Sábado, 27 Noviembre 2021 | Login
Dan Eliasson renuncia a su cargo – Luego de criticado viaje a Las Palmas El Director General de MSB, Dan Eliasson, en rueda de prensa del gobierno sueco, en marzo de 2020. Foto: Marisol Aliaga. /Dan Eliasson en el aeropuerto. Foto: Expressen.

Dan Eliasson renuncia a su cargo – Luego de criticado viaje a Las Palmas

Publicado: 7 de enero 2021. Actualizado: 11 de enero 2021

El director general de MSB, Dan Eliasson, puso su cargo a disposición este miércoles, tras la turbulenta reacción ocasionada por su viaje a Las Palmas.   

Eliasson, jefe máximo de la entidad a cargo de emergencias nacionales, MSB, tomó la decisión de pasar la Navidad en Las Canarias. Según él, un “viaje necesario”, y sin antes informar al gobierno. Craso error.

Ahora exige ser trasladado a otro puesto. Según la práctica en Suecia, manteniendo su sueldo: 160.000 coronas al mes. Sin embargo, no fue el único que no siguió las recomendaciones.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

- Yo creo que todos se sienten un poco indignados con la situación, dijo Dan Eliasson, respecto a los incendios forestales que, durante el verano del 2018 devastaron grandes zonas rurales en Suecia. La entidad que había comenzado a dirigir, MSB (*), gestiona las emergencias nacionales de este y de otros tipos de catástrofes. Y no estuvo a la altura.

 

Ahora:  2020-2021, todos han estado indignados con Dan Eliasson. ¿Por qué? Porque en medio de la peor emergencia sanitaria en tiempos modernos, se fue de viaje. Abandonó el país para pasar las vacaciones de fin de año en España, en circunstancias de que las cifras de la covid-19 van al alza, los hospitales están a punto de colapsar en la región de Estocolmo, y los muertos a raíz de la covid-19 ya suman más de 9.000. (Según Worldometers, Suecia presenta 914 muertes/millón, en tanto que su país vecino Noruega, tiene 86 muertes/millón de habitantes).

 

Y esto sin siquiera informar, según la normativa vigente, al gobierno. Ni el ministro del interior ni la coordinadora de la crisis de la pandemia, dentro del gabinete de Stefan Löfven, tuvieron conocimiento del viaje de Eliassson.

 

El 19 de diciembre del año pasado, tomó un vuelo con rumbo a Las Palmas, a pasar las Navidades con su familia.

 

Cinco días antes, la entidad que dirige, MSB (*), había enviado 12 millones de mensajes de textos a todos los ciudadanos suecos, instándolos a seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Entre estas, abstenerse de  viajar al extranjero o a otra región de Suecia. Quedarse en casa. No reunirse con otras personas más que las de su propia “burbuja familiar”. 

 

El primer ministro Stefan Löfven había pedido encarecidamente a la población, frente a las festividades de fin de año, a “no tratar de encontrar excusas para incumplir las recomendaciones” y a “tomar la responsabilidad ciudadana que a todos y cada uno de los suecos les compite”.

El vespertino Expressen fue el primer medio en publicar la noticia del viaje de Dan Eliasson a Las Palmas. Rápidamente los medios nacionales se hicieron eco y las redes sociales explotaron. La crítica fue masiva y contundente de parte de una población que reaccionó no solo ante la hipocresía de Danielsson, también del primer ministro y al menos dos de sus secretarios de Estado.


Dan Eliasson. Foto: Expressen.

 

Por ejemplo, el Ministro de Justicia (S), Morgan Johansson, se había ido de compras los días de las realizaciones de Navidad. “Visité un centro comercial después de la Navidad para comprar un regalo retrasado para mis padres”, dijo Johansson a los medios, agregando que había hecho un “mea culpa”.

 

Löfven se refirió a la falta del ministro como de: “descuidada”.

 

Pero más tarde trascendió que el mismo premier sueco también había visitado un centro comercial, Gallerian, dos días después de haber llamado a la población a no salir de compras. Y más tarde se supo que no lo había hecho solo una, sino varias veces. Con esto se ganó críticas no solo de la oposición sino también del sueco medio, puesto que muchos han estado prácticamente encerrados desde marzo. Pero sobre todo del personal de la salud, que ha gritado a voces que están desbordados con la cantidad de pacientes que han debido atender y han miran decepcionados, como una gran cantidad de gente vive su vida como si la pandemia no existiera.

- Es preocupante, muy preocupante. Él debe dar explicaciones. Debe tener muy buenas razones para ello, dijo el presidente del Colegio Médico sueco, Johan Styrud.

 

Los sanitarios, que están en primera línea, son al final de cuentas quienes pagan por el descuido y la poca solidaridad de otros. En la región de Estocolmo y en otras grandes ciudades, la “deuda sanitaria” crece. Todas las operaciones que no sean de urgencia se han pospuesto por un periodo indeterminado, incluso las de los niños, puesto que el hospital Astrid Lindgren ha debido reforzar a otros centros asistenciales.

 

En su cuenta de Instagram, Löfven respondió a las críticas:

 

“Entiendo que la gente reaccione cuando leen que he estado haciendo trámites en diciembre. He comprado comida, reparado un reloj, buscado repuestos para mi afeitadora, he estado en Systembolaget y comprado un regalo de Navidad para mi esposa Ulla. En estas ocasiones, me he asegurado de que no hubiese aglomeración. Como tantos otros, trato de seguir siempre los consejos y recomendaciones de la Agencia Sueca de Salud Pública. En retrospectiva, me pregunto, por supuesto, si, por ejemplo, el regalo de Navidad de Ulla lo podría haber comprado por Internet, con tiempo”.

 

Pero más tarde, en entrevista con la televisión sueca, SVT, agregó que: “nunca he comprado nada por Internet. Supongo que es cosa de mi generación”.

 

Una vez más las críticas le llovieron.

 

“¿No hay alguien en la oficina del gobierno que le pueda enseñar al primer ministro a hacer compras digitales?”, escribía un usuario en Twitter. Otro agregaba: “Dagny tiene 107 años y es bloguera”.

 

Stefan Löfven tiene 63 años.


Stefan Löfven en Gallerian. Foto: Privada/Expressen. 

 

Otra ministra que no siguió muy bien las recomendaciones fue la Ministra de Hacienda, Magdalena Andersson, quien se fue a las pistas de esquís aprovechando el feriado navideño.

 

La oposición, no obstante, no ha hecho ningún número del asunto. También dentro de esta hubo quienes no se tomaron totalmente en serio las recomendaciones. Porque son justamente esto: recomendaciones.

 

Pero volviendo a Dan Eliasson, varios partidos exigieron su renuncia. También el socialdemócrata Göran Greider, editor en jefe de Dalademokraten, quien sorprendió a todos al publicar un tuit diciendo que Eliasson debería poner su puesto a disposición. 

 

Cuando el director general llegó de vuelta de su viaje a las islas Canarias, el 3 de enero, burló a la prensa y abordó rápidamente un taxi, en el aeropuerto de Arlanda. Al principio se negó a hablar con los periodistas, pero después dijo que su viaje había sido “necesario”, porque “su hija trabaja en Las Palmas y quería pasar la Navidad con ella y su familia”.

 

Sus argumentaciones solo le echaron más leña al fuego.

 

A los pocos días, MSB emitía un comunicado de prensa informando que Eliasson abandona el cargo, puesto que su “persona no es lo que importa”.

 

“La razón de mi posición es que MSB, como autoridad, debe tener las mejores condiciones posibles para llevar a cabo su importante misión. Por eso hoy he solicitado una transferencia para abandonar esta misión", afirmaba el comunicado.

 

De esta manera, y conforme a la práctica, el director general de MSB será, seguramente, remitido al “cementerio de los elefantes”, vale decir una oficina gubernamental que se dedica a registrar investigaciones. E, independientemente de sus labores, mantendrá su sueldo actual de 160.000 coronas al mes.

 

Dan Eliasson posee un nutrido CV. Ha ejercido la jefatura de importantes instituciones estatales, ya sea como Secretario del Gabinete, Secretario de Estado, Comisionado de la Policía Nacional y Director General. No obstante, su jefatura ha sido, generalmente, controvertida.

 

Cargos:

2006:  Jefe Adjunto Interino de la Policía de Seguridad Sueca

2007- 2011 Director General de la Dirección Nacional de Migraciones

2011- 2014 Director General de la Agencia Sueca de Seguros Sociales

2014 - 2018 Jefe de la Policía Nacional

2018 -2021 Director General de la Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB).

 

Ahora se agrega una más a la lista de entidades que abandona de forma poco decorosa. 

  

(*) MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco]


Dan Eliasson en rueda de prensa, marzo 2020. Foto: Marisol Aliaga.


Dan Eliasson en rueda de prensa, marzo 2020. De izquierda a derecha: Mikael Damberg, ministro del Interior; Stefan Löfven, Primer Ministro; Lena Hallengren, Ministra de Asuntos Sociales. Foto: Marisol Aliaga.

About Author

Related items

  • La primera víctima de la guerra mediática es la verdad

    El matutino SvD publicó el 19 de marzo el artículo Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos (*), en el que plantea que Rusia dirige una campaña de desinformación contra la vacuna de AstraZeneca. Y que uno de sus aliados en esta maniobra sería el profesor emérito en epidemiología, Marcello Ferrada de Noli.

    El medio se contactó con el profesor Ferrada, quien concedió una entrevista vía por e-mail. Pero de las extensas respuestas del epidemiólogo, SvD publica solamente una frase y un tuit suyo, tergiversado. Y la imagen de un mono con bata blanca y una jeringuilla en la mano. ¿Dónde quedó la ética periodística de Svenska Dagbladet?

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    “Lo mejor es tener un medio propio” me aconsejó, hace muchos años atrás, el legendario periodista chileno Mario Gómez López.

    Sin embargo, frente a los medios de masas establecidos, los medios independientes somos un David frente a un Goliat.

    Una excepción podría ser la publicación The Indicter, cuyo editor en jefe es el mismo profesor Ferrada de Noli, que cuenta con más de medio millón de visitas, de acuerdo a las estadísticas publicadas. 

    La libertad de expresión en Suecia dice estar a un nivel muy alto. En la práctica no es tan así, los grandes monopolios, como en nuestros países, controlan la gran mayoría, sino todo el flujo mediático en el país.  Fuera de eso, la pandemia dejó en evidencia que el llamado Public Service que se supone debe ser totalmente independiente - muchas veces se comporta solo como un megáfono del poder.

    “No existe el periodista imparcial”, decía Stieg Larsson. Tenía toda la razón, el creer otra cosa es ingenuidad. Pero sí existe la ética periodística, el rigor, el esforzarse en llegar a la verdad. Y aquí se me vino a la mente la expresión tan consagrada de que “La primera víctima de la guerra es la verdad”, y también la guerra mediática, donde se aplican las mismas expresiones de “ofensiva” “francotiradores”, “estar bajo ataque” etc.   

    Dagens Nyheter publicó el 2013 la editorial Bienvenido a Skellefteå, Polygono. Les escribí informándoles que "Polígono" no era un pueblo, sino un sector de la ciudad de Arica. Les envié incluso un documento que me enviaron desde allá que lo acreditaba. El autor me dio las gracias. Y no cambió nada. Durante un tiempo les recordé el error en la sección comentarios, de su sitio en la web. Más tarde los borraron todos y la nota mantiene su titular.

    Con Svenska Dagbladet he tenido algunos encontrones, por las publicaciones de Mauricio Rojas. El editor respondió a mis quejas diciendo que “sabía que era una persona controversial”, y punto. Afortunadamente cuando éste hizo una fugaz pasada por el Ministerio de las Culturas en Chile, pudimos comprobar que había mentido, entre otras cosas respecto a su militancia en el MIR.

    Este caso se me vino nuevamente a la mente, al leer el artículo titulado en un principio Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos, y también la sensación de impotencia al sentir que yo tengo la razón, pero ellos el poder. Porque la primera reacción que tengo, al leer el difamatorio artículo, es contactarme con el diario y preguntarles en qué se basan para emitir esas burdas acusaciones. Para recordarles su falta de ética profesional. ¿Pero ganaría algo? Basándome en la experiencia empírica sobre el actuar de SvD, nada.

     

    Contexto:

    El programa de vacunación contra la covid-19 en Europa va lento, por no decir que ha sido un fracaso. La gran mayoría de países no han vacunado a su población en la medida que habían planeado, y los problemas por falta de vacunas han causado gran frustración, desde los ciudadanos de a pie, hasta las más altas esferas en la Unión Europea. Paralelamente con este problema, han surgido otros, como las implicaciones geopolíticas de la vacunación. La información que llega a los ciudadanos está sesgada e influenciada por los medios de cada país y este y oeste se acusan mutuamente de desprestigiar sus vacunas.

    La vacuna de AstraZeneca contra la covid-19  ha sufrido una serie de reveses que en las últimas semanas han ido en aumento. Varios países europeos suspendieron la vacunación con el suero de la empresa británica-sueca luego de muertes asociadas a la inoculación. Más tarde, algunos países la reanudaron, otros no. La Agencia de Salud Pública en Suecia decidió, el jueves, administrarla solamente a los mayores de 65 años, cuando hasta hace poco había desaconsejado su administración para personas justamente en este rango etáreo. Esto ha llevado a que algunos mayores se sienten como conejillos de Indias.  

    En este contexto de dudas e incertidumbres sobre la vacuna de AstraZeneca, un periodista del matutino sueco Svenska Dagbladet se contacta con el Profesor Marcello Ferrada de Noli, y le solicita una entrevista. Más tarde, Mattias Magnusson escribe:

    “SvD se comunica con el profesor por teléfono desde Italia. A Marcello Ferrada de Noli le gusta hablar, pero prefiere responder preguntas por correo electrónico”.

    Como si fuera algo extraño que el entrevistado responda las preguntas por mail. Prácticamente todas las entrevistas, y sobre todo con las autoridades suecas se hacen via mail.

    Agrega que el profesor Ferrada niega estar siendo utilizado con fines propagandísticos rusos, pero que “los medios suecos le llevan la contraria”. Y cita al profesor, con la frase:

    “´La principal preocupación de todos los periodistas honestos como Ud. debería ser el contenido de lo que digo y con qué evidencia científica se basa. No donde finalmente se publicaron o difundieron mis opiniones´, escribe el profesor”.

    Vale decir, una entrevista por correo electrónico que se extiende por tres días y que comprende al menos nueve preguntas y respuestas, donde el profesor Ferrada aclara pacientemente y con lujo de explicaciones las contra preguntas del reportero, se condensa en una sola frase.

    Y de los miles de tuits del del profesor en Twitter, Magnusson elige uno solo, lo tergiversa y dice que lo que afirma el profesor “muy bien podría venir de una fábrica de trolles rusos”. ¿Y qué pruebas da? Ninguna. Ni un solo enlace a fuentes, ni siquiera a fuentes tan amarillentas como su nota.

    En lugar, cita a un jefe de la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (MSB), Mikael Tuvesson (el diario escribe, erróneamente, Tufvesson) cinco veces directamente y otras tantas, indirectamente. "El año pasado se trató mucho de la covid-19 y la estrategia sueca. En otoño, empezaron a aparecer las vacunas. Los problemas que preocupan a la gente son los que se utilizan. En este momento, la vacuna es la herramienta", dice Tuvesson, en el artículo. 

    Vale decir, Svenska Dagbladet contacta a un experto en epidemiología en Bérgamo, Italia, para una entrevista. Pero en lugar de citar las preguntas y respuestas del extenso material que obtiene - desde una de las primeras ciudades en el mundo afectadas por la covid-19, por lo tanto, interesante para cualquier periodista realmente interesado en el tema - publica un artículo difamatorio donde, tomando afirmaciones de otra persona, presenta al entrevistado como un “troll” que está a las órdenes de la propaganda rusa

    Yo me pregunto, en la soledad de mi cuarentena, como periodista independiente y directora de un modesto medio alternativo, ¿haría yo una cosa así?

    Me respondo:

    En el ejercicio de mi profesión he hecho innumerables entrevistas, muchas veces a personas que nunca pensé llegar a conocer. Pero una cosa ha tenido siempre la mayor importancia: el respeto al entrevistado. Como periodista es necesario tener en cuenta algo: el entrevistado deposita en uno toda su confianza, yo estoy ocupando su tiempo, y de mí depende el ser capaz de transcribir lo mejor posible lo que éste me quiere decir. Se trata de ética profesional y de algo que seguramente se tiene o no se tiene. Así de simple.

    Al parecer el articulista de Svenska Dagbladet carece de esta brújula moral.

     

    (*) La nota se tituló así en un principio. Después cambió de titular dos veces, desde: "Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos", pasando por: "El nuevo problema de AstraZeneca es el sueño dorado de los desinformadores", hasta, el titular final, más sobrio: "¿Quién tiene fuerzas para ser crítico y controlar las fuentes, a un año después de la pandemia?".

     

     

    Notas al margen:

    El profesor Marcello Ferrada de Noli publicó un extenso artículo en el medio que dirige, The Indicter, donde reproduce en su totalidad el texto enviado a Mattias Magnusson. Como esta nota está en inglés, no ha sido posible para Magazín Latino publicar aún su contenido (espero hacerlo más adelante). No obstante, el lector interesado puede acceder a esta en el enlace.

    Del extenso artículo podemos incluir, no obstante, algunos párrafos, como:

    “Algunas cosas sobre mí, a las que se hace referencia en el artículo de SvD, no solo son completamente difamatorias sino también completamente falsas. La información de Magnusson sobre lo que le habría respondido durante la entrevista - que afortunadamente fue registrada vía e-mail - no se corresponde con lo que realmente le dije y le expliqué”, explica el profesor Ferrada.

    “De los mil tweets y los artículos que he publicado sobre el tema, a partir de una respuesta de entrevista detallada de 13 páginas y la información que envié a SvD, el periodista elige seleccionar un renglón de un tuit (y también distorsionar su significado) y hacerla representativa de una historia sobre desinformación y propaganda rusa. Esto no es solo un fracaso estadístico (en términos de selección representativa) sino también muy poco ético en términos de práctica profesional y / o periodística.”

    El profesor expresa además que ha cursado una demanda a la entidad que se encarga de examinar las infracciones de parte de los medios de comunicación.

    Otro párrafo que nos gustaría añadir a la nota tiene relación con algo que Marcello Ferrada nombra al final de su artículo, de cuando él quiso ayudar a los adultos mayores de la localidad donde actualmente reside, Bérgamo, conocido por ser el epicentro de la pandemia. Algo que ha sido citado por medios internacionales, y más recientemente en este – enlace.

    “Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes", escribe el Dr. Ferrada en The Indicter.

    Seguramente Mattias Magnusson no sabe, porque nunca lo averiguó, que el Profesor Ferrada, en diciembre del año pasado, al ver la devastación en la ciudad de Bérgamo, llegó a la conclusión de que la mejor manera de ayudar a sus vecinos de la localidad del norte de Italia era adquirir una vacuna. Y luego de examinar la evidencia científica, la elección recayó en Sputnik V. La vacuna rusa, ha sido vilipendiada por los medios europeos, sin embargo, hoy se perfila como una alternativa segura, y se ha anunciado que incluso hay planes de iniciar su producción en Suecia.

    Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes.”

    Sus palabras son un fiel reflejo de la necesidad que existe de dejar las ideologías y las razones geopolíticas de lado, frente a un enemigo en común, y de preocuparse, en cambio, de la salud de los ciudadanos.

     


    Marcello Ferrada de Noli, Dr. en Medicina y Psiquiatría, Profesor Emérito de Epidemiología. Pantallazo de SvD. 


    Svenska Dagbladet ilustra su nota con un meme. Foto: Pantallazo, portal del matutino Svenska Dagbladet. 

     

  • No, los suecos no siguen las recomendaciones para evitar las infecciones

    La apuesta sueca frente a la pandemia se ha basado en recomendaciones y no obligaciones y las autoridades han recalcado a menudo que la ciudadanía sigue las instrucciones al pie de la letra. ¿Sin embargo, es así?

    “Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlas. Anders Tegnell debería estar enterado de esto”, escribe Markus Balázs Göransson.

     

     Fuente: Aftonbladet. 04 noviembre 2020

     

    DEBATE. Los estudios sobre el cumplimiento de la ciudadanía a los consejos de las autoridades para evitar infecciones no muestran que los suecos hayan sido buenos para seguir estos durante la pandemia. Es importante que no alimentemos falsas esperanzas dando una falsa sensación de seguridad de que se están siguiendo los consejos. Esto puede llevar a decisiones incorrectas en el manejo de la infección.

     

    Es una verdad general y aceptada que los suecos han seguido bien los consejos de la Agencia Sueca de Salud Pública para evitar infecciones. Esta convicción parece estar bien asentada en los políticos y funcionarios suecos.

     

    La canciller Ann Linde ha declarado que "más del 80 por ciento de la gente sigue las recomendaciones". MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco] ha dicho que "ocho de cada diez continúan siguiendo las recomendaciones". La Agencia Sueca de Salud Pública [FHM], ha afirmado que “una gran mayoría de la población sigue los consejos”. Rara vez se han escuchado voces disidentes.

     

    Una parte de los medios de comunicación han estado de acuerdo. Dagens Nyheter ha escrito que "las encuestas muestran que ocho de cada diez suecos siguen las recomendaciones de FHM". Emma Frans, de SvD, ha declarado que "la mayoría parece que continúan siguiendo las recomendaciones de las autoridades". Expressen ha señalado que "la mayoría" de los suecos viven de acuerdo con los consejos.

     

    Los más jóvenes a veces han recibido una o dos reprimendas. Pero en su mayor parte, los informes han transmitido que la ciudadanía sigue los consejos.

     

    Sin embargo, la evidencia ha sido escasa. Recuerda un poco a los atuendos reales de cierto cuento infantil danés. Muchos han afirmado que los suecos siguen las recomendaciones, pero pocos han examinado acuciosamente las afirmaciones.

     

    Si lo hubieran hecho, habrían descubierto muchos cabos sueltos.

     

    Tomemos, por ejemplo, al epidemiólogo estatal Anders Tegnell, quien en una conferencia de prensa el 23 de junio dijo:

     

    "Una gran mayoría de la población sigue verdaderamente estas pautas".

     

    Las palabras eran hermosas, pero lamentablemente no son ciertas.

     

    En las semanas previas a la conferencia de prensa, FHM, en colaboración con Novus, había examinado el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los suecos. El material recolectado se clasificó como material de trabajo interno y no fue accesible, en un comienzo.  Pero después de un perseverante intercambio de correos electrónicos y una advertencia de que se llevara el caso a las Cortes, finalmente obtuve la información.

     

    La documentación no mostraba en absoluto que una "gran mayoría (...) realmente" siguiera las recomendaciones. Los datos indicaban que solo el 35 por ciento había respondido que habían seguido completamente las recomendaciones.

     

    Un epidemiólogo estatal debe saber que el 35 por ciento no es una gran mayoría.

     

    Otro estudio que se ha reproducido incorrectamente es una encuesta de Kantar Sifo. El estudio se ha destacado como evidencia de que la población sigue las recomendaciones, pero adolece de graves deficiencias que lo hacen inutilizable para lograr una evaluación.  

     

    De hecho, el estudio no mide en absoluto el cumplimiento de las recomendaciones. Lo que mide es si las personas han cambiado su comportamiento durante la pandemia. Por ejemplo, analiza si las personas se han lavado las manos con más frecuencia que antes, no si siguen los consejos sobre el lavado de manos, que es una diferencia crucial.

     

    Hacer algo con más frecuencia no significa hacerlo con la suficiente frecuencia, al igual que el fumar menos no significa dejar de fumar o proteger los pulmones de posibles daños.

     

    Probablemente, muchos más han cambiado su comportamiento, que aquellos que siguen los consejos al pie de la letra. Por tanto, existe un riesgo inminente de que el diseño del estudio haya dado lugar a cifras excesivamente elevadas que no reflejan el grado real del cumplimiento de las recomendaciones.

     

    Es muy preocupante que el estudio se haya utilizado para fundamentar las afirmaciones de que las recomendaciones se cumplen.

     

    Otros estudios han dado un panorama más sombrío. En mayo, Novus descubrió que hasta el 36 por ciento de los suecos que tenían síntomas de resfriado iban a trabajar. En julio, una recopilación de informes sobre la situación en 19 de las 21 administraciones provinciales de Suecia declaró que "un gran número de municipios han identificado graves deficiencias en el cumplimiento" de las recomendaciones.

     

    Esto rima mal con las afirmaciones de un alto grado de cumplimiento de los consejos.

     

    La gestión sueca de la pandemia se basa en la responsabilidad individual. La esencia de esto es que la población sigue los consejos de las autoridades para protegerse de los contagios.

     

    El hecho de que representantes gubernamentales, funcionarios gubernamentales y periodistas describan incorrectamente la evidencia sobre el comportamiento de los suecos puede habernos adormecido en una falsa sensación de seguridad.

     

    Esto puede haber contribuido a que no se introdujeran determinadas medidas, por ejemplo, recomendaciones sobre mascarillas en el transporte público, por la creencia de que la población ya sigue los consejos de mantener la distancia y de quedarse en casa en caso de presentar síntomas.

     

    También puede haber llevado a un enfoque excesivo en el comportamiento individual, en lugar de en factores más amplios, como explicaciones de pautas en la propagación de la infección.

     

    El hecho de que la propagación de la infección disminuyó durante el verano y aumentó durante el otoño probablemente se debió menos a los cambios en las elecciones individuales de las personas que a, por ejemplo, la transición al teletrabajo, las condiciones climáticas, las largas vacaciones y el cierre/apertura de universidades e institutos.

     

    Se sabe que la ignorancia no es una fortaleza. Ya es hora de que se realicen estudios científicos serios sobre el seguimiento de las recomendaciones para evitar infecciones y que examinemos las afirmaciones que se hacen, para saber si están respaldadas por la evidencia.

     

    Markus Balázs Göransson es profesor titular del Colegio de Defensa Nacional de Suecia y Ph.D. dr en Política Internacional. Columnista en la página editorial de VLT.

     


    Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlos. Anders Tegnell debería estar enterado de eso, escribe Markus Balázs Göransson. Foto: VLT/Aftonbladet. Montaje: Magazin Latino. 

  • El cuento navideño "La Navidad de Karl-Bertil Jonsson"

    "Érase una vez una Navidad, hace mucho tiempo atrás, cuando aún se podía ver a gente pobre caminando por las calles. En esa época no era una vergüenza ser pobre, por lo que los andrajosos y menesterosos no tenían que esconderse para que nadie los viera, sino que vagaban libremente”.

    Así comienza el cuento de Tage Danielsson que la televisión estatal sueca incluye en su programación navideña, el 24 de diciembre, todos los años, desde 1975.

    Magazín Latino desea a todos sus lectores una muy Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Los ingleses tienen los hermosos cuentos navideños de Charles Dickens. Menos conocido es el cuento sueco “La Navidad de Karl-Bertil Jonsson”, que el gran Tage Danielsson incluyera en su libro “Cuentos para niños mayores de 18 años”, publicado en 1964. Y que, desde 1975, la televisión estatal sueca transmite, como cuento animado, cada año, para la Navidad.

       

    Como ya lo he dicho antes, los suecos son gente de tradiciones fuertes, y de repeticiones. Como los niños. Igualmente transmitieron durante muchas décadas un sketch cómico llamado “La condesa y su mayordomo” para el Año Nuevo.

     

    A las 15.00 horas del 24 de diciembre, la gran mayoría de las familias en Suecia se acomodan frente al televisor para ver al Pato Donald y sus amigos, con el Pepe Grillo, Tribilín, el toro Ferdinand y todos los personajes de Walt Disney.

     

    Es entonces que comienza la celebración de la Navidad, con sus platos y bebidas típicas de este lado de la Tierra. Para los adultos, el “glögg” (una especie de “navegado” dulce, acompañado de pasas y almendras) y para los pequeños el “julmust” (una gaseosa). Y, por supuesto, las “pepparkakor”, galletas de jengibre. Y todos los demás manjares que hacen de la mesa navideña sueca una delicia al paladar: el jamón de Navidad, los arenques, los "prinskorv" (salchichas), las bolitas de carne, la "tentación de Jansson", las gachas y el bacalao macerado en sosa. Todo acompañado de aguardiente, no antes de entonar una canción, a coro. 

     

    Pero por qué se debe ver al Pato Donald todas las Navidades en un enigma que, hasta el momento, no he logrado resolver. Si a uno no le gusta, se tiene que quedar callado, porque al criticarlo corre el riesgo de echar a perder la armonía navideña.

     

    Sin embargo, hay un cuento que, desde que lo vi la primera vez – hace más de 4 décadas atrás – me fascinó: la historia de Karl-Bertil Jonsson. Lo recomiendo, para quienes apagaron el televisor, cansados de los amigos del ratón Mickey.

     

     

    Como es un cuento “para adultos” (al igual que, por ejemplo, “El Principito”) SVT lo transmite a las siete de la tarde. Seguramente para no correr el riesgo de ser acusados de influenciar a los niños con “ideologías perniciosas” (léase comunistas) … a Disney nadie - hasta lo que yo sé - lo ha criticado nunca, por su intromisión en la Navidad sueca.

     

    Últimamente, con el auge del neoliberalismo, he visto incluso a personas a quienes admiro mucho, criticar a Karl-Bertil Jonsson. Lo acusan de “comunista” (y en Suecia el ser comunista es tan o casi tan mal visto como ser de extrema derecha). Lo tildan de “hacer cosas de mal gusto”. E incluso de “ladrón” y hasta de “sinvergüenza”.

     

    Entiendo estos puntos de vista. Pero no los comparto. Para mí sigue siendo justo el proporcionarle a cada cual de acuerdo con sus necesidades. Y que cada cual imponga se acuerdo a sus posibilidades. El compartir los recursos solidariamente.

     

    El cuento navideño de Tage Danielsson relata la historia de Karl-Bertil Jonsson en una época en la que no era vergonzoso ser pobre - había muchos – y las diferencias entre ricos y pobres eran mucho más grandes que lo que son ahora.

     

    Existían muchos que no tenían nada y pocos que tenían mucho.

     

    Karl-Bertil, un chico de 14 años, trabaja en la Oficina de Correos, y clasifica los numerosos paquetes que deben ser entregados para la Navidad. Al mismo tiempo, reflexiona sobre la injusticia de que gente que tiene todo reciba aún más, en tanto que otros no tienen donde caerse muertos.

     

    Su héroe es Robin Hood, y su lema: “tomar de los ricos y dar a los pobres” es el suyo. Karl-Bertil sueña con hacer realidad este sueño, y lo repite una y otra vez: "tomar de los ricos y dar a los pobres". 

     

    Y, dicho y hecho, lo hace. Mete en un saco todos los paquetes destinados a directores, coroneles y otra gente de recursos. Esconde el saco y, la misma Noche Buena, se pone un traje de Santa Claus, toma un taxi a los barrios más pobres y …comienza a repartir los paquetes entre viudas, huérfanos y menesterosos.

     

     

    Sus padres son personas acomodadas. Su madre, la típica dueña de casa, lo atiende, antes de su escapada, y se lamenta de que Karl-Bertil tenga que trabajar la Noche Buena. Pero al mismo tiempo le prohíbe a su esposo, el director Tyko Jonsson, cuando éste dice que puede conducir a su hijo al trabajo, en su coche: “No faltaba más, Tyko. ¡Has bebido glögg!”, le insta. Y, donde manda capitán, no manda marinero.

     

    A ambos engaña Karl-Bertil, antes de salir a repartir los paquetes. Su padre, que no tiene ningún problema en llevarse a casa – sin pagar las 14,59 coronas que cuesta  -  una gran estrella para el árbol de Navidad, piensa que “todos los que dan algo gratis son comunistas”.

     

    Y más tarde, cuando se entera de lo que ha hecho su hijo, exclama:

    - ¿Qué? ¡He alimentado a un comunista!

     

     

    El cuento de Tage Andersson es anacrónico, aunque él mismo dijo que estaba ambientado en la década de los 40. Está lleno de citas inolvidables y de referencias a una Suecia en tiempos de la segunda guerra mundial, como el cuadro en la pared que muestra a un tigre. “En svensk tiger” se decía en tiempos de la segunda guerra, en un juego de palabras que quería decir: “un sueco calla”. Incluso en una escena se divisa una bandera nazi, en un taxi.

     

    Pero podría también representar la realidad actual en Suecia, en la que, por una parte se nota cada vez más la solidaridad de unos, y la mezquindad de otros.

     

    Para no echar a perder la magia del relato, no voy a desvelar en qué termina la historia de Karl-Bertil Jonsson, pero lo recomiendo como uno de los programas televisivos imperdibles de una Navidad en Suecia.

     

    Con este quiero agradecer también a todos los lectores y lectoras que nos han seguido durante este año – que no ha estado escaso de sucesos - deseándoles una muy ¡Feliz Navidad y un Próspero año Nuevo!

     

    Y Paz en la Tierra, para los hombres de buena voluntad.

     

    Marisol Aliaga

    Directora,

    Magazín Latino

    22 de diciembre de 2018

     



     

     

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español