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Fueron condenados a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento Svea Hovrätt (Corte de Apelaciones de Estocolmo). La ministra sueca de Relaciones Exteriores, Ann Linde, y el diputado Joar Forssell (L) se dan la mano, al terminar la interpelación sobre los DDHH en China. Foto: Marisol Aliaga. Polisen.

Fueron condenados a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento

El jueves 17 de febrero se llevó a cabo la audiencia de apelación al fallo que condenó a ocho personas a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento sueco.

En noviembre de 2019, ellas/os habían manifestado su descontento ante el silencio de la canciller Ann Linde frente a las violaciones a los DDHH en Chile, en pleno estallido social.  

El jueves 10 de marzo, el tribunal de apelaciones dará a conocer la sentencia.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La verdad de las cosas es que la noche anterior a la audiencia, comencé a tener serias dudas sobre si cubrir este caso. Había preguntado a dos expertos en leyes, y su opinión había sido tajante: “No tienen ninguna chance. La ley es clara al respecto, no se puede interrumpir en la cámara, menos desplegar una bandera”.

Sin embargo, tenía dos razones fuertes para asistir. 1: mis ansias de saber la verdad. 2: había dicho que iría.

De modo que el jueves pasado me apersoné en la sala siete de Svea Hovrätt, en Estocolmo - la corte de apelaciones de Estocolmo. Al entrar, el guardia me dijo, cuando me disponía a mostrar mi tarjeta de prensa: “No me interesa su tarjeta. Aquí todos pueden entrar”. “¡Que bien!” Le respondí. “Esto es democracia”.

Además del jurado, la fiscal, los imputados y dos abogados, una decena de personas se habían dado cita en una sala bastante pequeña, en forma de semicírculo.

Durante el transcurso de la audiencia, se fueron despejando mis dudas. Me convencí de que no bastaba con leer la carpeta investigativa, también era necesario ver a los imputados y escuchar sus razones. También constaté que la fiscalía contaba con un solo testigo, y que éste aseguró algo que todos los demás implicados negaron fehacientemente.

¿Quién tenía la razón?

Algo que, pese a todo, hablaba a favor de los condenados fue el hecho de que el tribunal de apelaciones aceptara el caso. Al parecer alguna razón hubo para que la ley quisiera enviar el caso a una instancia superior.

Los procesos judiciales en Suecia - como en tantos países - son lentos. Este hecho ocurrió el 12 de noviembre de 2019 (pulse el enlace). Ese día, se discutieron en el parlamento sueco una serie de asuntos, estuvieron presentes los ministros del Medioambiente, de Comercio, del Trabajo y de Relaciones Exteriores (utrikesministern). Uno de los puntos a tratar era una interpelación del diputado liberal Joar Forssell respecto a los DDHH en Hong-Kong. La interpelación estaba dirigida a la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde.

 


El parlamento sueco, o Riksdagen. Foto: Riksdagen.se

 

Las ocho personas que se vieron implicadas eran chilenas. En realidad, eran nueve, pero también se vio comprometido “un pobre turista que estaba sentado al final de la fila y que también era de Chile” (según el FUP, carpeta investigativa), a quien la policía debió dejar en libertad.

Ellas – la mayoría mujeres - habían tenido conocimiento de que ese día se discutirían los derechos humanos en el parlamento, y decidieron escuchar lo que la canciller sueca diría al respecto, desde las gradas destinadas al público en general, en el segundo piso de la inmensa sala. Es muy posible que – como me ha sucedido a mí tantas veces – hayan pensado que se discutirían las violaciones a los DDHH en Chile, cuando en realidad se trataba de los de China (¡ojo!, esta es una suposición mía).

La jornada comenzó a las 13:00 horas y se trataron diversos temas. Finalmente llegó el turno de la interpelación “La estrategia respecto a China y el apoyo al desarrollo democrático en Hong-Kong”, convocado por Joar Torssell. El diputado expresó su opinión y Linde la suya, y al cabo de quince minutos, el tema estaba zanjado. Ambos se despiden con un apretón de manos y vuelven a sus asientos.

 

En ese preciso momento, las ocho personas en las gradas se ponen de pie y expresan su descontento porque – a diferencia de lo que esperaban – Ann Linde no tocó el tema de los DDHH en Chile. Seguidamente una de ellas saca una bandera mapuche, y otras ayudan a sostenerla. El hecho ocurrió en el lapso de segundos, porque inmediatamente los guardias les ordenan abandonar el recinto, lo que hacen sin protestar.

(Aquí vale la pena recalcar que no existe un registro de audio donde se pueda apreciar qué exactamente dicen ellas/os. Sin embargo, todos coinciden en que se trataba de los DDHH en Chile y que no se pronunciaron frases de mal gusto u ofensivas). 

Otro guardia, no obstante – el testigo principal de la fiscal en la corte de apelaciones – asegura que hubo una interrupción que llevó a un aplazamiento de  "unos 20 minutos". (Más de esto más adelante).

Los guardias los conducen a un baño donde permanecen durante cerca de media hora - 45 minutos. Luego son llevados a otra pieza, hasta que llega la policía que fue llamada al lugar ante un “grave hecho delictual”, según el informe policial.  

Una de las personas detenidas, de 75 años, sufre de diabetes, y pidió poder acceder a su bolso para controlarse el azúcar y comer algo. Esto le fue negado.

Al llegar la policía, identificaron a las personas y les dijeron que “no necesitaban abogado”. Que “esto no iba a pasar a más”. Pero, una de ellas insistió en contar con un representante legal, y otra se hizo asistir por un abogado para la apelación, pero por cuenta propia (pro bono). El resto no recibió asesoría legal.

Sin embargo, y contrariamente a lo asegurado por los policías, una fiscal levantó una demanda judicial, y el 19 de noviembre de 2020 el tribunal de primera instancia de Estocolmo dicta el fallo condenatorio de “según el cap. Artículo 4, primer párrafo del Código Penal por perturbar una ordenanza o, en su defecto, perturbar una reunión pública. Afirmando, además, que los condenados lo habían hecho intencionadamente y estaban conscientes de sus consecuencias.

 

Lo que sostiene el guardia y lo que constatan las actas

Al leer la extensa carpeta investigativa (99 páginas) y sobre todo al escuchar los alegatos del jueves pasado en el tribunal de apelaciones me doy cuenta de una serie de contradicciones entre lo que aseguran la fiscal y su único testigo y lo que sostienen los siete imputados (uno de ellos no apeló).

Durante el alegato en la corte de apelaciones, el jueves pasado, se proyectan los registros audiovisuales de las interrogaciones policiales, tanto de uno de los guardias como de todos los imputados.

Comenzando, me llama la atención que lo que dice el guardia en el video no corresponde con la transcripción en la carpeta investigativa. 

Pero también, que en la transcripción, el guardia habla de una suspensión (o aplazamiento) de 20 minutos de la interpelación:

“La sala está en sesiones. La ministra de Relaciones Exteriores, Ann Linde, se disponía a subir al podio a pronunciar un discurso. Ellos perturbaron la ordenanza, entonces, cometieron un crimen. Entonces posponen la sesión en la cámara para que nosotros podamos hacer nuestro trabajo sin molestar allí abajo. L [nombre del testigo] no sabe por cuanto tiempo se tuvo que aplazar la sesión en la cámara. No está claro cuánto tiempo, pero tal vez 20 minutos. Suspendieron la sesión de todas formas debido a la interrupción de la ordenanza y al trabajo de la seguridad. Y entonces, como guardias de seguridad, tienen que asegurarse de que las personas que hicieron eso salgan de allí.”. (Página 25).

Sin embargo, en la página 10 de la carpeta investigativa, se puede apreciar parte del protocolo de la sesión. El punto 44, de la plantilla de Excel, está en amarillo, y corresponde a las palabras de la primera vicepresidenta de la cámara, Åsa Lindestam, quien recuerda que “la expresión de opiniones desde las gradas está prohibida”.

Esto lo dijo cuando la interpelación había concluido y antes de la próxima. 

En la página 9, en la carpeta investigativa, según las actas de la sesión, se indica la hora y la duración exacta del incidente:

"La Cámara evita generalmente y en lo posible aplazar oficialmente las sesiones de la Cámara en caso de disturbios. En las listas y en las actas se aprecia que el disturbio tuvo lugar entre los debates de dos interpelaciones. Entre las 15:01:31 - 15:02:29…”

Entonces, cuando la presidenta de la cámara recordó que las expresiones de opinión estaban prohibidas, el debate había concluido:

 

 

¿Entonces, fue correcto afirmar que “las ocho personas interrumpieron una interpelación en el parlamento”?

Con esta pregunta comenzó su defensa uno de los dos abogados, y se refirió al punto 44 de la planilla de Excel, que corrobora que no hubo una interrupción. 

- ¿Está entonces penado por la ley ponerse de pie y aplaudir, luego de una intervención? Preguntó.

También puso en duda el que los ocho hubieran planeado la acción. Y que hubieran llevado una bandera con la intención de enarbolarla en la sala.

- Mi defendida portaba una bandera, puesto que por la tarde asistiría a una manifestación. Ella fue al parlamento para escuchar sobre los DDHH en Chile. Luego se decepcionó de que solo se tocaran los DDHH en Hong-Kong y manifestó su decepción. ¿Es esto un delito? Mi defendida no interrumpió la interpelación, la presidenta dijo que esta había terminado. Independientemente de que la jornada no hubiese concluido, hubo una pausa de un minuto y seis segundos.

El abogado hizo ver, además, que el registro audiovisual presentado por la fiscal no muestra el hecho: la grabación se corta cuando el debate termina. Y las imágenes - de muy baja resolución - en las cuales y por sus vivos colores se aprecia una bandera, apenas dan cuenta de esos 70 segundos en el parlamento.

Porque eso duró la supuesta "interrupción": 70 segundos.

La abogada de otra imputada, por su parte, se refirió el tema de si su defendida había actuado intencionadamente. Según ella, no es posible corroborar esto.

Además existen varias contradicciones. Por ejemplo: 

Según un guardia, los imputados se conocían, se habían puesto de acuerdo, se habían sentado juntos y habían conversado entre ellos. Que “por su lenguaje corporal se podía deducir que eran amigos”.

Según los imputados, los guardias les mostraron donde sentarse. Algunas de ellas (la mayoría eran mujeres) se conocían entre ellas. Las otras no. “Siéntense allí, todos juntos”, les había dicho el guardia”.  

Según el guardia, todos se pusieron de pie y todos gritaron “algo sobre los DDHH en Chile”.

Una de las imputadas tenía problemas con su pierna, se levantó a duras penas y no dijo nada.  

Según el guardia, se había interrumpido la sesión en el parlamento durante unos 20 minutos.

Según los imputados, y según las actas, fue cosa de segundos.

Según el guardia, fue una acción planificada.

Según los imputados, fue una reacción espontánea ante la frustración de que, una vez más, la canciller sueca guardaba silencio frente a las graves violaciones a los DDHH que en ese entonces se estaban cometiendo en Chile.  

Y en una corte no deben existir prejuicios, sino pruebas. Evidentemente el testigo de la fiscal hizo lo posible para que el hecho pareciera mucho más grave de lo que realmente fue.

“Fuimos condenados a esta enorme multa, porque nos expresamos durante 77 segundos”, dijo uno de los imputados.

Agradeció – al igual que el resto - amablemente la oportunidad que les daba la corte de defenderse, aunque fuera sin asesoría legal, porque que el fallo condenatorio era injusto.

El imputado ejerce la profesión de profesor y, al igual que loas/los otros imputados jóvenes, el hecho de haber sido condenados por un tribunal obviamente pone trabas en el desarrollo de su vida laboral y social.

Y esto es lo más triste de este caso, pienso yo. ¿El hecho de que estos compatriotas queden con antecedentes penales, y ¿por cuántos años?

Desconozco las razones de por qué este proceso judicial ha tomado tanto tiempo. En el momento de ocurrir el hecho, en noviembre de 2019, se vivía en Chile el momento más álgido del estallido social, y angustiados veíamos como en Chile mutilaban a jóvenes y niños. Lo único que podíamos hacer era salir a manifestarnos y lo hicimos. Y salíamos de casa con una bandera en la cartera por si en la tarde hubiera una manifestación más de las muchas que se organizaban.

No sé mucho de leyes, pero pienso que si las leyes no están al servicio de los ciudadanos, algo no está funcionando en la sociedad. No sé si los jueces tomarán en cuenta las declaraciones de los imputados, pero sí sé que si yo hubiera estado ese día en las gradas del parlamento, también me habría levantado y habría protestado.

Pensé que en Suecia regía la democracia, y, en una democracia, el derecho a expresión está por sobre todos los demás.

El 10 de marzo a las 11:00 de la mañana, el tribunal – Svea Hovrätt – da a conocer el fallo.

 


Svea Hovrätt (Corte de Apelaciones de Estocolmo). La ministra sueca de Relaciones Exteriores, Ann Linde, y el diputado Joar Forssell (L) se dan la mano, al terminar la interpelación sobre los DDHH en China. Foto: Marisol Aliaga. Polisen. 

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    Este domingo, la PM Magdalena Andersson comunicó que Suecia, siguiendo los pasos de Finlandia, solicitará su ingreso a la OTAN.

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    No son únicamente los políticos en el Riksdag quienes deben decidir qué riesgos implica la membresía de la OTAN, plantea el Profesor Marcello Ferrada de Noli.

    Existe una paradoja fundamental dentro de la OTAN entre los derechos y las responsabilidades, lo que a menudo se ha malinterpretado. Desde la perspectiva de la OTAN, la prioridad en la adhesión de un país a la alianza no es el derecho de ese país a contar con la protección de la alianza, sino todo lo contrario: lo fundamental (e imperativo) es la responsabilidad que asumen cada uno de los países de la OTAN de ir a la guerra cuando uno de sus los estados miembros es atacado. Eso y nada más es lo que se especifica en el corazón del Artículo 5.

     

    En otras palabras, no son los miembros del parlamento sueco, que ahora quieren votar por el ingreso en la OTAN, quienes decidirán en última instancia cuándo Suecia irá a la guerra y contra quién. Será la OTAN. Si otro estado miembro de la OTAN que no sea Suecia es atacado, se garantizaría que Suecia iría a la guerra.

     

    Pero ¿qué sucede cuando un ataque a ese miembro de la OTAN es en realidad una respuesta a una agresión unilateral de aquel país?

     

    En el contexto de varias guerras en las que los miembros de la OTAN se han visto envueltos en las últimas décadas, también hay excepciones al principio de solidaridad y asistencia mutua. Sucedió, por ejemplo, cuando un avión de combate ruso fue derribado por Turquía, país de la OTAN, en noviembre de 2016.

     

    Según el diario sueco Svd, habría sido un incidente del tipo casus-belli, porque, según Turquía, el episodio ocurrió sobre territorio turco –mientras Rusia afirmó que el avión estaba en el espacio aéreo sirio. Se publicó en esa oportunidad que Ankara había pedido a sus aliados de la OTAN “que invocaran el Artículo 5 para ayudar a asegurar la frontera de Turquía con las amenazas de Siria”. Aún así, la decisión final fue: “La OTAN apoya a Turquía pero no invoca el Artículo 5”.

     

    En base a lo expuesto, mi pregunta es ¿Qué garantía herméticamente confiable habría por parte de la OTAN si ocurriera un incidente similar ocasionado por Suecia en contra de Rusia –aunque fuese por accidente o sin la intención de provocar una guerra? ¿Que ocurriría si Rusia lo percibiese como una provocación o, peor aún, como un casus belli?  ¿Sería en este caso la respuesta de la OTAN similar a la que le dio a Turquía en el ejemplo anterior?

     

    Los riesgos de una respuesta militar de Rusia

     

    No se sabe a ciencia cierta cómo, específicamente desde el punto “militar-técnico”, Rusia reaccionaría en el caso de Suecia entrando a la OTAN. Debe sí recordarse que Suecia se encuentra a solo 240 km de Kaliningrado. Esto es, con o sin pertenencia de Suecia a la OTAN, Suecia se encuentra a “una cercanía de tiro” de los misiles tipo “Calibre” que Rusia desplegó recientemente en Kaliningrado. Esos misiles tienen un alcance de más de seis veces esa distancia, y su efecto preciso de destrucción se ha ya comprobado en las recientes operaciones militares de Rusia en Ucrania.

     

    Se podría argumentar que la nueva capacidad antimisiles de Suecia (los sistemas “Patriot” adquiridos por Suecia en los EE. UU.) podría anular esos potenciales ataques de misiles “calibre” desde Kaliningrado. Pero, luego que Suecia ingresase a la OTAN, las cosas adquirirían otra dinámica por parte de los rusos:

     

    En primer lugar, anticipando la alternativa de un despliegue o estacionamiento en Suecia de tropas de los EE. UU. equipadas con armas nucleares, Rusia ya ha dicho que en caso de un ingreso de Suecia a la OTAN ellos moverán misiles con ojivas nucleares lo más cerca de Suecia que les sea posible. O sea, los viejos acuerdos de “zona libre” de armas nucleares en la franja del Báltico quedarían automáticamente caducos si Suecia y Finlandia entran en la OTAN. Y aquí recuerdo la corta distancia que existe desde las rampas de Kaliningrado.

     

    En segundo lugar, Rusia posee el arsenal de ojivas nucleares más grande del mundo, junto con las más destructivas. Y olvidémonos de los misiles “Calibre”: los modernos misiles hipersónicos de Moscú, según el presidente Joe Biden, son “casi imposible de detener”. A mayor abundamiento, el nuevo RS-28 "Sarmat" de Rusia, con una velocidad de veinte veces la del sonido,  es un misil equipado con 10 a 15 MIRV (cabezas nucleares) y que puede llegar a Berlín en unos 106 segundos, a Londres en 202 segundos y a Estocolmo en solo 87 segundos!

     

    Un riesgo múltiple de guerras

     

    El punto de partida general en los medios suecos es que el único enemigo es Rusia y el único riesgo es la guerra con Rusia. Pero, por una parte, Albin Aronsson, analista de políticas de seguridad de la Agencia Sueca de Investigación de Defensa (Totalförsvarets forskningsinstitut), expresa en el periódico sueco Dagens Nyheter que "el riesgo de una amenaza militar real (rusa) es bajo”. Y por la otra, para Estados Unidos, que es el verdadero motor de la OTAN, Rusia no es de ninguna manera la única nación potencialmente beligerante.

     

    Por el contrario, para Washington, no es únicamente Rusia sino el conjunto de otros países –como China o India y otros de Asia, África y América Latina que actualmente apoyan a Rusia o se niegan a participar en las sanciones contra Moscú— lo que constituye una alianza económica y militar mayor que la OTAN. Qué pasaría si Estados Unidos entrara en enfrentamientos militares con alguno o un grupo de esos países, ¿tendría Suecia, como miembro de la OTAN, alguna oportunidad de evitar participar o ser el objetivo de esas armas hiperdestructivas que desafortunadamente la guerra moderna está empleando, u otras aún más temibles por emplear?

     

    Por supuesto, Suecia debe salvaguardar su integridad nacional, territorial, política y cultural. Pero Suecia no es la suma parcial de políticos, más un puñado de magnates dueños de la industria armamentista, más los periodistas de los medios tradicionales de comunicación. Suecia se compone de familias, y de ellas forman parte cada ciudadano sueco, entre más de 10 millones. El destino de Suecia, sí o no a OTAN, es el destino de todos.

     

    Ergo, no son sólo los políticos del Riksdag los que deben decidir qué riesgos hay en la pertenencia a la OTAN. Especialmente cuando algunos de estos políticos fueron elegidos gracias a la plataforma opuesta sobre la membresía en la OTAN.

     

    Un país verdaderamente neutral

     

    Lo que beneficiaría al mundo, y no solo a Suecia, es que Suecia: primero:  vuelva a posiciones geopolíticas originales, Segundo: que una vez más renueve su declaración de estado neutral. Como lo escribimos en DN, hace siete años:

     

    “Una cooperación sueca más estrecha con EE. UU. / OTAN no conduce a una mayor seguridad, pero corre el riesgo de convertir a Suecia en un objetivo principal en caso de conflicto militar. ¿Por qué no invertir en una Suecia neutral que contribuiría a una mayor seguridad no solo para el país sino también en la región y, por lo tanto, reduciría el riesgo de guerra? “

     

    Históricamente, la cultura política sueca en la época del primer ministro Olof Palme permitió negociaciones serias para la paz; ayudó a la resolución de conflictos geopolíticos; fue la sede para celebración de acuerdos y eventos internacionales en la lucha mundial por la salud humana y el medio ambiente. Considerando la reciente recreación de la guerra fría entre Occidente y Oriente, agravado por nuevos arsenales sofisticados y destructivos, la humanidad necesita ese foro más que nunca.

     

    Por las razones anteriores, debe realizarse en Suecia un referéndum sobre el tema de la OTAN. Al igual como lo hicimos en el caso del ingreso de Suecia a la UE.

     

    Al mismo tiempo, las autoridades deben permitir y alentar un debate sobre estos asuntos dentro de las instituciones suecas, en los lugares de trabajo, entre estudiantes, inmigrantes, académicos y en todas las esferas de la sociedad.

     

    El más importante entre los derechos humanos es el derecho a la vida. La más terrible de las acciones políticas es buscar el camino de la confrontación letal. Lo más sublime es buscar la paz. Y lo más inteligente.

     

    Aguas peligrosas

     

    Hace algunos años, antes de que Suecia se convirtiera en “partner” de la OTAN, Dagens Nyheter publicó un artículo positivo (la excepción que confirma la regla) sobre mi persona. DN lo tituló:  “El profesor ha navegado en aguas peligrosas”. Se refería a mi resistencia contra la dictadura fascista de Augusto Pinochet, que sobreviví a la captura y encarcelamiento de los fascistas, que al final pude regresar al nido familiar aquí en Europa, y entre la fraternidad de las organizaciones antiimperialistas europeas que existían en ese momento. Los fascistas chilenos finalmente fueron expulsados ​​del poder. Estando en Suecia, fui invitado en una ocasión a Rusia, para el desfile militar en la Plaza Roja, en noviembre de 1981.

     

    Estaba yo entonces en Moscú en el momento en que un submarino de la flota soviética, por un problema técnico, desembarcó sin quererlo en la costa sueca. Aunque en plena Guerra Fría, los dos gobiernos pudieron resolver el incidente de forma rápida y no dramática. ¿Habría ocurrido el mismo resultado si Suecia fuera miembro de la OTAN?

     

    No es demasiado tarde para que Suecia vuelva a su tradicional postura geopolítica de los tiempos del honorable Olof Palme. La mejor garantía para la seguridad nacional de Suecia es echar anclas en su propio puerto neutral, en lugar de emprender una incierta navegación en las peligrosas aguas de la confrontación.

     


    Durante el encuentro que tuvo lugar en Estocolmo el 6 de abril 2022, el canciller finlandés Pekka Haavisto; el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y la canciller sueca Ann Linde. 

      

    --

    El profesor Marcello Ferrada de Noli es fundador de Doctores Suecos por los Derechos Humanos (SWEDHR) y editor en jefe de la revista geopolítica The Indicter.

     

    Una versión en inglés de este artículo (“NATO: Sweden Navigates Dangerous Waters“) se publicó por primera vez en Consortium News. Una versión abreviada (“Därför behöver Sverige folkomröstning om NATO frågan”) se ha publicado en Globalpolitics.se/

     

  • Suecia expulsa a tres diplomáticos rusos

    La canciller sueca, Ann Linde, informó en rueda de prensa, este lunes, que Suecia expulsa a tres diplomáticos rusos.

    Según Linde, estas personas “No han actuado de acuerdo con la Convención de Viena y han realizado actividades ilegales de inteligencia en Suecia”. Agregó: “Debemos sopesar constantemente nuestros propios intereses, pero eso no descarta la posibilidad de que podamos expulsar a más personas”.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Después de que las fotografías de cadáveres en las calles de Butja fueran difundidas por los medios de comunicación de todo el mundo, la respuesta de países europeos no tardó en llegar. Alemania y Francia expulsan a 75 diplomáticos rusos, en tanto que Dinamarca a 15.

     

    - Las imágenes de Butja muestran una brutalidad increíble por parte de los líderes rusos y de quienes siguen su propaganda con una voluntad de exterminio sin límites, dijo la canciller alemana, Annalena Baerbock.

     

    Según ella, teme ver imágenes similares desde otras ciudades ucranianas, que han sido ocupadas por Rusia.

     

    La canciller sueca, Ann Linde, comunicó este lunes de la expulsión de tres diplomáticos rusos que, según Säpo (Policía sueca de seguridad), “están involucrados en actividades de inteligencia ilegales en Suecia”.

     

    Durante la rueda de prensa, Ann Linde recibió la pregunta de cómo había razonado la Säpo, pero rehusó dar más detalles.

     

    - Expulsar diplomáticos no es una tarea fácil. Siempre tiene consecuencias. También para nuestra propia embajada. Debemos sopesar constantemente nuestros propios intereses, pero eso no descarta la posibilidad de que podamos expulsar a más personas.

     


    La ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde, en la rueda de prensa del lunes a las 12:00 horas. Foto: Pantallazo TV4.

     

  • Se vence el plazo para apoyar iniciativas ciudadanas

    El 1 de febrero se vence el plazo para apoyar las iniciativas populares en el marco de la redacción de una nueva Constitución para Chile.

    La Convención Constitucional abrió espacios de participación ciudadana, con el fin de que todos los ciudadanos/as puedan pronunciarse sobre temas que les atañen.

    Hay iniciativas de cárcel para Piñera, libertad a los presos políticos de la revuelta de octubre, sobre los derechos de los niños, por el derecho al agua, y muchas más. Sin embargo, el martes se vence el plazo.

     

     Por: Magazín Latino   

     

    Hasta el 1 de febrero de 2022 se puede ingresar a la Plataforma Digital de Participación Popular y promover iniciativas populares.

     

    Para esto, se debe ingresar al sitio web https://iniciativas.chileconvencion.cl con la Clave Única o el número de RUT, y luego de responder a unas preguntas estadísticas, se pueden apoyar las iniciativas que se estime que la Convención Constitucional tome para debatir.

     

    El mínimo es 15.000 firmas y se puede apoyar un máximo de siete iniciativas. 

     

    En este portal se puede ver qué iniciativas hay y con cuánto apoyo cuentan: https://observablehq.com/@elaval/iniciciativas-populares-de-norma

     

    En la Plataforma Digital de Participación Popular se puede apreciar que: 

     

    INICIATIVA POPULAR DE NORMA POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA REBELIÓN

    Iniciativa Nº 48.358  ya tiene más de 16.000 apoyos.

     

    ACCESO AL AGUA PARA TODA LA POBLACIÓN 

    Iniciativa Nº 3.430  cuenta con 8.368 apoyos. 

     

    DERECHO POLÍTICO COLECTIVO DE PARTICIPACIÓN POPULAR: RED DE CABILDOS AUTÓNOMOS DELIBERATIVOS VINCULANTES

    Iniciativa Nº 17.274  cuenta con 450 apoyos.  

     

    Para visitar la página de la Plataforma Digital de Participación Popular pinche la imagen:

     

     

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