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Aron Flam: “Sospecho que he tocado un punto sensible” El comediante y escritor Aron Flam, en el tribunal de Estocolmo, durante el juicio oral. Foto: Marisol Aliaga.

Aron Flam: “Sospecho que he tocado un punto sensible”

Enfrenta una demanda por más de dos millones de coronas, sin embargo, el comediante y escritor Aron Flam está tranquilo. “Considero que he hecho lo correcto”, expresó, en entrevista con Magazín Latino.

Su libro toca un aspecto peliagudo de la historia reciente del país: el rol de Suecia durante la segunda guerra mundial. Y la pregunta es si el proceso judicial que se dirime dentro de poco se debe a la portada de su obra Este es un tigre sueco, o a su contenido.

 

 Por: Marisol Aliaga (texto y fotos)

 

- Espero que el jurado me juzgue por la portada del libro, no por su contenido, dijo Aron Flam, al finalizar su interrogación en el tribunal de Estocolmo, el 24 de septiembre del año pasado. Fue absuelto, pero el fiscal apeló el caso sigue pendiente.

Esa debe ser una de las audiencias orales más surrealistas que he presenciado (han sido unas cuantas). El solo hecho de que sus libros hayan estado confiscados por orden de la Unidad Nacional contra el Crimen Organizado e Internacional da para pensar. ¿A raíz de qué? 

Habría que tener mucha imaginación para asociar a Aron Flam a mafias internacionales, por más venenosa que sea su pluma.

Por otra parte, Suecia está calificado internacionalmente como uno de los mejores países del mundo respecto a libertad de expresión. ¿Entonces, por qué se iban a destruir sus libros?


El juicio contra Aron Flam suscitó un gran interés de la prensa. 

 

En el tribunal, en la audiencia oral, ese día caluroso de septiembre pasado, el humorista más serio de Suecia – como me gusta llamarlo - mantuvo la calma. Arribó al tribunal junto a su abogada, la renombrada Monique Wadsted, y se hizo paso entre los numerosos periodistas que se agolparon a la puerta de la sala de audiencias. El local, no muy grande, por cierto, estaba lleno, algunos se quedaron afuera.

Ni siquiera se mostró irritado cuando su abogada se refirió a que la parte demandante, Marie Andrée, lo había tildado, incluso, de nazi.

Un nieto de judíos que sufrieron los horrores de la Segunda Guerra Mundial en primera persona. Ser acusado de nazi. Como que a uno lo acusaran de Pinochetista. No sé si yo sería capaz de mantener la calma.

- Si le molesta, que levante una demanda, respondió en la audiencia la licenciada Andrée. 

En Suecia, muy pocos tienen los recursos necesarios para contratar abogados. Marie Andrée se evita este costo, porque no solo es la dueña del Museo de Preparación Militar, que presentó la demanda contra Aron Flam por usurpar derechos de autor, también es abogada. Además, es la representante legal de Christina Billgren, hija del artista creador del tigre de la discordia, Bertil Almqvist. 

Tras la muerte de Bertil Almqvist, sus hijas heredaron, por así decirlo, los derechos de autor de la imagen del tigre con rayas amarillas-celeste símbolo que instaba a los suecos a no hablar más de la cuenta. Corría el año 1941, Noruega y Dinamarca habían sido invadidas por Alemania, y las tropas nazis atravesaban el territorio sueco con la venia del gobierno Socialdemócrata y el parlamento sueco en su totalidad. Por tal razón, se instaba a los suecos a cuidarse de lo que decían, podrían haber ciudadanos de algún país vecino que quisiera hacerle daño a los intereses suecos. Las relaciones entre Suecia y sus vecinos eran algo tensas, en tanto que tanto antes como después de la guerra tuvo buenas relaciones con la Alemania nazi, a la que proveyó de acero y rodamientos durante toda la guerra. Esta fue la razón por la cual Suecia fue debió pagar una indemnización a varios países, al final de la Segunda Guerra Mundial.  

A Holanda aún le debe parte de esta indemnización, según escribe Flam en su libro, de casi 600 páginas, de las cuales 100 corresponden a referencias bibliográficas.

No obstante, la demanda no se refiere al contenido del contundente libro, sino a su portada. Aron Flam diseñó un tigre muy parecido al de Bertil Almqvist, con dos grandes diferencias, o tres: en su pata izquierda porta una esvástica, con la derecha hace un saludo a lo "Heil Hitler" y además, guiña un ojo. 

 

El afiche del tigre sueco, de Bertil Almqvist. La parodia de Aron Flam que ilustra la portada de su libro "Det här är en svensk tiger" (Este es un tigre sueco). 

 

Pero volviendo al juicio oral, ese 24 de septiembre en la corte de Estocolmo.

Christina Billgren también prestó declaración, durante la audiencia, por vía telemática. Ella declaró que lo que había hecho Flam era "muy malo" porque el nazismo era malo. No obstante, dijo además que "no había visto el libro" y no quedó claro si había entendido que el tigre con la esvástica en el brazo es una parodia del tigre que creara su padre.

Dijo que su padre odiaba el nazismo. Al igual que Flam. Pero no estaba informada, según sus declaraciones, de que su progenitor también había hecho parodias de su tigre. Y varias más, en protesta contra el nazismo.

El 9 de octubre de 2020, el Tribunal de Patentes y Comercio dio a conocer su veredicto: Aron Flam fue absuelto. El jurado llegó a la conclusión de que el tigre original y el tigre de Flam no difieren demasiado, no obstante, y basándose en la "excepción de parodia", resolvió eximir al inculpado. Esta "excepción de parodia" ha sido desarrollado por la jurisprudencia sueca en estrecha armonía con la legislación de la Unión Europea.

En otras palabras, fue un fallo absolutorio gracias a que Suecia pertenece a la UE y debe abocarse a la jurisprudencia de la Unión. 

A los pocos días el fiscal anuncia que decide apelar el veredicto. Yo me pregunto qué opina Aron Flam al respecto y, aprovechando que habíamos acordado una entrevista el día de la audiencia, le envío unas preguntas via mail. Desgraciadamente la entrevista había quedado rezagada, en medio de la contingencia por la pandemia, pero el caso será nuevamente actual dentro de poco, cuando se lleve a cabo la audiencia oral en el tribunal de apelaciones de Estocolmo.

 

Estas fueron sus respuestas:

  

Antes que nada, ¿cómo estás? ¿Cómo te ha ido con el tema de la pandemia? Entiendo que el sector cultural es uno de los más afectados…

- Me ha ido relativamente bien, aunque mis planes eran hacer dos giras la primavera pasada, lo que coincidió casi exactamente con el comienzo de la pandemia. Solo alcancé con el estreno en Eskilstuna. Pero afortunadamente puedo mantenerme con DECONSTRUCTIV KRITIK (mi podcast), y esta primavera intentaré hacer una gira digital. Solo que primero debemos descubrir qué es una gira digital. 

¿Cómo te sentiste al ser absuelto?

- Me sentí increíblemente bien. Aunque la alegría duró poco porque el fiscal apeló solo tres semanas después.

¿Qué opinas de que Marie Andrée haya apelado?

- Fue el fiscal David Ludvigsson quien apeló primero. Y que fuera el fiscal quien lo hiciera fue terrible. Me desinflé, a pesar de que una parte de mí presentía que así iba a ser. Esto indica que él ha recibido la aprobación de su jefe o que lo hace en acuerdo con él, lo cual es preocupante. El Museo de Preparación Militar no llegó con sus reclamos hasta la semana siguiente y no me importó, pero dudo que se hubieran atrevido a seguir con el caso si el fiscal no lo hubiera hecho antes que ellos.

¿Al final cuánto dinero exigen, realmente, de tu parte?

- El fiscal exigió una sentencia suspendida y una multa de 40 días. Además, el museo exige, fuera de esto, varios millones de coronas, en daños y multas.

El hecho de que se haya levantado una demanda judicial y que incluso hayan confiscado tus libros, ¿cómo puedes explicar eso, en un país como Suecia?

Sospecho que he tocado un punto sensible.

¿Y por qué trata tu caso la Unidad Nacional contra el Crimen Organizado e Internacional? No entiendo esa parte ... ¿no se trata de derechos de autor?

- Ellos así lo dicen. Pero tendrías que preguntarles a ellos. Tanto el fiscal como los representantes del Museo de Preparación Militar se refirieron al contenido del libro varias veces, durante el juicio.

 

Los costes de un juicio son bastante altos. ¿Quién los solventa, al fin de cuentas?

En un proceso judicial penal y civil es una parte civil, por ejemplo, el Museo de Preparación Militar, que me demanda ante los tribunales, lo que significa que si pierden se ven obligados a asumir los costos. En una causa judicial dirigida por la policía y los fiscales, es el Estado el que me demanda, entonces el coste lo pagamos tú y yo mediante los impuestos.

[Vale decir, si la abogada Marie Andrée,dueña del museo y representante de la hija de Bertil Almqvist pierde, el Estado cubrirá, una vez más, los costes. O, mejor dicho y como dice Flam, todos nosotros].   

¿Cuál crees tú que es el propósito principal de levantar un juicio contra ti, quieren castigarte por la portada de tu libro o por el contenido de este?

- Ellos han dicho que es por la portada.

¿Y por qué un comediante escribe un libro tan serio sobre la ”neutralidad” de Suecia durante la Segunda Guerra Mundial? Me cuesta entender este paso, no es divertido...

- Eso no es extraño en absoluto. Yo he estado haciendo sátira política durante mucho tiempo. Eso significa que investigo mucho, antes de que lo realmente difícil comience, vale decir: hacer de lo terrible algo divertido. Entonces, recopilé todo el material y dejé a un lado el incluir conclusiones.

 

Me pregunto qué diría Bertil Almqvist sobre esto, ¿qué crees tú? Su hija no parecía saber mucho sobre su padre, tampoco sobre tu libro, por cierto.

Yo creo que a Bertil Almqvist habría apreciado el humor que hay en todo esto. Él mismo era un hábil satírico que a menudo tocaba temas delicados. Además, él mismo ha bromeado con el tigre y con el silencio sueco.

Entonces, ¿cómo se te ocurrió la idea del libro, ¿qué deseabas ante todo con este y pensaste que podrías ser llevado a juicio al publicarlo?

- Lo que me llevó a escribir el libro fue que los auditores de mi podcast me hacían muchas preguntas, sobre Suecia, sobre nuestro caos actual, sobre la relación de Suecia durante la Segunda Guerra Mundial, sobre el hecho de que yo soy judío y de la relación de Suecia con Israel. Eso, en combinación con que he estado pendiente de lo que pasa en Suecia (para satirizar la situación) durante mucho tiempo, y vi ahora cómo nos acercábamos a una suerte de punto de inflexión, lo cual me llevó a escribir el libro. Estaba consciente, ya antes de la publicación, de que existía el riesgo de que el Museo de Preparación Militar me demandara en un proceso civil, pero de ahí a que el Estado interviniera era una fantasía.

¿Qué piensas que habría dicho tu abuela Zysla sobre todo esto?

Espero que ella estuviese orgullosa de mí y pensara que hice lo correcto.

Y una última pregunta: ¿te preocupa la apelación o confías en el estado de derecho y en la justicia sueca?

- Yo considero que he hecho lo correcto, independientemente de cómo me vaya. Esto me da una cierta tranquilidad.

 

 

La corte de apelaciones de Estocolmo no ha fijado, hasta hoy, una fecha para el juicio oral. Tampoco se sabe si estará abierto a los medios.

 


Aron Flam. 


Monique Wadsted

 

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  • Aron Flam hizo rugir al tigre sueco

    El humorista sueco Aron Flam escribió un libro sobre el rol de Suecia durante la Segunda Guerra Mundial. Los libros fueron confiscados, luego de que un museo presentara una querella en su contra, por infringir derechos de autor. Flam se había dado el lujo de parodiar el emblemático tigre creado por Bertil Almqvist en una campaña que instaba a los suecos, en 1941, a no hablar más de la cuenta.

    La historia oficial es que Suecia se mantuvo neutral, durante la WW2, pero ¿cuanto de verdad hay en esto?  

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    La expresión “hacerse el sueco” tiene varias explicaciones. Una de ellas trata del rol de Suecia durante la Segunda Guerra Mundial. Sobre la tan nombrada “neutralidad sueca” durante esa época de la Historia.

     

    Aron Flam es un humorista sueco que escribió un libro sobre el tema. Una obra de casi 600 páginas y difícil lectura, prácticamente una tesis respecto a la historia contemporánea sueca y su peliaguda relación con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial – entre otros numerosos tópicos que darían para – al menos – unos diez artículos más.   

     

    Flam es comediante, escritor, guionista y actor, entre otras profesiones. Ha trabajado para periódicos, la televisión, radio, cine y stand up comedy durante casi 20 años, y ha recibido varios premios. Sin embargo, para mí era prácticamente desconocido hasta que “mi” researcher me pasó el dato, hace ya varios meses atrás, de que le pusiera ojo.

     

    Pero entre tanto quehacer en tiempos de pandemia, el consejo pasó de largo. Hasta que un día apareció un Twitter un tuit que decía: “¿Alguien sabe cómo conseguir el libro de Aron Flam? Me refiero al libro de papel”. Resulta que los libros habían sido incautados por la policía sueca.

     

    Iban camino a la hoguera. En Suecia, en el año 2020 se iban a quemar libros. Obviamente que entonces, el tema me interesó.

     

    En agosto de 2019, fue publicado el libro “Det här är en svensk tiger” (Este es un tigre sueco).

     

    En junio de 2020, un tribunal había dado el veredicto que el libro fuera requisado por infringir derechos de autor respecto a la ilustración en su cubierta. El Museo Sueco de Preparación Militar (ubicado en la localidad de Djuramossa) posee los derechos de autor de la ilustración original.    

     

    De esta forma, el jueves 11 de junio, la policía incautó 2.282 copias de la tercera edición del libro de las bodegas de la editorial Samizdat Publishing en Estocolmo. Y, el Museo presentó una querella en contra de Aron Flam, exigiendo una multa de 1,5 millones de coronas.

     

    El Tribunal de Patentes y Mercados de Estocolmo confirmó, el 5 de agosto, la incautación, pero la instancia superior del Tribunal Supremo de Patentes y Mercados anuló la misma el 13 de agosto. Cosas de la ley. [14] ENLACE WIKI.

     

    El 24 de septiembre se llevó a cabo el tribunal oral, donde se enfrentaron el Museo y Aron Flam. La defensora de Flam fue la conocida abogada sueca experta en litigios sobre copyright, en tanto que la representante del Museo fue su dueña, que, casualmente, también es abogada y tiene una larga historia de querellas y litigios Marie Andrée. Se ha querellado incluso en contra de la Defensa sueca (por la posesión de unas armas) y ha salido victoriosa.

     


    Aron Flam. Cubierta de su libro. Foto: Marisol Aliaga.

     

    FIN DE LA PRIMERA PARTE 

     

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