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Mails internos revelan otra imagen de la gestión sueca frente a la pandemia Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito.

Mails internos revelan otra imagen de la gestión sueca frente a la pandemia

La Agencia de Salud Pública de Suecia ha negado siempre que la estrategia para enfrentar al coronavirus sea la ´inmunidad de rebaño´.

Sin embargo, un intercambio de correos electrónicos publicados la semana pasada dejan en evidencia, entre otras cosas, la influencia que ejerció Johan Giesecke en la arriesgada apuesta sueca de cara a la pandemia. Ya en marzo, el exjefe de la agencia estatal se refería a la inmunidad colectiva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A poco comenzar el estallido de la pandemia de covid-19 en Suecia, una pregunta surgía a menudo: ¿será que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es la ´inmunidad de rebaño´? Porque si bien es cierto que cada vez que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha sido preguntado al respecto, ha negado que así lo fuera, pero junto a otros expertos ha vaticinado una serie de fechas sobre cuándo en Suecia alcanzaríamos la inmunidad.

 

Ninguno acertó.

 

Por su parte la OMS ha criticado la estrategia de la inmunidad de rebaño en varias ocasiones, puesto que el costo en vidas humanas es muy alto.

"Esta idea, de que los países que no han hecho mucho para frenar el contagio de pronto van a alcanzar la inmunidad comunitaria, y que no les importa si pierden a algunas personas mayores en el camino, es un procedimiento muy, pero muy peligroso", declaró Michael Ryan, director de respuesta a emergencias de la OMS, el 13 de mayo.

 

Suecia nunca tomó sus declaraciones como una posible crítica, y Tegnell ha reconocido, a lo más, que la inmunidad comunitaria es un “biproducto” de la verdadera estrategia: la de aplanar la curva y proteger a los adultos mayores.

 

En el resto del mundo la arriesgada apuesta sueca ha despertado tanto curiosidad como espanto. Porque mientras otros países cerraban sus fronteras y tomaban fuertes medidas para contener el virus, en Suecia seguían llegando aviones cargados con pasajeros provenientes de zonas de alto riesgo. Y nunca se les ordenó una cuarentena ni se les tomó un PCR. Las escuelas básicas nunca se cerraron y a los padres que se negaron a enviar a sus hijos al colegio se les llamó a terreno.

 

A poco de haberse declarado la transmisión comunitaria, Anders Tegnell declaró que “tiraba la toalla”, la infección no se podía parar. Incluso durante unos días cesaron los reportes diarios, hasta que se reanudaron nuevamente, mostrando durante los siguientes meses los números más devastadores de toda Escandinavia.

 

Afortunadamente, con la llegada del verano las cifras mejoraron. El número de fallecidos se redujo a un mínimo, al igual que la cantidad de ingresados en las unidades de tratamientos intensivos bajó considerablemente. También influyó en esto que en Suecia la temporada de verano es un “lockdown” natural, todo se cierra y la gente se va a pasar la temporada estival al extranjero o al campo.

 

No obstante, las recomendaciones de la FHM siguen siendo las mismas: guardar la distancia física y lavarse las manos con frecuencia. Tampoco hubo cambios respecto a las personas mayores de 70 años, a quienes se les sigue recomendando salir lo menos posible de sus casas y, de reunirse con otras personas, hacerlo al aire libre. 

 

Pero ¿en qué se ha basado la agencia sanitaria para recomendar estas medidas y quiénes han influido en la estrategia? 

 

Gracias al principio de transparencia (offentlighetsprincipen), que estipula que los documentos de todos los organismos estatales son de acceso público, cientos de mails internos fueron entregados a distintos medios, y el martes de la semana pasada el periodista independiente Emanuel Karlsten publicó algunos de estos en su blogg y en el vespertino Expressen.  

 

De esta correspondencia electrónica se desprende que ya en marzo, el ex jefe de Tegnell, Johan Giesecke, tenía en mente la idea de la inmunidad de rebaño. Giesecke había sido contratado por la empresa de fondos de pensiones “Tredje AP-fonden”, para analizar el impacto de la pandemia en las inversiones financieras. En un mail (13 de marzo 2020) a la empresa escribía: 

“He cambiado de opinión. Creo que el virus avanzará en Suecia como una tormenta y contagiará básicamente a todos en uno o dos meses. Probablemente es más contagioso que la gripe. Yo creo que ya hay miles de infectados en Suecia. La mayoría no se enferman tanto (un resfrío normal) y muchos ni siquiera se percatarán de que están infectados. Todo termina cuando muchos se infectan y después son inmunes, y el virus no tiene adónde ir (lo que se llama 'inmunidad colectiva', puedo contarles más sobre esto cuando nos veamos). Puede llevar entre 1 – 2 meses”.

 

Al día siguiente, estando aún contratado por esta empresa, Giesecke envía un mail a la Agencia sueca de Salud Pública (FHM) proponiendo algunas ideas de trabajo.

 

“/…/ Si las cifras de la influenza son confiables, podría ser interesante (y ojalá ´políticamente´ utilizable) ver si la curva del corona sigue la de la influenza a través del tiempo. Si les gusta la idea: ¿hay alguien en FoHM que pudiera dedicar algo de tiempo para esto?” , escribe.

 

La jefa de análisis Lisa Brouwers le responde rápidamente que va a instruir a una subordinada para que se encargue de esto. A pesar de que Johan Giesecke no trabaja en la Agencia de Salud Pública y no debería tener acceso ni a los resultados internos ni a los recursos de la agencia.

 

Un par de días después, el 17 de marzo, Anders Tegnell, en un escueto correo electrónico, le hace una oferta de trabajo. 

 

Título del mail:¿tiene ganas de trabajar aquí?” (“tiene”, no “tienes” sugiere que la invitación va dirigida a más de una persona, pero se desconocen los otros posibles destinatarios).

 

“¿Por qué no?”, responde Giesecke, al cabo de media hora.

 

 

De esta manera, el ex epidemiólogo estatal obtiene un contrato millonario en la entidad sanitaria “para apoyar en el análisis y modelado de la covid-19".

 

El contrato estipula un sueldo de 1.250 coronas la hora. La primera semana de trabajo en la agencia, Johan Giesecke factura 50 horas. Y se transforma en una celebridad al figurar en todos los medios nacionales y numerosos internacionales, en calidad de experto. 

 

"Es un desastre natural [la covid-19]. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento"", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter

 

Lo que nadie sabía ni sospechaba era que Johan Giesecke no era una voz independiente, sino un representante de la Agencia de Salud Pública sueca y que facturaba por cada aparición en algún medio.    

  

Tampoco se sabía que su esposa, Kajsa Giesecke, estaba involucrada económicamente en el hospital de campaña que se construyó en las afueras de Estocolmo, en Älvsjö.  

 

La agencia sanitaria decidió, a comienzos de la pandemia, el cierre de la escuela secundaria y las universidades, y los jóvenes han estudiado a distancia, para evitar, en lo posible, el contagio.

 

Johan Giesecke se refiere a veces a Anders Tegnell y Johan Carlson (director general de la agencia de salud) como "sus chicos". Un viernes por la tarde les propone cambios que afectan las vidas de miles de personas. Después de una copa de vino.

 

Título del mail: Escuela secundaria

Fecha: 27 de marzo 2020. 20:59 

De: Johan Giesecke

Para: Anders Tegnell, Johan Carlson

 

"Yo creo que deberíamos cesar el cierre de la escuela secundaria y la universidad, después de Semana Santa. No juega ningún rol, desde el punto de vista epidemiológico, y sería una señal de mejoría.

Lo siento especialmente por todos los que ahora están en tercer año - es triste que no se les permita celebrar la graduación después de 12 años en la escuela.

Saludos,

Johan (luego de un vaso de vino el viernes por la tarde)".

Y no sería el único mail que enviara esa tarde. A la hora después envía un mail a Preben Aavistland, del Instituto de Salud Pública de Noruega: 

 

"Hola Preben,

como lo he dicho varias veces: Ustedes lo hacen mal, en Noruega.

Que estén bien,

Johan"

 

 
Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito. 

 

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  • Postura poco ética de las corporaciones farmacéuticas occidentales sobre la liberación de las patentes de vacunas

    Los informes recientes sobre el número real de muertes causadas por la pandemia de COVID-19, junto con el aumento galopante de nuevas infecciones en regiones ampliamente pobladas, instan urgentemente a todos los gobiernos a instituir esta prioridad única: expandir y aumentar drásticamente los programas de vacunación en todo el mundo, mediante el uso de todas las marcas disponibles. Esto, independientemente de las discriminaciones geopolíticas poco éticas y, sin tomar en cuenta la postura codiciosa de las corporaciones farmacéuticas occidentales sobre el tema de la liberación de patentes de vacunas.

     Por: Prof. Marcello Ferrada de Noli (*) 

    El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), un centro independiente de investigación de la salud de la población en la Universidad de Washington UW Medicine, ha concluido en un estudio reciente (6 de mayo de 2021) que la COVID -19 ha causado 6,9 millones de muertes en todo el mundo, más del doble lo que han reconocido los informes oficiales.

     

    Esto significaría que bien las infecciones por COVID -19 son reportadas de forma insuficiente, un fenómeno que he indicado anteriormente como correlacionado con las escasas pruebas de COVID-19, vale decir, PCR (reacción en cadena de la polimerasa) y pruebas serológicas, o que el informe sobre la diferencia entre el exceso de mortalidad y las muertes reportadas por Covid-19 también está viciado; o ambos.

     

    Mientras tanto, a partir del 6 de mayo de 2021, el New York Times informa que se han administrado más de 1,21 mil millones de dosis de vacunas , contando todos los países. Esto significaría que solo una pequeña parte de la población mundial, que es de 7,9 mil millones, ha recibido la vacuna.

     

     

    También debemos tomar nota de que tales cifras no representan a las personas inmunizadas hasta ahora en todo el mundo. Esto porque las cifras antes mencionadas de la vacuna se refieren al número total de dosis administradas, pero no identifica cuántas dosis corresponden a la cohorte de personas que ha recibido una sola inyección (por lo tanto, no está completamente inmunizada), y a las que también han recibido la segunda dosis. Como se sabe, generalmente se requieren dos dosis para lograr una protección suficiente, según lo estimado por los productores de la vacuna.

     

    Extrapolando la proporción actual de personas completamente vacunadas (dos dosis) con respecto a todas las dosis administradas (por ejemplo, el 26,8 por ciento de la población de Suecia ha recibido una primera dosis, mientras que solo el 7,7 por ciento ha sido completamente vacunada, según el  rastreador de vacunas de vaccin tracker Blomberg del 7 de mayo ), una estimación epidemiológica aproximada sería la siguiente:

     

    Hipotéticamente, (partiendo de las cifras suecas) solo un tercio de la población vacunada ha recibido dos dosis del total de 1,21 mil millones, para lograr el objetivo del 70 por ciento de personas vacunadas requeridas para la 'pan-inmunidad'. Y considerando solo la población adulta mundial (que son casi 6,6 mil millones) siendo población objetivo para una vacuna Covid-19 con eficacia “total” (dos dosis de vacuna), todavía nos faltan alrededor de 12 mil millones de dosis por administrar.

     

    En la Unión Europea, sólo Hungría, que ha vacunado al 43% de su población y utiliza la vacuna Sputnik V, se encuentra entre los países líderes en administración de vacunas, según una lista publicada por el New York Times.

     

    Un segundo tema importante que surge en este contexto es la respuesta de Moderna y Pfizer a la iniciativa de suspender temporalmente la propiedad intelectual o renunciar a las patentes de vacunas, que es una iniciativa que he defendido desde hace mucho tiempo. En un panel internacional de expertos transmitido en vivo por RT News, mis comentarios finales fueron, independientemente de la producción y distribución de vacunas, la salud pública de la población tiene que estar por sobre las ganancias de las corporaciones farmacéuticas.

     

    Es por eso que, naturalmente, acojo con satisfacción el apoyo brindado recientemente por los líderes de Francia y la Federación de Rusia en nombre de una exención de patente de vacunas Covid-19. Aunque la canciller alemana Merkel dice que la propuesta estadounidense sobre la liberación   de patentes tendría "serias implicaciones" para la producción de vacunas, haciéndose eco de los argumentos de Moderna y Pfizer, cuyo socio BioNT es alemán.


    Imagen: New York Times, 24 de abril de 2021. 

     

    En momentos en que casi siete millones de seres humanos han muerto por causa de esta pandemia en tan solo un año y unos meses; y dónde surgen nuevas cepas de virus; y donde en ciertos países los casos diarios registrados de infección por Covid-19, como India , han llegado a más de 400.000 (30 de abril); y donde la gran mayoría de la población mundial – particularmente en países con economías más pobres – sigue siendo más necesitada, como consecuencia de la explotación a la que ha sido sometida por las corporaciones de los ricos; etc. En suma, conociendo este panorama de extrema vulnerabilidad, oponerse a la liberación de vacunas, como lo están haciendo Moderna y otros, implica serios problemas dentro de la ética médica.

     

    Lo anterior, sumado a los conocidos efectos secundarios que ha causado Moderna, hace en conjunto incomprensible que precisamente Moderna haya sido nombrada “la mejor vacuna contra el coronavirus del mundo” en el Congreso Mundial de Vacunas de Washington (posteriormente denominado WVCW).

                      

    ¿Cuáles fueron los criterios que utilizó WVCW para este premio? Según lo mejor de mis conocimientos (y mis esfuerzos por obtenerlos), no se ha proporcionado información la opinión pública. ¿Cuál fue el fundamente en este caso, que explica que WVCW entregó el premio a Moderna? ¿Cuáles fueron las razones establecidas para no otorgar el premio, por ejemplo, a Sputnik V, una vacuna con superioridad demostrada en términos de seguridad, distribución y almacenamiento, así como en eficacia, y que también fue preseleccionada?

     

    He tratado sin éxito de obtener información sobre las razones que tuvo dicho Congreso para esa decisión, o sobre el grupo de expertos que habría decidido el premio. Ni el sitio web de la organización, ni el de dicha Conferencia , brindan información alguna. El sitio que representa la organización de la Conferencia ni siquiera responde a las llamadas. ¿Qué sucedió realmente?

     

    Dejaré las conclusiones a los lectores de esta columna. Por mi parte únicamente manifestaré los siguientes hechos:

     

    La conferencia contó con 182 participantes. Después de que el lector verificara el paradero del primer tercio de los oradores en el orden en que aparecieron en la lista , se revelará que un 70 por ciento pertenece al sector corporativo farmacéutico de EE. UU. Directamente asociado con la producción de vacunas (la mayoría), y a en mucha menor medida (11 por ciento), a las universidades estadounidenses que investigan en el campo. Los representantes de agencias gubernamentales de Estados Unidos también están en la lista.

     

    Moderna fue la empresa más representada en esa lista de participantes, seguida de Pfizer.

     

    LaJunta Asesora Científica ” de la WVCW está compuesta por 26 miembros, 23 de ellos afiliados o que representan a las industrias farmacéuticas estadounidenses –incluido un vicepresidente de Pfizer– o académicos de universidades estadounidenses con investigaciones directamente asociadas con la producción de vacunas. Se agregó un representante de una agencia del gobierno de los Estados Unidos (USDA), otro de la Fundación Billy Gates y un profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

     

    ¿Tendría la Sputnik V alguna posibilidad de que sus características positivas fueran elogiadas objetivamente en la institución de Washington? Probablemente no. Y Alexander Gintsburg, director de la institución de investigación que desarrolló la vacuna Sputnik V, tenía razón cuando afirmó:

    “Puedo decir que no está del todo claro cómo se evaluó todo esto, dada la alta tasa de mortalidad de las vacunas de mRNA”.

     

    ¿A los del mundo codicioso de la industria farmacéutica occidental les importarían esos hechos? Difícilmente. La postura ética de sus gerentes e inversionistas ha sido ahora reconocida claramente por la opinión pública, más allá de todas las fronteras: está privada de toda compasión, decencia y humanidad.

     

    Y como epílogo:

     

    A raíz del premio otorgado por la WVCW a Moderna, Reuters informó que la compañía farmacéutica "elevó su pronóstico de ventas para 2021 por su vacuna contra la COVID-19 en un 4,3% a $ 19,2 mil millones".

     

    Ein Gespenst geht um en Europa ... "

     

    (*) Marcello Ferrada de Noli, Profesor emérito sueco de epidemiología, ex investigador de la Facultad de Medicina de Harvard y fundador de Swedish Doctors for Human Rights. The Indicter en 8 de mayo de 2021


    Este texto se publicó originalmente como un artículo de opinión en RT.

     

     

  • Suecia ha hecho trampa

    «La conclusión es que Suecia ha hecho trampa»; «Preocupante»; «Se cuestionan los resultados de PISA en Suecia». Estos son algunos de los titulares que publican las principales cabeceras de Suecia a la luz del escándalo de PISA. Y es que, a la prensa le encanta destapar escándalos para alimentar el morbo de sus consumidores, pero ¿qué ha sucedido realmente esta vez?

     

     Por: Diego Kindler

     

    PISA (Programme for International Student Assessment por sus siglas en inglés), o lo que es lo mismo, el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, es un informe que realiza la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en países de todo el mundo para, entre otras cosas, mostrar el estado real de la educación. La prueba es la misma para todos los países, y evalúa las competencias de los estudiantes en matemáticas, ciencias y comprensión lectora.

    En este escenario, comparable para algunos con un medallero olímpico, se observa una tendencia descendente de Suecia, cuyo sistema educativo ha ido relegando la calidad de la enseñanza a puestos que sorprenden, como es, por ejemplo, quedar por detrás de los EE. UU. en materia educativa, y muy lejos de sus vecinos europeos. Es más: si observamos el ranking de la OCDE en 2012 (consultar abajo), Suecia sencillamente no figura entre los primeros 30 países de la lista. Ante esta situación, el gobierno sueco decidió tomar cartas en el asunto en 2018, cuando, por arte de birlibirloque, obtuvo una posición excepcionalmente alta, y recalco lo de excepcional, porque la norma era que Suecia estuviera en los puestos bajos de la tabla, y en la prueba de 2018, Suecia figuraba en la mitad de la tabla. ¿Qué pasó? ¿Qué maravillosos cambios pudieron introducir para revertir esta vergonzosa tendencia?

    Antes de responder a esta pregunta, debería quizá mencionar algo que, creo, puede ser relevante. En 2015 escribí mi tesis en la Universidad de Estocolmo sobre el Informe PISA y la situación que acabo de describir. Por aquel entonces, el argumento que utilizó la oposición del tribunal fue que los alumnos extranjeros hacían bajar la prestación del conjunto de los suecos. Ese era y sigue siendo, un argumento falaz, por la sencilla razón de que otros países del entorno como Francia, Países Bajos, Suiza, Alemania, Reino Unido o la propia España, tienen una población de estudiantes de origen extranjero igual o incluso mayor que Suecia. La respuesta que obtuve entonces, por parte de una profesora de origen chileno, fue que los extranjeros en Suecia eran «de peor calidad», argumento que, no solo es racista, sino carente por completo de fundamento científico –como es en sí mismo el racismo-.

    Pues bien, volvamos ahora a 2018. ¿Qué hizo Suecia para mejorar sus resultados? ¿Invertir más en educación? ¿Mejorar la formación del profesorado? ¿Replantear el plan curricular de Skolverket para ponerse a la par de sus homólogos europeos? ¿O manipular la prueba? Efectivamente, la respuesta correcta es esta última. Lo que hizo fue excluir al 11% de los estudiantes seleccionados para la prueba que, a juicio del sistema educativo, podían perjudicar los resultados de ésta. Dicha cifra, como concluye la Oficina Nacional de Auditoría, que puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.riksrevisionen.se/om-riksrevisionen/kommunikation-och-media/nyhetsarkiv/2021-04-29-otillracklig-uppfoljning-av-pisa-undersokningens-genomforande-2018.html , está muy por encima del 5% que permite la OCDE.

    El informe de la Oficina Nacional de Auditoría es contundente e incuestionable: «esto se hizo en parte por motivos incorrectos y que el Gobierno y Skolverket no han seguido la implementación. Tampoco se ha realizado ninguna investigación creíble posteriormente».

    Hay que destacar que el escándalo no es ni reciente ni actual. De hecho, la noticia salió a la luz en el verano de 2020, cuando el diario Expressen lo destapó, sin que tuviera mayor trascendencia. Esto se debió, en parte a que las noticias en verano tienen muy poco impacto, y en parte que la actual situación de pandemia, posterior a la fecha en la que se cometió la irregularidad, eclipsaron por completo la noticia.

    Ha hecho falta que la Oficina Nacional de Auditoría hiciera público su informe para forzar al ejecutivo sueco a sacar la cabeza de debajo del ala, y dar la cara (cosa que no acostumbra hacer). Como estamos viendo a raíz de esta crisis, las instituciones suecas prefieren buscar un chivo expiatorio conveniente (los inmigrantes, por norma general), y esconderse detrás de unas estadísticas ah hoc, que contrastan con los índices internacionales. Ante esta discrepancia, la actitud de las instituciones suecas suele ser la de desacreditar los informes independientes, y sacarse del sombrero un estudio propio que acalla cualquier crítica.

    El informe de la auditoría no deja lugar a dudas: «Después de la encuesta de Pisa en 2018, se criticó que demasiados estudiantes en Suecia habían sido exentos de tomar la prueba. Por tanto, se ha cuestionado si los resultados arrojaron una imagen real». Esto es una prueba más de la consumación del divorcio entre la realidad y la percepción que los suecos tienen de sí mismos. Y no se circunscribe solo a la situación del sistema educativo. Se aplica a muchos ámbitos de la vida en Suecia, como la sanidad, el medio ambiente, o el racismo institucional, este último, parte inseparable de la marca sueca. ¿Cómo explicar entonces que Suecia, hoy en día, siga siendo la región con mayor incidencia acumulada en casos de covid? Recordemos que, cuando comenzó la pandemia, FHM decía que un buen lavado de manos era suficiente para prevenir el virus. ¿Qué está pasando entonces? ¿Acaso los suecos no se lavan las manos? Ante esta pregunta, yo diría que, al contrario, los suecos son los campeones del lavado de manos. Y al igual que con la pandemia, en la que hemos visto que el jabón no previene el coronavirus, podemos constatar que el sistema educativo en Suecia no previene el fracaso, por mucho que lo disfracen y hablen de que «ningún alumno se queda atrás».

    Las reacciones del gobierno han sido las de esperar en Suecia: La ministra Ekström echó balones fuera y señaló al director de Skolverket, que asumió las culpas con la boca pequeña sin depurar responsabilidades, reparar el daño e invalidar los resultados de la prueba. En resumen: barrieron la mugre bajo la alfombra o, como decimos en España, «se hicieron los suecos».

    Diego Kindler 30/04/2021

     


    La Ministra de Educación, Anna Ekström. PISA 2018. 

     

    Resultados de PISA en 2018

     

    Resultados de PISA en 2012

     

  • ¿Qué pasó en Chile? Campeón del mundo en vacunación, pero vuelve al confinamiento

    El éxito chileno con su campaña de vacunación contra la Covid-19 fue motivo de admiración en el mundo entero. Sin embargo, las cifras no mejoraron, y Chile asombró una vez más, porque en lugar de bajar los contagios, estos se incrementaron. En los últimos días se ha apreciado una leve mejoría, pero los expertos aconsejan cautela.

    Aquí, una noticia sobre la “paradoja chilena”, que mostró que una vacunación rápida no necesariamente resuelve el problema de la propagación del coronavirus.

     

     Fuente: Svenska Yle. 7 abril 2021. Traducción: Magazín Latino

     

    Chile ha elaborado una de las estrategias de vacunación más exitosas del mundo. Sin embargo, Chile también ha aprendido que un ritmo veloz de vacunación no necesariamente resuelve el problema de la propagación del virus.

    La Unión Europea lucha con su lenta distribución de vacunas y está pensando en cómo reabrir las sociedades, para que la gente pueda empezar a vivir una vida más normal. También en Finlandia, el gobierno está considerando ahora una estrategia de salida.

    Es la llamada estrategia de salida, que ahora interesa a muchos – el salir de la burbuja cerrada en la que la mayoría de la gente ha tenido que vivir. Y las expectativas para la vacuna son altas. ¿Pero estamos tentados a creer demasiado en el poder de la vacuna? ¿Estamos adormecidos en una falsa sensación de seguridad?

     

    Chile es ”campeón mundial”

    Hay países que han comenzado bien con sus vacunaciones. Uno de ellos es Chile, un país que se dice que se convirtió en campeón del mundo en vacunación covid-19.

    Alrededor del 37 por ciento de los chilenos están vacunados. Esa proporción está lejos de la inmunidad de rebaño del 70 por ciento de la que los científicos suelen hablar, es decir, la proporción que se cree que es capaz de prevenir la libre propagación del virus.

    Chile hizo sus pedidos de vacunas en una etapa temprana y comenzó rápido con la vacunación. Los controles fronterizos se relajaron, la trazabilidad se volvió menos estricta, se suavizaron las restricciones de viaje y se abrieron escuelas, tiendas, centros comerciales, casinos, gimnasios e iglesias.

    Todo se veía mejor. ¿Pero qué pasó después?

     

    La propagación de la infección no disminuyó

    La propagación de la infección se disparó de nuevo, y Chile ahora debe reconsiderar.

    Ahora las autoridades chilenas anuncian que los vuelos internacionales estarán restringidos para todo abril tanto para ciudadanos chilenos como para extranjeros.

    La libertad de movimiento dentro del país también está restringida.

    El transporte de productos se minimiza y las personas no deben alejarse libremente de sus hogares.

    Ayer, el presidente Piñera [7 de abril] anunció que las elecciones en Chile se posponen para garantizar la salud de los ciudadanos.

     

    Jóvenes llenan los hospitales

    Los hospitales están al máximo de su capacidad, y son las personas de mediana edad y los jóvenes quienes están llenando los plazas hospitalarias cada vez más.

    El número de personas infectadas aumentó a medida que las vacaciones de verano llegaban a su fin.

    ¿Cómo pudo pasar esto en Chile? Las preguntas son muchas. ¿Se han destinado erróneamente las vacunas a grupos equivocados? ¿La vacuna no ha funcionado correctamente? ¿Las diversas variantes del virus, como la que se encuentra en Brasil, han tenido algo que ver?

    ¿Confiaron demasiado en el poder de la vacuna?

     

    La importancia de la cautela y cuidadosa flexibilización de restricciones

    La experiencia en Chile demuestra que un ritmo veloz de vacunación no significa mucho si no, al mismo tiempo, se es extremadamente cauteloso.

    Las restricciones deben relajarse de manera prudente y equilibrada. El problema del virus no ha desaparecido sólo porque la gente haya sido vacunada.

     

    "La vacuna condujo a una actitud más floja"

    Las autoridades sanitarias critican ahora al gobierno chileno por permitir que el programa de vacunación robarse todo el espectáculo en tanto que le restaba importancia a la información sobre los riesgos de abrir demasiado. Esto llevó a los ciudadanos a adoptar una actitud más floja, dicen los críticos.

    Sin embargo, no tiene que ir tan mal como en Chile. [De hecho, estos últimos días se ha observado una pequeña mejoría].

     

    La tasa de vacunación de Israel también es muy buena - y allí la propagación de la infección ha disminuido

    Israel es otro país donde el ritmo de vacunación ha sido muy bueno.

    Allí se ha logrado eventualmente abrir la sociedad. Y hasta ahora, la propagación de la infección se ha mantenido baja.

    Así que hay razones para el optimismo.

    A pesar de que los chilenos han vuelto a un estado donde deben tener cuidado y aislarse de nuevo, los israelíes han comenzado a mirar hacia adelante y pueden volver a una vida más normal.

    Más de la mitad de los nueve millones de habitantes del país han sido vacunados. Tiendas, hoteles, salas de conciertos y cines están abiertos.

     

    ¿Entonces, por qué le fue tan bien a Israel?

    Una serie de restricciones todavía están en vigor en Israel - por ejemplo, las mascarillas deben usarse fuera de casa, y el número de personas a las que se les permite reunirse en interiores es limitado.

    Uno podría preguntarse si es posible comparar a Chile con Israel. Hay diferencias entre los países.

    Por ejemplo, han tenido acceso a diferentes vacunas. También se trata de diferentes tipos de sociedades y culturas, y también que la densidad de población y la estructura demográfica también son diferentes.

    Tanto Chile como Israel han pasado por oleadas de infección, vacunas, confinamientos y reapertura - en un orden distinto.

    Y, por supuesto, tampoco está claro cómo será en algún tiempo. Nada es seguro.

     

    Fuentes: DW, Forbes, Reuters, The Guardian

     


    Chile ha tenido una exitosa campaña de vacunación. Foto: ElDesconcierto.cl. 

     

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