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Publicada: 26 de mayo 2022. Actualizada: 15 de junio de 2022

Este lunes los fiscales presentaron su alegato final, en el juicio en contra del cirujano italiano Paolo Macchiarini, acusado de “maltrato agravado” de tres pacientes.

Los fiscales Jim Westerberg y Karin Lundström-Kron, argumentaron que el cirujano estrella, que el Instituto Karolinska reclutara en 2010, había experimentado con sus pacientes, al someterlos a trasplantes de tráqueas sintéticas sin basarse en evidencia científica. 

- Se experimentó con seres humanos, argumentaron los magistrados.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

El decimotercero y último día de alegatos orales en el juicio en contra del cirujano Paolo Macchiarini atrajo una vez más la atención mediática, y la sala número 4 del tribunal de primera instancia de Solna se llenó al máximo, este lunes.  

 

Fuera de esto, el interés de parte de la prensa nacional, desde que comenzara el proceso, el 5 de mayo, ha sido acotado, y el de la prensa internacional, prácticamente nulo. Con una excepción: la periodista y productora norteamericana Benita Alexander; y un team también de EE.UU., que ha documentado todo, tanto dentro de la sala, como fuera de esta.

 

No es raro, diez años es mucho tiempo. El escándalo ocasionado por el “cirujano estrella” reclutado por el prestigioso Instituto Karolinska en 2010 - tal vez con el fin de hacerse ellos mismos de un Premio Nobel - ha caído en el olvido.

 

Sin embargo, para los familiares de los pacientes que fueron sometidos a “experimentos”, según lo afirmaron los fiscales, la situación es distinta. Ellos viven su día a dia con las consecuencias de lo sucedido en el Hospital Karolinska en 2011 y 2012, cuando el cirujano Paolo Macchiarini, sin tener las autorizaciones necesarias ni haber experimentado antes con animales – dos requisitos fundamentales - los utilizó como conejillos de Indias.

 

Esto quedó comprobado este lunes, cuando la viuda del “paciente número 1”, Andemarian Beyene, el estudiante de Geología en Islandia prestó testimonio en el tribunal de Solna.

 

El testimonio de Merhawit Baryamikael Tesfaslase, arrasó con todo lo que Macchiarini había dicho sobre su marido.

 

El 6 de junio de 2011, Andemarian Beyene fue operado en el Hospital universitario del Karolinska de Huddinge. Paolo Macchhiarini dirige la operación en la que se le trasplanta una tráquea sintética cultivada con células madre. Es el primer paciente en el mundo que es sometido a esta intervención.

 

Durante el juicio quedó de manifiesto que Paolo Macchiarini fue el impulsor principal de que se le hiciera el trasplante, argumentando que “había que hacer algo, puesto que se iba a morir dentro de poco”. Fue él quien hizo los contactos con el hospital de Islandia, donde Beyene estaba en tratamiento.

 

Andemarian Beyene tenía 36 años en ese entonces, y si bien es cierto sufría de un cáncer a la garganta, que crecía, pero de forma lenta, no se encontraba ante “riesgo inminente de muerte”, como argumentó Macchiarini. Él habría podido vivir los años de vida que le quedaban de forma tranquila y digna, en compañía de su esposa y sus dos hijitos, de 3 y seis meses de edad, en ese entonces.

 

Su viuda dijo, en la audiencia del lunes, que Andemarian se sentía bien, antes de viajar a Suecia.

- El verano antes de su cirugía en el Karolinska, nos visitó en Eritrea. Compartimos con los niños y entonces él se encontraba en buena condición física, incluso podía correr para tomar el bus.

 

Viajó por su propia cuenta y había comprado su billete de vuelta a Islandia.

 


El cirujano Paolo Macchiarini y su paciente Andemarian Beyene. 

 

Andemarian no estaba muy convencido de que se le practicara el trasplante de tráquea. Sin embargo, Macchhiarini lo convenció de que esta era su única posibilidad de sobrevivir.

- Él le dijo a mi esposo que era su única chance de ver crecer a nuestros hijos. De que la tráquea de plástico funcionaría al menos durante 10 años, dijo Merhawit, en las palabras que la intérprete tradujo de su idioma, el tigriña.

 

Anteriormente, el mismo lunes, el médico Richard Kuylenstierna fue también interrogado por el fiscal. Él facultativo dijo que lo que había hecho Macchhiarini, el presionar a Andemarian con el fin de que firmara el documento de aprobación a la operación, iba en contra de toda ética profesional.

 

Andemarian firmó bajo presión y bajo el convencimiento – además – de que se habían realizado trasplantaciones anteriormente, con resultados positivos, en cerdos. Otra de las mentiras del cirujano estrella.

 

Ante la pregunta del fiscal, de cómo se sentía Andemarian después del trasplante, Merhawit respondió:

- Al principio él decía que estaba bien. Yo no sabía, puesto que no estaba con él, y él siempre fue una persona muy positiva, decía que todo iba a estar bien. Pero se fue poniendo cada vez peor. Vomitaba sangre y todo lo que comía. Le dijeron que la tráquea no se podía incorporar a su cuerpo.

 

Fiscal: ¿Su esposo, se arrepintió de haberse sometido a la operación?

- Sí. Él se arrepintió mucho. Me dijo que lo mejor hubiera sido que nunca se hubiera operado.

 

Entre lágrimas, Merhawit abandonó la sala, en tanto que el juez hizo hincapié en que se respetara su deseo de no dar declaraciones a la prensa.

 

Andemarian Beyene falleció en enero de 2013. Después del trasplante, su estado fue agravándose cada vez más, y murió en medio de gran sufrimiento. La tráquea de plástico nunca se integró a su organismo y la autopsia comprobó que estaba casi completamente suelta, al momento de su deceso.

- El procedimiento fue simplemente un experimento con un ser humano, dijo la fiscal.

 

Explicó que se trataba de una lesión corporal grave. De una persona muy vulnerable, de un paciente que, en lugar de poder sentirse seguro en un hospital, y confiar en ser atendido de acuerdo con la normativa vigente, fue engañado.

- El procedimiento también ha provocado complicaciones graves y sufrimiento durante años. Hemos escuchado al testigo Fux contar la terrible lesión corporal que tenía el paciente, cuando se le practicó la autopsia.

 

Agregó que las intervenciones fueron ilegales, puesto que no contaban con los permisos necesarios y que la responsabilidad recaía en Paolo Macchiarini, quien era el autor principal de un artículo en The Lancet que, no obstante, no se adecuaba a la realidad.

Al poco tiempo del trasplante de Andemarian, Paolo Macchiarini y el Instituto Karolinska convocaron a una rueda de prensa para mostrar el “éxito del primer trasplante de tráquea sintética del mundo”. No obstante, fuera de de esta conferencia de prensa, el cirujano poco y nada se preocupó de su paciente después de la intervención, según testimonios en la corte.

Aquí vale la pena aclarar que este juicio se refiere solo a los pacientes que Macchiarini operó en Suecia, no obstante, se sabe que realizó al menos seis operaciones más, con resultados fatales en todas a excepción de una. A este paciente le fue removida la tráquea sintética.

 


Christopher Lyles después de haber sido sometido al trasplante de tráquea sintética de acuerdo al método de Paolo Macchhiarini. Foto: Archivos, Internet.

 

El paciente número 2 fue el norteamericano de 30 años, Christopher Lyles, quien sufría de un cáncer a la garganta, y había sido sometido a quimioterapia, sin éxito. Su familia juntó el dinero necesario para que viajara a Suecia, con la esperanza de que el método de Macchiarini pudiera ayudarlo.

Christopher Lyles fue ingresado al Hospital Karolinska el 14 de noviembre de 2011 y ese mismo día fue sometido a una intervención para extraer médula ósea. De allí se obtendrían las células madre con las que se prepararía la tráquea sintética, y se suponía que, en dos días, esas células transformarían una materia inorgánica - el plástico - en orgánica.

Obviamente, era un proyecto fallido, como algunos colegas del cirujano italiano trataron de advertir, siendo silenciados por la dirección del Instituto Karolinska.   

El 17 de noviembre se le realizó el trasplante de tráquea. En la historia clínica figura tanto Macchiarini como otro cirujano, Jan Liska, como “cirujanos jefes” y las versiones sobre quién dirigió la intervención difieren, en la hoja clínica.

Lo que sí se sabe es que el paciente nunca dio el consentimiento para la intervención por escrito. Las excusas que se dieron por ello fue que “el taxi llegó muy tarde”.   

Durante todos estos años, poco o nada se ha sabido cómo ocurrió el deceso de Christopher Lyles. Su familia se negó a que se le practicara una autopsia, y hasta ahora no se había sabido la causa de su muerte.

Sin embargo, el canal sueco de televisión, TV4, tuvo acceso a la hoja clínica de Lyles, y a mediados de mayo del año en curso publicó una nota donde explica:

“Nuevos datos, el paciente del controvertido cirujano se ahogó en su propia sangre.

TV4 Nyheterna puede dar ahora detalles completamente nuevos sobre cómo murió el segundo paciente de Macchiarini. Éste se asfixió y se ahogó en su propia sangre, en una muerte muy dolorosa provocada por la tráquea de plástico trasplantada por Macchiarini. El paciente número dos fue el primero en fallecer, y si se hubieran conocido las circunstancias, habría sido posible detener la operación del próximo paciente.” [Vale decir, de la joven turca].

En la ficha médica del paciente, los médicos describen sus últimos momentos en vida: “Luego de tener problemas con la tráquea de plástico, comenzó a toser cantidades copiosas de sangre, lo que fue catastrófico”.

Uno de los cuatro colegas “denunciadores”, que trataron de advertir de que las operaciones de Macchiarini en el Hospital Karolinska no tenían evidencia científica y que se ponía en juego la vida de los pacientes, el cirujano experto en tórax, Karl-Henrik Grinnemo, dijo, en entrevista con el canal:

- Yo no tenía conocimiento de esto. Pero lo que aquí se dice [en la ficha médica] es que se formó un pasaje entre la arteria y la tráquea, lo que ocasionó una grave hemorragia que fue a parar a los bronquios. Vale decir, la persona se ahoga en su propia sangre. Es una muerte horrible.

Si los detalles de la muerte de Christopher Lyles hubieran sido conocidos – si Macchiarini los hubiera hecho públicos  – se habrían detenido los trasplantes, y nunca se habría operado a la tercera paciente, Yesim Cetir. Sin embargo, el cirujano ocultó esto y siguió practicando los trasplantes.

- Un cirujano que actúa con responsabilidad habría parado los trasplantes, ante la muerte del primer paciente, y no habría seguido con el próximo. Es necesario que esto se investigue, dice Karl-Henrik Grinnemo, en entrevista con TV4. 

Sin embargo, esto no ocurrió. A pesar de saber que el joven norteamericano no había sobrevivido el trasplante, falleciendo el 5 de marzo de 2012, Paolo Macchiarini operó, en agosto del mismo año, a la estudiante turca de Pedagogía, Yesim Cetir.

Y, desde ese momento, la joven fue condenada a una vida en la Unidad de Cuidados Intensivos: tres años en el Hospital Karolinska, en Suecia, y un año y medio en un hospital de EE.UU.

Cuarenta veces estuvo a punto de perder la vida, y nunca pudo abandonar el hospital, falleciendo, finalmente, en marzo de 2017. Meses después, fallecía su padre, que nunca se despegó de su lado.

Yesim declaró en entrevistas, que ella y el resto de los pacientes a quienes se les practicaron los trasplantes, fueron usados como conejillos de Indias.

Su padre nunca se cansó de exigir que se hiciera justicia.

 

 
Paolo Macchiarini en un hospital de Krasnodar, Rusia. Yesim Cetir y su padre, en Estocolmo. Foto: Pantallazo, TV4.


Los fiscales Jim Westerberg y Karin Lundström-Kron exigen un total de cinco años de cárcel para el cirujano Paolo Macchiarini, por "maltratos agravados contra tres pacientes", todos fallecidos. Foto: Marisol Aliaga. 


Paolo Macchiarini mentía, tanto en lo profesional como en lo privado. Por el 2013, le propuso matrimonio a la periodista estadounidense Benita Alexander, estando casado y además con otra relación. La convenció de que a la boda, en el palacio de verano del Papa, asistirían cientos de invitados, entre ellos, Putin, los Obama, los Clinton, etc. Y quien los uniría en matrimonio sería el mismo Papa Francisco. Alexander, periodista investigativa, se decidió a sacar su caso a la luz, e hizo un documental sobre el cirujano y sus mentiras. También cubrió el juicio, en el tribunal de Solna. 

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