importante como medida de protección contra la infección.

 

En los hospitales los profesionales de la salud han recibido instrucciones de trabajar sin mascarilla, incluso cuando se trata de pacientes con Covid-19. Esto debido a que los insumos se han agotado. Las regulaciones han cambiado día a día: si alcanzan las mascarillas, se trabaja con estas, si se acaban, la orden es que se trabaje sin mascarilla. Lo mismo ha ocurrido con delantales, guantes y otros implementos de protección individual.  

 

Tres médicos y dos enfermeras han sido tratados en UCIs, en Estocolmo. El sindicato de la salud ha amenazado con un paro de labores, puesto que el lugar de trabajo no ofrece seguridad a sus trabajadores.

 

Pero, a pesar de todo, la arriesgada apuesta sueca para combatir la pandemia, tan distinta al resto de países del mundo entero, se mantiene. Las escuelas de enseñanza primaria siguen abiertas, la gente se amontona como siempre en los parques y bares y muy pocos portan mascarillas, a pesar del cambio de la OMS, que ahora recomienda el uso de estas.

 

En una conferencia de prensa con las autoridades máximas del país, la semana pasada, un periodista le preguntó al primer ministro, Stefan Löfven, si se había hecho la prueba.

 

- No me la he hecho porque no he tenido síntomas. Yo, al igual que todos, sigo las recomendaciones de la Agencia de Salud Pública, dijo, escuetamente, Löfven, sonriendo.

Y este es un tema que se ha discutido poco o tal vez nada, en Suecia. Hasta ahora, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten)  ha afirmado tajantemente que solo las personas que presentan síntomas, vale decir, que han pasado el tiempo de incubación (que puede ser de 4 a 14 días) pueden contagiar a otras. Sin embargo, la OMS ha advertido, sobre todo este ultimo tiempo, sobre el grave problema que constituyen los asintomáticos, las personas que están contagiadas pero que presentan pocos o incluso ningún síntoma. También el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, ECDC ha tocado el tema. 

 

Según un estudio estadounidense, estas personas podrían representar a un 25 % de la población. Estudios de otros países corroboran esto, y la OMS instó la semana pasada a todos los países a poner atención a estos casos.

 

Incluso en las noticias suecas en text-tv, salió la noticia, este domingo por la noche.

 

 

 

No obstante, en la conferencia diaria en la Agencia de Salud Pública, este lunes 6 de marzo, el epidemiólogo estatal Anders Tegnell nuevamente se refirió a los asintomáticos como “casos muy raros que no afectan para nada en las cifras”.

 

La recomendación de la entidad estatal sigue siendo la misma desde que se constató el primer caso: “Si no tienes síntomas, no contagias”. Por lo tanto el examen por el Covid-19 se les hace solamente a las personas enfermas.

 

En su sitio web, la agencia escribe que hay “riesgos teóricos” de que una persona que no presenta síntomas pueda contagiar a otras, que se trata de “unos pocos casos”.

 

Sin embargo, no todos comparten lo estipulado por la entidad estatal. El matutino Svenska Dagbladet publicó el viernes pasado un artículo que trata del tema.

  

“Niklas Arnberg, profesor de virología en la Universidad de Umeå, dice que el conocimiento actual sobre el virus corona y las lecciones aprendidas de otros virus que causan infecciones respiratorias respaldan la afirmación de que la enfermedad puede transmitirse en cierta medida por personas sin síntomas”, escribe el diario.

 

- Probablemente diría que no es solo un riesgo teórico, sino que más bien es más probable que algunas personas puedan transmitir la infección al final del período de incubación y en contactos cercanos, dice el profesor a SvD.

 

Según el virólogo, el riesgo de propagación de la infección de esta forma es probablemente bastante pequeño. Sin embargo, debido a que Suecia se encuentra en la fase 4, vale decir que existe una propagación general de la infección en la sociedad, la probabilidad de que muchas personas se encuentren en el período de incubación es alta, lo que en conjunto aumenta el riesgo de que el virus se propague por una persona sin síntomas.

 

- Probablemente pueda toser o estornudar algunas veces sin darse cuenta de que está enfermo o que está a punto de serlo. Durante ese tiempo, la infección puede transmitirse. Probablemente pasen unas horas antes de que tengan síntomas, dice Niklas Arnberg.

 

Y enfatiza que justamente por ello, es de suma importancia el observar su propio estado de salud, especialmente si se trabaja en el área de la salud o en el cuidado de personas mayores, que son, sin duda, el grupo donde la mortalidad es más alta.

 

La Agencia Publica de Salud, en tanto, continúa dando la información - en inglés - de que el virus probablemente no se propaga durante el período de incubación.

 

 
Tanto la OMS como el El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), recomienda el distanciamiento social. Foto: ECDC/Marisol Aliaga

 

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Más de 90 municipios han tenido, o se sospecha que han tenido, infección por el coronavirus en sus residencias de ancianos. Solo en Estocolmo se han registrado cientos de casos constatados.

El epidemiólogo estatal Anders Tegnell reconoce que este es un fracaso. "Es muy desafortunado", dijo a Ekot, de la radio sueca.

 

 Fuente: Aftonbladet. 02-04-2020. Traducción: Magazín Latino 

 

Desde el 1 de abril, el Gobierno ha impuesto una prohibición a los visitantes en todas las residencias de ancianos en el país.

 

- Quienes viven en hogares de ancianos del país son los que más necesitan protección contra el virus. Es por eso que debemos asegurarnos de que no se propague la infección allí, dijo la ministra social, Lena Hallengren, el 30 de marzo.

 

Pero una encuesta realizada por Ekot (noticiario radial de Radio Suecia) muestra que 43 municipios ya han confirmado casos de Covid-19 en residentes enfermos en sus residencias de ancianos, y 51 municipios tienen casos sospechosos.

 

230 infectados en Estocolmo

 

Al mismo tiempo, la compañía de salud Familjeläkarna (Médicos de familia) afirma que 230 personas mayores en 45 de sus hogares en la región de Estocolmo han sido confirmadas de estar contagiadas, informa SVT Nyheter Stockholm. De ellos, 50 personas han muerto.

 

Según el jefe de operaciones Stefan Amér, existe una gran carencia de material de protección individual.

 

- Estos son los pacientes más frágiles que tenemos y, tanto por el bien de ellos, como por su cuidado, es importante que sigan siendo atendidos donde están. Pero eso requiere que los empleados tengan el equipo de protección adecuado, le dice a SVT.

 

"Muy desafortunado"

 

En el hogar de ancianos Liljegården, en Enköping, seis residentes han resultado positivos, mientras que a otros cuatro casos sospechosos aún no se les han realizado la pruebas.

 

- El equipo de testeo que debería estar en la región aún no ha llegado. Hemos informado que tenemos clientes con síntomas desde hace una semana y media atrás, dijo Katarina Löfberg a Ekot.

 

Cuando el epidemiólogo estatal Anders Tegnell recibe la pregunta del periodista de Ekot acerca de si Suecia ha logrado mantener la infección alejada de las residencias para mayores, responde:

 

- No, obviamente que no lo hemos hecho. Es muy desafortunado, porque es exactamente lo que intentamos evitar de todas las formas posibles.

 


Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Detalle en una residencia de ancianos. Foto: Marisol Aliaga. Gnesta.se.

 

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En conferencia de prensa este lunes, el infectólogo estatal Anders Tegnell, junto a otras entidades sanitarias informó sobre la situación general en Suecia respecto al coronavirus.

“Es extremadamente importante proteger a los ancianos y a los grupos de alto riesgo”, dijo. Agregó que el teletrabajo es una buena alternativa, que las personas que muestren incluso leves síntomas deben permanecer en casa y que los mayores de 80 años traten de no salir.

 

 Por: Magazín Latino

 

Luego de un caótico fin de semana, con múltiples noticias sobre el coronavirus que cada vez se tornaban más alarmantes, Suecia se enfrenta a una nueva situación respecto a la pandemia que asola el mundo y cuyo epicentro se encuentra – por el momento – en Europa.

 

En la rueda de prensa del sábado, el primer ministro Stefan Löfven apeló a la responsabilidad individual y cívica, con el fin de que la población tome conciencia de lo grave de la situación y contribuya a apaliar esta.

 

El fin de semana la cancillería sueca (UD) recomendó, además, no viajar a ningún país. Recomendación sin precedentes en la historia reciente de Suecia.

 

- Lo hacemos por el bien de nuestros connacionales. No podemos garantizar que quienes viajan puedan volver a casa según lo planeado, dijo un vocero de UD.

 

No pasaron muchas horas y el infectólogo estatal Anders Tegnell criticó la advertencia.

 

Sin embargo, este lunes Tegnell se mostró mucho más severo en sus recomendaciones. Luego de haber criticado recientemente el teletrabajo, porque “no todos tenían la posibilidad de trabajar a distancia”, ahora lo promueve.

 

- Ahora estamos en una situación tal que podría marcar la diferencia. Esto puede ser importante, sobre todo para la atención sanitaria.

 

Y ante la pregunta de si los mayores de 80 deberían al menos salir a hacer las compras, respondió que era más conveniente no hacerlo.

 

Hasta hoy, más de un millar (1000) se han contagiado en Suecia, y hay 6 muertos. Tres pacientes que estaban siendo tratados en cuidados intensivos fallecieron ayer en Estocolmo, uno en el hospital de Danderyd, otro en el de Söder y otro en el hospital universitario Karolinska. Las víctimas eran todas desde alrededor de 70 años y la mayoría presentaban otras complicaciones, lo que agravó sus cuadros médicos.

 

Los números, no obstante, con inciertos, puesto que actualmente Suecia no monitorea día a día la situación. Además, actualmente solo se le hace la prueba a las personas que pertenecen a los grupos de alto riesgo. Esto, por priorizar el cuidado de los enfermos y proteger los grupos de alto riesgo.

 

La autoridades sanitarias suecas tampoco han entregado las cifras de cuántos cupos de emergencia dispone el país ni de cuántos equipamientos de protección individual se dispone. Tanto la OMS, como médicos italianos, quienes enfrentan una crisis antes nunca vista, han criticado la actuación de las entidades suecas. También China, que afirmó que Suecia se está comportando "irresponsablemente". 

 

 


El infectólogo estatal Anders Tegnell en la conferencia de prensa de este lunes. Foto: Pantallazo de Aftonbladet. 

 

 

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