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Stefan Löfven presentó su dimisión El primer ministro sueco - ahora en gobierno de transición, Stefan Löfven. Foto: pantallazo regeringen.se.

Stefan Löfven presentó su dimisión

“La decisión política más difícil que he tomado”, dijo el primer ministro sueco, luego de comunicar su dimisión, este lunes. Sostuvo que, debido a la crisis sanitaria por la pandemia, “el llamar a elecciones extraordinarias no es lo más conveniente para el país”.

Y culpó al Partido de Izquierda de la crisis política, por “aliarse con conservadores de derecha sin tener una alternativa en común” a lo cual el partido respondió, en Twitter: “Los únicos con quienes nos hemos aliado son los inquilinos”.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Tenía plazo hasta la medianoche del lunes, para comunicar su decisión, pero a la 10:15 horas de la mañana, en rueda de prensa telemática, Stefan Löfven comunicó al país que había presentado su renuncia al presidente del Parlamento sueco, Andreas Norlén.

Sobre Norlén  recae ahora la responsabilidad de llamar a rondas de consultas, para investigar qué alternativa de gobierno tiene el apoyo mayoritario en el Riksdag. Y, como en realidad el Parlamento ya se encuentra de vacaciones, el presidente de este ya anunció que “hará el proceso lo más rápido posible”. 

A las 10:00 de la mañana del martes está citado Stefan Löfven, a las 10:30 el líder de los conservadores, Ulf Kristersson, y así, sucesivamente, del más grande al más pequeño (que es el socio del gobierno de Löfven: el Partido Verde (MP).

La idea es que de estas reuniones – que al final, la vez anterior terminaron siendo tediosas para todos – Norlén presente a un nuevo candidato para que asuma la gobernanza del país. Como la vez anterior, tiene cuatro posibilidades.

De fallar las cuatro, Norlén llamará a elecciones extraordinarias, que seguramente se realizarían en septiembre.

Y en las cuales dos partidos corren el riesgo de quedar fuera del Parlamento: El Partido Verde (MP) y el Partido Liberal (L).

En general a ningún partido – a excepción de los Demócratas de Suecia – le atrae la idea de que el pueblo vaya a las urnas. Y tanto los comentadores políticos como los líderes de partidos aseguran que no es algo que el pueblo quiera. Pero se olvidan de preguntarle al pueblo. Muchos opinan que unas elecciones – con la pandemia y todo – “revolvería un poco la olla” y limpiaría el aire.

 

Durante la rueda de prensa en la cual comunicó su renuncia, Stefan Löfven comenzó con una larga lista de logros de su gobierno – desde su perspectiva.

Luego dijo que elecciones extraordinarias no eran una opción:

- Faltando un año para las elecciones ordinarias y dada la extraordinaria situación en la que se encuentra el país, con una pandemia en curso, y los especiales desafíos que conllevaría, una elección extra no es lo mejor para el país.

Y comunicó su dimisión:

- He presentado mi renuncia como primer ministro al presidente del Parlamento. Partiendo con esto, el presidente puede ahora comenzar el trabajo de proponer un primer ministro que sea tolerado por el Riksdag. El gobierno continúa gobernando el país por el momento, ahora como un gobierno de transición.

También dirigió una fuerte crítica – o ataque – al Partido de Izquierda, quien, según él, ocasionó la crisis política:

- No hay duda de que la actuación del Partido de Izquierda y su voluntad de formar una mayoría transitoria con los conservadores de derecha ha resultado en la difícil situación política actual. Destituyeron al gobierno sin tener una alternativa de gobierno común, dijo Löfven, sin nombrar ni una sola vez el motivo de la discordia: el punto 44 de la lista que firmara en 2019, y que le permitió seguir estando en su cargo, luego de los estrechos resultados de las votaciones.

Stefan Löfven no se refirió al hecho de que, al formar la coalición con el partido Verde – después de las elecciones de 2018 – se comprometió a cumplir los 73 puntos de la lista que los Liberales y el Centro le presentaron, a cambio de que “le dieran la pasada en el Parlamento”.

Dos de esos puntos constituían una bomba de tiempo, puesto que el Partido de Izquierda le dio su apoyo pero con la condición de que dos puntos – el sobre los derechos laborales y el sobre la regulación en los precios de alquileres – nunca se llevaran a cabo.

El punto sobre los derechos laborales se resolvió a duras penas y luego de interminables negociaciones entre la patronal y los sindicatos, que no quedaron conformes del todo. 

El punto 44, de que los propietarios regulen los precios de los alquileres de construcciones nuevas (que más adelante incluiría todos los arriendos) fue el límite que el Partido de Izquierda no podía dejar pasar.

Vale decir, la Izquierda solamente cumplió su promesa. Stefan Löfven sabía muy bien que esto podía suceder, y el culpar a Nooshi Dadgostar, no fue muy bien recibido. Se ganó críticas incluso dentro de sus mismos correligionarios.

¿Por qué? Porque Löfven necesita – una vez más - los votos del Partido de Izquierda, si quiere ser investido una vez más en su cargo. Hoy dijo que estaba dispuesto a "ponerle el hombro a la responsabilidad de conducir el país".

Y no se ataca a quien se necesita.

Por otra parte, la idea de que las elecciones extraordinarias no se lleven a cabo por motivo de la pandemia fue difícil de creer, tanto por la opinión pública, como por los analistas. Porque Stefan Löfven tiene más chance de ser elegido nuevamente primer ministro sueco luego de una votación en el Parlamento. Las urnas puede ser una jugada peligrosa, sobre todo cuando su socio de gobierno puede quedar fuera del Parlamento (en las últimas sondeos de intención de voto, el Partido Verde recibe menos del 4 por ciento).

Incluso y a pesar de que la votación en el Parlamento puede depender de un par de diputados independientes (vildar), que no se puede asegurar cómo van a votar, por lo tanto, puede ser el azar quien decida. 

 


El primer ministro sueco - ahora en gobierno de transición, Stefan Löfven. Foto: pantallazo regeringen.se.

 


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    Morgan Johansson (S) permanece como ministro del Interior y de Justicia, a pesar de las fuertes críticas de la oposición y de la Comisión de Asuntos Constitucionales.

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     Fuente: SVT. 07.06.2022

     

    El Riksdag debe poder responsabilizar a los ministros cuando administran mal sus trabajos; ese ha sido el mensaje del líder de los conservadores (M), Ulf Kristersson durante el día. También criticó la forma de cómo Magdalena Andersson describe las críticas a Johansson.

    - La primera ministra ha afirmado que la desconfianza individual en un ministro significa que todo el gobierno debe dimitir. Eso no es cierto, la única que ha amenazado con una crisis de gobierno es la propia primera ministra. Es un intento cínico de intimidar al Riksdag, dijo el líder conservador (M) cuando subió al podio en el Riksdag.

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    - No hemos hecho ninguna concesión a Amineh Kakabaveh. Ahora, después de su fracaso, la oposición está tratando de reescribir la historia, dice Andersson.

     


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    Morgan Johansson y Magdalena Andersson quedaron conformes con la votación. Sin embargo, Andersson criticó seguidamente a la oposición, por haber presentado la moción de censura, calificándola de "irresponsable". Foto: Pantallazo. Riksdagen.se.
     

  • Fueron condenados a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento

    El jueves 17 de febrero se llevó a cabo la audiencia de apelación al fallo que condenó a ocho personas a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento sueco.

    En noviembre de 2019, ellas/os habían manifestado su descontento ante el silencio de la canciller Ann Linde frente a las violaciones a los DDHH en Chile, en pleno estallido social.  

    El jueves 10 de marzo, el tribunal de apelaciones dará a conocer la sentencia.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    La verdad de las cosas es que la noche anterior a la audiencia, comencé a tener serias dudas sobre si cubrir este caso. Había preguntado a dos expertos en leyes, y su opinión había sido tajante: “No tienen ninguna chance. La ley es clara al respecto, no se puede interrumpir en la cámara, menos desplegar una bandera”.

    Sin embargo, tenía dos razones fuertes para asistir. 1: mis ansias de saber la verdad. 2: había dicho que iría.

    De modo que el jueves pasado me apersoné en la sala siete de Svea Hovrätt, en Estocolmo - la corte de apelaciones de Estocolmo. Al entrar, el guardia me dijo, cuando me disponía a mostrar mi tarjeta de prensa: “No me interesa su tarjeta. Aquí todos pueden entrar”. “¡Que bien!” Le respondí. “Esto es democracia”.

    Además del jurado, la fiscal, los imputados y dos abogados, una decena de personas se habían dado cita en una sala bastante pequeña, en forma de semicírculo.

    Durante el transcurso de la audiencia, se fueron despejando mis dudas. Me convencí de que no bastaba con leer la carpeta investigativa, también era necesario ver a los imputados y escuchar sus razones. También constaté que la fiscalía contaba con un solo testigo, y que éste aseguró algo que todos los demás implicados negaron fehacientemente.

    ¿Quién tenía la razón?

    Algo que, pese a todo, hablaba a favor de los condenados fue el hecho de que el tribunal de apelaciones aceptara el caso. Al parecer alguna razón hubo para que la ley quisiera enviar el caso a una instancia superior.

    Los procesos judiciales en Suecia - como en tantos países - son lentos. Este hecho ocurrió el 12 de noviembre de 2019 (pulse el enlace). Ese día, se discutieron en el parlamento sueco una serie de asuntos, estuvieron presentes los ministros del Medioambiente, de Comercio, del Trabajo y de Relaciones Exteriores (utrikesministern). Uno de los puntos a tratar era una interpelación del diputado liberal Joar Forssell respecto a los DDHH en Hong-Kong. La interpelación estaba dirigida a la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde.

     


    El parlamento sueco, o Riksdagen. Foto: Riksdagen.se

     

    Las ocho personas que se vieron implicadas eran chilenas. En realidad, eran nueve, pero también se vio comprometido “un pobre turista que estaba sentado al final de la fila y que también era de Chile” (según el FUP, carpeta investigativa), a quien la policía debió dejar en libertad.

    Ellas – la mayoría mujeres - habían tenido conocimiento de que ese día se discutirían los derechos humanos en el parlamento, y decidieron escuchar lo que la canciller sueca diría al respecto, desde las gradas destinadas al público en general, en el segundo piso de la inmensa sala. Es muy posible que – como me ha sucedido a mí tantas veces – hayan pensado que se discutirían las violaciones a los DDHH en Chile, cuando en realidad se trataba de los de China (¡ojo!, esta es una suposición mía).

    La jornada comenzó a las 13:00 horas y se trataron diversos temas. Finalmente llegó el turno de la interpelación “La estrategia respecto a China y el apoyo al desarrollo democrático en Hong-Kong”, convocado por Joar Torssell. El diputado expresó su opinión y Linde la suya, y al cabo de quince minutos, el tema estaba zanjado. Ambos se despiden con un apretón de manos y vuelven a sus asientos.

     

    En ese preciso momento, las ocho personas en las gradas se ponen de pie y expresan su descontento porque – a diferencia de lo que esperaban – Ann Linde no tocó el tema de los DDHH en Chile. Seguidamente una de ellas saca una bandera mapuche, y otras ayudan a sostenerla. El hecho ocurrió en el lapso de segundos, porque inmediatamente los guardias les ordenan abandonar el recinto, lo que hacen sin protestar.

    (Aquí vale la pena recalcar que no existe un registro de audio donde se pueda apreciar qué exactamente dicen ellas/os. Sin embargo, todos coinciden en que se trataba de los DDHH en Chile y que no se pronunciaron frases de mal gusto u ofensivas). 

    Otro guardia, no obstante – el testigo principal de la fiscal en la corte de apelaciones – asegura que hubo una interrupción que llevó a un aplazamiento de  "unos 20 minutos". (Más de esto más adelante).

    Los guardias los conducen a un baño donde permanecen durante cerca de media hora - 45 minutos. Luego son llevados a otra pieza, hasta que llega la policía que fue llamada al lugar ante un “grave hecho delictual”, según el informe policial.  

    Una de las personas detenidas, de 75 años, sufre de diabetes, y pidió poder acceder a su bolso para controlarse el azúcar y comer algo. Esto le fue negado.

    Al llegar la policía, identificaron a las personas y les dijeron que “no necesitaban abogado”. Que “esto no iba a pasar a más”. Pero, una de ellas insistió en contar con un representante legal, y otra se hizo asistir por un abogado para la apelación, pero por cuenta propia (pro bono). El resto no recibió asesoría legal.

    Sin embargo, y contrariamente a lo asegurado por los policías, una fiscal levantó una demanda judicial, y el 19 de noviembre de 2020 el tribunal de primera instancia de Estocolmo dicta el fallo condenatorio de “según el cap. Artículo 4, primer párrafo del Código Penal por perturbar una ordenanza o, en su defecto, perturbar una reunión pública. Afirmando, además, que los condenados lo habían hecho intencionadamente y estaban conscientes de sus consecuencias.

     

    Lo que sostiene el guardia y lo que constatan las actas

    Al leer la extensa carpeta investigativa (99 páginas) y sobre todo al escuchar los alegatos del jueves pasado en el tribunal de apelaciones me doy cuenta de una serie de contradicciones entre lo que aseguran la fiscal y su único testigo y lo que sostienen los siete imputados (uno de ellos no apeló).

    Durante el alegato en la corte de apelaciones, el jueves pasado, se proyectan los registros audiovisuales de las interrogaciones policiales, tanto de uno de los guardias como de todos los imputados.

    Comenzando, me llama la atención que lo que dice el guardia en el video no corresponde con la transcripción en la carpeta investigativa. 

    Pero también, que en la transcripción, el guardia habla de una suspensión (o aplazamiento) de 20 minutos de la interpelación:

    “La sala está en sesiones. La ministra de Relaciones Exteriores, Ann Linde, se disponía a subir al podio a pronunciar un discurso. Ellos perturbaron la ordenanza, entonces, cometieron un crimen. Entonces posponen la sesión en la cámara para que nosotros podamos hacer nuestro trabajo sin molestar allí abajo. L [nombre del testigo] no sabe por cuanto tiempo se tuvo que aplazar la sesión en la cámara. No está claro cuánto tiempo, pero tal vez 20 minutos. Suspendieron la sesión de todas formas debido a la interrupción de la ordenanza y al trabajo de la seguridad. Y entonces, como guardias de seguridad, tienen que asegurarse de que las personas que hicieron eso salgan de allí.”. (Página 25).

    Sin embargo, en la página 10 de la carpeta investigativa, se puede apreciar parte del protocolo de la sesión. El punto 44, de la plantilla de Excel, está en amarillo, y corresponde a las palabras de la primera vicepresidenta de la cámara, Åsa Lindestam, quien recuerda que “la expresión de opiniones desde las gradas está prohibida”.

    Esto lo dijo cuando la interpelación había concluido y antes de la próxima. 

    En la página 9, en la carpeta investigativa, según las actas de la sesión, se indica la hora y la duración exacta del incidente:

    "La Cámara evita generalmente y en lo posible aplazar oficialmente las sesiones de la Cámara en caso de disturbios. En las listas y en las actas se aprecia que el disturbio tuvo lugar entre los debates de dos interpelaciones. Entre las 15:01:31 - 15:02:29…”

    Entonces, cuando la presidenta de la cámara recordó que las expresiones de opinión estaban prohibidas, el debate había concluido:

     

     

    ¿Entonces, fue correcto afirmar que “las ocho personas interrumpieron una interpelación en el parlamento”?

    Con esta pregunta comenzó su defensa uno de los dos abogados, y se refirió al punto 44 de la planilla de Excel, que corrobora que no hubo una interrupción. 

    - ¿Está entonces penado por la ley ponerse de pie y aplaudir, luego de una intervención? Preguntó.

    También puso en duda el que los ocho hubieran planeado la acción. Y que hubieran llevado una bandera con la intención de enarbolarla en la sala.

    - Mi defendida portaba una bandera, puesto que por la tarde asistiría a una manifestación. Ella fue al parlamento para escuchar sobre los DDHH en Chile. Luego se decepcionó de que solo se tocaran los DDHH en Hong-Kong y manifestó su decepción. ¿Es esto un delito? Mi defendida no interrumpió la interpelación, la presidenta dijo que esta había terminado. Independientemente de que la jornada no hubiese concluido, hubo una pausa de un minuto y seis segundos.

    El abogado hizo ver, además, que el registro audiovisual presentado por la fiscal no muestra el hecho: la grabación se corta cuando el debate termina. Y las imágenes - de muy baja resolución - en las cuales y por sus vivos colores se aprecia una bandera, apenas dan cuenta de esos 70 segundos en el parlamento.

    Porque eso duró la supuesta "interrupción": 70 segundos.

    La abogada de otra imputada, por su parte, se refirió el tema de si su defendida había actuado intencionadamente. Según ella, no es posible corroborar esto.

    Además existen varias contradicciones. Por ejemplo: 

    Según un guardia, los imputados se conocían, se habían puesto de acuerdo, se habían sentado juntos y habían conversado entre ellos. Que “por su lenguaje corporal se podía deducir que eran amigos”.

    Según los imputados, los guardias les mostraron donde sentarse. Algunas de ellas (la mayoría eran mujeres) se conocían entre ellas. Las otras no. “Siéntense allí, todos juntos”, les había dicho el guardia”.  

    Según el guardia, todos se pusieron de pie y todos gritaron “algo sobre los DDHH en Chile”.

    Una de las imputadas tenía problemas con su pierna, se levantó a duras penas y no dijo nada.  

    Según el guardia, se había interrumpido la sesión en el parlamento durante unos 20 minutos.

    Según los imputados, y según las actas, fue cosa de segundos.

    Según el guardia, fue una acción planificada.

    Según los imputados, fue una reacción espontánea ante la frustración de que, una vez más, la canciller sueca guardaba silencio frente a las graves violaciones a los DDHH que en ese entonces se estaban cometiendo en Chile.  

    Y en una corte no deben existir prejuicios, sino pruebas. Evidentemente el testigo de la fiscal hizo lo posible para que el hecho pareciera mucho más grave de lo que realmente fue.

    “Fuimos condenados a esta enorme multa, porque nos expresamos durante 77 segundos”, dijo uno de los imputados.

    Agradeció – al igual que el resto - amablemente la oportunidad que les daba la corte de defenderse, aunque fuera sin asesoría legal, porque que el fallo condenatorio era injusto.

    El imputado ejerce la profesión de profesor y, al igual que loas/los otros imputados jóvenes, el hecho de haber sido condenados por un tribunal obviamente pone trabas en el desarrollo de su vida laboral y social.

    Y esto es lo más triste de este caso, pienso yo. ¿El hecho de que estos compatriotas queden con antecedentes penales, y ¿por cuántos años?

    Desconozco las razones de por qué este proceso judicial ha tomado tanto tiempo. En el momento de ocurrir el hecho, en noviembre de 2019, se vivía en Chile el momento más álgido del estallido social, y angustiados veíamos como en Chile mutilaban a jóvenes y niños. Lo único que podíamos hacer era salir a manifestarnos y lo hicimos. Y salíamos de casa con una bandera en la cartera por si en la tarde hubiera una manifestación más de las muchas que se organizaban.

    No sé mucho de leyes, pero pienso que si las leyes no están al servicio de los ciudadanos, algo no está funcionando en la sociedad. No sé si los jueces tomarán en cuenta las declaraciones de los imputados, pero sí sé que si yo hubiera estado ese día en las gradas del parlamento, también me habría levantado y habría protestado.

    Pensé que en Suecia regía la democracia, y, en una democracia, el derecho a expresión está por sobre todos los demás.

    El 10 de marzo a las 11:00 de la mañana, el tribunal – Svea Hovrätt – da a conocer el fallo.

     


    Svea Hovrätt (Corte de Apelaciones de Estocolmo). La ministra sueca de Relaciones Exteriores, Ann Linde, y el diputado Joar Forssell (L) se dan la mano, al terminar la interpelación sobre los DDHH en China. Foto: Marisol Aliaga. Polisen. 

  • Stefan Löfven: ”Siete años fantásticos”

    Al mediodía del miércoles el primer ministro Stefan Löfven presentó su carta de renuncia. Se la entregó personalmente al presidente del Parlamento, Andreas Norlén.

    “Han sido siete años fantásticos”, comentó Löfven, respecto a sus dos períodos en el cargo. Seguidamente, en rueda de prensa, el premier dijo que, frente a las múltiples crisis que le tocó enfrentar, actuó siempre pensando en el bien de Suecia. Y que está "orgulloso de que un chico proveniente de la clase trabajadora haya llegado a ser líder máximo del país".

     

     Por: Magazín Latino

     

    El presidente del Parlamento, Andreas Norlén, recibió hoy la carta formal en la que Stefan Löfven solicita ser destituido de su cargo como primer ministro de Suecia, y mañana mismo comienza con las rondas con los líderes de los partidos, en busca de un nuevo - o nueva - premier para el país.

    Aunque en la votación en la cámara, que probablemente se llevará a cabo el martes de la semana que viene, todo indica que Magdalena Andersson se convertirá en la primera mujer en la historia de Suecia que ocupa este puesto.  

    Andersson fue elegida presidenta del partido Socialdemócrata en el congreso que se llevó a cabo la semana pasada, y lo lógico es que asuma como primera ministra, ante la renuncia de Löfven.

    Sin embargo, no todo está zanjado. Pero poco a poco se han ido eliminando los obstáculos que han sido motivo de negociaciones entre los partidos del Centro, de la Izquierda y del Medioambiente. Como se sabe, para que Magdalena Andersson sea aceptada como lideresa del país, necesita del apoyo de estos, de cara a la votación en el Parlamento.

    Y las cifras som tan estrechas (174 - 174), que un/a solo diputado/a que se abstenga de votar podría aventurar la elección de Andersson. Esta vez no se aceptarán "descolgados/as", o que alguno de los diputados o diputadas se retrase u oprima el botón equivocado. 

     


    El bloque de derecha e izquierda tienen la misma cantidad de votos: 174. Si Magdalena Andersson obtiene 175 votos en su contra, es rechazada por el Parlamento. Foto: Gráfico TV4.se. 

    Hoy al menos el partido Verde y del Centro se mostraron satisfechos de los acuerdos sobre zonas costeras y propiedad de bosques. La presidenta del partido del Centro, Annie Lööf, había puesto claras exigencias respecto a estos puntos, para poder dar su aprobación a la candidatura de Magdalena Andersson como primera ministra.

    - Toleramos a Magdalena Andersson como primera ministra, debido a que el gobierno ha cumplido con el acuerdo sobre importantes y centrales reformas para las zonas rurales, comunicó a la prensa.

    No obstante, el hecho de que el partido del Centro acepte a Magdalena Andersson, no significa que apoye la propuesta de presupuesto, que la futura premier sueca presentará a comienzos de diciembre.

    - Cuando veamos las alternativas que hay sobre la mesa, tomaremos las decisiones frente a la votación sobre el presupuesto, dijo Lööf.

     


    La lideresa del partido de Izquierda, Nooshi Dadgostar. Foto: Pantallazo TV4Play.

     

    Por su parte, la presidenta del partido de Izquierda, Nooshi Dadgostar, ha expresado que espera conversar con Magdalena Andersson, para lograr llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas, antes de dar a conocer cómo votará su partido.

    Dadgostar ha mostrado tener un tono más duro que su predecesor, Jonas Sjöstedt, y no aceptará que la coalición rojiverde sea excluida de todas las negociaciones gubernamentales, tal cual lo exigiera el partido del Centro, anteriormente.

    Al parecer Nooshi Dadgostar no tolerará ser tratada como “un felpudo”, mote que se ganara Sjöstedt debido a las concesiones que hizo a Stefan Löfven, cuando el partido aceptara a Löfven como primer ministro. 

    En tanto, Magdalena Andersson ha dicho que tiene buenas relaciones con Dadgostar y que está dispuesta a conversar con ella.

    También dijo que la lideresa del partido de Izquierda tiene dos posibilidades: la acepta a ella, o acepta al presidente de los conservadores, Ulf Kristersson. Agregó que si optaba por él, Suecia tendría "el gobierno más conservador de la historia".

     


    El primer ministro de Suecia, Stefan Löfven, presentó su dimisión este miércoles al mediodía. Foto: Pantallazo Svt.se.

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