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La población registra su crecimiento más bajo en los últimos 15 años durante la pandemia

La población registra su crecimiento más bajo en los últimos 15 años durante la pandemia

La Pandemia de Covid-19 ha dejado ya su huella en las cifras de población de Suecia. Hasta ahora, se ha registrado el crecimiento más bajo de los últimos 15 años.

Además, muchos han elegido dejar las grandes ciudades.

 

 Fuente: TT / Omni. 19-08-2020. Traducción: Magazín Latino

 

El número de personas registradas en Suecia es hoy algo más de 10,3 millones. Al comienzo del presente año, la población del país había aumentado en 24.801 personas, mientras que el año pasado la cifra alcanzaba las 51.004 personas, según datos de la Oficina Central de Estadística (SCB).

 

- Es el aumento más bajo en los primeros seis meses del año desde 2005, dice Tomas Johansson, estadístico de población de SCB.

 

El crecimiento de la población solía ser mayor en las tres ciudades más grandes: Estocolmo, Gotemburgo y Malmö. Pero a diferencia de años anteriores, ahora hay más personas que dejan Estocolmo y Gotemburgo que las que se mudan a estas ciudades.

 

”Las grandes ciudades no son un imán”

 

La migración neta de Estocolmo fue de menos de 1.703 personas; en Gotemburgo fue de menos de 109 personas. Malmö, por otro lado, tuvo una migración neta positiva de 502 personas.

 

- Las grandes ciudades ya no son un imán, al revés de lo que solían ser. Es bastante infrecuente que Estocolmo no atraiga a la mayoría. Resulta extraño ver un retroceso a lo largo de un trimestre entero, dice Tomas Johansson.

 

Él opina que la inmigración tuvo un gran impacto en la llegada de nuevas personas a Estocolmo. La inmigración a Suecia aumentó durante el primer semestre en 36.058 personas, siendo éste el número más bajo desde 2005.

 

- Se trata, más bien, de inmigración de otros países. En muchos sitios han estado las fronteras cerradas y podemos ver un claro cambio con un fuerte retroceso de la inmigración durante este semestre, argumenta Tomas Johansson.

 

Un exceso de nacimientos reducido a la mitad

 

Además, durante los seis primeros meses del año, han muerto más personas que años anteriores. En la primera mitad del año murieron 51.405 personas en Suecia. Este es el número más alto de muertes en los primeros seis meses del año desde 1869, cuando murieron 55.431 personas.

 

También hay 4.633 muertes más que en la media entre los años 2015 y 2019. Los niveles superiores a la media durante esos años se clasifican como exceso de mortalidad, y a lo largo de la primera mitad de 2020, este exceso alcanzó el diez por ciento.

 

Esta mayor cifra de muertes, en combinación con un número inferior de nacimientos en el primer semestre dio como resultado que el exceso de nacimientos se haya reducido a la mitad, en comparación con el mismo periodo de 2019.

 

Sigue siendo demasiado pronto para poder decir que la pandemia de coronavirus ha influido en el número de nacimientos.

- Los niños que nacieron este año y que figuran en nuestra estadística existían ya en 2019, por lo que, si la pandemia ha tenido un impacto en la cifra de nacimientos en Suecia, lo veremos dentro de algunos meses, comenta Tomas Johansson.

 

Datos: Crecimiento de población y exceso de mortalidad

 

El estudio de la Oficina Central de Estadística (SCB) fue realizado entre el 31 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2020.

 

En el estudio se define el exceso de mortalidad como el número de muertes en relación con el promedio de defunciones en el periodo correspondiente a los últimos cinco años.

 

La elección del periodo de comparación se realiza en función de la edad y el sexo, y a su vez la cantidad de población se muestra relativamente inalterada.

 

Fuente: SCB  

 

 

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  • Suecia ha hecho trampa

    «La conclusión es que Suecia ha hecho trampa»; «Preocupante»; «Se cuestionan los resultados de PISA en Suecia». Estos son algunos de los titulares que publican las principales cabeceras de Suecia a la luz del escándalo de PISA. Y es que, a la prensa le encanta destapar escándalos para alimentar el morbo de sus consumidores, pero ¿qué ha sucedido realmente esta vez?

     

     Por: Diego Kindler

     

    PISA (Programme for International Student Assessment por sus siglas en inglés), o lo que es lo mismo, el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, es un informe que realiza la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en países de todo el mundo para, entre otras cosas, mostrar el estado real de la educación. La prueba es la misma para todos los países, y evalúa las competencias de los estudiantes en matemáticas, ciencias y comprensión lectora.

    En este escenario, comparable para algunos con un medallero olímpico, se observa una tendencia descendente de Suecia, cuyo sistema educativo ha ido relegando la calidad de la enseñanza a puestos que sorprenden, como es, por ejemplo, quedar por detrás de los EE. UU. en materia educativa, y muy lejos de sus vecinos europeos. Es más: si observamos el ranking de la OCDE en 2012 (consultar abajo), Suecia sencillamente no figura entre los primeros 30 países de la lista. Ante esta situación, el gobierno sueco decidió tomar cartas en el asunto en 2018, cuando, por arte de birlibirloque, obtuvo una posición excepcionalmente alta, y recalco lo de excepcional, porque la norma era que Suecia estuviera en los puestos bajos de la tabla, y en la prueba de 2018, Suecia figuraba en la mitad de la tabla. ¿Qué pasó? ¿Qué maravillosos cambios pudieron introducir para revertir esta vergonzosa tendencia?

    Antes de responder a esta pregunta, debería quizá mencionar algo que, creo, puede ser relevante. En 2015 escribí mi tesis en la Universidad de Estocolmo sobre el Informe PISA y la situación que acabo de describir. Por aquel entonces, el argumento que utilizó la oposición del tribunal fue que los alumnos extranjeros hacían bajar la prestación del conjunto de los suecos. Ese era y sigue siendo, un argumento falaz, por la sencilla razón de que otros países del entorno como Francia, Países Bajos, Suiza, Alemania, Reino Unido o la propia España, tienen una población de estudiantes de origen extranjero igual o incluso mayor que Suecia. La respuesta que obtuve entonces, por parte de una profesora de origen chileno, fue que los extranjeros en Suecia eran «de peor calidad», argumento que, no solo es racista, sino carente por completo de fundamento científico –como es en sí mismo el racismo-.

    Pues bien, volvamos ahora a 2018. ¿Qué hizo Suecia para mejorar sus resultados? ¿Invertir más en educación? ¿Mejorar la formación del profesorado? ¿Replantear el plan curricular de Skolverket para ponerse a la par de sus homólogos europeos? ¿O manipular la prueba? Efectivamente, la respuesta correcta es esta última. Lo que hizo fue excluir al 11% de los estudiantes seleccionados para la prueba que, a juicio del sistema educativo, podían perjudicar los resultados de ésta. Dicha cifra, como concluye la Oficina Nacional de Auditoría, que puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.riksrevisionen.se/om-riksrevisionen/kommunikation-och-media/nyhetsarkiv/2021-04-29-otillracklig-uppfoljning-av-pisa-undersokningens-genomforande-2018.html , está muy por encima del 5% que permite la OCDE.

    El informe de la Oficina Nacional de Auditoría es contundente e incuestionable: «esto se hizo en parte por motivos incorrectos y que el Gobierno y Skolverket no han seguido la implementación. Tampoco se ha realizado ninguna investigación creíble posteriormente».

    Hay que destacar que el escándalo no es ni reciente ni actual. De hecho, la noticia salió a la luz en el verano de 2020, cuando el diario Expressen lo destapó, sin que tuviera mayor trascendencia. Esto se debió, en parte a que las noticias en verano tienen muy poco impacto, y en parte que la actual situación de pandemia, posterior a la fecha en la que se cometió la irregularidad, eclipsaron por completo la noticia.

    Ha hecho falta que la Oficina Nacional de Auditoría hiciera público su informe para forzar al ejecutivo sueco a sacar la cabeza de debajo del ala, y dar la cara (cosa que no acostumbra hacer). Como estamos viendo a raíz de esta crisis, las instituciones suecas prefieren buscar un chivo expiatorio conveniente (los inmigrantes, por norma general), y esconderse detrás de unas estadísticas ah hoc, que contrastan con los índices internacionales. Ante esta discrepancia, la actitud de las instituciones suecas suele ser la de desacreditar los informes independientes, y sacarse del sombrero un estudio propio que acalla cualquier crítica.

    El informe de la auditoría no deja lugar a dudas: «Después de la encuesta de Pisa en 2018, se criticó que demasiados estudiantes en Suecia habían sido exentos de tomar la prueba. Por tanto, se ha cuestionado si los resultados arrojaron una imagen real». Esto es una prueba más de la consumación del divorcio entre la realidad y la percepción que los suecos tienen de sí mismos. Y no se circunscribe solo a la situación del sistema educativo. Se aplica a muchos ámbitos de la vida en Suecia, como la sanidad, el medio ambiente, o el racismo institucional, este último, parte inseparable de la marca sueca. ¿Cómo explicar entonces que Suecia, hoy en día, siga siendo la región con mayor incidencia acumulada en casos de covid? Recordemos que, cuando comenzó la pandemia, FHM decía que un buen lavado de manos era suficiente para prevenir el virus. ¿Qué está pasando entonces? ¿Acaso los suecos no se lavan las manos? Ante esta pregunta, yo diría que, al contrario, los suecos son los campeones del lavado de manos. Y al igual que con la pandemia, en la que hemos visto que el jabón no previene el coronavirus, podemos constatar que el sistema educativo en Suecia no previene el fracaso, por mucho que lo disfracen y hablen de que «ningún alumno se queda atrás».

    Las reacciones del gobierno han sido las de esperar en Suecia: La ministra Ekström echó balones fuera y señaló al director de Skolverket, que asumió las culpas con la boca pequeña sin depurar responsabilidades, reparar el daño e invalidar los resultados de la prueba. En resumen: barrieron la mugre bajo la alfombra o, como decimos en España, «se hicieron los suecos».

    Diego Kindler 30/04/2021

     


    La Ministra de Educación, Anna Ekström. PISA 2018. 

     

    Resultados de PISA en 2018

     

    Resultados de PISA en 2012

     

  • ¿Qué pasó en Chile? Campeón del mundo en vacunación, pero vuelve al confinamiento

    El éxito chileno con su campaña de vacunación contra la Covid-19 fue motivo de admiración en el mundo entero. Sin embargo, las cifras no mejoraron, y Chile asombró una vez más, porque en lugar de bajar los contagios, estos se incrementaron. En los últimos días se ha apreciado una leve mejoría, pero los expertos aconsejan cautela.

    Aquí, una noticia sobre la “paradoja chilena”, que mostró que una vacunación rápida no necesariamente resuelve el problema de la propagación del coronavirus.

     

     Fuente: Svenska Yle. 7 abril 2021. Traducción: Magazín Latino

     

    Chile ha elaborado una de las estrategias de vacunación más exitosas del mundo. Sin embargo, Chile también ha aprendido que un ritmo veloz de vacunación no necesariamente resuelve el problema de la propagación del virus.

    La Unión Europea lucha con su lenta distribución de vacunas y está pensando en cómo reabrir las sociedades, para que la gente pueda empezar a vivir una vida más normal. También en Finlandia, el gobierno está considerando ahora una estrategia de salida.

    Es la llamada estrategia de salida, que ahora interesa a muchos – el salir de la burbuja cerrada en la que la mayoría de la gente ha tenido que vivir. Y las expectativas para la vacuna son altas. ¿Pero estamos tentados a creer demasiado en el poder de la vacuna? ¿Estamos adormecidos en una falsa sensación de seguridad?

     

    Chile es ”campeón mundial”

    Hay países que han comenzado bien con sus vacunaciones. Uno de ellos es Chile, un país que se dice que se convirtió en campeón del mundo en vacunación covid-19.

    Alrededor del 37 por ciento de los chilenos están vacunados. Esa proporción está lejos de la inmunidad de rebaño del 70 por ciento de la que los científicos suelen hablar, es decir, la proporción que se cree que es capaz de prevenir la libre propagación del virus.

    Chile hizo sus pedidos de vacunas en una etapa temprana y comenzó rápido con la vacunación. Los controles fronterizos se relajaron, la trazabilidad se volvió menos estricta, se suavizaron las restricciones de viaje y se abrieron escuelas, tiendas, centros comerciales, casinos, gimnasios e iglesias.

    Todo se veía mejor. ¿Pero qué pasó después?

     

    La propagación de la infección no disminuyó

    La propagación de la infección se disparó de nuevo, y Chile ahora debe reconsiderar.

    Ahora las autoridades chilenas anuncian que los vuelos internacionales estarán restringidos para todo abril tanto para ciudadanos chilenos como para extranjeros.

    La libertad de movimiento dentro del país también está restringida.

    El transporte de productos se minimiza y las personas no deben alejarse libremente de sus hogares.

    Ayer, el presidente Piñera [7 de abril] anunció que las elecciones en Chile se posponen para garantizar la salud de los ciudadanos.

     

    Jóvenes llenan los hospitales

    Los hospitales están al máximo de su capacidad, y son las personas de mediana edad y los jóvenes quienes están llenando los plazas hospitalarias cada vez más.

    El número de personas infectadas aumentó a medida que las vacaciones de verano llegaban a su fin.

    ¿Cómo pudo pasar esto en Chile? Las preguntas son muchas. ¿Se han destinado erróneamente las vacunas a grupos equivocados? ¿La vacuna no ha funcionado correctamente? ¿Las diversas variantes del virus, como la que se encuentra en Brasil, han tenido algo que ver?

    ¿Confiaron demasiado en el poder de la vacuna?

     

    La importancia de la cautela y cuidadosa flexibilización de restricciones

    La experiencia en Chile demuestra que un ritmo veloz de vacunación no significa mucho si no, al mismo tiempo, se es extremadamente cauteloso.

    Las restricciones deben relajarse de manera prudente y equilibrada. El problema del virus no ha desaparecido sólo porque la gente haya sido vacunada.

     

    "La vacuna condujo a una actitud más floja"

    Las autoridades sanitarias critican ahora al gobierno chileno por permitir que el programa de vacunación robarse todo el espectáculo en tanto que le restaba importancia a la información sobre los riesgos de abrir demasiado. Esto llevó a los ciudadanos a adoptar una actitud más floja, dicen los críticos.

    Sin embargo, no tiene que ir tan mal como en Chile. [De hecho, estos últimos días se ha observado una pequeña mejoría].

     

    La tasa de vacunación de Israel también es muy buena - y allí la propagación de la infección ha disminuido

    Israel es otro país donde el ritmo de vacunación ha sido muy bueno.

    Allí se ha logrado eventualmente abrir la sociedad. Y hasta ahora, la propagación de la infección se ha mantenido baja.

    Así que hay razones para el optimismo.

    A pesar de que los chilenos han vuelto a un estado donde deben tener cuidado y aislarse de nuevo, los israelíes han comenzado a mirar hacia adelante y pueden volver a una vida más normal.

    Más de la mitad de los nueve millones de habitantes del país han sido vacunados. Tiendas, hoteles, salas de conciertos y cines están abiertos.

     

    ¿Entonces, por qué le fue tan bien a Israel?

    Una serie de restricciones todavía están en vigor en Israel - por ejemplo, las mascarillas deben usarse fuera de casa, y el número de personas a las que se les permite reunirse en interiores es limitado.

    Uno podría preguntarse si es posible comparar a Chile con Israel. Hay diferencias entre los países.

    Por ejemplo, han tenido acceso a diferentes vacunas. También se trata de diferentes tipos de sociedades y culturas, y también que la densidad de población y la estructura demográfica también son diferentes.

    Tanto Chile como Israel han pasado por oleadas de infección, vacunas, confinamientos y reapertura - en un orden distinto.

    Y, por supuesto, tampoco está claro cómo será en algún tiempo. Nada es seguro.

     

    Fuentes: DW, Forbes, Reuters, The Guardian

     


    Chile ha tenido una exitosa campaña de vacunación. Foto: ElDesconcierto.cl. 

     

  • La primera víctima de la guerra mediática es la verdad

    El matutino SvD publicó el 19 de marzo el artículo Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos (*), en el que plantea que Rusia dirige una campaña de desinformación contra la vacuna de AstraZeneca. Y que uno de sus aliados en esta maniobra sería el profesor emérito en epidemiología, Marcello Ferrada de Noli.

    El medio se contactó con el profesor Ferrada, quien concedió una entrevista vía por e-mail. Pero de las extensas respuestas del epidemiólogo, SvD publica solamente una frase y un tuit suyo, tergiversado. Y la imagen de un mono con bata blanca y una jeringuilla en la mano. ¿Dónde quedó la ética periodística de Svenska Dagbladet?

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    “Lo mejor es tener un medio propio” me aconsejó, hace muchos años atrás, el legendario periodista chileno Mario Gómez López.

    Sin embargo, frente a los medios de masas establecidos, los medios independientes somos un David frente a un Goliat.

    Una excepción podría ser la publicación The Indicter, cuyo editor en jefe es el mismo profesor Ferrada de Noli, que cuenta con más de medio millón de visitas, de acuerdo a las estadísticas publicadas. 

    La libertad de expresión en Suecia dice estar a un nivel muy alto. En la práctica no es tan así, los grandes monopolios, como en nuestros países, controlan la gran mayoría, sino todo el flujo mediático en el país.  Fuera de eso, la pandemia dejó en evidencia que el llamado Public Service que se supone debe ser totalmente independiente - muchas veces se comporta solo como un megáfono del poder.

    “No existe el periodista imparcial”, decía Stieg Larsson. Tenía toda la razón, el creer otra cosa es ingenuidad. Pero sí existe la ética periodística, el rigor, el esforzarse en llegar a la verdad. Y aquí se me vino a la mente la expresión tan consagrada de que “La primera víctima de la guerra es la verdad”, y también la guerra mediática, donde se aplican las mismas expresiones de “ofensiva” “francotiradores”, “estar bajo ataque” etc.   

    Dagens Nyheter publicó el 2013 la editorial Bienvenido a Skellefteå, Polygono. Les escribí informándoles que "Polígono" no era un pueblo, sino un sector de la ciudad de Arica. Les envié incluso un documento que me enviaron desde allá que lo acreditaba. El autor me dio las gracias. Y no cambió nada. Durante un tiempo les recordé el error en la sección comentarios, de su sitio en la web. Más tarde los borraron todos y la nota mantiene su titular.

    Con Svenska Dagbladet he tenido algunos encontrones, por las publicaciones de Mauricio Rojas. El editor respondió a mis quejas diciendo que “sabía que era una persona controversial”, y punto. Afortunadamente cuando éste hizo una fugaz pasada por el Ministerio de las Culturas en Chile, pudimos comprobar que había mentido, entre otras cosas respecto a su militancia en el MIR.

    Este caso se me vino nuevamente a la mente, al leer el artículo titulado en un principio Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos, y también la sensación de impotencia al sentir que yo tengo la razón, pero ellos el poder. Porque la primera reacción que tengo, al leer el difamatorio artículo, es contactarme con el diario y preguntarles en qué se basan para emitir esas burdas acusaciones. Para recordarles su falta de ética profesional. ¿Pero ganaría algo? Basándome en la experiencia empírica sobre el actuar de SvD, nada.

     

    Contexto:

    El programa de vacunación contra la covid-19 en Europa va lento, por no decir que ha sido un fracaso. La gran mayoría de países no han vacunado a su población en la medida que habían planeado, y los problemas por falta de vacunas han causado gran frustración, desde los ciudadanos de a pie, hasta las más altas esferas en la Unión Europea. Paralelamente con este problema, han surgido otros, como las implicaciones geopolíticas de la vacunación. La información que llega a los ciudadanos está sesgada e influenciada por los medios de cada país y este y oeste se acusan mutuamente de desprestigiar sus vacunas.

    La vacuna de AstraZeneca contra la covid-19  ha sufrido una serie de reveses que en las últimas semanas han ido en aumento. Varios países europeos suspendieron la vacunación con el suero de la empresa británica-sueca luego de muertes asociadas a la inoculación. Más tarde, algunos países la reanudaron, otros no. La Agencia de Salud Pública en Suecia decidió, el jueves, administrarla solamente a los mayores de 65 años, cuando hasta hace poco había desaconsejado su administración para personas justamente en este rango etáreo. Esto ha llevado a que algunos mayores se sienten como conejillos de Indias.  

    En este contexto de dudas e incertidumbres sobre la vacuna de AstraZeneca, un periodista del matutino sueco Svenska Dagbladet se contacta con el Profesor Marcello Ferrada de Noli, y le solicita una entrevista. Más tarde, Mattias Magnusson escribe:

    “SvD se comunica con el profesor por teléfono desde Italia. A Marcello Ferrada de Noli le gusta hablar, pero prefiere responder preguntas por correo electrónico”.

    Como si fuera algo extraño que el entrevistado responda las preguntas por mail. Prácticamente todas las entrevistas, y sobre todo con las autoridades suecas se hacen via mail.

    Agrega que el profesor Ferrada niega estar siendo utilizado con fines propagandísticos rusos, pero que “los medios suecos le llevan la contraria”. Y cita al profesor, con la frase:

    “´La principal preocupación de todos los periodistas honestos como Ud. debería ser el contenido de lo que digo y con qué evidencia científica se basa. No donde finalmente se publicaron o difundieron mis opiniones´, escribe el profesor”.

    Vale decir, una entrevista por correo electrónico que se extiende por tres días y que comprende al menos nueve preguntas y respuestas, donde el profesor Ferrada aclara pacientemente y con lujo de explicaciones las contra preguntas del reportero, se condensa en una sola frase.

    Y de los miles de tuits del del profesor en Twitter, Magnusson elige uno solo, lo tergiversa y dice que lo que afirma el profesor “muy bien podría venir de una fábrica de trolles rusos”. ¿Y qué pruebas da? Ninguna. Ni un solo enlace a fuentes, ni siquiera a fuentes tan amarillentas como su nota.

    En lugar, cita a un jefe de la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (MSB), Mikael Tuvesson (el diario escribe, erróneamente, Tufvesson) cinco veces directamente y otras tantas, indirectamente. "El año pasado se trató mucho de la covid-19 y la estrategia sueca. En otoño, empezaron a aparecer las vacunas. Los problemas que preocupan a la gente son los que se utilizan. En este momento, la vacuna es la herramienta", dice Tuvesson, en el artículo. 

    Vale decir, Svenska Dagbladet contacta a un experto en epidemiología en Bérgamo, Italia, para una entrevista. Pero en lugar de citar las preguntas y respuestas del extenso material que obtiene - desde una de las primeras ciudades en el mundo afectadas por la covid-19, por lo tanto, interesante para cualquier periodista realmente interesado en el tema - publica un artículo difamatorio donde, tomando afirmaciones de otra persona, presenta al entrevistado como un “troll” que está a las órdenes de la propaganda rusa

    Yo me pregunto, en la soledad de mi cuarentena, como periodista independiente y directora de un modesto medio alternativo, ¿haría yo una cosa así?

    Me respondo:

    En el ejercicio de mi profesión he hecho innumerables entrevistas, muchas veces a personas que nunca pensé llegar a conocer. Pero una cosa ha tenido siempre la mayor importancia: el respeto al entrevistado. Como periodista es necesario tener en cuenta algo: el entrevistado deposita en uno toda su confianza, yo estoy ocupando su tiempo, y de mí depende el ser capaz de transcribir lo mejor posible lo que éste me quiere decir. Se trata de ética profesional y de algo que seguramente se tiene o no se tiene. Así de simple.

    Al parecer el articulista de Svenska Dagbladet carece de esta brújula moral.

     

    (*) La nota se tituló así en un principio. Después cambió de titular dos veces, desde: "Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos", pasando por: "El nuevo problema de AstraZeneca es el sueño dorado de los desinformadores", hasta, el titular final, más sobrio: "¿Quién tiene fuerzas para ser crítico y controlar las fuentes, a un año después de la pandemia?".

     

     

    Notas al margen:

    El profesor Marcello Ferrada de Noli publicó un extenso artículo en el medio que dirige, The Indicter, donde reproduce en su totalidad el texto enviado a Mattias Magnusson. Como esta nota está en inglés, no ha sido posible para Magazín Latino publicar aún su contenido (espero hacerlo más adelante). No obstante, el lector interesado puede acceder a esta en el enlace.

    Del extenso artículo podemos incluir, no obstante, algunos párrafos, como:

    “Algunas cosas sobre mí, a las que se hace referencia en el artículo de SvD, no solo son completamente difamatorias sino también completamente falsas. La información de Magnusson sobre lo que le habría respondido durante la entrevista - que afortunadamente fue registrada vía e-mail - no se corresponde con lo que realmente le dije y le expliqué”, explica el profesor Ferrada.

    “De los mil tweets y los artículos que he publicado sobre el tema, a partir de una respuesta de entrevista detallada de 13 páginas y la información que envié a SvD, el periodista elige seleccionar un renglón de un tuit (y también distorsionar su significado) y hacerla representativa de una historia sobre desinformación y propaganda rusa. Esto no es solo un fracaso estadístico (en términos de selección representativa) sino también muy poco ético en términos de práctica profesional y / o periodística.”

    El profesor expresa además que ha cursado una demanda a la entidad que se encarga de examinar las infracciones de parte de los medios de comunicación.

    Otro párrafo que nos gustaría añadir a la nota tiene relación con algo que Marcello Ferrada nombra al final de su artículo, de cuando él quiso ayudar a los adultos mayores de la localidad donde actualmente reside, Bérgamo, conocido por ser el epicentro de la pandemia. Algo que ha sido citado por medios internacionales, y más recientemente en este – enlace.

    “Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes", escribe el Dr. Ferrada en The Indicter.

    Seguramente Mattias Magnusson no sabe, porque nunca lo averiguó, que el Profesor Ferrada, en diciembre del año pasado, al ver la devastación en la ciudad de Bérgamo, llegó a la conclusión de que la mejor manera de ayudar a sus vecinos de la localidad del norte de Italia era adquirir una vacuna. Y luego de examinar la evidencia científica, la elección recayó en Sputnik V. La vacuna rusa, ha sido vilipendiada por los medios europeos, sin embargo, hoy se perfila como una alternativa segura, y se ha anunciado que incluso hay planes de iniciar su producción en Suecia.

    Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes.”

    Sus palabras son un fiel reflejo de la necesidad que existe de dejar las ideologías y las razones geopolíticas de lado, frente a un enemigo en común, y de preocuparse, en cambio, de la salud de los ciudadanos.

     


    Marcello Ferrada de Noli, Dr. en Medicina y Psiquiatría, Profesor Emérito de Epidemiología. Pantallazo de SvD. 


    Svenska Dagbladet ilustra su nota con un meme. Foto: Pantallazo, portal del matutino Svenska Dagbladet. 

     

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