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Adopciones ilegales -  Chile se hace cargo ¿Y Suecia, cuándo? Las dos agrupaciones han desarrollado una serie de actividad para visibilizar los crímenes cometidos en contra de tantas familias, que representan violaciones a los Derechos Humanos.

Adopciones ilegales - Chile se hace cargo ¿Y Suecia, cuándo?

La agrupación sueca Chileadoption (Adopciones chilenas) invitó a Suecia a su homóloga en Chile, Hijos y Madres del Silencio. La delegación chilena incluye representantes de HMS, un diputado y un comisario de la Unidad especial de la PDI. Han venido para hacer contactos y para dialogar con las autoridades suecas. Sin embargo, la ministra Lena Hallengren no se ha reunido con ellos. (*) 

“Estamos preocupados, veníamos con esperanza, pero nos hemos enterado ahora de todos estos detalles, y quedamos preocupados”, expresó a Radio Suecia el diputado Boris Barrera. Y la presidenta de HMS, Marisol Rodríguez agregó: “Creo que es solo una apariencia de querer ayudar, pero no hay una voluntad política real”.

 

 Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos 

 

 

En la manifestación de la agrupación Hijos y Madres del Silencio en Estocolmo, hace una semana atrás, una señora llevaba una pancarta que decía:

“Nunca habría adoptado, si hubiese sabido que eran robados”.

Se refería a la situación de padres y madres suecos que adoptaron bebés desde Chile y que seguramente nunca se les pasó por la mente la idea de que la llegada de un hijo o hija tan añorado/a, podría esconder un crimen horrendo.

¿Porque, existe algo más cruel que el quitarle de los brazos a una madre que recién da a luz su bebé?

Y eso, fue lo que ocurrió con – se estima - más de 20.000 niños chilenos, que fueron dados en adopción de forma ilegal, sobre todo durante el tiempo de la dictadura cívico-militar. Se trató de sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos.  

En Chile había una de las dictaduras más feroces del cono sur, pero , ¿por qué Suecia, que tanto dice defender los DDHH, pudo dejar de ver que algo no estaba bien? Alrededor de 2.200 niños fueron traídos a Suecia, gracias a jueces de Juzgado de menores, médicos, asistentes sociales y otros funcionarios públicos, que se coludieron, llenándose los bolsillos a costa del sufrimiento ajeno. El trámite de adopción en Suecia demoraba al menos dos años en estos casos se gestionaron en un par de semanas. ¿Cómo pudo suceder?

Representantes de la agrupación chilena Hijos y Madres del Silencio (o HMS) se encuentran en Estocolmo, invitados por la agrupación hermana, Chileadoption. Ambas organizaciones han compartido una apretada agenda, con reuniones con autoridades, políticos otros.

Entre el 17 y 19 de junio, se realizó el “Congreso Internacional de Adoptados en Europa”, que tuvo gran convocatoria, en seminarios, ponencias y conversatorios las agrupaciones chilena y sueca han informado sobre hechos que han desvelado más aún la magnitud de la tragedia de las adopciones ilegales, o mejor dicho: del robo o la trata de personas, que es lo que realmente fue.

En el conversatorio que se llevó a cabo en el local de la asociación Víctor Jara, moderado por la encargada de cultura de esta, Victoria Solange, y que contó con la participación de los presidentes de las dos agrupaciones, Marisol Rodriguez (HMS) y Carlos Queupán Huenchumil (Chileadoption) entre otros, uno de los asistentes hizo una pregunta. David Maldonado quería saber la historia detrás de un cartel que portaba una señora, durante la manifestación en Mynttorget, frente al parlamento sueco.

María Diemar, representante de Chileadoption, le respondió. Contó que ella y su hermano llegaron a Suecia en 1975 y 1977, a los diez meses y cinco semanas de edad, respectivamente.

- Yo fui arrebatada de los brazos de mi madre, luego de que dio a luz. No le permitieron verme ni tenerme en su regazo. Y a mi hermano adoptivo lo dieron por muerto, a los dos días de vida. Ha tomado mucho tiempo, para mí, entender que fue lo que pasó, creo que aún estoy en eso, dijo.

Su madre nunca quiso darla en adopción. Había caído en las garras de la red de inescrupulosos funcionarios del Estado chileno que hacían negocios millonarios vendiendo a niños como si éstos fueran una mercancía. Con el beneplácito, obviamente, de la dictadura y sus esbirros. En esta red de robo de niños estaba involucrada la representante en Chile del Centro sueco de Adopciones, y su participación en esta trama es central.

Carlos Queupán Huenchumil, presidente de Chileadoption, por su parte, contó que las reacciones de los padres adoptivos varían. Algunos participan incluso en las manifestaciones que organiza la agrupación. Otros no quieren hablar del tema:

- En mi caso, cuando se constató que mi adopción había sido ilegal, y hablé con mi madre, ella me dio todo su apoyo. Me dijo: “Si quieres viajar a Chile, a ver a tu madre, yo te pago el pasaje. Porque si te he traído aquí, te ayudaré a volver a casa de ella”, dijo Carlos, con emoción contenida.

Pero no todos los miembros de la organización han tenido la misma suerte, y hay también quienes deben hacer todos los trámites solos, porque incluso les son negados los documentos.

- Muchos adoptados no se sienten bien psíquicamente. Incluso nosotros, que estamos bien, tenemos muchos pensamientos en la cabeza, muchos sentimientos con los cuales luchamos. Yo no me puedo imaginar cómo sería el no tener el apoyo incondicional de mis padres.

- Mi padre adoptivo ya no está en vida, pero mi madre y yo hemos hablado mucho sobre esto. Ella me ha dicho que, si él hubiera estado vivo, habría hecho lo imposible para que todo esto se resolviera de la mejor manera posible. Entonces, sí, yo tengo todo el apoyo de mis padres, agregó, luchando por contener las lágrimas.

Carlos no es el único que nos ha conmovido hasta las lágrimas durante estos intensos días que nuestra comunidad se ha reunido con ellos. Han sido días de intensas emociones, mucha pena y además mucho apoyo y contención. “Nadie está solo”, dijo la moderadora del seminario del sábado, al momento de hacer un alto para la pausa del almuerzo.

 

Pero entonces, después de las palabras de Carlos, otra joven mujer, miembro de la agrupación sueca tomó el micrófono. Conteniendo el llanto, dijo:

- Hola, me llamo Paulina. Quien portaba el cartel es mi madre. Ella habría querido estar aquí, esta tarde, pero no se encuentra bien de salud, desgraciadamente. No pudo estar aquí, pero ella quisiera que nos ayudaran a difundir lo que decimos, gracias.


Y una de las representantes de Hijos y Madres del Silencio, explicó:

- Nuestras madres fueron engañadas. Ellas confiaron en la institucionalidad, porque ninguna madre va al hospital para llegar a casa con los brazos vacíos y los pechos llenos. Una madre que va a adoptar piensa que es un tremendo acto de amor, y confía en el Estado. No sabemos lo doloroso que es el sentirse engañados y, en esta lucha por la verdad, encontrar puertas cerradas y brazos que aparentemente quieren ayudar, pero en el fondo no hay nada. Y esa es la frustración que tenemos, tanto las familias biológicas, las familias y, obviamente, los adoptados.

Su agrupación quiere que tanto Chile como Suecia se hagan cargo.

- Es lo que venimos a reclamar: justicia. Porque no la tenemos. Y el tiempo, lamentablemente, se nos acaba. Algunos se han ido, y las mamás se han ido con el nombre de sus hijos en los labios y sin obtener ni justicia ni verdad.

#NOMÁSSILENCIO

 

"Suecia debe investigar a los culpables de las adopciones ilegales", nos dijo el diputado del Partido Comunista de Chile, Boris Barrera Moreno. Pronto, una entrevista con él. 

 (*) Nuestro medio está tratando de obtener una respuesta de parte de la ministra de Asuntos Sociales que es quien - de acuerdo a las normas en Suecia - se encarga de este tipo de casos. 

Esta es una primera nota de la cobertura de Magazín Latino sobre las adopciones ilegales desde Chile, en el marco de la visita de la delegación chilena a Suecia. Entrevistas y más notas informativas en los próximos días.

 

Las dos agrupaciones han desarrollado una serie de actividad para visibilizar los crímenes cometidos en contra de tantas familias, que representan violaciones a los Derechos Humanos. 


Marisol Rodriguez y Carlos Andrés Queupán Huenchumil. 


La encargada de Cultura de la organización Víctor Jara en Suecia, Victoria Solange, moderó el conversatorio.

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